"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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sábado, 14 de febrero de 2009

Galileo... ¡400 años despues!

En mi entrada Galileo (haced click), que publiqué el dia 27 de Mayo pasado, hablé brevemente de la historia del Proceso que la Iglesia inició contra Galileo Galilei en 1632. Son datos históricos, y muy fácilmente contrastables.

Después de una vida de estudio, tras haber sufrido algunos “avisos” previos por parte de la Inquisición, y ya con la edad de 68 años a sus espaldas Galileo se atrevió a publicar en Florencia su Diálogo de los Massimi sistemi, donde se burlaba implícitamente del geocentrismo de Ptolomeo. Aquello fué un verdadero escándalo porque el libro era abiertamente pro-copernicano; tanto, que el papa se alinea entonces rápidamente con la opinión de los adversarios de Galileo, que es entonces convocado de nuevo por la Inquisición (que esta vez iba en serio) el 1 de Octubre de 1632.

El proceso terminó con la conocida condena de Galileo. La ciencia es amordazada. Galileo permanece confinado en su residencia durante cinco años. Va perdiendo vista pero sigue trabajando hasta que se queda ciego definitivamente en 1.638. Galileo, entre tanto, ha recibido autorización para instalarse cerca del mar, en su casa de San Giorgio. Permanecerá allí hasta su muerte, rodeado de sus discípulos, trabajando en la astronomía y otras ciencias. Galileo muere en 1.642, a la edad de 78 años, ciego, pero con la mente lúcida, sabiendo que tenía toda la razón, y asi se demostraría muy poco después.

La Iglesia no reconoce su error y han de pasar siglos enteros para que ello suceda. Y asi, tienen que transcurrir 400 años, pues leo hoy en “El periodico” (haced click) lo siguiente: “El Vaticano ofrecerá una misa en memoria de Galileo Galilei”

Esta es la noticia:

Por primera vez después de 400 años, el Vaticano oficiará el domingo 15 de febrero una misa en memoria del astrónomo Galileo Galilei, en la basílica de Santa María de los Ángeles, en Roma.

Según la Federación Mundial de Científicos (WFS), la celebración será dirigida por el arzobispo Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, y asistirán numerosos científicos, entre ellos un grupo de investigadores chinos que donarán una estatua en bronce de Galileo hecha por un artista de su país. Con este gesto, el Vaticano se une al Año de la Astronomía, convocado por Nacionas Unidas para conmemorar los 400 años de los primeros descubrimientos astronómicos. Galileo Galilei fue condenado por la Inquisición por adherirse a la teoría de Copérnico, que sostenía que era el Sol, y no la Tierra, el centro del universo, en contra de lo que se pensaba en su época.

El 31 de octubre de 1992, Juan Pablo II rehabilitó solemnemente la figura de Galileo y criticó los errores de los teólogos de la época que le condenaron, aunque no descalificó al tribunal que lo sentenció. El arzobispo Ravasi dijo recientemente que los tiempos "están maduros" para una nueva revisión de la figura de Galileo, "al que la iglesia desea honrar".

Cuatrocientos años son muchos años.

Añade dicha noticia que "con motivo de las actuales conmemoraciones, el Vaticano reeditará las actas del proceso al astrónomo", (pregunto: ¿serán las originales?), añadiendo ahora, a modo de excusa, que "el Papa Urbano VIII nunca firmó (¿?) la condena de la Inquisición a Galileo".

He de reconocer que estoy indignado. No soporto que nos tomen por tontos. Por supuesto, "mas vale tarde que nunca"; ¡Pero no tardísimo! Y en todo caso, si se hace tarde, QUE SE HAGA BIEN, y sin maquillar la historia de lo realmente sucedido. Personalmente considero como altamente indignante a dicha tardia, tendenciosa e insatisfactoria explicación; y además como un claro insulto a nuestra inteligencia y a la memoria histórica, real, de todo lo sucedido, pues olvidan, quizás maliciosamente, que el Papa tenia el absoluto mando y poder de toda la Iglesia, incluida la Inquisición. Y si es cierto, (cosa que dudo muy mucho) que no firmara dicha orden, su responsabilidad es clara de todos modos, si no por acción, por OMISION, puesto que consintió y permitió tamaña injusticia, como fue el amordazamiento de la ciencia y la destrucción de la vida de un hombre honrado.

