"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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viernes, 18 de septiembre de 2009

Ir por lana y volver trasquilado



En este capitulo XV de la Segunda Parte de D. Quijote, observamos que ha terminado muy mal parado uno de los socarrones más famosos de la historia: Sansón Carrasco, convertido por arte de encantamento, en el Caballero de los Espejos.

Recordemos que Cervantes lo define asi: “Era el bachiller, aunque se llamaba Sansón, no muy grande de cuerpo, aunque muy gran socarrón; de color macilenta, pero de muy buen entendimiento; tendría hasta veinte y cuatro años, carirredondo, de nariz chata y de boca grande, señales todas de ser de condición maliciosa y amigo de donaires y de burlas”.

También y lo define como “…perpetuo trástulo y regocijador de los patios de las escuelas salmanticenses”.

Cervantes ya lo avisa, y dice que Carrasco es “de condición maliciosa”. Y lo demostró, cuando al principio de la segunda parte va a casa de D. Quijote, arrodillándose y empezando a decir “Deme vuestra merced las manos”, etc. Se rió a placer de D. Quijote. Sin misericordia. Y lo peor de todo es que gozaba con sus locuras.

Ya aquello me predispuso contra él, porque pensaba, y lo sigo pensando, que no es noble ni bueno reirse de nadie, y menos de un loco. Por ello, cuando lei por primera vez el Quijote (tenia 13 años, cuando lo mecanografié, abajo a la derecha una de mis ilustraciones de entonces), casi di saltos de alegría cuando el maligno Carrasco fue abatido por D. Quijote. Y ahora, con mis 44, he de confesar que sigo regocijándome aún de los palos que se ha llevado el de los Espejos: se lo tiene más que merecido.

Y Cervantes también: creo adivinarlo y hasta me imagino la sonrisa irónica de D. Miguel escribiendo el soberbio varapalo que se llevó el bachiller Carrasco, pues dice: “y si no fuera por los pensamientos extraordinarios de don Quijote, que se dio a entender que el bachiller no era el bachiller, el señor bachiller quedara imposibilitado para siempre de graduarse de licenciado, por no haber hallado nidos donde pensó hallar pájaros.” Es precisa una lectura muy meticulosa de la novela para darse cuenta: Cevantes, un genio, que lo tiene todo muy bien pensado, aqui no es padrastro, sino padre de D. Quijote, y lo defiende frente a los malandrines y follones que se rien de él, criticándolos a su vez, una y otra vez. Estoy completamente seguro de ello. Cervantes, asi, apalea y maltrata a todo socarron que se rie de un loco enfermo. Es como si le dijera a Sansón: tú te has reido tanto de D. Quijote, y ahora nosotros nos reimos de tí. El burlador...burlado. Por cierto, jamás me fié del bachiller Sansón Carrasco, pues nunca tuve fe en sus aparentemente buenas intenciones... es un malvado cínico.

Pero Carrasco solo es un instrumento: el que necesita Cervantes para trazar el hilo argumental de la novela y el final de nuestro noble caballero. Y se me antoja que Cervantes, más que criticar a Sansón -que lo hace, indudablemente-, critica a la socarronería en general: no olvidemos que Cervantes es de castilla la vieja, serio, sobrio, noble, de altas y nobles miras, y no muy amigo de tonterias ni de burlas.

La socarronería se define como burla encubierta efectuada con astucia o disimulo, es decir, con ironía. Un socarrón es, en el fondo y en la forma, una persona que se burla de los demás. Y creo que no era el único que se burlaba de D. Quijote: también el cura y el barbero lo hacían y, en general, todos los que conocían a D. Quijote. Ello llegará a su colmo con los duques.

Alonso Quijano era todo un espectáculo. Con sus locuras “grande gusto recibían” todos; y se lo pasan tan bien con él, que alguien sugiere que, “si no fuese anticristiano, que nunca sane D. Quijote, porque seria siempre mayor el gusto que recibirian con su locura que con su sanidad", que bárbaro; muchos disimulan las risas en su presencia, en fin, es objeto de burla y escarnio generalizados.

Lo que es el mundo. Me recuerda a las escenas que se daban en nuestros pueblos, con la figura del “tonto del pueblo”, y la gente riendose de él a su alrededor: bastante desgracia tenia con ser deficiente, que encima se reian del infeliz. Habia algo de animal, de instintivo y de perverso en dicha risa. Si el tonto del pueblo fuera su hijo, seguro que no les haria gracia ninguna que se mofaran de él. Y no hace falta ir tan lejos: ¡quien no se ha reido ante un mero resbalón de un peatón! Natural condición humana.

