"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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sábado, 30 de agosto de 2008

Erotic dream.

La ruta motera de esta mañana ha sido muy cortita, hemos paseado por nuestra ciudad y los alrededores, apenas hemos recorrido 20 o 30 km tan solo. Una simple vueltecilla.

A la vuelta, degustando un oloroso café, uno de mis compañeros de moto nos ha contado que desde hace tiempo tiene un sueño erótico, que os voy a relatar. El se queja de que siempre el sediento va a beber a la fuente, y que de vez en cuando tambien es bueno que sea la fuente la que acuda al sediento. Tras tirarle de la lengua, y aunque ya lo barruntábamos, lo que quiere decir con esto es que, en la mayoria de los casos, es el hombre el que lleva la iniciativa, y a él le gustaria tambien que fueran ellas las que llevaran la iniciativa de vez en cuando, pues para él seria sumamente placentero.

Ya lo creo, y tanto…! Y ademas, lo ha relatado tan tranquilamente, con tal lujo de detalles, que he de reconocer que he vuelto a casa un poco “trastornado”.

Este es su sueño:

En su imaginación, él la coge a ella, suavemente, con dulzura, sin prisa; la acaricia, la besa, lenta, muy lentamente. Después recorre el cuerpo de ella con sus labios y con su lengua, traviesa y juguetona. Sin dejar de acariciarla vuelve a sus labios y le da un beso largo, profundo, con sabor azucar y a miel. Largo, detenido, pausado, sin prisa.

Continúa así hasta que consigue encender en ella la llama del deseo.

Posteriormente el vuelve a acariciar su cuerpo todo, respira el aroma de sus cabellos, huele el perfume de sus pechos, aspira profundamente el dulce olor de su esencia hasta que sus pulmones se llenan de él, y su lengua traviesa e incansable recorre todo su paisaje, deteniendose…en su zona más intima, hasta que ella llega al paroxismo.

Cuando ella está al máximo de la excitación, con tremebundo deseo de ser penetrada, y sus ojos ya estan turbios de pasión, el, muy excitado ya, se tumba boca arriba en el lecho, con su miembro totalmente erguido, y se queda completa y absolutamente quieto. Le pide a la mujer que sea ella la que por una vez lleve la iniciativa, que sea ella la que le haga el amor a él, como una loca, como una posesa, que desate toda su furia de mujer, que se deje llevar por su locura hasta que lo destroce a él.

Esto…hablando de todo un poco. Creo que no me vendría mal una ducha fria, fria, fria…

Saludos
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P.,D. PARA EL CONCURSO DE DEFINICION DE SENTIMIENTOS.
Amig@ mi@. Yo propongo estas dos:
Amor. Tras muchos años de unión, emocionarse como la primera vez cada vez que te vas a la cama con tu pareja, o simplemente, con una sola caricia, o con un beso.
Nostalgia. Añoranza del pasado, tristeza infinita producida por el irresistible deseo de volver atrás otra vez, y de revivir un bonito pasado que nunca volverá.
Saludos.

viernes, 29 de agosto de 2008

Luces eternas.

Muchos lucharon por la igualdad de todos los hombres y de todas las razas… pero las desigualdades siguen existiendo.

Clamaron a voz en grito llamando al ave del amor, para que desparramase su perfume sobre la tierra toda… pero parece que su grito fué en vano.

Postularon los valores humanos como la amistad, respeto, nobleza, e intentaron propagarlos…pero nada ha cambiado.

Defendieron la libertad de todos los pueblos… pero muchos siguen oprimidos.

Intentaron que fuera una realidad la fraternidad y la solidaridad entre todos las naciones y para todos los seres humanos…y nada ha cambiado.

Se rompieron la garganta y les dolieron los pulmones gritando contra la injusticia…y no los escucharon.

Escribieron paginas y paginas solidarizandose con el medio ambiente… y nadie les oyó.

Publicaron libros sobre valores eternos, y lindas palabras sobre la bondad del ser humano… y se quedaron en palabras, casi nadie las convirtió en hechos.

Lucharon por mil y un ideales…y la realidad siempre les golpeó en la cara y en el corazón.

Lucharon contra los Gigantes… y solo encontraron Molinos de Viento.

Luego se levantaron otra vez, se sacudieron el polvo e intentaron seguir manteniendo su fe, su ilusión, sus ideales y su creencia de que a pesar de todo es posible hacer algo por cambiarlo todo…y quizás un buen día allá a lo lejos de pronto pensaron que esa ilusión estaba desgastada.

Quisieron pensar que habían contribuido a construir un mundo mejor…y quizás creyeron un dia que su lucha habia sido en vano.

Creyeron en sus ideales a pesar de la realidad del mundo, porque luchaban contra corriente… y tuvieron fe hasta el fin.

Desearon cambiar el mundo…y el mundo continuó igual.

Después de su muerte el mundo les aplaudió…y no cambió.

Pero han ganado la inmortalidad, su ejemplo permanece con nosotros y son luces eternas, guias para el resto de los hombres; murieron con la esperanza de que era posible cambiar.

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El gran ejemplo de su lucha y de su coraje hará que la luz azul de mi pequeña vela siga encendida; porque si la esperanza no existiera…tendríamos que inventarla entre todos.

A Gandhi, Martin Luther King, Teresa de Calcuta, Nelson Mandela… y a tantos y tantos héroes que nos precedieron, que lucharon por un mundo mejor y cuyo ejemplo nos mostró el camino.