¿Que el Papa Urbano nunca firmó? Entonces, ¿Quién condenó a Galileo? La Inquisición. Pero vamos a ver, ¿quien tenia el mando absoluto de la Inquisición? ¡Parece que nadie, ahora resulta que Galileo se condenó solo...!

Insisto en que cuatrocientos años son muchos años. Demasiados.

Y es que, según Ravasi, los tiempos "están maduros" para una nueva revisión de la figura de Galileo. ¡Que lentisimo proceso de maduración! Personalmente, la única respuesta que se me ocurre ante tan tardia e insatisfactoria "reparación" es la misma que ofreció el Emperador Tiberio a unos embajadores de Troya, que acudieron a Roma para darle el pésame por la muerte de su hijo. Pero como llegaron con tantisimo retraso, Tiberio contestó: “Y yo, a mi vez, os doy el pésame por la muerte de vuestro gloriosísimo ciudadano Héctor". ¡Al héroe de "La Ilíada" lo había matado Aquiles mil doscientos años antes!

Saludos.
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P.D. Hada Saltarina me hace este regalo, cuyo fondo es "compartir cariño".

Se lo agradezco sinceramente, y lo cuelgo aquí. Pero no me es posible seleccionar a nadie, asi que este premio cariñoso os lo brindo, oferto y entrego a TODOS vosotros.

Gracias por vuestra compañia y por vuestro afecto.-

viernes, 13 de febrero de 2009

El viejo centurión (2ª Parte)

Poco después, entre los vapores del vino, con los ojos vidriosos y las manos en la cabeza, recordó a muchos de sus compañeros de armas que se habían alistado con el, hace ya tanto tiempo, y que le habían precedido en su viaje al Hades: Quinto Fabio, sextuplicarii de la Legio II Alaudae, o Alondra, que había fallecido en la batalla de Thapsus, en África acribillado por casi 30 flechas; Casio Claudio, de la Legio XII Fulminata, o Fulminante, fallecido en Armenia, nunca encontraron su cabeza; o Quinto Metelo, de la Legio VI Victrix, fiel a Augusto, que había fallecido en Actium; y tantos otros. Pero sobre todo, de quien más se acordaba era de su propio hermano de sangre, de su hermano mayor: Marco, que fue Mensajero de la Legio X Gemina, o Gemela, la favorita de Cesar, y que murió muy joven. No llegaria a cruzar el Rubicón. Cuando fue a dar una embajada al Rey de los Avernos, en la Galia, éstos lo trocearon y catapultaron sus restos desmembrados, uno a uno, hacia el Campamento Romano.

No obstante, sonrió con placer al recordar sus buenas vivencias juntos, cuando solo eran soldados; miró al cielo y pidió a los dioses que fueran misericordiosos con ellos: habían sido muy buenos legionarios. Se consoló un tanto, y pensó para si: “pronto nos veremos, hermanos y beberemos juntos, como hace tantos años.” Finalmente se fue a dormir, pero soñó de nuevo con ella.

Al dia siguiente se levantó muy temprano siguiendo su costumbre, pues apenas las primeras luces de la aurora habían comenzado a iluminar el horizonte. Solo la tabernera estaba despierta. Vistió su uniforme reglamentario, pagó el importe de su hospedaje, se dirigió a la cabelleriza y montando a su caballo tomó el camino de Tarraco.

Se sentía muy extraño, todo era nuevo para él y le llevaría su tiempo adaptarse a su nueva situación. Durante 25 años había recorrido todos los caminos de Europa pendiente de cada cima, de cada valle, enviando sin cesar a los exploradores para reconocer el terreno, sujeto a extremas medidas de vigilancia y a la rutina militar. Y ahora no: viajaba solo, ya no tenía tareas que hacer, y en aquella zona de Hispania todo estaba tranquilo. Le gustó contemplar el paisaje. No solo lo miraba: estaba aprendiendo a disfrutarlo, y como todo le parecía tan distinto se fijaba en detalles que siempre había ignorado.

