"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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martes, 20 de octubre de 2009

Rectificar errores

Sabemos que la perfección no existe, ningún ser humano nace con el certificado de perfección o infalibilidad anudado al ombligo. Pero a pesar de nuestra imperfección tenemos todo el derecho a criticar al mundo denunciando lo que no sea admisible a la luz de la ética, tenemos derecho a tratar de erradicar la violencia, la intolerancia, el fundamentalismo, la barbarie. ¿Por qué? Porque que si solo los que son perfectos pudieran criticar, si solo los infalibles tuvieran derecho a señalar los defectos que conviene corregir, nadie podría señalar esos defectos, al no haber en este mundo nadie infalible ni perfecto.

No se avanzaría; estariamos condenados al silencio. No se hubiera podido promulgar la Declaración de Derechos Humanos, ni las Resoluciones de los organismos internacionales que condenan la violencia. Independientemente de la actitud de cada sujeto (lo cual pertenece al arcano intimo de cada persona, respetables todas por supuesto), pienso que es noble y legitimo per se condenar la violencia, intolerancia, fundamentalismo, etc. Si luego la actitud del individuo concreto es coherente con tal condena, p. ej., haciendose miembro de alguna ONG o colaborando activamente, miel sobre hojuelas: aunque tambien es valida la condena del padre de familia anónimo que tiene a los suyos a su cargo y que ha de trabajar; o la de los millones de españoles anónimos que, como una sola voz, condenaron el vil asesinato de Miguel Angel Blanco o de Tomás y Valiente, por poner un ejemplo.

Si solo los éticos pudieran alabar la ética o reconocer el valor intrinseco que tiene la ética, no existiria ésta como tal.

Pasa lo mismo que con la virtud: no solo puede ser alabada por el virtuoso, sino también por quienes a lo mejor no lo sean tanto. La virtud, la paz, la convivencia pacífica son extremos deseables y dignos de alcanzarse por si mismos. Es algo maravilloso el que a pesar de nuestros innumerables defectos, busquemos la perfección de las cosas, porque en el fondo nos gusta la verdad, anhelamos la justicia y la verdad. Tenemos muchos defectos y el que escribe quizás más que nadie; pero podemos aprender de nuestros errores y enmendarlos.

El que comete un error y rectifica se halla en una inmejorable posición para hacer crítica constructiva o señalar defectos, puesto que ha subido un peldaño en la escalera de la sabiduría: tras comprobar su error, sabe algo que antes no sabia, o si se quiere, ha sustituido un conocimiento erróneo por un conocimiento verdadero. Y merece aplauso.

Porque condenarlo al silencio por su pasado error me parece completamente injusto: no se le reconoce su trabajo, que se minusvalora, se le condena al ostracismo. La gente no piensa en lo que, a lo mejor, ha tenido que sufrir esa persona para salir de su error o abandonar el vicio en cuestión.

Saulo de Tarso respiraba amenazas de muerte contra los cristianos, mató cientos, acaso miles de ellos. Luego se convirtió y fue santo de esa misma iglesia que él persiguió. Fue aceptado. Claro que había quien no se fiaba de él: los cristianos desconfiaban porque era conocido asesino de ellos; los judíos tampoco se fiaban de él porque lo consideraban como traidor. Por eso fue enviado a tierra de gentiles, donde nadie lo conocía. Pero llegó a ser quien fue.

Esta sociedad es terrible. Cuando alguien que ha tenido un vicio lo ha dejado, hay gente en vez de premiar su esfuerzo no cesa de echarle en cara su pasado. Un ejemplo que se me ocurre es el alcohol, y solo es un ejemplo. Conozco un ex bebedor de un pueblo cercano, es ya jubilado, que era un bebedor empedernido pero ya no bebe desde hace más de quince años. Ahora disfruta de su jubilación y se dedica a dar conferencias y charlas, contando su experiencia a los que intentan dejar la bebida.

De vez en cuando no falta quien le dice: ¡Tu, que te has bebido piscinas enteras de Rioja! ¡Tu eres el primero que tiene que callar…! Pues no señor, mire usted: es el primero que puede hablar. Porque él ya ha dejado su error, mientras que usted, necio de usted, o bien sigue aferrado a ese mismo error, o es que no entiende nada. Si todo el que comete un error no tuviera derecho a hacer critica constructiva, NADIE la haría, no se podría avanzar. Eso es el progreso individual y colectivo, hay que crecer dia a dia.

Saludos.

23 comentarios:

Cecilia Alameda Sol dijo...

