"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
. . .

sábado, 26 de septiembre de 2009

He visto a un angel.

Si, lo reconozco, me he quedado completamente embobado. La culpa (bendita culpa) la tiene un angel, una deliciosa niña que os voy a presentar. Me explico. Estaba buscando material para un tema completamente distinto cuando, sin venir a cuento, me encuentro con esta delicia de video que os traigo hoy. Yo no lo conocía.

Que maravilla de niña... ¿Que edad puede tener? ¿8, 9, 10 años? ¡Dioses! ¡Pero si apenas puede llegar al piano...!

Me gustaria que hubierais visto la cara de completo arrobamiento/ensimismamiento que se me ha quedado viendo a este angel tocar el piano...y nada mas y nada menos que el Concierto para Piano y Orquesta num. 26, o de la Coronación, de Wolfgang Amadeus Mozart, de dificil interpretación.

¿Lo conoceis?

Pues lo dicho: disfrutad el video. Os aseguro que es algo completamente extraordinario...(Silenciad el ipod de la musica para oir bien el video)



Saludos.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Escúchame.


Si no puedes o no quieres amar, no ames.
Si no puedes o no quieres soñar, no sueñes.
Si no puedes o no quieres confiar, no confíes.
Si no puedes o no quieres compartir, no compartas.

Si quieres vivir siempre amargado, hazlo.

Pero, por favor, deja vivir también a los demás,
y sobre todo, no critiques tanto a quien te rodea.

Te quejas de la soledad,
te quejas de los años, te quejas del mundo,
te quejas de todo.
Y parece que nadie está a tu altura.

¿Te has mirado tu, acaso, en el espejo?

Por eso, no hay mayor imperfección, ni mayor vicio
que el orgullo de creerse perfecto, a salvo de defectos,
y en posesión de la verdad absoluta.

Yo, al menos, no presumo de ser perfecto,
sino de tener muchos defectos, quizás mas que nadie;
pero lo reconozco, y por ello
disculpo y amo a los que, como yo,
no tienen la suerte de ser perfectos, como tú.

Quédate con la soledad de tu perfección y de tu verdad:
que yo me quedo con mis errores y con mis dudas,
pero con el amor de quienes me rodean.
Tu nunca has sabido lo que es eso.

"Me encantan mis errores. No pienso renunciar a mi capacidad para equivocarme". Charlie Chaplin.

Saludos.


P.D. Mensaje dirigido a una persona completamente ajena al mundo de la blogosfera. Reitero mis saludos.
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jueves, 24 de septiembre de 2009

El Caballero del Verde Gabán

Para el grupo de lectura del Quijote en La Acequia.

En este Capítulo XVI de la Segunda Parte, Cervantes introduce un personaje nuevo: el caballero del Verde Gabán, cuyo nombre era D. Diego. Pero sucede algo en este capitulo que me induce a pensar: creo detectar en el lenguaje del autor la evolución de la personalidad del hidalgo, mas sosegado que en la primera parte, y un pequeño-gran cambio en la actitud de Cervantes hacia D. Quijote. La conversación de D. Quijote con el caballero del Verde Gabán me hace pensar así. En realidad, lo vengo notando desde el primer capitulo de esta Segunda Parte.

Está claro que en la primera parte, D. Quijote es un loco sin remedio y Cervantes, que entonces no es padre sino padrastro de D. Quijote (como el autor dijo en el Prólogo), ridiculiza a su propio personaje y no en pocas ocasiones. Además, mantiene las distancias con él. Nos reímos enormemente con las locuras del hidalgo: un loco, furibundo además, que no sabe que está loco y que no es consciente de la realidad: su fantasía es su realidad: las ventas son castillos, las putas son altas damas cuyo olor a ajo huele a ambar desleido, y una bacía es el yelmo de Mambrino.

Sin embargo, me atrevería a decir que en esta segunda parte sucede algo estremecedor: Cervantes se acerca a su personaje. Este capítulo, el XVI, junto con el anterior, me lo da a entender. Cervantes, al revés de lo que ocurre en la primera parte, ya no parece padrastro sino padre de D. Quijote. Sea por el éxito de la primera parte, sea por el berrinche que sufrió D. Miguel con el apócrifo de Avellaneda (cuyo “resfriado” ingenio tiró tanto a D. Quijote por los suelos), sea porque Cervantes intuye que su muerte está cerca y sabía que esta sería su obra maestra, o sea por la razón que fuere, lo que si noto es que el autor llega a respetar, e incluso a querer a su personaje: a D. Quijote, a su D. Quijote. Quizás quiere elevarlo, quizás quiere distinguirlo del otro Quijote; juro que no sé como expresarlo. Pero Cervantes no escribe ahora de D. Quijote como lo hacia antes: ya no solo nos habla de sus locuras: ahora nos abre, poco a poco, el alma de ese loco, lo que el loco siente por dentro. Nos lo acerca, nos lo hace más próximo.

