"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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sábado, 19 de abril de 2008

Nosce te ipsum

Que en latín significa “conócete a ti mismo”. Cervantes decía que aprender es siempre difícil; pero que el “conocimiento de si mismo es el más difícil que imaginarse pueda”. Y así es. Creo que es más fácil conocer al mundo y a las personas, que conocerse a si mismo. Todos tendemos a minimizar nuestros defectos, y a exagerar nuestras cualidades, o bien nos atribuimos otras de las que carecemos; no conozco a nadie que se trate a si mismo de ladrón, de sinvergüenza, de tonto o de avaricioso, antes al contrario, es mas propio que cada uno tenga buena estima de si mismo, asi nos autotratamos como de generosos, educados, listos, preparados, etc. Nadie está dispuesto a admitir sus propios errores.

Tu piensas que eres buena persona. ¿De verdad que eres así? O tú, que piensas que nunca te equivocas, o que estas siempre en lo correcto. ¿Te has detenido a pensar que otras personas tienen creencias o ideologias distintas a la tuya, pero que también piensan que son infalibles? ¿De verdad te gusta estar con esa persona porque es tu amigo/a, o es que en el fondo lo único que hay es una comunidad de intereses? ¿Quieres a tu mujer, o es que, en el fondo, te has “acostumbrado”, o te ha “institucionalizado” el matrimonio? ¿Has meditado, fundamentado y racionalizado tus creencias, o las admites a pies juntillas sin un minimo de analisis? Dices que eres fuerte, ¿como lo he de saber, si la fortuna no te ha deparado ninguna desgracia porque siempre has tenido de todo?¿Posees de veras las cualidades que tú crees? ¿En serio? ¿O se trata simplemente de un mecanismo de defensa?

Todas estas cuestiones llevan cientos y miles de años estudiándolas los grandes filósofos y las religiones mayoritarias, y todas dan formulas más o menos válidas. Lo que si está claro es que cada persona es un mundo, y el conocerse a si mismo es una aventura maravillosa pero, también, la aventura más difícil que jamás pueda emprender ser humano, porque se trata de que tu cerebro, tu Ego, al que has acostumbrado a tantas cosas, se quede desnudo consigo mismo y se autoanalice. Eso es muy difícil.

Librenme los hados de dar consejos ni lecciones a nadie. Pero la humilde tecnica que yo sigo es esta. Lo primero que hago es aislarme un poco, pues vivimos en un mundo en que las emociones, la rapidez y la falta de tiempo nos embargan por completo, y nos impiden pensar con claridad. Hay que tener tiempo, tomarse un ratito, dejarse de televisión, o de cine, y buscar un poco de soledad y meditar alguna que otra vez.

Y empezar pensando que hay que distinguir claramente a la voluntad (las emociones) de lo que es el intelecto (pensamiento frio y analitico). Nosotros, los seres humanos, parece que estamos tan imperfectamente hechos que la voluntad es siempre lo primordial y lo esencial, mientras que el intelecto es solo lo secundario, lo accesorio.

Si, lo he escrito bien, y me explico. El intelecto solo puede realizar bien su función mientras la voluntad guarda silencio al hacer una pausa, porque cualquier manifestación notoria de la voluntad perturba la función del intelecto y la intromisión de la voluntad adultera los resultados del intelecto.
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Por ejemplo, ¿No os habeis dado cuenta de que un simple susto nos arrebata la reflexión hasta el punto de dejarnos atonitos o hacernos acometer lo mas absurdo, como por ejemplo correr hacia las llamas en un incendio? La ira nos impide saber lo que hacemos y mucho menos lo que decimos. El fervor nos hace incapaces de ponderar los argumentos ajenos o buscar y exponer ordenadamente los nuestros. La alegria nos hace casi tan irreflexivos, desconsiderados y temerarios como la avidez. El miedo nos impide ver y apresar los medios de salvación a nuestra alcance. Y luego el amor y el odio falsean tambien nuestro juicio, porque en nuestros enemigos no vemos más que defectos y en nuestros seres queridos solo vemos méritos, e incluso sus defectos nos parecen lindos. Y con el provecho igual: lo que nos conviene en seguida lo vemos equitativo, justo y razonable, mientras que lo contrario lo vemos como injusto o abominable y absurdo. De ahí precisamente provienen tantos prejuicios de clase social, gremiales, nacionales, sectarios y religiosos. Lo que disgusta al corazón no entra en la cabeza.

