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jueves, 24 de septiembre de 2009

El Caballero del Verde Gabán

Para el grupo de lectura del Quijote en La Acequia.

En este Capítulo XVI de la Segunda Parte, Cervantes introduce un personaje nuevo: el caballero del Verde Gabán, cuyo nombre era D. Diego. Pero sucede algo en este capitulo que me induce a pensar: creo detectar en el lenguaje del autor la evolución de la personalidad del hidalgo, mas sosegado que en la primera parte, y un pequeño-gran cambio en la actitud de Cervantes hacia D. Quijote. La conversación de D. Quijote con el caballero del Verde Gabán me hace pensar así. En realidad, lo vengo notando desde el primer capitulo de esta Segunda Parte.

Está claro que en la primera parte, D. Quijote es un loco sin remedio y Cervantes, que entonces no es padre sino padrastro de D. Quijote (como el autor dijo en el Prólogo), ridiculiza a su propio personaje y no en pocas ocasiones. Además, mantiene las distancias con él. Nos reímos enormemente con las locuras del hidalgo: un loco, furibundo además, que no sabe que está loco y que no es consciente de la realidad: su fantasía es su realidad: las ventas son castillos, las putas son altas damas cuyo olor a ajo huele a ambar desleido, y una bacía es el yelmo de Mambrino.

Sin embargo, me atrevería a decir que en esta segunda parte sucede algo estremecedor: Cervantes se acerca a su personaje. Este capítulo, el XVI, junto con el anterior, me lo da a entender. Cervantes, al revés de lo que ocurre en la primera parte, ya no parece padrastro sino padre de D. Quijote. Sea por el éxito de la primera parte, sea por el berrinche que sufrió D. Miguel con el apócrifo de Avellaneda (cuyo “resfriado” ingenio tiró tanto a D. Quijote por los suelos), sea porque Cervantes intuye que su muerte está cerca y sabía que esta sería su obra maestra, o sea por la razón que fuere, lo que si noto es que el autor llega a respetar, e incluso a querer a su personaje: a D. Quijote, a su D. Quijote. Quizás quiere elevarlo, quizás quiere distinguirlo del otro Quijote; juro que no sé como expresarlo. Pero Cervantes no escribe ahora de D. Quijote como lo hacia antes: ya no solo nos habla de sus locuras: ahora nos abre, poco a poco, el alma de ese loco, lo que el loco siente por dentro. Nos lo acerca, nos lo hace más próximo.

Parece como si ya no nos rieramos tanto de Don Quijote ¿verdad? Es más, empieza a molestarnos que se rían de él. D. Quijote adquiere altura: ya no es el vulgar loco que era antes, aunque a mi me parece que en muchas ocasiones se empeña voluntariamente en seguir siéndolo. ¿Es una locura más forzada? Lo veo ahora como a un hombre que, si bien sigue prefiriendo sus caballerías, es mucho más consciente de la realidad que en la primera parte. Y Cervantes, maravilloso, va dejando muchas pistas a lo largo y ancho de toda la novela, diciéndonos que con mas cordura pensaba ahora que antes; que ya no veía tantos castillos, sino ventas, etc; además, D. Quijote habla más que en la primera parte, y dice cosas absolutamente maravillosas y celestiales: solo tenemos que oírlo, mejor, leerlo.

Puede que esté equivocado; pero hay muchos detalles que me hacen pensar así. Y uno de ellos se contiene en este capitulo XVI. Veamos. Si el caballero del verde gabán hubiera aparecido en la primera parte es muy probable que D. Quijote lo hubiera molido a palos, o se hubiera liado a mandobles con él, como con el vizcaíno. Pero en este Capitulo hay un cambio “sospechoso”: D. Quijote no lo ve como un gigante o como un fantasma o alma en pena, no: lo identifica bien y correctamente, como lo que era (un “hombre de chapa” o de “buenas prendas”) lo saluda cortés, y ante la sorpresa que se lleva D. Diego (que así se llama el del verde gabán) ante la apariencia de nuestro héroe, D. Quijote muestra ahora un sentimiento nuevo, quizas... ¿preocupación? por lo que se pudiera pensar de su aspecto.

“…y si mucho miraba el de lo verde a don Quijote, mucho más miraba don Quijote al de lo verde, pareciéndole hombre de chapa... Notó bien don Quijote la atención con que el caminante le miraba, y leyóle en la suspensión su deseo; y, como era tan cortés y tan amigo de dar gusto a todos, antes que le preguntase nada, le salió al camino, diciéndole:

-Esta figura que vuesa merced en mí ha visto, por ser tan nueva y tan fuera de las que comúnmente se usan, no me maravillaría yo de que le hubiese maravillado…”

¡Que diferente lenguaje al de la primera parte…! Ahora parece que D. Quijote quiere quedar bien con el caballero del verde gabán. ¿D. Quijote quiere darle gusto a su acompañante y satisfacer su curiosidad, ó más bien será que en el fondo D. Quijote es consciente de que está hablando con un caballero acomodado, noble, de cierta importancia y siente la necesidad de excusarse por su ridícula indumentaria?

