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jueves, 7 de junio de 2018

Constitucion de 1978 y modelo de Estado: ¿aporia imposible?


Cuando yo estudiaba la Carrera de Derecho (hace ya muchísimas lunas, que dirían los indios norteamericanos), concretamente en 1º de Carrera, año 1983,  Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla, tuve la fortuna de asistir a las clases de Derecho Político que magistralmente impartía nuestro catedrático, y luego Rector,   Javier Perez Royo,  uno de los hombres mas inteligentes que he conocido, guardo muy grato recuerdo de él.  La Constitución de 1.978 llevaba vigente solo cinco años y los alumnos  de 1º  éramos críos de 18 años. En clase debatíamos sobre el modelo de estado que había instaurado la –entonces- reciente  Constitución.  ¿Federal? ¿Unitario? Eran los dos modelos entonces vigentes  en la mayoría de los países, y mas conocidos, y el nuevo modelo español era algo nuevo: un nuevo tipo, el estado  de las autonomías.  Era algo asi como un invento, y no sabíamos muy bien como funcionaría… Para que lo comprendiéramos nos puso un dia un ejemplo, grafico pero esclarecedor,  de que el estado unitario era como una manzana, y  el estado federal era como un racimo de uvas.  Cuando le preguntamos con que fruta compararíamos el recién nacido  estado de las autonomías, nos dijo en una ocasión, con alguna duda, que era algo asi como una naranja… aparentemente unitaria, como un todo, pero compuesta de diferentes gajos, como los de la  naranja, que serían las diferentes autonomías.-

Bien es cierto que la Constitución de 1978 nos ha brindado o ha contribuido a brindarnos el periodo de mayor paz y prosperidad que ha conocido España en toda su historia, goce de derechos y libertades fundamentales,  la lucha por la igualdad de genero,  tranquilidad, paz, prosperidad, y etc muy largo… yo me hice hombre, comencé a trabajar, me case, tuve hijos, y he llegado a la mitad de la cincuentena bajo la vigencia de la Constitucion,  Norma Fundamental del Estado. Y no concibo nuestro sistema legal  sin esa Norma fundamental.

Un aporía es una paradoja o dificultad lógica insuperable. Y, salvo que alguien me demuestre que estoy en un error  y me lo aclare  (cosa que agradecería muy sinceramente) la Constitucion “parece” tener esa aporía, pues de un lado proclama la unidad indisoluble de España, pero por otro lado reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las “nacionalidades” que la integran.  Aparentemente proclama como realidades  dos modelos incompatibles. Proclama la unidad, lo cual en principio parece entrar en contradicción con la diversidad autonómica; pero  al mismo tiempo, garantiza la diversidad autonómica, lo cual  puede suponer la muerte del estado unitario. ¿En que quedamos? Que si, que fue un simple esbozo y los Estatutos de Autonomía vendrían después. Pero, ¿acertó o fracasó ese modelo?

Aquello dio mucho que hablar. ¿Funcionará esto? Preguntábamos sin cesar los alumnos en la Facultad.

El tiempo ha demostrado que en su aplicación práctica, ese modelo ya ha generado algunos problemas.  La Constitución  podía haber diseñado otro modelo; o acaso también nos podríamos preguntar si con políticos de calibre (¿Dónde están? ¿Dónde han estado?)  que de veras hubieran sabido mantener incólumes dichos dos principios (la unidad se entiende sin perjuicio de la diversidad, y la diversidad sin perjuicio de la unidad),   todo habría ido bien o mejor de lo que ha ido.

¿Problemas prácticos que han aparecido con el tiempo? Muchos, como la dispersión normativa, diecisiete parlamentos autonómicos dictando normas diferentes sobre las mismas materias, como educación, etc…; de otro lado, el enorme gasto en infraestructuras  y personal que ello conlleva; por supuesto, muchas comunidades Autónomas interpretan o enseñan la  historia a su manera… la historia que enseñan en alguna CCAA puede no coincidir con la que se enseña en otra.  Y asi sucesivamente.

En definitiva,  lo que echo de menos en la Constitución  de 1978 es algún mecanismo que fragüe la Unidad del Estado,  algún mecanismo vertebrador de lo español (sin beligerancia, y con todo el respeto a todas las comunidades autónomas), que hubiera sabido fraguar simultáneamente el amor a nuestro país y el amor a nuestra comunidad,  sin ponerlos en conflicto, en contradicción o en lucha… algún mecanismo o sistema que preservase la pureza de la unidad, y al mismo tiempo la pureza de la diversidad, sin poner en conflicto la una con la otra, si es que tal cosa es posible.  En una palabra, se añora en la Constitución de 1978 un mecanismo claro, y taxativo que hubiera marcado los limites:  ¿hasta donde puede llegar la diversidad, sin que resulte amenazada la unidad?  En esto, me parece que la Constitución es  y ha sido manifiestamente mejorable.

