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martes, 11 de noviembre de 2008

La vida.

Asi se escribe en hindú el nombre de Rajneesh Chandra Mohan Jain, (रजनीश चन्द्र मोहन जैन) maestro espiritual hindú fallecido en 1.990, conocido tambien como Osho (haced click). Hoy este maestro me ha dado una lección que quiero compartir con todos vosotros. A poco que blogueéis un poco vereis infinidad de blogs que citan el texto que voy a transcribir, y que seguramente conocereis. Pero muy pocos citan la fuente. Yo si la cito, el texto es suyo, de Osho. Parece como si a la gente le gustara muchisimo este texto, pero no asi su autor. Dejando al margen de las circunstancias personales de su vida (todos cometemos errores) me ha parecido muy interesante este texto, porque invita a reflexionar. Además, muchas personas están acostumbradas a criticar un texto antes de leerlo. Solamente conociendo el autor ya se forman un juicio precipitado y erroneo y lo rechazan de plano. Craso error. Yo no rechazo ninguna idea hasta que no la he estudiado concienzudamente de principio a fin. A mi me ha servido este texto. Espero que a vosotros también.

El texto, de su obra "El arte de morir", dice asi:

"La vida es vivir. No es una cosa, es un proceso. No hay otra forma de conocer lo que es la vida más que viviendo, estando vivo, fluyendo, discurriendo con ella. Si buscas el significado de la vida en algún dogma, en una determinada filosofía, en una teología, da por seguro que te perderás lo que es la vida y su significado.

La vida no te está esperando en ninguna parte; te está sucediendo. No se encuentra en el futuro como una meta que has de alcanzar, está aquí y ahora, en este mismo momento, en tu respirar, en la circulación de tu sangre, en el latir de tu corazón. Cualquier cosa que seas, es tu vida y si te pones a buscar significados en otra parte, te la perderás. El hombre ha estado haciendo esto durante siglos.

Los conceptos se han vuelto muy importantes, las explicaciones se han vuelto muy importantes y lo real ha sido olvidado por completo. No vemos lo que de hecho ya está aquí, queremos racionalizaciones.

Oí una hermosa historia.

Hace unos años un americano de renombre tuvo una crisis de identidad. Buscó la ayuda de la psiquiatría, pero no resolvió nada porque no encontró a nadie que pudiera revelarle el significado de la vida, que era lo que él deseaba conocer. Poco a poco se fue enterando de la existencia de un venerable e increíblemente sabio gurú que vivía en una misteriosa y casi inaccesible región de los Himalayas. Llegó a creer que solamente ese gurú le podría revelar lo que la vida significaba y cuál debía ser su destino. De modo que vendió todas sus posesiones y empezó su búsqueda del gurú que todo lo sabía. Estuvo ocho años yendo de pueblo en pueblo por todos los Himalayas, buscándole. Y un día acertó a encontrarse con un pastor que le dijo dónde vivía el gurú y como debía llegar a ese lugar.

Tardó casi un año en encontrarle, pero lo consiguió. Se presentó a ese gurú, que desde luego era venerable y tenía más de cien años de edad. El gurú accedió a ayudarle, especialmente cuando escuchó todos los sacrificios que el hombre había realizado buscándole.

«¿Qué es lo que puedo hacer por ti, hijo mío?», le preguntó el gurú. «Necesito conocer el significado de la vida», le contestó el hombre. A lo que, sin dudar un instante, replicó el gurú, «La vida», dijo, «es un río sin fin».«¿Un río sin fin?», dijo el hombre con asombro. «¿Después de recorrer todo este camino para encontrarte, todo lo que tienes que decirme es que la vida es un río sin fin?» El gurú se quedó estupefacto, anonadado. Se enfadó mucho y le dijo, «¿Quieres decir que no lo es?»