En la primera parte, D. Quijote, ante D. Fernando y otros nobles, jamás se excusó de nada, ni de su aspecto ni de sus acciones. Le daba igual. Ahora si que lo hace. ¿Pero, por qué? D. Quijote hace ahora algo muy extraño: ahora parece que siente deseo de agradar, o, al menos, trata de anticiparse a lo que los demas piensen de él, trata de justificarse por sus acciones, ya lo veremos. ¿Es consciente de si mismo Alonso Quijano? ¿Quiere Cervantes presentar a su caballero en sociedad, dado que ya es famoso tras el éxito de la 1ª Parte? ¿No? ¿Entonces?

Pero bueno, ¿no quedamos en que Alonso Quijano estaba loco? ¿Desde cuando a un loco le importa lo que piensen los demás de su aspecto o de sus acciones? Yo creo que Cervantes empieza a estimar a su caballero, quizas por las razones antes apuntadas, y así hace que D. Quijote quiera “quedar bien”, o al menos, enmendar en algo la opinión que tenían de el. Al menos ahora sigue siendo loco, pero ya es un loco con el que se puede hablar, dialogar, hasta razonar, es un loco mucho más sosegado y un poco mas cuerdo.

Y Cervantes empieza un maravilloso juego. Pronto el autor regresa a la idea central de la novela, consciente de que D. Quijote ha de ser siempre D. Quijote, el cual vuelve a sus andadas caballerescas, pero atención, ya lo hace tímidamente: cuando el del verde gabán duda de las caballerías, D. Quijote no se altera ni pierde la compostura de modo furibundo (al revés que en la primera parte), sino que, muy prudentemente, le dice:

-“Yo lo dudo -respondió don Quijote-, y quédese esto aquí; que si nuestra jornada dura, espero en Dios de dar a entender a vuesa merced que ha hecho mal en irse con la corriente de los que tienen por cierto que no son verdaderas.”

Obvio lo que sucedió: el caballero del verde gabán tomó “barruntos” de que D. Quijote era algún mentecato, aunque no lo tiene muy claro, dada la nueva prudencia de D. Quijote.

Pero Cervantes, jugando magistralmente de nuevo, da otro giro más, y hace que nuestro héroe pronuncie uno de sus más sabios, famosos y coherentes discursos, y juro por lo más sagrado que me emocionó enormemente la primera vez que lo leí: el que hace sobre los hijos, que demuestra la sensatez de sus ideas y que ocasiona, incluso, que el del verde gabán vaya perdiendo la opinión que de él tenía, de ser mentecato.

¿Está loco D. Quijote o es que se lo hace? O por mejor decir, ¿es ahora un loco mas moderado? Nuestro maestro y querido amigo Pedro Ojeda nos sacará de dudas. Quizás es que Cervantes, magistral, empieza a jugar con la cordura/locura de su protagonista, jugando a medio gas con ambas. Cervantes, actuando asi, consigue lo que quiere: que empecemos a respetar y hasta amar a D. Quijote, y lo consigue con este nuevo Quijote, que no parece tan loco como antes y sí más sabio, ahora es un loco más simpático y más próximo, que se hace querer y además, es más prudente y tiene más de dominio sobre sí mismo. Y otra cosa más: nos va dando pequeños toques, pequeños aldabonazos de lo que sucederá más adelante, contagiándonos su cariño hacia Alonso Quijano.

Cervantes humaniza a D. Quijote: lo saca del pozo de la locura vulgar, y lo sitúa en el panteón de la bella, alta e inmortal locura de la que tanto se ha escrito y se escribirá; antes Alonso Quijano no palpaba la realidad, ahora si empieza a hacerlo, pero se empeña en seguir haciéndose el loco, quizás como medio para combatirla. Aunque ahora veo a D. Quijote como un loco más elegante y más inteligente; ya no despierta tanta risa ó lástima como cuando venía en el carro de los bueyes. Ahora quizás está empezando a despertar admiración.

Hoy, con estas apresuradas y anticipadas reflexiones -y confio en que la benevolencia de Pedro Ojeda sepa disculparme-, me he atrevido a aventurar mi humilde opinión, como contribución al grupo de lectura. Quizás no sea la correcta, pero... ¡es que el Quijote entusiasma! ¡Dioses, que novela!

Saludos.

