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. . .

domingo, 14 de junio de 2009

El gran Karfó.

Siempre llegaba al Circo agotado, jadeante y corriendo, sobre las 20,45 horas, embozado en aquella capa oscura y con aquellas barbas rubias y gafas de sol, a fin de ocultar su identidad. Se sentaba en el sillón de su camerino y se maquillaba. Nariz roja de cera, peluca rubia, grandes ojos blancos, pantalones bombachos y esos zapatos enormes, y se convertía en El Gran Karfó, la delicia de todos los niños de aquella época, la gran estrella del “Circo Júpiter”.

-Señoras y Señores, con todos ustedes, ¡el gran Karfó…!

Y el Circo se venía abajo. Pero el jamás se fijó en el aplauso: ponía especial atención en los niños y niñas; los miraba a los ojos y él disfrutaba con esa mirada inocente y esperanzada, limpia, blanca, inmaculada, que escondía un corazón puro y sano, no contaminado aún por este triste mundo.

Su espectáculo era realmente bueno, de calidad, y obedecía a un guión inteligentemente diseñado, pensando, eso si, en la mente de un niño. Por eso triunfó entre los mas pequeños. Un humor sano, ingenioso, inteligente y sobre todo, muy espontáneo, hacia que los niños, literalmente, se partieran de risa, porque ellos, siempre inteligentes, se apegan a lo bueno, a lo puro, a lo que no es falso. Y por si fuera poco el Gran Karfó tenia una risa muy simpática, espesa y sumamente contagiosa que, nada más oírla, movía a risa al espectador, incluso a los mayores.

En un determinado momento el gran Karfó se mezclaba con el publico, y mientras contaba los chistes y hacia su función, cogía a los mas pequeños en brazos, dándoles un beso y caramelos, y diversas golosinas. Era muy tierno y dulce con ellos, se adivinaba a leguas que aquello era autentico. Todos adoraban al Gran Karfó,
el cual parecía ver a los mismos dioses cuando veia la risa de un niño. Su corazón se expansionaba, era feliz, creía tocar el paraíso con los dedos; su vida eran los niños, la felicidad de éstos era la suya. Decia que para eso había venido a este mundo, a dar y repartir risa y felicidad, y que la sonrisa de un niño es lo más bello del universo.

Pero la identidad real del Gran Karfó era un misterio. Nadie sabia quien era la persona que le daba vida.

El Gran Karfó era conocido por su amor por los niños. La prensa, a grandes titulares, reseñó el dia en que fue recibido por el Presidente. Acudió vestido y maquillado como payaso. A la pregunta de si necesitaba algo, y por qué ocultaba su identidad, el gran payaso le contestó: “Nada, estoy bien. Me oculto porque no quiero premios. Solo quiero hacer feliz a los niños. Mientras más conozco al mundo, más me gusta estar con ellos”.

Terminaba la función. Tras los aplausos y la bajada del telón, el Circo se quedaba en silencio, y la oscuridad todo lo rodeaba. Despues el Gran Karfó se dirigía a su camerino, donde el personal del Circo le tenía preparada su cena, café y el periódico del dia. Muy lentamente, como si le costara un trabajo enorme, el gran Karfó se quitaba su maquillaje, su peluca y su nariz roja de cera.

Era hora de volver a la realidad y a la tristeza del anodino egoísmo cotidiano. Y todas las noches, muy tarde ya, se oia un llanto, muy tenue, que siempre provenia del camerino del Gran Karfó.

¿Por qué lloraba el Gran Karfó? El era feliz en el único mundo sano y puro que conocía: el de los niños.

Ya de madrugada, se enfundaba de nuevo en su barba rubia y en sus gafas de sol, y se iba del Circo hacia un destino desconocido; hasta que un buen día dejó de ir al Circo.


Nadie supo que fue de él. Su desaparición fue catalogada como inexplicable; pero no dio tanto que hablar como la desaparición del famoso banquero, multimillonario, que la misma noche en que desapareció el Gran Karfó, fue hallado muerto en su vivienda, víctima de un ataque al corazón. Su testamento si que hizo correr ríos de tinta: dejaba todo su patrimonio (una auténtica fortuna), a los niños hambrientos de su pais, nombrando como albaceas encargados de cumplir su voluntad…a los gerentes del Circo Júpiter.

Nadie jamás supo comprender el por qué de tan extraña disposición, y jamas llego a saber que ese banquero...era el Gran Karfó.

Saludos.


P.D.) ESTA HISTORIA ES PURA FICCION, producto de mi imaginación. Que pena que cualquier parecido de esta historia con la realidad sea una mera coincidencia.

21 comentarios:

Antonio Aguilera dijo...

Ignoro si realmente existiò El Gran Karfò, o esta historia es pura ficciòn.
Pero el llanto del payaso en la madrugada me ha dejado un gran desasosiego; su posterior desapariciòn todo un enigma. No quiero pensar que sucumbiera a la tentaciòn de la herencia y cogiera las maletas........
Porque el mundo necesita lenitivos payasos-quijotes que hagan más soportable las injusticias en este mundo.

Abrazos amigo

Myr dijo...

Querido amigo,

me haces recordar con esta entrada el poema "Reir LLOrando" de Juan de Dios Pesa....y de mi memoria lo evoco,

"Viendo a Garrick actor de la Inglaterra, El pueblo entero al aplaudirlo de decia......
......(corto porque es larguísima)
[......]

"Cuantos hay que cansados de la vida, enfermos de pesar,
muertos de tedio,
hacen reir como el actor suicida
sin encontrar para su mal remedio...
Ay.... Cuantas veces al reir se llora,
nadie en lo alegre de la risa fie
porque en los seres que el dolor devora,
el alma llora cuando el rostro rie...