Yo pienso que hay que ser alegre, es bueno reirse, hasta que te duela el estómago si es preciso; pero para ello no es necesario burlarse de nadie. Pues bien, hete aquí que ahora el socarrón de Carrasco hace algo que nadie se atreve a hacer: va mas allá, y no solo que se ríe de D. Quijote, sino que se presta al mismo juego caballeresco, así aprovecha para pasárselo bien, y canoniza sus mismas locuras, lo cual acarreará el enojo de personas sensatas, como cierto eclesiástico, no adelantemos, y también del propio Cervantes.

Pregunta: ¿No habrá mejor manera de curar a un loco que reírse de el? O por mejor decir: Para procurar la sanidad de un enfermo ¿es necesario, además, reirse de él?

Por supuesto que no. Es decir: supongamos (he dicho supongamos, que yo no lo creo) que inicial y aparentemente la intención de Sansón alguna vez fuese buena. El problema es que el socarrón lo es tanto que aprovecha la más mínima oportunidad para seguir riéndose de D. Quijote, con lo cual se deslegitima el solito. Eso me rebela por dentro. Es como si un médico cura a su paciente riéndose de él o burlándose de su padecimiento: no es admisible. Pero es que encima lo hace cobardemente, porque como no se atreve a decirle a D. Quijote las cosas claramente con palabras llanas, tiene que estar ideando y maquinando continuamente su astucia y su disimulo.

Y lo que si está claro es que ningún noble corazón se burla de otro. Y Sansón lo hace sin cesar.

Si tu intención es buena -curar a un loco-, haz todo lo posible, pero no te rías de él, porque así estás demostrando cuán mezquino eres. Y si te resulta muy dificil no reirte (reconozco que en este caso lo es), hazlo para tus adentros, pero no te burles encima. Y en el caso de Sansón, no serian muy consistentes sus aparentemente buenos sentimientos, porque pronto se tornan en pura y simple venganza. Tras el varapalo que le da D. Quijote, Carrasco reconoce claramente que ira a buscarlo, “pero no ya por compasión, sino por venganza, porque el dolor de sus costillas no le permitía hacer mas piadosos discursos.

De modo que ya no va a buscarlo con buena intención: ahora es la venganza, pura, simple y ruín venganza, la que domina la línea de conducta del socarrón Sansón Carrasco.

El Quijote para mi tiene notas de tragedia: la tragedia de la propia vida. La primera vez que lo rei me hizo reir a carcajadas; la segunda lectura me hizo pensar. Mas recientemente..., me hizo llorar. El mundo, malo y perverso, se rie de D. Quijote, es más, disfruta de sus locuras y de su desgracia. Y Cervantes, magistralmente, cerrará así el circulo mágico argumental de la novela de D. Quijote. Ya lo veremos.

Y por cierto, un presentimiento muy personal: creo que la elección del nombre (Sansón) fue todo un acierto de Cervantes que, a su vez, se socarronea de su propio personaje, pagándole con su misma moneda. Seguro que se lo puso por lo minúsculo de su cuerpo y de su espiritu. ¿A que si?

Saludos

jueves, 17 de septiembre de 2009

Aquella mirada

Era muy bella. En sus ojos se concentraba toda la fuerza del cosmos; y al andar sus movimientos armoniosos, elegantes y suaves, tenían el encanto de un campo de espigas verdes mecido suavemente por el viento en una soleada tarde de primavera. Obviamente, se enamoró perdidamente de ella, y juntos vivieron una tórrida historia de amor. En aquellos momentos el hubiera dado cualquier cosa por haber estado toda su vida con ella. Pero la injusta vida los separó, y el tiempo lo quemó todo, como un mal viento solano, de modo que todo pasó y quedó como un fantasma en el recuerdo, como una sombra del pasado; como un instante ya vivido y expirado.

Muchos años después la volvió a ver, a la salida de aquel restaurante. El iba con su esposa y ella iba colgada del brazo de otro hombre, su marido seguramente. Salía feliz, sonriente, hablando fluidamente con él.

De pronto, los ojos de ella se cruzaron con los de él; y la sonrisa de la dama desapareció lentamente, pero concentró su mirada, muy fijamente, en él.