Así, con buen ánimo, siguió su camino y se obligó a si mismo a no pensar en Iulia, ignorando lo que pronto le depararía el destino. Pero sus pensamientos no lo dejaban tranquilo: por un lado era ciudadano de Roma, un patriota que tenía fe de su pais y lo amaba, y lo había defendido con pasión, exponiendo muchas veces su propia vida. Pero por otro lado, y por primera vez en mucho tiempo, comenzó a sentirse como un ser humano, y no como un Centurión, jefe de legionarios. Era una extraña sensación. Luego consideró de nuevo su estado: habia dado su vida a la Legión, había estado entre la vida y la muerte en catorce ocasiones; y ahora Roma le pagaba con vejez, soledad, un buen puñado de monedas y con unas cuentas leguas de tier
ra. Pero no obstante se consoló: muchos se quedaron en el camino. En fin, su vida ahora era otra y tenía que aceptarlo.

Poco le faltaba para llegar al Acuartelamiento de Tarraco, cosa de 15 millas, cuando observó una gran polvareda. Se detuvo al borde del camino y esperó. Creyó divisar a lo lejos a varios aquiliferi, que portaban las Aguilas Imperiales. Ello significaba que una Legión venia de camino. Y así fue, pues no tardaron en aparecer los signifiers, vexillarius y demás portaestandartes de dicha Legión, cuyo emblema era un lobo con gemelos, lo cual le indujo a pensar que se trataba de la Legio VI Ferrata Fidelis. Y asi era. Un tribuno se adelantó y ambos se saludaron al estilo militar. Aquella Legión venia de la Germania Inferior y se dirigían a marchas forzadas a embarcar en el Puerto de Saguntum, único puerto operativo tras el vendaval de agua del pasado invierno, rumbo a Africa, las cosas se habían puesto mal allí otra vez con los mucsulami. Tras un nuevo saludo, el tribuno volvió a su legión.

Presenció el orden de marcha de la legión, que él tan bien conocía: primero llegaron las tropas auxiliares, después la vanguardia: el grueso de la legión. Eran soldados muy jóvenes, y muchos de ellos sangraban por los pies debido a la larga marcha. Luego divisó a los diez hombres de cada centuria que siempre transportaban los instrumentos necesarios para la construcción del campamento. Mas atrás el equipaje del General y de sus asistentes, detrás venia el General, con su guardia personal, quienes le saludaron con un breve movimiento de cabeza. Finalmente los oficiales superiores, como legados, tribunos y prefectos auxiliares. Unos 5000 hombres, en total.

El corazón del viejo centurión se inflamó de orgullo y de alegría, y se quedó erguido en su caballo, saludándolos con el brazo en alto, solemne, marcial, con gesto adusto. Sintió una gran nostalgia al ver a sus compañeros alejarse.

Por un momento creyó sentirse rejuvenecer y deseó irse con ellos. Pero fue solo un instante: pronto recordó su estado actual. Sus días de gloria ya habían pasado. Recordó el horror que les esperaba. Y les deseó suerte, de todo corazón. Muchos de ellos jamás volverían. Y aunque él siempre había despreciado a la muerte, pues había coqueteado de cerca con ella en muchísimas ocasiones, no pudo evitar sentir algo de pena hacia aquellos soldados, eran demasiado jóvenes, muchos de ellos no habrían cumplido aún los veinte años de edad.

Llegó a Tarraco y se dirigió directamente al Acuartelamiento. Al ver su uniforme y su rango, abrieron inmediatamente el portón y se dirigió al Puesto de Mando.

-Se presenta Lucio Druso Medulino, Centurión, Primipilus de la 1ª Cohorte de la Legion IX Hispana.

Casi al instante, un Suboficial acudió con presteza.

