SEGUNDA ÉPOCA
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jueves, 3 de julio de 2008

Los seres queridos que ya se fueron...

Acabo de cenar, y mi mujer y mis niños se han ido a dormir. Estoy triste. Todos nos acordamos de nuestros seres queridos que se fueron y que no están ya con nosotros. Al igual que muchos, yo también se lo que es perder a un ser querido.

Se trata de mi muy querido padre. Falleció en Febrero de 2007, a la edad de 83 años, y fue un duro golpe para mi, pues no me lo esperaba. Se fue sin despedirse, con una muerte traumática e imprevista, sin decirme adios, sin darme su último beso. Jamás olvidaré esa maldita llamada telefónica, recuerdo las palabras una a una, se me heló el alma. Otros enfermos se mueren poco a poco, y los parientes tienen mas tiempo para asimilarlo; yo no tuve esa suerte, el dia de antes estuve comiendo con él tan alegremente, luego os cuento, y al dia siguiente por la mañana temprano se me fue para no volver. Salvando las distancias, fue como tomarse un litro de amargo licor, no sorbo a sorbo, sino de un solo trago. Y luego tienes que hacer la “digestión”. Dolorosa digestión. Yo hubiera preferido una despedida más dulce, “de película”; pero las cosas vienen como vienen, no como nosotros deseáramos.

Fui yo quien se llevó el golpe primero, y quien tuvo la penosa misión de avisar a mis hermanos por telefono (todos residen fuera), luego el tema de los papeles, el entierro, las prisas, el dolor… Aguanté el tipo como pude. Pero os juro que tras el entierro, cuando anocheció, llegó la hora en que normalmente me llamaba por telefono, y esa noche el aparato no sonó, me metí en la cama y sentí su falta...me derrumbé.

Aunque la herida de su ausencia no curará nunca, es cierto que la vida sigue, y con el tiempo se aprende a sobrellevar las cosas. Pero hay momentos, como hoy, en los que su recuerdo se me vuelve tan palpable que parece que hasta lo puedo tocar, mi mente se aleja de mi, y lo ensueño: parece que estoy con el, reímos, hablamos de nuestras cosas, estoy feliz; pero de pronto la realidad me despierta, el vacio se apodera de mi y me encuentro solo, al tiempo que una sacudida de frio me invade por la espalda. Siento el vacio que me ha dejado mi padre. Quisiera abrazarlo, pero ya no puedo hacerlo porque se me ha ido.

La separación con mi madre le afectó profundamente en su vida, y empecé a comprenderlo muy pronto; pero desde que fui padre más aún, pues hay cosas que no puedes comprender hasta que las experimentas, y eso me sucedió a mí con él. Guardo en mi corazón infinitos recuerdos de él, sobre todo de sus últimos 20 años, que fue cuando mi relación con él fue mucho más estrecha. Cuando yo era niño era una figura lejana, la influencia de la “teta de la mama”, como suele decirse, era demasiado poderosa; pero cuando empecé a crecer, a madurar, y a abrir los ojos, comencé a conocerlo, a comprenderlo, y en consecuencia, a quererlo. Para mí era una persona muy importante. No solo era mi padre y yo como tal lo respetaba, sino que además, tuve la suerte de que también era mi amigo. Me daba confianza, y le gustaba ayudarme cuando yo tenia algún problema. Físicamente fue alto, media 1,80 aproximadamente, de constitución fuerte. Yo tengo un fisico muy parecido, pero un poco más alto que él. Siempre admiré su carácter: era serio, aunque de vez en cuando también un poco bromista -pocas veces-; organizado, responsable con su trabajo, y fiel cumplidor de la palabra dada. Tenía mucho genio, pero luego a los cinco minutos volvía a su carácter normal y todo se le olvidaba. Solo era ese “pronto” que muchos tenemos. Y que conste que la idealización de los seres queridos es un enemigo del que siempre he huido, pues en todo momento he intentado ser ecuánime y riguroso en todos mis análisis. Claro que tenia también sus defectos, como todo el mundo, pero es que era muy buena persona y yo lo queria un montón. Muy pocas veces se lo dije en vida por la maldita educación antigua y la sempiterna interdicción de exteriorizar nuestros sentimientos. Bueno, pues ahora se lo digo y se lo escribo alto y claro, para que lo oiga allá donde esté: te quiero padre, te quiero muchísimo. Me queda una pena y un consuelo: la pena de no haberle demostrado mi cariño de forma más ostensible; y el consuelo de que, solo con mirarme a los ojos, él ya lo sabía de sobra. Era zorro viejo.

