"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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sábado, 25 de septiembre de 2010

En la Pasarela.

Nunca he seguido un desfile de “alta costura” pero de vez en cuando es inevitable presenciar determinadas secuencias de estas "procesiones" que alguna  pasarela organiza, y que que furtivamente nos endosan en algun que otro telediario.

No entiendo de "haute couture", quizás por ello  nunca he comprendido la utilidad práctica de estos desfiles de moda.  Y siempre me han intrigado muchas cosas, entre ellas estas:

Primero. ¿De veras alguien se pone algún vestido de esos por la calle? ¿Si? Decidme donde, por favor.  ¿No? ¿Entonces para que vale todo esto?

Segundo, y para mí lo mas curioso de todo: el rostro de todas estas chicas casi siempre es  grave, circunspecto, meditabundo, en una palabra, muy serio, y en otras otras ocasiones, hasta amenazador. Algunas incluso hacen gestos extraños, como si alguien acabara de insultarlas, o como si sufrieran un episodio de estreñimiento crónico o hemorroides, hasta parecen tener cara de asco, como si estuvieran oliendo a mierda (con perdón). ¡Por todos los dioses, que rostros mas espantosos! ¿Qué trabajo les costará sonreír de vez en cuando?

Saludos.

viernes, 24 de septiembre de 2010

"Y D. Quijote tocó fondo..."

Los jueves leemos el Quijote. Para el grupo de lectura del Quijote en La acequia.

En este capitulo 68 de la 2ª Parte sigue D. Quijote muy nervioso, preocupado y acosado por sus pensamientos, que “como moscas a la miel, le acudían y picaban” como se decia en el capitulo anterior, hasta tal punto que no puede conciliar el sueño. Su mayor preocupación por ahora sigue siendo el desencanto de Dulcinea. Esta insistencia en tal desencantamiento de Dulcinea, en mi humilde opinión, me da a entender que D. Quijote no fue consciente –al menos, por ahora, que aún no ha recuperado el juicio- del engaño del “encantador” Sancho, lo mismo que no era consciente de haber sido objeto de burla por parte de los duques, como veremos al final de esta entrada.

Como siempre, D. Quijote vela y Sancho duerme. Ya en otras ocasiones D. Quijote habia ensalzado el sueño profundo de Sancho, que duerme sin cuidado, como el que tiene la conciencia tranquila, sin preocupaciones ni cuidados. Pero la pasividad del escudero, que no termina de darse los salvadores azotes que desencantarán a Dulcinea, enciende la cólera de D. Quijote, el cual no puede aguantar su soledad, despertando finalmente a Sancho de su sueño y echándoselo en cara:

-"Maravillado estoy, Sancho, de la libertad de tu condición: yo imagino que eres hecho de mármol o de duro bronce, en quien no cabe movimiento ni sentimiento alguno. Yo velo cuando tú duermes, yo lloro cuando cantas, yo me desmayo de ayuno cuando tú estás perezoso y desalentado de puro harto. De buenos criados es conllevar las penas de sus señores y sentir sus sentimientos, por el bien parecer siquiera…”

Triste y sin ánimo está D. Quijote. Y yo añadiría  más: lo veo completamente descompuesto. No ordena a su escudero (como amo y señor suyo que es), sino que se rebajo a suplicarle, de una manera dulce, rogándoselo. ¿Qué ha sido de tu orgullo, Alonso Quijano? ¿Qué ha sido de tu dignidad? ¿Desde cuando un caballero le suplica a su escudero? Asi se lo pide D. Quijote a Sancho:

-"Mira la serenidad desta noche, la soledad en que estamos, que nos convida a entremeter alguna vigilia entre nuestro sueño. Levántate, por tu vida, y desvíate algún trecho de aquí, y con buen ánimo y denuedo agradecido date trescientos o cuatrocientos azotes a buena cuenta de los del desencanto de Dulcinea; y esto rogando te lo suplico, que no quiero venir contigo a los brazos como la otra vez…”

La contestación de Sancho es elegantísima, digna de alguien ilustrado, y desarma a D. Quijote, el cual no pudiendo convencer a Sancho, desiste de su propósito y empieza a decir refranes (“no con quien naces sino con quien paces”), con lo cual prosigue el proceso de sanchificación de D. Quijote y de quijotización de Sancho.