-¡Lucio! ¡Por Jupiter, eres tu, me dijeron que habías muerto en Germania!

-¡Publio! Y a mi que falleciste en Macedonia.

Olvidando el Protocolo, se fundieron en un abrazo.

-Tenemos mucho de que hablar, hermano.


Saludos.


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jueves, 12 de febrero de 2009

Ultimas noticias del Manifiesto. Burgos.

Interrumpo brevemente mi ritmo normal publicacion de entradas, para dar cuenta de una noticia que me ha llenado de alegria. En su entrada de ayer, nuestro querido Pedro Ojeda nos dió la noticia. Estoy muy contento, y quiero compartirlo con vosotros.

Ya en su dia, La Palabra de Burgos, en su versión digital, inauguró El blog del lector con la publicación de nuestro Manifiesto, el pasado dia 30 de Enero, sumándose a nuestra iniciativa, recogida ya por miles y miles de bloggers en diferentes partes del mundo.

Hoy, 12 de Febrero, ¡...35.000 posters con el manifiesto se estan distribuyendo en todo Burgos!

Creo que es el primer medio escrito de comunicación, en formato tradicional, que se ha unido a nuestro proyecto, con entusiasmo y con alegría. Agradezco de todo corazón a Pablo Miguel Simón y al resto de directivos de dicho Diario la difusión de nuestro Manifiesto y les mando un cordial y entrañable saludo; asi como a todos los lectores burgaleses, y compañeros bloggers de allá.

NUESTRO NUEVO BLOG "MANIFIESTO POR LA SOLIDARIDAD".

Y por último, simplemente recordaros que pasado mañana, sabado, 14 de Febrero, nace nuestro BLOG DE LA SOLIDARIDAD, el nuevo BLOG, que recogerá todas las noticias, proyectos e iniciativas relacionadas con el Manifiesto.

La dirección es esta: http://www.manifiestoporlasolidaridad.blogspot.com/.

Aun no se puede acceder (estamos ultimando todos los detalles), pero, como ya os avisé en su dia, e insisto, a partir de primerisimas horas del dia 14 de Febrero (pasado mañana), se podrá leer libremente por todos. Bienvenidas y agradecidas serán vuestras visitas, consejos y sugerencias.

Os esperamos.

Un cordial saludo.

miércoles, 11 de febrero de 2009

¿Nunca acertarás?

Si eres rico/a, te dirán que has ganado el dinero por medios ilícitos. Si eres pobre que te acusarán de que eres un perezoso y que no quieres trabajar.

Si triunfas en el trabajo, que has sobornado a tus jefes o que tienes enchufe. Si no te va bien el trabajo, que no vales para nada.

Si vas a la Iglesia, que eres un beato. Si no vas, que eres un irreligioso y un ateo.

Si te divorcias, que te has cansado de el/ella. Si no te divorcias, que eres un/a adaptado.

Si eres gordo, que eres un glotón. Si eres flaco, que no tienes para comer.

Si tienes mucho carácter, que no se puede hablar contigo. Si eres mas bien callado y observador, que no tienes recursos.

Si callas, que eres tonto. Si no callas, que eres un hablador.

Si votas a la derecha, que eres un fascista. Si votas a la izquierda, que eres un comunista.

Si sales poco los fines de semana, que no sabes vivir. Si sales mas a menudo, que eres un juerguista.

Si tienes un coche de lujo, te diran “menudo coche tiene el …”. Si tienes un coche baratito te diran “menuda birria tiene el …”. Estas condenado de todos modos a ser un …

Si defiendes una causa noble, te dirán que no hables y que actúes. Si no defiendes esa causa noble, te dirán que eres un egoísta insensible, que no te acuerdas de los que sufren.

Si eres blanco, te diran que eres demasiado blanco. Si negro, que demasiado negro.

Y asi sucesivamente.

Recuerda la conversación que tuvo lugar un dia allá arriba, en el Olimpo de los hombres ilustres. Un buen dia se quejaba Shakespeare: “Podrás ser casto como el hielo y puro como la nieve, pero no escaparás de la calumnia”.

