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jueves, 12 de noviembre de 2009

Durandarte

Para el grupo de lectura del Quijote en La Acequia.

Cuando era un adolescente me entusiasmó este Capitulo XXIII de la Segunda Parte, que narra el bello sueño que D. Quijote tuvo en la Cueva de Montesinos. Era uno de mis preferidos y creo que fue el culpable -junto con otras lecturas, como "Flor nueva de romances viejos", de Menendez Pidal- de que me aficionara al romancero medieval español. ¡Que historia mas asombrosa la de Durandarte!

En la primera parte D. Quijote no tenía sueños, sino que sufría desaforadas y febriles imaginaciones caballerescas, incluso estando despierto: veia gigantes en vez de molinos y ejércitos en lugar de ovejas. Sin embargo, en esta segunda parte ¡que cambio más súblime introduce Cervantes en la imaginación del hidalgo manchego! Hasta el subconsciente de D. Quijote ha evolucionado, pues ahora sueña con los protagonistas de un antiguo y bellísimo romance medieval: Durandarte, Belerma y Montesinos.

Pero ¿Quiénes fueron estos personajes? Según la wikipedia, Durandarte, o Durandal, fue el nombre de la espada de Roldán (muerto en la batalla de Roncesvalles el 15 de Agosto del año 788) paladín y sobrino de Carlomagno. Aunque parece que el personaje con el que soñó D. Quijote es otro Durandarte, del Romancero Viejo, famoso por su relación con Belerma, personaje del romancero que designa a la dama ideal. Parece que este asunto era harto conocido en la literatura medieval.

Buscando más información en ésta página (entre otras numerosas) he averiguado que la historia del caballero enamorado que entrega a su amada su corazón es un tema muy frecuente en la literatura medieval europea. En España fué desarrollado en el Romancero del siglo XV en un famoso romance, en que un caballero anónimo, malherido, exige a su primo Montesinos, antes de morir que, como último acto de caballería, lleve su corazón a su amada Belerma. Tenía este comienzo: “¡Oh Belerma, oh Belerma/ por mi mal fuiste engendrada!/ ¡Siete años te serví,/ que de ti no alcancé nada,/ y agora que me querías/ muero yo en esta batalla! “

El enorme éxito de este romance dio lugar a que se creara un nuevo romance en el siglo XVI, a modo de segundo acto de “Oh Belerma, oh Belerma”, en que Montesinos cumple el encargo del muerto, a quien ahora se identifica como Durandarte. Este fue el que tuvo que conocer Cervantes. Con esta historia soñó Don Quijote en la Cueva de Montesinos.

Hasta aquí mis investigaciones.

¿Que pensaba D. Miguel de Cervantes del Romancero? Indudablemente que lo conocia, y muy bien por cierto. Pero dejo a los expertos esta cuestión. Yo veo algunos detalles que denotan burla o ¿ironía? por parte de Cervantes hacia esos romances tan viejos, como por ejemplo estos: de un lado, dice que a Durandarte, una vez le sacan el corazón, le echan sal para que no oliese mal y llegue “amojamado” al menos hasta Belerma, que cosa mas rara, parece ironía pura; más adelante, cuando habla de Belerma, diciendo que estaba descolorida, pero no por tener la menstruación (“mal mensil” dice Cervantes) que “…ha muchos meses y aun años que no le tiene ni asoma por sus puertas”, sino por despecho por su malogrado amante (¿La está llamando “vieja”? ¿Está D. Miguel de broma de nuevo?); y vemos que cuando Montesinos le dice a Durandarte que D. Quijote estaba allí, y que quizás por su mediación se terminase su encantamiento, Durandarte responde algo extrañísimo: “Cuando así no sea, paciencia y barajar”, ese “cuando así no sea”, o bien es de nuevo ironía pura, o bien es que Durandarte no apostaba ni un céntimo por D. Quijote.

Quizás me equivoque, pero mi humilde opinión es que Cervantes, ironizando sobre estos antiquísimos romances, liquida o ayuda a liquidar la era de los romanceros medievales, los cuales ya se estaban quedando amojamados, como el corazón de Durandarte. Los tiempos ya eran otros; se habia descubierto América, el Renacimiento tocaba a su fin con el umbral de la Edad Moderna, y además el propio Cervantes ya habia inventado la novela moderna.

Por lo demás, sucede algo importante. Cervantes habla de nuevo del encantamiento de Dulcinea, con quien también sueña nuestro hidalgo. Al fin y al cabo es la dama de sus sueños. Pero Sancho no cree ni una sola palabra del sueño de D. Quijote, pues fue el propio escudero el verdadero mago y encantador de ese encantamiento.

