"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
. . .

sábado, 13 de febrero de 2010

El caso del Juez Garzón.

De vez en cuando se suscitan en este país polémicas ruidosas. Y no solo ruidosas, sino estériles, como la que en los últimos días ha surgido a propósito de la causa judicial abierta sobre el juez Baltasar Garzón. “Prima facie” da la impresión de ser una campaña para apoyar a Garzón. Hablaremos de ello.

Llevo ya 16 años recorriendo con mi toga los Juzgados y Tribunales. Conozco, pues, el mundo de la Justicia, dado que los Abogados también nos movemos entre bastidores.

Obviamente, todo el mundo tiene derecho a opinar y a pensar como desee, pero pienso que cuando se habla de algo o se apoya algo primero hay que saber de lo que se está hablando o lo que se está apoyando. Me preocupa la tremenda e irresponsable campaña de desprestigio que se ha desatado con esta ofensiva publica (permítaseme esta licencia), pero no contra Garzón, sino contra el propio Poder Judicial e instituciones judiciales. Y esta campaña parece orquestada por legos en Derecho, esto es, por parte de quien no puede opinar fundadamente al no ser especialista en temas jurídicos, se nota a leguas de distancia, porque si no fuera así no dirían las solemnes tonterías que están diciendo.

Veo titulares en la prensa e incluso escucho frases pronunciadas en tertulias radiofónicas, tan sumamente ridículas como estas: “la Justicia va contra Garzón por haber investigado los crímenes del franquismo”, “Pase lo que pase, la justicia va a quedar muy dañada con esto”, “Quienes juzgan a Garzón son los herederos intelectuales del franquismo”, y otras lindezas semejantes que están creando una innecesaria e infundada alarma social.

Recordemos que el dictador falleció hace ya la friolera de treinta y cinco años (concretamente, yo era un niño de diez años cuando murió y no recuerdo nada de aquel día, solo que los niños estábamos felices porque no hubo Colegio) y que vivimos en un Estado social y democrático de Derecho, donde la democracia es una bendita realidad afortunadamente consolidada en el periodo de paz más largo de nuestra historia: el actual.

Recordemos tambien que la bandera de la Justicia es su independencia: Art. 117 de la Constitucion, Norma fundamental del Estado Español, en su parrafo 1º dice esto: "La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del Poder Judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley". Y en su parrafo 3º, ATENCION, dice: "El ejercicio de la potestad jurisdiccional en todo tipo de procesos, juzgando y haciendo ejecutar lo juzgado, corresponde exclusivamente a los Juzgados y Tribunales determinados por las leyes, según las normas de competencia y procedimiento que las mismas establezcan." Y esto no es norma preconstitucional: ¡es la propia Constitución!

Lo cual signifia varias cosas: una, que la Justicia es independiente, no debemos olvidarlo, en segundo lugar que los jueces estan sometidos al imperio de la Ley, como cualquier ciudadano; y en tercer lugar, atención, que el juez no puede hacer las cosas como quiera, sino ateniendose a las normas de competencia y procedimiento establecidas en la Ley. Por ello, las tonterias que se dicen por ahí están creando una innecesaria y peligrosa alarma que socava el prestigio de una gran institución, como es, nada mas y nada menos, que el Poder Judicial, que es el tercer poder del Estado; están siendo esparcidas a los cuatro vientos sin seriedad; en muchas ocasiones al ciudadano no se le está explicando toda la verdad. Por ello, esta información a veces parcial e interesada de la realidad es muy peligrosa, porque luego pasa lo que pasa: están provocando la comprensible indignación de muchas personas que no conocen el fondo del asunto y que al no tener más datos que una incompleta información no entienden que quien con tanta valentia ha perseguido los horribles crímenes del franquismo sea ahora condenado por la Justicia, sacando conclusiones forzadamente erróneas (frases del tipo “¡Que barbaro, la justicia va contra Garzón! ¡Pero bueno, en que pais vivimos!”). Y en segundo lugar, lo que es peor es que quizás se está creando un clima de linchamiento mediático a las instituciones judiciales, lo cual no es admisible. Hay que cuidar a los tres poderes del estado, y especialmente a la Justicia, precisamente porque siempre ha sido la cenicienta de esos tres poderes, aunque fundamental en el equilibrio de los mismos.