Si se muere la fé, si huye la calma.
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma un relámpago triste, la sonrisa"
El carnaval del mundo engaña tanto......
que aqui aprendemos a reir con llanto
y también a llorar con carcajadas"

Alijodos dijo...

Pues si es tuya es una maravilla de relatoamigo mio....me ha encantado es una delicia leerlo...y es una pena que solo sea ficcion...gracias por regalarnos este relato amigo mio...

Neogeminis dijo...

Nunca me gustaron los payasos, es más ,no me hacen reír...pero este personaje (creo que es real) debe haber sido muy especial, seguramente.
Muy emotiva entrada.


Te dejo un abrazo!

Ericarol dijo...

Un abrazo de domingo para ti también Pablo!!!

Saludos!!!

Selma dijo...

Sería tan hermoso que asi fuera.. que hubiera un atisbo de altruismo en muchos como él.. pero..

De paso un inmenso agradecimiento a Payasos sin fronteras que intentan y logran llevar una sonrisa donde les dejen llegar..

Muy Hermoso Post, Cornelivs, sigamos soñando... que los sueños se cumplen..


Un beso Enorme!

sedemiuqse dijo...

Hola. Vengo a saludarte, ya llegue y agradecer tu comentario
besitos y amor.
Me encanto.
besitos y amor
je

Jan Puerta dijo...

Apreciado Cornelius…
No me imagino yo a Botín y compañía dejando una herencia a los ojos de sus familiares y seguidores totalmente desafortunada. Desgraciadamente la ficción debería de dar una lección tanto de humildad como de buenos propósitos a quien hacen de las necesidades ajenas un negocio lucrativo y demasiado especulativo.
En cuanto a lo de conseguir la sonrisa de los niños es una labor impagable.
Un fuerte abrazo amigo

La Gata Coqueta dijo...

EMPIEZO A LEER Y ME VA ENGANCHANDO LENTAMENTE, NO QUIERO PERDER NI UNA SIMPLE PALABRA, CADA VEZ TENGO MÁS PRISA POR LLEGAR AL FINAL...

EL PROBLEMA ES QUE YA HE LLEGADO Y EN MI CORAZÓN TODAVIA QUEDA ALGO DE ESA NIÑA, PUESTO QUE LAS LAGRIMAS ME ESTAN ACOMPAÑANDO...

LLEVO UNOS CUANTOS MESES PASEANDO POR ESTE TU ESPACIO, PERO JAMAS ME HAS LLEGADO COMO HOY...

Y ESO QUIERE DECIR EXTRAORDINARIO RELATO, PENA NO HALLA SIDO MÁS PROLONGADO HOY, OTROS DÍAS NOOOOOO.

TE DESEO DISFRUTES DE TODA LA ARMONÍA QUE NOS BRINDA LA VIDA ESTA SEMANA.

UN ABRAZO.

Quidquid dijo...

Estás hecho un artistazo!!!
Mis felicitaciones.
Un feliz domingo,
Luis

Quidquid dijo...

Estás hecho un artistazo!!!
Mis felicitaciones.
Un feliz domingo,
Luis

Roberto "el ente" dijo...

Querido amigo aun tengo los vellos de punta!!!!!!

Que grande eres!!!

un abrazo

Amig@mi@ dijo...

¿Por qué será que todas las historias de payasos tienen un tinte de tristeza ?
Esta historia es preciosa Corne
Besos

Silvia dijo...

hola!brillante tu historia...eres un genio..me has emocionado mucho...
siempre de niña me daban mucha tristeza la imagen y la vida de los payasos....
besotes.
silvia cloud

Ludwig dijo...

Que hermosa historia, Cornelivs.
Ojalá el mundo estuviera lleno de Karfós.
Un abrazo.

Incombustible dijo...

¡Qué relato más bonito! Me trajo recuerdos del payaso Firulais (que sí existió), que provenía de una familia adinerada. Sólo que él dilapidó su fortuna y después se hizo payaso.

En fin amigo, soberbio...como nos tienes acostumbrados

Un beso

Silvi (reikijai) dijo...

Unas horas después
con ecos de carcajadas
acariciando todavía sus oídos
el payaso triste
de la sonrisa pintada
se transforma en lágrima
en pura melancolía
en corazón condenado
y con sus ojos insomnes
contempla arrasado
apagarse una a una
todas las ventanas de la noche........
Cuantos payasos tristes hay
por todos los rincones,
y la mayoría jamás han pisado
una pista de circo, solo actúan
en la gran pista de la vida.
Payaso Triste.

El circo es el alma de un niño que crece y cree en este mundo. Payaso; personaje cómico a ultranza… con su máscara sonriente, reflejo de incomprensión, soledad y los defectos humano... Todos somos payasos en la vida... Besitos. Silvi.

genialsiempre dijo...

Hombre, los banqueros pueden hacer el payaso y se ríen de nosotros, no con nosotros, pero como ficción está bonito el relato.

José María

Pedro dijo...

Lástima que sea sólo ficción. Me devolvería un poco de fe en los banqueros.... pero no hay manera.
Un relato conmovedor, amigo Cornelivs, te felicito.

Un abrazo.

pd.: continúo echando de menos al centurión. Aunque relatos como este hacen que merezca la pena la espera.

Belkis dijo...

A veces la doble vida es necesaria, en un lugar tienes tu cotidianidad y en otro tu felicidad. Es perfectamente compatible y en ocasiones necesario para sobrevivir. Hermosa ficción. Un abrazo

Sigo siendo yo dijo...

Esprecioso y siempre detras de una gran sonrisa hay lagrimas.