"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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lunes, 13 de diciembre de 2010

Post data para una breve carta.

Cuando ayer publiqué mi entrada, algo me decía que no tendría muchos comentarios, y así ha sido. Quizás muchos de vosotros os sentiríais algo incómodos al tratarse de un tema de estas características. Lo que no me imaginé es los correos tan amables que he recibido, los cuales agradezco. Muchos están cargados de frases de ánimo; otros de cariño, y algunos me avisaban que no comentarían quizás por ser algo complicado, y lo comprendo perfectamente. Por supuesto que agradezco todos vuestros correos electrónicos, todos... y en cuanto a vuestros comentarios, exactamente igual.

Pero ¿había que escribir de sobre este tema en un blog? Muy sencillo: ya dije desde el primer momento que para mi un blog no solo es un medio idóneo para hacer amigos, sino también  un vehiculo de desahogo: cuando por las noches, con el sereno, todos los míos duermen y me pongo a escribir mi alma se desahoga. En un blog puede uno (con el debido respeto a todo pensamiento, idea y persona) escribir de todo, de modo que si no pudiera escribir libremente en mi blog  lo que yo quisiera -que para eso es mío-, perdería para mí gran parte de su sentido. Salvando las distancias, seria como un niño al que le regalan un juguete pero luego no puede jugar con el: ¿Para que lo quiere? Absolutamente para nada. Mejor tíralo, y a otra cosa, mariposa.

Otra cosa distinta es la multitud de ojos que leen nuestras entradas. Publicado algo en el blog se convierte automáticamente en algo público: es del dominio de todos. Muchas veces tal cuestión ha frenado mi lengua, y pugnaba mi deseo de escribir y de relatar cosas y desahogar emociones, con la cautela que te producía el no saber quien leerá esto. Afortunadamente, tal conflicto interior ya pasó: desde el momento en que se escribe algo, uno es responsable de lo que escribe, con todas las consecuencias; y así lo asumo. Y he de ser fiel a mis amigos, no puedo engañaros, aunque antes que nada, he de ser fiel a mi mismo.

En la entrada anterior yo relaté, grosso modo, lo que yo pensaba sobre el tema. Otra cosa son mis sentimientos, mis más profundos e íntimos sentimientos: éstos me los reservo para mí, y se que lo comprendéis. Aunque no rehuyo hablar del tema, en absoluto. Y asi, me propongo con esta entrada sentarme a reflexionar en voz alta con vosotros, no ya de mi caso en si, sino desde una perspectiva global, en general  porque si el futuro esta en nuestros hijos, creo que su educación es algo que debemos de cuidar, y no solo eso, sino tambien su salud emocional; que una educación integral no consiste solo en acumular conocimientos.

Vuestros comentarios son respetuosos y comprensivos, y lo agradezco. Pero creo deterctar dos corrientes de opinión: una, de Montserrat Sala, se que me ha hecho el comentario con cariño y afecto, y se lo agradezco, pero no lo comparto. El otro es el comentario de Hada Saltarina, con el que estoy totalmente de acuerdo. Porque en mi opinión, toda generalización es perniciosa: hay casos y casos, causas y causas, circunstancias y…circunstancias. Me propongo en sucesivas entradas (espero que el tiempo me deje hacerlo,  hoy imposible) hacer hincapié en algunos de los errores que los padres solemos cometer en la educación de nuestros hijos, que aquí no se salva nadie, y obviamente yo tampoco.

Ser padre/madre es fácil: cualquiera lo puede ser. Es un acto biológico. Saberlo ser…eso ya es otra cosa completamente distinta. Tener muy clara la diferencia entre los terminos progenitor y padre se me antoja, sencillamente, fundamental, y necesario punto de partida para comprender mi modo de pensar. Insisto: hablo en general. Un padre/madre siempre será un padre/madre, solo si ha sabido serlo, actuando como tal.  De ello ya hablé aquí.

Presupuesto lo anterior, la idea que os planteo hoy es esta, y estoy completa y absolutamente convencido de ello: ser madre/padre no confiere a nadie  “patente de corso” para abusar de su prevalimiento y colocarse en una atalaya desde la cual actuar aleatoria e impunemente sin dar explicaciones, encubriendo los propios defectos,  falta de argumentos  ú otras carencias bajo el báculo de la autoridad paterna (“¡porque lo digo yo!”) y actuar conforme a sus intereses. ¡Seamos sinceros, por favor! A veces (y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra) los padres hemos abusado de nuestra posición de padres para asignar determinados comportamientos a nuestros hijos o imponerles determinados puntos de vista “-¿Por que tengo que hacer eso, papa/mama? -Porque soy tu padre/madre, y no hay mas que hablar” ...Y una mierda.