Saludos.
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P.d.) Hace un ratito me he dado cuenta de que nuestra amiga Amelche me ha enviado por email la preciosa foto de la estatua de Gandhi que podeis ver a la derecha. Me ha gustado tanto que la he colgado en el post. ¡Gracias Amelche! Un abrazo.
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jueves, 28 de agosto de 2008

De la amistad entre hombre y mujer

En los comentarios realizados a mi post Para Sonia, nuestro amigo Lycans Laqueus ya lo insinuó; y nuestra amiga Susana me lanzó amablemente el guante: ¿Por qué no escribes un post sobre la amistad hombre-mujer?. Cogí el guante naturalmente, pues me gustan los desafios; y aquí esta el prometido post. Se perfectamente que muchos quizás no compartan mi opinión, lo cual puede provocar polémica: ¡pues bienvenida sea la polemica, si entre todos podemos arrojar algo de luz sobre esta cuestión!

Yo lo tengo muy claro. Y vaya por delante que no pretendo en este post “sentar catedra” ni muchisimo menos, los dioses me libren, sino solo dar mi humilde opinión personal. Daré mi respuesta al final, y perdonad si el preámbulo es algo largo, pero lo considero absolutamente imprescindible para luego contestar SI o NO por la sencilla razón de que, conociendo como pienso, comprenderéis mejor mis razones.
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¿Es posible la amistad entre hombre y mujer? Creo que hay que partir de las evidentes diferencias entre hombres y mujeres. En un analisis muy apresurado, el hombre es más agresivo psicológicamente, mas duro, más “rudo”, va mas directo, muchas veces no tiene en cuenta los detalles. Además tiene un inconveniente: la naturaleza le ha dotado de un fortisimo instinto sexual, y la testosterona hace, literalmente, estragos en un hombre-joven, o en un joven-hombre de 16 para arriba. Lo dice y escribe uno que es hombre también. Ese instinto primario y biológico es consustancial al ser humano del sexo masculino. Muchas veces su estabilidad emocional está fijada en objetivos que se hallan fuera de si (ganar pleitos, ganar dinero; conseguir estima social, etc). El hombre es un cazador nato. Es como si llevara su centro de gravedad fuera de si muchas veces, y descansara sobre los objetivos. Vive mas hacia el mundo.

La mujer, por el contrario, y aun teniendo el mismo instinto, sabe dominarlo más que el hombre; es mas dulce, mas suave, más sofisticada; se fija mas en los detalles; sabe dominar su instinto sexual mucho mejor que el hombre por muchas razones. Y su estabilidad emocional es completamente distinta a la del varón; saben vivir la vida mejor que nosotros; no se fijan tanto en los objetivos, sino el modo de vivir dia a dia. Son más dulces que nosotros, mas graciosas en sus movimientos y en su hablar y comportar. Y su centro de gravedad descansa dentro de ellas mismas, quizás no tanto en los objetivos a conseguir. Vive mas hacia si misma.

Las mujeres, hablando en general, son una autentica delicia. Tambien el amor o atracción la perciben de distinto modo. Ya decia Confucio, uno de mis oráculos, que “El amor en los hombres entra por la vista, y en las mujeres por el oido”. Y creo que llevaba su razón; a las mujeres les gusta que las mimen, que las requiebren, que las protejan; les gusta sentirse queridas, amadas, mimadas, pero ojo, respetadas también. Nosotros somos escopetas; se nos dispara la maquinaria sexual, en muchas ocasiones, solo ante la contemplación de un buen par de piernas femeninas o de un escote atrevido.

Somos distintos, no peor ni mejor un sexo que otro: simplemente distintos. Benditamente distintos.

Historicamente la mujer siempre ha estado sometida al varón, esta injusta y triste situación ha durado milenios. En el Siglo XX se produce la emancipación de la mujer que adquiere, que ya era hora, los mismos derechos que el hombre, como siempre debia de haber sido. Pero el entorno educacional y social de nuestro mundo hace que muchos varones sigan teniendo el prejuicio de que “el macho soy yo, ella solo es una mujer”. ¿Solo? Pobres mentales. Y una situación que ha durado siglos y milenios (y que ojalá pudiera cambiarse automáticamente) ha de evolucionar poco a poco, porque esto es un cambio de rumbo, y ahora estamos en plena inercia de la curva; el hombre ha de aceptar la idea de que la mujer es igual en derechos y prerrogativas que él, y ha de acostumbrarse a ello lo mas rápido que pueda. Y que, desde luego, la mujer no es una posesión. No. Es otro ser humano, además, un ser humano maravilloso.

Al hombre se le ha educado siempre para “meter”. Para atacar, como un cazador, como he dicho antes; y a ellas para “recibir”, callar, consentir. Historicamente eran las chicas las que tenian que esperar a que viniera el “novio” a pretenderlas; si no venia nadie se quedaban solteras. El asqueroso machismo era una medalla: si un hombre se acostaba con mil mujeres era un cuasi-heroe, un macho digno de alabar; pero si era la mujer la que se acostaba con mil hombres, era todo lo contrario, y su reputación social caia hecha añicos. Muchas mujeres inteligentes eran sometidas por la fuerza bruta del varon; la bestia ganaba siempre a la musa. La fuerza dominaba a la inteligencia (“Que con esta carga nacemos las mujeres, la de tener que soportar a nuestros maridos, aunque sean unos porros”, según decia Teresa Panza, la mujer de Sancho Panza, en el Quijote).

La sociedad alababa al “sietemachos”, y vituperaba a la mujer. Y ello condujo a que el hombre poco a poco a lo largo de los siglos anulara su propia capacidad de raciocinio y de pensar. Claro, no la necesitaba: simplemente naciendo hombre, la mitad de su trabajo ya estaba hecho. Que duda cabe de que los “resabios historicos” aún duran, y eso es un grave hándicap para nosotros. La sociedad ha de evolucionar lentamente.