Y también nuestros gobernantes son/han sido manifiestamente mejorables, hablo en abstracto, pues entiendo que en muchas ocasiones  no han estado a la altura, no anticipándose a los acontecimientos, no habiendo sabido calibrar y valorar el peligro de la  deriva secesionista que lenta pero inexorablemente se iba abriendo paso, no habiendo sabido o querido detectar ese peligro que amenaza la unidad nacional, por intereses no se de que tipo. ¿Por qué no se ha puesto  remedio,  por que no se anticiparon, poniendo coto a todo mensaje de odio o animadversión?  Salvando las distancias, cuando un padre observa que uno de sus hijos pequeños habla mal del otro, o no esta agusto en casa,  ha de intentar poner coto a ello inmediatamente, ha de tener capacidad de reacción, adaptarse, suavizar el ambiente,  todos  son hermanos, y ha de procurar por todos los medios que  se lleven bien. Si cuando son niños el padre no interviene a tiempo, y lo deja todo como esta…luego será tarde, cuando sean mayores esos niños, ya no tendrá solución el problema. Es solo un ejemplo.  

Dicho sea con ánimo constructivo,  el tiempo todo lo muda, todo lo cambia, y hay que saber adaptarse a las circunstancias. Hay que tener cintura para maniobrar,  y capacidad de reacción. Nada es inmutable, y la Constitución no vino del Cielo, como las Tablas de la Ley que según el Genesis  Yavé dio a Moises en el Sinai: la Constitución es un obra humana,  la redactaron personas,  y por tanto, ante las dificultades que su aplicación practica puede generar con el paso de los años, puede ser perfectamente modificada por las personas para adaptarse a las nuevas circunstancias,  caso de que se aprecie la necesidad de hacerlo. Y  no pasaría  absolutamente nada.  Alguien dijo que en España no sabíamos modificar Constituciones, sino suprimirlas y cambiarlas por otras nuevas: y que razón han llevado hasta ahora. Pues, bien, ojala ahora se equivoquen en sus pronósticos: una reforma constitucional puede abordarse con decisión y responsabilidad, con criterio, sabiendo muy bien que hay que reformar (que muchos políticos de cierto sector no lo saben),   pero sin el miedo recalcitrante que otro sector parece tener cada vez que se habla de este tema: si algo no funciona se mejora, o se modifica, o se cambia. Y aquí no pasa nada.  Ejemplo: las enmiendas a la Constitucion de los EE.UU.

A nuestros gobernantes hace mucho tiempo que los veo despistados.  Entre el pánico de unos a abordar la reforma constitucional, y la inseguridad de otros que quieren abordar dicha reforma sin saber que quieren cambiar ni como,  apañados vamos.

Creo que en España cabemos todos, y podemos estar muy bien, de hecho asi ha sido hasta ahora. Pero  me preocupa mucho lo que sucede ahora, porque el futuro no lo veo claro. Recordemos de nuevo lo que le pasó a Pompeyo con Cesar: Pompeyo creía que Cesar no se atrevería a cruzar el Rubicón (nadie lo había hecho hasta entonces, y solo por esa razón, según Montesquieu, Pompeyo pensó que no se atrevería a cruzarlo), y Cesar lo hizo; y en segundo lugar, infravaloró las legiones de Cesar, porque eran inferiores en número, olvidando que estaban muy  experimentadas en combate (venían de haber conquistado las Galias…), y Cesar, finalmente, ganó la guerra Civil con Pompeyo.

¿Paralelismos  con los personajes políticos actuales? Son muy fáciles de hacer… a poco que el avezado lector se lo proponga.

Miro con preocupación  los tiempos que se avecinan. Hay un dicho de los ingleses  que parece estar de moda,  lamentablemente, que  dice en algunas ocasiones, para que algo se empiece a arreglar, primero…hay que esperar a que termine de romperse del todo. Sin embargo, me parece un error fatal de cálculo, porque primero y antes que nada, lo principal que hay que hacer es  intentar prevenir, me gusta más la  anticipación, y el dicho español: más vale prevenir que curar.  Si finalmente no se puede arreglar, que se estropee, pero que no sea por nuestra desidia o porque no hemos intentado (al menos) evitar el desastre. Voto por ello, si es que aún estamos a tiempo.

Aquí si hemos fallado en algo. Todos. Y no se si ello obedece a defecto insuperable (aporia) del propio modelo constitucional, (no se puede sostener una cosa y la inversa al mismo tiempo), o a su aplicación práctica, o bien error/desidia/que se yó, de los políticos encargados de darle cumplimiento.  Que entre todos lo mataron, y el solo se murió.

Cordiales saludos

Pablo J. Gamez Rodriguez.

2 comentarios:

Myriam dijo...

Muy buena pregunta: “¿hasta donde puede llegar la diversidad, sin que resulte amenazada la unidad?“

Myriam dijo...

Con respecto al final de tu interesantísimo texto (Me encantó tu profesor con las manzanas, uvas y naranjas) te digo que todos tuvieron que ver y él se murió solo, ya que no lleva acento, obsea wue tu aporia tiene resolución. Creo, si hay voluntad de todas las partes.

Un abraaaazo.
Gracias por tu regreso.