"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
. . .

jueves, 6 de noviembre de 2008

Mitrídates

A principios del siglo I a.C. Roma dominaba la mayor parte de la Europa meridional, el norte de África y Grecia. Ya era una gran potencia, pero aún no la potencia definitiva en la que llegaría a convertirse dos siglos más tarde.

De entre todos los reinos que los romanos atacaron, solo Mitrídates se defendió con valor y los puso en peligro. Por si fuera poco, Roma, minada por sus disensiones civiles, preocupada de males mas apremiantes, descuidó los asuntos de Asia y dejó que Mitrídates continuase sus victorias o respirase después de sus derrotas.

La mayor parte de los reyes que habían luchado con los romanos demostraron ansioso deseo de obtener la paz; esto les perdió, porque ningún pueblo quería compartir con ellos un peligro del que tanto afán demostraban por liberarse. Pero Mitrídates hizo saber desde luego al mundo entero que era y seria siempre enemigo de los romanos.

El poder de Roma se basaba en la dominación y en la explotación de las provincias conquistadas por parte de funcionarios llamados “publicani” que gestionaban minas y explotaciones agrícolas, recaudaban impuestos y, en definitiva, exprimían los territorios conquistados, y obviamente esta situación de sumisión y explotación no era del agrado de los explotados. Por eso, las ciudades de Grecia y Asia, sintiendo pesar sobre ellas, y más abrumador cada día, el yugo de los romanos, confiaron en Mitrídates, el rey bárbaro que les ofrecía la libertad.

La frontera este del Imperio Romano, en lo que actualmente es la Anatolia turca, estaba constituida por una suerte de pequeños reinos ubicados entre Roma y su poderoso vecino oriental, que era el Reino del Ponto.

Y el rey del ponto era Mitrídates, un personaje terrible y misterioso. Se dice de Mitrídates que huyó de las disputas dinásticas de su reino, y que vivió como un salvaje durante años. Se dice también que dominaba más de veinte idiomas, y que era inmune a los venenos. Mitrídates ingería pequeñas dosis de muchos venenos distintos para acostumbrar a su cuerpo a tolerarlos e impedir de este modo morir envenenado, cosa que en una corte como la del Ponto, rodeada de intrigas, odios viscerales y ambiciones de poder, le resultó útil.

Pocos enemigos de Roma pueden orgullecerse de haberle hecho tres guerras a la todopoderosa Roma, y Mitrídates lo hizo en el momento histórico en que esto era más difícil. Roma estaba en plena expansión y por si fuera poco, hubo de enfrentarse con algunos de los personajes que más marcaron la historia del Imperio: Sila, Lúculo y Pompeyo. Por mucha ambición que moviera a Mitrídates, no era nada comparada con la que movía a estos hombres de Roma, cada uno de los cuales buscaba conseguir el poder absoluto en Roma a través del éxito militar.

La primera Guerra Mitridática comenzó en 90 a.C., cuando Mitrídates invadió el reino de Bitinia, tradicional aliado de Roma. Roma le exigió la retirada en condiciones leoninas, y Mitrídates respondió dándole una soberana paliza a los bitinios y otra a los romanos. Invadió la provincia de Asia y asesinó a unos 80.000 romanos en lo que se conoce como las “Visperas Asiaticas”. Y es que era evidente que como respuesta al creciente poder de la Republica de Roma en Anatolia, Mitrídates, Rey del Ponto, se apoyó en el descontento local en contra de los romanos y sus impuestos sobre las polis griegas, para orquestar la ejecución de esos ochenta mil ciudadanos romanos de Asia Menor, o de cualquier persona que hablase con lengua latina. Este terrible acto empujó al prudente Senado de Roma a autorizar y acometer una invasión masiva de la zona con el objetivo de acabar con el poder del Reino del Ponto y anexionarse sus territorios. La conmoción que sacudió a Roma por este brutal hecho fue tremenda. Para enfrentar a este peligroso enemigo, el mismísimo cónsul Lucio Cornelio Sila se puso al frente de un impresionante ejército que condujo directamente a Grecia.

