"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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sábado, 12 de septiembre de 2009

¡Que aburridos...!

Para mi está muy clara la cuestión, y no es una critica vana ni demagogia, porque lo veo todos los dias en la prensa y en la TV: la mediocridad de la clase política actual es enorme. Pero es que, además, dan la impresión de que no saben de lo que están hablando, y menos aún lo que están haciendo: o no lo saben, o es que carecen de criterio, porque dan unos bandazos terribles a uno y otro lado, y eso denota que su comportamiento es hijo de la circunstancia puntual, pero no de la serena reflexión.

Y luego mienten como bellacos mientras el pueblo soberano se traga los sapos enteros, entre telediario y telediario, pensando más en el incremento de la nómina o en que el sábado hay que irse al campo, que en los problemas de nuestro país. Por si fuera poco, estos politicos son extraordinariamente aburridos; su léxico es bastante pobre (el tendero de mi esquina, lo juro, habla mucho mejor que muchos de ellos), y no veo en ellos nada que me incentive a seguirlos, o que despierte mi curiosidad.

Bueno, al menos somos libres. He dicho... ¿Libres?

Yo pienso que no del todo: solo somos libres cada 4 años, el dia de las elecciones: ese dia si es libre el pueblo soberano que, depositario de la soberanía popular, elige a sus representantes. Gobernará quien el pueblo decida. Pero a partir del día siguiente, la separación entre políticos y pueblo vuelve a ser abismal, y por una extraña amnesia, olvidan sus promesas a velocidad de vértigo. Y por cierto: hablo de todos, del gobierno y de la oposición. Ninguno construye nada.

Que si, que estos y otros más son los males propios de la democracia, sistema que los griegos inventaron; pero los propios griegos ya se dieron cuenta de que lo que la mayoría decía no tenía por que ser per se lo más certero ni lo más bueno.

Indudablemente, la democracia tiene infinitas bondades y es el menos malo de los sistemas. Pero alguien debería diseñar algún mecanismo que amortiguara los nefastos efectos de ese divorcio políticos-sociedad; que mejorara la calidad de los politicos y la fe del pueblo en ellos; y que nos permitiera fiscalizar con más frecuencia a nuestros políticos, recordándoles más a menudo -no solo cada cuatro años- que están ahí... ¡porque nosotros los hemos elegido…!

La politica, segun todos los clásicos, era un noble arte; el de servir a los demas con vocación de servicio.

Salvo honrosísimas y muy contadísimas excepciones, estos aprendices de politicos actuales demuestran todos los dias con su comportamiento que no tienen ni idea de lo que es eso.

Y nosotros seguimos sin aprender la lección: cada cuatro años, nos las vuelven a dar con queso. Siento un profundo hastío...

Saludos.

viernes, 11 de septiembre de 2009

El rio que cambió la historia.

Anoche el trabajo me dió un poco de respiro; y tras la cena, me dirigí a escribir mi post. Mi Diario de Cornelivs me habló. Notó que yo no iba a pasar esta vez de puntillas, agobiado y con prisa, como los dias pasados, sino que venia a quedarme un largo rato con él. Y asi fue. Me sonrió y me susurró al oido, de forma muy tenue, las siguientes razones:

-¡Cornelivs! ¿No eras tú un enamorado de la Antigua Roma? Entonces, ¿Por qué no te atreves a publicar de nuevo algún post sobre el tema? Antes, de vez en cuando colgabas alguna entrada, y la verdad es que me apetece oirte contar algo nuevo sobre ello.

Vi que mi Diario llevaba razón, y pensé obserquiarlo con otra entrada. Y no se por qué, me acordé del cruce del Rubicón. Todos sabemos que cuando Cesar cruza aquel famoso rio, pronuncia la frase "Alea Iacta est".

¿Pero que mas sabemos?A poco que veamos lo sucedido, comprenderemos que el mundo ha cambiado menos de lo que parece: el egoismo, la envidia y los celos ante el éxito ajeno, acompleja a los envidiosos, que se vuelven maquiavélicos y desagradecidos.

Y todo tiene su explicación. Lo que si esta claro es que Roma no hubiera llegado nunca a ser lo que fue, de no haber sido por Julio Cesar, un hombre extraordinario. Consultemos las fuentes. Historia del Lago, o la propia Wikipedia, nos informan de que durante casi diez años, César había combatido ininterrumpidamente contra más de tres millones de guerreros helvecios, galos, germanos y britanos. Un millon de ellos murieron. Otro millón más fueron hechos esclavos. Ochocientas ciudades fueron conquistadas, y trescientas naciones sometidas. Por el contrario, los romanos nunca fueron más de cincuenta mil soldados.