En medio del gentío, nuestro hombre la perdió. Y la vida siguió su curso. Pero los rescoldos de aquella hoguera se le agitaron por un instante, y los recuerdos regresaron del pasado, afluyendo lentamente e inundando su alma con el dulce perfume del recuerdo del amor de juventud.

El instante de aquella mirada…le hizo sentirse joven y vivo de nuevo. La luz que destilaron los bellísimos ojos de aquella mujer le dijo muchas cosas y le pareció mucho más divina que la luz de una noche estrellada. El había vivido aquello, la había amado. Y había recordado.

Aunque una solitaria lágrima, hija de la melancolía, corrió fugaz y casi imperceptiblemente por sus mejillas. Y si bien no temía a la muerte, cuando recordaba el pasado siempre tenía esa sensación porque, aunque soñador, era muy consciente del paso del tiempo y de que los bellos momentos no volverían jamás…La fugacidad del tiempo le atormentaba y le recordaba que él algún día también partiría…aunque una cosa lo consoló: él se llevaría aquella mirada y se la guardaría siempre, muy dentro de sí.

Saludos

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Gracias. Cornelivs os quiere.

Esto de ir siempre con prisa hace que vaya uno como los locos y no se de cuenta de algunas cosas. La última vez que miré mi contador de visitas tenia cerca de ochenta y siete mil y pico. Ahora acabo de mirarlo de nuevo: ¡mas de cien mil! Concretamente, 111,465 cuando redacto esta entrada.

Juro por lo más sagrado que no se que deciros, amigos y amigas…me ha dado hasta vértigo y todo. ¡Dioses! ¡Quien me iba a decir a mi cuando comencé allá por el 1º de Abril de 2008, que año y medio después llegaría a computar tantas visitas en mi blog!

Pues aquí estoy. Y todo ello gracias a vosotros. Estoy emocionado: esta manando de mi interior un sentimiento muy fuerte de gratitud y de cariño hacia todos/as vosotros/as, y quisiera expresarlo con las mas bellas palabras que pudieran usarse; pero como no sé que deciros, ni como plasmar ese sentimiento, tomaré prestadas las palabras de un power point que circula por Internet, y que nuestra amiga Alas de mi Libertad me ha enviado por email; resumen a la perfección lo que siento.

El tiempo es el tesoro mas valioso que tenemos, porque es limitado: podemos producir más dinero, pero no más tiempo.

Al morir, nada material nos llevamos, solo nos llevaremos las buenas acciones que supimos realizar.

Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida.

El mejor regalo que le podemos hacer a alguien es nuestro tiempo.

Vosotros lo habéis hecho conmigo; cada una de esas visitas ha sido el mejor regalo que me podéis haber hecho. Me habéis dado una parte de vuestro tiempo...

Por eso, hoy, este es mi tiempo para vosotros; y os lo regalo con todo mi cariño, junto con mi agradecimiento.

Va por todos/as vosotros/as. Besos y abrazos mil.

Saludos.
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lunes, 14 de septiembre de 2009

Jesús de Nazareth dixit

Mateo 10:16 "He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos: sed pues prudentes como serpientes, y sencillos como palomas."

Siempre he sido -y lo sigo siendo en la actualidad- un gran devorador de los textos religiosos, como todo buen escéptico que se precie. Tratándose del catolicismo, he leído, releído, meditado y rumiado durante años y décadas muchisimos textos, y como no, la Biblia, con un objetivo: buscar la verdad. Y no desespero en esa búsqueda, pues me da paz seguir mi propia senda. Para poneros en antecedentes, podéis consultar la entrada que publiqué el dia 13 de Julio de 2008 ("El hijo de la duda" haced click), en la cual narro más profundamente lo que pienso sobre la materia.

Hoy es fiesta local en mi localidad, se celebra la fiesta religiosa en honor al Cristo de la Misericordia, patrón de la ciudad. Es un crucificado. Hace un ratito lo he visto pasar en procesión. Y ello me ha dado pie para la redacción de esta entrada.

Jesucristo dijo muchisimas cosas. La frase que encabeza este post es una de sus frases más famosas y quizás una de las que más me ha influido, junto con las diatribas que lanzó contra los fariseos.

