SEGUNDA ÉPOCA
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"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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viernes, 28 de agosto de 2009

Radiografía de un sueño (2ª Parte, final).

Viene de la Primera Parte.

-Una cosa es la actitud ante la vida y otra bien distinta es lo que uno piensa. No veo qué relación tiene lo uno con lo otro.

-Pues si la tiene. Tenemos que vivir, ¿no? Entonces, ¿Por qué no vivir con esperanza? Me da la impresión de que estas un poco amargado, y no deberías de estarlo: al final de la vida mira hacia atrás: todos iremos al mismo sitio, pero no es lo mismo una vida vivida con pesimismo y sufriendo, que una vida vivida con alegría y esperanza. El balance final es que yo habre vivido feliz y tu no. Y yo tengo esperanza y fe en el ser humano: es posible cambiar esto. Estoy totalmente convencido.

-Bien, ya lo decía aquel literato: “La esperanza, por lo general, es mala guía, pero es muy buena compañera de viaje”. ¿Adonde quieres ir a parar?

-A lo siguiente: querer es poder. Quizás la frase “cambiar el mundo” sea muy grandilocuente, pero no es ninguna entelequia. ¡Se puede! Ya lo dije antes: meditemos, interioricemos. Comencemos por cambiarnos a nosotros mismos, y de ahí a nuestro entorno. Poco a poco. Asi lo podremos conseguir. Esa es la idea.

-Y yo también te lo he dicho antes: muchos antes que tu lo intentaron. ¡Y empezaron por cambiarse a ellos mismos…! Jesucristo, Gandhi, Buda, etc., fueron grandes hombres, de rica espiritualidad, se cambiaron a ellos mismos y enseñaron a los demás un camino, pero…¡fracasaron intentando cambiar a su entorno…! Recuerda las diatribas que Jesucristo pronunció contra los fariseos: ¡Están de rabiosa actualidad! ¿Qué ha cambiado? ¿No vivimos en un mundo hipócrita, lleno de sepulcros blanqueados?

-Quizás ello se deba a la pasividad de hombres como tu. Creo que no eres feliz, ¿sabes? Tu piensas que nada se puede hacer, el derrotismo se ha instalado definitivamente en ti y has perdido la fe en las personas. Y es una pena. Dices que nada podemos hacer: ¡vivamos entonces en la sociedad de los monos y de los gorilas! ¡Ellos sí que no pueden cambiar nada! ¿Es eso lo que quieres? ¿Que haces por evitarlo?

-Yo no he inventado nada, amigo. Solo digo lo que veo: observo la realidad tal cual es, no como tu quisieras que fuera. Y ya sabes que pienso que la realidad es inmutable.

-O sea, te limitas a aceptar el actual estado de cosas con una actitud derrotista, inerme, con una pasividad incalificable… ¡tu actitud es casi ofensiva…!

-La realidad, a veces, es tan asquerosamente ofensiva…

-Pues yo te digo que, además, esa lucha por mejorar el mundo o por intentar cambiarlo o ayudar a cambiarlo no solo es posible, sino deseable, y es hasta obligatorio intentarlo. ¡En muchas ocasiones es un imperativo ético…!

-Cálmate. ¿De que estás hablando? ¿Un imperativo ético?

-Si. Hay muchas causas por las que luchar. Por ejemplo, hay gente que muere diariamente de hambre en el mundo, y el caso es que existen los medios suficientes como para darles de comer a todos. ¿No consideras injusto que en pleno siglo XXI haya gente que muera de inanición o de enfermedades que podrían facilísimamente erradicarse con los medios que el primer mundo tiene? ¡Dos millones de niños mueren de enfermedades que podrían evitarse, simplemente, con un mosquitero…! ¿No te arden las entrañas de ira e indignación al pensar en eso? ¡Es intolerable!

-Reconozco que es lamentable, pero siempre han sucedido estas cosas.

-Entonces con tu silencio te conviertes en cómplice de ello. Y además un cómplice egoísta, pues solo te preocupas por ti. Para luchar por los demás hay que amarlos: ¿los amas tu? Lo dudo, y perdóname si ahora el brutalmente sincero soy yo. Además: ¿Por qué tiene que morir de hambre un niño con dos años de edad, cuando ese niño tiene absolutamente los mismos derechos, te lo repito, absolutamente los mismos derechos que tu o que yo? ¿Por un simple accidente geográfico como nacer en uno o en otro sitio? ¡Me niego a aceptarlo!

-Tu y yo solo somos dos.

-Pero si todo el mundo se concienciara, meditara y se diera cuenta de que ¡despues de 60 años…! hay una Carta de Derechos Humanos por los que luchar, si abandonara por un momento su cómodo vivir del primer mundo y se negara a aceptar este estado de cosas, tomando el firme compromiso de difundir esta lucha por los desfavorecidos, no seriamos dos, sino muchos. Se trata de tener un firme compromiso y de hacer todo lo posible por difundir la idea.