Mi humilde punto de vista es que es mejor razonarlo, conversarlo con los hijos; si verdaderamente lo sabemos hacer, lo convenceremos. Y si no, ordenémoselo de todos modos si queremos, pero al menos intentemos dialogar y razonar con el hijo porque tienen derecho a saber el "por qué" aunque no lo compartan, pero respetando siempre su personalidad. Yo, maestro de nada y aprendiz de todo, al menos estoy intentando educar a mis hijos inculcándoles valores éticos, ayúdandole a fomentar su autoestima, e intentando granjearme su cariño, porque soy consciente de que el resto me vendrá por añadidura. Y siempre tengo presente algo: que esto no es el ejército.

Y si tenemos defectos, que todos los tenemos (y a lo mejor yo mas que nadie) pienso que lo mejor que podemos hacer es reconocerlo abiertamente, incluso ante nuestros hijos si es preciso: no perderemos ninguna autoridad con ello, al revés, la ganaremos, y les enseñaremos a saber rectificar. “Cualquiera puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él”.  De nuevo Cicerón.

Alguien me pregunta que si conocí bien a mi padre. Le responderé con una breve anécdota. Dos o tres años antes de fallecer, hablando un día con él del pasado, me dio algunos consejos: le gustaba aconsejarme cuando yo se lo pedía, si bien me indicaba siempre: “y ahora medita bien mi consejo antes de actuar, y si no te convence, deséchalo, actúa siempre por ti mismo”. Pues bien, es el caso que en cierta ocasión mi padre se emocionó al rememorar ciertos sucesos de su juventud, y rompió a llorar. Me dijo que lamentaba profundamente haber actuado de determinada forma, y que reconocía que se había equivocado. Reconoció muchos errores. Y no por ello menguó su autoridad ante mi: antes al contrario, me pareció mas grande aún. Y admitía la posibilidad de haberse equivocado en mas cosas.

Y algo muy importante: estoy firmemente convencido de que  no por ser padre lo tengo todo hecho. De eso nada. Ser padre no es un titulo académico, sino una obligación diaria: si quiero el cariño de mis hijos tendré que ganármelo yo. Porque siempre seré progenitor; pero ser padre, saberlo ser, es una asignatura difícil, en la cual hay que esforzarse todos los dias. Si; quizás deberíamos de cuidar de ganarnos el amor y el cariño de nuestros hijos, y no tanto su respeto, porque yo pienso que el cariño normalmente trae aparejado el respeto.

Pero no necesariamente sucede al revés. Porque siempre se respeta a quien se ama. Pero no siempre se ama a quien se respeta.

Saludos.

25 comentarios:

Aniña dijo...

Debiera haber un manual paa padres.
Con los mios tuve suerte, pero me parece algo tremendamente complicado si quieres hacerlo bien
besitos

Merche Pallarés dijo...

Al pan, pan y vino, vino. Tienes muchísima razón, querido Cornelivs. Hay madres y padres maravillosos pero también al contrario, castradores y horrorosos, tipo "la letra con sangre entra" o, como dices, "el que bien te quiere te hará llorar". Pues no. Siempre hay que razonar con un niño y respetarlo como persona, enderezándole (porque son tiernos juncos al fin y al cabo) con cariño y amor, no a base de tortas, castigos y chantajes emocionales. Ésto enajena y de mayor lo que estos padres cosecharán será el rechazo y la falta de cariño. Sobre todo las madres--que son las que más tiempo pasan con sus hijos--tendrían que tener ésto muy en cuenta. Besotes, M.

Manolo dijo...

Sí, solamente te enseñan a ser progenitor. Para ser padres no dan formación en ningún lugar. Hay que hacer uso del sentido común y no abunda, aunque el amor puede compensar muchas carencias.
Siempre recuerdo la historia de una compañera mía: no dejaba ir a sus hijos, sobre todo a su hija, a ningún sitio, excursiones escolares incluidas, porque ELLA iba a estar preocupada. No le entraba en la cabeza que la preocupación por los hijos es algo natural pero que les tienes que dejar ser libres y tener sus propias equivocaciones.
Y como bien te decía tu padre: todos cometemos errores con los hijos, por mucha buena voluntad que pongas.
Un abrazo

El Gaucho Santillán dijo...