La Justicia tendrá sus defectos, como toda obra humana: pero es muy peligroso entrar en esa dinámica de acoso y derribo sin saber las causas. Me recuerda al juicio contra Jesús en presencia de Pilato, a quien coaccionaron: ”¡Si sueltas a ese no eres amigo del Cesar!”

Ahora examinemos el tema, con seriedad, con frialdad y asepsia, dejemos las emociones guardadas un ratito en un cajón y si les parece intentemos meditar tranquilamente. Veamos que ha sucedido. Parece que arranca todo de una querella que un sindicato o grupo ultraderechista interpuso contra Garzón. El hecho de que la querella la haya interpuesto un grupo ultraderechista es una cuestión nimia: una denuncia la puede interponer cualquiera. Afortunadamente, la ultraderecha jamás ha ganado en España unas elecciones democráticas, ni espero ni deseo que las gane nunca, además, históricamente la ultraderecha nos llevó a sitios donde nadie quiere volver y donde, ojala, nunca volvamos. Democracia y libertad ante todo.

No he leído la querella, aunque he intentado documentarme al máximo. Parece que son varios los motivos de la querella, al parecer el mas sonado estriba –entre otros- en una invasión competencial por parte de Garzón de la competencia de los Jueces ordinarios para perseguir los crímenes del franquismo; de modo que parece que la querella no se interpone contra Garzón por haber perseguido los crímenes del franquismo, como erróneamente se quiere hacer creer, sino por una cuestión competencial. Parece que se interpone por diferentes cuestiones de procedimiento, como la invasión de las normas competenciales. (He usado la palabra "parece", lo sé, hasta cuatro veces en este parrafo).

Recordemos que una querella es solo un acto de parte, de quien denuncia. La última palabra la tiene la Justicia. Estamos en un procedimiento judicial. Y la causa está "sub iudice" de modo que aún es pronto para opinar, nada terrible esta sucediendo, de modo que es conveniente no dramatizar y dejar que la Justicia haga su cometido. Además, a Garzón le protege la presunción de inocencia, como a cualquier otro ciudadano.

Creo en la Justicia. Creo que no se debe hacer demagogia ni politizar a la Justicia., ni socabar su credibilidad dudando de su imparcialidad e independencia sin motivo alguno. Porque algo hay claro: ante una denuncia el Juez puede hacer inicialmente dos cosas: o archiva el caso (si no ve indicios de delito) o tramita diligencias: esto segundo lo hace si ve indicios de delito. Si la causa contra Garzón esta abierta es que el Tribunal ha visto indicios de delito, lo cual NO significa que finalmente sea condenado: ahora se esta investigando, ya se verá lo que sucede.

Ahora separemos “sentimiento” de “justicia”, porque son mundos y valores completamente distintos.

SENTIMIENTO. Respeto muy profundamente el dolor de la victimas del franquismo, que cuentan con mi cariño y con mi reconocimiento; de hecho un familiar muy directo mío también fue represaliado. Pienso que todos los responsables han de ser juzgados o, de no ser posible (por el tiempo transcurrido ya) dar satisfacción a las victimas. Que si, que estoy totalmente de acuerdo. El franquismo no es, ni ha de ser intocable: los causantes de crímenes han de pagar su culpa, como cualquiera y las victimas han de ser compensadas.

Me parece que Garzón actuó como un hombre integro y valiente cuando investigó los crimenes franquistas, tratando de remediar la injusta situación de los miles de inocentes que fueron injustamente enterrados en fosas comunes. Igual de valiente cuando procedió contra Pinochet. Aquello fue una injusticia que habia y hay que reparar, y se merece por ello aplauso y reconocimiento.

JUSTICIA. Esos horrendos crímenes, por muy horribles y detestables que sean, que sin duda lo son, han de investigarlos y en su caso juzgarlos los jueces competentes, en puro cumplimiento de la Ley.

