"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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sábado, 27 de junio de 2009

Duele

Duele…

Y mucho. Ya lo creo que duele. La soledad de la incomprensión duele. Con el tiempo llegas a tolerarla, pero nunca llegas a acostumbrarte.

Si los tuyos no te comprenden…¿Cómo te va a comprender el mundo?

Si quien está cerca no acierta a entender algunas veces lo que sientes ante determinadas cuestiones, vivencias, hechos, situaciones; si no logra comprender los mecanismos de tus emociones, el engranaje de tu corazón; y si tu afecto hacia esa persona hace que te esfuerces una y otra vez en ser entendido, pero infructuosamente, dímelo tu: ¿Cómo te va a entender el mundo?

¡Oh dioses...! Y por enésima vez ese frio en el pecho…

Saludos.

jueves, 25 de junio de 2009

La evolución de la felicidad

Nuestros antepasados vivian en un medio que hoy se nos antojaría duro, pues contaban con pocas comodidades. No tenían televisión, ni Internet, ni teléfono alguno, ni fijo ni móvil; tampoco tenían luz artificial, solo la luz del sol y de la luna, y por la noche lamparas de aceite o velas para su iluminación. No disponian de lavadora, ni de red municipal de saneamiento: habia que ir a la fuente a llenar el cantaro de agua, o al rio o a la pila a lavar la ropa. Desplazamientos: a pie o a lo sumo en cabalgaduras, como caballos o burros. Carecian de cocina y de horno, de suerte que solo para calentar la leche por la mañana habia que coger leña, partirla, y encender la lumbre. Y asi sucesivamente. Durante miles de años y generación tras generación, nuestros antepasados iban al bosque a cortar leña para encender la lumbre en su casa en las noches de invierno.

Pero quizás eran mas felices que nosotros, quizás se preocupaban menos que nosotros por las cosas. El mundo era otro. Vivian más despacio, meditaban las cosas lo justo, con sentido práctico, sin torturarse en exceso por nada. Tenían mas contacto con la naturaleza, había más comunicación entre las personas, el mundo, quizás, era más ingenuo pero más feliz. En las noches de verano, se sentaban en la puerta de sus casas, y hablaban los vecinos tranquilamente de unas cosas y de otras y se acostaban cuando el sueño los vencía. Y en invierno, a la luz de la lumbre contaban algún cuento a sus hijos, o se entretenían con alguna partida de cartas. No se agobiaban por las cosas por las que nosotros nos preocupamos ahora: si su subsistencia estaba asegurada, ellos eran felices y estaban tranquilos. Hacían una vida sencilla.

Últimamente quizás despreciamos el valor de esa palabra: la sencillez. Y nos equivocamos, porque las cosas sencillas nos hacen disfrutar más, y pienso que de ellas se pueden extraer las más sabias conclusiones.

Nosotros, por el contrario, solo llevamos cien años aproximadamente con las ventajas y los medios que la tecnología nos brinda hoy. ¿Qué es de nuestra vida ahora, en el Siglo XXI, el siglo del estress, de Internet, del mundo globalizado, de las 4 horas diarias de promedio de visionado de televisión, y del conocimiento a un clic de ratón? Infartos a centenares, depresiones a miles, infelicidad, agobios; veo muy poca paz y serenidad. Nos refugiamos en nuestra burbuja familiar en nuestra casa y casi nos da miedo salir a la calle, no sea que un veinteañero de papá con un mercedes de alta gama nos pase por encima. Por si fuera poco, sufrimos tal bombardeo de estímulos acústicos, visuales y de de todos los tipos y colores, que a veces tenemos la sensación de faltar muy poco para volvernos locos. Y si no hacemos lo que hace todo el mundo nos miran como pájaros raros. Pero bueno, ¿esto que es?

Tal y como yo lo veo, gozamos de una enorme cantidad de avances tecnológicos de los que nuestros antepasados carecieron. Pero, ¿somos más felices que ellos? Yo creo que no. Ni muchisimo menos.