Pienso que hombre y mujer son seres humanos. Y punto. Con sus logicas diferencias anatómicas y psicológicas, pero SERES HUMANOS. Muchos hombres se confunden, pues ven a la mujer como mujer (la identifican por su sexo), y deberian de verla como otro ser humano, no como criatura del sexo femenino.

El deseo sexual siempre estará ahí, lo llevamos muy dentro; pero no ha de causar confusiones. Aunque en ocasiones puede resultar muy incómodo. Me explico. A mi, con la linda Sonia, hoy un angel en las estrellas, me pasó esto algunas veces, ya lo dije en el post de anteayer. Ibamos al cine juntos; los fines de semana cenabamos juntos o acudiamos a alguna discoteca; en la Universidad nos sentabamos juntos, etc, y muchas veces era inevitable que el león que yo llevaba dentro se despertase; al fin y al cabo yo no era de piedra, sino todo lo contrario: cuando, p. ej., acudia con su minifalda, esos tacones, esas lindas piernas, y en fin, su figura toda… imaginaros como me ponía yo!!! Y fue ella quien en interminables conversaciones que ambos mantuvimos sobre esta cuestión me enseñó a tener claro que la cuestión sexual era la cuestión sexual, que la amistad era la amistad, y que ésta no tenia por qué llevar aparejada a aquella; me enseño tambien una cosa muy importante: el valor del respeto mutuo. Despejó mis lógicas confusiones. Yo era completamente sincero con ella, le explicaba en cada momento lo que me sucedia, abiertamente, jamás le oculté nada; y ella me comprendió siempre, y me enseñó a ver la diferencia y a separar una cosa de la otra. Me ayudó a madurar como hombre. Que maravilla de criatura, no atrasando a nadie. Los dioses la bendigan.

Nuestro deseo sexual siempre va a estar ahí, siempre, seremos animales racionales, pero no se nos olvide que al fin y al cabo seguimos siendo animales. Pero el deseo sexual es, insisto, solo una parte de todo nuestro espiritu o de nuestra mente, que debemos de controlar y poner al servicio de miras más altas. Por eso somos, o se nos presume, racionales, y eso es lo que nos diferencia de los animales: la inteligencia, los sentimientos, la conciencia de uno mismo, el saber empatizar y ponerte en el lugar de la otra persona y todas las aptitudes y comportamientos que se salen de lo "natural" por ir en contra de nuestros instintos más básicos, en contra de la atracción o de nuestros deseos egoístas. El deseo sexual es un mero instinto biológico, es involuntario, ya que viene grabado en nuestros genes, en nuestra naturaleza. Pero por el contrario, el altruismo y la empatía son actitudes voluntarias y conscientes, que son necesarias tanto en la amistad, como en la pareja. A fin de cuentas somos diferentes a los animales y podemos elegir como comportarnos.

Si alguno se enoja porque una chica no quiere hacer el amor con él no la está respetando, no la está considerando como su amiga; a un amigo o amiga no se le hace eso: la está viendo simplemente como una chica Playboy. Y si su deseo hacia ella es muy irresistible, es él quien tiene un problema, pues está consintiendo que prime en él más lo primario que la fuerza de la razón. Y si encima empieza a usar contra ella el chantaje emocional, y todas las artes masculinas para intentar salirse con la suya, entonces, en mi humilde opinión, es un miserable desalmado. Y además, tonto: pues se está privando de su oportunidad de madurar, y de conseguir de buen grado lo que él está intentando arrancar por la fuerza. Si el sexo rompe una amistad, a lo mejor no habia tanta amistad.

Conclusión: Mi respuesta es un rotundo SI. Naturalmente que es posible la amistad entre hombre y mujer, pero amistad noble, profunda, sincera. Y no solo posible, sino deseable. Claro que si. Yo lo conseguí con Sonia, y no es la unica amiga profunda y sincera que he tenido, sin necesidad de mantener sexo con ellas; por muchos instintos sexuales que haya en mi interior, como hombre que soy. Y no me digais que soy un caso especial: conozco un montón.

Claro, hay que cuidar de que el hombre o la mujer (y fundamentalmente el hombre, que es mas agresivo) no lo estropeen por la cuestión del sexo, que ya no estamos en el Siglo XIX. Siempre que tengan madurez, respeto al otro/a y dominio de si mismo/a. La amistad es dar, estar interesado en el bienestar del otro, y estar a su lado en malos momentos; y fundamentalmente, respetar sus decisiones. No me canso de insistir: no tomemos la parte por el todo; el sexo es una parte, no el todo. Un amigo no quiere poseer al otro ¿no? A mi, por lo menos no me gustaria en absoluto tener un amigo que hiciera siempre lo que yo quiero, que me acompañara siempre adonde me diera la gana.... etc… me aburriria inmediatamente y pensaria que es un mero paquete. Lo que nos gusta de nuestros amigos, al menos a mi, es que aunque piensen distinto de nosotros y tengan costumbres distintas, los estimamos, pues la diferencia enriquece mutuamente. Y valoro enormemente la sinceridad, e incluso que me contradigan y me demuestren que estoy en un error: lo agradezco humildemente, pues asi aprendo más. Todos podemos caer en un error, pero solo los necios perseveran en él, que decia Cicerón.

