"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
. . .

sábado, 9 de enero de 2010

Frio

Ola de frio polar y de nieve por España en general y por Andalucia, en particular. Ayer cayó en Jódar una buena nevada, hacia algunos años que no nevaba y el paisaje se ha teñido de un blanco precioso. En la foto podéis ver el parque. Eso si, es increible el frio que hace, pero ello no me ha impedido andarme -a paso ligero, como siempre- mis 12 km, eso si, bien abrigadito.

Me acuerdo de nuestros amigos del Norte a quienes mando un cordial saludo; si por el sur hace el frio tan terrible que hace (estamos llegando en algunos puntos de la provincia de Jaén a los 15º BAJO CERO y muchas carreteras están cortadas), no quiero ni imaginarme siquiera el tiempo tan terrible que hará por Madrid, Valladolid y, en general, por el Norte de España.

Si aquí en el cálido Sur estamos que nos helamos, ¿como estarán por ahí arriba? Como dice el refrán, aunque lo traigo muy por los pelos, "Quien con el melon bebe vino...¿qué será con el tocino?"

Saludos.




viernes, 8 de enero de 2010

Comienza el "cachondeo"

Para el grupo de Lectura del Quijote en La Acequia.

En este capitulo 31 veo a D. Quijote alucinado de satisfacción, inicialmente está en el limbo o mejor, en el paraíso. Y es que tras tanto traspié con la dura realidad, por fin le parece que los encantadores le dan un respiro y ve las cosas como son en sus libros encantados: ve un castillo porque real y verdaderamente está en un castillo. Y no es un castillo cualquiera: es un castillo de unos grandes señores. Por si fuera poco, a él lo tratan ahora de la misma forma y con idéntica solemnidad a como trataban antiguamente a los caballeros andantes, de modo que D. Quijote está lleno de satisfacción y me lo imagino afirmándose con gallardía encima de Rocinante, y disfrutando, pero, oh cosa curiosa: también muy sorprendido. Dice Cervantes: ”de todo lo cual se admiraba don Quijote; y aquel fue el primer día que de todo en todo conoció y creyó ser caballero andante verdadero, y no fantástico, viéndose tratar del mesmo modo que él había leído se trataban los tales caballeros en los pasados siglos.”

Pero hay un problema: el escudero no está a su altura, y D. Quijote lo sabe de sobra. Es lo único que le va a incomodar durante muchos dias: su escudero. D. Quijote conoce a Sancho, y le reprende y conmina a que se esté calladito, pero de poco le va a valer. Recordemos que en la primera parte, cuando eligió a Sancho le asaltaron las dudas: no había leído nunca en sus libros que ningún escudero cabalgara asnalmente, ante lo cual se decidió a cambiar al borrico de Sancho por el primer caballo que se presentase. “Vuestras grandezas manden echar a este tonto…”, dice D. Quijote, el cual, insisto, está muy incómodo con Sancho, y quiere que hable lo menos posible: no se fía de él ni un pelo. Pero la malvada duquesa le da cuerda, con lo cual Sancho campa a sus anchas.

Y los duques, "cuyo titulo aún no se sabe" –y quizás mejor así- comienzan el cachondeo. Si, se van a reir hasta hartarse de nuestros dos protagonistas, a quienes ya conocen pues -al igual que nosotros- habían leído ya la primera parte de la novela. Lo primero en lo que piensan los duques al ver a D. Quijote y a Sancho es en pasárselo bien divirtiéndose y riendose de ellos muy a su placer todo el tiempo que pudieran. Pensarian: "¡Vaya, mirad que dos vienen a vernos, tenemos bufones gratis por unos dias, ya tenemos la risa asegurada!" No me parece muy ético que digamos. Les falta tiempo a estos dos chorizos redomados (si, asi llamo a los duques) para reírse del caballero andante y del escudero andado, pues no han llegado aún su castillo cuando ya hacen que se adelanten sus criados para organizarlo todo y darle la bienvenida caballeresca a D. Quijote, comenzando así una coña marinera que va a durar unos cuantos dias.