Nadie puede darte el significado de tu vida. Es tu vida y el significado ha de ser también el tuyo. Los Himalayas no te servirán de ayuda. Nadie más que tú puede encontrarlo. Es tu vida y solamente es accesible a ti. Solamente con el vivir te será revelado el misterio. Lo primero que me gustaría decirte es: no lo busques en ninguna otra parte. No lo busques en mí, no lo busques en las escrituras, no lo busques en inteligentes explicaciones; son sólo justificaciones, no explican nada. Simplemente atiborran tu mente vacía, no te hacen consciente de lo que es. Y cuanto más está la mente atiborrada de conocimiento muerto, más torpe y estúpido te vuelves. El conocimiento hace a la gente estúpida, adormece su sensibilidad. Se atiborran de él, cargan con él, refuerzan su ego con él, pero no les aporta luz y no les indica el camino. No puede hacerlo. La vida ya está burbujeando en tu interior. Solamente puedes contactar con ella allí. El templo no está en el exterior; tú eres su santuario. Por eso lo primero que has de recordar, si quieres saber lo que es la vida, es: nunca la busques en lo exterior, nunca trates de descubrirla en alguien. El significado no puede ser transferido de este modo. Los Maestros más grandes nunca han dicho nada sobre la vida, siempre te han devuelto a ti mismo.

Lo segundo que has de recordar es: una vez que sepas lo que es la vida, sabrás lo que es la muerte. La muerte es parte del mismo proceso. Por lo general creemos que la muerte llega al final, por lo general creemos que la muerte se opone a la vida, por lo general creemos que la muerte es el enemigo, pero la muerte no es el enemigo. Y si consideras a la muerte como el enemigo esto simplemente demuestra que no has sido capaz de saber lo que es la vida.

La muerte y la vida son dos polaridades de una misma energía, del mismo fenómeno, el flujo y el reflujo, el día y la noche, el verano y el invierno. No están separados y no son opuestos ni contrarios. Son complementarios. La muerte no es el fin de la vida; de hecho es una culminación de una vida, la cresta de la vida, el clímax, el gran final. Y una vez conoces tu vida y su proceso, entonces comprendes lo que es la muerte. La muerte es una parte orgánica, integral de la vida y es muy amistosa con ella. Sin ella la vida no puede existir. La vida existe debido a la muerte, la muerte le da un trasfondo. La muerte es, en efecto, un proceso de renovación. Y la muerte sucede a cada instante. En el instante en que inhalas y en el instante en que exhalas, ambas se dan. Al inspirar, la vida entra; al expirar, viene la muerte. Por eso al nacer un niño lo primero que hace es inspirar; entonces la vida empieza. Y cuando un viejo muere, lo último que hace es exhalar; entonces la vida se va. El exhalar es la muerte, el inspirar es la vida. Son como las dos ruedas de una carreta. Vives tanto debido a que inspiras como a que expiras. El exhalar es parte del inhalar. No puedes inhalar si dejas de exhalar. No puedes vivir si dejas de morir.

El hombre que ha comprendido lo que es su vida, permite que la muerte suceda, le da la bienvenida. Muere a cada instante y a cada instante resucita. Su cruz y su resurrección suceden continuamente como un proceso. Muere al pasado a cada momento y nace una y otra vez al futuro.

Si observas lo que es la vida podrás saber lo que es la muerte. Si comprendes lo que es la muerte, solamente entonces serás capaz de comprender lo que es la vida. Forman un organismo. Por lo general, debido al miedo, hemos creado la división. Creemos que la vida es buena y que la muerte es mala. Creemos que ha de desearse la vida y que ha de evitarse la muerte. Creemos que, de alguna forma, hemos de protegernos contra la muerte. Esta idea absurda crea interminables desgracias en nuestras vidas, porque una persona que se protege contra la muerte se vuelve incapaz de vivir. Es la persona que teme exhalar y entonces es incapaz de inhalar y se queda embarrancada. Entonces simplemente mal vive, su vida deja de ser un fluir, su vida deja de ser un río. Si realmente deseas vivir has de estar dispuesto a morir. ¿Quién en ti teme a la muerte? ¿Teme la vida a la muerte? No es posible. ¿Cómo puede la vida sentirse asustada por su proceso integral? En ti hay algo más que está asustado. El ego es el que teme en ti. La vida y la muerte no son opuestos. El ego y la muerte sí son opuestos. La vida y la muerte no son opuestos. El ego y la vida sí son opuestos. El ego está en contra de los dos, de la vida y de la muerte. El ego teme el vivir y el ego teme el morir. Teme vivir porque a cada paso, al esforzarse en pos de la vida, hace que la muerte se acerque. Si vives, te estás acercando a la muerte. El ego teme morir, de ahí que también tema vivir. El ego simplemente mal vive. Hay mucha gente que ni está viva, ni está muerta. Esto es lo peor. Un hombre que está vivo plenamente también está lleno de muerte. Ese es el significado de Jesús en la cruz. Jesús acarreando con su propia cruz no ha sido plenamente compren-dido. Y les dice a sus discípulos, «Tendréis que llevar vuestra propia cruz». El significado de Jesús llevando su cruz es muy simple, no es nada más que esto: todo el mundo a de acarrear continuamente con su muerte, todo el mundo ha de morir a cada momento, todo el mundo ha de estar en la cruz porque éste es el único modo de vivir plenamente, totalmente.