Yo diría que rectificar no sólo es de sabios, también de valientes. Hay que tener valor para reconocer que te has equivocado, que no eres perfecto, que te has confundido o despistado... Y arriesgarte a que el que te escucha se ensañe contigo.
Yo siento admiración por quienes son capaces de decir en público: estaba equivocado. Y siento lástima de quienes nunca reconocen su equivocación y se aferran a su error inventando mentiras para justificarlo o acusando a los demás de provocarlo.
Nunca se enmendarán, claro está.

loose dijo...

No hay nada tan enriquecedor, nada que nos haga crecer tanto como personas, como nuestra "pequeña" pero perfecta imperfección.

Un besito.

María dijo...

Totalmente de acuerdo, todo el mundo tiene derecho a rectificar sus errores, porque todos somos humanos y todos nos equivocamos.

Un beso.

salud equitativa dijo...

querido amigo CORNELIVS: nuestras visiones tanto como nuestras sensaciones dependen de las perspectivas y sus circunstancias... creer que todo es inapelable es propio de las soberbias académicas, que las hay y muchas. Nada es definitivo. Si fuésemos un poco más humildes al expresar nuestras ideas y nuestras convicciones, respetando el pensamiento del otro como el propio, todo sería más simple y las verificaciones no tardarían en expresar las tangibilidades que proporcionan la armonía genuina que demanda la vida. Un abrazo andino. Víctor

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Ante una socieadad despiada, la mirada al frente y la rectitud moral que comienza, por supuesto, por reconocer los propios errores.
Un abrazo.

Susana Vera-Cruz dijo...

Todos tenemos derecho a segundas oportunidades cuando vemos que hay realmente una intenciòn de cambio y de enmienda.
Somos tremendamente imperfectos y muchas veces por buscar la perfecciòn, cometemos màs errores de lo que pensàbamos.
Quièn es quièn para juzgar? Quièn es quièn para tirar la primera piedra?
Pues tenemos que partir de la premisa de que no somos nada sin tener en la conciencia y en el corazòn los valores, el sentido del arrepentimiento, el sentido del perdòn.

Creo que todo se puede perdonar cuando hay un arrepentimiento conciente y claro, aùn habiendo aberraciones que no podrìan ser perdonadas, pero...còmo no hacerlo?

La humildad es un don bàsico para enmendar lo dañado, pues a travès de su magnificencia, seremos capaces de darnos cuenta lo mal que actuamos.

Estoy consciente que cada dìa que pasa somos màs imperfectos, somos màs mentirosos, somos màs egòlatras, somos màs traicioneros, sin embargo tambièn he visto como muchos hacen hasta lo imposible para seguir un camino tranquilo y verdadero. Como tratan de dar vuelta la hoja y empezar de nuevo con el piè derecho.
Pues eso es lo que vale, las ganas que le pongamos.
El ser imperfectos no nos justifica, lo que si cabe es reconocerlo con humildad y empezar a arreglar lo roto.
Y la sociedad a darnos cabida otra vez, como un ser humano màs igual que todos.

Un beso amigo Cornelivs.

Agualuna-Sussy

lys dijo...

Hola Cornelivs, He estado algún tiempo sin tiempo alguno (valga la redundancia)para ni siquiera pasar a visitar tu espacio, hoy me he dado una vueltecita y he disfrutado de la lectura de algunos de tus posts. Eres de una cordura y consistencia que me encantan.

Este por ej, sobre la sabiduría que se adquiere al reconocer un error y rectificar. Me recuerda a aquel que habla mucho y escucha poco, las posibilidades de aumentar en conocimiento de algo nuevo son pequeñas. Pienso que es una pena que el ex- tenga que ir muchas veces unido a la persona en sentido peyorativo, y dejemos de verlos como lo que realmente son: Un ejemplo a seguir.

Me ha gustado sobremanera el tour que nos has dado por esos parajes tan bellos y conocer a tu linda familia, y a "Linda"aunque sea de lejos.

Estoy absolutamente de acuerdo contigo sobre la píldora del día después, soy anti aborto pero no se me ocurriría tomar la conciencia de nadie en mis manos, Hay una ley y los que deciden hacer uso de ella deberían poder hacerlo.

Me suscribo a tu maldición a los malditos que tienen algo que ver con la maldad, y me despido de ti hasta que tenga otro ratito para leerte.


Salud! Esta que se va te saluda.

sinkuenta dijo...

Por supuesto que todos podemos rectificar cuando vemos que estamos equivocados. Ahora bien, se van creando inercias, patrones de conducta, que a veces hacen muy difícil romper con lo anterior y enmendar la plana. Por eso, los que lo hacen son los valientes... los que han perseverado y han contemplado su fracaso sin vanidad, convencidos de que hay otros caminos más saludables. Un abrazo y anímate!!

Isabel dijo...

Hay un refrán que dice que rectificar es de sabios, pero algunos no se fian del rectificador, porque hay otro refrán que dice " quien tuvo, retuvo,y guardó para la vejez".
Un beso

Neogeminis dijo...