La ira, el miedo, alegria, el fervor, el susto son acontecimientos de la voluntad, emociones, que impide que el intelecto pueda funcionar bien. Por eso decia antes que lo principal es la voluntad, dominarse a si mismo, para que el intelecto, lo secundario, funcione. De ahí que la sangre fria y la presencia de animo (¡ay mis estoicos!) sean la mejor aptitud ante un peligro repentino, asi como tambien para luchar contra adversarios y enemigos. La sangra fria consiste en el silencio de la voluntad, para que el intelecto pueda actuar, y la presencia de animo consiste en la imperturbable actividad del intelecto, es decir, permiten utilizar el intelecto justo en los momentos en que más se le necesita, y por eso confiere una decisiva superioridad. Por ello, en los momentos malos intento (ay, otra cosa es conseguirlo) dejar el corazón frio y pensar con la mayor tranquilidad posible. Despojarse de todas las emociones, estar sereno y tranquilo.

La segunda parte es la más difícil: despojarse de tus complejos, tanto positivos como negativos, “formatear el disco duro” de tu cerebro, de tu Yo, de tu Ego, es decir, quitarle toda la información que tienes de ti mismo, dejarlo a cero, esto es muy difícil y no se si sabré explicarme. Personalmente pienso que la voluntad (las emociones), embadurnan nuestro intelecto con una especie de capa o barniz, son los pre-conceptos o los perjuicios, y “creemos que somos así”. Pensamos que tenemos las cualidades W, X, Y, Z, y los defectos H, I, J, y K. Pero a lo mejor esas cualidades o defectos que creemos tener son hijas de nuestra emoción y no de nuestro intelecto. Bien, pues fuera todo eso.
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Ahora, sin el estorbo de las emociones (de la voluntad, como decia antes), analizalo todo tranquilamente. Parte de cero. Ahora estas solo contigo mismo, con tu intelecto. ¿De veras que tenemos esas cualidades y esos defectos? ¿Somos así realmente?

Merece la pena este “viaje”, aunque, claro, hay que tener tiempo y ganas de hacerlo. Pero cuando uno va “descubriendo” como es realmente, en mi opinión, no es que te hagas dueño del universo (como decia cierto autor, del cual discrepo), pero poco falta. Al menos, te va invadiendo una sensación de paz y de tranquilidad muy difícil de explicar. Te gustará lo que descubras o no te gustará, pero así eres tú, y yo creo es el primer paso para estar tranquilo y seguro en este mundo.
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Un amigo me dijo que quien no haga este saludable “viaje” de vez en cuando, solo reconocerá a toro pasado lo que debia de haber hecho o dicho en tal o cual ocasión. Y creo que lleva razón.

Luego, otra cuestión de origen tan antiguo como el mundo es la soledad del que quiere conocer, y el sufrimiento al que lleva el conocimiento…tanto del mundo como de uno mismo. Recordad que en la famosa frase “el que aumenta el conocimiento, aumenta también el sufrimiento” van unidas ambas cosas, y no solo por el esfuerzo y tiempo que requiere el conocimiento, o aprender, sino porque el que sabe algo más que los demás, el que es consciente de que sabe algo más, sufre porque los demás no sepan eso, y sobre todo cuando descubre que los demás no están interesados para nada en eso. Se siente solo.
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De todos modos, creo que merece la pena pensar y meditar, y alguna vez que otra, aunque sea solo por un rato, mandar a paseo a esta maldita y estresante sociedad en la que vivimos, y estar un ratito con nosotros mismos. Reencontrar nuestro camino. Es dificil, pues del dicho al hecho hay un gran trecho, pero creo que, aunque no podamos conseguillo, al menos hay que intentallo.

