"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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viernes, 26 de febrero de 2010

¡Menudo desfile...!

Para el grupo de lectura del Quijote en La Acequia

Ya sabemos que a Sancho le caen muy mal las dueñas, por las cuales siente profunda animadversión. Bueno, pues si no quieres caldo, tomate tres tazas Sancho, porque en este capitulo 38 van a abundar en numero: no una, ni dos, ni tres, sino hasta una docena de presuntas dueñas, vestidas hasta los ojos, con monjiles de “anascote batanado”. Batanado viene de batán, lo cual parece que quiere decir que eran pasados por batanes. Quizás fuera una indirecta de los duques hacia D. Quijote, echándole en cara el ridículo tan espantoso que hizo con los batanes en la primera parte (que recordemos, los duques ya habían leído), batanes a los que D. Quijote tanto aborrecimiento había cogido.

Los bellacos redomados de los duques, he de reconocerlo, han escogido mejor esta vez a los guionistas del teatrillo burlesco-dueñesco, que han mejorado un poco. Al menos la puesta en escena.

Y me da la impresión de que nuestro inmortal novelista se recrea en la descripción, dando detalles de todo el ceremonial de la lenta y solemne procesión de dueñas; parece como si disfrutara haciendo gala de esta ironía suya tan deliciosa y magistral, se le ve en muchos detalles. Y comienza nuestro novelista a jugar con la ironía y el doble sentido; si, porque él, que siempre ha sido tan “puntualísimo escudriñador de los átomos desta verdadera historia”, como decía en otro lugar, ahora dice esto: “la cola o falda, o como llamarla quisieren”. Pero bueno, ¿Es cola o es falda? Porque no es lo mismo una cosa que otra. ¿Habla Cervantes de ambigüedad sexual?

Es obvio: nos indica que la Condesa Trifaldi hablaba “con voz antes basta y ronca que sutil y delicada”, y continuamos con los despistes de estos actores mediocres, la Condesa comete un grave error de principio, que la delata: “Vuestras grandezas sean servidas de no hacer tanta cortesía a este su criado, digo, a esta su criada…” Puede que sea demasiado obvio, pero yo lo veo asi. ¡De modo que es otro actor...! La Condesa Trifaldi es un hombre. Lo de estos duques es que no tiene nombre, vamos: ¿no tenian actrices que interpretaran los papeles femeninos? ¿O es que querian conseguir, digamoslo asi, otro efecto? Y no es la primera vez, recordemos el paje -un hombre- que hizo el papel de Dulcinea en la burla de los encantadores.

He de reconocer que me he reido muchísimo, con el término “condesa lobuna”, llamándose asi porque en su tierra había muchos lobos. Cervantes sigue con su doble y triple sentido delicioso, diciéndonos algo encantador: “…que si como eran lobos fueran zorras, la llamaran la condesa Zorruna”, lo cual despierta mi abierta sonrisa y mi profundo agradecimiento a nuestro novelista por su sacrosanta y magistral ironía de genio, tan amena y deleitosa. Por cierto, ¿eso de condesa zorruna, o zorra, tiene un significado claro: ¿promiscuidad sexual de la Condesa Trifaldi?

El patio está que arde; higos y cabrahigos sin ton ni son…ambiguedad... Me hubiera gustado ver por un agujero lo que sucedía en más de un palacio habitado por estas dueñas en una noche cualquiera, con estos duques tan amigos de actores travestidos, cuando se cerraban las puertas y todos los gatos eran pardos.

Por cierto ¿Que rostro tenían las dueñas y la Condesa? Imposible distinguirlos: tenian unos velos negros tan espesos, que no se podia adivinar nada. Sancho rabiaba por verles el rostro, pero mejor que no lo vea por ahora, si no quiere llevarse un susto como el de la imagen; porque -hipótesis personal mia, quizás algo arriesgada-, me vuelvo a apostar otro par de rondas de cervezas a que eran todos hombres. Alli no habia doce dueñas, sino doce dueños; no habia higos, sino cabrahigos. Y ello incrementa la risa y la hilaridad de la escena anterior.

La condesa comienza a hablar abusando de los “isimos” e “isimas”, se nota a kilómetros que está exagerando; Sancho acusa el golpe y lo devuelve, diciendole a la dueña que puede : “…decir lo que quisieridísimis, que todos estamos prontos y aparejadísimos a ser vuestros servidorísimos.”

La Trifaldi (o el Trifaldi, que ya no me fio) se dirige a D. Quijote y a Sancho, y estos contestan, provocando la risa de estos duquisimos tan tontisisimos. Y comienza Trifaldi a contar sus cuitas y por ende, la burla y el escarnio, y no solo por el contexto sino por los abundantes detalles: los nombres de los protagonistas (el que me dio la pista y que a mi mas me gustó, “Archipiela”, vaya con el nombrecito); el modo que tiene la dueña de contarlo; luego dice que Clavijo rindió la voluntad de la propia dueña antes que la de la princesa Antonomasia; el hecho de que Clavijo “le dio brincos” a la dueña (¡pero bueno! ¡quieto!... ¿que quiere eso decir?), reconociendo la dueña que fue victima de las artes seductoras de Clavijo, y que fue su propia “liviandad” la que la hizo ceder. Lo cierto es que parece algo “ligera de cascos”, y por cierto, ella misma se llama “medianera”, o sea, alcahueta; por si fuera poco la princesa Antonomasia se queda, o parece quedarse encinta, de Clavijo, lo cual complica aún más las cosas; en fin, todo me da a entender burla chabacana.

