"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
. . .

sábado, 5 de diciembre de 2009

Incomprensión

"Tu piensa como quieras; pero esfuérzate siempre por comprender a los demás", me decia una y otra vez.

Y llevaba razón.

Si, quizás la incomprensión sea una de las peores formas de soledad -más hiriente aún que la soledad física ó emocional- con las que uno puede peregrinar por la vida.

Hay algo más importante que darle la razón a los demás: comprenderlos.

Aunque no se esté de acuerdo con ellos, aunque tu pienses distinto y no compartas sus postulados: esfuérzate en comprender.

Es uno de los mejores consejos que me han dado nunca.

Saludos.

viernes, 4 de diciembre de 2009

¡Vaya con Gaiferos y Melisendra...!

Para el grupo de lectura del Quijote en La Acequia.


“Jugando está a las tablas don Gaiferos,
que ya de Melisendra está olvidado"

¿Qué origen tiene esta historia de D. Gaiferos y Melisendra, con la que empieza este Capitulo XXVI? Como resultado de mis investigaciones y con permiso de los entendidos, parece ser que estos versos se publicaron en el Cancionero de Hernando del Castillo, publicado en Amberes en 1573, mientras que los "chilladores delante y envaramiento detrás" con que el Rey Marsilio de Sansueña castiga el atrevimiento del moro que besa a Melisendra pudo haberlo tomado Cervantes de Quevedo.

Veo de nuevo sátira y burla de los viejos romances. Se ve que D. Gaiferos estaba muy a gusto en Paris, jugando a las tablas. Su suegro Carlomagno, padre putativo de Melisendra, está enfadado con su yerno, al ver su “ocio y descuido”, vamos que el mancebo vivía muy cómodo mientras su esposa estaba prisionera. Por si fuera poco, un moro “besucón”, sin duda seducido por los encantos de Melisendra, se atreve a besarla en los labios mientras su esposo Gaiferos está tan alegre en Francia jugando a las tablas. Bueno, al final, el “tibio” marido acude a rescatarla, presionado por su suegro.

Por la forma de contar la historia y por las interrupciones que D. Quijote y el propio Maese Pedro hacen al narrador, mucho me temo que Maese Pedro contaba la historia como quería haciendo una “versión libre” del romance oficial o, al menos, ponía mucho de su propia cosecha, transformando el romance medieval en una historia con la que entretener a su auditorio, añadiendo detalles de su propio peculio para hacerla más amena o picante, según las circunstancias y la calidad del auditorio que la escuchara en cada momento.

Y ahora viene lo bueno: cuando Gaiferos rescata a Melisendra y Marsilio los persigue, D. Quijote monta tranquilamente en cólera y se lía a espadazos con el retablo destrozándolo todo, presuntamente con la intención de ayudar en su fuga a Gaiferos y Melisendra. Y Cervantes destaca un detalle: D. Quijote da un terrible tajo con su espada de arriba abajo que, si no se inclina Maese Pedro, le podia haber costado muy caro al pobre titiritero.

Aparentemente se trata de otro episodio de locura de D. Quijote. Inicialmente pudiera pensarse que llevamos ya muchos capítulos contemplando a un D. Quijote valeroso, sabio, prudente, y para nada loco, con lo cual Cervantes pretende que el hilo argumental vuelva a su cauce, a fin de cuentas la novela es la historia de un loco. Bien pudiera ser así. Pero este argumento no me convence del todo, pues la distancia que existe ya entre el Quijote de la Primera parte y el de la Segunda parte es abismal y a estas alturas de la novela no cuadra con la historia que ahora se reproduzcan las locas aventuras de Sierra Morena, de Miramamolin o de Pandafilando de la Fosca Vista, con la fisonomia que tenia antes la mente de D. Quijote: yo creo que no. La evolución de la novela es muy clara, y donde hubo nidos antaño, no hay pajaros hogaño, es decir, ello implicaria un extraño quiebro en la linea del argumento de la novela, una extraña vuelta atrás. D. Quijote ha cambiado, mucho ademas, y de modo irreversible.

