"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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martes, 27 de mayo de 2008

Galileo

Uno de los episodios históricos que a mí siempre más me ha llamado la atención ha sido el trágico e injusto final del eminente científico Galileo Galilei. Cuando era niño me sorprendió la valentia de este gran hombre y empecé a mirarlo con simpatía. Ahora, con unos cuantos años más, y ese algo de madurez que el tiempo nos va dando a todos, mas que simpatía lo que siento por él es profunda y sincera admiración; y me inspira este gran cientifico la adoración y el respeto de que se hizo acreedor: una persona, que en un tiempo negro y triste, fue la punta de lanza del pensamiento científico que se atrevió a desafiar a la perversa Inquisición con las únicas armas de la razón y de la ciencia.

Algunas veces pienso que quizás me esté volviendo con los años o muy sentimental, o muy delicado; pero es que hiere profundamente mi sensibilidad el comprobar el martirio que pasó este hombre durante los últimos años de su vida. ¡Que pena! Y encima llevaba toda la razón

Los antiguos, desde Ptolomeo, entendían que la tierra era el centro del universo. La Iglesia, para mí causante del oscurantismo de la Edad Media, mantuvo dicho error durante más de mil años, desde una interpretación de los textos absolutamente incalificable. Así fue hasta que nacieron los genios de Galileo y Copérnico, que consiguieron demostrar el error, y alumbrarnos con la verdad.

Me ahorraré aquí la vida y los grandes logros del gran Galileo, que podéis consultar en Wikipedia, de donde he tomado los datos para este post, junto con la fotografía. Me referiré solo al final. La Iglesia lo persiguió implacablemente, la sabiduría y la razón fueron acosadas y derribadas por la ignorancia, por la superstición y por los oscuros intereses. Repito, qué pena.
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En 1632, después de una vida de estudio, y tras haber sufrido ya algunos “avisos” por parte de la Inquisición, y ya con la edad de 68 años a sus espaldas fue cuando Galileo se atrevió a publicar en Florencia su diálogo de los Massimi sistemi, donde se burla implícitamente del geocentrismo de Ptolomeo. ¡Nunca lo hubiera hecho! Aquello fué un verdadero escándalo porque el libro era abiertamente pro-copernicano; tanto, que el papa se alinea entonces rápidamente con la opinión de los adversarios de Galileo, que es entonces convocado de nuevo por la Inquisición (que esta vez iba en serio) el 1 de Octubre de 1632.
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Los interrogatorios empiezan cuando llega a Roma, en Febrero del año siguiente, y prosiguen hasta el 21 de Junio ¡cuatro meses! donde lo amenazan con la tortura, bajo órdenes del papa; Galileo cede. Se derrumba humanamente. No quiero ni imaginarme siquiera el sufrimiento que tuvo que padecer este hombre. Y los jueces eclesiasticos no se lo pensaron mucho, pues solo al día siguiente de terminar los interrogatorios, el 22 de Junio de 1.633 (se conoce que lo tenian claro) se emite la Sentencia: Galileo es condenado a la prisión de por vida (pena luego conmutada por residencia de por vida por Urbano VIII) y su obra es prohibida.
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La ciencia es amordazada. Galileo permanece confinado en su residencia durante cinco años. Va perdiendo vista pero sigue trabajando hasta que se queda ciego definitivamente en 1.638. Galileo, entre tanto, ha recibido autorización para instalarse cerca del mar, en su casa de San Giorgio. Permanecerá allí hasta su muerte, rodeado de sus discípulos, trabajando en la astronomía y otras ciencias. Galileo muere en 1.642, a la edad de 78 años, ciego, pero con la mente lúcida, sabiendo que tenía toda la razón.
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Los acontecimientos posteriores, como veremos enseguida, muestran que la Iglesia, siempre fervorosa defensora y adoradora del pensamiento racional y científico, ha tenido una “rapidísima” capacidad de reacción reconociendo sus errores. A los hechos me remito: en el Siglo XVIII, Benedicto XVI autoriza ¡por primera vez! las obras sobre el heliocentrismo, entre ellas, las de Galileo, desapareciendo sus obras del índice de libros prohibidos. Y por último, tenemos que esperar hasta el Siglo XX, para que los papas modernos rindan homenaje al gran sabio. El 31 de Octubre de 1.992 (TRESCIENTOS CINCUENTA AÑOS después de la muerte de Galileo) Juan Pablo II reconoce claramente los errores de los teólogos del S. XVII en dicho asunto. Nunca es perdonable amordazar a la ciencia; pero más imperdonable aún es tardar ¡350 años! en reconocer los errores.
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Solo citaré tres frases del gran genio:

No me siento obligado a creer que un Dios que nos ha dotado de inteligencia, sentido común y raciocinio, tuviera como objetivo privarnos de su uso. “

Aquellos que exaltan tanto la incorruptibilidad e inalterabilidad etc., creo que se ven obligados a hacerlo por el deseo que tienen de vivir mucho y el terror a la muerte; y sin considerar que si fuésemos inmortales no nos correspondería venir al mundo. Merecen encontrarse una cabeza de Medusa, que los transforme en estatuas de ópalo o de diamante, para alcanzar la perfección que no tienen.“

Por ultimo y hablando en clave (habia que tener cuidado), decia: “Digamos que existen dos tipos de mentes poéticas: una apta para inventar fábulas y otra dispuesta a creerlas.“
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Salu2

2 comentarios:

camachuelotrompetero dijo...

Como licenciado en física que soy, muchas veces me han hablado de Galileo, de sus logros científicos y de la firmeza de sus convicciones ante la inquisitorial Iglesia. Pero si hay otro motivo por el que admiro a este genio es, al igual que a otros como Leonardo o Miguel Ángel, por su capacidad para no compartimentar el conocimiento, por buscar el saber universal y por ser, en definitiva, lo que se ha dado en llamar un hombre renacentista.
Por cierto, también coincido con tu opinión sobre Espartaco. Fantástico reparto y genial Kubrick. A ver si algún forajido nos animamos a escribir algo.

CORNELIVS dijo...

Me alegro de compartir tu opinion, amigo de montilla. Otro dia escribiré sobre Copernico, ¡otra buena pieza!, lo que pasa es que no quiero ser pesado.

Y en cuanto a espartaco, sencillamente, adoro esa pelicula.

Salu2.