“Sed prudentes como serpientes y sencillos como palomas”. ¿Qué quiso decir? Indudablemente, la frase da para mucho, pues encierra toda una filosofía de vida. Cuando a los 18 años de edad sufrí la crisis religiosa, merced a la cual pasé de creyente recalcitrante a lo que soy ahora -un escéptico buscador de la verdad que es respetuoso con creyentes, con no creyentes y con cualquier forma de pensar-, permítaseme esta licencia, formateé mi disco duro mental despojándolo de todo postulado religioso, menos esa frase, porque para mi no se trataba de un postulado religioso, sino un estilo de vida: estaba tan incrustada en mi interior, y se acomodaba tan bien a mi personalidad y a mi modo de ser, que se quedó dentro de mi. Es una de mis columnas.

Es interminable la lista de literatos y de pensadores que han interpretado esa frase. Pero yo me guío por mi propia interpretación personal. Para mí contiene una llamada a la prudencia y a la buena fe; dos extremos prima facie aparentemente incompatibles. De un lado, si soy prudente, desconfío, luego no soy generoso porque no me atrevo a ser bueno con los demás; y de otro lado, si soy generoso y bueno con la gente, entonces soy un incauto, luego no soy prudente.

¿Entonces? Pues que pienso que esta contradicción es mas aparente que real.

Os envío como a ovejas en medio de lobos. Ya decía Maquiavelo que los hombres, por lo general, son malos, “a no ser que la necesidad los obligue a ser buenos”. Es cierto que el mundo es una selva en la cual prima el tener sobre el ser, el hedonismo, la búsqueda egoísta de placeres y todos los males que ya sabemos. La generosidad y el hacer felices a los demás está, por desgracia, pasado de moda, y al que sigue esa línea de conducta lo pueden llamar de todo menos bonito. Bueno, eso debe de importarnos un bledo: si somos felices haciendo felices a los demás que nos llamen como les de la gana.

Prudentes como serpientes. Naturalmente, y creo que es una llamada a la protección personal. Se puede ser bueno, pero no tonto, es decir, hay que abrir los ojos, para no caer en los huecos del camino, para no dejarse engañar por la pedantería vacua de los que presumen de santos, que no cesan de engañar al prójimo incauto con sus ostensibles gestos vacios de moral alguna; hay que huir de los astutos que pueden abusar de tu confianza o traicionarte. Hay que protegerse, y si, hay que tener ojos hasta en la espalda. Pero seria bueno que cuando lo hiciéramos lo meditáramos antes, de modo que no actuáramos por simple imitación sino por convicción personal. Jamás me ha gustado el refrán “allí donde fueres haz lo que vieres”, porque hace que la singularidad del individuo -a veces valiosisima- se diluya en la triste masa.

Sencillos como palomas. A pesar de los lobos. ¡Si! Esto es lo mejor de todo, porque el hecho de que seamos prudentes y adoptemos precauciones no ha de impedirnos hacer el bien, ni justificar nuestro egoísmo, sino que hemos de actuar dando el corazón a los demás.

Si algo no te gusta, no lo critiques: cámbialo, dice Ludwig, y lleva toda la razón. Si te encuentras con un egoísta, cárgatelo siendo generoso con el; si te encuentras con un soberbio, sé tu mas humilde aún de lo que eres. Si te encuentras con un avaricioso: dale el doble o el triple. Y asi sucesivamente.

Y no por ansia de gloria o temor de infierno o pena alguna: ya somos mayorcitos para esas puerilidades. Es una cuestión de filosofía práctica: sembrar siempre, sin prejuzgar a los demás: el terreno donde vas a sembrar. ¡tu que sabes si es bueno o malo! ¡Siembra de todos modos! ¡Concedámosles el beneficio de la duda!

Y sobre todo: si al conocer a una persona te das cuenta de los fallos que tiene, recuerda que tu tambien tienes los tuyos.

Si, como buen observador, al mirarlo/la a los ojos tú detectas que su actitud es mezquina, o falsa, o que no te dice toda la verdad, o que no te puedes fiar mucho de esa persona, o, en general, has notado algo extraño que a ti “no te cuadra”, no por ello abandones la senda del bien: dale, se generoso con ella, hazla feliz. Porque quizás con el ejemplo tuyo…esa persona en el fondo se esté animando a ser mejor persona de lo que es. Quizás viendote...se esté animando a imitarte un poco. Recordemos que el amor puede contodo, y el ejemplo es la mejor manera de predicar: “operibus credite et non verbis”.

Y si al final te traiciona, en ella estará el oprobio, no en ti: tu sí podrás dormir a pierna suelta. Porque dar amor no es cosa de tontos incautos o de cobardes...¡sino de valientes que se atreven a ello! ¡Alguien tiene que hacerlo...!