Mi humilde opinión personal es que aquí hay mucho más. Me explico. Pienso que es muy extraño este tardío brote de “aparente” locura, ya sabemos que D. Quijote no se fía ni del mono adivino, ni de maese Pedro, ni le gusta para nada el modo en que cuenta la historia de Melisendra. Percibo claramente la animadversión que D. Quijote siente hacia Maese Pedro, su mono y su retablo.

Por ello me atrevo a más, aventurando esta hipótesis, quizás un poco arriesgada, pero ahí va: la causa de todo está en que D. Quijote pudo reconocer quien era Maese Pedro, pero guarda silencio y se venga ahora de él. Ya está harto de sus burlas, de sus donaires y de su palabrería y da este espadazo de arriba abajo (muy sospechoso por la intencionalidad, por la dirección del golpe y también por la llamativa insistencia de Cervantes de la que luego hablaremos) que a punto está de herir al titiritero: “…que si maese Pedro no se abaja, se encoge y agazapa, le cercenara la cabeza con más facilidad que si fuera hecha de masa de mazapán”.

¡Bueno, Cornelivs, ahora defiende tu teoría y arguméntala! Vamos a ello. Yo apostaría a que D. Quijote está actuando aquí como un consumado actor. Inicialmente parece calmarse y dice que su intervención ha sido decisiva, ("¡viva la andante caballería!") si Gaiferos goza ahora entre los brazos de Melisendra es gracias a su intervención. Actúa de cara a la galería, y muy en su papel.

Acto seguido, “cuando le ve las orejas al lobo” como suele decirse, (intuye que le va a costar los cuartos) se hace el despistado, y niega tener nada que sea de Maese Pedro.

Ahora bien: cuando Maese Pedro le habla claramente y le reclama el importe de las figurillas de pasta, D. Quijote se ve acorralado y atención, asistimos a algo extraordinario: D. Quijote, muy inteligentemente, ¡…usa su propia y presunta “locura” como coartada!, es decir ¡le echa la culpa a los encantadores que lo persiguen!, fijaros que lo dice él mismo, “se le alteró la cólera”, que a él le “pareció todo lo que aquí ha pasado que pasaba al pie de la letra”. ¡Inteligentísimo D. Quijote, está fingiendo…!. El ya ha conocido claramente quien es Maese Pedro, pero calla y se hace el loco adrede.

Pero es que, además del detalle anterior, hay otros detalles más que me inducen a pensar así:

En primer lugar, llama la atención el arranque de cólera tan prudente y casi sosegado que tiene esta vez, en comparación con su estilo habitual: “No consentiré yo que en mis días…”. En segundo lugar, se calma rápidamente, no le dura la cólera demasiado, el tiempo de rezar “dos credos” dice Cervantes. En tercer lugar, cuando una vez calmado accede a indemnizar los daños causados en las figuras a Maese Pedro dice: “Si me ha salido al revés, no es culpa mía, sino de los malos que me persiguen; y, con todo esto, deste mi yerro aunque no ha procedido de malicia, quiero yo mismo condenarme en costas...” ¿Por qué acepta tan rápidamente pagar él, si no tiene la culpa? ¿No será que, aunque no lo diga, se ha dado cuenta de que “se ha pasado” un pelín? En cuarto lugar, dice algo muy intrigante: “no hay para qué venderme a mí el gato por liebre presentándome aquí a Melisendra desnarigada, estando la otra, si viene a mano, ahora holgándose en Francia con su esposo a pierna tendida”. Vuelve a mezclar realidad con ficción, sigue usando su presunta locura como coartada, y de paso, tira por bajo. A mi me parece como si le dijera a Maese Pedro: “Oye, sé quien eres, no te pases conmigo”.