Ser padre, es un continuo aprendizaje.

y no tienes maestro!!!

Un abrazo.

MAJECARMU dijo...

Cornelius,ser padre es la "carrera más larga y más difícil..."
También los hijos nos enseñan cuando hay diálogo y cariño...Nunca dejamos de aprender.SER BUEN PADRE ES TODO UN RETO...!!

Mi gratitud por tu reflexión y mi abrazo siempre,amigo.
M.Jesús

BIPOLAR dijo...

Yo alucino pepinillos de colores que dicen los adolescentes ahora.

Asun dijo...

Querido CORNELIVS, por supuesto que en tu blog eres muy libre de escribir de lo que te plazca, tu mismo lo dices: para eso es tuyo, y yo te agradezco que así lo hagas y me permitas conocerte más a fondo, con tus preocupaciones y tus disertaciones, con tus alegrías y tus tristezas,

Yo soy de la opinión de que el cariño hacia un progenitor no viene de serie por llevar la misma sangre, es algo que se va labrando poco a poco cuando ese progenitor es además padre o madre (yo, al igual que tú también pienso que son dos cosas distintas).

Hay algunos progenitores (y repito, algunos) que con su forma de actuar lo que consiguen no es precisamente el cariño de sus hijos sino todo lo contrario, el rechazo y puede que hasta el odio. Otra cosa es que con el paso del tiempo esos hijos, que han crecido con el dolor, consigan elaborar esa relación dañina que tuvieron de niños y puedan llegar a comprender y a perdonar, pero eso no lleva implícita la restauración del cariño. Puede que se dé, pero no obligatoriamente.

Un fuerte abrazo, amigo

Hada Saltarina dijo...

Gracias por citarme; la verdad es que me ha sorprendido y alegrado pues estás de acuerdo (no quiero decir que cuando no estamos de acuerdo no lo valore también, eh!, pero hace ilusión ser capaz de comunicar y compartir).

El tema es difícil; sin duda alguna, y duro, por supesto. Pero las cosas son como son. Y éstas hay que verlas desde una doble dirección de padres a hijos y de hijos a padres; lo que ocurre es que muchas veces no se considera valiosa la aportación del hijo, y por eso me ha gustado tanto el comentario de Majecarmu diciendo que los hijos también enseñan; no sólo los padres. A las nuevas generaciones también hay que escucharlas.

Te has atrevido a tocar un tema muy difícil y poco apetecible para muchos; pero luego nos llevamos las manos a la cabeza cuando oímos de esas madres que asesinan a sus hijos (y no hablo del terreno emocional), y parece que todo el mundo olvida que también hablamos de madres; también lo son, pero algo no ha salido bien, ¿no? Lo dicho, me molestan las generalizaciones.

Un abrazo fuerte

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Buenas noches Cornelius.
Mis padres ya están en el Cielo, al menos así lo creo y aún me aclamo a ellos.

Un abrazo, Montserrat

Montserrat Sala dijo...

Bueno Cornelius, como también me has citado, me veo obligada a defender mi postura. Según tú no es la correcta, y a lo mejor tienes razón, no te digo que nó. Yó solo insisto en una cosa. que a los padres hay que quererlos, lo mismo si han sido simpaticos que si han sido antipáticos y hasta duros. En primer lugar porque heredamos de ellos muchos rasgos de su caracter, y muchos genes que nos son favorables y nos benefician.
Yo no soy psicóloga, pero soy vieja y he visto un montón de cosas, y créeme en esto sabe más el que menos presume de saber . Sólo educa y cria a sus hijos perfectos, el que no los tiene. Todos los demás hemos cometido cantidad de errores, y el que menos los quiere hacer, este traga más que nadie. Los niños es vedad, hay que tratarlos como personas que són, pero no se les puedes explicar todo como si fueran adultos. Esta es una gran equivocación, querido amigo, porque no te van a comprender, por mucho que te empeñes.
Dice Hada Saltarina que hay madres asesinas. Razón tiene. Pero hablamos de la gente corriente, nó de escepciones ni de gente desnaturalizada. Este es otro tema.
Si nos ceñimos a la realidad más cercana, veremos que el respeto no es ningun inconveniente, en la educación de los hijos. Es peor defecto mimarlos en demasía.
Estos niños que crecen con tanto mimo y tanto trato de amigo o de colega, éste es el individuo, que tiene derecho a todo, incluso maltratar a los profesores primero y a los padres viejos después. Porque se cría egoista al ciento por ciento.
Este es mi humilde opinión, aunque no todo queda dicho. Es mucho mas complejo. Ya lo creo.
Saludos muy cordiales.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

