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jueves, 18 de noviembre de 2010

¿Estaba verdaderamente loco D. Quijote?

Para el grupo de lectura del Quijote en La Acequia.

Una primera y apresurada lectura, nos indica que si. Prima facie, parece que no hay duda: esta loco de remate. Cervantes nos dice claramente que nuestro hidalgo se volvió loco de tanto leer libros de caballerias:

“…se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro de manera que vino a perder el juicio. Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamentos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas soñadas invenciones que leí , que para él no había otra historia más cierta en el mundo…”

Ya con 50 años a sus espaldas, decide hacerse…¡caballero andante! A quien se le ocurre…vamos, ni al que asó la manteca. Y para que no haya dudas, recién comenzada su andadura por los campos de Montiel, Cervantes nos insiste en ello:

“…caminaba tan despacio, y el sol entraba tan aprisa y con tanto ardor, que fuera bastante a derretirle los sesos, si algunos tuviera”.


Pero pronto comienzan a asaltarnos las dudas: ante los cabreros ya tenemos un primer aviso, el hidalgo manchego habla muy por extenso, con un discurso lucido e inteligente; nadie diria que esta loco. Luego, en las conversaciones con su escudero, D. Quijote se muestra prudente, maestro, amigo y consejero. Después de cada aventura, D. Quijote deja de ser D. Quijote para convertirse en Alonso Quijano, un gran conversador. Avanzada la acción de la primera parte, en la venta, D. Quijote hace un extraordinario discurso sobre las armas y las letras que deja completamente arrobados a quienes le oyen, y Cervantes nos dice esto:

“En los que escuchado le habían sobrevino nueva lástima de ver que hombre que al parecer tenía buen entendimiento y buen discurso en todas las cosas que trataba, le hubiese perdido tan rematadamente en tratándole de su negra y pizmienta caballería”

Parece que ya no esta tan loco como antes. ¿O si?

En la segunda parte de la novela, la inteligencia del inmortal hidalgo manchego se afina aún mas, resplandece la figura del héroe a gran nivel, y Cervantes comienza a mimar y a cuidar a su personaje, a D. Quijote, para distinguirlo del apócrifo de Avellaneda, aunque esto es otra historia. Cuando D. Quijote se hospeda en casa del caballero del verde gabán, D. Diego de Miranda, veamos la pregunta del hijo le hace a su padre y lo que éste le contesta.

"-¿Quién diremos, señor, que es este caballero que vuesa merced nos ha traído a casa? Que el nombre, la figura y el decir que es caballero andante, a mí y a mi madre nos tiene suspensos.

—No sé lo que te diga, hijo; solo te sabré decir que le he visto hacer cosas del mayor loco del mundo y decir razones tan discretas, que borran y deshacen sus hechos: háblale tú y toma el pulso a lo que sabe, y, pues eres discreto, juzga de su discreción o tontería lo que más puesto en razón estuviere...”

El hijo de D. Diego de Miranda da su veredicto sobre D. Quijote muy rápidamente, quizás demasiado: piensa que es un loco con intervalos lúcidos. Me parece un diagnóstico incompleto, primero, por su manifiesta precipitación, dado que se basa unicamente en que D. Quijote cree a pies juntillas que existieron caballeros andantes en el mundo; y segundo, porque podria ser al revés, dado que ahora D. Quijote parece comportarse, digámoslo así, más bien como un lúcido (?) con intervalos locos, aunque, cuidado, no estoy diciendo que esté cuerdo. Creo que el hijo de D. Diego toma la parte por el todo y además, lo hace ignorando obviamente todas las circunstancias que rodean el actuar y el hablar de nuestro caballero, cuyo "trastorno mental" parece tener unas características y sintomatología mucho más complicadas que la de un simple loco con intervalos lucidos.

En la descomunal batalla que D. Quijote sostuvo contra los moros que perseguían a Gaiferos y a Melisendra, figurillas de Maese Pedro, pienso que la causa de todo está en que D. Quijote pudo reconocer quien era Maese Pedro (Gines de Pasamonte), pero guarda silencio y se venga luego de él. Ya está harto de sus burlas, de sus donaires y de su palabrería y da este espadazo de arriba abajo (muy sospechoso por la intencionalidad, por la dirección del golpe y también por la llamativa insistencia de Cervantes) que a punto está de herir al titiritero: “…que si maese Pedro no se abaja, se encoge y agazapa, le cercenara la cabeza con más facilidad que si fuera hecha de masa de mazapán”. ¿Finge D. Quijote? ¿Si? Entonces no estaba tan loco como parece.

