"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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lunes, 16 de noviembre de 2009

Polémica increible

Y a estas alturas: lamentable e incomprensible. Grande es la polvareda y el revuelo que las declaraciones de Martinez Camino, portavoz de los obispos españoles (en la imagen de la izquierda) han causado en los últimos dias, a propósito de la Ley sobre el aborto. Ha dicho que “quienes apoyasen así estas legislaciones, se encontrarían en una «situación objetiva de pecado público» y añade, que «Quien está en situación de pecado público no puede ser admitido a la Sagrada Comunión» y otras lindezas semejantes. Bien, no voy a comentar estas declaraciones, pues no me parece correcto perder el tiempo analizando tonterías.

Eso si: conviene calmarse y recordar que España se define como un país aconfesional, que proclama como principio fundamental de su ordenamiento la libertad religiosa. Constitución de 1.978. Quiebra, en consecuencia, el principio de libertad religiosa cuando los poderes públicos permiten a determinada confesión un protagonismo que, por definición, NO corresponde a ninguna, pero que también podrían reclamar las otras confesiones religiosas (a las cuales se les agravia comparativamente, lo cual supone la quiebra de otro principio: el de igualdad), y que se podría extender a las demás, como en un extraño “efecto dominó”.

El legislador del 78 que redactó nuestra Constitución, infinitamente mas sabio que el actual, ya lo previno: “ninguna confesión tendrá carácter estatal”, si bien (advirtiendo que España es un país mayoritariamente católico por tradición) dijo que el estado mantendría relaciones con la Iglesia Católica y el resto de confesiones.

Nuestros poderes políticos deberían de recordarlo, porque nuestra Carta Magna es norma fundamental del Estado. Si en las escuelas se pone un crucifijo y se permite, ¿por qué no también una media luna, o una estrella de David, o el Ying y el Yang? Constitucionalmente tienen el mismo derecho a coexistir tanto el primer simbolo como los restantes.

Por ello, reivindico un Estado de Derecho fuerte, poderoso y hábil que no entre en esa polémica y que no se deje asustar por el primero que llegue, y sobre todo que no consienta protagonismos o alarmas o revuelos sociales por cuestiones religiosas (muy respetables todas ellas por supuesto, pero que por definición, pertenecen a la esfera íntima, a la conciencia individual o arcano de cada sujeto). Porque de lo contrario me temo que dentro de poco veo en los telediarios a los miembros de otras confesiones religiosas, amenazando con azotar a toda mujer española que no se cubra la cabeza, por ejemplo. Repito, es solo un ejemplo. El Estado de Derecho NO debe de consentir niñerias consistentes en espectaculos lamentables como el que da pie a este post.

Y al socaire de la polémica suscitada a raiz de las declaraciones de Martinez Camino, traigo aquí un excelente y luminoso articulo publicado en la pagina web de Juan Torres Lopez, titulado “Matadlos a todos. Dios reconocerá a los suyos”. Os recomiendo encarecidamente que lo leais.

Helo aqui.

Matadlos a todos. Dios reconocerá a los suyos

"La frase que encabeza este comentario es la que utilizó el cruzado católico Arnaut Almaric para justificar su matanza en el asalto a la ciudad de Béziers en 1209. La historia la cuenta Alfredo Fierro en un artículo sobre la reciente beatificación de medio millar de curas católicos asesinados en la guerra civil española.


El hecho de que la Iglesia Católica solo haya tenido en cuenta a los curas asesinados por la izquierda y que incluso haya dejado fuera a otros sacerdotes asesinados por las tropas franquistas es una muestra palpable de su sectarismo y de su inhumanidad. El artículo de Fierro va más allá, y es esclarecedor y lúcido.

