"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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sábado, 12 de junio de 2010

Corriendo bajo la lluvia

El sábado es un dia estupendo, pues los niños no tienen colegio, y nosotros no trabajamos, con lo cual podemos comer todos juntos y lo pasamos bien. Tras la comida, me marcho a la cama y me duermo una breve siestecita, con la idea de levantarme para correr a ritmo de footing mis 8,5 km. diarios.

Dormida la siesta, me levanto sobre las 16,00 horas y cuando voy a salir a la calle me llevo una agradable sorpresa: esta lloviendo. No es una lluvia muy intensa, pero si fina y persistente. La he saludado con alegria, y con el ánimo bien dispuesto me he ido a correr, pero sin chubasquero ni paraguas ni nada, son un estorbo. He salido (como tantas veces) solo provisto de mis pantalones cortos negros, camiseta de manga corta negra y zapatillas de deporte.

Maravilloso, insuperable, estupenda sensación. Normalmente todos los dias me cruzo con otras personas que corren como yo, o caminan. Pero hoy la lluvia ha hecho que haga todo el trayecto solo. En completa soledad, corriendo bajo la lluvia en medio del mar de olivos, con ese agradabilisimo olor a tierra mojada y a vegetación primaveral, he disfrutado enormemente, esto ha sido un auténtico regalo de los dioses. Cuando regresaba por el Canónigo, y ya se veia Jódar a lo lejos, la lluvia ha apretado un poco, de modo que he vuelto a casa completamente mojado, pero feliz. He tardado 48 minutos en recorrer los 8,5 Km. Para mi, bien.

Marcho directamente a la ducha, de la cual salgo nuevecito flamante, y con una indescriptible y placentera sensación de bienestar. Os explicaré que para aquellos que hacemos deporte la sensación de sentirnos bien, la vitalidad y la alegría que esto produce cuando lo practicamos tiene una explicación bioquímica, pues las endorfinas naturales que produce nuestro propio cuerpo cuando hacemos deporte adquieren un papel protagonista: son las causantes últimas de esta sensación tan agradable. Ha estado chulo.

¿Quien se anima un fin de semana a correr conmigo?

Saludos.

jueves, 10 de junio de 2010

¡Adiós, verdugos...!

Los jueves leemos el Quijote.

Para el grupo de lectura del Quijote en La Acequia.

Se acabó por fin el gobierno de Sancho, que ya estaba harto de pasar hambre y de dar opiniones y pareceres. En este capitulo 53 llega a su último término la crueldad de los burladores, de estos bellacos dirigidos por los malditos duques.

Si he de ser sincero, me he sentido aliviado leyendo el final del gobierno de Sancho porque representa el final de sus fatigas y de sus innumerables pesares. Y es que el pobre, desde que llegó a su “insula” no ha tenido ni un momento de sosiego.

Se conoce que como Sancho es mas sensato e inteligente de lo que habian previsto, y como no saben como despacharlo, inventan el suceso de la guerra con los invasores de la insula para procurar de una vez que el gordito escudero se marche. Y desde luego, lo consiguen.

Sabiamente decide volver a su vida anterior y por fin podemos los lectores respirar tranquilos: sus verdugos no se van a reir mas de él. Ya era hora. Sancho los manda a paseo: ¡adiós, verdugos! Ahora reiros de otro. Y Sancho, que comprende y digiere la experiencia, añora su pasada libertad dándose cuenta de las incomodidades que trae la soberbia y la ambición. Cervantes hace aquí un cántico a la vida sencilla y Sancho acude a ver a su rucio, a quien besa (podemos verlo en la inolvidable imagen de Gustavo Doré, arriba a la izquierda), y emocionándose, le dice:

“…después que os dejé y me subí sobre las torres de la ambición y de la soberbia, se me han entrado por el alma adentro mil miserias, mil trabajos y cuatro mil desasosiegos”.

Yo tambien me emociono imaginándome la escena. Recordemos que Sancho, en el fondo (y a pesar de sus defectos) es un bonachón a quien gusta la vida sencilla. Jamas de los jamases se ha olvidado de su rucio, de su alhaja, de su mejor amigo, hemos tenido ocasión de comprobarlo en toda la obra. A continuación, cuando se sube sobre el rucio, hace un discurso que siempre me ha fascinado y que, en mi humilde opinión, es un compendio de sabiduría.

“…bien se está cada uno usando el oficio para que fue nacido. Mejor me está a mí una hoz en la mano que un cetro de gobernador, más quiero hartarme de gazpachos que estar sujeto a la miseria de un médico impertinente que me mate de hambre, y más quiero recostarme a la sombra de una encina en el verano y arroparme con un zamarro de dos pelos en el invierno, en mi libertad, que acostarme con la sujeción del gobierno entre sábanas de holanda y vestirme de martas cebollinas. Vuestras mercedes se queden con Dios y digan al duque mi señor que desnudo nací, desnudo me hallo: ni pierdo ni gano; quiero decir que sin blanca entré en este gobierno y sin ella salgo, bien al revés de como suelen salir los gobernadores de otras ínsulas…”

Incluso contesta con mucha prudencia a los que le piden que dé cuentas de su gestion; pero lo que más me sorprendió fue la prudencia de Sancho (a pesar de lo rustico que es) en la contestación que le dio al Dr. Pedro Recio. Otro en su lugar quizás no se hubiera contenido tanto.