Mitrídates era temible, pero Sila era un genio militar y, además, un político despiadado. Sila estaba curtido en anteriores guerras, y él mismo se había encargado de capturar a otro formidable enemigo de Roma: Yugurta. Grecia cayó en poder de Sila con relativa facilidad. Pero para su desgracia, un motín en el cuerpo de ejército que comandaba Lucio Valerio Flaco le estropeó sus planes de aplastar a Mitrídates, y tuvo que pactar con el rey del Ponto para poder meter en cintura a los romanos amotinados. De este modo, con el rey póntico retirándose en orden a sus territorios, en 85 a.C. terminó la Primera Guerra Mitridática.

La Segunda Guerra Mitridática más corta y menos espectacular. El propretor Murena pensó que podría ganar algo de gloria invadiendo el Ponto, y Mitrídates le venció sin contemplaciones. Por entonces, Sila ya era el hombre más poderoso de Roma, y tenía los dientes bien clavados en la provincia de Asia. No le interesaba esta guerra, y ordenó terminar con las hostilidades.

Pero la Tercera Guerra Mitridática pilló a Roma desprevenida. El ascenso al poder absoluto del dictador Sila había venido acompañado de una cruenta represión y la rebelión de Sertorio en Hispania. Mitrídates aprovechó la coyuntura e invadió la provincia de Asia. Tal vez pensaba que, con sus problemas internos, Roma no podría luchar en tantos frentes. El tiempo demostró su error. Lúculo primero y luego Pompeyo recuperaron el territorio perdido y se lanzaron en persecución de Mitrídates, derrotado.

Pero a pesar de todas estas desdichas, Mitrídates aún formó el plan de llevar la guerra a Italia y marchar sobre Roma ; pero, traicionado por Farmaces, otro de sus hijos, y por un ejército al que asustaba la magnitud de su empresa y los azares que le amenazaban, prefirió suicidarse, muriendo como un verdadero Rey.

Saludos.
.

23 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Es un personaje atractivo. Me gustaría conocer cómo contaban ellos la historia, porque ya sabemos que los romanos dieron su propia versión acomodada (excepto en algunos casos muy interesantes).
Muy bien documentado y excelente que te fijes en estos personajes.
Saludos.

moderato_Dos_josef dijo...

Había oído hablar de este rey pero no conocía cómo fue su lucha contra Roma. ahora, gracias a esta magnífica exposición me he solazado con los entresijos de un pulso que al final, como no, llevó a Roma a agrandar los límites de su leyenda. Un saludo!

Oteaba Auer dijo...

La ambición rompe el saco; pero si encima se es traicionado por quien se confía y en el marco de la épcoca, no tenía otra salida que el suicidio...
Besos

natàlia dijo...

Mmmmmm Roma!!!!!!

Besitos!!!!

Pedro dijo...

¡Vaya historia! No la conocía. Es cierto que la realidad supera la ficción.
Gracias por acercarnos un poco de tus conocimientos.
Un abrazo.

Ronini dijo...

como siempre acercándonos a la ciudad eterna, a la cultura a su historia y yo te lo agradezco,
no t eacostarás sin saber una cosa más (que cornelius te contará jejej)
besos

manuel de la rosa dijo...

Amigo Cornelivs, me has llevado a mi época de estudiante de historia, asignatura que me sigue apasionando. Personajes como estos los hay, lo que ocurre es que la historia no les ha hecho honor de presentárnoslos, como mucho lo conocen los estudiosos del área. Te sigo. Un saludo

Amig@mi@ dijo...

Dos cosas ( hoy me siento generosa)
1- El tal Lucio Cornelio Sila, ¿fue ancestro tuyo?
Y,
2-Me gustaria saber que opinas de las historias de Asterix el Galo.
No sé por qué me lo has recordado con tu post de hoy.
A mí me encantan ;)
jeje
Besos

Anónimo dijo...

Fantástica entrada amigo Corne, sabes que me gusta esa epoca. ¡A ver si nos vemos este fin de semana! Miguel.

Isabel Romana dijo...

Fenomenal resumen de las guerras de Roma contra ese rey, en una época realmente apasionante de la historia romana. Quien más presumió de derrotar a Mitrídates fue Pompeyo. Claro que como era tan vanidoso... Genial, querido amigo. Un abrazo.

Cornelivs dijo...

PEDRO OJEDA: Eso mismo estaba pensando yo, me gustaria tambien conocer la historia, segun los vencidos. Saludos.