No estamos hablando ahora de una cuestión de ética, sino legal: de una cuestión de competencia y de aplicación de normas de procedimiento, que es distinto.

Es muy posible que Garzón sea inocente. Pero ahora solo se trata de investigar si ha cometido o no ha cometido delito: y eso no es “ir contra Garzón”, solo se le está investigando. Además, el hecho de que una querella sea inicialmente admitida no implica necesariamente que finalmente prospere: puede ser archivada finalmente, si se comprueba que no hay delito.

Decir que pretenden “anularle como Juez por tratar de enjuiciar el franquismo” es una maliciosa falacia. Entiendo que la Justicia no quiere hacer eso. La justicia pretende que se cumpla la ley, en este caso las normas sobre la competencia de cada juez para conocer y enjuiciar asuntos.

El juez, como todo ciudadano, esta sometido al imperio de la ley. Si Garzón –hablo en hipótesis- cometió infracción al autodeclararse competente puede que incumpliera la Ley: la ley que marca claramente la competencia que cada juez tiene para juzgar determinados asuntos. Ya veremos que alcance tiene su incumplimiento, si es que lo hizo, cosa que precisamente se está investigando.

Dejemos el corazón en barbecho, y meditemos con la máxima asepsia posible sobre este tema. Juro que no acierto a comprender el papanatismo tan tonto/malicioso que se ha desatado con esta polémica. Creo que hay incluso un "Manifiesto por la Justicia de Garzón". Es curioso: el titulo ya lo dice todo, no habla de defender a la Justicia como valor supremo de nuestro Estado de Derecho, no: parece defender la Justicia “de Garzón”, esto es, la suya, la que imparte este Juez en concreto; como si Garzón no se pudiera equivocar; como si no fuera un ser humano sometido a la posibilidad de error, como todos nosotros. Incluso existe un grupo de intelectuales que apoya el Manifiesto.

CONCLUSION. El hecho de que Garzón haya perseguido crímenes del franquismo le hace acreedor de mi profunda simpatía y reconocimiento. Pero ello, por muy bueno, noble, ético y justo que sea (que indudablemente lo es) no le da “patente de corso” ni derecho alguno para ignorar las normas de procedimiento, como “presuntamente” -ya veremos- ha hecho. La ley es la ley.

Ya veremos lo que pasa. En todo caso, deberíamos de respirar tranquilos, pues es un triunfo de la Justicia, de la democracia y de la Ley que Garzón, como cualquier ciudadano, esté bajo el imperio de la ley, y no sobre ella, por mucho que haya perseguido al franquismo, lo cual, reitero, le granjea mi simpatía y respeto, pero, insisto, no le exime de su obligación de cumplir la ley, como cualquier otro ciudadano.

Saludos.



viernes, 12 de febrero de 2010

La condesa Trifaldi

Para el grupo de lectura del Quijote en La Acequia.

En este capitulo 36 nos enteramos de que en la pasada burla un mayordomo del duque hizo el personaje de Merlín (el de la "voz algo dormida y lengua no muy despierta"), y algo que jamas perdonaré a los duques: que ¡un paje! hiciera de Dulcinea, lo cual explica su "desenfado varonil y su voz no muy adamada", como nos dice Cervantes, lo cual vuelve a confirmarme aún más lo “cochambroso” que resultó la primera burla de los duques. Se trata de una burla muy burda, basta, chabacana, impropia de gente de titulo, y mucho menos de nuestros protagonistas. Me remito a mi comentario de la semana pasada, que aquí reitero.

Lo que si queria decir es que, respetuosamente por supuesto, disiento de quien considera a estos espectáculos burlescos de los duques como una especie de homenaje o agasajo a Sancho y a don Quijote; según esta opinión se supone que al ser ya personajes famosos, -tras haber leído los duques la primera parte de la novela-, tanta máquina y tanta farándula supone o podria suponer una especie de agasajo ducal hacia los protagonistas. El caso es que a mi no me lo parece, pues en mi humilde opinion pienso que había otras maneras mejores de agasajarlos, si esa hubiera sido la intención de los duques. Pero no: yo creo que tratan de burlarse de ellos despiadadamente, para pasar el rato, usándolos como bufones. Además, estos duques no son delicados, se burlan de nuestros protagonistas sin estilo alguno.