Cicerón le respondió:
“Hago mas caso del testimonio de mi conciencia que de todos los juicios que los hombres hagan de mi”.

Y mientras una voz de fondo, decia: "
Las inteligencias grandes discuten las ideas; las inteligencias medias, los sucesos; y las pequeñas, las personas".

Recuerda que sólo se tiran piedras al árbol cargado de frutos.

Saludos.

P.D. (Para mi joven y nueva lectora M.J.L.V., de 18 añitos, una belleza de criatura. Espero haberte ayudado.)
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martes, 10 de febrero de 2009

El buen humor de siempre.

Estaba en un error, lo reconozco. Pensaba que hay humoristas que pasan de moda y que su humor estaba desfasado para nuestra época actual. Imaginamos que nuestros niños de hoy no los entenderán. Apenas entienden a humoristas más modernos ¿Cómo van a entender el humor de una película rodada hace 60 años?

Viene esto a cuento porque todo el mundo recuerda a nuestros queridos Stan Laurel y Oliver Hardy, conocidos como “El gordo y el flaco”. Memorables. ¡Quien no ha visto una película de ellos, o al menos una secuencia! Cuando yo era pequeño me reia mucho con ellos. El gordo era el sabelotodo quisquilloso, que siempre se caía y estaba por el suelo. Por supuesto que era muy gracioso, pero mi preferido era el Flaco, siempre tan despistado, con esa cara de no enterarse de nada, sempiternos ojos de recién levantado con sueño y muy pocas luces. ¡Vaya dos! Os juro que una buena parte de las carcajadas de mi niñez se las debo a ellos.

El otro dia, cuando acudí a la Papeleria a comprar material de oficina que necesitaba, de pronto me encontré con ellos en un CD: “El gordo y el flaco en el Oeste”. He de reconocer que se me fueron los ojos. ¿Cuánto hacia que no veía una de sus películas? ¿Treinta años? ¿Mas? Puede ser. Miro el precio: 3 Euros. La oferta era demasiado irresistible, de modo que me traje la película para casa.

El argumento es sencillo. Resulta que ellos van al Oeste, a informar a una pobre chica que trabaja en un “Saloon” ( sí, con dos oes) de que su padre ha muerto y que le ha dejado una fortuna consistente en una riquísima mina de oro. Pero son tan tontos, y hablan tantísimo, que la dueña, ayudada de un truhan de tres al cuarto se hace pasar por la heredera y le quitan el testamento. Total, que al final todo sale bien, la chica recupera su fortuna y acaba todo.

La película durara cosa de 30 o 40 minutos, pero, insisto, y repito la palabra, para mi resultó memorable. La vi en el portátil, una noche, y me rei enormemente. Inolvidable la escena de los repetidos chapuzones del gordo en el rio; o del flaco comiéndose su propio sombrero, conminado a ello por el gordo, al final hasta le gusta y todo; cuando se rascaba la cabeza con la mano, riéndose; como daba fuego con el pulgar, y también la escena en la cual atan a la mula en una cuerda, y vemos que el gordo pesa tanto que la mula sube al piso superior como por arte de encantamiento. Y como esa unas cuantas más. Total, un desfile de escenas supergraciosas y simpáticas, que me hicieron recordar mis tiempos y me arrancaron una buena sonrisa.

Mi sorpresa adquirió proporciones gigantescas cuando el Sabado pasado, por la tarde, la vieron mis hijas, junto con otras tres amigas suyas, de su misma edad, diez años,y pude comprobar las enormes carcajadas de todos, hasta del pequeño. Les gustó.

Si, estaba en un error. Y es que… lo bueno nunca pasa de moda.

Saludos.
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lunes, 9 de febrero de 2009

El viejo centurión.

Era de complexión fuerte y fibrosa, muy ágil de miembros y de movimientos y para el la Guerra y su Legión habían sido su vida. Ya tenia 43 años, pero a pesar de su edad, aún era capaz de recorrer 24 millas romanas en cinco horas, cargado con todo su equipo. Su puesto habia estado en la 4ª Centuria de la 1ª Cohorte de la Legio IX Hispana, que el divino Julio Cesar fundó. En Roma los Senadores gazmoños y afeminados vivian como los dioses; pero su vida, como soldado, habia sido muy dura y cada dia que habia visto amanecer había sido un auténtico regalo.