En efecto, querido amigo. Recuerdo aquella entrada tuya. El hecho biológico de la paternidad / maternidad no es nada más que eso: un hecho biológico. Ser padre o madre es algo más, algo que sucede a diario. Por eso, no comprendo las leyes que generalizan o la jurisprudencia que otorga la custodia a las madres sólo por el hecho biológico de la maternidad.
Excelentes, oportunas y valientes opiniones las tuyas.

Cecilia Alameda Sol dijo...

Estoy de acuerdo contigo en casi todo. El amor combinado con unos valores que les inculcamos mediante palabras y comportamientos, traerán respeto y confianza. Es difícil educar con equilibrio a unos críos. Pero tan malo es el aquí mando yo como la postura contraria, permitir sus caprichos y su tiranía, porque tanto lo uno como lo otro deforman la personalidad de los que lo padecen.
Yo creo que tú lo harás bien con tus niños. Se nota en tus textos.

SUSANA dijo...

Qué tema Pablo! (Sí, ya estuve en tu artículo anterior e incluso tengo la impresión de que alguna vez hace mucho tiempo, tocamos este tema, probablemente en distinto contexto)

Siempre y toda vez te agradezco exponer en forma muy honesta y respetuosa, tus pensamientos. Es posible así establecer un diálogo que enriquece a todas las partes. En lo personal estoy muy de acuerdo, es más conozco de primera mano las diferencias entre padres y progenitores. Y el Gran Desafío de mi vida, fue ser precisamente "mamà".

Hace poquitos días tuve el privilegio de ayudar a mi veinteañero con una materia de la Universidad. Más allá del buen resultado (estoy muy contenta!)tuvimos momentos maravillosos de risas, bromas, confidencias, que muchas veces el vértigo cotidiano no facilita.

El Amor, las charlas, el esfuerzo por comprender, el rigor, la disciplina, la apertura y sobre todo "escuchar" a los hijos, construye relaciones fuertes, de esas que ayudan a llevar las distintas circunstancias de vida.

Besos mi Amigo!

Myriam dijo...

Muy de acuerdo contigo en que cualquiera puede tener hijos, pero hay que saber ser padre-madre. Eso se aprende sobre la marcha. Nadie nace sabiendo. Pero no hay excusa para el maltrato infantil, (no me refiero a la necesaria puesta de límites). Hoy los padres y madres que se sienten desbordados, que no pueden o que no saben como manejar determinados temas con los hijos, cuentan con personal profesional en las Unidades de los Servicios Sociales de sus comunidades al que pueden consultar.

También pueden consultar a otros profesionales de atención primararia de la salud como médicos, psicólogos etc.

Un abrazo

Rita dijo...

Cuando empecé a leer éste post me di cuenta que debía leer el anterior, el cual no había visto, leídos los dos quiero mojarme un poco y opinar.
Tengo que decir que te doy toda la razón cuando dices que tienes todo el derecho a escribir lo que quieras, todos decidimos que es lo que debemos o no escribir, con el debido respeto y educación por supuesto.
Dicho esto te diré que también comparto lo que dices en el anterior pero tengo que hacer una salvedad, hablando siempre en general pienso que la generación que decía "porque lo digo yo" que es la de mis padres y casi casi que la mía, bastante desgracia tuvieron con ser educados de aquella manera, ellos no tuvieron toda la culpa, tal como los enseñaron se comportaron, creyendo siempre que hacían lo correcto, huyendo de las expresiones de cariño como si se tuvieran que avergonzar de ello, creyendo que si les decían a los hijos que eran tontos los obligaban a superarse.
Solo ahora hemos comprendido que todo era un error, las cosas han cambiado y nosotros también, somos más sabios. Yo me siento afortunada de haber rectificado la educación que me dieron pero siempre hay cosas que no hemos hecho bien a causa de esa errónea educación.
Piensa que hay personas que no se han dado cuenta, que siguen pensando que lo hacen bien, para cambiar en éstas cosas hay que tener la mente abierta a esos cambios y no todo el mundo tiene esa capacidad.
Amigo Cornelvs, tu bien sabes que ser padres es muy difícil, todos intentamos ser los mejores pero nos equivocamos mucho, yo siempre decía que los errores de mis padres no los iba a cometer pero.......he cometido otros, de eso no se salva nadie, lo bueno y honrado es reconocerlos y si se puede se rectifica.
Creo que me he enrollado mucho pero el tema lo merece, aunque ésto da para mucho
Un abrazo amigo

Aldabra dijo...

