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jueves, 7 de octubre de 2010

Despedida de los duques. Rumbo a la aldea.

Los jueves leemos el Quijote. Para el grupo de lectura del Quijote en La Acequia.

Terminada la farsa de la resurrección de Altisidora, “cada mochuelo vuelve a su olivo”, es decir, cada protagonista se retira a su estancia. Sancho y D. Quijote al mismo aposento, cosa que no gusta a Sancho, que sabe que a D. Quijote le gusta la plática nocturna, y su temor sale verdadero: empieza D. Quijote a preguntarle sobre el tema de Altisidora, pero Sancho corta por los sano: quiere dormir. Bastante ha tenido ya con los alfilerazos y con las mamonas. Mientras duermen, Cervantes nos cuenta como se fraguó esta burla, y los pormenores del viaje de ida y venida a Barcelona de Sansón Carrasco, (con recalo en castillo de los duques incluido), causante, en definitiva, de todo esto: causa última de esta última burla. No haré mayor comentario sobre ello. 

Lo que si quisiera destacar de este capitulo 70 son estos cuatro puntos:

Primero. Vuelve Cervantes a sorprendernos (ya lo ha hecho varias veces) con el suceso del encantamiento de Dulcinea: Sancho mismo fue el encantador y artífice “desta máquina”, pero es tan simple el escudero que luego le hacen creer que verdaderamente está encantada: ¡y se lo cree el buen hombre!, ante el regocijo (imagino) de Sansón Carrasco cuando se enteró de ello, al contárselo los duques.

Segundo. D. Quijote se despide por fin de los duques. Cierra Cervantes de modo insuperable la presencia de los duques en la segunda parte de la novela. D. Quijote se va de allí y no volverá jamás. Pero antes de partir de allí, Cervantes se despide de los duques haciendo un juicio durísimo contra ellos, pues dice que Cide Hamete “…tiene para sí ser tan locos los burladores como los burlados, y que no estaban los duques dos dedos de parecer tontos, pues tanto ahínco ponían en burlarse de dos tontos.” Yo creo que todos pensamos igual que Cide Hamete. Pero alabo la corrección, la prudencia y el comedimiento de Cervantes (“que aunque los agravios despiertan la cólera en los mas humildes pechos, en el mío ha de padecer excepción esta regla”, nos dice en el Prologo de la 2ª Parte).

Tercero. Cervantes vuelve a referirse al Quijote apócrifo de Avellaneda, y se nota su irritación y su desconsuelo. Dos demonios estaban jugando con el libro apócrifo en el infierno y lo mandan a los más profundos abismos del infierno. Los diablos hablan del libro: “¿Tan malo es?'', respondió el otro. ''Tan malo -replicó el primero-, que si de propósito yo mismo me pusiera a hacerle peor, no acertara''. Y D. Quijote anticipa cual será el final de esa obra apócrifa: “Si ella fuere buena, fiel y verdadera, tendrá siglos de vida; pero si fuere mala, de su parto a la sepultura no será muy largo el camino. “ Y así será.

Cuarto. Y ahora, una pequeña y amistosa controversia. Ya dije en el capitulo anterior que en mi opinión, D. Quijote no era consciente (ni fue consciente) de que se los duques se burlaban de él (“que en esta casa todo es cortesía y buen comedimiento”, dijo D. Quijote cuando por segunda vez lo llevaron al castillo de los duques). D. Quijote se lo tragó todo y lo creyó todo.

Pero algunas colaboraciones del grupo de lectura de La Acequia, quizás al ver que D. Quijote se reía cuando vió a Sancho con el vestido de llamas y con el capirote, supusieron que D. Quijote sabia o estaba al corriente de que todo era una farsa. Incluso nuestro maestro y querido amigo, Pedro Ojeda (a quien desde aquí mando un cordial abrazo), dijo en su siempre excelente análisis que como D. Quijote se ríe del vestido de Sancho, y éste dice que las llamas no le queman ni los demonios se lo llevan, nuestros protagonistas “…se relajan a través del humor puesto que han reconocido en todo lo que pasa una broma más”; o el propio Pancho, a quien envio otro cordial abrazo, insinúa que D. Quijote se retiró a rumiar su cobardía por no defender a su escudero”.