Siempre que te encuentres con un momento de total vitalidad, de repente también verás ahí a la muerte. Sucede en el amor. En el amor, la vida alcanza un clímax, de ahí que la gente tema al amor.

Me siento asombrado continuamente por la gente que viene a mí y que me dice que teme al amor. ¿De dónde proviene este temor al amor? Se debe a que cuando realmente amas a alguien tu ego empieza a desaparecer y a fundirse. No puedes amar con el ego, el ego se convierte en la barrera. Y cuando quieres destruir la barrera, el ego te dice, «Esto se convertirá en una muerte, ¡cuidado!»

La muerte del ego no es tu muerte. La muerte del ego es en realidad tu posibilidad de vida. El ego es simplemente una cáscara sin vida a tu alrededor. Tiene que ser hecha pedazos y tirada. Surge de forma natural, del mismo modo que cuando un transeúnte pasa, el polvo se deposita sobre sus ropas, sobre su cuerpo y ha de darse un baño para limpiarse de ese polvo.

Al movernos en el tiempo, el polvo de las experiencias, del conocimiento, de la vida vivida, del pasado, se acumula. Ese polvo se convierte en tu ego. Al acumularse, se convierte en una cáscara que ha de ser rota y tirada. Uno se ha de bañar continuamente, cada día, de hecho, a cada instante, de forma que esta cáscara nunca se convierta en una prisión. El ego teme al amor porque en el amor la vida alcanza una culminación. Pero siempre que hay una culminación de la vida también hay una culminación de la muerte. Van de la mano.

En el amor mueres y renaces. Lo mismo sucede cuando meditas o rezas o cuando acudes a un Maestro y te entregas. El ego crea toda suerte de dificultades, de justificaciones, para que no te entregues. «Piénsatelo, medítalo, sé inteligente». Cuando acudes a un Maestro, el ego sospecha, se llena de dudas, crea ansiedad porque de nuevo estás volviendo a la vida, estás volviendo a una llama donde la muerte va a estar tan viva como la vida. Recuerda que la muerte y la vida se alimentan mutuamente, nunca están separados. Si estás un poco, mínimamente vivo, en el mínimo, entonces verás a la vida y a la muerte como dos cosas separadas. Cuanto más te acerques a la cima, más se irán aproximando. En el ápice, se encuentran y se funden en uno solo. En el amor, en la meditación, en la confianza, en la oración, siempre que la vida es algo total, la muerte está allí. Sin muerte, la vida no puede ser total.

Pero el ego siempre está pensando en divisiones, en dualidades. Lo divide todo. La Existencia es indivisible, no puede ser dividida. Eras un niño, luego te hiciste mayor. ¿Puedes delimitar cuándo te hiciste mayor? ¿Puedes señalar el lugar en el tiempo cuándo de repente dejaste de ser un niño y te volviste un joven? Un día te vuelves viejo. ¿Puedes indicar cuándo te vuelves viejo?

