"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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viernes, 12 de marzo de 2010

¡Despierta!

De todo se cansa uno en la vida, como fingir una y otra vez ser despistado y no enterarte de las cosas a fin de no herir la susceptibilidad de esa persona; de concederle siempre el beneficio de la duda cuando sus hechos la condenan; de esperar un cambio y/o fruto que nunca acaba de llegar.

La gente le da de lado pero tu sigues confiando en ella, porque ves en sus ojos esa chispa de nobleza que te induce a no perder la esperanza de que llegue a ser la gran persona que puede llegar a ser. O mejor: que pudo llegar a ser. Habla en pasado.

¿O todo es un espejismo? ¡¿No es acaso tu deseo de verlo lo que te hace creer ver lo que no hay, ni nunca hubo, oh tragedia?!

¡Despierta de una vez! Ya tiene tantos años... ¡Dioses! ¿Qué quieres ya con eso? La realidad es la realidad y duele terriblemente el comprenderlo pero no queda otra. Por ello, algunas veces te gustaría ser un enajenado, a fin de no ser consciente de lo dramática e insoportablemente dolorosa que resulta esta existencia a veces.

¿Pero quien te dijo a tí que vivir era fácil? Que los dioses te protejan...

Saludos.

jueves, 11 de marzo de 2010

Clavileño el Alígero

Para el grupo de lectura del Quijote en La Acequia

Ya dije en capítulos anteriores que Cervantes parece recrearse narrando las aventuras y desventuras de nuestros protagonistas en esta segunda parte. Al fin y al cabo, el Quijote es una novela. Parecen confirmarmelo estas primeras palabras de este capitulo 40: “¡Oh don Quijote dichoso! ¡Oh Dulcinea famosa! ¡Oh Sancho Panza gracioso! Todos juntos y cada uno de por sí viváis siglos infinitos, para gusto y general pasatiempo de los vivientes…” porque ya sabemos que en esta segunda parte el novelista siente hacia sus personajes un cariño mucho más profundo y sincero que el que sentía por ellos en la primera parte.

Sancho se muestra muy asombrado con la malas obras de Malambruno para con las dueñas, ¡mira que barbarlas a todas…! Lo que pasa es que me parece muy irónico esto de las barbas, siempre que en el Quijote se ha hablado de barbas o de pelar las barbas ha sido con ironía, en situaciones jocosas y/o cuasi jocosas, con lo cual el colmo de los colmos es que D. Quijote y Sancho tengan que montarse en un caballo de madera para ir lejos a pelearse con Malambruno, y exponerse a muchos peligros, para remediar a unas cuentas dueñas, con el “cariño” que Sancho les tiene a las dueñas y a la madre que las parió a todas ellas.

Insisto en que estos duques tan estúpidos han montado mucho mejor el guion de este teatrillo cómico-burlesco en esta ocasión que en las burlas anteriores. Todo tenía que ser muy creíble, tiene que morder el anzuelo como sea, de modo que hábilmente recurren a un caballo de madera: Clavileño el Alígero, del cual D. Quijote ya hablaba en el capitulo 49 de la primera parte, y cree que existió ese caballo, famoso por haber sido montado por aquel no menos famoso Pierres, amigo de Merlin. Además, como los duques habían leído la primera parte, no tendría nada de particular que, meditando y diseñando el guion de la burla, echasen mano de este caballo.

Sancho tan pusilánime como siempre. Que yo no me monto yo en ese chisme, y punto. Incluso, muy hábilmente por su parte, insinúa que está dispuesto a azotarse antes de montarse en el caballo: persigue con esto que D. Quijote lo oiga y lo apoye, claro, para D. Quijote se entiende que lo primordial es el desencanto de su bella dama antes que la “dermatitis” de las dueñas.

Como la tentativa no le sale bien, desfoga su odio hacia las dueñas: para salvar a dueñas no, le importa un bledo si todas están barbadas. Pero no cuenta Sancho con este actor: el Trifaldi hace tan bien su papel que mueve el corazón de Sancho, que se enternece y está dispuesto a llegar a donde sea para ayudar a estas menesterosas mujeres: ¡aunque se trate de dueñas!