Sancho esta rabiando por hablar de otra cosa, quizás temiera que se le descubra su burla, le dice a D. Quijote una y otra vez que no crea en esos sueños, que le tienen vuelto el juicio, etc, en definitiva, Sancho se sube a las barbas y pretende que D. Quijote se olvide, de una vez, del encantamiento de Dulcinea. Lo pasmoso del caso es que D. Quijote, en vez de reaccionar cosiendo a Sancho a lanzazos, no se enfada con él. Bueno…¡el futuro nos dirá que sucede con este encantamiento!

Saludos.

12 comentarios:

fl(h)uir dijo...

querido amigo, quijotesco como yo, cada uno a su modo, como estoy seguro convienes

te agradezco de corazón tu compañía y tu apoyo en esta segunda época de mi vida blog, los comienzos con nuevas perspectivas pueden ser difíciles, y sin duda siempre has estado conmigo en mis momentos de líos e historias, lo cual me es imposible olvidar

ten pues mi aprecio y mi amistad sincera, y mi afecto y cariño de amigo

santiago

ave de estinfalo dijo...

Hola amigo cornelivs

oie, yo siempre he querido leer el quijote, para mi mala suerte no lo tengo y solo lei unos cuentitos pequeños y resumidos, si recuerdo eso que describes

sale pues me retiro
porque ya es tarde y es hora de dormir

byE

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

amigo...yo no puedo hablar desde el entusiasmo de mis primeras lecturas del Quijote...impuestas a golpe de suspenso... es qhora cuando lo disfruto...

Irónico dices??? y burlesco... es sin duda una pantomima...y/ o paradoja de todo ese mundillo que bien conocía Cervantes...es más, parece que hay quien quiere ver en el primo una burla a las autoridades mecenas de su época... saludos

Merche Pallarés dijo...

Gracias por los enlaces y tus explicaciones sobre la literatura medieval europea. Cervantes era muy irónico, una de las claves y, no la menor, del éxito de Don Quijote. Besotes oníricos, M.

Mª Antonia dijo...

Querido Cornelivs:
Muy interesante tu investigación y por supuesto, tu opinión y comentario personal.
El Quijote en vuestras manos cobra vida.

Un abrazo.

Marinel dijo...

Desde luego, siempre que leo esto del Quijote, pienso que he de volver a leermelo,pues algunas cosas, las recuerdo al leerte y me entusiasma.
Besos.

MAJECARMU dijo...

Te felicito por el gran texto que nos regalas.. Hemos de volver a leer el Quijote, seguiré vuestros hermosos textos.. Me llega muy directo, porque aquellas tierras manchegas,son mis tierras,Cornelivs..La gente manchega es una mezca de Quijote y SANCHO,soñadores y prácticos,apegados a la tierra,cansados y entrañables.. dispuestos a empezar cada día..!!

Mi felicitación y mi abrazo,amigo.
M.Jesús

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Sabio comentario el tuyo, querido amigo. En efecto, burla burlando Cervantes parodia el mundo caballeresco reflejado en los romances: no tanto para acabar con ellos, como por usarlos desde una perspectiva barroca.
Saludos.

Selma dijo...

Muy interesante y documentado Post, Pablo.. mi Romanticismo incurable me hace admirar esta primera imagen, es preciosa ;-)

Un beso!

Antonio Aguilera dijo...

Coincido con los comentaristas que me anteceden en que te has currao la documentaciòn: asì sabe uno la ubicaciòn històrica, geogràfica y social.
En este capìtulo, como tù destacas, don Miguel le pega fuerte a la ironìa y a las bromas: cachondeo, que dijèramos nosotros.

Pero el cap. es mucho màs de lo que parece superficialmente, ya lo ha destacado el maestro POE y tù haces lo propio.

Lo de Dulcinea corriendo por la cueva con el vestido de dìas atràs, es cachondeo supino; y luego la otra va y le pide 6 reales jajaja, ya le vale, ya, a don Miguel; ¡còmo le gusta el enredo dentro del enredo!: o rizar el rizo que decimos ahora.

Muy bueno amigo Pablo.

Recibe un fuerte abrazo

pancho dijo...

Cervantes repite en el relato de la cueva los mismos esquemas de contraste que en toda la obra: nos trasporta de lo sublime a lo más cotidiano a cada momento.

Interesante visión personal del relato e igualmente el acercamiento al Romancero.

saludos

Abejita de la Vega dijo...

He disfrutado mucho leyendo tu entrada, a mí también me atrapó el libro de Menéndez Pidal.

Desde luego,en este capítulo,Cervantes parodia los romances, de los cuales parece estar un poco empachado. El cachondeo, como dice Antonio, llega a los límites del mal mensil,lo de paciencia y barajar, el faldellín, el vestido sudadillo...Demasiado.
Un abrazo