Y vienen los cerdos. Pisotean a D. Quijote y a Sancho, y a sus cabalgaduras. Que curioso y que simbólico es esto: un animal que según la tradición judeo-cristiana era impuro pisotea, nada mas y nada menos, que a la “flor y nata de la andante caballería”. ¡Pobre D. Quijote! ¡Quien te ha visto y quien te ve! Su ánimo está tan descompuesto y tan por los suelos, que acepta el cerdoso pisoteo como ordenado por el destino, ni osa defenderse siquiera, bien al revés de lo que antes habia sucedido con las ovejas y con los toros:

—"Déjalos estar, amigo, que esta afrenta es pena de mi pecado, y justo castigo del cielo es que a un caballero andante vencido le coman adivas y le piquen avispas y le hollen puercos".

Y este es el único punto de la novela en el que Cornelivs se enoja con nuestro insigne novelista: creo que podia haberse evitado el episodio de los puercos, en mi humilde opinión no era necesario denigrar a D. Quijote hasta tal punto. Esta vez si que D. Miguel parece “padrastro” y no “padre” de D. Quijote. Aunque me consuela pensar que en este capitulo quizás Cervantes quiso que D. Quijote tocara fondo, topandose con lo peor de lo peor: con cerdos de cuatro patas y cerdos de dos patas, procediendo a la "asimilación" entre ambas especies. De estos últimos hablaré inmediatamente.

Si, porque finalmente, vienen los hombres a caballo con lanzas y adargas y los atrapan. D. Quijote no se atreve a defenderse: su ánimo está  ya muy quebrantado, y tanto que se queda “embelesado”, dice Cervantes, y parece resignado a aceptar su destino, pero muestra su sorpresa cuando comprueba que vuelve a casa de los duques  que tan “bien” nos caen:

-“Sí, que en esta casa todo es cortesía y buen comedimiento; pero para los vencidos el bien se vuelve en mal y el mal en peor.”

Vuelve a demostrarnos Cervantes que D. Quijote no parece ser consciente de que los duques se han burlado de él (“que en esta casa todo es cortesía y buen comedimiento”). Bueno, ya veremos que desean los duques de nuestros protagonistas.

Saludos


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jueves, 23 de septiembre de 2010

Otoño

¡Bienvenido, mi viejo y querido amigo! Te echaba de menos. Gracias por traer alivio a mi vista, disipando la excesiva luz del verano. Un año más me mecerás, me acunarás entre tus brazos y me darás consuelo.

Bienvenido. Tenemos...mucho de que hablar.

Saludos.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Comprar una mirada

Era uno de los hombres más ricos de su país. Poderoso, dueño de una inmensa fortuna, apenas sentia un deseo de algo cuando alguien ya se estaba apresurando a ponerle el objeto de su deseo entre sus manos. Acostumbrado a satisfacer sus más minimos caprichos, gozaba de la compañía de las mujeres mas bellas y famosas de su pais.

En esto que, un buen dia, dirigiendose a su oficina, tuvo que atravesar el barrio pobre de su ciudad: el centro estaba en obras. Y en un momento dado, detuvo su lujosa limusina ante un semáforo, que tuvo la osadia de impedirle el paso, poniendose en rojo.

Estaba lloviendo. A traves del cristal pudo contemplar a una pareja. Ambos se besaban con un beso largo, tierno, profundo. Despues del beso, la mujer le dirigió al hombre una mirada especialmente intensa, penetrante, amorosa, de un sentimiento, fuerza y dulzura indescriptibles.

Aquello era nuevo para nuestro hombre rico. Jamas habia sentido la fuerza de una mirada como esa. Tenia que ser estupendo, pensó entre sí; y obviamente quiso comprar inmediatamente con su dinero aquella mirada, para que a él lo miraran así también. Pero se dió cuenta de que no era posible: todo su dinero no era bastante para comprar algo tan bello.