El capitulo es extraordinario y maravilloso, y como el mejor comentario ya lo escribió Cervantes y es el capitulo mismo, disfrutemos de su lectura. Si acaso, destacar dos maravillas: una es el coloquio entre Sancho y la dueña doña Rodríguez. Y la otra maravilla es el cuento que narra Sancho. Dos piezas deliciosas.

En mis anteriores colaboraciones para La Acequia ya hablé del cambio de actitud de Cervantes hacia su propio personaje: D. Quijote. En la primera parte se ríe de él. En esta segunda, lo respeta y termina amándolo (he dicho bien), mimándolo, casi emocionándose Cervantes al final, como comprobaremos en su momento oportuno. Entonces, si tanto ha evolucionado el personaje de D. Quijote, responde Cornelivs: ¿Por qué permite Cervantes que ahora unos desalmados duques se burlen de el?

Cervantes es una mente maravillosa y sabe lo que hace: sabe que D. Quijote mueve a risa al personal, (tengase en cuenta que los duques habían leído la novela) de modo que realiza, en mi humilde opinión, una auténtica proeza: ¡enfrenta al personaje de la novela…con su propio público, con sus propios lectores, con los que han leído la novela!

¡Y ahí esta uno de los muchos misterios del Quijote!

Cuando observo a los duques, veo la reacción que nuestra inmortal novela despierta en la sociedad de su tiempo y tambien en la del nuestro: un libro para hacer reír (esto es muy obvio, recordemos a Sansón Carrasco y como define la primera parte de la novela). Veo lo que piensa el público, tanto el del S. XVII como el actual. Veo lo que piensa un espectador que, desde fuera, no profundiza la compleja personalidad de D. Quijote.

Sin embargo, cuando observo al caballero y al escudero, lo que veo es algo muy distinto, pues es como si Cervantes se escondiera tras D. Quijote: veo claramente lo que Cervantes pensaba de esa reacción del público, lo que opinaba del efecto que había causado su novela; y fundamentalmente, el cariño que su personaje llegó a inspirar a nuestro inmortal escritor. Y por que no: quizás supo anticiparse a lo que nosotros ibamos a pensar de todo ello.

Cervantes, maestro de maestros, es increíblemente inteligente. Sabía que se reirían de D. Quijote; pero el eco de la novela fue tan grandioso que observo a D. Miguel acudir en la segunda parte, muy rápida y prudentemente, en consuelo y auxilio de su propio personaje: desde el primer momento se nota el cambio de actitud del autor hacia su personaje, hacia D. Quijote. Y cuando lee a Avellaneda, más, si cabe: lo eleva aún más.

Y atención: nuestro inmortal novelista le da un tirón de orejas a los que se ríen de su caballero, en este caso, a los duques. No se si me explico. Da una de cal y otra de arena. Veamos, aparece en escena un eclesiástico, del cual inicialmente parece hacer un mal retrato (“Destos que…”). Pero yo creo que no es así, pues no lo asegura, ya que dice destos tales, digo que debía de ser el grave religioso que con los duques salió a recebir a don Quijote.”

“Debía de ser”, no dice que lo “fuera” efectivamente. Además, más adelante lo llama venerable varón. Y para colmo, si vemos la reacción que tuvo el eclesiástico, (que llega a enojarse mucho con el duque a quien valientemente llama “sandio”, como veremos) es completamente normal y explicable, al meno yo hubiera reaccionado exactamente igual que él, y desde luego, el eclesiástico se gana toda mi simpatía, pues comparto su enfado , los motivos de ese enfado, y la valentia que tuvo para hablarle a los duques a la cara.

Yo creo que de ahí proviene el contraste de la altura de D. Quijote (un caballero humilde) con la miseria espiritual de los Duques (grandes de España). Y es que la nobleza no se define por el nacimiento sino por nuestros actos, y Cervantes lo sabe perfectamente bien. Y hay mucho más.