Si es que estos duques no aprenden: preparan bien la puesta en escena, pero luego los protagonistas vuelven a fallar en la interpretación; en este caso el/la Condesa Trifaldi tiene una voz muy varonil. Demasiado: como que es un hombre. Quizás otro paje, como el que hizo de Dulcinea.

Y el caso es que Sancho algo intuye y sospecha (“También en Candaya hay alguaciles de corte, poetas y seguidillas, por lo que puedo jurar que imagino que todo el mundo es uno”), pero D. Quijote vuelve a creérselo todo enterito...¿o hace como que se lo cree?

Espero que no se le indigesten estos cabrahigos…

Saludos.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Un timido rayo de sol

Llevamos días, semanas y meses extraños en esta Andalucía mía, con lluvia un día si y otro también. Tanta agua por el Sur es algo inacostumbrado, poco frecuente, anecdótico; pero es que ha llovido tanto que el agua ha causado graves daños en muchas zonas (vease Jerez de la Frontera y el susto más que justificado de los de Andújar) y ha hecho que la inmensa mayoría de los pantanos de la cuenca del Guadalquivir -excepto el Tranco- estén al máximo de su capacidad.

Eso si; Cornelivs ha sido muy desafiante al agua en este invierno. Todas las tardes, de 3 a 4, he hecho mi hora diaria de footing tranquilón, pero efectivo, recorriendo mis 8 km en mis 48-56 minutillos, según el dia, y en la mayoria de las ocasiones bajo esa lluvia fina, persistente, que calaba. Bueno, a mi no me molesta el agua para correr. Es más, me gusta mojarme, y por dos motivos; el primero porque me relaja, y el segundo porque si llueve no hace mucho frio: el helazo es peor. Además, no hay nada que no se arregle luego con una ducha bien caliente. Por cierto, y dicho sea entre paréntesis; estoy contento porque he llegado al peso que yo queria, 82-83 Kg, está bien para mis 1,82 cm de altura, y yo me siento estupendo; ahora a mantenerse.


Aunque lo cierto y verdad es que todos estamos ya cansados de tanta agua por el Sur, yo creo que incluso un poco deprimidos, el cuerpo nos va pidiendo algo de sol. Pero el astro rey parece que quiere tomarnos el pelo este año: dura muy poco, este febrerillo loco esta siendo terrible.

Por eso, esa mañana la naturaleza me ha dado un grato regalo: me levanto sobre las ocho y cuarto aproximadamente, y veo demasiada luz: abro la ventana y, oh sorpresa, un sol radiante y luminoso lo invade todo, en medio de un bellisimo cielo azul. Como queria gozar de este panorama, me he vestido apresuradamente y me dirijo al ascensor, rumbo a la terraza del edificio. Queria ver el paisaje. Mmm…delicioso. Solo han sido cinco minutos, pero esos primeros rayos del sol en la cara ¡…me han cargado las pilas!

Aunque poco me ha durado la alegria en este lluvioso invierno, porque ahora, cuando estoy escribiendo (son las doce treinta y cinco de la mañana) todo está de nuevo cubierto; un cielo gris amenaza lluvia otra vez más.

Lo dicho: es muy probable que esta tarde vuelva a mojarme de nuevo. Pero bueno, palos con gusto no duelen. ;)



Saludos.

lunes, 22 de febrero de 2010

La belleza de lo efímero

La vida es lo más efimero que conozco. El universo tiene unos 13.700 millones de años. Nuestro planeta azul, la Tierra que nos vió nacer y a la que algun dia volverá nuestro cuerpo, tiene unos 4.500 millones de años.

La esperanza de vida de una persona alcanza un promedio de 80 años. Comparada esa cifra con la edad de la Tierra es casi una insignificancia, una fracción de millonésima de segundo. Millones de generaciones y generaciones de seres humanos han desfilado por la Tierra antes de nosotros, y también lo harán después que nos hayamos ido. Rabindranat Tagore comparaba la vida con "esa burbuja de oxigeno que nacia del fondo del rio, y que cuando alcanzaba la superficie se evaporaba", desapareciendo para siempre. Quizás por ello la vida tiene la belleza de lo efímero; solo tendremos esta oportunidad.

El problema es que no nos damos cuenta de ello, no sabemos vivir la vida: estamos tan ocupados en creernos los dueños de todo el universo, en acaparar bienes materiales, y en creernos tan sabios, que no cesamos de hacernos la vida imposible los unos a los otros, con completo olvido de que la vida es un regalo, un bellisimo y maravilloso regalo que se acabará un buen dia: gratis nacemos, vivimos, respiramos y estamos aquí, nadie ha pagado nada de dinero -que yo sepa- por venir a este mundo. Pero no tenemos tiempo para pensar en eso, o no queremos tenerlo. No lo sé.

Además, apenas sabemos nada. “¿Qué sabe el pez del agua en la que nada toda su vida?”, dijo Albert Einstein refiriéndose -sin duda- a nuestra ignorancia. Parece que lo sabemos todo cuando lo cierto y verdad es que sabemos muy poquito.

Cuando Gran Bretaña construyó el Titanic, se decía de él que era el barco que “no podía hundirse jamás”. La primera en la frente: le bastó chocar con un iceberg para venirse al fondo del mar. Tómate esa, orgullo humano.

Siempre se nos olvida lo principal: el amor. Que pena.

Saludos.