Como no, fue mi abuelo materno, mi segundo padre, quien me enseño esta frase de Santiago Ramón y Cajal. Su mujer, mi abuela (fallecida en 1.939), padecía insuficiencia cardíaca, y mas de una vez mi abuelo la llevaba a la consulta de los cardiologos de aquella epoca en un viejo Chevrolet, de los que se arrancaban con palanca. En el ratito de espera, resulta que mi abuelo leyó dicha frase en los cuadros de la consulta, y la memorizó. Yo tenia 9 años cuando la aprendí, y se me quedó tan profundamente dicha frase, que creo que llegaré a olvidar mi nombre y el de mi pueblo, antes que a ella.
Se me educó para la cultura. Para mi la cultura lo era todo.
Luego la vida me fue enseñando, poco a poco, ya lo creo. Y me di cuenta de que nadie es más que nadie, ni por cultura ni por nacimiento ni por título, ni por ningun otro parámetro, sino por sus obras. La nobleza no se lleva en la sangre, sino en el corazón, se define por nuestros actos, y ello independientemente del nivel cultural, economico ú opción politica que tenga la persona.
Aprendí a diferenciar entre educación y cultura. Salí a la calle y empecé a conocer a gente y a relacionarme con ellos. Y adiviné que había de todo, cultos absolutamente estúpidos y sin ética alguna, e incultos que poseían una mesura, un dominio de si mismo y una educación que yo nunca pude suponer ni imaginar. Aquello era nuevo para mí. Tuve que digerirlo y asimilarlo.
Empecé a comprender a las personas de mi ciudad. Son mis paisanos, hijos de esta tierra, exactamente igual que yo, la aman igual que yo. Los respeto. Detrás de cada uno existe una vida y una experiencia que contar, que a lo mejor son mas ricas que la mia.
Finalmente conocí a mi mujer, que tiene un sentido común y una lógica aplastantes, y que son para mi un complemento perfecto. Empecé a ejercer mi profesión, y, sinceramente, no me puedo quejar.
Si, nuestro problema es la cultura, y hemos de adaptarnos a nuestro entorno. Mi padre le dijo una vez a un Ingeniero de Caminos, hijo de un amigo suyo, que tenia que adaptarse en cada caso a la categoría del interlocutor que tuviera enfrente.
Yo no dije nada, pero tomé buena nota del consejo.
No obstante, el nivel cultural de nuestra Andalucia, en general, y de nuestro pueblo, en particular, es bastante deficiente, merced a las politicas de enseñanza de los gobernantes que tenemos durante las dos ultimas decadas. Por ello, añoro las profundas conversaciones que mantenía, antaño, con mis amigos de universidad, me gustaria que todo el mundo atrapara el tesoro de la cultura, me gustaria expresar mi opinión libremente, de igual a igual en ese aspecto, y sin miedo a parecer presuntuoso, ú orgulloso, o herir alguna sensibilidad.
.
Ahora, muchos años después, lo primero que busco en una persona es la bondad de corazón, que creo que es lo más importante. Que, tras escarvar el ropaje y la apariencia, aparezca una buena persona. Es muy difícil dar un concepto de lo que entiendo por tal cosa, pero si me apuráis, os diré que la primera acepción es persona de buenas intenciones. La segunda acepción, y quizás más importante es: que tenga valores humanos. Hay muchas más, así que vosotros poned el resto. Se que me entendéis.
Para mi seria el mejor premio.
.jpg)