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"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

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"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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viernes, 17 de julio de 2015

LA SOLEDAD DEL CORREDOR DE FONDO (ó el deporte, como ayuda para la vida)

Afortunadamente, cada vez son mas las personas que hacen ejercicio, y llevan una alimentación sana, hábitos éstos que van calando en la sociedad, y ya no es infrecuente encontrarnos a las 8 de la mañana a algún corredor, como yo, enfrentándose a su entrenamiento diario antes de incorporarse a su trabajo. Pero hasta hace poco tiempo, nos miraban como bichos raros. El hecho de ser la practica de deporte un elemento muy poco arraigado en la sociedad, hacia que se nos considerara como a criaturas salidas de otro mundo, o bien como a personas a las que le faltaba uno o dos tornillos, como suele decirse. Eran los tiempos en los que correr era cosa de cobardes; claro, lo valiente era irse al bar a beber copas desde primeras horas de la mañana. 

 Se ha avanzado algo, pero aún queda mucho camino por recorrer, y la prueba es que, según he leído en La Vanguardia, España es líder europeo en obesidad en adultos aproximándose a Estados Unidos, mientras que en la infantil España tiene la mayor tasa de obesidad del mundo, igualando o superando a los americanos. Son datos objetivos. Tampoco en la práctica de ejercicio físico destacamos, precisamente. Por falta de tiempo, por pereza o desgana, debido a alguna lesión... los motivos para no realizar ejercicio siempre son muy fáciles de encontrar. Todos sabemos que la alimentación sana y la práctica de ejercicio son dos de los elementos que conforman un forma de vida saludable, pero aquí viene como anillo al dedo la frase de André Gide: “Todo esta dicho, pero como nadie escucha hay que repetirlo”. 

 Sigue habiendo una enorme distancia entre el corredor habitual (la palabra runner la dejo para los ingleses) y la sociedad que lo contempla, precisamente por eso, porque los habitos saludables, por desgracia, no terminan de encajar en la sociedad actual del estrés, de la prisas, de la consola, de las 4-6 horas diarias de TV, y de internet. Por si fuera poco, vivimos en una sociedad eminentemente práctica, y nadie hace nada por nada, sino mediante precio, estipendio o contraprestación, de modo que el hacer cosas “por el simple gusto de hacerlas”, “porque te gusta”, o simplemente, como es mi caso, porque te llena por dentro y te da alegría, es algo de difícil comprensión, por no decir imposible, para muchas personas. Por ello, las personas que practicamos deporte, -la mayoría por afición, como mi caso- nos seguimos sintiendo aún un poco solos y poco comprendidos; ser corredor “amateur”, es decir, aficionado, no profesional, que tiene que compaginar sus 60-70 minutos diarios de afición con sus 8-10 horas diarias de duro trabajo de Despacho –como es mi caso- , y que encima no cobramos ni un céntimo por correr, sino que, al contrario, tenemos que pagar la cuota de inscripción en cada carrera, gastos de desplazamiento y alojamiento aparte, sigue siendo algo extraño, difícil de asumir para el resto, y más si vives en un pueblo pequeño como el mío. Bajo el prisma común de observación de cualquier persona normal, en este entorno,  es comprensible preguntarse: ¿Qué podemos pensar de un sujeto que un dia cualquiera, a las 14,00 horas, lloviendo, corre 12-15 Km, por esos carriles, sin mas compañía que su determinación y sus propios pensamientos? Pues, ¿como entender entonces la satisfacción que sentimos tras entrenar corriendo un domingo cualquiera 15 o 20 kilometros, o tras terminar la Maraton? 

 De ahí proviene la famosa soledad del corredor de fondo, que no es un mito, sino un realidad. El corredor lleva kilómetros y kilómetros a sus espaldas, se ha caído muchas veces, pero se ha levantado y ha seguido corriendo, ha vivido metro a metro esta gran pasión que le mueve, enfrentándose a la incomprensión social, a sus lesiones, a sus propios miedos interiores -como los que tiene cualquier persona-, pero su peor enemigo tiene nombre propio: la soledad, esa soledad cortante que inicialmente te hace daño, pero con el tiempo se convierte en tu inseparable amiga: te acostumbras a vivir con ella, y de hecho te fortalece, te hace resistente, y no hablo ya solo de la resistencia física, que un corredor tiene de sobra (y de la salud que ganas con esta sana costumbre), sino de la resistencia psíquica, o mental. Ir contra corriente no es fácil, recordemos a Nietzsche: el individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la sociedad; si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo”. Y esa resistencia mental es tan importante o más que la física. 

