"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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miércoles, 14 de julio de 2010

Carta a un soñador

Querido soñador. Sabes que en el fondo te admiro y aunque a medida que pasa el tiempo te entiendo menos, pues la experiencia de la vida me enseña dia a dia, sigues siendo algo extraordinario para mí. Ya tienes 45 años y sigues negándote a aceptar la evidencia: el mundo egoísta y mezquino en el que vivimos, el sufrimiento de tantos millones de inocentes, la avaricia de unos pocos y la estupidez de nuestros gobernantes.

No, no es esto lo que esperabas. Ni yo tampoco. Ansiabas, quizás, un mundo más humano, mas justo, más ecuánime. Con más sentimiento de amistad y generosidad hacia el prójimo, y especialmente hacia los necesitados. Y es muy extraño; mientras más años cumples y mas conoces de este mundo, menos lo entiendes. Y no solo eso: a medida que pasa el tiempo lo ves más injusto y más asqueroso.

¿Cuándo vas a aceptar la realidad de una vez? Lo que hay es lo que hay. Aunque, conociéndote como te conozco, quizás es que te niegas a aceptar esa realidad porque temes que esa “aceptación” se convierta en una “renuncia derrotista” a seguir luchando por un mundo mejor, y tratas desesperadamente de evitar que esa “madurez” sea una lenta muerte de la ilusión o una perfecta excusa parea rendir las armas. Si aceptar es renunciar a luchar, entonces intuyo que te resistirás siempre a aceptarlo.

Muy noble y loable. Y tienes mi aplauso. Pero sufrirás eternamente por ello, aunque, ¿sabes? Creo que tienes una madera especial, porque nunca has consentido que tu impotencia (para cambiar esto) a titulo individual te sumerja en un triste desencanto, en una perdida de ilusiones, en una fatal aceptación de todo. Perfecto.

Pero no obstante, ahora tendrás que convivir con el otro individuo que tambien mora dentro de mí, al igual que tú: el pragmático y práctico que los años y la experiencia han forjado. Os necesito…a ambos.

Saludos.