Saludos.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Por tierras de Almeria. Aguadulce. Montse.

El día amanece radiante. El cielo infinitamente azul que tanto nos gusta disfrutar a Linda y a mi por la mañana nos va a acompañar en nuestra peripecia por tierras almerienses. Quiero ir a Almería a conocer a nuestra amiga blogger Montse (autora del blog Mosaico de Retazos), pero yo no la he avisado: quiero darle una sorpresa. Casi se viene conmigo, ya habíamos quedado la tarde anterior.


Salimos sobre las ocho y media de la mañana, con ese clima inmejorable -otra cosa será la vuelta, pero no adelantemos acontecimientos-. Tomamos dirección Darro, y una vez allí nos incorporamos a la Autovia, para girar hacia Guadix, que pronto alcanzamos; y luego tomamos la dirección de Almería. La primera parada la hacemos muy cerquita ya de Dólar, entrando ya en la provincia de Almería, en la primera fotografía que podéis apreciar. Estamos a 107 km. de nuestro origen. Le dejo un mensaje por el móvil a Montse: vamos para allá.

Tras tomarnos un café, Casi y yo montamos sobre Linda y Diana, reanudamos la marcha, y al poco entramos en la provincia de Almería; el paisaje verde desaparece, siendo sustituido por otro, más árido y desértico, propio de aquellos pagos. Poco después llegamos hasta Tabernas, (a 20 km. de Almería aproximadamente), donde repostamos combustible, hago la segunda fotografia, y llamo a Montse, que está en Aguadulce. Quedamos con ella en la salida de Roquetas: dicho y hecho. Montamos de nuevo y en veinte minutos estamos allí; ella, muy solícita y amable, ya nos estaba esperando a la entrada.



Nos saludamos y rapidamente nos guía hasta Aguadulce. El paisaje es precioso. Tomo las fotos que podéis apreciar, en las que posa con Casi y conmigo. Una vez allí nos sentamos y nos tomamos un café. Al lado del mar. La vista del mar…me vuelve a enamorar: a los que somos de tierra adentro nos encanta el mar. La mar, que diría Alberti.


Montse es una chica de fluido hablar, inteligente, amable, muy agradable. Mirada limpia, sana. Gran corazón. Ha sido un auténtico placer conocerla. El rato que hemos estado con ella ha sido muy ameno: hemos hablado de los blogs, de la vida, de nuestros hijos…de diversas cosas. Es encantadora.



Y de nuevo compruebo la maravilla del mundo blogger y la consistencia de los vinculos que se crean. Es curiosa la sintonía que nos une: no nos conocíamos físicamente, pero hemos compartido muchos escritos, muchos comentarios, -junto con otras amigas bloggers, Montse realizó la traducción al inglés del Manifiesto-, y seguimos mutuamente nuestros blogs, de modo que ha sido como ver de nuevo a un viejo amigo. Me sucedió lo mismo que el pasado mes de Agosto, cuando conocí personalmente a otro amigo blogger muy querido para mi, Antonio Aguilera, autor de varios blogs, entre ellos, el de Literatura Revulsiva: una experiencia muy grata y reconfortante.



Pero el maldito reloj avanza mas rápido de lo que yo quisiera, de modo que nos hacemos las últimas fotos que podéis apreciar. La última se la hago yo a ella, con Linda, en la puerta de su casa. Amablemente nos vuelve a guiar hasta la salida de Roquetas, dejándonos a la entrada de la Autovia. Nos despedimos y quedamos en vernos en breve.

Creo que asi será.

Lo malo fue a la vuelta: desde allí viajamos sin parar hasta Darro, donde almorzamos sobre las 14,00 horas. Pero no reanudamos la marcha hasta las 15,30, porque nos cae uno de los peores y más fuertes aguaceros que yo haya visto nunca: el agua caia abundantemente, y eso nos ha retrasado. Escampa un poco y reanudamos la marcha, pero me empapo completamente de agua, porque vuelve a arreciar; si bien cuando llego a Jódar estoy seco: la brisa es una buena secadora.

Entre la ida y la vuelta han sido 420 km., y lo mejor de lo mejor: conocer a Montse.

Muchisimas gracias por tu amabilidad. Eres un encanto, e insisto, ha sido un genuino placer conocerte personalmente.


Pero que no se te olvide: me debes un pañuelo. Un monton de besos.

Saludos