Parece como si ya no nos rieramos tanto de Don Quijote ¿verdad? Es más, empieza a molestarnos que se rían de él. D. Quijote adquiere altura: ya no es el vulgar loco que era antes, aunque a mi me parece que en muchas ocasiones se empeña voluntariamente en seguir siéndolo. ¿Es una locura más forzada? Lo veo ahora como a un hombre que, si bien sigue prefiriendo sus caballerías, es mucho más consciente de la realidad que en la primera parte. Y Cervantes, maravilloso, va dejando muchas pistas a lo largo y ancho de toda la novela, diciéndonos que con mas cordura pensaba ahora que antes; que ya no veía tantos castillos, sino ventas, etc; además, D. Quijote habla más que en la primera parte, y dice cosas absolutamente maravillosas y celestiales: solo tenemos que oírlo, mejor, leerlo.

Puede que esté equivocado; pero hay muchos detalles que me hacen pensar así. Y uno de ellos se contiene en este capitulo XVI. Veamos. Si el caballero del verde gabán hubiera aparecido en la primera parte es muy probable que D. Quijote lo hubiera molido a palos, o se hubiera liado a mandobles con él, como con el vizcaíno. Pero en este Capitulo hay un cambio “sospechoso”: D. Quijote no lo ve como un gigante o como un fantasma o alma en pena, no: lo identifica bien y correctamente, como lo que era (un “hombre de chapa” o de “buenas prendas”) lo saluda cortés, y ante la sorpresa que se lleva D. Diego (que así se llama el del verde gabán) ante la apariencia de nuestro héroe, D. Quijote muestra ahora un sentimiento nuevo, quizas... ¿preocupación? por lo que se pudiera pensar de su aspecto.

“…y si mucho miraba el de lo verde a don Quijote, mucho más miraba don Quijote al de lo verde, pareciéndole hombre de chapa... Notó bien don Quijote la atención con que el caminante le miraba, y leyóle en la suspensión su deseo; y, como era tan cortés y tan amigo de dar gusto a todos, antes que le preguntase nada, le salió al camino, diciéndole:

-Esta figura que vuesa merced en mí ha visto, por ser tan nueva y tan fuera de las que comúnmente se usan, no me maravillaría yo de que le hubiese maravillado…”

¡Que diferente lenguaje al de la primera parte…! Ahora parece que D. Quijote quiere quedar bien con el caballero del verde gabán. ¿D. Quijote quiere darle gusto a su acompañante y satisfacer su curiosidad, ó más bien será que en el fondo D. Quijote es consciente de que está hablando con un caballero acomodado, noble, de cierta importancia y siente la necesidad de excusarse por su ridícula indumentaria?

En la primera parte, D. Quijote, ante D. Fernando y otros nobles, jamás se excusó de nada, ni de su aspecto ni de sus acciones. Le daba igual. Ahora si que lo hace. ¿Pero, por qué? D. Quijote hace ahora algo muy extraño: ahora parece que siente deseo de agradar, o, al menos, trata de anticiparse a lo que los demas piensen de él, trata de justificarse por sus acciones, ya lo veremos. ¿Es consciente de si mismo Alonso Quijano? ¿Quiere Cervantes presentar a su caballero en sociedad, dado que ya es famoso tras el éxito de la 1ª Parte? ¿No? ¿Entonces?

Pero bueno, ¿no quedamos en que Alonso Quijano estaba loco? ¿Desde cuando a un loco le importa lo que piensen los demás de su aspecto o de sus acciones? Yo creo que Cervantes empieza a estimar a su caballero, quizas por las razones antes apuntadas, y así hace que D. Quijote quiera “quedar bien”, o al menos, enmendar en algo la opinión que tenían de el. Al menos ahora sigue siendo loco, pero ya es un loco con el que se puede hablar, dialogar, hasta razonar, es un loco mucho más sosegado y un poco mas cuerdo.

