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jueves, 8 de octubre de 2009

En casa del caballero del Verde Gabán.

Los jueves leemos el Quijote con Pedro Ojeda.

Para el grupo de Lectura del Quijote en La Acequia.


En este capitulo XVIII de la segunda parte, sigue D. Quijote haciendo gala de una gran prudencia y buen comportamiento, merece destacarse aún mas "la olímpica serenidad de su alma, no sabemos si regocijada o resignada", como diría Menéndez Pelayo. Hasta cuatro días se va a detener hospedado en casa de D. Diego de Miranda.

Muy rápidamente, quizás demasiado, se forma el hijo de D. Diego su opinión sobre D. Quijote: piensa que es un loco con intervalos lúcidos. Me parece un diagnóstico incompleto, primero, por su manifiesta precipitación, dado que se basa unicamente en que D. Quijote cree a pies juntillas que existieron caballeros andantes en el mundo; y segundo, porque podria ser al revés, dado que ahora D. Quijote parece comportarse, digámoslo así, más bien como un lúcido (?) con intervalos locos, aunque, cuidado, no estoy diciendo que esté cuerdo. Creo que el hijo de D. Diego toma la parte por el todo y además, lo hace ignorando obviamente todas las circunstancias que rodean el actuar y el hablar de nuestro caballero, cuyo "trastorno mental" parece tener unas características y sintomatología mucho más complicadas que la de un simple loco con intervalos lucidos. (Desde aqui mando un entrañable abrazo a mi querido jodeño de adoción cordobesa, mi viejo amigo Rafa, medico psiquiatra, con el cual conversé en mi juventud durante horas y horas sobre el proceso mental de D. Quijote).

Y vemos tambien que en esta segunda parte, Cervantes (que conoce a D. Quijote mejor que nadie) parece que se abstiene de juzgarlo y magistralmente, nos da detalle exhaustivo de las obras y palabras del hidalgo manchego, para que seamos nosotros los que saquemos nuestras conclusiones, e incluso nos vuelve a dejar la duda al final del capitulo pues D. Quijote vuelve a dar una de cal y otra de arena, "dejando las cosas en el aire" y creo que nuestro inmortal novelista lo hace adrede. Además, destacan esos cuatro dias de reposo y sosiego en casa de D. Diego, en los cuales no consta que cometiera disparate alguno -y cuatro dias son muchos dias de sosiego, demasiados, para un presunto "loco". Para colmo de confusiones, el hijo de D. Diego lo denomina "loco bizarro", y el termino bizarro, segun el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, tiene dos acepciones: la primera es "valiente o esforzado" y la segunda "Generoso, ¡lucido! y espléndido". En castellano antiguo, loco bizarro podria traducirse por loco curioso.

Y por cierto, entre paréntesis: en este tema vuelvo a acordarme de Erasmo (otro de mis oráculos) y su Elogio de la Locura -publicado en 1511- que Cervantes tuvo que conocer.

Por lo demás mi humilde opinión sobre el proceso "mental" de D. Quijote ya consta detenidamente expresada en mis dos precedentes comentarios con lo cual me afirmo y ratifico en todas cuantas conclusiones se contienen en mis dos análisis anteriores, a las cuales me remito para evitar inútiles reiteraciones.

Antes D. Quijote veía castillos en vez de ventas. Ahora vemos que…¿es el propio narrador? el que juega a no tener claro si es un castillo o es una casa, no hay más que leer el titulo de este capitulo. Y Cervantes no dice que a D. Quijote le pareciera castillo, no, D. Quijote la ve correctamente, como lo que es: como una casa (“Halló don Quijote ser la casa de don Diego de Miranda ancha como de aldea…”). Ahora el narrador, Cervantes, ¿ve las cosas desde la óptica de D. Quijote, o es el acercamiento del novelista a su protagonista? Yo creo que Cervantes simpatiza con su protagonista, y se contagia del buen humor de éste último.