Pero no adelantemos, lo veremos en su momento.

Saludos.

jueves, 7 de enero de 2010

Las malas personas

Termino hoy esta trilogia que empecé el pasadeo Martes 5 de Enero con mi entrada "Un breve consejo", y que seguí ayer con la de "Las Buenas Personas". He pensado dedicar la entrada de hoy, como no, a las malas personas y asi cerrar el circulo.

Tenia incluso preparada la entrada, pero tras reconsiderarlo todo un poco, he pensado que es mejor no hablar de ellas, y así no haré mayor comentario, como tampoco las juzgaré en absoluto: entiendo que no merece la pena. Eso si, sea cual sea la causa de su patrón de conducta (educación desde niños, entorno en el que se han movido o se mueven, personalidad más o menos acusada, trastornos mentales, gusto por la perversión, etc) lo único que puedo decir de ellos es que me dan pena: estan ciegos, pero ellos o no lo saben, o bien son demasiado orgullosos como para admitirlo; y dilapidan a cada paso continuas oportunidades para ser felices ellos y hacer felices a los que hay a su alrededor.

Por ello, la mejor manera que se me ocurre de hablar sobre las malas personas es recordar aquí un consejo, no mio, sino del gran Confucio:

"Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo. Cuando veas a un hombre malo, examínate a ti mismo."

Saludos.


miércoles, 6 de enero de 2010

Las buenas personas.

Muchas veces me hago la misma pregunta. ¿Qué motivos tenemos para ser buenos? Pocas razones nos inclinan a ser buenos. Definamos al mundo con tres palabras: prima la ley del mas fuerte, prima el tener sobre el ser, y es destacable la inexistencia o ignorancia de principios éticos. En resumen: materialismo puro. E indudablemente, por regla general, al que es bueno se le confunde con tonto. Cuando hablamos de que alguien es “buena persona”, solo unos pocos sabios lo valoran y lo elevan, como debe de ser; pero ante la mayoría de mortales esa persona queda desprestigiada ipso facto. El mundo parece aplaudir a los perversos e ignorar -cuando no desprestigiar- a los buenos. Por desgracia, así es en muchas ocasiones. ¡Fijate en Jesucristo, y en todos los grandes hombres, Cornelivs, como murieron, como ovejas en medio de lobos! Que si, que ya lo sabemos.

Veamos. ¿Qué saco yo siendo bueno? Inicialmente muchos peligros, amén de exponernos a la risa ajena, ya que mientras mas se agacha uno mas se le ve el culo; y no está de mas dar un manotazo en la mesa de vez en cuando. Pero hay muchisimas ocasiones en las que, a la vista de cómo está el patio, se le quita a uno la gana de ser bueno. Y ahí creo que está una de las claves de este tema: quizás no nos atrevemos a ser buenos o a actuar como tales porque pensamos egoístamente y además erróneamente. Primero observamos nuestro entorno y lo calibramos; y en segundo lugar tenemos en cuenta solo nuestra autoprotección y/o beneficio; si actuar con bondad no nos renta económicamente, o no sacamos nada positivo siendo buenos, dejamos de hacerlo. Ademas, evitaremos que nos tengan por tontos, y así, al menos, no nos significamos ante los demás, renunciamos a nuestra oportunidad de cambiar el mundo, de cambiar –o al menos mejorar- nuestro entorno, y cumplimos a rajatabla el principio famoso: "alli donde fueres haz lo que vieres", que, lo juro, es una de las frases que más he odiado durante toda mi vida. ¡Hasta aplaudimos a los imbéciles de turno…! Y por si fuera poco, rematamos nuestra "inteligente" faena teniendo más cuidado de no ser el blanco de la risa de dos mil estúpidos que de ser el objeto del aplauso de dos sabios. No queremos ser buenos para que no nos tengan por tontos, sin darnos cuenta de que, asi, estamos haciendo precisamente lo que no queremos: el tonto.

