"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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sábado, 3 de mayo de 2008

bonus personae

Se ha dicho hartas veces que el problema de España es un problema de cultura. Urge en efecto, si queremos incorporarnos a los pueblos civilizados, cultivar intensamente los yermos de nuestra tierra y de nuestro cerebro, salvando asi, para la prosperidad y enaltecimiento patrios, todos los rios que se pierden en el mar, y todos los talentos que se pierden en la ignorancia”.

Como no, fue mi abuelo materno, mi segundo padre, quien me enseño esta frase de Santiago Ramón y Cajal. Su mujer, mi abuela (fallecida en 1.939), padecía insuficiencia cardíaca, y mas de una vez mi abuelo la llevaba a la consulta de los cardiologos de aquella epoca en un viejo Chevrolet, de los que se arrancaban con palanca. En el ratito de espera, resulta que mi abuelo leyó dicha frase en los cuadros de la consulta, y la memorizó. Yo tenia 9 años cuando la aprendí, y se me quedó tan profundamente dicha frase, que creo que llegaré a olvidar mi nombre y el de mi pueblo, antes que a ella.

Se me educó para la cultura. Para mi la cultura lo era todo.

Luego la vida me fue enseñando, poco a poco, ya lo creo. Y me di cuenta de que nadie es más que nadie, ni por cultura ni por nacimiento ni por título, ni por ningun otro parámetro, sino por sus obras. La nobleza no se lleva en la sangre, sino en el corazón, se define por nuestros actos, y ello independientemente del nivel cultural, economico ú opción politica que tenga la persona.

Aprendí a diferenciar entre educación y cultura. Salí a la calle y empecé a conocer a gente y a relacionarme con ellos. Y adiviné que había de todo, cultos absolutamente estúpidos y sin ética alguna, e incultos que poseían una mesura, un dominio de si mismo y una educación que yo nunca pude suponer ni imaginar. Aquello era nuevo para mí. Tuve que digerirlo y asimilarlo.

Empecé a comprender a las personas de mi ciudad. Son mis paisanos, hijos de esta tierra, exactamente igual que yo, la aman igual que yo. Los respeto. Detrás de cada uno existe una vida y una experiencia que contar, que a lo mejor son mas ricas que la mia.

Finalmente conocí a mi mujer, que tiene un sentido común y una lógica aplastantes, y que son para mi un complemento perfecto. Empecé a ejercer mi profesión, y, sinceramente, no me puedo quejar.

Si, nuestro problema es la cultura, y hemos de adaptarnos a nuestro entorno. Mi padre le dijo una vez a un Ingeniero de Caminos, hijo de un amigo suyo, que tenia que adaptarse en cada caso a la categoría del interlocutor que tuviera enfrente.

Yo no dije nada, pero tomé buena nota del consejo.

No obstante, el nivel cultural de nuestra Andalucia, en general, y de nuestro pueblo, en particular, es bastante deficiente, merced a las politicas de enseñanza de los gobernantes que tenemos durante las dos ultimas decadas. Por ello, añoro las profundas conversaciones que mantenía, antaño, con mis amigos de universidad, me gustaria que todo el mundo atrapara el tesoro de la cultura, me gustaria expresar mi opinión libremente, de igual a igual en ese aspecto, y sin miedo a parecer presuntuoso, ú orgulloso, o herir alguna sensibilidad.
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Trato de huir de la compañía de los orgullosos, que luego no valen ni la mitad de la mitad de lo que cacarean; de los corrosivos envidiosos y de los resentidos, que no conocen el perdón (como si ellos fueran perfectos), e igualmente huyo como de la peste de los graciosillos ocurrentes, siempre con sus gracias y salidas falsamente ingeniosas. En mi opinión, estos últimos, aprendices de bufones, son los más tontos de todos.
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Ahora, muchos años después, lo primero que busco en una persona es la bondad de corazón, que creo que es lo más importante. Que, tras escarvar el ropaje y la apariencia, aparezca una buena persona. Es muy difícil dar un concepto de lo que entiendo por tal cosa, pero si me apuráis, os diré que la primera acepción es persona de buenas intenciones. La segunda acepción, y quizás más importante es: que tenga valores humanos. Hay muchas más, así que vosotros poned el resto. Se que me entendéis.
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Eso de estar con un amigo que tenga buen fondo, para mi es un raro tesoro. La bondad de corazón atrae a las demás cualidades; pero si una persona no tiene buen fondo, las cualidades huyen de él. ¡Hay tan pocos ya! Y el caso es que tiene que haber más, pero esta maldita y loca sociedad en la que vivimos quizás haga que el individuo mantenga sus alertas de autoprotección y no se abra a los demás.
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Desde estas líneas reivindico el valor de ser “buena persona”, un valor que, por desgracia, no está muy cotizado ni es muy apreciado. Dudo que cuando yo muera tenga algun epitafio, pero si alguien me hace alguno me gustaría que la frase que escribieran fuera esta: “Aquí yace una buena persona”.

Para mi seria el mejor premio.
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Salu2.
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2 comentarios:

Cassius K dijo...

Hora de confesarme padre Cornelivs.

Durante mi juventud era unos de esos vacilas que comentas, todo eran burlas y burlas y no me daba cuenta del error que cometía, ahora no hago sino ver esos errores en los demás y me arrepiento de haber dado esa imagen pero aún así no estoy dispuesto a abrir los brazos así como así a todo aquel que se cruce en mi camino. Como has dicho la tendencia es autoprotegerse creando una escudo superficial que nos permita integrarnos o no llamar la atención en una sociedad cada vez más preocupada por aparentar ser alguien y por tratar de superar la falta de virtudes destacando los errores ajenos, o descalificando al amigo y siempre es un error actuar así.

Para ver ese tipo de respeto y de buen fondo tienes que sentarte en un banco a hablar con la 3ra edad porque las generaciones venideras cada vez van a peor, pero es lo que hay, tratemos de adaptarnos y en lo personal también creo difícil encontrar valores en la gente.

Como he dicho, yo soy el primero que no adoptó una buena conducta, ahora arrepentido trato de limpiar mi reputación pero está difícil la cosa, sobre todo por los amigos que se quedaron en el camino.

Me arrepiento de tantas cosas tío que daría para escribir un libro, confiemos en que se pase la moda de ir por la vida en plan TuPac o Don Omar.

Somos pocos pero sobrevivimos sin problemas, gente así no suele frecuentar internet o comunidades de bloggers como esta, es un pequeño rincón donde poder consolarse, aprovechemoslo al máximo.

Ave Cornelivs!!!

PUBLIVS CORNELIVS SCIPIO dijo...

Gracias por tu comentario, cassius k. Un hombre sabio dijo una vez: "en este mundo no hay hombres perfectos, sino intenciones perfectas". Animo, amigo cassius, todos cometemos errores (errare humanum est), pero la intencion, al menos, que sea buena, no?
Salu2.