Salu2.

viernes, 18 de abril de 2008

Todos igual que vos, y juntos más que vos.


Queda muy atrás ya en el tiempo la época en la que las monarquías se cimentaban en una concepción divina del poder. Se era Rey “por la gracia de Dios”. Pero ni incluso en esa epoca esta institución se libraba de serios avisos para navegantes. Horacio decía: Rex eris, si recte facies; esto es, «Rey eres, si actúas como tal»; la conocidísima formula medieval, decia que "Vos no sois más que nos", o como en el Aragon Medieval, cuya frase da titulo a este post: "Todos igual que vos, y juntos más que vos".

Ahora la soberanía descansa en el pueblo: «La soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado», dispone el artículo 1.2 de la Constitución de 1978.

Muchos dicen que hoy la Monarquía es mas racional, con legitimidad última en nuestra Constitución democrática. Dicen que hay Rey porque lo dice la Constitución.

¿Qué atribuciones tiene el Rey, que poderes le da la Constitución? Veamos.

La Constitución de 1978 dice: «El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes» (artículo 56.1).

Lo que sí está claro es que el Rey reina, pero no gobierna, pues no ejerce ninguno de los tres poderes del Estado, ni el legislativo, ni el ejecutivo, ni el judicial:

1º) Las Cortes Generales despliegan la función legislativa (artículo 66.2).

2º) El Gobierno es el que gobierna, pues dirige la política interior y exterior del Estado (artículo 97).

3º) Por último los jueces asumen la función jurisdiccional (artículo 117. 1).
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A la vista de lo anterior, muchos dicen que el Rey no goza de potestas, sino de auctoritas.
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Además, todos los actos del Rey han de ser forzosamente refrendados, es decir, necesitan la firma y autorización del presidente del gobierno y/o de los Ministros, y sin dicha firma o autorización son nulos. Según el Art. 56.3 los actos del Rey estarán siempre refrendados en la forma establecida en el art. 64, careciendo de validez sin dicho refrendo. El Artículo 64 dice que los actos del rey serán refrendados por el Presidente del Gobierno y, en su caso, por los ministros competentes, lo cual según la Sentencia del Tribunal Constitucional 5/87 de 27 de enero, significa que los actos del Rey deben ser siempre refrendados, y en ausencia de refrendo dichos actos carecen de validez; y que la autoridad que refrende el acto en cada caso asume la responsabilidad del acto del Rey, porque la persona del Rey de España es inviolable y no está sujeta a responsabilidad.

Para lo único que el Rey no necesita refrendo es para lo dispuesto en el art. 65.2, o sea, nombrar y relevar libremente a los miembros civiles y militares de su casa.
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¿Entonces? Pues que entramos de lleno en pleno debate sobre la viabilidad y justificacion de la existencia de la monarquia en el S. XXI, un debate de rabiosa actualidad. Y aquí viene el problema, como encajamos la pieza de este puzzle.
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Unos quieren verlo como símbolo de la unidad y permanencia del Estado, pero España es un pais muy descentralizado, en el cual no faltan problemas; vease caso de Cataluña, y el convocado referéndum, digamos, “pro-separación” del pais vasco para finales de este año.