Hasta los duques mismos tuvieron que darse cuenta de lo chabacana que resultó la primera burla, porque ahora viene una segunda burla que nos tendrá ocupados varios capítulos: la de la Condesa Trifaldi. Pero en esta segunda burla se conoce que los guionistas (los duques) tienen mas cuidado, está mejor diseñada, hay mas elegancia. Por lo pronto, los actores han mejorado mucho; el que hace el papel de escudero de la condesa Trifaldi tiene la voz “grave y sonora” y, en general, de la descripción que hace Cervantes de los personajes, indumentaria y prosopopeya se desprende muy claramente que los duques prepararon esta burla mucho mejor y más cuidadamente que la anterior, y consecuentemente, con mucha más malicia, casi con premeditación y alevosía, diria yo.

El escudero de la condesa, muy inteligentemente, no se dirige a D. Quijote, a quien finge no conocer, sino al duque, preguntando por nuestro héroe. Todo tiene que dar la apariencia de auténtico. Y los duques, insisto, actúan con más astucia que la vez pasada, situándose en un plano distinto al de la burla, como si la cosa no fuera con ellos, como si no estuvieran al tanto de nada, a fin de que D. Quijote no sospeche; cuando el escudero de la Trifaldi se ha ido el duque le dice a D. Quijote, aparentemente asombrado, estas razones: “apenas ha seis días que la vuestra bondad está en este castillo, cuando ya os vienen a buscar desde lueñas y apartadas tierras”.

Claro que si. Y es que este par de sinvergüenzas ya conocen que D. Quijote ayuda a los menesterosos. Leyeron en la primera parte que D. Quijote ayudó a la princesa Micomicona y ahora, seguros están de que hará lo propio con la desventurada Dueña Dolorida. Y no se equivocan. Ese es el cebo, y D. Quijote obviamente acepta. Pero no se olvida nuestro héroe del “rapapolvos” que el eclesiástico le dio capitulos atrás, pues hace ahora una encendida defensa de su profesión.

¿Y que decir de la carta de Sancho a su mujer? Una delicia. El va a lo que van todos, a hacer dinero. Que poco ha cambiado el mundo. De nuevo se ve, desde lejos, la mezcla de características que conforman la personalidad de Sancho. Por un lado, la codicia del escudero es tanta que hasta la duquesa le recrimina por ello, instándole a que se modere o al menos, que disimule. Sancho sabe que para ser gobernador tiene que azotarse: es su precio. Pero tiene tanta gana de gobernar que esta dispuesto. Y no obstante, al mismo tiempo rebosa ingenuidad: quiere a su familia, se acuerda de su mujer y de sus hijos, y como siempre hace gala de una excelsa fidelidad hacia su rucio; no se separa de su asno ni al sol ni a la sombra, pues le dice a su mujer que el rucio esta bueno y que le manda recuerdos, y que no piensa apartarse de él aunque le nombraran Gran Turco. ¡Al rucio que nadie lo toque...!

Saludos.

jueves, 11 de febrero de 2010

Un inmenso regalo. ¡Gracias Antonio!

Fijaros en lo que me ha pasado hoy. Cuando hoy he abierto mi buzón de correos me he encontrado con un sobre grande, de color amarillo, plastificado. Era voluminoso.

Remitente: nuestro querido Antonio Aguilera. Objeto que venia dentro: un regalo que me tenia prometido hace tiempo, que para mi es una joya, un libro intitulado El pensamiento de El Quijote visto por un Abogado”. Su autor fue un paisano suyo de su mismo pueblo, un portento intelectual que respondia al nombre de D. Niceto Alcalá Zamora y que fue, nada mas y nada menos que el Primer Presidente de la II Republica Española. ¡Ahí es nada!

Quien quiera saber mas de este eminente pensador, haga clic aquí.