Este el tributo que hemos de pagar hoy por esta moderna sociedad que entre todos hemos creado. Y se nos olvida que la paz interior del ser humano no proviene de los electrodomésticos ni del consumo, ni del tener, sino de la serenidad de su espíritu y del ser. Ahora bien, ¿Cómo conseguirlo?

Se me antoja difícil la respuesta. Y como no me gusta dar consejos si no me los piden, solo diré algo de lo que yo hago. A mi lo que me viene fantástico es no ver la televisión. Salvo algunos concretos programas que se salvan de la quema, haria con la televisión un “donoso y grande escrutinio”, lo mismo que la sobrina y el ama de D. Quijote hicieron con sus libros. Al menos, hasta que me demostrasen que hacen una televisión menos chabacana y de más calidad y contenido ético, que por ahora no veo por ningún sitio. Además, sin perjuicio de sus bondades, que indudablemente las tiene, me parece un peligroso enemigo, hablo de la televisión: nos ciega, nos crea adicción y nos impide dedicar tiempo a la meditación personal, y lo que es peor, a hablar con los nuestros; todo ello sin perjuicio del derecho que tiene cada uno a hacer lo que le desee, eso es elemental.

En mi casa tenemos instalada la televisión en el salón. Pero la cocina de casa es grande, y solemos comer y cenar allí; tiene encanto para nosotros. Dudamos al principio si colocar alli también la televisión o no. Decidimos no hacerlo: hoy nos hemos alegrado enormemente. Mi mujer, mis hijos y yo hablamos en la mesa, nos comunicamos unos con otros: eso me parece extraordinariamente bueno. Mejor eso, que estar todos con la cara de embobados viendo el ultimo affaire amoroso de tal o cual famoso o famosa. O estar en el dormitorio viendo la televisión, en vez de dedicarnos con nuestra esposa a otros menesteres, digamos, mucho mas relajantes, placenteros y deseables, y que conste que no critico al que tenga tv en el dormitorio.

Y no estoy haciendo apología del pasado, no, porque el tiempo es como un rio: no puede volverse atrás, hay que aceptarlo y yo lo tengo asumido de sobra. Somos hijos de nuestra época, que, obviamente, tiene unas ventajas maravillosas de las que nuestros antepasados carecieron: pero se trata, como decia Saulo de Tarso, de “probadlo todo y quedaos con lo bueno”.

Creo que muchas veces perdemos el tiempo. Aparentemente huimos del estrés o de nuestras preocupaciones haciendo muchas cosas en nuestro tiempo libre, como ver la televisión o dedicarnos a otras faenas que el progreso tecnológico nos ha traido. Nos relajamos un ratito, y adormilamos al problema, pero no lo anulamos, de modo que apagamos la tele, o dejamos de hacer lo que estemos haciendo, nos acostamos y al dia siguiente nos encontramos de nuevo con el problema o preocupación.

Quizas si en vez de huir del problema dedicáramos algunos minutos al día en meditar como luchar contra ese problema, conseguiríamos más resultados.

Me explico. Pienso que la labor de meditar, aunque solo sea diez minutos al dia, me parece sencillamente fundamental, para encontrarnos con nuestro yo interior, con ese ente que hay dentro de nosotros y al cual pocas veces escuchamos; para descubrirnos a nosotros mismos. Estemos en el mundo, pero sin identificarnos con ese mismo mundo, y entendedme: seamos conscientes de que tenemos una cosa preciosa: nuestra unicidad, nuestra indivualidad. Somos, cada uno de nosotros, irrepetibles.

Evitemos dejarnos atrapar por el consumismo o por todo lo que nos haga daño. El hecho de que tengamos a nuestra disposición tantas comodidades no implica que tengamos forzosamente que hacer uso de todas ellas, como el ir al mercado no significa que tengamos que comprar de todo lo que allí hay. Hemos de hacer una previa selección.