Saludos.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Querido Diario

Bueno, querido Diario mío, ahora estamos solos tu y yo. Me ves con un brillo especial en la mirada, en esta noche estrellada, porque son las 23,15 nuestra hora bruja. Cuando todos los míos duermen, sabes que yo, Cornelivs, me desvisto de mi armadura y de mi casco romano, abandono el campo de combate de la vida diaria cotidiana y desnudo mi alma, ahora solo soy un ser humano más. Mi mundo interior de emociones y sentimientos de desborda, se desparrama –casi literalmente hablando- por el teclado. Mi mente, libre por un ratito de los problemas y preocupaciones cotidianas, se expande y escribe. También es cierto que la soledad abunda y, creo que todos alguna vez nos sentimos un poco solos, en mi caso esa eterna compañera, soledad, que siempre esta conmigo. Que te voy a decir yo a ti. Quizás escribiendo aquí nos sintamos acompañados, consolados.

Esa es una de las razones por las que te creé. Además, eres como una luz encendida al mundo, que le grita a todo pulmón que aquí hay una persona con una experiencia personal que contar. Que aquí hay un amigo.

Sabes ya muchas cosas de mi, pero te quedan muchísimas más aún por conocer. Y el caso es que no te he mentido jamás: pero tampoco te lo he contado todo, querido Diario, pues con determinados asuntos y vivencias he tenido que ser cauto: la presencia de tanto público frenaba mi espontaneidad y mi sinceridad. Por ello a partir de ahora hablaré contigo poco a poco, sin prisa, con naturalidad, con tranquilidad, con la misma suavidad con la cual mana el agua de una fuente en una soleada mañana de primavera.

Naciste como un Diario personal, como un medio en el cual yo plasmaba mis emociones y sentimientos, y ahora vuelves a ser lo que eras. Y estoy feliz por ello. Fíjate, incluso te estoy hablando como si tuvieras existencia autónoma e independiente a la mía, como si se me hubiera olvidado que yo soy tu autor y tu eres mi obra. Pues no lo he olvidado. Pero, insisto, sabes ya tantas cosas de mí que casi te considero como algo distinto a mí. Se que estás conmigo.

Esta noche, mi tormenta interior brama con la serenidad y la calma del que sabe que ha vuelto a su lado ese intimo amigo que era su soporte y su confidente. Se que te tengo y que estarás ahí. Tenemos tiempo…y no se, quizás estés llamado a vivir más que yo.

Saludos.

lunes, 8 de marzo de 2010

Siguen las dueñas

Para el grupo de lectura del Quijote en La Acequia.

Sea porque Antonomasia se dejó la puerta abierta, o sea porque Clavijo se metió dentro, el caso es que preñada se quedó la infanta, y se acuerda su unión con Clavijo, de lo cual la reina Maguncia se enoja tantisimo que se murió, pero bien muerta, sin engaño ni encantamiento: muerta, de modo que obviamente la tienen que enterrar.

En este capitulo 39 de la 2ª Parte, Sancho inicialmente parece Cándido o Perogrullo, “Debió morir, sin duda”, pero luego sale del atrolladero con brillantez, de modo que hasta D. Quijote le da la razón.

¿Sabeis? Nunca he leido una novela de caballerias (Amadis, Belianís, Tirante el Blanco…), me refiero a una genuina novela de caballerias en versión original, las mismas que leyó D. Quijote, pero me gustaría hacerlo, sobre todo para comparar la legitima caballeria andantesca con la grotesca burla que hace Cervantes de la misma, a través de estos personajillos de tres al cuarto que son los duques.

