"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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sábado, 24 de mayo de 2008

Genios de la estrategia

Hoy sábado estoy leyendo algunos pasajes de "Grandeza y decadencia de los Romanos", que Montesquieu publicó en el año 1.734. El el capitulo XVI ("De la conducta que siguieron los romanos para someter a todos los pueblos") leo las consideraciones que os voy a transcribir hoy, solo algunas, porque el capitulo es larguisimo, invitandoos así a que leais el libro estas vacaciones.
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""En el transcurso de tantas prosperidades, durante las cuales suele decaer la atención, obró siempre el Senado con el mismo profundo sentido: mientras los ejércitos lo arrollaban todo, no permitía levantarse a los que encontraba caídos. Se erigió en Tribunal para juzgar a todos los pueblos; al fin de cada guerra decidía las recompensas y castigos que cada uno había merecido. Una parte del dominio del pueblo vencido se la daba a los aliados; con esto conseguía dos cosas: unía a Roma a los reyes, de los que no tenia nada que temer y mucho que esperar, y debilitaba a los otros, de los que no esperaba nada y lo temía todo.

Empleaba a los aliados para hacer la guerra a un enemigo; pero inmediatamente destruía a esos aliados. Filipo fue vencido por los etolios, los cuales fueron aniquilados después, por haberse unido a Antíoco. Antioco fue vencido con ayuda de los rodios; pero poco después de recompensar a éstos espléndidamente, Roma los humilló para siempre, so pretexto de que habían pedido la paz con Perseo.

Cuando tenian muchos enemigos a un tiempo, concedían tregua al más débil, que se consideraba dichoso de obtenerla, estimando en mucho el haber diferido su ruina.

Cuando los romanos estaban en una guerra de importancia, el Senado pasaba por toda clase de injurias, y aguardaba en silencio a que llegase el momento del castigo; y si algún pueblo le entregaba a los culpables, rehusaba castigarlos, prefiriendo considerar como criminal a toda la nación y reservarse uan venganza útil.

Como ocasionaba a sus enemigos daños inconcebibles, no se formaban ligas contra Roma, porque el que estaba más lejos del peligro no quería aproximarse a él.

Por eso casi nunca se veían los romanos atacados, sino que ellos declaraban siempre la guerra, en el tiempo, modo y con la gente que les convenía; y pocos, entre todos los pueblos a quienes atacaron, no hubiesen sufrido toda clase de afrentas a cambio de verse tranquilos.

Siendo costumbre de los romanos hablar siempre como amos, los embajadores que enviaban a los pueblos aún no sometidos eran de seguro maltratados; esto era un buen pretexto para una nueva guerra.

Siempre que hacian la paz buscaban su interés, y en su deseo de invadirlo todo, sus tratados no eran más que una suspensión de hostilidades, y ponían en ellos condiciones que comenzaban siempre por arruinar al Estado que las aceptaba. Hacían salir las guarniciones de las plazas fuertes, o limitaban el numero de tropas de tierra, o exigían la entrega de los caballos o los elefantes, obligaban a quemar los barcos, o a veces a habitar en el interior del continente.

Después de haber destruido los ejércitos de un príncipe, arruinaban su hacienda con tasas excesivas o tributos, a pretexto de hacerle pagar los gastos de la guerra.

Cuando concedían la paz a algun principe, tomaban como rehenes a alguno de sus hermanos o de sus hijos; esto les proporcionaba el modo de soliviantar aquel reino a su capricho. Cuando el rehen era el heredero directo, intimaban al que ocupaba el trono, si el rehen era un principe de lejano parentesco, se servian de él para avivar las sublevaciones de los pueblos.

Si un principe o un pueblo se habia sustraido a la obediencia de su soberano, le concedian enseguida el titulo de aliado del pueblo romano; con eso lo hacian sagrado e inviolable, de modo que no habia rey, por grande que fuese, que pudiera estar ni un momento seguro de sus subditos, ni aun de su familia.

Aunque el titulo de aliado de los romanos fuese una especie de servidumbre, era, sin embargo, muy solicitado, porque se tenia la seguridad de no ser injuriado más que por ellos; y había motivo para esperar que esos ultrajes fuesen menores; por eso los pueblos y los reyes estaban dispuestos siempre a prestar un servicio, de cualquier clase que fuese o a cometer cualquier indignidad por conseguir esa alianza con Roma.

Para que los grandes príncipes se encontrasen siempre sin fuerza, los romanos no querian que se uniesen con ningun pueblo ya aliado de Roma, y como no rehusaban su alianza a ninguno de los vecinos de un principe poderoso, esta condición, puesta en un tratado de paz, les quitaba todos los auxiliares.

Ademas, después de haber vencido a algun principe importante, advertian en el tratado que no podría hacer la guerra por diferencias con los aliados de Roma -decir, con todos sus vecinos- sino someterlas a un arbitraje de los romanos, lo que le quitaba para en adelante la potencia militar.

