"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
. . .

viernes, 24 de septiembre de 2010

"Y D. Quijote tocó fondo..."

Los jueves leemos el Quijote. Para el grupo de lectura del Quijote en La acequia.

En este capitulo 68 de la 2ª Parte sigue D. Quijote muy nervioso, preocupado y acosado por sus pensamientos, que “como moscas a la miel, le acudían y picaban” como se decia en el capitulo anterior, hasta tal punto que no puede conciliar el sueño. Su mayor preocupación por ahora sigue siendo el desencanto de Dulcinea. Esta insistencia en tal desencantamiento de Dulcinea, en mi humilde opinión, me da a entender que D. Quijote no fue consciente –al menos, por ahora, que aún no ha recuperado el juicio- del engaño del “encantador” Sancho, lo mismo que no era consciente de haber sido objeto de burla por parte de los duques, como veremos al final de esta entrada.

Como siempre, D. Quijote vela y Sancho duerme. Ya en otras ocasiones D. Quijote habia ensalzado el sueño profundo de Sancho, que duerme sin cuidado, como el que tiene la conciencia tranquila, sin preocupaciones ni cuidados. Pero la pasividad del escudero, que no termina de darse los salvadores azotes que desencantarán a Dulcinea, enciende la cólera de D. Quijote, el cual no puede aguantar su soledad, despertando finalmente a Sancho de su sueño y echándoselo en cara:

-"Maravillado estoy, Sancho, de la libertad de tu condición: yo imagino que eres hecho de mármol o de duro bronce, en quien no cabe movimiento ni sentimiento alguno. Yo velo cuando tú duermes, yo lloro cuando cantas, yo me desmayo de ayuno cuando tú estás perezoso y desalentado de puro harto. De buenos criados es conllevar las penas de sus señores y sentir sus sentimientos, por el bien parecer siquiera…”

Triste y sin ánimo está D. Quijote. Y yo añadiría  más: lo veo completamente descompuesto. No ordena a su escudero (como amo y señor suyo que es), sino que se rebajo a suplicarle, de una manera dulce, rogándoselo. ¿Qué ha sido de tu orgullo, Alonso Quijano? ¿Qué ha sido de tu dignidad? ¿Desde cuando un caballero le suplica a su escudero? Asi se lo pide D. Quijote a Sancho:

-"Mira la serenidad desta noche, la soledad en que estamos, que nos convida a entremeter alguna vigilia entre nuestro sueño. Levántate, por tu vida, y desvíate algún trecho de aquí, y con buen ánimo y denuedo agradecido date trescientos o cuatrocientos azotes a buena cuenta de los del desencanto de Dulcinea; y esto rogando te lo suplico, que no quiero venir contigo a los brazos como la otra vez…”

La contestación de Sancho es elegantísima, digna de alguien ilustrado, y desarma a D. Quijote, el cual no pudiendo convencer a Sancho, desiste de su propósito y empieza a decir refranes (“no con quien naces sino con quien paces”), con lo cual prosigue el proceso de sanchificación de D. Quijote y de quijotización de Sancho.

Y vienen los cerdos. Pisotean a D. Quijote y a Sancho, y a sus cabalgaduras. Que curioso y que simbólico es esto: un animal que según la tradición judeo-cristiana era impuro pisotea, nada mas y nada menos, que a la “flor y nata de la andante caballería”. ¡Pobre D. Quijote! ¡Quien te ha visto y quien te ve! Su ánimo está tan descompuesto y tan por los suelos, que acepta el cerdoso pisoteo como ordenado por el destino, ni osa defenderse siquiera, bien al revés de lo que antes habia sucedido con las ovejas y con los toros:

—"Déjalos estar, amigo, que esta afrenta es pena de mi pecado, y justo castigo del cielo es que a un caballero andante vencido le coman adivas y le piquen avispas y le hollen puercos".

Y este es el único punto de la novela en el que Cornelivs se enoja con nuestro insigne novelista: creo que podia haberse evitado el episodio de los puercos, en mi humilde opinión no era necesario denigrar a D. Quijote hasta tal punto. Esta vez si que D. Miguel parece “padrastro” y no “padre” de D. Quijote. Aunque me consuela pensar que en este capitulo quizás Cervantes quiso que D. Quijote tocara fondo, topandose con lo peor de lo peor: con cerdos de cuatro patas y cerdos de dos patas, procediendo a la "asimilación" entre ambas especies. De estos últimos hablaré inmediatamente.

Si, porque finalmente, vienen los hombres a caballo con lanzas y adargas y los atrapan. D. Quijote no se atreve a defenderse: su ánimo está  ya muy quebrantado, y tanto que se queda “embelesado”, dice Cervantes, y parece resignado a aceptar su destino, pero muestra su sorpresa cuando comprueba que vuelve a casa de los duques  que tan “bien” nos caen:

-“Sí, que en esta casa todo es cortesía y buen comedimiento; pero para los vencidos el bien se vuelve en mal y el mal en peor.”

Vuelve a demostrarnos Cervantes que D. Quijote no parece ser consciente de que los duques se han burlado de él (“que en esta casa todo es cortesía y buen comedimiento”). Bueno, ya veremos que desean los duques de nuestros protagonistas.

Saludos


.

9 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

Buen estudio.

esta parte del Quijote, la leì ya, con pocas ganas, en verdad.

un abrazo.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

quizá algo más que fondo...un abrazo

Mai Puvin dijo...

Y viste... llega un punto que hasta las "quijotadas" merman... Coincido con el Gaucho, esa parte es un poco densa...

Abrazos, Amigo... Buen fin de semana!

pancho dijo...

Sancho sabe que a su amo le queda al menos un año para que pueda hacer efectiva la promesa de un condado, por eso no tiene prisa de dar su carne maltratada y macerada por los latigazos a los lobos. DQ tendrá que inventar algo nuevo para convencerle, sólo cuentan los voluntarios.

La piara de cerdos inmundos también podria ser el atropello del apócrifo que tanto descolocó a Cervantes.

Un abrazo.

Asun dijo...

Tu lo has dicho, cerdos de cuatro patas y de dos.

Besos

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

En efecto, querido Cornelivs, Don Quijote ha llegado a su estado de postración más bajo y ahora le espera la última burla de los Duques.

Ricardo Miñana dijo...

Interesante la reflexion,
un placer pasar a leerte.

que tengas un feliz fin de semana.
un abrazo.

Abejita de la Vega dijo...

Don Quijote va de capa caída y vemos que todavía ha de sufrir otra...cerdada.
617 cerdos he contado, los peores la parejita de grandes de España.

Un placer leerte, Cornelivs. Un abrazo

Myriam dijo...

Pobre DQ ya no tiene más fuerzas, se nota su cansancio, su tristeza, su abatimiento, ¡tienes mucha razón!, pero eso de pedirle a Sancho que se de 300 o 400 azotes (como si fuera moco de pavo)a cuenta de los 3.300, me parece muy egoista de su parte para con Sanchito, que encima duerme a pata suelta y lo despierta...

Un abrazo