Y Cervantes empieza un maravilloso juego. Pronto el autor regresa a la idea central de la novela, consciente de que D. Quijote ha de ser siempre D. Quijote, el cual vuelve a sus andadas caballerescas, pero atención, ya lo hace tímidamente: cuando el del verde gabán duda de las caballerías, D. Quijote no se altera ni pierde la compostura de modo furibundo (al revés que en la primera parte), sino que, muy prudentemente, le dice:

-“Yo lo dudo -respondió don Quijote-, y quédese esto aquí; que si nuestra jornada dura, espero en Dios de dar a entender a vuesa merced que ha hecho mal en irse con la corriente de los que tienen por cierto que no son verdaderas.”

Obvio lo que sucedió: el caballero del verde gabán tomó “barruntos” de que D. Quijote era algún mentecato, aunque no lo tiene muy claro, dada la nueva prudencia de D. Quijote.

Pero Cervantes, jugando magistralmente de nuevo, da otro giro más, y hace que nuestro héroe pronuncie uno de sus más sabios, famosos y coherentes discursos, y juro por lo más sagrado que me emocionó enormemente la primera vez que lo leí: el que hace sobre los hijos, que demuestra la sensatez de sus ideas y que ocasiona, incluso, que el del verde gabán vaya perdiendo la opinión que de él tenía, de ser mentecato.

¿Está loco D. Quijote o es que se lo hace? O por mejor decir, ¿es ahora un loco mas moderado? Nuestro maestro y querido amigo Pedro Ojeda nos sacará de dudas. Quizás es que Cervantes, magistral, empieza a jugar con la cordura/locura de su protagonista, jugando a medio gas con ambas. Cervantes, actuando asi, consigue lo que quiere: que empecemos a respetar y hasta amar a D. Quijote, y lo consigue con este nuevo Quijote, que no parece tan loco como antes y sí más sabio, ahora es un loco más simpático y más próximo, que se hace querer y además, es más prudente y tiene más de dominio sobre sí mismo. Y otra cosa más: nos va dando pequeños toques, pequeños aldabonazos de lo que sucederá más adelante, contagiándonos su cariño hacia Alonso Quijano.

Cervantes humaniza a D. Quijote: lo saca del pozo de la locura vulgar, y lo sitúa en el panteón de la bella, alta e inmortal locura de la que tanto se ha escrito y se escribirá; antes Alonso Quijano no palpaba la realidad, ahora si empieza a hacerlo, pero se empeña en seguir haciéndose el loco, quizás como medio para combatirla. Aunque ahora veo a D. Quijote como un loco más elegante y más inteligente; ya no despierta tanta risa ó lástima como cuando venía en el carro de los bueyes. Ahora quizás está empezando a despertar admiración.

Hoy, con estas apresuradas y anticipadas reflexiones -y confio en que la benevolencia de Pedro Ojeda sepa disculparme-, me he atrevido a aventurar mi humilde opinión, como contribución al grupo de lectura. Quizás no sea la correcta, pero... ¡es que el Quijote entusiasma! ¡Dioses, que novela!

Saludos.

martes, 22 de septiembre de 2009

Dilemas

Hablando hace pocos dias con un amigo surgió en nuestra conversación la cuestión que hoy planteo.

Es obvio que en muchas circunstancias y situaciones nos hemos debatido entre obrar bien ú obrar mal. Desde luego, un bueno en medio de un mundo de malos, está condenado al fracaso, eso es claro: la oveja en medio de lobos no tiene mucho futuro, tarde o temprano se la comerán.

¿Entonces?

Podemos intentar adaptarnos a nuestro entorno, hacer "lo que vieres allá donde fueres". Bien, eso puede ser correcto hasta cierto punto, porque habrá ocasiones en las que la singularidad del individuo, a veces valiosa, se pierda en la masa, y esa pérdida será irreparable. Muchas genialidades se perderán en el abismo de lo ignorado.

Según Maquiavelo, “los hombres tienen menos consideración en ofender a uno que se haga amar que a uno que se haga temer”, siempre ha sido asi.

Se tu mismo”, me dice alguien. Perdona, amigo, llevas razón, siempre tiene uno que ser uno mismo; pero aquí no estamos hablando de ello, ni del nosce te ipsum, sino de cómo actuar ante determinadas circunstancias y situaciones.

En principio, los malos no tienen problema (pues la gente procura abstenerse de molestarlos) sino los buenos que se encuentran en inferioridad de condiciones. Entonces se plantea el dilema moral: no sabe uno como actuar. Se trata de atemperar la natural inclinación al bien que sale de esos buenos, a fin de conciliarla con el sentido práctico y con la realidad.

Actuar siguiendo el corazón y los dictados de la buena fe, en algunas ocasiones (el famoso haz el bien y no mires a quien) puede ser muy perjudicial y hasta contraproducente para los propios intereses -de muchos tipos- del la persona en cuestión, la cual puede verse obligada a actuar contradiciendo los dictados de su corazón.

