"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
. . .

sábado, 31 de mayo de 2008

Un dia en la Legio X Gemina.

Como no en vano soy un enamorado de la antigua Roma, y aprovechando que hoy sábado me encuentro libre de ocupaciones laborales, mi espiritu atormentado y vagabundo viaja en el tiempo y retrocede dos mil años, para encontrarse con mis hermanos, los legionarios de Roma. Para llegar a ser legionario romano, los aspirantes debian cumplir varios requisitos: medir al menos 1,75, tener buena vista y oido, y saber leer y escribir. Y luego pasar un completo, exhaustivo, agotador y riguroso entrenamiento y sesiones interminables de ejercicios, con los que se lograba una disciplina inestimable.

Esto convirtió al ejército romano en la mejor y más mortífera máquina de combate del mundo conocido durante siglos. La legión constituía la base del ejército, y era un regimiento de infantería pesada. Se les daba a los legionarios una formación integral; de suerte que todo legionario era capaz de ponerse manos a la obra y construir prácticamente en un abrir y cerrar de ojos un puente, una muralla, desviar un río o levantar un campamento con todas sus defensas (empalizada, foso, torres y calles) en unas pocas horas.

En el siglo I d.C., una legión con toda su capacidad, estaba formada por 5.120 hombres y estaba dividida en diez cohortes. Una cohorte normal comprendía 480 hombres y se dividía en seis centurias de 80 hombres. No obstante, la primera cohorte de la legión, formada por los mejores soldados, tenía cinco centurias dobles de 160 hombres. El mando de cada centuria estaba en manos del centurión, asignado por méritos especiales. Cada legion, pues, contaba con unos 60 centuriones, cada uno al mando de su centuria como se ha dicho.

El temible poderío militar de Roma llegó a disponer de hasta 30 legiones, lo cual supone un ejército de unos 150.000 hombres aproximados, repartidos por las fronteras del imperio; y ello sin contar socios y aliados.

Después de repasar la historia de cada legión, creo que las que más me gustan son la Legio X Gemina, o eqvestris, (es decir, la Legión X Gemela, o de los caballeros) cuyo emblema era un toro, y que era la favorita de Julio Cesar pues siempre en los momentos de mayor peligro estaba con él; y la Legio V Alaudae (Legion V Alondra), fundada directamente por el propio Julio Cesar, y llamada asi porque los legionarios llevaban típicos cascos galos que les hacia parecer alondras. Su emblema era un elefante.
.
El solo nombre de estas dos legiones (incondicionalmente fieles a Cesar hasta el paroxismo), inspiraba terror a los enemigos.

Personalmente creo que una de las más fieles reconstrucciones de las legiones de Roma, fue la que el gran Stanley Kubrick plasmó en la película “Espartaco”, en 1.960. Aquí tenéis el video de la magnifica secuencia en el que las legiones de Craso se acercan. Os recomiendo encarecidamente que lo veais, observad cada legión, con su formación y sus diez cohortes. Aún se me ponen los pelos de punta.




Impresionante, que gozada… Me hubiera gustado presenciar todo aquello.

Saludos.

4 comentarios:

ALAS DE MI LIBERTAD dijo...

tienes razon es impresionante,a mi tambien me gustaria presenciarlo pero desde la barrera no participando,me cagaria en las bragas si beo esas legiones venir contra mi,ofu que miedo jajajaja,te dejo mis mimitos,besos

CORNELIVS dijo...

¡feliz fin de semana!

camachuelotrompetero dijo...

Hace un rato estaba buscando algún corte de Espartaco para subir al blog de Forajidos, ¡qué curioso! Al final, y tras ver el tuyo, lo he dejado para otro día y he puesto otro distinto que también me gusta, M el vampiro de Düsseldorf.
La verdad es que Espartaco se trata de una de las mejores películas realizadas sobre el Imperio Romano. Por su calidad, porque no da el peso argumental a otras historias paleocristianas, porque no parodia el género del peplum, más bien lo reinventa, por la maestría de Kubrick y el carisma de Douglas. Esto último, quizás, es lo que la hace a mi parecer mejor que La caída del imperio romano.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Yo en eso soy más clásico... donde se ponga Ben-Hur... Ese Messala, ese padre adoptivo Quinto Arrio, ese caballo maravilloso Antares, ofú se me ponen los bellos de punta sólo pensarlo...