Huelga decir he experimentado un inmenso placer al abrirlo. Para mi un libro es uno de los mejores regalos que un amigo puede hacer a otro; y en este caso se lo agradezco doblemente, viniendo de quien viene (Antonio tiene un corazón inmenso) y por la temática (lo escribe un compañero mio de profesión, y versa sobre nuestro idolo común, D. Quijote), compruebo que lo ha hecho con todo el cariño del mundo.

Si bien he de confesar que, fiel a mi costumbre, lo primero que he hecho al tener el libro en mis manos es abrirlo por la mitad y olerlo intensamente. Si, olerlo: aspirar el aroma a papel y a tinta impresa. Es una costumbre que siempre he tenido, si no lo hago no soy yo. A continuación le he echado un vistazo al indice. El libro es una maravilla. Como soy hombre de arranques, no me lo he pensado: he llamado por teléfono a Antonio y le he mandado un fuerte abrazo, junto con mi agradecimiento.

Que gusto; que autentico gustazo, que delicia para el alma tener este libro entre mis manos, por su temática y por su autor. Lo abro por azar en la pagina 37, y me deleito brevemente con su lenguaje culto, elegante, profundo, sabio.

“La formación espiritual de don Quijote lo provee para sus silogismos de premisas mayores y universales, generalmente exactas, profundas, razonables y razonadas, salvo cuando eleva a esa categoría disparates de sus libros favoritos, por él erigidos en axiomas, o que al menos acepta como postulados exentos de requerir demostración. Esa firmeza inicial de premisas mayores en los silogismos de don Quijote derrúmbase al llegar al término menor, incluido ya en la premisa de igual nombre, sujeto y eje decisivo para la conclusión.

El carácter, temperamento y constitución de nuestro héroe lo incapacitan con frecuencia para percibir ese término menor, constituido por personas cosas o hechos, es decir, por la infinidad de partes que lo forman, y de fragmentos en que se divide la realidad total, que de esa manera escapa a su percepción. Se equivoca en cuanto a las personas y cree por ejemplo desde su primera salida que las mozas “del partido” son pudorosas y altas doncellas, y que el ventero es castellano o alcalde al menos del castillo, e incluso cuando descubre el rostro de su amigo Sansón Carrasco bajo la mascara de Caballero de los Espejos niega obstinadamente la evidencia, a la cual se resiste. Ve las cosas como no son…


La confluencia de la lógica y la locura dentro de los silogismos de don Quijote conduce generalmente a una profunda diferencia entre los modos de estos, esencial para que el hidalgo discurra bien y proceda mal; suele no equivocarse en los modos universales, donde la conclusión, como las dos premisas, es todavía un principio o máxima general, aunque deducida de otra formula mas amplia; y en cambio se extravía y yerra en los modos particulares, donde ya entra y tiene que decidir algún elemento concreto de realidad, sea persona, cosa o hecho. Ahora bien, en su vida, como en la de todos los hombres, los modos universales del silogismo, escueto éste o reforzado con probanzas como epiquerema, sirven para definir el criterio y formar las convicciones, mientras que los modos particulares, rara vez completos en su estructura, y con harta más frecuencia reducidos a veloces entinemas son la guia de la conducta. Por eso se explica que don Quijote discurra con tanto acierto y ejecute con tanta arbitrariedad.”


Cuando cierro la pagina y voy a abrir otra me encuentro con otra agradable sorpresa, pues compruebo que en la primera hoja hay escrita para mi una cariñosa dedicatoria, manuscrita del propio Antonio Aguilera.

Si, amigo Antonio: llevas toda la razón. De modo que, como tu bien dices, emulemos a nuestro ídolo y... ¡seamos Quijotes! Y gracias de nuevo por este inmenso regalo, Antonio.

Con todo mi afecto, tu amigo Pablo Jesús Gámez.

Saludos.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Hijos del tiempo

La vida está llena de buenos y malos momentos. Pero la inevitable e imparable máquina del tiempo nos trae diferentes sensaciones y experiencias. A cada cual le trae algo distinto.

A muchos les trae certezas y verdades.

A muchos otros el tiempo nos trae dudas y nos deja incertidumbres.