Aquí lo mismo. Podemos hacer un breve ejercicio mental y, obviamente, tirar lejos de nosotros lo que nos quite la paz interior. Ese ejercicio es personalísimo de cada uno. Preguntémonos, ¿realmente necesito esto (lo que sea) para vivir? Y sobre todo, ¿lo necesito para ser feliz?

Atrevámonos a ir contra corriente y a ser originales; pero no simplemente para diferenciarnos del resto, sino para sentirnos bien con nosotros mismos, y sobre todo, actuar por nosotros mismos.

No esperemos a S. Valentin para declararle el amor a nuestra esposa enviándole un ramo de flores: hagamoslo otro dia, a mediados de Junio, o primeros de Noviembre, o cuando nos apetezca y queramos decírselo, cuando nos lo pida el corazón. Es solo un ejemplo.

Saludos.

miércoles, 24 de junio de 2009

Pequeñas travesuras

Hay momentos en los que habria que quitarle seriedad a la vida. ¿No os sucede que de vez en cuando os apetece hacer alguna gamberrada, o hacer el tonto un rato, o reiros de vosotros mismos? ¿Contar chistes, salir, tomarse un par de cubatas más de la cuenta, “mear fuera del tiesto” en alguna circunstancia o situación, en definitiva, saliros de la norma?

Bien, ayer fue uno de estos dias. Os cuento. Ya me conocéis físicamente, y sabéis que tengo poquito pelo. Bien, el caso es que voy al peluquero, mi amigo Pedro Caro, y le digo que “me haga” el 1, es decir, un pelo muy cortito, la verdad, estilo militar. Como hace calor, le insinué la posibilidad de apurar un poco mas, hasta el 0,5. Lo hizo. ¡Para poca salud...ninguna!

Llego a casa y lo cierto y verdad es que me vi con el pelo tan cortisimo (¡pero de que pelo estás hablando Cornelivs!), que, ya puestos, decidí afeitarme la cabeza. No es difícil; aprovechando que me tenía que afeitar la barba, todo es cuestión de no detenerse cuando llegas a la patilla, sino de subir para arriba y dar la vuelta. ; )

Ya hay antecedentes; recordad que el año pasado lo hice con motivo de la Eurocopa, como España quedó campeona tuve que afeiterme la cabeza. Dije que lo haría y lo hice. Pero lo de este año…ha sido pura afición. Me gustó la experiencia de tener mi cabeza afeitada y la piel suave, cual culito suave de bebé, y este año ha sido vocacional. Y no estoy tan mal, incluso le he mandado a nuestro querido Pedro Ojeda, para La Acequia, un autoretrato quijotesco mio de esta guisa; pero hay diferentes opiniones en mi casa: a mi mujer no le gusta, y a mis hijas les encanta. Y por cierto, aclaro: estoy la mar de tranquilo, no vale echarle la culpa al mono del tabaco, que ya pasó, y sigo sin fumar. En fin, que me lo he tomado por el lado divertido.

P. Ej. Por la noche nos tomamos unas cervezas, los mios y yo. Cuando veníamos para casa, me dediqué a tocar el timbre a las puertas de dos o tres vecinos, para, acto seguido, salir corriendo, cogiendo de la mano a mi tocayo, el más pequeño de mis tres hijos. Disfruté de lo lindo. O bien vas con el coche por la carretera (¡en la ciudad no¡) y saludas muy afectuosamente a la primera persona que te encuentras, que en un 99 % de las ocasiones, no conoces absolutamente de nada. Se quedan mirandote como diciendo: ¿y este quien es? Jejej. Y como esas...mil anécdotas posibles.

En fin, solo se trata de discretas travesuras que, obviamente con moderación, de vez en cuando gusta hacer ¿no creéis? Se ensanchan los pulmones riendote un poco y duerme uno como un lirón.