Y de pronto se sintió solo en medio de su riqueza, porque ninguna de las bellas mujeres que lo habia amado lo habia mirado jamás asi, de esa forma tan especial.

A pesar de su fortuna.

Saludos.

martes, 21 de septiembre de 2010

Saber (2ª Parte).

Viene de la primera parte.

Repaso mi entrada anterior, y veo vuestros comentarios, que os agradezco de todo corazón, amigos y amigas.

Pero no estoy satisfecho con el texto mío, con lo que yo escribí. Por ello, me veo forzado a realizar una segunda parte: quizás hoy tengo la mente mas despierta (el domingo -si, el domingo- y el lunes fueron dias infernales de trabajo) y hoy lo veo más claro.

De modo que, no borro la entrada anterior, pero la complemento con este texto, que me satisface mucho más, y que expresa, aun mejor, lo que siento. Algo asi como "variaciones sobre el mismo tema", que tambien asi podria llamarse este post, en el cual he plasmado un pequeño matiz diferenciador.

Lo teneis aqui.

Quizás alguien pensó que esta vida era tan aburrida y tan insoportablemente anodina que tuvo que inventárselo todo. Al fin y al cabo, el terreno ya estaba abonado por nuestra ancestral ignorancia: el hombre adoraba lo que no comprendía, de modo que poco le costó convencerle de que los verbos ir y venir no solo eran verbos sino que encerraban algo más. Además, usó el orgullo humano en su beneficio: al hombre le cuesta mucho trabajo aceptar que lo que empieza, acaba; que lo que tiene principio, tiene fin.

Tal vez se dio cuenta de que, en el fondo, es una cuestión de sentido practico; si de todos modos hemos de morir, si todos, sin excepción, hemos de cruzar la puerta de la muerte, y si creas o no creas el final sera el mismo y mientras éste llegue, estás condenado a vivir de todos modos, entonces mas vale vivir con ilusión, con fe y con esperanza en el mas alla, pues quizas la realidad golpee demasiado duro.

Muchos dicen que “la fe es un don”. Aunque respeto profundamente toda creencia, siempre me habia hecho gracia esta frase, quizás por mi condición de agnóstico.

Pero ya no. Ahora me hace pensar. Pues tal vez mi espiritu, siempre agnóstico pero tambien siempre inquieto con este tema, muera como nació: buscando respuestas.

Saludos.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Saber

¿Sabemos? ¿Seguro que sabemos? ¿No será más bien que creeemos que sabemos, y nos aferramos a esa idea intentando apropiarnos de unos microgramos -apenas nada- de saber, para rechazar la verdad: que no sabemos apenas nada?

Por si fuera poco existen los peores y más peligrosos monstruos (y a la postre, los mas ignorantes de todos): los monopolizadores de la verdad, muchos de ellos incluso tienen millones de seguidores.

Pero mal asunto: lo que éste sabe puede que sea algo radicalmente opuesto o incompatible con lo que el otro sabe, de modo que, entonces, ¿Quién sabe la verdad?

Pero bueno, ¡no me digas! ¿es que existe la verdad?

Saludos.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Dudas


-Al final, todos saldremos de dudas.

-Pero mientras salimos de dudas, ¿como vivimos?

-No nos vendría mal que esa vieja conocida nuestra, la esperanza, nos acompañase en este largo viaje.

-¿Por qué?

-¡De todos modos tenemos que vivir! Y nadie sabe el final, de modo que quizás fuera mejor hacerlo con actitud positiva.

-Explicate mejor.

-Creo que, sea cual sea el resultado, habrá ganado la partida el hombre que ha vivido con esperanza, aunque ésta haya sido en vano: ha sido feliz mientras ha vivido. Suponiendo que no haya nada después, nada verá, y nada pierde; pero al menos ha vivido con esperanza.

-Y si hay algo?

-Si hay algo, tampoco pierde nada, al contrario: tendrá la confirmación de su anhelo. Pero recuerda: se trata de como vivir, no de quien gana la apuesta o el pronóstico de lo que vendrá o no vendrá después.

Saludos.