Mártires y víctimas
Alfredo Fierro (Catedrático de la Universidad de Málaga)

La Iglesia ha magnificado siempre el número y la calidad de sus víctimas. San Agustín enumeró diez persecuciones de cristianos en el Imperio romano. Es dato incierto, por no decir falso, pues no hubo tales diez. La de Nerón se limitó a Roma capital tras su incendio. Fue una locura y crueldad, entre otras, del descerebrado y criminal emperador para desviar la ira del pueblo hacia un colectivo muy impopular por entonces: los cristianos, que fueron inculpados. Hubo luego persecuciones en provincias, brutales a veces, como la de Lyon, a mediados del siglo II. Pero los emperadores aplicaron con laxitud las normas mismas en que exigían el culto a los dioses protectores. Así se desprende de una epístola de Trajano a Plinio el Joven, entonces legado en Bitinia. Persecuciones en regla se produjeron sólo bajo Decio, entre los años 250 y 260, con dureza agravada en algunas ciudades, como Cartago, por coyunturas locales, al coincidir allí con una pandemia de la que se responsabilizó a los cristianos; y luego bajo Diocleciano durante otro decenio: según estimaciones de Gibbon, en toda la extensión del Imperio, unos 150 mártires por año, que las leyendas han amplificado luego en “innumerables”, como los del año 303, en Zaragoza, que fueron, en exacto número, dieciocho.

Las víctimas cristianas recibieron enseguida una aureola de valor testimonial (“mártir” = testigo) y de santidad. Tertuliano aseguraba, a finales del siglo II, que la sangre de los mártires iba a ser “semilla de nuevos cristianos”. Y Pascal dijo fiarse sólo de una fe cuyos testigos se dejaran matar (circunstancia también dada en el Islam). Han sido, pues, llamados “mártires”, aunque a menudo fueran pura y simplemente víctimas. Ahora bien, como Manuel Alcántara comentó con su habitual desparpajo ante el primer anuncio de la beatificación colectiva de estos días, “para ser mártir no es necesario poseer una habilidad especial, basta con ser víctima y esa condición la eligen otros”.

La Iglesia, sin embargo, nunca se ha resignado a que sus víctimas sean eso y sólo eso: víctimas, con todo el crédito y dignidad de cualquier víctima. Ha necesitado elevarlas a los altares, beatificarlas, canonizarlas. Y hace esto de modo rutinario con un proceso sencillo, donde ni siquiera exige constancia de “milagros”. Para entrar en el martirologio, basta el hecho de haber vivido piadoso y haber sido muerto con violencia (o aun sólo esto último, como Thomas Becket en su catedral, año 1170).

Sólo la Iglesia puede permitirse la elevación de las víctimas a la condición de santos o beatos. Ella administra el cielo, no menos que el infierno, mientras, por otro lado, el Papa es infalible. Así que si éste dice que hay un cielo y que en él han ingresado 498 víctimas -con nombres, apellidos y biografías publicitadas por la Conferencia Episcopal-, inicuamente muertas en una guerra civil, es que todas ellas, en efecto, se encuentran ahora ya en la gloria. De las demás víctimas, sean de guerras, terrorismos, crímenes comunes, o penas de muerte injustas (e incluso “justas”), no se sabe, en cambio, nada. Ninguna institución, ni ley de memoria histórica, ni anulación de pretéritas sentencias, es capaz ya de protegerlas. Nadie puede otorgarles cielo alguno, ni siquiera nueva vida sobre la tierra para restituirles los años que les fueron impíamente arrebatados.

El soberbio victimismo de la Iglesia al exaltar a sus mártires tiene otra cara: el desprecio de la humanidad exterior a ella. Ahí se ha resarcido bien, con creces. Por acción directa o por complicidad, a lo largo de su historia de poder, ha causado más víctimas de las que hubo de sufrir en los tres primeros siglos. En su informe al Papa Inocencio III sobre el asalto a la ciudad de Béziers (año 1209), refugio de herejes cátaros, el jefe de los cruzados, Arnaut Almaric, no deplora, antes bien, se jacta de que “perecieron acuchilladas cerca de veinte mil personas sin distinción de sexo o edad”. Una crónica añade que, antes del asalto, se le hizo ver a Arnaut que en la ciudad vivían buenos cristianos, que no merecían morir. ¿Cómo discernir a éstos en medio de los herejes? El caballero despachó la duda con genial respuesta teológica: “Matadlos a todos. Dios reconocerá a los suyos”.