Los entendidos dicen que el tema está en que se parodia burdamente el argumento caballeresco: caballos de madera voladores, encantamientos de los dos amantes, uno en mona, y el otro el cocodrilo, de un metal que no se sabe, un caballero andante ha de pelear contra el encantador, y para colmo las dueñas travestis, que acompañan a la Trifaldi, o el Trifaldi, de modo que se descubre finalmente lo que son: son “machungos”, (palabra jaenera) lo cual confirma mis sospechas de mi entrada anterior: las 12 + 1 dueñas no eran tales, sino dueños. Hemos hallado cabrahigos donde pensabamos hallar higos.

Obviamente, Malambruno reta a D. Quijote, solo el podrá enfrentarse al encantador, primo hermano de la muerta y requetebién muerta Maguncia, y asi los amantes podrán seguir amandose con su acostumbrado frenesí.

En esta tierra mia jaenera hay algunas frases como la que quiero compartir con Pedro Ojeda, Pancho y con todos, del habla popular, que contienen expresiones pintorescas, como esta: “¡Si es que los asuntos de la follesca…-fijaros que palabreja- no tienen enmienda!". Antonomasia parece que se olvidó de tenerlo en cuenta. En fin, que todos somos de carne y hueso, hasta los emperadores, duques, reinas, princesas, dueñas, caballeros andantes y escuderos; bueno, Sancho no, el solo piensa en su insula y en su borrico.

Pero me estoy saliendo del tema: veamos como nuestro héroe sale de esta peligrosisima y temerosisisima aventura.

Saludos.

P.D. Estimados amigos de La Acequia, os pido disculpas por el retraso en publicar esta semana, pero he estado muy ocupado con el Despacho y con el tema de la privatización del blog y el envio de correos de invitación. Sobre esto queria hablaros. Ya estais aqui Pedro Ojeda, Myr, Merche Pallarés, Antonio Aguilera, Asun, Manuel Tuccitano, Jan Puerta, Juan Luis y Silvi, pero hay otros miembros del Grupo de Lectura (como Pancho, por ejemplo), a los que me gustaria invitar, quisiera que siguieran a mi lado, pero ignoro su correo electrónico, de modo que no puedo enviarles la invitación.

Lo he comentado con Pedro Ojeda que esta noche (gracias Pedro) hará en su blog una reseña de esto, de modo que dedidles, por favor, a los que falten que si lo desean me envien un email a mi cuenta de correo -corneliusscipio.publius@gmail.com-, con objeto de enviarles yo la invitación. GRACIAS.


domingo, 7 de marzo de 2010

Entre amigos.

Queridos amigos y amigas. Lo primero que quiero deciros es que hoy siento una gran tranquilidad. Me siento como el que ha estado un concierto de AC/DC, estilo años 80 (ya sabéis, de esos que se celebraban en un macroestadio con mas de cien mil espectadores) y lo pasaba bien hasta que, harto de todo ese mundanal ruido, de pronto marcha a un bar con veinte o treinta amigos (sus intimos, sus habituales), a tomarse una copa tranquilamente, y hablar de la vida con ellos

¡Que gusto…! ¡Que tranquilidad!

No sabía cómo describir lo que siento, pero eso es lo más parecido. Mi blog, Diario de Cornelivs, nació como un Diario Personal, un vehículo -sin grandes pretensiones- en el que yo desahogaba y desahogo mis emociones, sentimientos, preferencias, gustos, aficiones, etc. Bueno, ya me conoceis. Nació como un amigo: como un instrumento que conoce mucho de mi interior, de mi corazón y de mis sentimientos; de ese Cornelivs niño que me habita y que, de vez en cuando, me hace estremecer; de ese sencillo ser humano que disfruta con las cosas sencillas, como una cervecita y un tomate oloroso de la tierra, partido con la mitad y adobado con sal gorda, o con un buen puñado de aceitunas aliñadas; de ese Abogado inquieto y nervioso, y decidido a sacar a su familia adelante; de ese amigo, a veces feliz, y a veces triste que es Cornelivs. Porque todos esos…soy yo.