Saludos.

lunes, 22 de junio de 2009

Perlas de Sabiduria (III)

Nació en París el 21 de Noviembre de 1694. Se llamaba François Marie Arouet, pero pasó a la historia por el seudónimo que el se dio a si mismo: Voltaire. Fue uno de los intelectuales franceses más polifacéticos e importantes del Siglo de las Luces. Después de la antigua Roma, es la epoca de la historia que más me gusta: la ilustración, el siglo de las luces, de la razón, de la investigación y del nacimiento del pensamiento racional.

En 1731 Voltaire ya apuntó las ideas fundamentales de lo que luego seria su obra mas famosa: Cartas Filosóficas, de 1.734, donde propugna una radical defensa de la tolerancia religiosa y la libertad ideológica, tomando como modelo la permisividad inglesa, y acusa al cristianismo de ser la raíz de todo fanatismo dogmático. ¡Cualquiera diria que ya han pasado mas de doscientos cincuenta años! Estas afirmaciones le acarrearían muchos problemas, ante lo que se refugió en el castillo de Madame Châtelet.

Es un placer leerlo, os lo aconsejo. Yo tuve la inmensa suerte de leerlo muy joven; ahora estoy repasando alguna de sus obras. Siempre me ha fascinado la vida y sobre todo la obra de Voltaire, una de cuyas frases figura como cabecera de mi blog (“No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”). Dos obras suyas me han impactado especialmente: “Candido, o el optimismo”, y “Tratado sobre la tolerancia”. Las reflexiones del joven Cándido me hicieron disfrutar la primera vez que las leí; ahora me hacen meditar y literalmente hablando: disfrutar. Os invito a comprobarlo.

Voltaire pasó a la historia como un símbolo del enciclopedismo y de las modernas ideas ilustradas que propugnaban la libertad de pensamiento, la tolerancia y la justicia como instrumentos superadores de la ignorancia, del dogmatismo, de las supersticiones de toda índole, y del oscurantismo ideológico y académico.

Yo creo que es estupendo y hasta necesario repasar lo bueno de vez en cuando, para que no se nos olvide. Estas son algunas de sus frases:

Nadie se da la muerte en un exceso de razón.

La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano.

Lo maravilloso de la guerra es que cada jefe de asesinos hace bendecir sus banderas e invocar solemnemente a Dios antes de lanzarse a exterminar a su prójimo.

Sólo es inmensamente rico aquel que sabe limitar sus deseos.

Azar es una palabra vacía de sentido, nada puede existir sin causa.

Siempre hay alguien tan inteligente que aprende de la experiencia de los demás.

Todo les sale bien a las personas de cáracter dulce y alegre.


Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero.

La civilización no suprimió la barbarie; la perfeccionó e hizo más cruel y bárbara.

Una de las supersticiones del ser humano es creer que la virginidad es una virtud.

Cambia de placeres, pero no cambies de amigos.


Una colección de pensamientos debe ser una farmacia donde se encuentra remedio a todos los males.


La esperanza es una virtud cristiana que consiste en despreciar todas las miserables cosas de este mundo en espera de disfrutar, en un país desconocido, deleites ignorados que los curas nos prometen a cambio de nuestro dinero.

Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado.


Aquel que es demasiado pequeño tiene un orgullo grande.


Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto desconocido.


El verdadero valor consiste en saber sufrir.


Decimos una necedad y a fuerza de repetirla acabamos creyéndola.


Si alguna vez, ve saltar por la ventana a un banquero suizo, salte detrás. Seguro que hay algo que ganar.


Quien no tiene toda la inteligencia de su edad, tiene toda su desgracia.

Saludos

domingo, 21 de junio de 2009

Ruta al Paso de Despeñaperros.

Domingo. Amanece un tipico dia del mes de Junio de Andalucia, un cielo inmensamente azul nos invita a dar un paseo con nuestras motocicletas. ¿Os animais a veniros con nosotros? ¡Ok, vamonos para allá...!