Tenia mucha presencia de ánimo. Sabia estar. Pero cuando se encontraba con mis hijos “perdia los papeles”. Me explico. Cuando mis hijas eran pequeñas -el chico aun no habia nacido- y hacia buen tiempo, casi todas las tardes venia a mi casa con un par de bolsas de chucherias para ellas. Su deporte favorito consistía en jugar con ellas, y yo creo que disfrutaba más que mis hijas. Ante mi sorpresa mayúscula, cogia a los muñecos de las niñas y se ponia al mismo nivel que ellas, les cantaba, etc, ¡hasta los acunaba y todo! y jugaba a todo lo que mis hijas querian. Yo lo miraba con ojos extraviados, no me lo podia creer. Incluso a uno de los muñecos lo bautizó como “Ataulfo”, os juro que es cierto, yo creo que lo hizo adrede, ante el consiguiente enojo de mis hijas (“¡Abuelo, no, que ese nombre es muy feo!”). Era un espectáculo verlo: todo lo que no había hecho en su vida con nosotros, lo hacia ahora con sus nietas. Se derretia con ellas.

Por mi parte, casi todos los dias iba a visitarlo a su casa; pero como siempre iba con prisas por el tema de mi trabajo, paraba poco. Llegaba allí, casi siempre a la hora del aperitivo, y siempre me ofrecia una cervecita pues la costumbre de “ligar” con él era sacrosanta (traduzco: en castellano jiennense, “ligar” significa tomar el aperitivo juntos), aunque luego yo almorzaba en mi casa con mi mujer y mis hijos. Un cerveza rapida, luego el beso de despedida y hasta el dia siguiente. ¡El dia que no podía ir a verlo se enfadaba conmigo! Por cierto, como era ex-fumador, que no se me ocurriera ni por asomo encender ni un cigarro en su presencia! Se ponia hecho unos zorros.

Pero la última comida, no. Recuerdo que eran sobre las 13,30 horas. Me llama por telefono y me dice:

-Oye… una cosa.
-Dime.
-Que hoy comes en mi casa.
-¡Pero papá, es que no tengo tiempo!

Además, mi mujer ya tenía la comida preparada y todo. Finalmente me dijo la frase definitiva: “Es que tengo una tapa y una comida irresistible”.

Insistió. Indudablemente me conocia muy bien, desde luego, y no la pude rechazar, porque hacia mucho tiempo que no degustaba semejante manjar. Mi mujer fue comprensiva, acudí a su casa, y entre los dos dimos buena cuenta de las viandas. Pase un rato delicioso con él. Solos. Mi último rato. Después de comer, nos tomamos un café, y, ¡oh, sorpresa!, hasta me permitió que fumase. Me preguntó por mi trabajo, por mi mujer, por mis hijos, por mi salud, lo vi feliz y a gusto conmigo, y yo lo estaba con él. Parecía como si no quisiera que yo me fuera; hablamos de muchas cosas, recuerdos, anecdotas, etc, y casi sin darnos cuenta, nos dieron las 6 de la tarde.