-¿Y como lo vas a hacer?

-Lo más importante es empezar difundiendo la idea por todos los medios posibles. Es un largo proceso: la difusión y la concienciación, y la meditación personal.

-Muy loable: pero no todo es tan sencillo: encontrarás muchos problemas. Es mucho más complejo. Mira la política y la economía internacionales: contempla a las grandes potencias y toma nota de sus oscuros juegos de intereses políticos, económicos, geoestratégicos…mira a esos países tirando cosechas enteras de cereales solo para que suba el precio, o creando alarmas sanitarias injustificadas o realizando mil y una maniobras solo para ganar dinero. ¡Abre los ojos al mundo…! La economía de mercado en la que vivimos es la que es.


-Los tengo bien abiertos, y las ideas muy claras, y por eso te digo: ¡Nadie tiene más derecho que nadie…!

-No me lo digas a mi: díselo a los políticos.

-¿Y tu que harás? ¿No nos ayudaras? ¡No es lo mismo una voz gritando contra la injusticia, que cien millones de voces gritando…! Toda ayuda será poca.

-¿Y qué harás tu?

-Muchos dejan el mundo exactamente igual que lo encontraron cuando vinieron aquí: yo, por el contrario, trataré de dejarlo mejor de lo que me lo encontré. “Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados. Pero no podremos mirarlos a los ojos y decirles que viven asi porque no nos atrevimos a luchar”. Lo dijo Gandhi. Yo también lo haré asi. ¿Quién le iba a decir a él que conseguiría la independencia de La India? ¡Pues lo consiguió! Tuvo fe en su causa y lo hizo, le ganó el pulso a la todopoderosa Gran Bretaña. Yo tengo fe en mi causa. Recuerda que no es lo mismo a una persona con fe en su objetivo, que a cien millones de personas con esa misma fe: ¡es posible el cambio! Y solo es derrotado el que se decide a luchar; pero en estos casos, como decia Cervantes, el soldado más bien parece muerto en la batalla que vivo en la fuga.

-Suerte, pues.

Saludos.

jueves, 27 de agosto de 2009

¿Por que no evita Dios el mal en el mundo?

Viene a mi memoria lo que un sabio griego (S.III a. C.), preguntó a sus alumnos en cierta ocasión:

En cuanto a la existencia del mal en este mundo, Dios puede hacer varias cosas: O quiere y puede evitarlo, o ni quiere ni puede, o quiere pero no puede, o puede pero no quiere.

Veamos:

Si quiere evitarlo pero no puede es impotente, luego no es Dios.

Si puede evitarlo pero no quiere es un malvado, luego no es Dios.

Si no quiere ni puede evitarlo es impotente y malvado, luego tampoco es Dios.

Ahora bien, si quiere y puede evitarlo, ¿Por qué no lo hace? ¿Por qué no elimina Dios el mal en el mundo?”

Nadie supo responder satisfactoriamente. A ver que teólogo me responde a esa pregunta.

Saludos.

martes, 25 de agosto de 2009

Radiografía de un sueño

-¿Cambiar el mundo, dices?

-Jamás renunciaré a esa idea.

-No seas iluso; el mundo siempre será el mismo. Llevamos miles de años repitiendo las mismas cosas y nadie escucha. Recuerda a André Gide: “Todo esta dicho, pero como nadie escucha, hay que repetirlo”. Por todos los lados reina la injusticia, el dolor, la mentira, el materialismo, la falta de valores, el individualismo y mil males más. Y luego nadie se guía por el bien ajeno, sino por el propio. Y lo mas jodido del caso es que tu lo sabes también de sobra. ¡Aceptalo de una vez…!

-Duras palabras son esas; me hiere tu sobrecarga de realidad.

-Sueña entonces si quieres; pero no te es práctico.

-¿De modo que tu crees que no es posible cambiar o ayudar a cambiar el mundo? ¿Qué me dices de Gandhi, Moises, Galileo, Buda, y el resto de grandes hombres que cambiaron el mundo?

-No es cierto: ellos pregonaron el amor y la generosidad, y tras su muerte, ¿crees que el mundo ahora es mejor? Cambiaron el curso de los acontecimientos: pero no cambiaron el corazón del ser humano.

-Hay menos ignorancia, la gente lee mas, sabe más; la ciencia avanza, y cada dia gana terreno a la ignorancia y a las supersticiones; el ser humano ha evolucionado.

-Eso no te lo crees ni tu. Hemos avanzado mucho en tecnología, en ciencia y en conocimientos, es cierto, pero…¿hemos ganado en bondad, en amor por nuestros semejantes?

-Me resisto a creer que no es así. Hay muy buena gente por ahí. Mucha, y más que mucha: muchísima.