Muchos de los que encuentran esas verdades –sus verdades- vienen desde el reino de la incertidumbre y están deseosos de agarrarse a alguna idea fija que de luz a su oscuridad o sentido a su vida: su verdad les da tranquilidad. A partir de ese momento, su vida gira alrededor de esa idea fundamental que por propia convicción o decisión se ha asentado en ellos, y tratan de vivir su vida conforme al contorno o dictado de esa idea, esto es, viven su vida conforme a la idea que tienen de ella.

Por el contrario muchos de los que vivimos al lado de la duda y de la incertidumbre hemos hecho el viaje opuesto: oriundos de verdades ajenas que otros implantaron en su mente, un buen día descubren su propio camino hasta que desembocan en el mar de la tranquilidad: en esa segunda inocencia de que hablaba Machado.

Como nada es absoluto para ellos, abandonan la búsqueda de tal idea y normalmente se vuelven tolerantes. Se conforman con el vivir cada pequeño detalle, con gozar de cada sorbo de buen vino, cada beso, cada mirada, cada flor, cada amanecer. Aprenden de la vida misma, que es su maestra; la vida les da su enseñanza, sin prejuicio alguno: el propio arte de vivir.

¿Es eso emotividad? Puede ser. Pero los años me lo han enseñado. De joven intentaba analizarlo y racionalizarlo todo, apenas disfrutaba de las cosas porque estaba demasiado ocupado en explicarme el por qué de esas cosas; pero con el tiempo y solo con el tiempo, se aprende que la vida no solo esta hecha para meditarla, por supuesto, sino sobre todo, para vivirla y gozar de los buenos momentos que te deja. No medites sobre una puesta de sol, sobre el beso del ser querido o sobre una buena tapa de jamón ibérico; siéntelo, gózalo, disfrútalo…es suficiente con eso.

Yo no sé lo que hay antes ni después de esto y cada vez me interesa menos. Pero ¿sabes? Me quedo con la paz y la serenidad que te da ese abrazo de amigo y esa copa de vino compartida en buena compañía; con el color de esa puesta de sol, con esa buena partida de póker; con el dulce néctar de sus labios y el refugio de sus brazos y con todos esos pequeños momentos que tan dulce sabor le dan a la vida.

Saludos.

martes, 9 de febrero de 2010

El espíritu de los blogs

En mi humilde opinión una de las ideas claves sobre el espíritu de los blogs es esta: Libertad de Expresión. Para mi la libertad de expresión es la sacrosanta columna vertebral de toda buena convivencia democrática que se precie. En un blog cada persona puede escribir lo que desee, que para eso es suyo; obviamente respetando a los demás. No olvidemos que nuestra parcela de libertad termina donde empieza la del otro.

Digo lo anterior porque me encuentro en muchos blogs -cada vez mas- con comentarios llenos de ira, y proferidos con un lenguaje de muy mal gusto, solo por el hecho de que el comentarista no comparte la opinión que el autor del blog vierte en la entrada en cuestión sobre tal o cual materia. Bueno, a veces incluso recibe uno emails anónimos de muy mal gusto, como me sucedió a mí hace poco, a propósito de la entrada del aniversario del Manifiesto, lo cual me da pie a la redacción de esta entrada. (Por cierto, la imagen de hoy es una foto mia, me la hicieron ayer, en mi Despacho.)

No está de más recordar de vez en cuando lo básico. Como por ejemplo, que nadie nos obliga a entrar a tal o cual blog ni a comentar allí; si no nos gusta lo que allí se dice no entremos más y punto. Claro, también podemos comentar, pero por lo menos con educación y respeto, con una elemental o mínima norma de cortesía, y que cada uno piense como le de la gana, obviamente con respeto. Fíjate: incluso puede que me moleste mucho lo que tu dices; pero desde luego, está claro que no tengo ningún derecho a tratar de impedir que te pronuncies libremente como tu desees, y al revés igual. Recordemos siempre a Voltaire: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo”.