Pues con las mujeres pasa lo mismo. El deseo siempre va a estar ahí, lo estuvo y lo estará, la fuerza de la naturaleza forma parte de nuestra condición humana, pero debemos saber encauzarla. No ha de estropearse una AMISTAD por una simple cuestión biológico-sexual. El hombre ha de pensar muy seriamente que es lo que desea de ella: si su cuerpo; si su amistad, en fin, que es lo que quiere. Y, sobre todo, ser sincero desde el principio, y sumamente respetuoso. Domesticar al leon que todos llevamos dentro. Si la mujer quiere solo amistad, una amistad sincera y profunda, pero no desea sexo, habrá que respetar su decisión sin enojarse, aunque nos duela y aunque el león de rugidos. No hay que ser egoísta. Que un simple polvo no te prive de tu oportunidad de enriquecerte espiritualmente, o de crear algo bello, por muy dulce que sea el polvo.

Total sinceridad entre uno y otro. Ahí esta la base. Aceptar la diferencia existente, y querer el hombre a la mujer como ser humano, no como objeto sexual. Y a la inversa igualmente.

Que sea lo que los dos libre y voluntariamente quieran, no lo que quiera uno.
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Por cierto, hablamos de amistad ¿eh? El amor es materia de otro post.

Saludos

miércoles, 27 de agosto de 2008

El traje nuevo del emperador

Segun eminentes literatos, dícese del “respeto humano” la forma de proceder, por acción u omisión, en la que, en vez de buscar la verdad según el dictamen de su propia conciencia, la persona se deja llevar por la preocupación de cómo otros reaccionarán, por el miedo a las represalias o por la salvaguarda de sus propios intereses. Se ha escrito mucho sobre los respetos humanos, pero ateniendome a lo que decia André Gide (“Todo está ya dicho; pero, como nadie atiende, hay que repetirlo”), voy a hablar de ello.

Hay muchas personas a las que no hay cosa que más temor les inspire que el miedo a caer mal, a desentonar, a distinguirse, a decirle a tu interlocutor que lo que dice es una bobada o que te lo digan. Cuántas veces ante la burla o ante una sonrisa de desprecio nos hemos callado por respetos humanos. ¿Y que decir ante la injusticia? En este turbulento mundo, imperan los respetos humanos; y esta sociedad de consumo en la que vivimos, y la alianza de los poderosos que alimentan sus intereses, ocasiona que muchas veces la iniquidad y la perversidad sea callada o silenciada por los respetos humanos. Como el famoso miedo a que la tomen contigo. Las multinacionales, con sus politicas agresoras del medio ambiente; muchos gobiernos corruptos de muchos paises; muchas altas instituciones… es el clasico juego del “te doy y me das”, sus intereses les obligan a callar, para ellos obviamente es mucho mas beneficioso y provechoso económicamente el silencio que la denuncia, y que se mantenga el status quo. Su comportamiento no irá nunca presidido por el amor a la verdad, sino por sus dichosos respetos humanos.

La casuística puede llegar a ser infinita. Por ejemplo: ¿Cuántas personas alguna vez han presenciado injusticias, de las cuales todos o casi todos saben quien las comete y por qué, y luego nadie ha denunciado los hechos? Otra vez los respetos humanos. Ante un hecho injusto o delictivo, muchas veces preferimos callar, por miedo a las represalias o a significarnos. ¡Que sea otro el que denuncie!

Y tampoco hay que hilar tan fino; por ejemplo, ante una situación comica o absurda, o cualquier otra situación que se nos pueda presentar: todo el mundo lo sabe y lo piensa; pero luego nadie lo dice, todo el mundo se calla. Una vez en un teatro, hecho real, se presentaba una cantante, y resulta que cantaba francamente mal, desafinando enormemente; lo curioso es que nadie dijo nada.

Indudablemente, como decia Albert Einstein, “la vida es muy peligrosa, no por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”.

Y pienso que los “respetos humanos” son hermanos de la cobardia, y primos hermanos de la estulticia, de la mezquindad y del interés. Y ojo, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Por ello no puedo evitar recordar el famoso cuento de Hans Christian Andersen, titulado “el traje nuevo del emperador”. Dice así:

Hace muchos años había un Emperador tan aficionado a los trajes nuevos, que gastaba todas sus rentas en vestir con la máxima elegancia. No se interesaba por sus soldados ni por el teatro, ni le gustaba salir de paseo por el campo, a menos que fuera para lucir sus trajes nuevos. Tenía un vestido distinto para cada hora del día, y de la misma manera que se dice de un rey: “Está en el Consejo”, de nuestro hombre se decía: “El Emperador está en el vestuario”.
La ciudad en que vivía el Emperador era muy alegre y bulliciosa. Todos los días llegaban a ella muchísimos extranjeros, y una vez se presentaron dos truhanes que se hacían pasar por tejedores, asegurando que sabían tejer las más maravillosas telas. No solamente los colores y los dibujos eran hermosísimos, sino que las prendas con ellas confeccionadas poseían la milagrosa virtud de ser invisibles a toda persona que no fuera apta para su cargo o que fuera irremediablemente estúpida.
-¡Deben ser vestidos magníficos! -pensó el Emperador-. Si los tuviese, podría averiguar qué funcionarios del reino son ineptos para el cargo que ocupan. Podría distinguir entre los inteligentes y los tontos. Nada, que se pongan enseguida a tejer la tela-. Y mandó abonar a los dos pícaros un buen adelanto en metálico, para que pusieran manos a la obra cuanto antes.
Ellos montaron un telar y simularon que trabajaban; pero no tenían nada en la máquina. A pesar de ello, se hicieron suministrar las sedas más finas y el oro de mejor calidad, que se embolsaron bonitamente, mientras seguían haciendo como que trabajaban en los telares vacíos hasta muy entrada la noche.
«Me gustaría saber si avanzan con la tela»-, pensó el Emperador. Pero había una cuestión que lo tenía un tanto cohibido, a saber, que un hombre que fuera estúpido o inepto para su cargo no podría ver lo que estaban tejiendo. No es que temiera por sí mismo; sobre este punto estaba tranquilo; pero, por si acaso, prefería enviar primero a otro, para cerciorarse de cómo andaban las cosas. Todos los habitantes de la ciudad estaban informados de la particular virtud de aquella tela, y todos estaban impacientes por ver hasta qué punto su vecino era estúpido o incapaz.
«Enviaré a mi viejo ministro a que visite a los tejedores -pensó el Emperador-. Es un hombre honrado y el más indicado para juzgar de las cualidades de la tela, pues tiene talento, y no hay quien desempeñe el cargo como él».
El viejo y digno ministro se presentó, pues, en la sala ocupada por los dos embaucadores, los cuales seguían trabajando en los telares vacíos. «¡Dios nos ampare! -pensó el ministro para sus adentros, abriendo unos ojos como naranjas-. ¡Pero si no veo nada!». Sin embargo, no soltó palabra.
Los dos fulleros le rogaron que se acercase y le preguntaron si no encontraba magníficos el color y el dibujo. Le señalaban el telar vacío, y el pobre hombre seguía con los ojos desencajados, pero sin ver nada, puesto que nada había. «¡Dios santo! -pensó-. ¿Seré tonto acaso? Jamás lo hubiera creído, y nadie tiene que saberlo. ¿Es posible que sea inútil para el cargo? No, desde luego no puedo decir que no he visto la tela». -¿Qué? ¿No dice Vuecencia nada del tejido? -preguntó uno de los tejedores.
-¡Oh, precioso, maravilloso! -respondió el viejo ministro mirando a través de los lentes-. ¡Qué dibujo y qué colores! Desde luego, diré al Emperador que me ha gustado extraordinariamente.-Nos da una buena alegría -respondieron los dos tejedores, dándole los nombres de los colores y describiéndole el raro dibujo. El viejo tuvo buen cuidado de quedarse las explicaciones en la memoria para poder repetirlas al Emperador; y así lo hizo.Los estafadores pidieron entonces más dinero, seda y oro, ya que lo necesitaban para seguir tejiendo. Todo fue a parar a sus bolsillos, pues ni una hebra se empleó en el telar, y ellos continuaron, como antes, trabajando en las máquinas vacías.
Poco después el Emperador envió a otro funcionario de su confianza a inspeccionar el estado de la tela e informarse de si quedaría pronto lista. Al segundo le ocurrió lo que al primero; miró y miró, pero como en el telar no había nada, nada pudo ver.
-¿Verdad que es una tela bonita? -preguntaron los dos tramposos, señalando y explicando el precioso dibujo que no existía.
«Yo no soy tonto -pensó el hombre-, y el empleo que tengo no lo suelto. Sería muy fastidioso. Es preciso que nadie se dé cuenta». Y se deshizo en alabanzas de la tela que no veía, y ponderó su entusiasmo por aquellos hermosos colores y aquel soberbio dibujo.-¡Es digno de admiración! -dijo al Emperador.
Todos los moradores de la capital hablaban de la magnífica tela, tanto, que el Emperador quiso verla con sus propios ojos antes de que la sacasen del telar. Seguido de una multitud de personajes escogidos, entre los cuales figuraban los dos probos funcionarios de marras, se encaminó a la casa donde paraban los pícaros, los cuales continuaban tejiendo con todas sus fuerzas, aunque sin hebras ni hilados.
-¿Verdad que es admirable? -preguntaron los dos honrados dignatarios-. Fíjese Vuestra Majestad en estos colores y estos dibujos -y señalaban el telar vacío, creyendo que los demás veían la tela.
«¡Cómo! -pensó el Emperador-. ¡Yo no veo nada! ¡Esto es terrible! ¿Seré tan tonto? ¿Acaso no sirvo para emperador? Sería espantoso».
-¡Oh, sí, es muy bonita! -dijo-. Me gusta, la apruebo-. Y con un gesto de agrado miraba el telar vacío; no quería confesar que no veía nada.
Todos los componentes de su séquito miraban y remiraban, pero ninguno sacaba nada en limpio; no obstante, todo era exclamar, como el Emperador: -¡oh, qué bonito!-, y le aconsejaron que estrenase los vestidos confeccionados con aquella tela en la procesión que debía celebrarse próximamente. -¡Es preciosa, elegantísima, estupenda!- corría de boca en boca, y todo el mundo parecía extasiado con ella.
El Emperador concedió una condecoración a cada uno de los dos bribones para que se las prendieran en el ojal, y los nombró tejedores imperiales.
Durante toda la noche que precedió al día de la fiesta, los dos embaucadores estuvieron levantados, con dieciséis lámparas encendidas, para que la gente viese que trabajaban activamente en la confección de los nuevos vestidos del Soberano. Simularon quitar la tela del telar, cortarla con grandes tijeras y coserla con agujas sin hebra; finalmente, dijeron: -¡Por fin, el vestido está listo!
Llegó el Emperador en compañía de sus caballeros principales, y los dos truhanes, levantando los brazos como si sostuviesen algo, dijeron:
-Esto son los pantalones. Ahí está la casaca. -Aquí tienen el manto... Las prendas son ligeras como si fuesen de telaraña; uno creería no llevar nada sobre el cuerpo, mas precisamente esto es lo bueno de la tela.
-¡Sí! -asintieron todos los cortesanos, a pesar de que no veían nada, pues nada había.-¿Quiere dignarse Vuestra Majestad quitarse el traje que lleva -dijeron los dos bribones- para que podamos vestirle el nuevo delante del espejo?
Quitose el Emperador sus prendas, y los dos simularon ponerle las diversas piezas del vestido nuevo, que pretendían haber terminado poco antes. Y cogiendo al Emperador por la cintura, hicieron como si le atasen algo, la cola seguramente; y el Monarca todo era dar vueltas ante el espejo.
-¡Dios, y qué bien le sienta, le va estupendamente! -exclamaban todos-. ¡Vaya dibujo y vaya colores! ¡Es un traje precioso!
-El palio bajo el cual irá Vuestra Majestad durante la procesión, aguarda ya en la calle - anunció el maestro de Ceremonias.
-Muy bien, estoy a punto -dijo el Emperador-. ¿Verdad que me sienta bien? - y volviose una vez más de cara al espejo, para que todos creyeran que veía el vestido.
Los ayudas de cámara encargados de sostener la cola bajaron las manos al suelo como para levantarla, y avanzaron con ademán de sostener algo en el aire; por nada del mundo hubieran confesado que no veían nada. Y de este modo echó a andar el Emperador bajo el magnífico palio, mientras el gentío, desde la calle y las ventanas, decía:-¡Qué preciosos son los vestidos nuevos del Emperador! ¡Qué magnífica cola! ¡Qué hermoso es todo!
Nadie permitía que los demás se diesen cuenta de que nada veía, para no ser tenido por incapaz en su cargo o por estúpido. Ningún traje del Monarca había tenido tanto éxito como aquél.
-¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño.
-¡Dios bendito, escuchen la voz de la inocencia! -dijo su padre; y todo el mundo se fue repitiendo al oído lo que acababa de decir el pequeño.
-¡No lleva nada; es un chiquillo el que dice que no lleva nada!
-¡Pero si no lleva nada! -gritó, al fin, el pueblo entero.
Aquello inquietó al Emperador, pues barruntaba que el pueblo tenía razón; mas pensó: «Hay que aguantar hasta el fin». Y siguió más altivo que antes; y los ayudas de cámara continuaron sosteniendo la inexistente cola”.