Por fin llegó el dia de su licenciamiento. Había servido a Roma durante 25 años de Servicio Militar. Y no se podía quejar: se dirigía a la Oficina de Reclutamiento, que estaba en Tarraco, donde obtendría su licenciamiento, y de allí a Roma, donde conseguiría su paga final, y su titulo de propiedad de una parcela de buena tierra en la Galia, como pago de sus servicios militares durante tantos años. Se lo tenia merecido.

Llegó a un mugriento y polvoriento burdel que se hallaba al borde del camino. Pidió comida, agua caliente y una mujer. Como era Centurión, y llevaba dinero, fue bien atendido. Al rato, algo más tranquilo ya, durmió una siesta y al levantarse, salió fuera, a sentarse en una piedra. Mientras mordisqueaba un tallito de hinojo, se deleitó en la contemplación del paisaje primaveral.

Pero esa sombra… volvió a cruzarse en su mente. Si, era ella. Y de pronto, su aparente alegría sufrió una estocada interna. Ahora, libre y desembarazado de su espada, de su casco y de sus obligaciones militares, tenia tiempo para pensar. Y se dio cuenta de que estaba solo, con una profunda tristeza, y sin ilusión. La guerra había destrozado su vida. Habia terminado harto de ver sangre, sudor, sufrimiento, muerte. Estaba saturado de ver el horror y el miedo de los soldados de la 2ª Cohorte, los más jóvenes, ante los primeros combates; estaba hastiado de ver a tanto bravo y noble adversario desparramar sus entrañas en el combate. Estaba aburrido de todo y de todos.

Aquel atardecer, sentado al borde del camino, justo al lado de aquel burdel barato rememoró su vida, intentando asi apartarla de su pensamiento. Le parecía un sueño. ¿Qué había sido de aquel joven imberbe e ilusionado, y lo que es peor, enamorado hasta los tuétanos de aquella mujer, que se alistó con 18 años en la legión?


Recordó mil batallas y diez mil anécdotas. Pero su mente, inevitablemente, volvió a pensar en ella, y comprendió la magnitud de su tragedia interna como nunca. Su dolor iba creciendo por momentos. La disciplina militar era durísima: los militares tenían prohibido casarse y tener hijos hasta después de cumplir el servicio militar y no había podido contraer matrimonio legalmente porque la Ley lo prohibia a los soldados. Pero, de modo clandestino, habia tenido mujer e hijos, una gala, Iulia, de la que se enamoró profundamente, y que le habia dado 2 hijos. Era guapisima, y muy inteligente. Durante las guardias habia sobornado muchas veces a sus superiores para que le dejaran pasar la noche fuera del campamento, con ella, en la aldea, que estaba cerca. Lo de sus hijos lo habia mantenido durante muchos años en riguroso secreto, como tantos y tantos otros militares, pero cuando se enteraron sus Superiores le recordaron el juramento de honor que todo militar hacia, y al cual estaba atado; asi como las consecuencias de su incumplimiento. Aquello debía de acabar.

Con deseo de ser fiel a su obligación como militar, habia luchado contra su corazón -su peor enemigo-, durante años, y se vió obligado a dejar a Iulia, a su gran amor, so pena de ser degradado con deshonor y acabar con sus huesos en la carcel. Y hacia ya tres años que no veía a Iulia, la ultima vez que pasó por su aldea le dijeron que marchó de allí con sus hijos, y que nadie había vuelto a saber de ella.

Y es que un militar no podía permitirse el lujo de tener sentimientos, pero el siempre los había tenido muy dentro, y estaba cansado de silenciarlos durante tantos años. Habia sido un militar muy valiente, pero noble, no se trataba del típico soldado miserable de la soldadesca, cruel y despiadado. Tenia bondad natural. Respetaba al enemigo valeroso y valiente. Ese grado de valentía y de coraje, pero también de nobleza, le ganó inmediatamente el cariño de sus superiores.