Alejandro Magno sorprende por el gigantesco territorio conquistado, pero Cesar llama la atención por las increíbles cifras antes expuestas y por las enormes consecuencias que para la cultura occidental tuvo la conquista y romanización de los territorios de las Galias y las Islas Británicas. Jamás en la Historia un general había conseguido un triunfo de tal magnitud.

Pero hoy es dia 13 de Enero del año 49 antes de Cristo. Es de noche y hace mucho frio. Nos encontramos en la húmeda orilla de un pequeño rio de Italia. Un general romano, Julio Cesar, cambiará esta noche el curso de la historia cruzando este pequeño rio; el Rubicón.

Habia causas para ello. El primer Triunvirato de Pompeyo, Craso y César, que eran entonces los tres hombres mas poderosos de Roma, no duró mucho porque después de conquistar la Galia, Julia, hija de Cesar, falleció de parto y Craso también había fallecido en su campaña contra Persia, perdiéndose dos legiones enteras, diez mil hombres, de las cuales jamás se supo nada.

Al disolverse el triunvirato, negros vientos de guerra comenzaron a soplar en el horizonte, pues ya solo quedaban César y Pompeyo. Los conservadores eran contrarios a César, por eso se aliaron con Pompeyo, que siempre fue envidioso y receloso de la gloria de César. La causa fue que el soberbio éxito de Cesar disparó todas las envidias y rencores de la aristocracia dominante en Roma. Las conspiraciones de sus enemigos conservadores le cerraron todos los caminos posibles, llegando a acusarle de traición y pidiendo públicamente su condena al exilio; y Pompeyo, irritado por la creciente gloria militar de César, se pasó al bando aristocrático que pretendía acabar con César por medios completamente ilegales.

Cuando el Senado ordenó a Cesar devolver la legión que Pompeyo le había prestado y enviarla junto con otra de las suyas a Italia, César obedeció, desprendiéndose de dos legiones completas. Pero pidió garantías al Senado, y el Senado respondió anulando todas las leyes de César. Los tribunos de la plebe, que eran intocables por Ley, vetaron la orden y por tal motivo estuvieron a punto de ser linchados por los senadores. Huyeron a la Galia y se presentaron ante César con los vestidos rasgados y llenos de magulladuras; seria destacable el rostro de sorpresa e incredulidad de César, que trató de llegar a un acuerdo con Pompeyo, pero éste se negó a dialogar. Entonces el Senado, envalentonado, ordenó que los legionarios galos fueran expulsados de las legiones de Roma y todo el ejército se volvió hacia César, su general, que estaba atónito, esperando una respuesta de su Jefe.

César, no queriendo abusar de la situación, en un último intento por seguir contando con el apoyo de Pompeyo y prevenir una guerra civil, le ofreció la mano de una de sus sobrinas, pero Pompeyo se casó con Cornelia Metella, hija de Metellus Scipio, uno de los peores enemigos de César.

Feas se ponian las cosas para Cesar, que se enfureció; y el Senado al final tomó la decisión: exigió a César deponer su ejército, licenciar a las tropas y entrar en Roma como simple ciudadano, o bien declararse enemigo de Roma. ¡Que desagradecidos! ¡Brava manera de recompensar al hombre que, tres años antes, en Alesia, habia conquistado a toda la Galia, para Roma…!

Aquella noche hacia un frio terrible, cuentan los historiadores, con la humedad del Rubicón, que se pegaba hasta en los huesos de los soldados. Pero ningun soldado se movió de allí.

Cuando Cesar vio el Senatus consulto que estaba grabado en piedra, en el camino de Rimini a Cesena, según el cual “se entregaba a los dioses infernales y se declaraba sacrilego y parricida a cualquiera que con un ejercito, con una legión, o simplemente con una cohorte, cruzase el Rubicón”, Cesar se detuvo en seco, y toda la Décima y las otras legiones hicieron lo propio; se quedó montado en su caballo, quieto, inmóvil, mirando al suelo. Los soldados estaban en silencio. No se oía ni el aleteo de un pajarillo. Y es que el río tenía especial importancia en el derecho romano porque a ningún general le estaba permitido cruzarlo con su ejército en armas. A partir del año 59 a.C, sirvió de frontera entre las provincias romanas y la Galia Cisalpina, para que así Roma quedara protegida de amenazas militares internas.