Ya teníamos noticias de que nuestro caballero no era rico ni mucho menos; era de la baja nobleza, hijodalgo. Cervantes ya nos lo avisó en el capitulo segundo de esta 2ª Parte, por boca de Sancho: Alonso Quijano era un caballero que "no conteniéndose en los límites de la hidalguía, se puso don y se arremetió a caballero con cuatro cepas y dos yugadas de tierra y con un trapo atrás y otro adelante" siendo un hidalgo “de los que dan humo a los zapatos y toman los puntos de las medias negras con seda verde”, lo cual en aquel tiempo era un signo de pobreza muy próximo a la miseria.

Cervantes ahorra detalles en la descripción de la casa de D. Diego, pero a la hora de describir a D. Quijote lo hace con un lujo de detalles exhaustivo, y lo hace fría y asépticamente, sin la ironía y la sorna de la primera parte: lo hace al natural. ¿Qué apariencia tenia D. Quijote? Veamos. Dice Cervantes que “Entraron a don Quijote en una sala, desarmóle Sancho, quedó en valones y en jubón de camuza, todo bisunto con la mugre de las armas: el cuello era valona a lo estudiantil, sin almidón y sin randas; los borceguíes eran datilados, y encerados los zapatos. Ciñóse su buena espada, que pendía de un tahalí de lobos marinos; que es opinión que muchos años fue enfermo de los riñones; cubrióse un herreruelo de buen paño pardo...”

Veamos si conseguimos imaginárnoslo. Consultando los datos aquí, aquí y aquí, creo que lo aclararemos todo:

Bisunto es tanto como decir sucio.

Los valones eran los calzones o greguescos recogidos en las rodillas. Su uso era muy normal.

Tambien habla Cervantes del Jubón de camuza: El jubón era una especie de camisa, (aunque no propiamente tal), que cubría desde los hombros hasta la cintura, ceñida y ajustada al cuerpo. El jubón en este caso era de camuza, es decir, de piel de gamuza. La piel de este animal después de curtida es muy fina y flexible. También de uso muy extendido.

El cuello era valona a lo estudiantil, sin almidón y sin randas: es decir, era el cuello liso de lino o algodón, redondo, propio del S. XVI, y era a lo estudiantil por su sencillez, porque no estaba almidonado ni llevaba randas (adornos de blonda, de encaje o de ganchillo). El almidón era la sustancia que se ponia en el cuello de las camisas, antes de su planchado, para que quedaran rígidas. Podemos concluir con que el cuello de D. Quijote a lo estudiantil era muy normalito.

Veamos ahora los Borceguíes datilados: los borceguíes eran botas altas (o medias calzas) fabricadas con cuero, especialmente adecuadas para proteger la pierna y el muslo del jinete, y sobre ella se ponían luego los zapatos, también conocido como chinelas. El cuero solía estar coloreado de tonos muy vivos, entre ellos se mencionan negros, colorados, leonados, datilados (de color dátil, estos fueron los de D. Quijote), azules, verdes, amarillos, morados, etc.

Tahalí de lobos marinos: el tahalí era la correa de cuero o de otro material que sostenia la espada. La de D. Quijote no era de cuero, sino de lobos marinos, o lo que es lo mismo, de piel de foca. Cervantes nos dice que D. Quijote padeció de los riñones y es que a la piel de foca en aquella época se atribuían propiedades curativas de dichas enfermedades: D. Quijote tenía algún tipo de uropatia, quizás obstructiva.

Herreruelo: capa corta que solo cubría parte de los hombros, del pecho y la espalda. Para más señas la de paño pardo, como la que le pusieron a D. Quijote, era propia de los campesinos.

Podemos ahora imaginar a nuestro D. Quijote, cuan largo y seco era, vestido con ese atuendo de hidalgo pobre y no puedo evitar sentir pena por él.

Para colmo de desgracia, el polvo del camino y los requesones lo dejaron tan sucio que es sometido a sucesivos lavados con calderos de agua. Aquí Cervantes ¿bromea? con el número de calderos pues el autor, tan puntilloso para la ropa, nos deja en la duda sobre su número, lo cual interpreto en el sentido de que fue menester mucha agua para lavarlo, y nos lo confirma diciendo que el agua quedó de color suero.