Cuando me planteo preparar una Maratón, tengo un objetivo muy concreto, y ese objetivo es que al acabar la preparación sea una persona mucho más fuerte a nivel mental, y no solo en el deporte, sino en todos los aspectos de la vida.  Por eso, el maratoniano no ha de tener miedo de afrontar largos entrenamientos en solitario, porque nos tenemos que enfrentar a esa soledad; la soledad del corredor de fondo, ese cara a cara con la soledad te hace crecer mentalmente y te da fuerza ante las adversidades. Y no es bueno rehuir ese enfrentamiento, el corredor ha de ser consciente de que es la mente la que mueve el cuerpo, y cuando éste se halla cansado, y hay que echar el resto, como suele decirse, es la fuerza mental la que ha de sacarlo hacia adelante. Donde no llega el cuerpo, ha de llegar la mente, y yo creo que ahí es donde radica ese entendimiento entre maratonianos, que, ojo, somos personas completamente normales con una cualidad: una enorme fuerza de voluntad, y una gran pasión por correr. 

El deporte, os lo puedo jurar, te da determinación y agallas ante la vida, en todos los aspectos. Lo digo por experiencia. Solo soy un corredor aficionado de tantos, pero os aseguro que esa fortaleza es el modus vivendi de todo corredor, y yo suelo utilizarla en cualquier aspecto de mi vida, en el trabajo, en el Juzgado, con la familia, o bien superando los diferentes obstáculos que nos pone la vida. Operibus credite, et non verbis, o por decirlo en román paladino,  mirame a mi: 1,83 de estatura, con 45 años, fumador empedernido de 3 cajetillas de tabaco, sobrepeso (112 Kg), operado de piedras en la vesícula, ulceras de estómago, etc,  que apenas podía andar sin asfixiarse, cinco años después, ahora que tengo 50, peso 82 Kg, y ya llevo a mis espaldas 6 maratones y 17 medias maratones, y tengo asumido otro reto para este año: tras correr la Maraton de Madrid, en la pasada primavera, quiero correr también la Maratón de Valencia, el próximo 15 de Noviembre, si el tiempo y los dioses no lo impiden. 

 ¿Como se consigue eso? Poco a poco, pasito a pasito. Mi peor enemigo he sido yo mismo, mis miedos y mis dudas, como antes decía, pero he vencido enfrentándome a ellos, kilometro a kilometro, dia a dia, zancada a zancada, teniendo fe en mi mismo, como me insinuó mi buen amigo Antonio López. Pero es que, como antes decía, esa fortaleza mental que este bendito deporte me ha dado, luego lo he trasladado a otros terrenos, incluido el trabajo en mi Bufete, pues cada dia he ido asumiendo retos mas difíciles, he ido aceptando casos cada vez mas complicados, y he tenido la osadía y la determinación de ir hacia adelante. El premio ha sido abundante. 

 Por ello, tu, querido lector, o amable ciudadano que observas a un corredor, permíteme darte un consejo, y bueno, un consejo de amigo: aparte de tu trabajo, haz algo de deporte. “No nos mires, únete”. Vente con nosotros a correr un poquito; y si no te gusta correr, otro tipo de deporte, el que tu quieras. Si no te gusta hacer deporte, ok, de acuerdo, como prefieras; pero, por favor, respétanos tu también a nosotros. Vive y deja vivir. Cuando nos veas corriendo por ahí, no nos critiques, pues nosotros no te hacemos daño a ti. Ademas, ¿que sabes tu de nuestras motivaciones, o de lo que pasa por nuestra mente? Correr no es de cobardes, te lo aseguro. Hace falta muchas agallas para correr 15 kilómetros lloviendo, o con calor, o para correr los 21 Km de una media maratón, o los 42 Km de una maratón. Créeme.

Saludos cordiales.

2 comentarios:

Migue dijo...

Es un placer leerte y un ejemplo a seguir. En la alimentación sana y el ejercicio está la llave para la salud.

Un abrazo.

Campurriana Campu dijo...

Preparación mental fundamentalmente.
Hoy en día, creo, no se mira al deportista como a un bicho raro.
Felicidades.