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martes, 21 de diciembre de 2010

Bautizo espiritual

Distancia recorrida: 11,5 km. Tiempo empleado: 62 minutos y 55 segundos. ¡No, si al final me veo con Lander y Cia. en la media maratón de Sevilla! Quien sabe...

Cerrado el Despacho a la hora acostumbrada (13,30 horas) me cambio y me voy a correr, y he regresado a las 14,45 horas, una hora estupenda.  Cuando he salido, el sol iluminaba todo; pero está el tiempo tan irregular y desapacible que al salir me he hecho a la posibilidad de mojarme de nuevo (aunque esto ya  casi me da igual,  no me molesta la lluvia para correr siempre que sea una lluvia no muy intensa, claro).  Mis temores se han confirmado,  porque cuando llevaba 6 km. recorridos y me encontraba en el punto más lejano de Jódar, y ya regresando,  el sol me ha dado esquinazo y una  lluvia fina y persistente se ha encargado de que llegue a casa "hecho una sopa", como suele decirse.

Me he cruzado con dos compañeros, los habituales. Tampoco perdonan ni al agua; pero esos si que son galgos de verdad: ¡Que manera de correr! Parece que flotan, ¡Que estilazo! me encanta verlos correr, y no me despido de irme algun dia con los dos, aunque tengo mucho que aprender  aun de ellos. De resistencia ya estoy bien, ahora quiero un poquito mas de empuje, de modo que a primero de Enero quiero empezar con las series. Mi  amigo Faustino tambien sale a diario, llueva, truene o haga sol; pero ese sale mas tarde que yo y no le puedo acompañar, porque a las 16,30 vuelvo al Despacho.

No me desagrada el mojarme, al reves, me ha venido muy bien; ademas luego una buena ducha lo arregla todo.  Pero  reconozco que para los que no practican deporte, puede parecer cosa de locos  (o de muy fanáticos deportistas) el correr bajo la lluvia: ¡a quien se le ocurre!  La lógica parece desaconsejarlo. Y asi me lo manifiestan algunos de mis convecinos.  Y comprendo su perplejidad, porque es incomprensible para un profano en estas lides  el entender lo que siente un corredor en esos momentos, si no tienes costumbre de correr.  Pero alegaré varias razones: Primera, cuando he salido hacia un buen sol, de modo que no busco mojarme ab initio, pero si luego vienen algunas gotitas, bienvenidas sean. Segundo: no se pasa frio, porque el agua hace que suba la temperatura, y no le temes ya a los helazos que te da el raso (cuando el cielo está sin una nube); y Tercero: que tu propio sudor y la ropa de entrenamiento te crea una capa termica protectora, con lo cual vas corriendo tan agustito. Añadire una cuarta razón: me gusta correr, es una delicia.

Pero me faltan palabras: por mucho que intente explicarlo, hay emociones que solo sintiendolas uno puede saber en qué consisten. Probad  un dia a hacer deporte bajo la lluvia, y luego me contais, ¿Ok?  Claro, siempre que sea una lluvia fina y digerible como hoy,  no un auténtico diluvio, es obvio, que en condiciones meteorologicas tan adversas no se debe correr. Es un consejo de un buen amigo.  Haced la prueba. Eso si: si no os fiais ahora, porque es invierno y hace frio, probadlo en la primavera o verano,  si lo deseais, y no os lleveis paraguas: mojaros, sentid el contacto del agua de la lluvia directamente sobre vuestro cuerpo. Y no hace falta que corrais tampoco: andando a paso ligero también va bien.

Salvando las distancias y dicho sea con todos los respetos, el contacto  con el agua de esa lluvia fina...ha sido para mi algo asi como una especie de bautizo espiritual. Es relajante, tonificante,  es algo mágico e  indescriptible la paz que puedes llegar a sentir en esos momentos, el dejar tu mente despejada sin pensar en nada y concentrarte tan solo en lo que estas haciendo: correr. Y como el ritmo de hoy ha sido  tranquilón (138 -139 pulsaciones/minuto de media), mejor que mejor. 

Si decidis probar...ya me contareis.

Saludos.

16 comentarios:

Jan Puerta dijo...

Siempre me repito que un día de estos tengo que volver a correr sin otro afán que simplemente darle movimiento al cuerpo. Vamos, engrasarlos ejes que creo oírlos chirriar.
Un abrazo

Asun dijo...

Pues no creo que a mi me pille la lluvia corriendo, que dicen que correr es de cobardes. A mi el agua dámela en la ducha o en la playita. :)

Besos.

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Hola Pablo:
Yo he visto correr en el Gran Fondo de Siete Aguas, algun año que había llovido los atletas corriendo.

Enhorabuena por tu proeza.