Los procesos no pueden ser delimitados. Sucede exacta-mente lo mismo cuando naces. ¿Puedes señalar cuándo naciste? ¿Cuándo comienza realmente la vida? ¿Comienza cuando el niño empieza a respirar, cuando el doctor da unos azotes al niño y el niño empieza a respirar? ¿Es entonces cuando nace la vida? ¿O es cuando el niño entra en el útero, cuando la madre se queda embarazada, cuando el niño es concebido? ¿Empieza entonces la vida? ¿O incluso antes que esto? ¿Cuándo comienza exactamente la vida? Es un proceso que no tiene ni fin ni comienzo. Nunca empieza. ¿Cuándo está muerta una persona? ¿Muere cuando deja de respirar? Muchos yoguis han demostrado científicamente que pueden dejar de respirar y seguir vivos y luego regresar. De modo que el dejar de respirar no puede ser el final. ¿Dónde acaba la vida? Nunca acaba en parte alguna, nunca empieza en ninguna parte. Estamos sumergidos en la eternidad. Hemos estado aquí desde el mismo comienzo, si es que hubo alguna vez un comienzo, y vamos a seguir aquí hasta el final, si es que va a haber un final. De hecho no puede haber un principio ni puede haber un final. Somos vida, aun cuando la forma cambie, los cuerpos cambien, la mente cambie. Lo que llamamos vida es solamente la identificación con un determinado cuerpo, con una determinada mente, con una determinada actitud, y lo que llamamos muerte no es más que el salirse de esa forma, de ese cuerpo, de esa idea.

Cambias de casa. Si te identificas demasiado con una casa entonces el cambiar de casa será algo muy doloroso. Creerás que te mueres porque la casa antigua era lo que tú eras; esa era tu identidad. Pero esto no sucede porque sabes que solamente estás cambiando de casa, que tú sigues siendo el mismo. Aquellos que han mirado en su propio interior, aquellos que han descubierto quién son, llegan a descubrir un proceso eterno, sin fin. La vida es un proceso sin tiempo, más allá del tiempo. La muerte forma parte de él. La muerte es un revivir continuo, una ayuda para que la vida resucite una y otra vez, una ayuda para que la vida se libre de las viejas formas, para librarse de los edificios desvencijados, para librarse de las anticuadas estructuras de modo que seas capaz de fluir y puedas de nuevo volverte fresco y joven y seas otra vez virgen".

Saludos.
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22 comentarios:

loose dijo...

Interesante fragmento del libro de Osho. Desde luego que invita y bastante a reflexionar...

La vida cobra sentido cuando somos capaces de sentirla momento a momento, con consciencia.
Cierto es que todos aquellos que no aceptamos la muerte como un proceso unido a la vida vivimos en un sinvivir, y es entonces cuando no vemos la luz que hay en todo lo que hacemos, lo que somos, adónde vamos y con quién.

Un beso.

natàlia dijo...

Muy buen texto,gracias.

Besos!!!

Hada Saltarina dijo...

Me ha gustado lo que dices de Osho. Sí, a veces me da miedo aconsejarlo porque en sus textos hay de todo y no con todo estoy de acuerdo; pero sí con otra gran parte. Incluso él habla de sus incosistencias como fruto del fluir de la vida. A veces creo que opina desconociendo aquello de lo que habla y lo tergiversa, pero ¡¡¡despierta en uno muchas cosas!!! Tengo inundada la casa con libros de él, y cartas oráculo, cómo no!

¿Qué es la vida? A lo mejor, mientras uno busca la respuesta no la ejerce; y lo principal de la Vida es, precisamente eso: ¡¡¡VIVIRLA!!!

Un abrazo

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Me encanto lo que dice porque hay temor al amor, muy profundo ese texto y a pesar que fue escrito hace más de 100 años es súper actual. Cuando empieza la vida, cuando fuiste escogido en el vientre de tu madre, bueno me gusto y no sabía de la existencia de este personaje, muy ilustrativo.
Saludos

Alí Reyes H. dijo...

A pesar de ser un texto muy largo para colgar en un blog, debo reconocer que valió la pena leero

El Ente dijo...

Genial!!! Conocía a este hombre Osho, y muchas de las cosas que escribió tenian un mensaje digno de ser reflexionado.

Gracias por este gran post


un abrazo!!

RAMPI dijo...

Yo también conocía a Osho, porque había comprado uno de sus libros, pero no conocía ese fragmento en concreto. Gracias por compartirlo
Te mando un abrazo enorme
Feliz día
Rampi

Amig@mi@ dijo...

Esto es lo que me faltaba a mí hoy, jeje. Yo pienso que en cada fracaso, en cada desilusión morimos un poquillo, y con cada logro o ilusión nueva volvemos a vivir de nuevo. O al menos eso quiero pensar.
hoy me digo a mí misma "seguro que hay sol mañana".
Besos Cornelivs

el piano huérfano dijo...