Puedo estar equivocado, por supuesto que si. Ya he dicho antes que reconozco lo aventurada que puede ser esta hipótesis mía. Yo creo que Cervantes lo sugiere sutilmente, no es amigo de repetirse y aquí insiste sobre ello y si Cervantes insiste es por algo: en el capitulo siguiente, veremos que dice: “hubiérale de costar caro si don Quijote bajara un poco más la mano cuando cortó la cabeza al rey Marsilio y destruyó toda su caballería, como queda dicho en el antecedente capítulo”.

Si ya queda dicho, ¿por qué lo repite? Parece como si Cervantes se quedase con la gana de que D. Quijote hubiera alcanzado con su espada al titiritero, o como si nos repitiese el dato del espadazo, dejándolo flotar en el aire con toda la intención del mundo. ¿Es un nuevo guiño que nos hace Cervantes? Yo creo que sí.

Y hay otro rasgo que demuestra, una vez más, la animadversión de D. Quijote hacia Maese Pedro. D. Quijote, una vez calmado, parece que vuelve a enojarse al final, cuando por el tema de los dos reales dice: “Dáselos, Sancho, no para tomar el mono, sino la mona”, es decir, para que se emborrache; recordemos que según el ventero, el titiritero “hablaba mas que seis y bebía mas que doce”. Hablador y bebedor: D. Quijote no simpatiza mucho con él. Y Cervantes tampoco.

Y creo también que Maese Pedro se dio cuenta de que había sido descubierto por D. Quijote. Por ello se fue sin despedirse, antes que nadie. Y tanto: no le interesaba toparse de nuevo con D. Quijote ¡...ni con nadie que lo conociera de su vida anterior...!

Saludos.

jueves, 3 de diciembre de 2009

¿Por qué?

Cuando llegue mi última hora

antes de partir de aquí

quiero quitarle la careta

Y verle su cara.

Y aunque lo tengo asumido,

-no nos queda otra opción-,

no quisiera irme para allá

sin llevarme antes el regalado gusto

de que me lo explique.

¿Por qué?

¿Por qué todos sin excepción

firmamos nuestra capitulación al nacer?

¿Por qué se lo lleva todo?

¿Por qué no nos deja nada?

¿Y por qué de nosotros mismos no queda nada?

¿Por qué?

¿Por qué todo sucumbe ante su paso?

¿Por qué se lleva lo que más amamos?

¿Por qué, al final,

Tanto el rico como el pobre

El erudito como el ignorante

y quien ha amado como quien no lo ha hecho

comparten el mismo destino?

¿Por qué?


Saludos.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Singularidad II

Cornelivs. Quizás lo mejor sea optar por el reto: se tu mismo, y que ruede el mundo como quiera. Aunque no faltará quien te tome por raro: si te apartas de los gustos, salidas o cánones aceptados por la mayoría, quizás piensen muchos: ¿de donde se ha escapado éste? Hace unos años serías “original”. Ahora, como poco, “raro” o “excéntrico”. Pero bueno, la sociedad siempre ha señalado y señalará al distinto, al que no sigue el camino por el que transita la mayoría. Esa tendencia de la masa hacia la uniformidad siempre estará ahí. De modo que no creo que haya que alarmarse en exceso.

Un amigo. Pero ¿Cómo conseguir el equilibrio? ¿Cómo ser nosotros mismos sin desentonar, sin ser repudiados por la sociedad?

Cornelivs. ¿Por qué lo dices?

Un amigo. Verás, hay gente que piensa que en no pocas ocasiones deberemos de ser condescendientes, si no queremos vivir en una burbuja de cristal hemos de relacionarnos con los demás y dejarnos llevar un poco por la corriente, aunque a veces lo hagamos sin ningún tipo de entusiasmo, pero sin renunciar a nuestra propia individualidad, a nuestros gustos y preferencias. ¡Hay que vivir con los demás!

Cornelivs. Si, pero hacer algo sin entusiasmo y cuando nadie te obliga…¿No es eso engañarnos a nosotros mismos?

Un amigo. En absoluto: necesitamos de los demás para relacionarnos con ellos, para desarrollarnos, para crecer y evolucionar mental y espiritualmente. El hombre es un ser social, ¿recuerdas?