El mismo Sancho, con su prudencia, se ha retratado: un gobernador decente, con principios éticos y morales, que no se lleva ni un céntimo de su gobierno; que por fin parece que se conoce a si mismo; y que comprende, porque lo ha experimentado en carne propia, que “por su mal le nacieron alas a la hormiga”.

Saludos.

miércoles, 9 de junio de 2010

La derrota

He jugado. Y he perdido. Duele la derrota, ya lo creo que duele. Pero, si bien es cierto que he vuelto del frente con heridas, y derrotado, lo hago con la frente alta. Ya se sabe: no hay hombres perfectos, sino intenciones perfectas. Pero al menos he luchado, he tenido agallas para enfrentarme. No como tu: siempre criticas a los que pierden, pero nunca has tenido cojones para combatir. Solo los que luchan pierden. Solo los que juegan la partida, los que se atreven a jugar, pierden. Y ¿sabes lo que te digo? Que doy gracias a los dioses porque me dieron animo para luchar, aunque perdí. Pero le eché agallas a la vida: no me quedé quieto. La experiencia me enseñó.

"El soldado mas bien parece muerto en la batalla, que vivo en la fuga", dijo Cervantes. Y llevaba razón, ahora lo comprendo. Me ves derrotado y herido, pero mis heridas son el espejo de tu cobardía. Tu te sientas a hacer punto, como las comadres en la Place de la Concorde, en pleno 1.789, cuando veian caer las cabezas en la guillotina para matar su anorgasmia y su hastio, ¿verdad?



En el pecado llevas la penitencia. Lástima te tengo: tu nunca sabrás lo que es eso, tu nunca seras protagonista de nada: solo un ácido espectador. No sabes construir: solo destruir. Y encima eres envidioso: no puedes tolerar tu propia mediocridad, te resulta insoportable: por eso destruyes y arrojas ácido al rostro de quien tiene narices suficientes como para atreverse a algo grande, aunque caiga en la lucha, ¿verdad?

Tienes lo que te mereces. Y si, ya lo creo: en el pecado llevas la penitencia.


Saludos

martes, 8 de junio de 2010

Finitud

En mi humilde opinión, una de las mas sabias y excelsas leyes de la naturaleza consiste en nuestra propia finitud: todo lo que comienza ha de terminar, de modo que un buen dia partiremos de aquí. Venimos a este mundo desnudos y nos marcharemos de igual forma, de modo que por mucho afán por tener y por atesorar que tengamos ("¡el dinero tenia que ser como los ajos!" decian los viejos, y yo estoy de acuerdo con ellos) no nos podremos llevar nada de aqui, absolutamente nada: ni dinero, ni acciones, ni vehículos, ni yates, ni ningún bien material. Asi es. Ni siquiera la ropa física que le colocan al cadáver hará el viaje: se quedará aquí, como nuestro cuerpo, hasta que se pudra todo.

Así son las cosas, nada nuevo hemos descubierto. Pero una cosa es saber y otra cosa asumir. Porque si todos sabemos esto, ¿Por qué actuamos como si fuéramos eternos, como si no lo supiéramos o no quisieramos saberlo, o como si nunca nos fuera a llegar nuestra hora? Pasamos de puntillas sobre razonamientos como este, porque nos incomoda enormemente. Y lo cierto es que, quizás a veces, en un minuto solo de tiempo de razonamiento puede estribar la diferencia entre una vida vana y otra vida completa.

-Todo eso ya lo sabemos.

-¿Seguro? ¿Realmente lo sabemos?

-¿Entonces que hacemos, nos abandonamos al catastrofismo?

-No, todo lo contrario. Abramos los ojos del espíritu y demosle importancia a las cosas que realmente la tienen. Merece la pena vivir una vida plena y poner en práctica lo que decimos que sabemos. Que extraño: el hombre lleva miles de años muriéndose; deberiamos de tener ya experiencia, pero parece que somos duros de oido.

Saludos.

lunes, 7 de junio de 2010

¡Enhorabuena, campeón...!

¡¡¡Lo volvió a hacer!!! Este chico mallorquín ha vuelto a hacer que el tenis español brille a la mayor altura posible. Ha recuperado su trono, como Rey de la tierra batida, trono que solo las lesiones (no los adversarios) le pudieron arrebatar. Volví a emocionarme ayer, como no. Disfruté enormemente de la victoria de nuestro campeon, y como español y como aficionado al deporte me recocijé lo indecible, y aún mas por los estúpidos deslenguados de los que hablaré luego.

Rafa Nadal vuelve a ser el numero 1 del mundo. Ahí está; de nuevo el Rey Nadal se pasea por Paris. Ojead la prensa escrita, toda se rinde hoy a Nadal.

Y ello a pesar de esos pocos (afortunadamente) comentaristas de la prensa escrita; a pesar de esos otros estúpidos especialistas en nada y amantes de la critica inmisericorde (que los dioses nos libren de ellos) y sobre todo, y por último, a pesar de tanto y tanto chismoso vomitivo de esta España profunda y harto envidiosa que suele sentarse en la plaza a ver como caen los grandes, y que ahora lo alaban, pero que hasta hace pocos dias no dudaban en criticarlo y negar a Nadal cualquier posibilidad de volver al cenit del tenis mundial; que no cesaban de decir que estaba "acabado", que era un "matado"; que su futuro en el tenis habia terminado.

Brindo de todo corazón por tí, chico. ¡Felicidades campeón...!

Saludos.