Discrepo humildemente de vuestras muy autorizadas opiniones, amigos mios.  Creo que D. Quijote se ríe para desdramatizar los autos de fe,  esa es la intención de Cervantes, no porque esté al corriente de que todo es una burla. Si D. Quijote hubiera presentido que aquello era una burla hubiera defendido inmediatamente a Sancho, recordemos como lo protegió cuando intentaron lavarle las barbas a Sancho, capitulo 2.32. (-“¡Hola, señores caballeros! Vuesas mercedes dejen al mancebo…tomen mi consejo y déjenle, porque ni él ni yo sabemos de achaque de burlas”).

Yo me ratifico en mi punto de vista: creo que D. Quijote no fue consciente de que los duques se reían de él. Creyó que todo pasó verdaderamente como el lo vió, y que Altisidora murió y resucitó, y así nos lo indica el propio Cervantes: “Altisidora -en la opinión de don Quijote, vuelta de muerte a vida-…”, o sea, que creyó integramente que quien hablo fueron real y verdaderamente los genuinos jueces del infierno Minos y Radamanto, y no otros; por ello no defendió a su escudero, pero no por cobardia: ¡es que aquello estaba pasando de verdad, es que D. Quijote no podia hacer nada! (Insisto, fijaros como defendió a Sancho con lo del lavatorio de barbas: cobarde no era D. Quijote precisamente). Oigamos a D. Quijote:  "Ten paciencia, hijo, y da gusto a estos señores, y muchas gracias al cielo por haber puesto tal virtud en tu persona, que con el martirio della desencantes los encantados y resucites los muertos..."

D. Quijote se lo creyó todo, de cabo a rabo. Incluso hablando con Altisidora D. Quijote demuestra estar convencido de que esta chica está enamorada de él, no se da cuenta de que todo es una burla, y vuelve a frenarla: “Muchas veces os he dicho, señora, que a mí me pesa de que hayáis colocado en mí vuestros pensamientos… yo nací para ser de Dulcinea del Toboso … suficiente desengaño es éste para que os retiréis en los límites de vuestra honestidad, pues nadie se puede obligar a lo imposible.”

La respuesta de Altisidora (“¡Vive el Señor, don bacallao, alma de almirez…¿Pensáis por ventura, don vencido y don molido a palos, que yo me he muerto por vos? Todo lo que habéis visto esta noche ha sido fingido; que no soy yo mujer que por semejantes camellos había de dejar que me doliese un negro de la uña, cuanto más morirme”) “desteta” -por fin- a D. Quijote de sus falsas ilusiones, y nos demuestra que nuestro héroe creyó real y verdaderamente hasta ese mismo instante que Altisidora “moría de amores” por él. 

Y menos mal que Altisidora le dijo la verdad: si no, nuestro pobre hidalgo aún lo estaría pensando.

Saludos.

10 comentarios:

RAMPY dijo...

Hola, Cornelivs, yo hace tiempo que me leí el Quijote y tengo ganas de leerlo de nuevo, pero eso será en el futuro. Ignoro cuándo.
Como no puedo expresar mi opinión, debido a lo que te he dicho antes, sólo puedo decirte que me ha gustado lo que has escrito.
He dicho.
Vaya tocho para decir esto. Perdón.
Un abrazo.

Paco Cuesta dijo...