Y llegamos asi al capitulo 42 de la segunda parte, capitulo en el cual D. Quijote aconseja a Sancho panza sobre como gobernar bien su insula. Como de brillantes y de inteligentes seran esos consejos, que Cervantes nos dice:

“Quien oyera el pasado razonamiento de don Quijote que no le tuviera por persona muy cuerda y mejor intencionada? Pero, como muchas veces en el progreso desta grande historia queda dicho, solamente disparaba en tocándole en la caballería, y en los demás discursos mostraba tener claro y desenfadado entendimiento, de manera que a cada paso desacreditaban sus obras su juicio, y su juicio sus obras…”

Conclusión: ¿estaba loco o no estaba loco? No seré yo quien de la solución.  No soy psicólogo ni psiquiatra (Myr, escuchame, querida amiga: "te lanzo el guante": ¿para cuando un post tuyo sobre este tema?) Hay que tener en cuenta muchas cosas: habia que huir de la censura, en aquel tiempo no se podia escribir todo lo que uno quisiera, y Cervantes nos muestra como decir las cosas sin que la inquisición se pusiera "nerviosa"; quizás tambien Cervantes con el tiempo llegó a tomarle cariño a su propio personaje, cariño que  Avellaneda contribuyó a incrementar; quizas es que...que se yo.  Pero es que la brillantez  del intelecto de nuestro querido hidalgo alcanza tales cotas que nos hace, forzosamente, dudar: Cervantes nos deja con la eterna duda (por lo menos, a mi)  o al menos nos hizo un guiño...  Si estaba loco...¡que loco mas entrañable y maravilloso!

En otro orden de cosas, Cervantes se delata a si mismo: posee una educación y una formación clásica, humanista, integra, honrada, leal y legal, uno de los mejores intelectos que la España imperial del XVII dio al mundo, que no está de acuerdo con la filosofía que impregnaba el actuar cotidiano de los gobernantes de su época, y se atreve a poner en boca de un "`presunto" pobre hidalgo loco por los libros de caballerias unos sabios y reales consejos.

Poco puedo añadir yo, humilde lector de esta inmortal obra.  He intentado pensar con frialdad en este tema. ¿Me ciega la pasión por Cervantes y su obra? Si, lo reconozco. ¿Mi viejo cariño hacia D. Quijote? Seguro. Pero sé que cuento con una atenuante muy cualificada: esta novela es una de las mejores novelas de toda la historia de la literatura, estudiada, comentada, analizada y discutida hasta el paroxismo por los grandes de la literatura.


Saludos.

18 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Sí, a ver si MYRIAM nos aclara el rompecabezas que era mi Quijo. Creo, como dices, que cuando era Alonso Quijano y hablaba como tal, era cuerdo mientras que el personaje estaba como una regadera. Así, Cervantes podía decir lo que pensaba fuera por boca de D. Alonso o de Quijo. Besotes, M.

Paco Cuesta dijo...

Poseia la locura necesaria para dejar sentadas grandes verdades.

El Gaucho Santillán dijo...

Es evidente que poseìa dos personalidades, diferenciadas entre sì.

La personalidad "Quijote", no sabìa de la existencia e Alonso Quijano.

Sin embargo, la pesonalidad "Quijano", SÌ era conciente de la otra.

Y renegaba de ella. Sabìa que la provocaban los libros de caballerìa, y los dejò de lado. Por lo tanto, Quijano no estaba loco.

Entonces QUE era el "Quijote"?

Pienso (pero no es mi descubrimiento) que es un claro ejemplo de "posesiòn".

Alonso Quijano, era poseìdo por el espìritu del Quijote.

Esta idea, hace 35 años, generò terribles discusiones, en mi clase de Literatura.

Y los curas, la aceptaban, pero discutìan sobre si la "posesiòn", era diabòlica o no.

Que tiempos.

Un abrazo.

Abejita de la Vega dijo...

Eso, que Myriam siente a don Quijote en el diván freudiano.

Es un loco parcial, un loco intermitente, entreverado de persona culta y sensatísima...así lo veo yo.

Aunque , en la segunda parte, da la impresión de que está siguiendo un juego en el que ya no cree.

Un abrazo

pancho dijo...

Don Quijote es un ser atípico que se dedica a la lectura en una época que era cosa rara (como ahora dedicarse a escribir sobre él) en lugar de dedicarse a otros menesteres como podía ser buscar pareja. La discordancia con la realidad le hace atractivo. Lo podríamos denominar un "loco simpático" con ciertas cualidades que nos hablan de que se trata de una buena persona. Sin embargo, esa bondad no le impidió que se burlaran de él en diversos pasajes, lo que le hace más atractivo a los lectores.

Un abrazo.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

La ambigüedad cervantina es consciente y genial: hay el mismo peso en los dos lados de la balanza. El enfoque del lector marcará su lectura. Yo soy de los que prefiero leerlo como la historia de una persona que debe jugar a la locura para poder salir al mundo y que con la extravagancia se permite cosas que de otra forma no haría.