Y quizás nos estamos olvidando de algo fundamental: La generosidad. El dar felicidad a los demás. Quizás si nos olvidáramos un poco de nuestro egocentrismo, veríamos las cosas de otra manera.

Pregunta. “¿Que gano yo siendo bueno?” Yo te sugiero, amigo/a, que primero te indagues a ti mismo, siendo sincero/a. ¿Qué escala de valores tienes tu? Es decir, ¿cuál de estas tres cosas quieres inspirar en los demás, admiración, envidia o amor? Es decir, ¿quieres que te admiren, que te envidien, o que te amen?

Y ahora, prueba a preguntarlo al revés: “¿Qué gano yo siendo malo?” ¿Estar siempre amargado porque el otro tiene un BMW o un Mercedes y tu te has de conformar con tu Corsa o con tu A4? ¿Joderte cada vez que te viene el olor a langostinos a la plancha de la casa del vecino, que tu no te puedes costear salvo en raras ocasiones? ¿Dolor de estomago porque tu vecino es más admirado que tu?

Bueno, y ahora al revés ¿Qué ganas tu, presumiendo de cochazo, de comer langostinos todos los días o siendo objeto de la admiración ajena? ¿Eres feliz así? ¿Si? ¿Estás completamente seguro? Si es asi, estupendo.

¿Sabes lo que te digo? Te voy a hacer una confesión personal, y quizás te parezca una tontería. Mi día preferido de la semana es el sábado, porque me meto en la cocina y suelo hacer yo el guiso ese día, platos sencillos, que no esta Cornelivs para muchas demostraciones gastronómicas (ya me gustaría saber cocinar mejor). Y no es por nada, pero me salen buenos platos. El último que cociné fue un buen plato de pasta con verduras, “estilo chino”, me salió bastante rico, al menos mis hijos le pusieron muy buena nota. Lo gracioso del caso es que mientras lo cocinaba, tomaba mi pequeño aperitivo (nada especial, almendras, patatas fritas, aceitunas…) regándolo todo con una botella de Lambrusco. Música en la radio…y muy buen humor. De vez en cuando consigo que mi mujer haga un paréntesis en sus faenas y me acompañe en el aperitivo y se tome un traguito conmigo, mientras hablamos de nuestras cosas. Es un rato delicioso para mi: hago cosas que durante la semana no puedo.

Y conste que a todos nos gusta lo bueno, pero ¿sabéis? Creo que no necesito mucho más. Paz. Solo eso. Renuncio a participar en la carrera del consumismo.

A ver, tu que despiertas la admiración de los demás, que tienes muchísimos bienes de fortuna ¿eres feliz? ¿Estas realmente seguro de que el tener te da la felicidad? O cuando cae la noche, te quitas tu ropa cara y te acuestas en la cama, ¿no será que te das cuenta de que la soledad es tu única compañera? ¿Te valdrá todo tu dinero para comprar unos gramos de amor o un ratito de buena y agradable compañía? ¿Se puede comprar a un amigo, a uno que de verdad, es amigo?

Ser “bueno” es un valor que está “demodé”. Por desgracia, insisto. Y estoy harto de que este loco y estúpido mundo confunda al bueno con el tonto, pues para mi es lo mismo que cofundir la velocidad con el tocino. No es lo mismo. Joder, que no es lo mismo. Ser bueno, o intentarlo ser, me parece toda una filosofia de vida, una una decisión inteligente y además valiente, de tener coraje, pues tal y como esta "el patio" requiere agallas para desafiar las reglas usuales, frias y vacías de este mundo tan insolidario y tan "aparentemente" listo; pero en el fondo, tan tonto y tan idiota (hablo in generis) en lo que a la perspectiva del amor ser refiere. Ser bueno es actuar impulsado por principios éticos, tener buenas intenciones; ser bueno es estar alegre con lo que tienes, compartir con los demás, y mil cosas mas; y desde luego ser bueno no significa que tengamos que dejar de ser astutos, precavidos o inteligentes, virtudes estas que son absolutamente necesarias para todo. Que no. Leamos a Machado y lo entenderemos.