Cornelivs. Yo creo que no has de hacer algo si tu yo interior no está conforme con ello. A veces incluso te rebelas. Recuerdo aquel día: yo regresaba de viaje, con mi mujer e hijos; era sábado por la noche, verano. El tráfico estaba increíble, y todos los jovencitos iban en sus vehículos con las ventanillas bajadas y la música discotequera a toda pastilla. En medio de aquel atasco de tráfico, recuerdo que estaba oyendo la Sinfonía incompleta de Schubert, y como acto protesta, yo también bajé las ventanillas del coche y la puse a todo gas…. ¿Y por qué no? Decía yo, si los demás ponen “su” música a todo gas, yo tengo perfecto derecho a poner también la “mía”. A los discotequeros que molestaban con el volumen de su música no los miraba nadie, ¡me miraban a mi! Y lo hacían, además, como quien mira a un marciano o algo así…

Un amigo. Pero bueno, ¿Cómo mantener tu individualidad en medio de mundo? No te aceptarán. Serás carnaza para los pregoneros. O te tomarán por raro.

Cornelivs. ¡Pues que te tomen! Nada ni nadie puede evitar el libre desarrollo de la personalidad que cada uno tenga, o el cultivo de sus gustos o aficiones.

Un amigo. Quizás convendría ser prudente. No a todo el mundo le gusta el Quijote o irse con la moto los domingos por la mañana.

Cornelivs. Pues muy bien. Pero con el otro extremo, el “allí donde fueres haz lo que vieres” no estoy de acuerdo, pues ese principio llevado hasta sus últimas consecuencias implica que seas como esa gota de agua que se diluye en el mar: conllevará la mutilación, cuando no la destrucción, de tu intimo yo, de tu particularidad, de tu personalidad.

Un amigo. Y tu individualismo, ¿no hará que te apartes del mundo? Malo lo uno, malo lo otro. ¿Cómo actuar?

Cornelivs. Yo no lo veo así. En mi humilde opinión, una de las palabras claves para solucionar este dilema es esta: adaptación. Y tampoco dramatices. Conviene ser condescendientes, con la sociedad, con el mundo. Y también contigo mismo. No pierdas de vista que el mundo somos tu y yo también, pero no somos propiamente el mundo. Hay momentos para todo. Recuerda a Séneca: “la soledad cura del aborrecimiento a la turba, y la turba cura del aborrecimiento a la soledad”. Y no olvides tampoco ser astuto como serpiente y sencillo como paloma, como dijo Jesus de Nazaret.

Un amigo. No te andes por las ramas, explícamelo claramente.

Cornelivs. Si, es fácil: seamos generosos: tratemos de darle al mundo lo mejor: amor, consejos bienintencionados, ejemplo claro con nuestro comportamiento diario. Pero…no nos identifiquemos demasiado con él, tengamos clara la diferencia: el mundo es el mundo y nosotros somos nosotros, con nuestra singularidad y propia personalidad. Adaptate a cada situación, pero recuerda: es la hora de defender nuestro sello individual. Ortega decía: el individuo piensa, la masa no. Bien, pero no olvides algo.

Un amigo. ¿El qué?

Cornelivs. Que a su vez la masa está compuesta por millones de singularidades pensantes.

Un amigo. Entonces, ¿Qué harías tú?

Cornelivs. Vive lo mejor que puedas y disfruta de la compañía de los demás sin dejar de ser tu mismo, pero ante todo, sé libre.

Un amigo. ¿Libre?

Cornelivs. Si, ante todo, eso: libre. En cada momento, instante y situación. Si algo no te gusta: dilo y punto.

Un amigo. Eso es exceso de sinceridad: te buscarás enemigos.

Cornelivs. Que ellos piensen como quieran, pero si no respetan mi modo de ver las cosas me demuestran que son unos intolerantes, con lo cual no merecen ser llamados amigos.

Un amigo. ¡Pero necesitas de los demás! Y esa necesidad de relacionarte hará que muchas veces no puedas ser tú mismo al cien por cien, o actuar con la sinceridad tan radical que dices.