Natàlia Tàrraco dijo...

Cuérdamente enloquecido, perdidamente soñador o acertado pensante, empedernido lector cuando leer era raro, equívoco. ¿Qué más da? Cervantes nos ofrece un ser humano del que estamos enamorados sin condiciones rendidos ante su triste figura.
Hoy lo tacharían de esquizofrénico en grado primero, o bipolar, porque hay que ponerle un diagnóstico a todo, una etiqueta, yo pondría en ella: genial.

Me has hecho dar vuelta a la cabeza con ese interrogante, Cornelivs, !ave!

La sonrisa de Hiperión dijo...

Como siempre estupendo. Por aquí ando echando un vistazo por tus cosillas. Pasa un buen fin de semana.

Saludos y un abrazo.

Asun dijo...

Yo más bien creo que era un cuerdo que, probablemente con cierto grado de consciencia, utilizaba la locura para poder hacer y decir cosas que de otra manera no habría podido. ¿No dicen que quienes dicen mayores verdades son los niños, los borrachos y los locos? Pues esa locura era la que le permitía decir todas esas verdades. Es simplemente una opinión.

Besos

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Dejó Cervantes el libro abierto para que el lector eligiese...quizá como ya se ha dicho fue la excusa de un hombre que hastiado de la monotonía deseaba conocer el mundo, o quizá el instrumento que Cervantes uso para poner verdades en boca de un loco por miedo a represalias....

Myriam dijo...

Querido Cornelvius; te contesto en mi blog.

Besos

Martine dijo...

Mi querido Cornelivs; quiero que sepas que te leo, te sigo gracias al Google reader..

Te dejo un gran abrazo.

plinnn... dijo...

vuelvo a leerte al llegar a casa a Moaña, me asaltan las ocupaciones ahora y dejar todo listo para la hora y media de viaje :) al final me vas a convencer para leer el libro :)) biquiñossss

Antonio Aguilera dijo...

Es compleja la interrogante que abordas, querido pablo.
Yo creo que el muy inteligente de don Quijote utiliza a don Quijote en su propuio beneficio, es obvio.
Por un lado hay que reconocer, y lo repite mil veces que quiere parodiar a los libros de caballerías, volviendo loco a don Quijote con su lectura.
Lo que no conseguían los intelectuales serios del momento, que opinaban que los libros de caballerías eran perniciosos para los lectores de la época; lo consiguió Cervantes entre bromas y veras con su personaje.

Por otro lado, Cervantes con su "loco" personaje burlaba la censura y al Santo Oficio, dado sus ideas erasmistas contrareformistas.

Don Quijote, realmente fue loco, porque a su creador le interesó.
Pero sí, fue loco. Y cuando a su creador se le acababa la vida lo tornó cuerdo, para que muriera al parejo de él.

Don Quijote cuerdo no nos hubiera enseñado tanto como lo hizo loco.
Varias veces, algún personaje secundario, ha exclamado maravillado en el libro "que cómo un caballero tan aparentemente loco, decia razonamientos tan sublimes.

Creo, además, que el libro es tan ambiguo que tiene muchas lecturas, y es muy arriesgado aventurar afirmaciones. Tantas lecturas como lectores.

Antonio Aguilera dijo...

Pablo, con las prisas, he cometido varios errores en mi comentario anterior:
"Yo creo que el muy inteligente de don Quijote utiliza a don Quijote", debí escribir el muy inteligente de Cervantes.

Luego califiqué a Cervantes de adepto a la Contrareforma, cuando en todo caso era al contrario, fue ligeramente influido por el erasmismo.

Ya sueño con el viaje Pablo.

Un fuerte abrazo

Paco Bailac dijo...

Un afectuoso saludo para tí

Paco

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Buenas noches:

D. Quijote se tomaba muy a pecho y con gran dignidad, sus deberes de caballero andante.

Vivía en su mundo al lado del bueno de Sancho que lo seguía.

Quizás en sus ratos de lucidez, preferiria volver a vivir en su mundo oimaginario.
El que lo sabria bien sería D. Miguel de Cervantes, su creador.

Realmente este personaje no morirá nunca.

Repito buenas noches, que descanses bien.

Un abrazo, Montserrat

Firvulag dijo...

Don Quijote se imbuye tanto de la historia de Gaiferos y Melisendra que no deja títere con cabeza, una frase que se sigue utilizando en la actualidad, que dudo que se diera cuenta de quién era Maese Pedro, de otra forma no hubiese fallado el mandoble. Para mí en ese momento está loco, su imaginación le trastoca la realidad.

Un abrazo.

José Manuel.