Es emocionante leer a alguien, como en este caso, cuando pone el corazón en la mano y lo abre para nosotros.
Gracias por esta entrada porque es hermosa.
Después de tener una relación "dificil" con mis padres, intenté con mi hija hacer todo aquello que yo habìa echado de menos. Ha sido y es una tarea ardua ya que me separé de su padre cuando tenía 7 años y la educación ha recaído toda en mí, ya que su padre es un padre telefónico y de cuando quiere. Además el hecho de no tener relación alguna conmigo y los varios juicios ha enturbiado mucho la relación con su hija.
Pero no es el caso.

Creo, firmemente, que la base de una buena educación es el amor. Tenemos que querer a nuestros hijos cada día todo lo que podamos y protegerlos sin estrujarlos, es decir, cobijándolos pero empujándolos al mismo tiempo para que vuelen. Es muy dificil y he llorado muchas lágrimas pero merece la pena.
Dices muy bien cuando dices que el cariño llama al respeto y no al contrario.
Si les abres a tus hijos así el corazón, tendrás medio camino andado.
Biquiños,

Rita dijo...

A la vista del resto de los comentarios quisiera decir algo, porque me parece que algunos ataques que se hacen a una carta que está dirigida a quien sabe quien, porque yo no tengo porque saberlo, el autor no lo ha dicho y pienso que como todas las cosas que escribimos en nuestros blog pueden estar dirigidas o no a alguien en concreto, creo además que sería muy aventurado por nuestra parte adjudicársela a alguien.
Y lo que quiero decir además es que cada uno de nosotros tiene todo el derecho a escribir lo que quiera, no somos nadie los demás para juzgar porque las motivaciones que pueda tener quien escribe solo las sabe él mismo, siempre he pensado que para hacer un juicio hay que conocer los detalles de toda la historia. La vida de los demás no tiene porque ajustarse a nuestros patrones por muy buenos que nos parezcan.
Yo he dicho en mi comentario anterior lo que pensaba del tema en lineas generales y hablando de mi experiencia propia, pero por peinar tantas canas sé que no a todo el mundo le ha ido igual en la vida, parto de la base del respeto mutuo.
Por otra parte tengo que decir que tratándose de Cornelivs no puedo imaginar ninguna maldad en su escrito, creo que nos ha dado pruebas de todo lo contrario.
Espero que nadie se ofenda
besitos

Cornelivs dijo...

Gracias a todos, amigos y amigas.

En cuanto al segundo comentario de Montserrat Sala, me he visto obligado a suprimirlo, pues muestra un muy deficiente grado de cortesia y de educación.

Puedo tolerar que se den opiniones de todos los gustos, pero NO PIENSO TOLERAR BAJO NINGUN CONCEPTO que SE ME JUZGUE, ni que alguien, como ha hecho Montserrat Sala, me llame alegremente buen o mal hijo, o bien o malintencionado, o que esa carta era "impropiade un buen hijo" (que sabrá ella para hablar asi) sin conocerme ni haberme tratado personalmente.

No pienso consentir ningun INSULTO hacia mi persona, como ha hecho Montserrat Sala conmigo, ni ningun ataque a mi integridad moral, sobre todo si viene de personas que, insisto, NO me conocen.

En fin, vosotros mismos.

A todos los demas: enormes gracias a todos por vuestra comprensión y por vuestra amistad.

Como no quiero problemas, habilito durante unos dias la moderación de ocmentarios.

Pamela dijo...

Muy bien Cornelivs, no puedo estar más de acuerdo contigo

MariluzGH dijo...

Querido amigo, yo ni soy madre ni he parido, pero estoy de acuerdo con tu opinión sobre la 'paternidad' (en neutro).

Te puedo contar que mi padre, cuando ya estaba muy malito, se sorprendía de vernos a los 5 hijos y esposa en el hospital, cuidándole y turnándonos para que no estuviese sólo en ningún momento; decía que no había sido el mejor de los padres y sin embargo ahí estábamos... le dijimos que él hizo lo que mejor supo hacer y nosotros estábamos allí era porque le queríamos tal como era y que además nunca fue una mala persona con nadie.
A nosotros nos educaron nuestros padres (comunista él, monárquica ella) en el respeto y la aceptación de todo el mundo. No creo que hubiese sido yo mejor persona, de haber tenido otros padres o más medios económicos.