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Llego al Mai Tai sobre las 7,05 de la mañana, y mi amigo Casi llega inmediatamente, ambos somos puntuales. Nos vemos obligados a madrugar, porque en esta querida Andalucia nuestra, en este mes y en los dos siguientes, a partir de las 11,00 de la mañana el sol caerá tan a plomo que será muy incomodo viajar en moto, de modo que hemos de aprovechar el fresquito de la mañana. Tomamos un breve desayuno, montamos a "Linda" y a "Diana" (que así se llama su motocicleta) y nos ponemos en camino. Como esta va a ser la primera serie de entradas, documentadas fotograficamente, que me propongo hacer de nuestras salidas, ¿porqué no dedicar esta primera entrada a una de las rutas que más me atraen?

Salimos de Jódar sobre las 7,20 Estos pueblos de nuestra Andalucia jaenera parecen islas en medio de un inmenso mar de olivos. Tomamos la dirección de Ubeda, y casi inmediatamente notamos el agradable olor a rocio de la mañana, parece como de hierba recien cortada, y una agradable sensación de verdor y frescor nos invade. En mi caso, y tras casi mes y medio sin tabaco, (¡porque sigo sin fumar!), lo noto más, pues estoy recuperando el olfalto a marchas forzadas, y percibo ahora una gama de olores que hace años que no percibía. Nos lanzamos los dos a navegar en medio de ese inmenso oceano verde de olivos y más olivos.

Este primer sol de la mañana nos acaricia suavemente el rostro, de modo que me levanto la visera con la idea de que me golpee el aire en la cara, y disminuyo un poquitín la velocidad. Casi y yo nos alternamos: unas veces el va delante, otras tomo yo el relevo. Seguimos navegando por ese inmenso mar de olivos, kilómetros y mas kilómetros; llegamos a cruce con Navas de San Juan, y luego al de Arquillos y al de Vilchez, pero nosotros vamos directos a La Carolina.

En La Carolina Casi y yo tomaremos la Autovía, en dirección a Madrid. Ya estamos cerca. El paisaje aquí ha cambiado pues en vez de olivos estamos ante un espeso bosque de coniferas que es muy tipico del mediterraneo, en medio de unos picos escarpados: estamos en plena Sierra Morena.

¿Veis esta depresión en forma de V, que podeis apreciar en la foto de arriba a la izquierda? Ese es nuestro destino, ese es el paso de Despeñaperros, un estrecho desfiladero que camina entre dos altas montañas. Pero aun nos quedan unos kilometros para llegar, de modo que antes nos detendremos en “El Rincón” y tomaremos un café rapidamente. Nos podeis apreciar sentados ambos, arriba a la derecha, la temperatura aquí es muy agradable, y ese agradable olor intenso a vegetación nos embarga. El de las gafas de sol soy yo.

Montamos de nuevo y tras diez minutos escasos bordeando la sierra, cambiamos de sentido, tomando dirección Cordoba, y nos encaminamos al Mirador, que es nuestro punto de destino.


Aquí estamos, nos hacemos una foto mutuamente Casi y yo. Y estas son las vistas. Se trata de un desfiladero de paredes muy abruptas, con desniveles de más de 500 m de altura y ha sido muy utilizado por el hombre a lo largo de la historia, al ser paso natural de Sierra Morena y punto de conexión principal entre Andalucía y el resto de España. Es Parque Natural. En la foto de la izquierda, mirando al Norte, vemos el Paso de Despañaperros; en la de la derecha, mirando hacia el Sur, vemos Andalucia.

Son las 8,55 de la mañana.

Diez minutos de relax y volvemos para Jódar. El viaje de regreso siempre se nos hace mas rapido, pero tambien mas gris, mas monótono. Nos sumergimos de nuevo en el imneso verde del olivar. Y tomo la última fotografia: ya de regreso, a la salida de ubeda, en dirección a Jódar, se ve nuestra sierra a lo lejos.

Llegamos al pueblo sobre las 10,25 de la mañana.

Ha sido un placer vuestra compañía en este viaje. ¡Espero que os haya gustado la ruta y las fotos...! Hasta la próxima.

Saludos.