Se me ocurren algunas cuestiones:

1.- ¿No os recuerda este cuento alguna situación o situaciones que conozcais?

2.- ¿Quién será el primero que se atreva a decir “¡Pero si no lleva nada puesto!”?

3.- "La verdad os hará libres". Adininanza: ¿Quien pronunció esta famosa frase?

Saludos.
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martes, 26 de agosto de 2008

Para Sonia

Sevilla, una tarde de Abril de 1.988. A punto de terminar la Carrera de Derecho. Lugar: Bar “La Raza”, en pleno Parque de Maria Luisa.

Ella tiene unos ojos oscuros preciosos y un pelo negro abundante. Es muy guapa. Estamos juntos en la Universidad, y esa tarde hemos decidido tomarnos un café en ese bar. Me quedo mirandola un momento intensamente a esos ojos andaluces, y ella a mi; y no puedo resistir la tentación: la beso en los labios, con los ojos entornados, muy suavemente, casi rozándolos.

Ella no se mosqueó. Su reacción fue mirarme intensamente, sin dejar de sonreir.

-Ya sabes que este no es el camino.
-Pero…
-Que no, que no, no te confundas. Ya lo hemos hablado mas de una vez, no confundas amistad con amor. No lo estropees “mi arma”, me oyes?

Me quedé pensativo y serio. Ella me cogió por los hombros, y sin dejar de sonreir, me dice:

-Pero bueno, a que viene esto ahora?

Yo estaba aturdido, no sabia que hacer. La habia conocido en 3º curso de carrera, y eramos compañeros de clase. Con el tiempo fuimos a más, hasta ser amigos. Siempre he tenido buenos amigos; pero entre las criaturas del sexo femenino, ella era especial. Llegamos a intimar muchisimo; ella sabia toda la historia de mi vida. Y yo la suya. Me contaba absolutamente todas sus cosas, me decia que con sus amigas no tenia la intimidad que tenia conmigo; y asi era. Muchas veces ella hacia que me sintiera como una “amiga” suya mas que como un amigo.

Pero Cornelivs llevaba un leon dentro, y ese león de vez en cuando se despertaba y rugía. Y, claro, me confundia algunas veces. No tenia muy clara la diferencia entre amistad y amor. Su modo de actuar y de ser; esos ojos tan lindos, y su dulzura, eran bastantes como para fusilar al más flemático de los hombres. Y siempre me miraba con esa sonrisa y me hablaba con ese dulce hablar sevillano que tanto me impresionaba. Yo volvia a la carga, con “artilleria pesada”, habia que rendir aquello como fuera; pero la fortaleza era inexpugnable. Ella me conocía muy bien y lo notaba claramente, pero siempre, con elegancia, finura y suavidad, me devolvia a la realidad. Me queria un monton, pero como amigo. Me decia que era el mejor amigo que habia tenido, y que no era cuestión de estropear algo tan bonito.
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Con el tiempo me di cuenta de que yo tampoco estaba enamorado de ella y nuestra amistad continuó. Después de la Carrera, me desplacé a Granada, y comencé con las Oposiciones, y ella se quedó en Sevilla preparandolas también. Y mantuvimos el contacto telefonico hasta hasta el año 92 o 93. Siempre me he acordado mucho de ella.

Hace dos o tres años, me enteré de que se casó, y de que habia fallecido poco después en accidente de automóvil. No tenia hijos. Me apené profundamente.

Ayer, al entrar en la Cafeteria Justicia (haced click) estaba sonando en el equipo de música la famosa cancion de Mecano “Me cuesta tanto olvidarte”. No se por qué, pero esa canción la tengo indisolublemente unida al recuerdo de ella.