28 comentarios:

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Es la novela más fantástica de la lengua española. Yo me pregunto, quien nos define a nosotros si estamos locos o cuerdos.
Don Quijote nos muestra varias caras y a veces siento ese soñador que cae en al locura, o a veces con un discurso digno de un noble de la época.

Pero eso es lo maravilloso de Don Quijote, al rato era bipolar y aún no lo sabíamos, o se hizo el loco para enfrentar a todos los monstros y demonios en su vida.

Pero que es maravillosa la obra, es y será por siempre.
Saludos.

NOTA: Te deje una tarea en mi último post.

Silvi (reikijai) dijo...

Cornelivs.es un capitulo hermoso.
Pero...Se lo dejo a Pedro.Creo que es lo correcto.Bién sabes,que todos vamos de su mano.Besitos. Silvi.

Mai Puvin dijo...

Es una suerte que no me conozcas personalmente, o nó... no lo se. Creo que tengo tanto de D. Quijote como varias/os de ustedes y no es locura fingida, es un mundo distinto que nos permite luchar, seguir, soñar y Ser. No voy a analizar el discurso o los modos en que fue mutando la novela, la quiero así... bella, profunda y enorme como es.

Ahora me travisto y te dejo un beso de dulce Dulcinea...

Neogeminis dijo...

Creo que es muy válido que cada cual haga su propia interpretación. Obras como el Quijote son tan ricas que tienen más de una aristas para ser descubiertas.

Un abrazo.

Abuela Ciber dijo...

Leido en mi edad liceal, no lo sentía como un loco sino como un ser singular que traspasaba todos los códigos impuestos..... luego madura.

Saludos

Amig@mi@ dijo...

Nos quedamos con el calificativo de "locura sana"?.A mí me gusta.Se hace querer con sus desvaríos repentinos y sus vueltas a la realidad.
Sigo debiendole un post a tu amigo Pedro. ;)
Besos

Lia dijo...

Wenas!! Maravillosa reflexión acerca de la obra. Sólo he leído la primera parte, pero me gustó mucho. Creo que es una obra maestra, un libro con encanto. Don Quijote es un personaje capaz de despertar muchas emociones, desde la risa a la admiración, como tú bien has dicho. Después de esta entrada creo que me animaré a leer la segunda parte.
Saludos!!

DESPLAZADOS AL PARAISO dijo...

Entrada muy "currada", amigo Cornelivs pero... veamos que nos dice hoy nuestro Profe Pedro Ojeda; estoy de acuerdo con Silvi, todos vamos de su mano.
Un beso.

Cornelivs dijo...

Asi es, Silvi, Desplazados al Paraiso: veamos que dice nuestro querido maestro y amigo Pedro Ojeda. Efectivamente, todos vamos de su mano.

Ya lo digo en la entrada: el nos despejará las dudas, y espero que sepa disculparme por haber publicado yo antes esta entrada, que solo es una apresurada reflexión personal mia.

Como eximente, invoco arrebato: es un tema apasionante.

Besos...!!!

sedemiuqse dijo...

Besos muchos
je

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Creo amigo que don Quijote está tan loco en la primera como en la segunda parte, no tendría sentido un cuerdo que sale en busca de aventuras caballerescas... lo que ocurre y tu lo pauntas es que ahora se ha vuelto más reflexivo, lo mismo producto de que la primera parte tuvo un éxito que no esperaba don Miguel...y ahora nos lo presenta loco, pero reflexivo... y con un cuidado en la expresión que nada tiene que ver con la primera parte...saludos

pd: amigo si sigues contribuyendo, a la causa quijotera...¿porque no etiquetas las entradas...con El quijote ...por ejemplo?...estaría muy gustoso de agregarte a "Mis Lecturas de El Quijote

La sonrisa de Hiperión dijo...

Yo que siempre he sido jubones y adargas antiguas.... prefiero un molino, a partirme a palos con él, que la espada por lengua... Será que los mollinos son menos peligrosos, y que no apalean en ninguna venta...

Saludos y un abrazo!

€_r_i_K dijo...

Creó su propio destierro,
se echó a la espalda
la culpa que no tenía...
Cambió gigantes de hormigón,
por molínos centenarios...
Ahora, un tal Rocinante,
evolucionó en una yeguada
metida en algo llamado motor...
Y olvidado como un tal Hidalgo,
se codeaba con extraños,
que no querían ser escuderos...
Demasiado orgullosos
con sus costumbres cosechadas
a golpe de Azadón...
Como único Valído el Mistrál,
que sorteaba a diario la llanura,
la que separaba la tierra,
de su Mar...
Del qué le llegaban susurros
de una tal Dulcinea
convertida con sus delírios
en una bella Sirena...

http://vientomistral.blogspot.com/2009/03/cuando-cambio-el-viento.html

Abrazos.....

Merche Pallarés dijo...

