"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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jueves, 6 de mayo de 2010

Encuentros en la tercera fase

Para el grupo de lectura del Quijote en La Acequia.

Prosigue en este capitulo 48 de la 2ª Parte la fina ironía de Cervantes, que empieza describiéndonos la soledad y la tristeza de D. Quijote, vendado el rostro aún como consecuencia de los arañazos gatunos.

Las circunstancias en las que se produce el encuentro nocturno entre D. Quijote y la dueña, y la magnifica descripción que hace Cervantes de todo ello, hace disfrutar al lector, sencillamente. Me saldrían pelos en la lengua antes de expresar la admiración que este humilde lector siente hacia el genio cervantino. D. Quijote piensa que primero es un fantasma lo que se acerca; y luego, cuando ve quien es, piensa que trae "recado" ("terceria" dice Cervantes) de alguien, es decir, que trae una misiva amorosa de alguna chica. Cervantes nos hace reír y sonreír una y otra vez, con este relato intemporal en el que reconocemos fácilmente las emociones humanas de todas las epocas: cambia el tiempo, la tecnología y la ciencia avanza, pero el corazón humano sigue siendo el mismo.

Asi es; pues vemos a D. Quijote hablando en alta voz de su fidelidad hacia Dulcinea, sin duda pretende que se le oiga y, de paso, desengañar a quien venga a verlo con intenciones “libidinescas”. Pero ya es tarde, porque la dueña abre la puerta, y tras los iniciales y mutuos recelos, vemos que la dueña se sienta en la silla y D. Quijote se mete en la cama, embozado hasta los ojos.

Cide Hamete Benengeli daria cualquier cosa por verlos asi cogidos, y no me extraña. Pero yo daria cualquier cosa por ver a D. Quijote un poquitin antes: cuando se pone de pie al acercarse Dª Rodriguez con la "galocha" en la cabeza "...en el cual traje parecía la más extraordinaria fantasma que se pudiera pensar".

D. Quijote piensa en voz alta, mientras que Dª Rodriguez va a buscar una vela. Hombre, al fin y al cabo, D. Quijote trata de dominar sus impetus amorosos. "¿Y quién sabe si esta soledad, esta ocasión y este silencio despertará mis deseos que duermen, y harán que al cabo de mis años venga a caer donde nunca he tropezado? Y en casos semejantes mejor es huir que esperar la batalla. Pero yo no debo de estar en mi juicio, pues tales disparates digo y pienso, que no es posible que una dueña toquiblanca, larga y antojuna pueda mover ni levantar pensamiento lascivo en el más desalmado pecho del mundo." Delicioso.

Y vienen mas ironias, porque Dª Rodríguez, (creo que es la misma dueña a quien Sancho encomendó tuviera cuidado con su rucio apenas llegado al castillo de los duques), va a buscar a D. Quijote a contarle su desgracia: la dueña le cuenta su vida, tiene una hija que ha sido engañada por un labrador rico, que le dio palabra de matrimonio y luego, una vez gozados de los encantos de la chica, se arrepiente, no queriéndose casar.

Pretende Dª Rodríguez que D. Quijote fuerce al tal labrador a que cumpla su palabra y se case con su hija.

Para desgracia de Dª Rodríguez, el duque no le quiere ayudar, pues el padre del tal labrador es rico, y le presta dinero al duque, como “fiador de sus trampas”, de modo que con el duque –que no quiere enojar a su generoso benefactor- no puede contar para nada, viendose la dueña obligada a recurrir al estrafalario y arañado caballero andante manchego.

La historia de la dueña parece, a mi al menos me da la impresión, que es real; se mezcla la realidad con la ficción, es maravilloso todo: una dueña real, con un problema real, pide ayuda, a la desesperada, a un caballero andante de novela: la dueña no pretende burlarse esta vez de D. Quijote. Es como si se mezclaran realidad y ficción. Cervantes sabe, magistralmente, mantener ese clima durante toda la novela.

Finalmente, para encumbrar aun más a su hija, dice la dueña que a Altisidora le huele el aliento y que es demasiado desenvuelta; y revela el secreto de las fuentes en las piernas de la duquesa. Casi inmediatamente, vemos que los encantadores se lian a palos y mamporrazos con la dueña y con D. Quijote.

Esta visto que hay muchos encantadores (o acaso encantadoras) sueltos por la noche en el castillo de los duques.