Quien me iba a decir que al dia siguiente se iría para siempre y que no lo veria mas…

Ahora que tras una década de experiencia como padre sé lo que se quiere a los hijos, rememoro su comportamiento conmigo, y comprendo lo que mi padre me quería a mi, y por eso os doy un consejo de amigo: los que tenéis la suerte de tener aun vivos a vuestros padres, disfrutad de su compañía todo lo que podáis, al máximo. Si en vez de verlos tres veces los veis seis ó nueve, mucho mejor. Parece una tontería ó una obviedad pero así es, pues una cosa es pensarlo y otra distinta es sentirlo: cuando os falten, los echareis terriblemente de menos.

Y vienen a mi memoria “Las Coplas por la muerte de su padre”, de Jorge Manrique, escritas en el Siglo XIV, especialmente las tres primeras, que os transcribo en castellano antiguo original :

Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiere tiempo passado
fue mejor.
Pues si vemos lo presente
cómo en un punto s'es ido
e acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo non venido
por passado.
Non se engañe nadi, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de passar
por tal manera.
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros, medianos
y más chicos,
allegados son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

Bueno, mañana saldrá de nuevo el sol.


Saludos.
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23 comentarios:

María dijo...

Sólo he leído lo del principio, ahora se me ha hecho tarde para leer el escrito, pero mañana, en cuanto pueda, entro a tu blog para leerlo, he visto que estás triste, lo siento mucho, yo ahora, por otro motivo, también lo estoy, y nerviosa. Mañana será otro día, importante para mí, y estoy nerviosa.

Buenas noches amigo mío.

Un beso.

Ericarol dijo...

No puedo negarte que he llamado a mi papá, para saber como está. con él tengo una relación muy especial, no puedo imaginarme el día que me falte. Entereza amigo!! y Sigue recordándolo con amor...un beso y un abrazo muy fuertes.

lola dijo...

Es una narración emotiva, claro que entendemos tus sentimientos, me permití entrar a tu blog, desde el de Oteaba, espero que esa pérdida irremediabale se convierta en dulces recuerdos de cuando tu padre estaba lleno de vida y conviviendo contigo, yo he asimilado la muerte de mis seres queridos, teniéndolos siempre presentes, hablando de ellos, recordando anecdotas lindas, etc.

Un fuerte abrazo y un saludo desde México.

Esther dijo...

¡que mañana de lloreras llevo! me he pasado por el de Juan Luis y me he emocionado con lo que ha puesto de un perro abandonado, y ahora el tuyo.. y más que yo hace un año estuve a punto de perder a mi padre en un transplante de riñón.Pensé ¡aún no lo he hecho abuelo! y encima el mío tiene 60 años le cogió más joven imaginate..

Lo de la última comida con tu padre me ha emocionado mucho es como si el supiera que le quedara poco tiempo y quisiera estar contigo.. y tu como buen hijo estuviste ahí.

Para mi la muerte más traumática que he sufrido de cerca ha sido la de mi abuela por parte de padre. He perdido ya a todos mis abuelos pero ella fué la última, la que más disfrute y yo también fuí el ultimo familiar en verla en vida..
Me iba al mercadito de mi pueblo y pensé voy a pasar a ver a mi abuela.. La acompañé a unos recados y eso era un martes, pues el jueves le dió una embolia y tardó un mes en irse.. Yo me pude hacer a la idea poco a poco en eso tuve suerte..

Como ves no es malo acordarse de ellos, yo también lloro a veces recordándola. Pero tenemos que pensar una cosa no han muerto están vivos en nuestros recuerdos...

Un beso y un abrazo ¡y animo!

Oteaba Auer dijo...

Literalemente se me partió el alma el día que emurió mi madre en mi casa...Han pasado dos años...no pude terminar de leer tu escrito...la cictriz siempre se abre.....
Besos

LOOLA dijo...

Hay que vivir cada día como si fuera el último... No sabes qué pasará al día siguiente y por ello hay que disfrutar ese momento ("carpe diem").

"Los seres queridos que ya se fueron..." No estoy de acuerdo con eso, porque ellos siempre van a estar contigo, vas a tener en la memoria los minutos que compartistéis, las cosas que os regalásteis, los lugares en los que estuvisteis juntos... En definitiva, los recuerdos.