Entre el cielo y suelo hay algo
con tendencia a quedarse calvo
de tanto recordar
y ese algo que soy yo mismo
es un cuadro de bifrontismo
que solo da una faz
la cara vista es un anuncio de Signal
la cara oculta es la resulta
de mi idea genial de echarte
me cuesta tanto olvidarte
me cuesta tanto...
olvidarte me cuesta tanto
olvidar quince mil encantos
es mucha sensatez
y no se si sere sensato
lo que se es que me cuesta un rato
hacer cosas sin querer
y aunque fui yo quien decidio que ya no mas
y no me canse de jurarte
que no habra segunda parte
me cuesta tanto olvidarte
me cuesta tanto olvidarte
me cuesta tanto ...
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Para tí, Sonia, allá donde estés.
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Saludos.
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lunes, 25 de agosto de 2008

Un niño de doce años cabalgando con D. Quijote.

Hace muy poco tiempo tuve la muy grata sorpresa de descubrir en Internet el Blog La acequia -haced click- cuyo autor es Pedro Ojeda Escudero, Profesor de Literatura Española en la Universidad de Burgos, interesantisimo blog, en el cual entre otros extremos, se fomenta la lectura del Quijote, y de hecho hay un grupo de lectura de esta novela, los jueves.

Mi adoración por Cervantes, en general, y por el Quijote, en particular, ha hecho que en ese terreno siempre me haya sentido como una especie de “pajaro raro”, pues conozco a muy pocas, muy poquitas personas que hayan leido nuestra grandiosa novela. Pensé: ¡vaya, menos mal que encuentro otros pajaros raros como yo!

Tambien descubrí a nuestro amigo Juan Luis, autor del blog Se buscan lectores (haced clic), otro entusiasta del Quijote, a quien envio un saludo. Bien, Juan Luis, tal y como me pedias en un comentario, aquí esta el prometido post.
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Cuando yo tenia 12 años mecanografié integramente el Quijote, e incluso copié las ilustraciones. En seguida explico el por qué lo hice. Le envié un correo a Pedro Ojeda Escudero, para presentarme, congratularme por haber descubierto su meritorio blog, y comunicandole tal circunstancia. Le envié escaneadas ocho paginas de mi Quijote mecanografiado, y dos de las ilustraciones que realicé.
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Cual no será mi sorpresa cuando inmediatamente me contestó, muy amablemente por cierto, pidiendome autorización para publicarlas. Obviamente, se la concedí de muy buen grado.

Por eso, quiero agradecer a Pedro el hecho de que anteayer, dia 23 de Agosto, Sabado, publicara en su Blog la Acequia un post titulado El Quijote como constancia y noticias de nuestra lectura (haced clic) en la cual narra la historia de la transcripción mecanografica que yo realicé a tan corta edad de D. Quijote de la Mancha, dedicandome muy amables palabras, que, insisto, agradezco. En dicho post publica algunas ilustraciones de las que yo le envié escaneadas. Bien, pues aquí teneis otras tres más que he escaneado hace un ratito. Haced click sobre las ilustraciones para agrandarlas y apreciar los detalles.

La historia es muy sencilla. Cumplí 12 años, mi alegre niñez se alejaba casi sin darme cuenta, y comencé a pisar los primeros peldaños de la escalera de la adolescencia, justo cuando comencé a madurar y a percibir la realidad desnuda, tal cual era. Mis padres desde hacia años no se llevaban bien, y el entorno familiar era duro, y más para el niño que yo era entonces. La triste realidad y la comprensión del problema me golpearon de improvisto en la cara y en el alma donde más me dolia y se me vino encima como una pesadísima losa.
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Ya desde los 7 ú 8 años, comencé a estudiar mecanografía, y a hacer practicas, con lo cual a mis 12 años, tenia un nivel de soltura aceptable con la máquina de escribir. Mi abuelo materno me habia recomendado varias veces que leyera el Quijote. Leí la novela y me encantó, disfruté. Fué un descubrimiento completo. Y se me ocurrió una peregrina idea:
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"¿Por qué no practico y adquiero soltura con la maquina de escribir, mecanografiando el Quijote?"

Dicho y hecho. Siempre fuí buen estudiante, y me sobraba tiempo; pero el tiempo libre me preocupaba, pues percibia el entorno. Me puse manos a la obra sin pensarmelo mucho, pues no sabia que era una tarea tan ardua; el Quijote es muy largo. Y aunque tuve momentos de desfallecimiento, como bien dice Pedro, me propuse que ya que habia empezado tenia que terminarlo, y lo conseguí.
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Mecanografié la novela en su integridad, todita toda. Tardé dos años. Comencé en Marzo de 1.977, con doce años recién cumplidos, y terminé en Abril de 1.979, cuando yo ya tenia 14 años.

Recuerdo perfectamente aquellas tardes, después de estudiar, en las cuales sentado frente a mi maquina de escribir (una pequeña Olivetti Dora, de teclas, los ordenadores todavía no existian) mecanografié la novela; e incluso copié las ilustraciones, con un pequeño lapiz de carboncillo. En los meses de verano me cundía más pues casi todas las tardes mecanografiaba dos o tres folios por ambas caras. Y es que habia que mantener la mente ocupada y sustraerse al vendaval, poniendose a cubierto.
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Por eso, cuando miro para atrás, y contemplo mi edicion mecanografiada del Quijote, me emociono enormemente y la contemplo con asombro y ternura. Esos dos años que tardé en mecanografiar la obra fueron una especie de refugio que me protegió contra la lluvia y el viento del dolor.