Ahí está el asunto. La Iglesia puede permitirse el lujo y el error de condenar a muerte sin demasiado escrúpulo, porque Dios reconocerá a los suyos y subsanará los yerros e injusticias de este mundo. Así, la heroína nacionalista Juana de Arco, condenada en 1431 a la hoguera por un tribunal eclesiástico, puede ahora constar en el martirologio como virgen y mártir: el crimen queda supuestamente reparado. Pero Juana de Arco es sólo un caso entre millares -“brujas”, “herejes”, “infieles”- nunca reparados ni con buenas palabras. Entretanto, por otro lado, la Iglesia, perseguidora durante quince siglos, no cesa en sus plañidos. Basta que un cómico, bufón o caricato, un creador de imágenes artísticas o publicitarias, ponga en solfa crítica a algún clérigo, algún dogma o algún rito, para sacar voz quejumbrosa de inocente doncella presuntamente perseguida, condenada a los leones o a las catacumbas: Iglesia virgen y mártir.

La Roma católica dice haber “rehabilitado” a Galileo, condenado, aunque sólo a cárcel, en 1633. A Giordano Bruno, al que llevó a la hoguera en la propia Roma en 1600, ¿se le “rehabilitará”? ¿Y qué sentido tendría hacerlo ahora? ¿Se le devolverá a esta vida, cuando menos, si es que no mereció la otra? Y pasando a otra banda: ¿a qué esperan las sinagogas para canonizar, en bloque, a millares de judíos?

Juana de Arco, Giordano Bruno, los degollados de Béziers y todos los muertos en cruzadas o a mano de tribunales eclesiásticos han deslegitimado para siempre el victimismo de la Iglesia y reclaman la moratoria de un milenio sin ampliar el autocomplaciente martirologio. Al airear sólo sus víctimas, al alzarlas a los altares, la Iglesia está ofendiendo la memoria de otras víctimas, en especial, de aquellas que, por haber sido muertas sin esperar cielo alguno, todavía más merecen un digno memorial sobre la tierra.


Saludos.


27 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Como sabes, la Historia está llena de excomuniones que tenían un grado político (muchos reyes, incluso de los reinos españoles sufrieron excomunión sin que eso les impidiera ser recibidos por obispos y papas): luego los reconciliaban y todos contentos.
Lo que dices: aconfesionalidad en el estado. Y la religión, cada uno en su ámbito privado.

Jesús Garrido dijo...

Creo en Jesús, pero no en sus seguidores, y menos en los actuales ni los que han matado o lo hagan en su nombre.

Selma dijo...

¿Sabes lo que te digo? :¡¡BRAVO!!
Comparto de la A a la Z lo que expones!

Bisous, Pablo!

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Yo no voy a defender las palabras que ha dicho... pero tienes que entender que eso no tiene nada que ver con los tratados iglesia-estado ni con la confesionalidad o aconfesionalidad...son solo la defensa a ultranza del si por la vida... equivocada o no... la cúspide de la Iglesia ha de actuar de esta manera...Imagínate solo que no se pronunciaran...¿que se diría de ellos?...

saludos

Myr dijo...

Realmente, una polémica increible.

De acuerdo también: tanto allá en España o como acá, un Estado de Derecho LAICO y las creencias religiosas y/o espirituales para la esfera privada de las personas.

Abrazos

Gizela dijo...

Buno Cornlivs, a mi no me parece nada grave, ni nada nuevo.
Es una jerarquía y tiene sus leyes y deben obedecerlas.
Es como en el ejercito.
Todos sabemos que están en contra de aborto y equivocados o no, tienen que emitir opinión pública.
La verdad no se porque se ha armado el lió.
Será que excomulgarán al Rey, cuando por por su obligación de Estado, refrende la ley???
Besotes y linda semana

Antonio Aragues dijo...