Se dio cuenta de que aquella cicatriz profunda e invisible, la del corazón, era la que más le dolia de todas las cicatrices que adornaban su cuerpo. A ella la había amado enormemente, con locura, con una pasión y un frenesí inenarrables, y hubiera preferido mil veces que ella se hubiera ido con otro hombre y lo hubiera dejado a él. Pero no: la vida le dejó al final la herida más profunda y dolorosa de todas, la que nunca se le cerraría: la de tener que abandonar un día aquello que más quería.

Se sentia cada vez peor. Ya anochecía y poca jornada podría hacer ya; además, su viejo caballo llevaba casi dos dias sin comer, y tenia que descansar. Volvió, pues, a entrar en el burdel. Pidió otra bota de vino. La tabernera lo miró con curiosidad; aquel no era sitio para todo un Centurión, sino solo para lo soldados rasos y pobres. Sin prestar atención alguna a su entorno, y deseando olvidar, bebió con ansia, en gran cantidad, en la mesa más mugrienta de todas, la del último rincón. Cuando se encontraba muy beodo ya, creyó divisar el rostro de Iulia, que se acercaba sonriente, pero solo era su imaginación. Ella no volvería. Y a la luz mortecina de aquel candil, nuestro bravo Centurión, el mas valiente de aquella Legión… comenzó a aprender a convivir con su pena.

Saludos.
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domingo, 8 de febrero de 2009

Cambio de rumbo.

Tras este laborioso, largo y arduo mes que he dedicado al tema de nuestro Manifiesto por la Solidaridad, considero que ya ha llegado la hora de que este "Diario de Cornelivs" retome su hilo normal de publicaciones, como antes. Tenia pensado informaros la semana que viene, pero los comentarios que mis buenos amigos Pedro Ojeda y Maria me dejaron en mi entrada de ayer me han hecho pensar en anticiparos algo ya.

A partir de ahora, mi Diario retoma su ritmo normal de entradas. Porque este blog nació como un Diario personal. Considero que así debe de seguir siendo, y por lo tanto desde hoy procedo a cambiar el rumbo, y a dirigirme a la ruta que siempre he seguido.

En cuanto al Manifiesto por la Solidaridad, sabed que toma a partir de ahora un rumbo distinto. Os comunico que hace ya varios dias, hemos creado un nuevo Blog. Su titulo: “Manifiesto por la Solidaridad”.

Por supuesto, Cornelivs tambien estará en ese blog, pero no estaré solo. Seremos varios amigos bloggers, entusiasmados con la idea, que vamos a hacer muchas cosas. Y será un blog dedicado al Manifiesto por la Solidaridad, un blog especifico para ello. Y no solo porque asi se gestionará mejor nuestra labor, sino tambien porque así tendremos un blog que centralice las noticias sobre la marcha del Manifiesto, y que unificará y aunará todos los esfuerzos colectivos encaminados a que dicho Manifiesto pueda ayudar a conseguir el objetivo en él propuesto.

Tomad nota del enlace: http://manifiestoporlasolidaridad.blogspot.com/

Aún no es público (observaréis que os saldrá la inscripción "este blog solo admite a lectores invitados") porque estamos terminando de perfilar los detalles de diseño y de actuación.

Lo haremos público el proximo sabado, 14 de Febrero. De todos modos, he colocado un enlace en la parte superior derecha del blog, como podreis comprobar. Os esperamos alli.

Cornelivs ha vuelto, y seguirá con su diario. Con vuestro Diario.

Saludos.
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P.D. Recien enterado (22,27 horas) del fallecimiento del padre de nuestro amigo Pedro Estudillo ("Existir es resistir"), me apena profundamente dicha noticia. Aunque ya he hablado con él, le doy mi mas sincero pesame y le mando un fuerte abrazo, junto con mi cariño y mi animo. Un abrazo, amigo Pedro.