-No estamos hablando de eso; sé que el ser humano es capaz de lo peor, pero también de lo mejor. Solo te estoy diciendo que mires a tu alrededor: date un simple paseo por la calle; contempla media hora de television un dia cualquiera; solo un telediario, por ejemplo. ¿Que ves? ¡Dolor y mas dolor!

-A veces una ciega aceptación de la realidad es mala, te sumerge en un mundo gris, oscuro, triste...

-¡Y soñar despierto te hace perder el contacto con la realidad! ¡Y si tienes los pies en el suelo entonces es peor aún, porque cuando compruebas la enorme distancia que existe entre lo que es y lo que debiera ser entonces sufres!

-Tan malo es un extremo como otro, ¿o no?

-Si; pero la vida, o el mundo si lo prefieres, es como es, no como tu quisieras que fuera. Prefiero pecar de exceso de realismo que no de lo contrario.

-Vamos a ver. Yo he cambiado, o mejor, puedo hacerlo. ¿si o no?

-Naturalmente.

-El mundo se compone de personas, no es un organismo autónomo e independiente a mi: ¡el mundo somos tu, yo, este y aquel…!. Si yo cambio o puedo cambiar, también el mundo puede cambiar…!

-¿Estas seguro?

-Totalmente.

-Te lo repetire de nuevo: Gandhi, Jesucristo, Buda, Confucio y otros grandes hombres que ya pasaron no han conseguido cambiar al ser humano: ¿Y lo vas a conseguir tu? ¡No me hagas reír! El problema, amigo, es que mucha gente no acepta esa idea, y es normal porque no tienen buen concepto del mundo, y ser bueno en un mundo malo es como ser una oveja en medio de lobos: nadie quiere hacerlo, toman sus precauciones y enseñan a sus hijos a que las tomen tambien. Y hacen muy bien.

-Si, pero debieran de pensar más, quizás meditar más las cosas. Pienso luego existo, decía Descartes. ¡Tenemos mente para razonar…!

-Si; pero yo diría mas bien: “Pienso demasiado, luego sufro”. Eso es lo que te sucede a ti.

-Y ¿que me dices de ti? ¿Cuando fue la ultima vez que reiste?

-¿A que viene eso?

-Quiero decir que ya que estamos aqui, ¿porque no vivir con un poco más de esperanza y no estar siempre tan pesimistas como tu?

(Continuará)

Saludos

lunes, 24 de agosto de 2009

Wish you were here

He estado tres dias fuera de mi localidad, marché el viernes por la mañana y volvimos en la tarde de ayer, de modo que he estado desconectado. Las vacaciones ya dan sus últimos coletazos. Y en estos dias de insoportable calor vienen a mi memoria los grandes conciertos de rock sinfónico de los 80, mi epoca de juventud. Empecé la década con 15 años, en 2º de Bup, y la terminé con mi Licenciatura de Derecho bajo el brazo (1.988), y luego preparando Oposiciones, de modo que no pude asistir a ninguno de ellos. Me conformaba viendo a mis idolos (Genesis, Dire Straits, Supertramp, Queen, Pink Floyd y tantos otros), por la televisión, y coleccionando sus discos (vinilo), luego en cintas de cassette, y mas tarde en CD. Los tengo todos.

Silenciad el ipod de la musica para ver el video.



Hace mucho calor, y esa sensación de calor incrementa mi ansiedad. Algunas noches, como la pasada, no puedo dormir (leed Diario Jaén: esta noche en esta tierra mia se han alcanzado las minimas nocturnas mas altas de toda España). Doy vueltas y más vueltas en la cama; imposible conciliar el sueño. Asqueado, me levanto, me pongo mi pantalón corto y me voy al patio. Miro el reloj: son las cuatro menos diez de la madrugada... Me preparo un Nestea frio y me siento en la mesa bajo la luz de las estrellas; y con el CD de Pink Floyd me pongo los auriculares para no despertar a nadie y subo el volumen. Esa musica maravillosa va emanando del recuerdo y alcanza el presente: Gilmour y Watters acarician sus guitarras juntos, una vez más, y les oigo decir: “So, so you think you can tell, heaven from hell, blue skies from pain...? (¿Asi que crees que puedes distinguir el paraíso del infierno, los cielos azules del dolor…?)

Inmediatamente me sereno y mi espiritu se va con ellos, retrocediendo en el tiempo. En mi imaginación me veo a mi mismo en mitad de dicho concierto, presenciando a Gilmour y a Waters, con 22 años menos, y con un Absolut Vodka con limón en la mano. Dulce ensoñación... Tiempos pasados que no volverán. Jamás pude asistir a un concierto de Pink Floyd; pero disfruté de su música, y me queda su bello recuerdo que nadie me podrá quitar, y esa música eterna que tanto me relaja en malos momentos, como una insoportable noche de calor...

Saludos.