Otros quieren justificar la figura como árbitro y moderador de las instituciones, algo asi como una especie de poder neutro, como proclamó Benjamín Constant: «Cuando los tres poderes descompuestos, se entrecruzan, chocan y se traban, se necesita una fuerza que los ponga de nuevo en su sitio. Tal fuerza no puede residir en uno de los resortes en particular, porque se serviría de ella para destrozar a los demás. Es preciso que esté situada fuera y que sea, en alguna medida, neutral, a fin de que su acción se aplique en cuantos puntos se requiera y lo haga con un criterio preservador, no hostil», pero todos los dias observamos en los medios de comunicación infinidad de debates, radiofonicos y escritos, sobre la guerra entre los tres poderes, o sobre la politización de la justicia o judicalización de la politica.
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Desde dicha institucion se hace un llamamiento a los dos partidos mayoritarios para que haya un criterio comun y un pacto en las grandes cuestiones nacionales que nos interesan, si; pero al final, seran dichos partidos, y solamente ellos, los que decidan si hacen pacto o no hacen pacto.
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En cuanto al grave problema del agua y de la sequia que padecemos, si se va a derivar el agua desde donde sobra hacia la España seca, o si no se va a hacer, en definitiva quien decidirá si hay trasvase o no sera exclusivamente el Ejecutivo.
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Otros sectores ofrecen diversos argumentos, tanto a favor como en contra.
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E incluso alguna vez, corregidme si me equivoco, hemos contemplado en la televisión como en el Colegio de tal o cual ciudad, o por iniciativa de tal o cual operadora se celebra la "equis-ava" edición de los concursos "Que es un Rey para ti", en la cual niños de corta edad, obviamente sin ningun criterio, tienen que hacer dibujitos y explicar lo que para ellos representa.
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Seguro que las respuestas de los niños son las mas inteligentes e ingeniosas.

Que cada cual decida.

Salu2
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jueves, 17 de abril de 2008

Antes y ahora

"En juveniles días a la mañana sentía regocijo,
por la tarde lloraba,
y ahora, cuando más viejo soy, dudando empiezo el día,
aunque no obstante, apacible y sagrado es para mí su fin".


Friedrich Hölderlin
(1.770 - 1.843)

Salu2.
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miércoles, 16 de abril de 2008

Vientos de guerra. Farsalia.

En la batalla de Dirraquium ( o Dyrraquium) que tuvo lugar el 10 de julio del año 48 a. dC, en lo que los historiadores han llamado la Segunda Guerra Civil de la República de Roma, se enfrentaron Julio Cesar y Cneo Pompeyo en las afueras de la ciudad llamada por los romanos Dyrrachium, actual Durrës, en Albania.

Pompeyo derrotó a César pero no supo aprovechar la oportunidad de aniquilarlo. Ese fue el gran y fatal error de Pompeyo. César logró huir, pero se fue masticando el nectar de la venganza, una venganza que a la postre resultaría terrible y mortal para su gran rival, Cneo Pompeyo.

Pasó un mes escaso, hasta que llegó el fatal día 9 de Agosto del año 48 a.dC. Después del fracaso de Dirraquium, Cesar se dirige a Tesalia, para unirse a otras fuerzas de su partido, alli presentes, y Pompeyo hace lo propio.

Contando Pompeyo con una ligera ventaja numérica y con la moral alta, después del éxito de Dyrrachium, Pompeyo ofrece batalla.

Cesar, como no, acepta el desafío.

La gran batalla de Farsalia fue una de las mejores victorias del gran Cayo Julio Cesar, que luego se estudiaron otros estrategas como Napoleón o Carlos V. Enfrentó a los dos mejores generales que tenia Roma, lucha fratricida, a muerte, y es impresionante el relato de lo que allí pasó. Para los amantes de la historia la lectura será un placer, y creo que también para los demás, que, seguro, disfrutarán de un rato muy entretenido.

Pero dejemos que hablen los entendidos.

http://www.historialago.com/leg_01250_tactica_farsalia_01.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Farsalia


Por ello, si quereis pasar un buen rato, y apreciar el genio militar que siempre fue el gran Julio Cesar, pinchad sobre los enlaces y, sencillamente, gozad y disfrutad.
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Merece la pena.

Salu2
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martes, 15 de abril de 2008

Igualdad de sexos.