Y sobre todo, no cuesta ningún trabajo ser respetuoso. No es lo mismo decir “No comas de eso, boludo, que te va a sentar mal, imbecil”, que decir, “Yo no probaría esa comida, porque quizás lo más probable es que te siente mal”. Insisto, creo que el binomio respeto/cortesía es fundamental. Un ejemplo, y lo tengo muy a mano: Casi, mi compañero de rutas moteras –ya os he hablado de él- no se parece en nada a mi, ni física, ni intelectual ni ideológicamente: somos completamente opuestos y pertenecemos a mundos muy distintos. Pero nos une un sincero aprecio y un profundo respeto por las ideas del otro.


Mi humilde “Diario de Cornelivs” es mi Diario Personal, una especie de prolongación de mi mismo. Como digo en la presentación que hago en la columna de la izquierda: “Escribo sobre todo lo que me interesa, me inspira o me apetece, sin seguir un orden lógico. Como podréis apreciar, es una especie de "cajón de sastre". Escribo sobre todo por las noches, con el sereno. Aquí desahogo mis emociones, y comparto mis reflexiones. Es una actividad alternativa con la cual me relajo del estrés diario de mi profesión (soy Abogado en ejercicio), y foro para hacer amigos y compartir con los demás temas de interés común.” Y lo seguiré haciendo.

Nadie deberia usar un blog como medio para desahogar sentimientos como la ira. Si estoy cabreado lo mejor que puedo hacer es irme al campo a dar saltos o proferir gritos, o a correr mis 8 Km., darme un paseo, tomarme una cerveza o ir al cine, pero no he de perder los estribos amargando la vida al prójimo en su blog, pues así se enrarece el ambiente. Creo que un blog es un instrumento que sirve para muchas cosas, entre otras para pasar un rato agradable. No deberíamos de hacer que perdiera su finalidad.

Por ello, que nadie me impida que escriba lo que tenga por conveniente, lo que me salga del corazón o lo que me de la gana, desde mi irrenunciable libertad de expresión, y desde mi profundo respeto a cualquier ideología o modo de pensar, incluida la tuya, ¿no te parece?. Porque puede que no te guste lo que yo diga; pero no me impidas que lo diga, ¿ok?

Nada nuevo he descubierto, es obvio todo lo expuesto. Pero lo más triste de todo es que haya que repetirlo ciclicamente -en pleno siglo XXI-, al haber quien aún no se ha enterado.

Saludos.

lunes, 8 de febrero de 2010

Recuerdos

El dia 23 de este mes cumpliré 45 años. ¿Estoy mas cerca de la cuarentena o de la cincuentena? Bah, veamos el vaso medio lleno de modo que preferiré considerarme más cuarentón que cincuentón.

Pero lo cierto es que...a medida que pasan los años más me acuerdo de mi padre. Su pérdida fue un duro golpe. Lo echo de menos. Añoro su imperturbabilidad, su serenidad, su presencia de ánimo ante las dificultades, sus buenos consejos; su cariño.

A la hora de "la ligá" (el aperitivo) es inevitable acordarse: tengo grabadas en mi mente tantas conversaciones, tantas anécdotas...incluso el otro dia me sorprendí a mi mismo con costumbres que el me enseñó. Fijaros, eran las 13,15 aprox, faltaba poco para comer, pero tenia hambre y como no almuerzo hasta las 14,30 aproximadas quise matar el gusanillo rápidamente con lo primero que ví: un par de dedillos de vino y un tomate medianito partido por la mitad y aderezado con "sal gorda", (ojo, su sabor no es como el de la sal fina) es una tapa deliciosa como aperitivo. El tambien lo hacía y aquella tapa, adobada con su recuerdo... me supo deliciosa.

Si, asi es: mientras más años cumplo, mas me acuerdo de los viejos, como en este loco mes de febrero en que cumplire 45: me estoy acordando mucho de él. Y tambien de mi abuelo materno: pocas cosas lo alteraban.

Viejos que sabian vivir. Su recuerdo sereno y cariñoso me consuela en este frio y lluvioso mes.

Dioses, dadme luces para seguir aprendiendo de su ejemplo. Si, porque ¿sabéis? A pesar de que ya se fueron...aún me siguen enseñando.

Saludos.