MODERATO: Me alegro que te guste. A mi es uno de los episodios de la historia de Roma que mas me atrae. Saludos.


OTEABA: Si, asi fue; pero lo bueno es que fue de los pocos reyes que se resistieron a Roma. Besos.


NATALIA: Cuando quieras volvemos para allá, ok? Besos.


PEDRO: Gracias a ti por estar. Un abrazo.

RONINI: Si, esta materia de siempre me ha hecho disfrutar. Besos.

MANUEL: Muchisimas gracias. No se por que, a los abogados nos encanta la historia...! Un saludo.


AMIGA MIA: Mis respuestas son estas: 1.- Nooorrrrr! (que diria "chiquito de la calzada"), bueno, no se, puede ser...uff, yo que se, quizás, pero no lo creo.
2.- Muy entretenidas, las hojeaba cuando era muuuuucho más joven. Besos.

MIGUEL: Te llamo. Un abrazo.


ISABEL ROMANA: Asi es, amiga, presumió un monton, asi es, él terminó la pomposa obra de la grandeza de Roma. Otro abrazo para tí.

RAMPY dijo...

Hola Cornelivs, no conocía bien esa parte de la historia de Roma, y te agradezco infinitamente la información recibida. Soy un curioso impertinente que no me canso de aprender cosas.
Un abrazo enorme y feliz fin de semana
Rampy

oyana dijo...

Ya estoy de vuelta aunque a medio gas.
Qué interesante!....
Un beso

loose dijo...

Interesante historia.

Dicen que "el saber no ocupa lugar" pero yo creo que en este caso si que ocupa uno...Este pedazo de blog!!!
Jejeje!...

Besitos.

ALAS DE MI LIBERTAD dijo...

no conocia nada de esta historia,de nuevo gracias por tu informacion,besos querido amigo

Cornelivs dijo...

RAMPY: De nada, amigo, ha sido un placer. Un abrazo y feliz fin de semana.

OYANA: ¡Bienvenida de nuevo! Espero que todo te haya ido fantástico. Un beso.


LOOSE: Me alegro enormemente de que te haya gustado, amiga. Un beso y feliz fin de semana.


ALAS: Besos y feliz fin de semana!

Alí Reyes H. dijo...

Dices que murió como un verdadero rey, al igual que Aníbal.
Qué diferencia con los "valientes" líderes de nuestro tiempo, que les encanta imprecar por un micrófono contra todo el mundo, incluso contra sus colegas, pero a la hora de la verdad, cuando están al frente de la persona que han insultado, se les acaba la "guapura".

Por cierto, fue humillante ver a Saddan Hussein, un hombre por el cual tantos valientes dieron la vida, rendirse como un conejo, y eso que tenía armas por montón.

LA MAMMA dijo...

Gracias por tu generosa ayuda a esta aprendiz de blogeray nada, como si estuvieras en casa...jeje

La sonrisa de Hiperión dijo...

Ha quedado reluciente el espacio, después del arreglo de chapa y pintura. Y como siempre, el motor ronronea como una gato!
Saludos!

AriaDna dijo...

Que bonita e interesante la historia, como todo lo que dejas siempre en tu maravilloso blog

te dejo besitos para el finde

Cornelivs dijo...

ALI REYES: Si, antes esos grandes heroes tenian una nobleza que, hoy dia, no se donde ha ido a parar. Gracias y un cordial saludo.

LA MAMMMA: De nada, mujer, ha sido un placer ayudar.



HIPERION: Gracias amigo y feliz fin de semana! Un cordial saludo.


ARIADNA: Gracias por tu amabilidad, amiga. Feliz fin de semana y un beso.

amor dijo...

a menudo la dignidad lo es todo, pero a menudo también la paz lo es todo

y la justicia

un abrazo

Esther dijo...

Hola! me he dejado esta buena lectura para un momento que tuviera más tiempo y poder disfrutarla, y aqui estoy que la he disfrutado mucho..He aprendido cosas de historia que no sabía,contigo siempre se aprende algo nuevo.

Gran personaje mitridates y valiente por hacer frente a la gran Roma ,pocos se lo hacían viendo su poder.. qué pena que acabara si..

besitos