Excelente todo el blog. Tanto tus reflexiones como el extraordinario artículo que citas.
La Iglesia nunca ha aceptado la aconfesionalidad del Estado. Como dijo el cardenal primado de España en su última visita a nuestro país... "reservar a la esfera privada la religión es desvirtuar el hecho religioso".
Como dice Fernando Savater "La iglesia reclama, cuando es débil, los mismos derechos que conculca cuando es fuerte".
Mi blog habla más de cine, pero a raíz de la película "Camino" escribí un blog con el mismo nombre cuyo link te adjunto por si merece tu interés. Saludos
http://antoniomonegros.blogspot.com/2009/02/camino.html

oliver sotos gonzález dijo...

Hoy en día las instituciones hablan para sus parroquianos. La iglesia, cómo no, no iba a ser menos. Estrategia de mantenimiento del personal. No creo que con un discurso tan radical su intención fuera la de acercar posturas, sino la de separar mucho más la barrera, para así cimentar su parcela y provocar que los que estén fuera "del redil", por así llamarlo, se separen más, impidiendo el mestizaje.

Supongo que lo llevamos en la sangre. Sólo se inauguran pantanos cuando estamos cerca de elecciones, y habría que analizar esos pantanos, que sirven para todo menos para almacenar agua.

PD: Vaya hilatura de oximorones. Estado de derecho fuerte, poderoso y hábil. Buenos adjetivos, pero colocados sobre el sustantivo incorrecto, según mi parecer.

sinkuenta dijo...

Cornelivs, lo de la iglesia no tiene nombre. A veces me parece que ni siquiera conocen el mensaje de Jesucristo que nunca hubiera actuado como ellos, sino que hubiera seguido los postulados de los partidos que ellos condenan. En cualquier caso, creo que este país tiene todavía mucho camino democrático que andar y la iglesia tiene que dedicarse a mirar en su seno y a corregir todo lo que no funciona bien en su interior. Un abrazo

Cecilia Alameda Sol dijo...

De acuerdo, de acuerdo, de acuerdo...
A mí me asombra que tengan tanto eco sus palabras, cuando ellos ni son los más listos del planeta, ni los ha elegido el pueblo para que les represente ante dios, en fin... que quizás sea más aconsejable lo que tú dices, que no hagamos caso de tonterías.
Volveré a leer el texto porque lo encuentro tan interesante...

1mati dijo...

bueno... no quiero ni comentar el asunto, por que es darle mas importancia de la que tiene, lo que pueda decir este "señor" a mi me da igual.y te dejo una cancioncilla con la que me identifico mucho, asi sabes mi opinión. jeje

http://www.youtube.com/watch?v=_6VS_R6lrtk

un besazo con mucho cariño¡

Foforito dijo...

Ha pasado algo parecido en mi pais, es vergonzoso, totalmente ignominioso. El aborto ya estaba prohibido y luego hicieron una constitucion nueva donde ni siquiera para preservar la vida de la madre es permitida, no importo que se protestara, la iglesia habia marcado ese articulo como si fuera la mano de Dios. Y asi vivimos en pleno siglo 21.
Gracias por compartir :)

genialsiempre dijo...

Creo que lo que el obispo intenta transmitir, con poco acierto, es verdad, es la idwea de que hay que ser coherentes. Lo que no es de recibo es presumir de católico, de ir a misa los domingos (como el Sr. Bono) y luego votar a favor de una ley, que expresamente, la iglesia católica está en contra.
Eso no es coherente y por lo tanto es lógico que la iglesia repudie a esas personas.
Los que no presumimos de católicos podemos interpretar la ley a nuestra conveniencia, porque nadie nos puede acusar de ir contra sentido.