Y ya de paso pienso que Cervantes desplaza el objeto de su ironia desde D. Quijote a Sancho: ahora se enoja con el escudero. Antes tenia “muy poca sal en la mollera”, pero ahora Sancho se ha convertido en un “inteligente bellaco malicioso”, llamémoslo asi. D. Miguel ya venia enfadado con el por haber sido el encantador de Dulcinea. Y ahora, como la idea de comprar los requesones fue fruto de un capricho (golosina) de Sancho, el novelista los llama “negros requesones”, por no decir odiados requesones lo cual me indica la posible cólera de Cervantes con el escudero por haber manchado a su señor con dicha sustancia. Juega muy gráficamente con la ironía ("negros requesones que tan blanco pusieron a su amo") moviendonos a risa, pero ahora es una risa más respetuosa.

Tras la adulación de D. Quijote hacia las dotes como poeta del hijo de D. Diego, el capitulo termina como empezó, con las dudas. El magistral Cervantes nos vuelve a dar una de cal y otra de arena, es decir, juega con la locura de D. Quijote (ser emperador en daca las pajas, o en un "periquete", como diriamos ahora), y con su cordura (...será sabio si se guia mas por el parecer ajeno que por el propio, etc), cosa que no cesará de hacer a lo largo de esta segunda parte.

Pero D. Quijote era siempre D. Quijote, de modo que así ataviado, a pesar de todos los pesares, “…con gentil donaire y gallardía, salió a otra sala, donde el estudiante le estaba esperando”.

En resumen: puede que no tuviera muchos “dineros”, pero es incuestionable que poseía una mente maravillosa.

Saludos.

18 comentarios:

El Ente dijo...

Te aplaudo y me pongo en pie amigo..., vaya entrada referente a la Lectura del Quijote... magnifica.

Y es cierto, Cervantes juega habilmente con la locura del hidalgo y con la cordura propia, aunque a veces, quiero pensar que nuestro Cervantes poseía el don de la bipolaridad literaria..., a veces hay que estar loco para contar historias tan maravillosas como esta...


UN FUERTE ABRAZO AMIGO

€_r_i_K dijo...

A ver si un día te das una vueltecita por la Cueva de Medrano, y avisas con atelación...Ayer me inspiró Lagunas de Ruidera, me tocó ir por temas de trabajo....


ABrazos....

salvadorpliego dijo...

Me dejas boquiabierto frente a este análisis de Don Quijote. Qué barbaro!!!!! Realmente maravilloso.

pancho dijo...

Los consejos y observaciones que DQ le hace a Lorenzo sobre la poesía y el mundillo literario son perfectamente extrapolables a la situación actual. No han cambiado mucho las cosas desde el XVII, en este sentido.

El examen al que somete Lorenzo a DQ sale viciado desde el principio por los antecedentes que le da su padre. El hidalgo sale con nota del mismo.

Puede que las cosas que llevaba encima fueran de hidalgo venido a menos, pero cantidad sí que llevaba.

Comentario minucioso y lúcido por todos los lados.

Un abrazo.

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Increíble todo lo que aprendo de D Quijote en estas lecturas, además de la descripción de esas palabras que no conocía y todas las definiciones.

En verdad que todos tenemos algo de D Quijote y eso nos e puede negar. A veces alucinamos o somos medios locos, pero seguimos adelante en al lucha por la vida, a pesar de lo difícil de la vida.
Saludos

Amig@mi@ dijo...

Me veo leyendo el Quijote de nuevo...
jaja
Con estos apunte...
Besos

La sonrisa de Hiperión dijo...

Muero Sancho, muero!

Saludos y un abrazo!

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Es una magnífica aportación la tuya que me ahorra, este próximo lunes, en mi entrada con las noticias de la lectura comentar la referencia a Erasmo. Remitiré a ti, directamente.
Además, estoy de acuerdo contigo en la forma en la que Cervantes trata a su personaje en esta segunda parte.
Un abrazo.

Alijodos dijo...

El quijote deberia ser una lectura obligada en los colegios...menuda obra...un abrazo...

Inés dijo...

Amigo Cornelivs, impresionante la lectura tuya de D.Quijote.
Tus aportaciones enriquecen muchisimo.
Hoy es mi cumpleaños, lo comparto contigo y te envío un trozito de tarta para ti.

Muchos besos y mi abrazo enorme.

E-migrad@ dijo...

Hola Cornelivs!

