"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
. . .

miércoles, 9 de junio de 2010

La derrota

He jugado. Y he perdido. Duele la derrota, ya lo creo que duele. Pero, si bien es cierto que he vuelto del frente con heridas, y derrotado, lo hago con la frente alta. Ya se sabe: no hay hombres perfectos, sino intenciones perfectas. Pero al menos he luchado, he tenido agallas para enfrentarme. No como tu: siempre criticas a los que pierden, pero nunca has tenido cojones para combatir. Solo los que luchan pierden. Solo los que juegan la partida, los que se atreven a jugar, pierden. Y ¿sabes lo que te digo? Que doy gracias a los dioses porque me dieron animo para luchar, aunque perdí. Pero le eché agallas a la vida: no me quedé quieto. La experiencia me enseñó.

"El soldado mas bien parece muerto en la batalla, que vivo en la fuga", dijo Cervantes. Y llevaba razón, ahora lo comprendo. Me ves derrotado y herido, pero mis heridas son el espejo de tu cobardía. Tu te sientas a hacer punto, como las comadres en la Place de la Concorde, en pleno 1.789, cuando veian caer las cabezas en la guillotina para matar su anorgasmia y su hastio, ¿verdad?



En el pecado llevas la penitencia. Lástima te tengo: tu nunca sabrás lo que es eso, tu nunca seras protagonista de nada: solo un ácido espectador. No sabes construir: solo destruir. Y encima eres envidioso: no puedes tolerar tu propia mediocridad, te resulta insoportable: por eso destruyes y arrojas ácido al rostro de quien tiene narices suficientes como para atreverse a algo grande, aunque caiga en la lucha, ¿verdad?

Tienes lo que te mereces. Y si, ya lo creo: en el pecado llevas la penitencia.


Saludos

22 comentarios:

Jesús Garrido dijo...

Una historia bien contaba en pocas líneas, la cual dice más de lo que sólo leemos.

genialsiempre dijo...

Cuantos perdedores hay como ese protagonista del relato tuyo. Yo desde luego, me identifico con él. He perdido mucho, pero ha sido para ganar otras cosas.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

a veces es mejor un derrota digna que una victoria traicionera...un abrazo

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

No hay nada peor que una derrota sin lucha.
Excelente perspectiva, amigo.

MAJECARMU dijo...

Cada derrota templa el espíritu para lograr la victoria..Y la dignidad lo mantiene en el camino..!

Mi gratitud por compartir y mi abrazo inmenso,Cornelivs.
M.Jesús

Abuela Ciber dijo...

La vida es una lucha desde el nacimiento.

El envidioso pobre ser que vive con el peso de sufrir los triunfos de a quien envidia. Digno de lástima.

Cariños

Gizela dijo...

¡Contundente!!!!!
Me ha encantado!!!!!
Besos muchos

Juan Luis G. dijo...

Ojalá supiésemos valorar el fracaso en su justa medida. Qué grandes lecciones sacaríamos de él.

Saludos.

T.M. dijo...

Gracias Cornelivs, acabo de ver mis derrotas de otra manera, y me alegro de haber luchado, aunque haya caído en el intento en algunas.
Saludos.

Rita dijo...

Es una misiva que se puede dirigir a tanta gente.........porque desgraciadamente casi todos tenemos a alguien a quien se la enviaríamos, lo cual demuestra que no hay tantas variantes de los seres humanos. Yo me quedo con aquel que siempre arriesga y lucha aunque pierda
un besote

Markos dijo...

Sí señor. La amargura de la derrota es otro sabor más que hay que conocer para distinguir el dulzor de la victoria. En cada derrota contra el contrincante siempre está la victoria sobre uno mismo. Pero todo ello sólo se puede conocer luchando.
Abrazos

Pedro dijo...

Como suelo decir a menudo: en el mundo hay dos clases de personas, los que hacen y los que critican a los que hacen.
Una derrota sólo es un paso más hacia la gran victoria, aquella que ni olerán de lejos los que no se arriesgan a perder.

Un abrazo.

Gabiprog dijo...

No es vida la del que se queda sentado en el portal de su casa...

Asun dijo...

Para poder ganar hay que luchar, aun cuando existe el riesgo de perder.

Un beso

La Gata Coqueta dijo...

Una semana más...

Te entregaria
la sonrisa de la vida

te entregaria
una esperanza sin término

te entregaria
un horizonte del color del arco iris

te entregaria
parte de mi ser en compañia

pero como soy
un felino que viste de seda

te entrego
mis ronroneos llenos de auroras

te entrego
mis bigotes llenos de sueños

te entrego
la fortuna de un fin de semana

te entrego
un caluroso gesto como despedida

María del Carmen

Myriam dijo...

Qué terrible que es la envidia...

Si, hay que luchar, pero primero, contra los demonios internos.

Besos

Isabel Romana dijo...

Querido amigo, dices una cosa muy importante: has aprendido de la derrota. Y me parece importante porque mucha gente no aprende, ni de las derrotas, ni de las victorias ni de las tablas. Pelear por aquello en que uno cree, aunque no consiga sus objetivos, no es necesariamente una derrota, creo yo. Porque se vence con el corazón, con el alma, con la propia estima. Se crece en el aprecio de los demás y en el respeto de suscitamos. Nadie puede ser criticado por empeñarse en algo en lo que cree.
Un abrazo muy fuerte y mucho ánimo. Para mí, sea cual fuera tu lucha, has vencido.

Chencho dijo...

La comodidad de no tomar riesgos es una loza que debemos evitar. No hay peor fracaso que el de no hacer nada. Admiro esa valentía, que, a veces me falta.
Un abrazo

Amig@mi@ dijo...

... ... ...
¿Estás bien????
Besos

MariluzGH dijo...

Es difícil aceptar que el peor enemigo que tenemos somos nosotros mismos y por eso los pusilánimes viven de y por la crítica a los actos de los demás.
La verdadera victoria radica en aceptarse finito y limitado (como vimos en tu entrada anterior, amigo).
Agradezco estos minutos de reflexión contigo (con todos)

abrazos, ¡guapo!

SUSANA dijo...

Querido Amigo:

En el juego de la vida, como sabemos, derrotas y victorias son resultados parciales. Cuántas veces mordemos el polvo, para luego levantarnos y volver a la batalla con más ímpetu y redoblado coraje. Muchas. Y hasta alguna vez llegamos a agradecer a aquel adversario que sin querer, nos regalò una lección.

Pero claro, hay distintos tipos de adversarios, y algunos ni siquiera merecen que los llamemos así.

Mi Abrazo, con todo cariño Pablo Querido!

Belkis dijo...

Ya lo dijo José de San Martín: "Una derrota peleada vale más que una victoria casual"
Un abrazo Cornelivs