Mientras más años voy cumpliendo (el mes que viene 45), más claro lo tengo. Lo primero que busco en una persona es la bondad de corazón, que creo que es lo más importante. Que, tras escarvar el ropaje y la apariencia, aparezca una buena persona. Es muy difícil dar un concepto de lo que entiendo por tal cosa, pero si me apuráis, y aunque ya lo he anticipado antes, os diré que mi acepción está muy cerca de lo que Antonio Machado entendia por buena persona; pero mi matiz estriba en que para mi la primera acepción es persona de buenas intenciones. La segunda acepción, y quizás más importante es: que tenga valores humanos. Hay muchas más, así que vosotros poned el resto. Eso de estar con un amigo/amiga que tenga buen fondo, para mi es un raro tesoro.

Y tengo los pies en la tierra, ya lo creo: pero sé perfectamente lo que voy buscando. La bondad de corazón atrae a las demás cualidades; pero si una persona no tiene buen fondo, las cualidades huyen de él. ¡Hay tan pocos/as ya! Y el caso es que tiene que haber más, pero esta maldita y loca sociedad en la que vivimos quizás haga que el individuo mantenga sus alertas de autoprotección y no se abra a los demás.

Por ello, desde estas líneas reivindico el valor de ser “buena persona”, un valor que, por desgracia, no está muy cotizado ni es muy apreciado. Y que conste que no me tengo a mi mismo como buena persona, no soy tan pretencioso. Pero si puedo decir que cada dia aspiro a serlo.

Dudo que cuando yo muera tenga algún epitafio, pues como ya dije en otro lugar, pienso “desheredar” a los gusanos (¡a todos!) no dejándoles ni la más minima brizna de materia orgánica. Pero si alguien me hace alguno me gustaria que la frase que esculpieran en la fria piedra fuera esta: "Aqui yace una buena persona". Para mi seria el mejor premio, ya lo creo que sí.


Saludos.

martes, 5 de enero de 2010

Un breve consejo

Me pides opinión. Bien, héla aquí.

Se bueno, o al menos intenta todos los dias ser bueno; pero no necesariamente tonto, porque de lo primero a lo segundo va un abismo. Abre bien los ojos, y sobre todo actúa con una escala de valores ética.

Se tu mismo en toda ocasión, le joda a quien le joda.

Tambien me preguntas sobre si alguna vez te ves obligado a hacerte el tonto. Medítalo bien previamente. A mi no me gusta mucho, la verdad: prefiero la espontaneidad y la sinceridad. No lo hagas como norma general, porque al final el personal, que no es tonto, termina por calarte y desconfiarán de ti. Si tienes que hacerlo, hazlo esporádicamente y siempre que sea por alguna razón poderosa: porque sea muy conveniente hacerlo en un momento dado, acaso porque asi vas a conseguir una ayuda que, de otro modo, no conseguirías; o acaso para no herir el exceso de orgullo y de sensibilidad de la persona a la que te diriges o por cualquier otra causa importante que tu consideres. Y "guardate las diez de últimas". Pero no abuses.

Recuerda que, como dice el refrán, “en esta vida hay tontos listos y listos tontos”. Pero no finjas algo que tu no seas.

Saludos.

domingo, 3 de enero de 2010

Dulce egoismo

Quisiera ser inmortal
Para tener la dicha eterna
de poder amarte por siempre
Pero solo soy una criatura finita
y no sé cuando llegará mi última hora
no andaré, pues, con contemplaciones
pienso aprovechar cada instante.
Te robaré cada mirada que pueda
Aspiraré todas tus fragancias
tantas como me sea posible,
Me recrearé contemplándote
todo lo que esté en mi mano;
beberé del dulce néctar de tus labios
siempre que tenga oportunidad,
Gozaré de tu cuerpo desnudo
como si cada vez fuera la última
Y en mi último suspiro
al contemplar el bello universo de tu mirada
lo recordaré todo ello
y me lo llevaré para siempre conmigo...

Saludos