Excelente análisis, querido Cornelivs. Creo que has dado en la diana. Ahora nuestro Quijo es más entrañable, más querido y esa disertación que le hace al del verde gabán es simplemente sublime. Creo que Cervantes, mientras iba escribiendo, se sentía más el alter ego--y lo demuestra--de nuestro héroe. Besotes, M.

Quidquid dijo...

Hola Cornelius:
Con el tiempo maduran las uvas...
Pienso que tanto D. Quijote como su padrastro van madurando y con el tiempo se convertirán en un lazo más próximo.
Casi nos pones media novela!!!
Un cordial saludo,
Luis

Quidquid dijo...

Hola Cornelius:
Con el tiempo maduran las uvas...
Pienso que tanto D. Quijote como su padrastro van madurando y con el tiempo se convertirán en un lazo más próximo.
Casi nos pones media novela!!!
Un cordial saludo,
Luis

Selma dijo...

Muy interesante interpretación la tuya, Cornelivs.. Es cierto el trato hacia DQ y Sancho ha tomado otros giros en esta segunda parte..se han reducido las distancias, está más cercano a ellos, más considerado..

Un beso.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Tienes razón al ver, de forma tan inteligente, el cambio de actitud de Cervantes con respecto a su personaje: lo observamos en el lenguaje, como dices, pero también al contratastarlo con otros. No dejará de hacer locuras, pero siempre impregnadas de una gran ternura.

Siab-MiprincesaAzul dijo...

No sabes lo q me ha gustadooooo
esta genial de verdad q si...
un beso grande!!

salud equitativa dijo...

querido amigo, puro recuerdos. Espectacular mensaje siempre vigente. Un abrazo andino. Víctor

Myr dijo...

Me gustó mucho tu enfoque.
Un Fuerte abrazo

Rita dijo...

Siempre he admirado a Don Quijote y nunca me ha parecido un loco, por muchas razones, para mi era un hombre bueno y luchador, y por supuesto poco comprendido, un beso amigo Cornelivs

Marinel dijo...

Hace ya muchos años que leí ese gran libro.Fui de las pocas en el instituto que lo leyó de cabo a rabo. Ya entonces era capaz de leer cualquier cosa que cayese en mis manos,y mi profesor,que supo de mi voracidad en la lectura, al comprobar que era cierto que lo había leído,me atribuyó el deber de hacer un extenso comentario del susodicho.

Creo poder decir,que aburrí soberanamente a mis compañeros de clase,no al igual que al profesor, Don Joaquín,que así se llamaba y era un enamorado del Quijote.

También a mí, me pareció que el Hidalgo, se iba humanizando,se iba "desenloqueciendo" paulatinamente.
Más parecía a veces, que era un hombre muy sabio,capaz de hacer ver una locura que estaba ya lejana e incluso diluida.

Su verborrea anterior, en donde ni por asomo aparece la duda, de que es un hombre totalmente imbuido de las famosas novelas de caballerías,hasta tal punto de enloquecer;dejaba paso a palabras,frases,sentimientos incluso,que antes no se percibían en él, y que hacen ver,que la realidad ya no le es ajena,sino todo lo contrario.

Que solo sigue utilizando su perdida de cordura de manera conveniente...

Si duda, es un libro para leer con calma.Analizarlo detalladamente y sobre todo para saborearlo.

Como bien dices tú:

¡Dioses qué obra de arte!

No quisiera haberme metido en camisa de once varas,al comentar esto,que parece ser de un club de lectura...

Si he molestado en algo,mis disculpas anticipadas.
Besos.

El Ente dijo...

Una visión magnifica amigo...

me pongo al día, que ando liadillo.

UN FUERTE ABRAZO

Antonio Aguilera dijo...

Bellìsimo post, amigo Pablo, para describir el capìtulo y la evoluciòn de nuestro Caballero.

Muy bien diseccionado e impregnado con tu intenso sentimiento y pasiòn para con esta obra.

Gracias por el email.

Un fuerte abrazo

Silvia dijo...

hola!mi hija menor esta leyendo precisamente. la segunda parte del quijote...es maravillosa tu entrada...genio..gracias....
besotes.
silvia cloud

Markos dijo...

Qué entrañable análisis del personaje y de su relación con el padre.
Hacía tiempo que no le echaba un ojo al Quijote, de hecho es cambio que se va notando yo lo achacaba al final que Cervantes le tenía preparado a Don Alonso...pero me has hecho pensar que puede que le doliera que "su hijo" fuera objeto de burlas, en lugar de motivo de reflexión, para tantísima gente; y quisiera darle dignidad suficiente para que fuera respetado como un sabio loco, en lugar de tratado como un bufón estúpido.

Un abrazo

Unknown dijo...

Me pareció muy interesante .

Geanina