Todavía recuerdo cuando en la escuela secundaria nos hicieron leer - entre otras obras - Don Quijote. Por aquella época tenía tan sólo 13 años... creo que ya amerita otra lectura, viendo lo visto en este excelente post.

Recorreré las librerías de la Avenida Corrientes en Baires y buscaré el libro, lo prometo.

El lunes 12 publico las reglas del Concurso de Regalos y recuerdos de Buenos Aires '09 - con premios incluídos - supongo que participarás, no?

Te tiro un dato para que tengas en cuenta: Sí! Hay un libro de Letras de Oro del Tango incluído como premio que ya tengo identificado y que compraré en esas míticas librerías de Buenos Aires. ¿Genera ésto alguna clase de interés en participar? (Ojalá que sí) jejeje

La idea es acercarle un poco más Buenos Aires a todos aquellos que visitan el blog y a todos los que se animen a participar del Concurso.

Pasá un buen fin de semana, ojalá que puedas disfrutar parte del mismo con Linda :P

Beso, E-migrad@

Selma dijo...

La leí ayer, la vuelvo a leer hoy..
Excelente y pormenorizada Entrada sobre nuestro Quijote, Amigo Cornelivs!
"Nuestro " Pedro no se quejará de su aventajado alumno, no..

Enhorabuena.. y besos...

Silvi (reikijai) dijo...

Cornelivs… Te agrego un dato… La gota, se curaba con el mismo método… y era un mal de la época… Besitos. Silvi.

Cornelivs dijo...

Gracias a todos por vuestros elogios, pero no los merezco, por favor, no.

Yo soy de los ultimos recien llegados al grupo de lectura, magistralmente dirigido por nuestro querido Pedro Ojeda, en el cual hay comentaristas de verdadero y auténtico lujo.

Esto solo es la humilde opinión personal de un tipo llamado Cornelivs al que le encanta el Quijote, desde siempre...!

Gracias de nuevo.

Antonio Aguilera dijo...

Querido Pablo, no hay duda, tal como mencionas, de que Cervantes se ha encariñado de su personaje.

Y en esta segunda parte se identifica con él sin interrupción: a veces como su alter ego, y en ocasiones como criatura de su creación...como un hijo.
Ya lo decía Unamuno, y seguro que otros también, que la obra de un creador es su hijo. Que en ella se prolonga y se inmortaliza.
Cervantes, ya viejete, consideraba su obra, su Quijote, como su auténtico hijo; tenía una hija, pero no es igual en aquellos tiempos.
Por eso "El Quijote" es un compendio de toda la sabiduría que posee Cervantes. ¿Quién no transmitiría a su hijo además de todo su cariño, toda su sabiduría?.
Ellos son nuestra "inmortalidad", por ellos no morimos: nuestra prolongación, nuestros retoños sobre la yerma tierra de nuestra sepultura.
Cervantes murió, pero su obra le hizo inmortal. Él quizás no pensara que llegara a tanto, pero no hay duda de que lo intentó. Era consciente de su "poder" sapiencial.

Amigo, tus comentarios llegan a nuestra fibra más interna: algunos le llaman corazón.

Fuerte abrazo

Merche Pallarés dijo...

He venido y he leido varios de tus maravillosos posts. Me ha conmovido el "Camino incierto"; me he sentido halagada, en lo que me toca que no es mucho pues comento poco en tus posts aunque te leo, en el de tu agradecimiento a tus bloggers; el del fanatismo, tienes muchísima razón. Es la lacra que ha existido siempre y sigue existiendo desgraciadamente. Éste del Quijote es simplemente, magistral; tu análisis de su locura, la descripción detallada de su vestimenta, en fin, todo. Besotes, M.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

casi se me estropea la rudecilla del ratón. Cervantes no solo conoce y compadrea a su personaje...es que mira por sus ojos y en no pocas ocasiones pone en DQ toda su vivencia. De otra parte estoy contigo en el cambio de actitud de Cervanes con su personaje, ahora lo humaniza, además no es tan loco...es como dicen un loco cuerdo...saludos

Silvia dijo...

hola!tus análisis son brillantes..es un maravillosos leerte....aplaudiría de pie semjante post...
haces volar la imaginación...
gracias por compartir.
besotes.
silvia cloud