Cabalgué con Don Quijote y con Sancho, conocí a Dulcinea; fui testigo del episodio de los Molinos de Viento, de la paliza que le dieron a D. Quijote los desalmados yangueses; de cómo en la venta mantearon a Sancho Panza, casi puedo ver como D. Quijote preparaba el bálsamo de Fierabrás; de la penitencia que hizo en Sierra Morena, imitando a Beltenebros; asistí al encantamiento de Dulcinea, en el cual Sancho fue el encantador; me irrité sobremanera con el duque y la duquesa, que se burlaron inmisericordemente de mi héroe. Odié al bachiller Sanson Carrasco, primero Caballero de los Espejos, y luego Caballero de la Blanca Luna, y me deprimí enormente cuando venció a D. Quijote en la playa de Barcelona.

¡Cuantas horas de placer me proporcionaron D. Quijote y Sancho! Mientras estaba leyendo, o “pasandolo” a máquina, era feliz, y mi imaginación volaba. Era mi paraguas protector. Por eso le debo tanto a D. Quijote. Estuve cabalgando con el dos años largos, y aquel niño de 12 años, además de aprender, se ahorró mas de un mal rato.

Saludos.
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domingo, 24 de agosto de 2008

Ruta motera a Almagro

Sabado, 8 de la mañana. Dia perfecto para dar una “vuelta” en la moto. Mi atuendo se compone de chaqueta y pantalón motero negros, guantes, botas y casco, tambien negros. Me dirijo a la Cafeteria “Mai Tai”, donde he quedado a esa hora con Casi, Enrique (Cantos), y Manolo, el dueño de la gasolinera.

Todos somos puntuales. Desayunamos frugalmente y salimos de Jódar sobre las 8, 30 de la mañana. La temperatura es muy agradable. Tomamos dirección Ubeda (23 Km), de allí hacia La Carolina, donde tomamos la Autovia (antigua Nacional IV), con dirección a Madrid. La primera parada la hacemos a unos 100 Km aproximados, pasado ya Santa Elena; concretamente en el Puerto de Despañaperros, precioso paraje (una de mis rutas favoritas), principal via de comunicación por carretera entre el Norte y nuestra querida Andalucia. Tras 15 minutos de café y relax, cogemos de nuevo nuestras “monturas” y nos dirigimos hacia Manzanares (a 175 Km). Alli abandonamos la autovia, y por sugerencia de Enrique nos desviamos hacia la famosa y linda ciudad de Almagro, 33 km más allá, donde repostamos combustible. Almagro es villa medieval. Su situación era de auténtico privilegio, cruce de caminos y confluencia de las principales rutas manchegas. Estamos a 208 Km. de nuestra ciudad.

Me he documentado un poco. Almagro entra en la historia de la mano de la Orden Militar de Calatrava, cuyos Maestres la eligieron en el siglo XIII como lugar de residencia y centro gubernativo de sus posesiones. Según la tradición el maestre D.Gonzalo Yáñez concedió Fuero a la Villa en 1213, confirmado por el Rey Fernando III el Santo en 1222. Los datos históricos afirman que en 1273 el Rey Alfonso X el Sabio convocó Cortes en Almagro y que en 1285 se efectuó la Escritura de Conveniencia entre el Maestre Ruy Pérez Ponce y los almagreños sobre los hornos, el zocodover, y los portazgos.

En 1972, se declara a Almagro Conjunto Histórico-Artístico. Se restauran y rehabilitan muchos y hermosos edificios, civiles y religiosos, y nace el Museo del Teatro, en lo que fueron las antiguas Casas Maestrales.

Destacan dos lugares emblemáticos de la ciudad: La Plaza Mayor y el Corral de las Comedias. La Plaza Mayor (la primera foto) fue en su origen plaza de armas y posteriormente centro de una feria de comercio. Es de planta rectangular irregular y tiene dos pisos, inspirada en las plazas de Flandes.
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En cuanto a su famoso Corral de las Comedias (en el S. XVII los Corrales de las Comedias eran teatros permanentes instalados en el patio interior de una manzana de casas) parece que es el único que se conserva en España tal como era en el siglo XVII. Se puede apreciar un detalle en la segunda foto.

Al pasear por la ciudad se ven numerosos y bien conservados portales de casas solariegas hidalgas; y también palacios, como el Palacio de los Marqueses de Torremejía, y el Palacio de los Condes de Valdeparaíso del S. XVIII.

¡Preciosa y muy linda ciudad Almagro, de veras que merece la pena visitarla!

Tras dar un breve paseo por la Plaza Mayor y calles adyacentes, y comprar postales de recuerdo, montamos de nuevo y desandamos los 33 km. que nos separan de la Autovia. Nos encontramos de nuevo con Manzanares, que bordeamos, y como teniamos más ganas de carretera, nos dirigimos al Norte, por la misma Autovia, hasta que llegamos hasta el Restaurante El Molino, a unos 80-90 Km. aproximados de Madrid. Almorzamos a base de carne fundamentalmente. Después, cigarro y café, y 15 minutos para reposar.

Ya hace calor, grandes gotas de sudor impregnan mi frente. Volvemos a montar y sobre las 15,45 horas tomamos la ruta de regreso, por la Autovia. Nos detenemos brevemente en Puerto Lapice, para repostar y estirar unos minutos las piernas, y ya directamente, nos dirigimos a casa, hogar dulce hogar, donde llegamos sobre las 18,30 aproximadas.

Según el contador de Casi han sido 596 Km, con lo cual la vuelta ha sido un poco mas larga de lo que esperabamos, pero ha merecido la pena. Hemos disfrutado de un buen día.

Saludos.