Cornelivs. Bueno. No soy el único.

Un amigo. Y no solo que los necesitas, sino que de hecho todos los días tienes que relacionarte con los demás, y será difícil que en muchas ocasiones no te sientas solo.

Cornelivs. Te lo repito: ¿Crees que soy el único? Libertad, adaptación y tolerancia: ahí está la clave. Hay momentos para todo, recuerda a Séneca. Y también respeto. Recuerda que has de respetar a los demás, si quieres que te respeten a ti.

Un amigo. Sabes que el mundo, a veces, no funciona así. Quizás la singularidad del individuo está herida de muerte.

Cornelivs. Yo creo que no.

Saludos.

martes, 1 de diciembre de 2009

A pierna suelta

He aquí una de las pocas cosas que el dinero no puede comprar, y por supuesto muchísimo más valiosa que el vil metal: la paz interior, la tranquilidad de dormir a pierna suelta con la conciencia tranquila.

¡Qué maravilla, que delicia, que paz, que sana y noble envidia me inspira la imagen! Humildemente lo digo: aspiro a dormir siempre asi. Y tengo suerte: por ahora lo estoy consiguiendo.

Claro: es una cuestión de prioridades individuales que depende en gran medida de la escala de valores que tenga cada uno.

Quizás sea extraño el pensar así en este loco mundo, pero lo cierto y verdad es que…¡me encanta! O quizás es que me estoy volviendo muy anticuado.

Saludos

lunes, 30 de noviembre de 2009

Una carta desde el frente

Esta mañana al salir a patrullar,
hallamos muerto al soldado Adrián.
Como manda el reglamento procedimos a buscar
los objetos que llevara. Sólo hallamos esta carta:

"Querida Milagros, llevo seis días aquí.
Te echo de menos, no puedo vivir sin ti.
He visto las explosiones brillando a mi alrededor.
Tengo miedo, no lo oculto, sólo me queda tu amor.
Por ahora la suerte me ha sonreído;
necesito verte, aquí no hay amigos;
no estaría de más que alguien me explicara,
qué tiene esto que ver contigo y conmigo.

Querida Milagros, queda tanto por vivir.
Sería absurdo dejarse la piel aquí.
Querida Milagros, aún no he podido dormir.
un sueño frío me anuncia que llega el fin.
Cuando leas esta carta háblales a las estrellas,
desde que he llegado aquí sólo he hablado con ellas.
He visto a los hombres llorar como niños;
he visto a la muerte como un ave extraña,
planear en silencio sobre los caminos,
devorar a un sol que es tuyo y es mio.

"Querida Milagros, llevo seis días aquí.
Te echo de menos, no puedo vivir sin ti.
"Querida Milagros, llevo seis días aquí.
Muchos han muerto, casi todos moriran
Querida Milagros, me tengo que despedir
siempre te quiere:
tu soldado Adrián"

El ultimo de la fila: "Cuándo la pobreza entra la puerta, el amor salta por la ventana". Año 1985

Saludos

domingo, 29 de noviembre de 2009

Amadeus

Lo confieso. La he visto ya varias veces, pero es una de esas peliculas tan sumamente buena y memorable que apetece verla de vez en cuando.

¿Quien no la conoce?

La ultima vez fue hará cosa de seis o siete años, mas o menos. Y en esta tarde fria y lluviosa de domingo, he pasado un rato delicioso viendola de nuevo en VHS; siempre capto detalles o matices que en el visionado anterior me pasaron desapercibidos.

"Amadeus", de Milos Forman: una de mis peliculas de culto. Se rodó hace 25 años, la primera vez la vi en Sevilla, yo estaba en la Universidad, en tercero de carrera. Pero, oh milagro, en mi humilde opinión, y a pesar del tiempo transcurrido, conserva toda su frescura, cada vez gusta más, como el buen vino. Grandiosa y monumental película.

Os dejo estos dos videos de la parte final. (Silenciad el ipod de la musica para oirlos bien).





Saludos.