Un beso brujete doble (para que te alegures un poquito) :D

Juan Luis dijo...

Hola Cornelivs,

Muy emotivo relato. Siempre se sufre; ya sea tras una larga enfermedad, como en una muerte repentina. En el primer caso porque lo ves sufrir, en el segundo porque no te da tiempo a despedirte. Como consuelo ha de quedarte que disfrutó de una vida larga, que vió crecer a los hijos y que disfrutó de sus nietos. El recuerdo y el dolor por su pérdida siempre estará ahí.

Un abrazo

CORNELIVS dijo...

Gracias por vuestros comentarios. Ayer por la noche tuve la hora floja, me acordaba un montón de él, y no pude evitar escribir el post. Quizás sea porque los acontecimientos aun los tengo muy recientes.

¿Sabeis? Tras escribirlo me sentí mucho más relajado. Estoy de acuerdo con vosotros en que no se han ido, porque sus recuerdos permanecen con nosotros, llevais razón, de hecho llevo su foto siempre en mi cartera.

Maria,
Ericarol,
Lola,
Esther,
Oteaba: gracias y besos para todas.

Loola: gracias por el beso brujete doble, hummm, me ha sentado divino. Otro para ti.

Juan Luis: gracias, un abrazo y bienvenido.

María dijo...

¡¡¡Buffff!!!!! Cornelivs me has hecho poner la carne de gallina, y dentro de mi cuerpo ha recorrido un escalofrío difícil de explicar, sólo de sentir, cuando he ido leyendo tu escrito, todavía tengo el corazón acelerado, me ha impresionado mucho tu escrito, me ha llegado muy hondo, y es que me venía a la mente, mi padre, que a sus 73 años, y en plena fortaleza física, porque se encontraba divinamente, falleció de manera inesperada y al poco tiempo de nacer mi hija, aún recuerdo esa llamada de teléfono que nos avisó de que mi padre había tenido un accidente de tráfico, lo recuerdo como si hubiera sido ayer, y me estremezco, no quiero volver a retroceder en el tiempo para no sufrir por ello, pero leyendo tu escrito me has hecho que mis recuerdos vinieran a mi mente, de nuevo, algo horrible.

El recuerdo de su cariño, de su vida, de su persona, siempre perdurará presente en el corazón y en la mente de todos, pero debemos olvidar los malos momentos, los últimos días, los del sufrimiento de su muerte, de la agonía y del dolor, porque es horrible pensar en todo ello.

Los seres queridos, siempre seguirán siendo para nosotros, seres queridos, aún cuando ya no estén con nosotros.

Un beso.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Cuando la muerte nos golpea, no entiende de verdades, de mentiras, de sueños, de corazones, de amistades... Cuando la muerte nos golpea, se deja caer de golpe la muy ingrata.
Pero como dices, siempre hay un mañana, sin ellos que ya no están, y sin nosotros cuando no estemos.
Saludos y ánimos

CORNELIVS dijo...

Maria: ignoraba que tu hubieras atravesado una experiencia semejante, pero como asi ha sido, me comprenderás bien. Hay muchos momentos en los que los echamos mucho de menos, verdad? Pero nos consuela el recuerdo de los buenos momentos. Besos.

Hiperion: cuanta razón llevas, la muerte tiene esas cosas. Me recuerda dos frases: "la muerte esta tan segura de su victoria final, que nos da toda una vida de delantera", o bien esta otra: "el que no acepte que al nacer firmó la capitulación para morir un dia, ignora la naturaleza".
Gracias por los animos y un abrazo.

ave de estinfalo dijo...

que bonito escrito, que bueno que recuerdes a tu padre, y pues desahogaste un poco lo que tenias dentro imagino.
cuidate mucho

ByE

saludos!!

amig@ mi@ dijo...

precioso Cassius, de principio a fin. emotivo, y con tanta dosis de cariño que diriase que fue ayer..., y por otro lado: los hijos, tienes ( por lo que leo entre líneas ) los mismos que yo, tres, dos niñas y un niño y , totalmente de acuerdo: se les quiere tanto!!! yo creo que los unos llegan para suplir a los otros cuando "emppiezan" a faltar. el ser humano , sin sentimientos, no es humano.
Besos y hasta pronto...,e voy de vacaciones !!!

amig@ mi@ dijo...