Tu carta ha sido muy sincera y la post data, muy valiente

dos abrazos y un beso, querido amigo

Aldabra dijo...

http://congoyyo.blogspot.com/2008/12/y-c-b-e-z-u-d-o-s.html

se me olvidó dejarte el enlace, pablo, perdona, soy muy despistada.

bicos,

p.d.: miré por encima tu última entrada, ya comentaré pero por el enlace y contestar, no te preocupes, no hay ninguna prisa y eso en caso de que tengas ganas.

Ibso dijo...

Siento muchísimo haber llegado demasiado tarde para leer esa "Breve Carta". Como padre novato y con una niña pequeña, es un tema que me interesa bastante.

Muy buenas razones deben haberte dado para obligarte a suprimir esa entrada. No obstante las ideas no se borran con tanta facilidad, pese a quien le pese, y si esas ideas manan de lo vivido, terminan siempre por aflorar.

Ánimo, porque hay muchos caminos para expresarse y muchos artificios para esquivar la censura. Fíjate en tu querido Cervantes y en su sublime Quijote.

Un abrazo, Ibso.

Amig@mi@ dijo...

Totalmente de acuerdo contigo. POr desgracia es así. Nadie está libre de pecado, e incluso nosotros mismos cometemos errores, ya que actuamos.
El problema está en la no actuación o la actuación indebida.
Duro tema.
un abrazo

Campurriana dijo...

No sé qué ha ocurrido con la carta, Cornelivs y sólo te digo que lo mejor es no dar demasiada importancia a tantas cosas...

Respecto a lo de ser padre...aunque yo no soy madre me parece tan difícil...Yo creo que a veces no se puede razonar con los pequeños y hay que actuar porque sí. Cuando sean mayores lo comprenderán o no...pero es imposible razonarlo todo con ellos...

Antònia Pons Valldosera dijo...

Todos nos equivocamos en casi todo pero el afecto y el amor no pueden imponerse.
Yo creo que sí que se puede explicar todo a un niño, tenga la edad que tenga, que si un padre debe reñir a un niño debe hacerlo de manera inmediata y con cariño expresando sus sentimeientos: no me ha gustado lo que has hecho por eso, por esto o por lo otro. Los niños por pequeños que sean son personas y merecen todo el respeto de los adultos, respeto que si no tenemos con ellos difícilmente podremos pedir.
Mi padre hubiera cumplido 96 años. No podía soportar que nadie dijera ni siquiera "tonto" a un crío, jamás me puso una mano encima, nunca en la vida me soltó un "porque lo digo yo". Podíamos hablar de todo lo divino y lo humano ante un taza de buen café y algo muy importante: siempre respetó mi intimidad.
Con mis padres me sentía feliz, protegida e invulnerable como dentro de un círculo mágico hecho de amor, de risas, de juegos y de complicidades. Me sentía querida de manera incondicional, no tenía que hacer nada especial para que se sintieran orgullosos. Siempre fui la niña de sus ojos.
Quien sí me puso alguna vez la mano encima era mi abuela que era una mujer de armas tomar.
Mi madre no la desautorizaba, creo que no se atrevía, aunque en una ocasión mi padre, el yerno, con mucha serenidad y sin ningún tipo de discusión la puso en su sitio.
Con mis hijas tengo una relació magnífica que no está hecha de obligaciones concretas. Son adultas, responsables y libres. Nunca les digo lo que deberían hacer a no ser que me pidan opinión y a veces, pienso que con la mayor hemos intercambiado los papeles: es ella la que me advierte a mi si me voy de viaje: no te despistes, vigila tu equipaje, ten cuidado con el dinero, no corráis con el coche... Si alguna vez voy a su casa, vive muy cerca pero yo procuro huir del papel de suegra molesta, le digo vengo a por un café pero si tienes trabajo o molesto me lo dices que hay confianza, y ya sesabe que la confianza da asco...ja, ja
En fin ¡he aprendido tanto con ellas! como supongo que ellas han aprendido de mi.
Tener un hijo no es lo mismo que "ser padre", en absoluto.
Muy buen post al que siento llegar tarde, pero como te citan por ahí en plan un poco prestadme el hombro que quiero llorar, me ha picado la curiosidad.
Amenazo con volver.
Saludos