Saludos.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Llegó la primavera

Quince horas. Comienzo a correr mis 8,5 Km. diarios, a ritmo de footing. Domingos descanso. Ahora los recorro en 49-51 minutos, según el día, pues no todas las tardes está uno igual, ni el tiempo tampoco. Y cada dia recorto más el tiempo. Me viene bien el deporte, esto de estar en forma y haber conseguido aguantar UN AÑO, repito, un añito sin llevarme un cigarro a la boca, (porque quiero que sepas, querido/a amigo/a blogger que me lees, que sigo sin fumar), me ha venido de perlas. Peso recién duchadito y arregladito: 80 kg. La fotografía es de esta misma tarde, aunque estoy sin afeitar.

Fisicamente me siento fuerte, me siento bien. Ya no hago dieta, como y bebo de todo, aunque claro, con la moderación precisa. Ahora es cuestión de mantenimiento.

Y ha sucedido esta tarde. Cuando subía por la cuesta que lleva por el camino del Paso hasta los invernaderos la primavera me ha golpeado dulcemente, de improviso, sin darme yo cuenta. Claro, he estado tan ocupado con mi instrospectiva de los últimos días, que ni me había percatado de ello. ¡Que maravilla...! Si, ahi están un año más. Tras el frío de ayer, hoy una calida brisa me ha acompañado, el sol me ha caldeado agradablemente la piel y el canto de los pájaros (pardillos, verdecillos y fundamentalmente mis adorados jilgueros –colorines, como los llamamos por aquí-) me ha hecho sentirme bien, sentirme vivo. El paisaje de la hierba verde, mezclado con el verde del mar de olivos me ha reconfortado. He corrido con ganas, con fuerzas, he tenido buenas vibraciones.

Bendita primavera. Ya era hora.

Saludos.


martes, 4 de mayo de 2010

"Como deciamos ayer..."

No se si vuelvo mas sabio o mas ignorante, pero desde luego, si con más experiencia. Los acontecimientos de las últimas semanas y las circunstancias familiares por las que he atravesado me han hecho comprender que no es conveniente ni aconsejable tomar decisiones con la mente caliente. Ya llegará mi hora. Porque cuando el viento sopla y hace frio, y el agua te cala hasta los huesos no es momento de coger el arado: es mejor guarecerse a cubierto, aceptar lo inevitable, y esperar a mejor ocasión.

Esto es lo que, usando un símil, me ha acontecido. Gracias a todos los dioses mi vida va por buen camino, esposa e hijos me acompañan y gozo de paz y de salud; y también tengo otro gran tesoro: amigos, entre los cuales estáis vosotros. La vida quizás sea demasiado complicada como para tomársela siempre en serio, no se de quien será esta frase, pero he aprendido que es cierta.

Quizás no era el momento, quizás los elementos confabularon contra mi haciéndome creer que había llegado el momento de tomar una decisión y, cual Alonso Quijano, confundí a los rebaños con ejércitos de Miramamolín: quizás fui yo mismo quien me presionaba y me compelía a correr hacia adelante, buscando una salida a un problema que no era tal problema, o al menos, tras una serena meditación, he comprendido que no tenia la consistencia que yo pensaba. Pensar con alteración no es pensar: con la quietud necesaria, ya es otra cosa. Serenidad de ánimo ante todo: he ahí la gran lección que has aprendido, Cornelivs, porque no puedes cambiar las cosas, pero si tu actitud hacia ellas.

También estaba cansado y necesitaba reflexionar. La vida me había golpeado en un lugar extremadamente sensible y Cornelivs estaba de rodillas. Bueno, el caso es que heme aquí, de nuevo, levantado, y siempre hacia adelante; pero con una lección más aprendida: pasar pagina es bueno. Mi corazón se negaba a hacerlo, mi espiritu sentimental y melancolico me lo impedia; pero ya me he autotorturado demasiado con esa historia. Pasa página, Cornelivs, pasa página. Y a otra cosa, mariposa, que decian los viejos. Bueno, pasada queda la página.

¡Sonrie, Cornelivs. Goza de un nuevo amanecer…!

Ah, y otra cosa. Gracias, de todo corazón, a todos y a todas. Por vuestro apoyo y animos; por vuestra presencia. Os juro que os he sentido muy cerca.

Gracias amigos y amigas. ¡Estoy encantado de estar de vuelta con vosotros!

Saludos.