"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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domingo, 13 de febrero de 2011

Momentos

Domingo por la tarde. Tras una semana de infarto, heme aquí, sentado ante mi ordenador, gozando de una tarde tranquila. "¿Tranquila?" ¡Dioses, si casi habias olvidado el significado de esta palabra! Aunque, pensandolo bien, estos pequeños momentos de relax valen su peso en oro. Pero no puedo evitar tener una sensación extraña,  rara; como de perplejidad. ¿Quizás tristeza, como Chaplin en la foto? No exactamente...bueno,  no se si voy a saber explicarme.

Creo que nada es absoluto. Ni el mundo es como es, sino como lo vemos, porque a fin de cuentas, cada uno tiene su propia percepción de la realidad. Lo que para uno es placentero y agradable, puede ser, por ejemplo, pedante, vacuo o absurdo para otro. Y las diferencias de optica o de encuadre pueden abarcar hasta lo mas Absoluto (escrito con mayúscula); la percepción de un cristiano difiere de la de un musulmán, y la de éste con la de un hindú o con la de un taoista. Y asi sucesivamente. ¡Y luego está la vorágine del mundanal ruido, el mundo lleva una velocidad de vértigo...! No se, pero creo que es como si cada dia entiendiese menos las cosas. O es el mundo el que va muy rápido, o  soy yo el que va demasiado lento; aunque tambien puede ser que se me esté “apergaminando” la mente con el paso de los años. Y aunque huyo de esto último como de la mismisima peste,  pues trato de mantener un espiritu joven, lo cierto es que muchas veces no se lo que pasa. Y es que a veces no puedo evitar tener esa extraña sensación que no acierto a describir, amigo lector; salvando las distancias, es como si de pronto te encontrases caido de culo en medio del escenario, ante la carcajada del publico, y en tu completa perplejidad no acertases a adivinar por qué extraño arte de birlibirloque has llegado hasta alli.

Bueno, hombre, tranquilo. Que ningún mal dura cien años, ni quien lo pueda aguantar, de modo que démosle a todo su justa dimensión, hasta a los malos momentos. Y relájate, recordando a Chaplin: “Todos somos aficionados. En nuestra corta vida no tenemos tiempo para otra cosa”.

Que “A fin de cuentas, todo es un chiste”. Tambien lo dijo él.

Saludos.