De modo que, entonces ¿Como actuar?

Quizás la pregunta, por su propia generalidad, sea mas complicada de lo que parece.

Saludos.

Regalos

Ayer nuestra amiga Susana Vera-Cruz, autora del Blog Agualuna, una maravilla de criatura, me hizo un muy lindo regalo; un espontáneo y maravilloso regalo.

Muchos ya la conocéis. Para los que no, les diré que su blog es una delicatessen para el alma y para el espiritu; sus composiciones tocan dentro, es una chica de finos sentimientos, con una sensibilidad exquisita y un buen hacer adorable.

Comprobadlo vosotros mismos: si la lengua es la pluma del alma, solo con leerla, podréis haceros una idea de lo deliciosa que es esta chica.

Bien, pues Susana me ha hecho el regalo que cuelgo a la izquierda, regalo que me ha encantado, por lo que es y por todo lo que representa.

Muchas gracias, querida amiga. Te mando un montón de besos.

Saludos.

lunes, 21 de septiembre de 2009

The big country

En el año 1958 un grupo de actores norteamericanos (Gregory Peck, Jean Simmons, Carroll Baker, Charlton Heston, Burl Ives, Charles Bickford, y Chuck Connors) se reunieron para filmar una de las películas western más famosas de todos los tiempos, bajo las ordenes de William Wyler. Su nombre "The big country", traducida en España como "Horizontes de grandeza".

Fue un placer volverla a presenciar anoche, pero en video VHS, un formato ciertamente antiguo ya, pero que tiene su encanto. Aún funciona mi viejo aparato. (Por cierto, silenciad el ipod de la musica para ver y oir bien el video).



El argumento es muy conocido. James McKay (Gregory Peck), capitán naviero y miembro de una importante familia de armadores, llega a Texas para casarse con la hija de un poderoso ranchero, Patricia Terrill, a quien ha conocido en Baltimore. Pero pronto ve que su mentalidad es demasiado diferente de la que tienen los lugareños, incluída su novia. El padre de Pat, Henry Terrill, está disputando su guerra particular con la familia Hannassey a causa de los derechos del agua para abrevar el ganado, y McKay no comparte ni sus ambiciones ni sus métodos.

Burl Ives obtuvo el oscar al mejor actor de reparto, y lo cierto es que se lo tenia más que merecido; su interpretación de Rufus Hannassey fue absolutamente celestial. La escena en la que, escopeta en mano, tiene el valor de presentarse en la casa de los Terril y les interrumpe la fiesta, es inolvidable. (Es la escena que figura en el video. Por cierto, cuelgo la versión original en inglés, pues aunque me gustaria localizar la versión en español no me ha sido posible hallarla, un poco de vuestra ayuda no me vendría mal ¡gracias!).

La película es soberbia, absolutamente imprescindible, y esta llena de imágenes inolvidables: las payasadas de bienvenida de los Hannassey a McKay, la primera mañana de este en el rancho y sus intentos estériles de hablar con la gente, la monta del caballo “Trueno”, su pelea a solas con Heston, o la cabalgada penetrando en el Cañón Blanco a ritmo de una de las bandas sonoras más recordadas de la historia del séptimo arte.

Memorable; un film inolvidable, que entretiene y que hace afición.

Saludos

domingo, 20 de septiembre de 2009

Pensamientos

¿Que te pasa esta mañana Cornelivs? Observo que no escribes hoy. Estás serio, meditabundo, y el teclado del ordenador permanece silencioso...

Entonces escucha y medita:

A algunos hombres los disfraces no los disfrazan, sino que los revelan. Cada uno se disfraza de aquello que es por dentro. Chesterton.

Algunas personas miran al mundo y dicen ¿Porque?. Otras miran al mundo y dicen ¿Porque no?. George Bernard Shaw.

Antes de desear algo ardientemente conviene comprobar la felicidad que le alcanza a quien ya lo posee. La Rochefoucauld.

A la hora de la verdad, que es la de buscarse a sí mismo en lo objetivo, uno olvida todo y se dispone a no ser fiel más que a su propia sinceridad. Gerardo Diego.

Cada hombre que haya amado verdaderamente podrá pensar que no ha vivido en vano. Andrés Holguín.

En muchos momentos, tendrás que tener muy presente lo que dijo Pitágoras: Cállate o di algo mejor que el silencio.

Y por último, no olvides este proverbio ruso: Añorar el pasado es correr tras el viento.

Saludos.