"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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martes, 8 de junio de 2010

Finitud

En mi humilde opinión, una de las mas sabias y excelsas leyes de la naturaleza consiste en nuestra propia finitud: todo lo que comienza ha de terminar, de modo que un buen dia partiremos de aquí. Venimos a este mundo desnudos y nos marcharemos de igual forma, de modo que por mucho afán por tener y por atesorar que tengamos ("¡el dinero tenia que ser como los ajos!" decian los viejos, y yo estoy de acuerdo con ellos) no nos podremos llevar nada de aqui, absolutamente nada: ni dinero, ni acciones, ni vehículos, ni yates, ni ningún bien material. Asi es. Ni siquiera la ropa física que le colocan al cadáver hará el viaje: se quedará aquí, como nuestro cuerpo, hasta que se pudra todo.

Así son las cosas, nada nuevo hemos descubierto. Pero una cosa es saber y otra cosa asumir. Porque si todos sabemos esto, ¿Por qué actuamos como si fuéramos eternos, como si no lo supiéramos o no quisieramos saberlo, o como si nunca nos fuera a llegar nuestra hora? Pasamos de puntillas sobre razonamientos como este, porque nos incomoda enormemente. Y lo cierto es que, quizás a veces, en un minuto solo de tiempo de razonamiento puede estribar la diferencia entre una vida vana y otra vida completa.

-Todo eso ya lo sabemos.

-¿Seguro? ¿Realmente lo sabemos?

-¿Entonces que hacemos, nos abandonamos al catastrofismo?

-No, todo lo contrario. Abramos los ojos del espíritu y demosle importancia a las cosas que realmente la tienen. Merece la pena vivir una vida plena y poner en práctica lo que decimos que sabemos. Que extraño: el hombre lleva miles de años muriéndose; deberiamos de tener ya experiencia, pero parece que somos duros de oido.

Saludos.

20 comentarios:

MAJECARMU dijo...

Muy bueno..Debemos ser conscientes de cada instante y vivirlo en profundidad,ampliando el espíritu y dejando de lado lo superfluo,que no nos va a servir de nada..

Mi felicitación por mirar de frente nuestra limitada humanidad.
Mi abrazo inmenso de letras,Cornelivs
M.Jesús

Isabel dijo...

La muerte hay que asumirla como algo natural, que en algún momento nos llegará, por eso, cada paso que damos en nuestro camino por la vida, ha de ser, en busca de lo que nos haga sentir mejor, sin pisar para ello a nadie, ni adelantar ilegalmente. Crecer, amar, soñar y vivir cada momento con la paz necesaria para ser feliz. Un beso

Jan Puerta dijo...

Amigo el tiempo me imposibilita de ejercer mi derecho a disfrutar de tus entradas como se merecen. Espero poder leerlas con calma antes de mi finitud.
Un abrazo

Abuela Ciber dijo...

Interesante leerte .
Por suerte lo temo asummido y superado.

Recibe mi afecto con colores de vida.

Gabiprog dijo...

Conocer la existencia del adios definitivo no debe ser impedimento para demostrar los detalles de la vida, mas bien al reves.

Un abrazo

Isabel Martínez dijo...

Querido amigo, es que somos seres finitos con vocación de eternidad y nuestro instinto de supervivencia nos inclina a olvidarnos de las verdades esenciales.

Malo es derrumbarse en el catastrofismo y malo es ir con una venda en los ojos. De forma humilde, debiéramos acatar que la vida no es "tener", sino "ser", y al ser le sobran muchas cosas que nos predican como necesarias.

Me encantó tu entrada.
Un abrazo inmenso.

genialsiempre dijo...

La reealidad se debe afrontar aunque sea dura, algo así pasa con la muerte, se asimila, se conoce, y se lleva dentro, luego cada uno que actúe como le parezca, pero nadie puede alegar ignorancia

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

En efecto. Por suerte somos mortales: debemos aprender de esa condición para saber vivir plenamente.
Saludos.

Mª Antonia dijo...

Querido Cornelivs:
Como siempre, encuentro un remanso de paz en tu blog.
Comparto el mensaje de tu texto de hoy y me hago la misma pregunta...pero parece ser que la mayoría de las personas llevan embutido en la mente el mismo deseo de poseer cuantos más bienes materiales, mejor. Por éso no entiendo cómo álguien puede ser feliz acumulando riqueza, olvidándose en muchos casos, de compartir, de disfrutar... de vivir, a fin de cuentas.

Un abrazo.

Gizela dijo...

Vivir día a día, como si fuesen los últimos, especialmente, en cuanto a entregas y amor se refiere.
Es que de verdad, nunca sabemos si estamos escribiendo, el penúltimo.
Besotesssss
Gizz

Asun dijo...

La cuestión es que hay gente para la que lo que realmente importa dista bastante de lo que nos importa a muchos otros.

Besos

Markos dijo...

Gran reflexión. Pero hay que tener en cuenta que la experiencia no se puede enseñar.
Un abrazo.

Amig@mi@ dijo...

Estás con el ánimo por las nubes amigo. Espero que sólo sea una reflexión sin transfondo.
Ya me contarás.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

como dice uno que yo conozco..."Polvo eres y en polvo te convertirás... pero entre polvo y polvo...pues más polvo..."un saludo

Marinel dijo...

Al miedo hay que enfrentarlo, o eso creo.Lo malo es que a veces hay muchos y acorralan.
La muerte es uno de ellos,quizá el más terrible por lo desconocido que conlleva.
Hay que intentar disfrutar el presente,sin duda.
Besos.

Rita dijo...

Vivimos muy de espaldas a la muerte, no queremos saber nada de ella y cuando la vemos de cerca reaccionamos pero solo por un espacio breve de tiempo, desgraciadamente no se me ocurre la fórmula para cambiar eso
Un abrazo amigo

Myriam dijo...

jajajajajajajajjajajajaja MANUELLLLLLLLLLLLLLLL

Neogeminis dijo...

El egoísmo y la estupidez son más abundante de lo que uno piensa y a pesar de que nada nos llevaremos la gran mayoría vive pensando en el hoy en forma materialista y consumista.
No sólo que se esfuerzan en no pensar en lo verdaderamente importante sino que además, hacen gala de la frivolidad con la que viven... y la sociedad consume eso: banalidad.

Un abrazo.

MariluzGH dijo...

Afortunadamente lo somos, amigo mío.
Es el único paso cierto que conocemos, por eso no le tengo miedo.
Yo siempre vivo mis días como si fueran el primero, para no perder la ilusión ni dejarme vencer por la apatía.
Como siempre, gracias por hacernos participar en tus reflexiones. :)
...

Ayer me acordé de ti, estuve en Tarifa visitando las ruinas de Baelo Claudia y si no las conoces te las recomiendo (con Linda o la familia al completo) :)

abrazos

Belkis dijo...

Todo lo que empieza termina, y todo lo que nace muere. Somos finitos y por ello la importancia de vivir cada momento con la mayor plenitud posible, sacándole todo el partido posible.
Un placer siempre pasar por tu espacio.
Abrazos