José María

Alijodos dijo...

estoy muy de acuerdo con la aconfesionalidad del estado pero entonces...por que se sigue echando misa en la 2 de tV? Yo estoy a favor de que se tarte por eje,plo en los colegios la historia de las religiones sin menospreciar a nadie...Un saludo...

Abuela Ciber dijo...

Pues voy ganando 2 a 0.

Si ya excomulgada por divorciada y ahora porque apoyo la ley,

OJO QUEDE CLARO NO APORYO EL ABORTO
solo apoyo el libre albedrío de la mujer por optar, si asi lo decide, a estar en manos de un buen facultativo.

Ni mas ni menos como lo hacen las mujeres ricas, que por serlo no son excomulgadas, van a buenas clínicas y..... muchas veces le anulan el matrimonio.

Cariños

PD y ya me enojó el tema CARAMBA!!!!!!!!!!!

Juan Navarro dijo...

Hay varios planosen esta discusión que conviene diferenciar: 1. El derecho del señor Martínez Camino expresar su opinión, que me parece indiscutible, como el de cualquier ciudadano, por mucho que me haga gracia o me moleste. 2. El derecho del mismo señor y/o la institución que representa a disertar sobre las condiciones para pertenecer o ser expulsado de su seno. Es un asunto de una entidad privada, que no nos corresponde enjuiciar, salvo que atente a derechos fundamentales o regulados por las leyes. 3. La relación iglesia/estado, y, en consecuencia, la financiación de la iglesia, su presencia pública, la enseñanza de la religión, el uso de símbolos,... Es aquí donde me parece pertinente el debate, donde podemos y debemos incidir y donde, se diga cuanto se diga, probablemente nunca sea suficiente hasta que la confesión no se reduzca al ámbito privado que es el único que le corresponde. 4. El papel histórico de la iglesia, como institución, y sus gobiernos, con sus luces y sus desmanes. Ciertamente Europa se ha hecho con el cristianismo, pero, sobre todo, a pesar del cristianismo, especialmente, del catolicismo.
Un abrazo.

Neogeminis dijo...

Parece mentira, no sólo que se estén discutiendo aún estos temas, sino que se lo haga de esta forma tan coercitiva.
hay que difundir las barbaridades que se dicen en "pro" de la vida.

un abrazo.

Laura dijo...

Pecado mortal es alinearse con los poderes y abandonar a los pobres a su suerte.
Pecado mortal es participar de las injusticias y tolerarlas.
Pecado mortal es utilizar el miedo para someter a los seres humanos y privarlos de libertad.
Pecado mortal es ...tomar el nombre de Dios Padre en vano y querer alejarlo de sus hijos necesitados de compasión amorosa.

Galileo dijo...

Hola amigo, en nombre de la religión se han cometido las mayores atrocidades. La inquisición no fue abolida en España hasta 1834 y ya se sabe, aún queda algún vestigio/despojo con capacidad de habla. Y no lo digo solo por esto que tan bien explicas en tu artículo, sino por toda la suerte de anacronismos que sueltan por la boquita muchos de estos "enviados de Dios".

El Ente dijo...

A mi me excomulgaron hace tiempo... supongo que iré al infierno, eso si... prefiero mil veces el infierno de vivir sin el temor al chantaje eclesiastico que llegar al cielo y encontrarme con la hipocresía vestida con sotana y a un dios que separa y segmenta por pensar diferente...

...Mientras tanto quiero seguir en mi pulgatorio particular... ese en el que puedo expresar y pensar libremente, ese en el que la tolerancia y la igualdad es mi pan de cada día, ese en el que mi simbolo no es una cruz manchada de sangre, si no una bandera blanca con un solo lema... SOLIDARIDAD

Cornelivs dijo...

A MIS HABITUALES: GRACIAS A TODOS, QUERIDOS AMIGOS Y AMIGAS. BESOS Y ABRAZOS.

ANTONIO ARAGUES: Bienvenido y gracias por tus amables palabras. Estamos en contacto. Vuelve siempre que lo desees.