César siempre tuvo un temperamento tranquilo, sosegado, educado y era muy reflexivo, aunque cuando tomaba una determinación era muy rapido en ejecutarla. Pero aquella noche, a orillas del rio Rubicón, Cesar estaba preocupado, irascible, y por si fuera poco la tarde anterior había sufrido otro ataque del mal de los dioses (epilepsia). Aquello no era propio de César. Sus tropas lo contemplaban, a la orilla del rio, mirando al cielo y gritando:

“¡Oh, Dioses! ¿Que he de hacer? ¡Decídmelo!

Le tuvo que costar mucho trabajo aventurarse a cruzar el rio, porque nadie antes de él lo había hecho, y a ningún general le estaba permitido cruzarlo con su ejército en armas. Además, cruzarlo significaba cometer una manifiesta ilegalidad y un sacrilegio, convertirse en enemigo de la República e iniciar la guerra civil. El rio era el limite del poder de César, que era el amo de toda la Galia. Cesar indicó a sus hombres como estaba la situación y las consecuencias que tendría cruzar el rio, y les dijo que si bien hasta ahora les habia ordenado y mandado como a soldados, ahora les hablaba como hermanos.

Pero tras las dudas, César se decide a cruzar el rio. No obligó a nadie a seguirle, pero sus hombres respondieron como uno solo y fueron con él. A los soldados les importaba un rábano el cumplimiento de la Ley: adoraban a su jefe. Era el aristócrata de más alta cuna que había en Roma, pero siempre defendía al pueblo, y lloraba ante los cadáveres de sus compañeros de armas. ¡Cuantas veces lo vieron llorar derramando lágrimas cuando uno de los suyos caia! Siempre ensalzaba a sus soldados. No obstante ser Cesar el mas grande general que dió Roma, sin embargo dormía en el suelo, al raso, con sus soldados, y comía el mismo rancho frio que ellos. ¡Hablaba siempre con ellos como si fuéran sus iguales! No es de extrañar que los soldados de Cesar lo amaran hasta el paroxismo, no teniendo más voluntad que la de Cesar.

Entonces César pronunció la frase que cambió la historia:

"¡Vayamos allá donde nos llaman los dioses y la injusticia de los hombres! ¡Alea iacta est! ¡La Suerte está echada!"

Todas las legiones estallaron en gritos de júbilo. Era lo que estaban esperando. El cruce del Rubicón cambiaria el curso de la historia.

Saludos.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Tu que puedes, vuélvete...

Odio olvidar algunas cosas
Pero a veces daria lo que fuera
por poder olvidar otras.
Se que la vida es un rio
que no puede volver atrás
Pero a veces daria lo que fuera
por poder retroceder.
Imposible enmendar lo pasado,
Aunque puedas aprender la lección
y seguir caminando.
Pero no es justo:
Cuando eres joven
y puedes gozar
no tienes dinero;
Y cuando llegas a tener dinero
ya no eres ni joven ni fuerte
acaso estas enfermo
y ya no lo puedes disfrutar.
¿Para que lo quieres ya?

Ya lo dijo Atahualpa Yupanqui,

Tu que puedes, vuélvete
Me dijo el río llorando
Los cerros que tanto quieres
-me dijo- allá te están esperando.

Es cosa triste ser río
Quién pudiera ser laguna
Oír el silbo del junco
Cuando lo besa la luna.

Saludos

miércoles, 9 de septiembre de 2009

¿Que es eso?

A veces, una imagen vale más que mil palabras. (Silenciad el ipod de la musica para ver el video).



He descubierto este video gracias a nuestro querido amigo Pedro Estudillo. Y ahora lo comparto con todos vosotros.

Saludos.


domingo, 6 de septiembre de 2009

Ser como ellos

A veces quisiera ser como ellos...

Cuando los veo siento una sana envidia. Son sanos, inteligentes, sin malicia, de corazón puro; no están aún contaminados por el mundo. Sencillos; benditamente sencillos, con la sencillez en la cual reposa la verdadera sabiduría.

Los niños no entienden de las macabras y sinuosas complicaciones que el alma de un adulto pueden tener; si les pica la oreja se rascan tan tranquilamente y ya está. Dicen las cosas como las sienten. Rien francamente, juegan con pasión, como si ese juego fuera el ultimo; por la noche duermen con la tranquilidad de conciencia que proporciona la inocencia que jamás le ha hecho daño a nadie. Que maravilla…

Si; cuando sea mayor quisiera ser como ellos. Quizás porque de ellos es el reino de los cielos.

Saludos

(Foto tomada de Internet)
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