En éste mundo traidor...
Lo evidente es que arremete contra Avellaneda con contundencia.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Es muy interesante tu perspectiva, avalada por muchos críticos.
Sólo te propongo motivos para repensarla: si don Quijote no se ha dado cuenta es, sin más, porque está rematadamente loco y es un simple -cosa que no parece-; los narradores -que son los que afirman lo que cree o no cree don Quijote- han sido destruidos en la Primera parte y no son fiable, incluso, como hemos visto, entran en contradicción con lo que hace y dice el mismo protagonista; don Quijote, en lo que le dice a Sancho, debe guardar su apariencia de caballero o se le vendrá todo abajo.
Hay mucha ambigüedad en la construcción del personaje, que tiene varias revueltas, desde luego.

pancho dijo...

Bueno, perfecta argumentación, como sueles. Por mi parte encantado de la referencia, eso indica lectura atenta y detenida. No sé yo si voy a ser capaz de caminar y terminar la novela con la autoridad que me otorgas tan inmerecidamente. Mejor le dejamos a Pedro lo de "opinión autorizada" que es el que entiende. Lo mío no son más que ocurrencias surgidas de la lectura.

A Sancho no le importa tanto la cama turca que le preparan como el pesado de su amo, que como no duerme, quiere que el compañero le acompañe en el velatorio.

La reacción de DQ es lógica. Ya no tiene posibilidad de defender a su escudero al ir desarmado. No debemos olvidar que DQ ha resuelto todos su conflictos con el uso de las armas, para eso salió armado de la aldea, porque esperabba contrincantes armados. A partir de la derrota en las playas de Barcelona su actitud es de pasividad, no parecen influirle los conflictos, menos si son ajenos.

Excelente ejercicio de argumentación.

Un abrazo

Myriam dijo...

¡Como te has currado -en el sentido español del término- esta entrada tuya!.

Lo que si me queda bien evidente, es que Cervantes nos hace estrujar las neuronas de lo lindo. Yo casi ya las tengo licuadas...

Besos y felicitaciones

Merche Pallarés dijo...

Estoy de acuerdo contigo en que Quijo se cree todo lo que le pasa alrededor. No se percata de las burlas. Solo Sancho se da cuenta. Especialmente cuando dice ¡Esas burlas, a un cuñado, que yo soy perro viejo, y no hay conmigo tus, tus". Se da cuenta de todo. Excelente tu análisis. Besotes, M.

Silvia dijo...

amigo poeta: no se si te dije alguna vez como me gustan tus entradas sobre el QUIJOTE...son excelentes.
besotes.
SILVIA CLOUD

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Amigo y paisano....si viviese Cervantes seguramente nos diría sus intenciones... pero claro... la interpretación es libre... Cervantes habla por la boca de don Quijote y no al revés... lo que comenzó siendo un ataque mordaz a las novelas de caballerías... pasó por atacar a la sociedad, economía, religión... del momento y mira en que terminó en defensa de su propia obra y en contra de su supuesto plagiador...esto es la grandeza de la opinión...saludos


pd: borré el anterior por una reiteración

Abejita de la Vega dijo...

Yo tampoco pensé que don Quijote se relajaba en el capítulo anterior, cuando ve a Sancho con el ropaje y el capirote de reo. Se ríe al verlo de esa pinta, pero tiene mucho de risa nerviosas, sigue tenso.
Es tan abierto el libro, nos hace estrujar tanto las neuronas...vete a saber lo que pasó por el magín de don Miguel.

Un abrazo

Firvulag dijo...

Cornelius, es todo un placer leerte.

Estoy contigo, Don Quijote y Sancho se han tragado las burlas de los duques, incluso cuando Altisidora le revela el engaño de su muerte ficticia creo que solo lo capta, y muy bien por cierto, Sancho que aprovecha para criticar las muertes por amor: "que esto del morirse los enamorados es cosa de risa" aunque no llegue a coger a burla o hubiera puesto el grito en el cielo. Quiero suponer que Sancho piensa que simplemente estaba desmayada y los duques junto con todos los asistentes creen de verdad que está muerta. En cambio Don Quijote no se entera puesto que no comenta nada y la aparición del trovador, al que no me extraña que no reconozca pues seguramente quedó absorbido por la parafernalia que habían montado los duques, hace que la conversación cambie de rumbo.

Saludos.