OLIVER SOTO GONZALEZ: Bienvenido y gracias por tu comentario. Si, es bueno impedir esa mezcla con un poder tan sumamente tóxico como es el religioso. Vuelve siempre que lo desees.

FOFORITO: Lo mismo te digo, bienvenido a esta tu casa. Vuelve siempre que lo desees.

Ludwig dijo...

Supongo que la iglesia, tan lenta como ha sido siempre en sus reacciones, irá cambiando cuando se de cuenta que sus palabras no son escuchadas.
El tiempo pone las cosas en su sitio.
Que expertos en guerras y matanzas intenten dar lecciones de moral, no deja de ser estúpido.
Pero bueno.
También ocurre en mi empresa...
Un saludo Cornelivs.

Markos dijo...

Los dirigentes de la iglesia católica, ¿tienen una ligera idea de lo que sucede fuera de sus mercedes?

No me imagino excomulgando a políticos que no son católicos.

Tampoco me parece sensato que excomulguen a tantísimos feligreses. La verdad es que la atención al cliente cada vez está peor :-D

Ahora sólo falta que excomulguen a los sacerdotes recién admitidos desde la competencia anglicana, por tener esposa.

Son unos cachondos XD

Abrazos

Circe La Hechicera dijo...

Querido Cornelivs, has ilustrado muy bien un asunto que por demás es muy controversial, dificil es mantener una postura media, sobre todo que el tema religioso siempre da para mucho y cada quien hace suyo lo que cree conveniente. Creo que todos tenemos derecho a expresar nuestra opinión, y cuando se representa a un sector como la iglesia, (que cada vez se viene a menos, la iglesia no la fé)hay que ser cuidadoso con lo que se dice y no ser reaccionarios, pero en fin al calor del debate las palabras brotan enloquecidas sin medir consecuencias y eso hace mella en la mente de muchos. Concuerdo con algunas de tus posturas que fundamentas muy bien, con ese estilo muy tuyo y el articulo de Torres Lopez que está mágnifico y has tenido la gentileza de reproducirlo. Besos!!!

Siab-MiprincesaAzul dijo...

Hay ciertas cosas por las q ya no creo como antes...
un beso grande!!

Mª Antonia dijo...

Querido Cornelivs:
Interesantísimo texto, sobre todo al remontarse al siglo II de nuestra era, contando esa parte de la Historia que no todos conocemos y lo poco que nos ha llegado, ha sido desvirtuado a favor de la iglesia.
Yo, personalmente, parto del principio de igualdad (una utopía) para tod@s. Los mismos derechos y las mismas obligaciones, pertenezcan a la religión, raza, sexo, etc., que pertenezcan. Cualquier forma de diferenciación entre un@s y otr@s, es injusta.
Y la iglesia católica, precisamente, ha ejercido a lo largo de los siglos, las peores y más terribles injusticias sobre los seres humanos. De nada sirve pedir perdón por las masacres cometidas durante la Inquisición y, por supuesto, de nada sirve darse golpes en el pecho, mientras la iglesia no reparta entre los más probres, las riquezas que atesora.
No creo en las instituciones, creo sólo en las personas y por lo tanto, sé que dentro de la iglesia hay seres humanos excepcionales, lo mismo que fuera de ella.

Gracias por "escucharme".

Mariluz dijo...

Querido amigo, no estoy a favor del aborto pero ese es mi credo y no tengo por qué imponerlo a nadie, ni juzgar a nadie que lo apruebe o que aborte... ¿me creerás si te digo que -siendo católica- repudio tanto fariseismo de "La institución"?... a Rouco me gustaría recordarle las reuniones que mantiene con el gobierno para seguir recibiendo "los óbolos" y además recordarle que es éste gobierno socialista quien más le da y no sus "colegas de pancarta"...
estoy totalmente de acuerdo con Maese Pedro Ojeda: la religión cada uno en su ámbito privado.
abrazos querido Cornelivs