Gracias, Pablo
por hacerme entender que solo tengo que vivir la vida tal y como somos con la fuerza que nos dá

otra vez no me queda otra, darte las gracias

Esther dijo...

Un texto muy interesante cornelivs y es verdad no hay que darle vueltas al sentido o fin de la vida solo hay que disfrutarla en cada respiración,cada visión,cada sonido,cada contacto,cada sabor...pues tenemos que abrir los cinco sentidos a la vida para que nos llene completamente ...

besitos sol

Pedro dijo...

¡Cuánta sabiduría! Me alegro de estar en consonancia con este venerable sabio. No lo conocía, ni las circunstancias de las que hablas.
Con tu permiso voy a copiar el texto, creo que lo tendré que utilizar dentro de poco (citando la fuente, te lo prometo).
Gracias y un abrazo.

Lycans Laqueus dijo...

Genial como siempre!!

No tener miedo a morir porque te encontraste por el camino es la meta.

Un lobo SIN MIEDO A MORIR

AriaDna dijo...

Te dejo muchos cariños y más besos, después con más tiempo paso a leerte

muack

PAOLA dijo...

Cornelivs, has tocado uno de los grande maestros del arte del decir, más allá de sus errores (los tenemos todos), sus aciertos, sus resbalones.
Yo admiro bastantes puntos de su filosofía, más que nda su adelanto a la época.
bello post, valió la pena. te mando muchos abrazos

lys dijo...

El hombre que ha comprendido lo que es su vida, permite que la muerte suceda, le da la bienvenida. Muere a cada instante y a cada instante resucita. Su cruz y su resurrección suceden continuamente como un proceso. Muere al pasado a cada momento y nace una y otra vez al futuro.

Así es, si no hubiera muerto el ayer no existiría hoy y el hoy es lo que voy a vivir y me hace feliz el pensar qué me traerá el mañana.

Y así voy viviendo porque voy muriendo. Gran texto, Cornelivs, conozco algo de Osho. Gracias por traerlo.

SALUDOS

Anónimo dijo...

Muchas gracias por tu blog.

Comparto con Ustedes el siguiente link acerca de la visión de Osho:

http://osho-maestro.blogspot.com/

Afectuosamente

Gonzalo

Ronini dijo...

la verdad es que estoy practicamente de acuerdo , con el texto íntegro, porque así es tanto buscar el sentido d ela vida de uno y está dentro de nosotros cda uno tiene el sentido de su vida, cada uno da el sentido a su vida,
y por otro lado , la muerte va unida a la vida, así es,
y no hay que tenerle miedo,
y más si crees que la muerte no sólo forma parte de la vida sino que es la vida misma
besos

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Es una buena reflexión, en efecto. Tienes razón: si descartáramos todas las ideas por la vida coherente de quien las dijo, nos quedaríamos sin ninguna...

SANDRA dijo...

HOLA es mi primer visita me gusto mucho tu blog , escribes muy lindo , desde la distancia te acompaño y te invito a visitar mis sitios , que andes de 10 un beso

Cornelivs dijo...

A LOS HABITUALES: YA NO SE QUE EXCUSA OFRECEROS, AMIGOS Y AMIGAS, ME TENEIS QUE PERDONAR OTRA VEZ, PERO ES QUE NO TENGO TIEMPO PARA NADA. VOY CORRIENDO A TODOS LOS SITIOS. OS PROMETO QUE OS CONTESTARÉ A TODOS, UNO A UNO, EN CUANTO PUEDA. ABRAZOS PARA TODOS.


SANDRA:
GONZALO: Bienvenidos y gracias por vuestra visita. Espero veros a menudo. Un cordial saludo.

Bacdiras dijo...

Ay Cornelius!
Es que quien quiere saber a toda costa cosas como qué es la vida, realemente pienso que cree que el saber con la mente le va a evitar vivirla y enfrentarse a la muerte. Y cuando lo sepa "con la cabeza" ¿tendrá bastante?
¿Qué querrá saber después?

"Morir y nacer a cada paso". Es una de mis frases favoritas que me tengo que recordar a menudo.
Bellísimo y profundo post.
Un verdadero placer pasar por aquí.

Un besillo.

Cornelivs dijo...

BACDIRAS: Gracias, el placer ha sido mio. Un abrazo.