"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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miércoles, 7 de abril de 2010

La búsqueda

Me fui de vacaciones, descansé en semana santa, volví y heme aquí de nuevo. He estado fuera de la blogosfera durante todo este tiempo, necesitaba meditar y apartarme al máximo del mundanal ruido. Disculpadme, amigos y amigas, si estos días he estado apartado de todo y de todos. Os he echado de menos pero, insisto, he preferido guardar silencio para serenarme y ordenar mis ideas.

Es como si mi vida estuviera atravesando una encrucijada ante la que se abren diversos caminos, hay que serenarse y no perder el Norte nunca. Pero ¿dónde hallarlo?

Por ello, creo que en muchas ocasiones, refugiarse en el silencio es la mejor forma de oír las voces de tu interior; esas voces que, naturalmente, salen de dentro, de tu alma; pero que a veces son silenciadas por las conveniencias de este mundo, los oscuros intereses, los diabólicos manejos de los poderosos, nuestra indecisión o mil y una causas más, y a veces incluso en contra de tu voluntad.

También están esos falsos ídolos que te pueden confundir con sus vanos destellos; por un momento te encandilan, pero luego se quedan…en nada.

Silencio…

Escucha tu voz interior, óyela, préstale atención. Aíslate de todo y de todos, y de toda clase de estímulos, serénate, relájate, y piensa en tu voz interior. ¿Qué te dice, que te susurra?

Y no te engañes, Cornelivs; trata de ser sincero: primero contigo mismo.

Espero no confundir el camino.

Saludos.