Creo que quien se rectifica demuestra "arrepentimiento y voluntad de enmienda", actitudes necesarias para solicitar ser perdonado, según entiendo. De otra manera, sería muy cómodo para quienes justificarían como simple error hasta los más grandes crímenes. si bien creo que en el plano personal perdonar es síntoma de grandeza, en el nivel de la sociedad, el perdón no debe mantenerse en el plano emotivo.

un abrazo!

Abuela Ciber dijo...

Pues creo que de eso se trata la vida, de poder rectificar y seguir adelante, pero estamos dogmatizados y a veces hay seres que son irracibles.

Buenisimo como has expuesto el tema.

Cariños

Esther dijo...

cuanta razón tienes, no por cometer un error hay que llevarlo inscrito en la frente y no ver nada más de esa persona. Errores cometememos todos, pero si se reconocen y se busca la solución el resto tenían que olvidarse del asunto...

besos

genialsiempre dijo...

De sabios es rectificar!!

José María

Juan Navarro dijo...

Reivindico el derecho a decir lo que pienso, a cometer errores, a estar equivocado. Defiendo el derecho de los demás a hacer lo mismo, por más que su discurso me contradiga. Es decir, me comprometo a ser tolerante y defender la tolerancia, y combatir la intolerancia. Reivindico el derecho a corregir, y me emplazo a pedir perdón y a otorgarlo, es decir, a olvidar el error que se corrige. Reivindico el derecho a ser y comportarme como un ser humano, es decir, dubitativo, imperfecto, a desfallecer algunas veces. Me emplazo a ser yo mismo, aunque, así, no me parezca al que los demás creen que soy.
Un abrazo.

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

El que esté libre de culpa que tire...et,et.
"Cuida de no comportarte con los enemigos de la humanidad como se comportan ellos con los demás hombres"
"Recibe sin arrogancia, depón sin dificultad" Marco Aurelio.

Bsitos y !salves! natalí

Cornelivs dijo...

GRACIAS A TODOS, QUERIDOS AMIGOS Y AMIGAS.

JUAN NAVARRO: POR SUPUESTO QUE SI AMIGO, UN ABRAZO.

NATALIA SENMARTI: BIENVENIDA A ESTA TU CASA.

ABRAZOS PARA TODOS.

Marinel dijo...

De los errores se aprende.O así debería ser,que no siempre lo es.
Sabio es aquel que tras cometer un error,rectifica. Y no sólo es sabio,sino que además es valiente al reconocer haberlo cometido,y encauzar su camino intentando no volver hacerlo.
No obstante, hay seres que no entienden de errores;es decir,de sus propios errores,y se dedican principalmente a criticar impunemente a todo aquel que se les antoja,a pesar de que nadie es perfecto y todos, absolutamente todos cometemos errores.Loado aquel que sepa de ellos e intente no volver a cometerlos.
Lástima de esos otros que viven para criticar el mal ajeno sin mirar su ombligo.
Un excelente post.
Besos enormes.

Amig@mi@ dijo...

Hay que saber aprender de los errores, sacar de ellos lo mejor que puedan darnos y, de este modo enmendarlos.
Pero sin olvidar que el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra.
;)
Besos

Gabiprog dijo...

Excusar nuestras faltas con las de los demás también es un deporte nacional...

en fin...

allmaacuariana dijo...

Como siempre muy de acuerdo con vos, querido amigo, somos humanos y aunque intentemos no cometer errores seguro que éstos existiran es bueno rectificarse cuando éso ocurre.Ayudaría más a superar intolerancias y poder aceptar la optica de los demás, nos acercaria más a los seres humanos, pero a veces sucede que alguien se enoja contigo por la pensar que subjetivamente es nuestra visión, y muchas veces ésto no se acepta.Un fuerte abrazo, yo te regalaria un osito de peluche que exprese todo mi cariño.

Mariluz dijo...

Ya lo dijo Jesús de Nazaret: "quien esté libre de culpa que tire la primera piedra".
Pero claro, eso lo dijo para los judíos ¿no?

Bella reflexión, querido Cornelivs

Circe La Hechicera dijo...

Querido Cornelivs, siempre expones un tema que nos conduce a una buena reflexión. Reconocer nuestros errores es un acto de nobleza y honestidad. De que nos sirve vivir en la equivocación? Aceptar que nos equivocamos no solamente nos hace humildes, sino tambien inteligentes y abiertos. Rectificar y enmendar son hermosos verbos. Un beso grande

Belkis dijo...

Rectificar es de sabios. Ya lo dijo Confucio "El mal no está en tener faltas, sino en no tratar de enmendarlas" Quién mejor para aconsejar que aquel que ha vivido en sus carnes los errores. Un abrazo Cornelivs