Vuelvo para decirte que: desde siempre me impresionaron estas coplas a la muerte de un ser querido.
besos de nuevo

CORNELIVS dijo...

amig@ mi@: gracias por todo, y que disfrutes esas vacaciones¡¡¡ Besos

Abe de estinfalo: lo mismo te digo, gracias y un saludo para allá.

SUSANA dijo...

Gracias por compartir estas muy emotivas letras.

No hay nada sencillo en las despedidas, y mucho menos cuando se trata de seres queridos. El duelo es largo e interminable.

Pero dejame decirte, has sido muy afortunado por tener un verdadero padre, ese caballero al que le gustaba el tango...y lo cantaba.

Me resisto a pensar que las relaciones de amor se terminan con la desaparición física. Es demasiado sublime ese lazo.

Prefiero, elijo más bien, la perspectiva de un nuevo encuentro,más allá o más acá de cualquier dogma.

Por ésto y desde este pensamiento, quiero acompañarte con la esperanza de que alguna vez, vuelvas a sentir la calidez, el amparo y el cariño de tu padre.

Un fuerte, muy fuerte abrazo para Vos.

CORNELIVS dijo...

"con la esperanza de que alguna vez, vuelvas a sentir..."
Precioso comentario amiga Susana, me ha llegado muy dentro. Quiero agradecertelo lo mas sinceramente que puedo.

Yo tambien tengo esa esperanza.

Un fuerte abrazo, querida amiga.

ALAS DE MI LIBERTAD dijo...

A leer este escrito, me has llegado a lo mas profundo de mi corazón, púes mis padres están muy viejitos y ahora les hago falta mas que nunca, mí madre esta en cama y hace muchos años que no se levanta y mi padre el pobre ya no es lo que era y si amigo hay que disfrutar lo mas posibles de nuestros mayores, emotivo escrito lleno de amor y cariño, besos

Lycans Laqueus dijo...

Eso se avisa!!!!!
Antes de esta entrada, tenías que haber puesto "Peligro de hundimiento". Me has hundido gratamente, se me ha hecho un nudo en la garganta y no se que escribir.

Lo has dicho todo, lo has escupido todo. Cualquier cosa que se escriba después de este post se queda en nada.

Eres grande Cornevils.

Lycans.

amelche dijo...

Tu descripción de tu padre me recordó mucho al mío (que está vivo, gracias a Dios o a quién corresponda).
Mi tío Joaquín se fue antes de tiempo también tras una operación de lo mismo que tú y va a hacer tres años, pero no veas cómo duele.

Despertares dijo...

Te entiendo profundamente.... perdi a mi abuela.

Gracias por compartir esto con todos. Fuerza

REIKIJAI dijo...

Mi Querido Amigo… El te cito para decirte hasta pronto…quería embarcase seguro que todo estaba bien … el viaje debía hacerlo solo… no podía decirte … el sabia que lo impedirias… no sufrió; será eterno. Vive en vos. Te dejo un Besos. Silvi.

Pedro dijo...

Como digo en mi blog, yo soy de los que sí aprenden por cabeza ajena, y estos consejos tuyos me vienen muy bien. Aunque el tiempo se echa encima, yo le saco punta hasta el último segundo. Ahora mismo voy a verle, como cada día, desde hace algunas semanas. Pero es verdad que siempre te queda la sensación de que podías haber hecho más. Supongo que es inevitable.
Gracias de nuevo y un abrazo.