Para mí la mujer es la obra mas bella de la creación, y lo más lindo que hay en este mundo. Si yo estoy aquí escribiendo, y tu estas ahí leyendo, es porque dos mujeres pasaron un autentico tormento para traernos a este mundo, y hay que empezar siendo agradecido. Eso lo primero. Luego, injustamente perseguidas durante la historia, y privadas de sus derechos, sometidas secularmente al varón, y reducido su papel al ámbito doméstico y de cría de los hijos, las mujeres están, por fin, conquistando la parcela de poder que jamás tenían que haber perdido, y su misión ha sido fundamental a lo largo de la historia, y no solamente por lo que a la perpetuación de la especie se refiere.

Este es uno de los grandes temas de controversia actualmente en España, pero también en Europa, el de la paridad entre hombres y mujeres en el ámbito económico y del trabajo, controversia, por cierto, un tanto anacrónica en los albores del siglo XXI en que estamos. Y me parece anacrónico forzar la igualdad por ley, además de injusto, porque debería ya de ser así, debería de ser algo natural. Es como si obligamos a una persona a ser buena, debería de salir de ella misma.

Personalmente, pienso que el hombre y la mujer son absolutamente iguales en derechos y deberes, y lo digo en todos los aspectos y en todos, absolutamente, todos los sentidos. Nuestra propia Constitución así lo promulga y sanciona. Estamos en el Siglo XXI, y deberíamos, ya, de estar mentalizados en esa cuestión. A mi me parece básico, tendríamos que tenerlo ya asumido.

Ahora hemos pasado de un extremo a otro, cual de si una ley del péndulo se tratase: de la discriminación a la mujer, a la discriminación al varón. A ello ha contribuido, no cabe duda, la actitud de algunos sectores empresariales, cafres y machistas por naturaleza, e indignos por tanto de ser llamados ciudadanos, que aun tienen la fea e indigna costumbre de despedir a una mujer por un hecho tan natural y tan bello como quedarse ésta embarazada. Dice el legislador: "¿Si? Pues nada, se acabó". Ahora, por ley, se trata de que el 50 % de los puestos los tengan las mujeres, y el 50 % los varones. A la fuerza. Hay que imponer la igualdad de sexos a la fuerza, como sea. Se conoce que el burro solo aprende a palos, ¿no? Y tan injusto era lo de antes como lo de ahora, porque, así, la igualdad se desnaturaliza, en vez de ser una cuestión elemental y normal, pasa a ser una imposición legal.

Me explico. En vez de acudir al criterio beligerante de la igualdad, deberíamos de acudir al criterio de la capacidad. Los franceses, más evolucionados que nosotros, a través de su máximo organo consultivo (el equivalente al Tribunal Supremo de aquí), parece que ya se han dado cuenta del error que supone convertir la igualdad en una mera cuestión de porcentajes o numeros.
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Si en una empresa o en una oposición, hay diez plazas, por ejemplo, es completamente injusto que, por ley, cinco sean para varones y cinco para hembras, porque no se tiene en cuenta ni la capacidad ni las aptitudes de aquellos y de éstas. En mi opinión no tenia que ser así. Que sean las diez plazas para los mas capaces, sean hombres o sean mujeres. Incluso si los mas capaces y los mas preparados son todas mujeres, que ocupen las diez plazas diez mujeres, pero no porque sean mujeres, sino porque sean mas capaces que los hombres. Y al revés, igual.

Porque si, por seguir el ejemplo, resulta que ese año, para ocupar las diez plazas, los mas capaces son 7 varones y 3 mujeres, como por Ley han de ser 5 y 5, estamos sacrificando a 2 varones capaces, que no cubrirán las plazas, y estamos concediendo 2 plazas a mujeres que no son lo capaces que se requiere. Y viceversa.

En definitiva: plena igualdad para ambos sexos, igualdad de oportunidades, y luego que lleguen los mejores, sin distinción de sexo. Olvidémonos de los criterios puramente numéricos o porcentuales, que no responden a la realidad y pueden ocasionar situaciones no deseables. Que lleguen los más capaces, sean hombres o mujeres. Los mas capaces.
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Salu2.
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