Un abrazo, Montserrat

Aniña dijo...

buff me da una pereza!
un besazo

Manolo dijo...

No hace falta correr, pasear bajo un dosel de castaños o robles lloviendo, también es un placer.
Ya me parecía que tenías pinta de salir corriendo a la menor. Vente un día por estas montañas.
Un abrazo

MariluzGH dijo...

Me alegro que disfrutes con el ejercicio... y ya me hago una idea de la experiencia 'espiritual', tan gratificante.

abrazos ,amigo :)

Abuela Ciber dijo...

Bendita sea la fecha que une a todo el mundo en una conspiración de amor.
(Hamilton Wright Mabi)
.

CORNELIVS:

Deseandote una Nochebuena y Navidad poblada de buenos sentires, recibe mi cariño.

Amig@mi@ dijo...

No estaría mal, jaja otro amigo en el lote.
Quien te ha visto y quién te ve...
Besos

Natàlia Tàrraco dijo...

La soledad del corredor de fondo...no es tal, bajo la lluvia gotas que te límpian por fuera y por dentro, otros que se cruzan y mientras los pensamientos que acuden. !Buen ejercício! Cornelivs, en todos los sentidos, no hace falta batir records, sólo hace falta acudir a la cita.
Yo me decanto por nadar, es mi pasión y lo hago a poder ser en la mar, incluso en invierno, la sensación de sumergirse en el líquido frío y la reacción al moverse, inmediata, nadar, nadar y meterse dentro, zambullirse es como volar, mirar los peces con los ojos abiertos, luego recibir la espuma en el rostro...lo hago en Galicia. Pruébalo y me dices.

A cada cual su ejercício, su manera de mover cuerpo e ideas. Besito saladito.

Ibso dijo...

Tiempo atrás hacía medio fondo en un equipo de atletismo del instituto. Alguna que otra ves nos llovió corriendo y confirmo tu afirmación: si la lluvia no es muy intensa, es una gozada. Ves como la gente te mira con extrañeza y solo piensas: lo que se están perdiendo.

Tengo que volver a correr, es algo que te llena de tranquilidad, de paz, tu mente se centra en el esfuerzo y en decirle, a cada instante al cuerpo, un poquito más, un poquito más.

Un abrazo amigo Cornelivs y Feliz Navidad.

Paco Cuesta dijo...

Si no me equivoco 182,77 metros al minuto. Vas camino del Maratón

Cornelivs dijo...

G

R

A

C

I

A

S

Por vuestros comentarios, amigos y amigas.

Un enorme abrazo para todos.

FELIZ NAVIDAD.

Aldabra dijo...

¡Que envidia me das! Yo lo he intentado durante una época pero tengo artrosis en una rodilla y correr no me va bien, me conformo con el gimnasio y con sacar algún día la bicicleta.
Te puede interesar este libro: “De qué hablo cuando hablo de correr”, de Haruki Murakami. He leído varios de sus libros y me gusta su estilo, así que seguro que te resultará un libro entretenido. Te dejo la sinopsis:
“En 1982, tras dejar el local de jazz que regentaba y decidir que, en adelante, se dedicaría exclusivamente a escribir, Haruki Murakami comenzó también a correr. Al año siguiente correría en solitario el trayecto que separa Atenas de Maratón, su bautizo en esta carrera clásica. Ahora, ya con numerosos libros publicados con gran éxito en todo el mundo, y después de participar en muchas carreras de larga distancia en diferentes ciudades y parajes, Murakami reflexiona sobre la influencia que este deporte ha ejercido en su vida y en su obra. Mientras habla de sus duros entrenamientos diarios y su afán de superación, de su pasión por la música y de los lugares a los que viaja, va dibujándose la idea de que, para Murakami, escribir y correr se han convertido en una actitud vital. Reflexivo y divertido, filosófico y lleno de anécdotas, este volumen nos adentra plenamente en el universo de un autor que ha deslumbrado a la crítica más exigente y hechizado a miles de lectores.”

Biquiños,

BIPOLAR dijo...

¿Y quién hace la comida?

Me picaste el gusanillo cuando estuvimos juntos y he de probarlo, pero está visto que mis horarios serán distintos.

Myriam dijo...

La lluvia es sobretodo muy espiritual y.... ¡romántica! ¿pero corriendo?

Anónimo dijo...

Si, la lluvia nos puede llegar a remitir al estado mojado en el vientre materno y la sensación puede ser la euforia, la alegría, la paz, la felicidad de la vida misma, hacer conciencia del momento vivido.
Lo recuerdo desde la infancia, esa dicha de sentir el agua, las gotas que poco a poco te cubren, no importa la ropa, ni el regaño por llegar a casa tarde por estar disfrutándolo.