En esto que, un buen día, se me ocurrió la idea del Manifiesto, y todo se desbordó: llegamos a contabilizar casi dos millones y medio de entradas en Internet. Mi blog se hizo mucho más conocido, rompiendo la barrera del entorno normal en el que me desenvolvía, había días que tenía casi trescientas visitas, que bárbaro, y ni os cuento los emails que recibía. Innumerables.

Pero todo tiene un “pero”. Si bien al principio me agradaba tener tanta visita, con el tiempo me di cuenta de que yo estaba perdiendo espontaneidad en lo que escribía. Mi subconsciente sabia que no solo mis habituales, mis íntimos, mis amigos –vosotros- me leíais y me comprendíais, sino que también –y ahí viene el pero- muchísima gente que no conocía de nada tendría acceso a esa misma información; muchos posts eran muy personales, hablaban de vivencias muy mías, muy personales. Hubo un momento en el que llegó a incomodarme compartir mi intimidad con tanto desconocido.

Por si fuera poco, en el entorno en el que me muevo –mi ciudad y mi provincia-, uno tiene amigos pero también enemigos, algunos abiertos y otros ocultos, y el hecho de ser público mi blog ponía a disposición de cierta gente -que no me quiere bien- extremos de mi vida que, definitivamente, es mejor preservar.

De modo que me presento hoy ante vosotros al natural: desprovisto del aura de “creador del manifiesto”, o ”personaje con una increíble capacidad de movilización” de masas, o análogos. No, amigos, todo pasó. Sigo siendo el mismo, soy yo, no he mutado; pero soy más Cornelivs que nunca, es decir, mas privado y mas intimo que nunca.

Ese ser humano que me habita siente enormes deseos de contaros muchas cosas, pero la presencia de tanto desconocido cohibía algunas veces mi lengua. Ahora no será asi; porque como no os considero solo lectores, sino amigos (y con un amigo la sinceridad es la norma general de conducta), Cornelivs será más humano que nunca; mas sincero que nunca. Más yo mismo que nunca. Al menos, hablare con la libertad y con el gusto de quien sabe que está rodeado de amigos y amigas de los que nada tiene que temer, y esa confianza me da una tranquilidad increíblemente deliciosa.

Lejos del protagonismo de los focos, lejos del mundanal ruido, mi blog será lo que siempre quise que fuera: un Diario Personal, que, como es obvio, leerá su autor, los amigos del autor, y quienes éstos le aconsejen, que también en eso me encomiendo a vosotros (si alguien consideráis que debe de tener acceso a mi Diario, por favor, enviadme su correo y lo invito inmediatamente), pero no el gran público.

Estoy encantadísimo de estar con vosotros. Y os pido un favor: yo siempre he sido sincero, y ahora lo seré más que nunca, de modo que pagadme con la misma moneda, ¿de acuerdo? Me explico. Si en algo no estáis de acuerdo conmigo, si no os parezco sincero en algo, si cualquier cuestión no os cuadra, por favor, decídmelo abiertamente, como un amigo haría con otro, con franqueza y naturalidad, siempre he preferido una verdad dolorosa antes que una mentira piadosa, para mí la sinceridad vale su peso en oro. Mis mejores amigos han sido siempre aquellos que han tenido narices para oponerse a mis postulados, y además, creo que soy lo suficientemente humilde como para darle la razón a quien la tenga. Y además, agradecido: si contradiciéndome en algo me ha demostrado que yo estaba en un error, y su actitud me ha sacado del error…¡que todos los dioses lo bendigan!

Segundo favor que os pido: seguro que alguien se ha quedado fuera. He intentado invitarlos a todos, pero seguro que me he olvidado de alguien. Por favor, indicádmelo y lo subsano inmediatamente, ¿de acuerdo?

Gracias a todos, amigos y amigas. Gracias a todos por vuestra compañía y por el afecto que siempre me habéis brindado; y, por favor, disculpad los posibles –y por otra parte, inevitables- errores que pueda cometer, ¿ok?

Enormes abrazos para vosotros, amigos, y enormes besos para vosotras, amigas.

Ya lo sabéis: Cornelivs os quiere.