Y para reservársela toda, los romanos privaban de ella a sus mismos aliados; en cuanto éstos tenían la menor contienda entre si, Roma enviaba embajadores que les obligaban a hacer las paces. No hay más que ver como terminaron las guerras entre Atalo y Prusias.

Cuando veian que dos pueblos estaban en guerra, aunque no fuese sus aliados ni tuviesen nada que ver con Roma, no por eso dejaban de aparecer en escena y, como nuestros caballeros andantes, se ponían de parte del más débil. Los romanos –dice Dionisio de Halicarnaso- tenian desde antiguo la costumbre de acudir en ayuda de cualquiera que la implorase.

Estas costumbres de los romanos no eran hechos aislados, ocurridos por casualidad; eran principios constantes, como se ve fácilmente, porque las máximas de que se sirvieron contra las grandes potencias fueron precisamente las mismas que habían aplicado en los comienzos de su grandeza contra las pequeñas ciudades que les rodeaban...""
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Salu2.

viernes, 23 de mayo de 2008

Socorro...

Os lo confieso, tengo un grave problema. ¡Ayudadme, llevo varios dias con terribles pesadillas, la imagen de la izquierda no cesa de acorralarme! Vaya tentación, no me deja dormir, no me deja vivir, me persigue en mi mente a todas horas, esto es terrible, trato de resistirla pero... aunque el espiritu sea fuerte, la carne es flaca!!!
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¡Socorro! Los callos a la madrileña me persiguen cruelmente....; y ademas, los elementos se han confabulado contra mi: estamos en fin de semana, mañana será sábado, estaré relajado (o al menos lo intentaré), y no se si seré lo suficientemente fuerte como para no dejarme dominar por la gula callística que me corroe. Creo que después de muchos meses de lucha y de resistencia, este enemigo es demasiado poderoso, al final no seré lo suficientemente fuerte y caeré en la tentación. En fin, me consuela pensar que "la mejor manera de resistir a la tentación, es caer en ella" je, je, je, y sobre todo en tentaciones tan sumamente irresistibles... como ésta.
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Y además, no debe uno lavarse las manos antes, sino... ¡frotárselas!.
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Salu2 gastronómicos.
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Unamuno y Millán Astray

Viene a mi memoria el discurso que mi admirado escritor Don Miguel de Unamuno (uno de los máximos exponentes de la generación del 98 y en mi opinión una de las mentes más privilegiadas que han nacido en nuestro país) pronunció el día 12 de octubre de 1936 en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca.
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En esa fecha, España vivía la guerra civil y las tropas de Franco habían ocupado casi toda la parte oeste del país, estableciendo su capital en Salamanca. Unamuno era el rector de la vieja Universidad y asistía a la conmemoración del entonces llamado “día de la raza” (hoy se celebra el día 12 de octubre sin ninguna alusión a raza alguna) en el salón de Actos de la misma, rodeado por los más altos dignatarios, militares y civiles, de la facción nacionalista. Sólo Franco no estaba presente, pero se hizo representar por su mujer. Unamuno decidió no hacer uso de la palabra a pesar de ser el rector en ejercicio; pero las circunstancias creadas por los discursos anteriores y, sobre todo, por la intervención exaltada del general Millán Astray (cofundador de la legion con Franco) contra los que decía que serían los “malos españoles”, vascos y catalanes, lo que fue aclamado como el tristemente conocido grito de “¡viva la muerte”!, lo hicieron cambiar de idea.
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En su intervención Unamuno dijo, entre otros extremos, lo siguiente:

«Voy a ser breve. La verdad es más verdad cuando se manifiesta desnuda, libre de adornos y palabrería. Quisiera comentar el discurso, por llamarlo de algún modo, del general Millán Astray, quien se encuentra entre nosotros. Dejemos aparte el insulto personal que supone la repentina explosión de ofensas contra vascos y catalanes. Yo nací en Bilbao, en medio de los bombardeos de la segunda guerra carlista. Más adelante me case con esta ciudad de Salamanca, tan querida, pero sin olvidar jamás mi ciudad natal...Acabo de oír el grito necrófilo e insensato de “Viva la muerte”! Esto me suena lo mismo que “Muera la vida!” Y yo, que me he pasado toda la vida creando paradojas que provocaron el enojo de quienes no las comprendieron, he de deciros, con autoridad en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. Puesto que fue proclamada en homenaje al último orador, entiendo que fue dirigida a él, si bien de una forma excesiva y tortuosa, como testimonio de que él mismo es un símbolo de la muerte. Y otra cosa. El general Millán Astray es un inválido. No es preciso decirlo en un tono más bajo. Es un inválido de guerra.

También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente hay hoy en día demasiados inválidos. Me duele pensar que el general Millán Astray pueda dictar las normas de psicología de las masas. Un inválido que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre, no un superhombre, viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido como dije, que carezca de esa superioridad del espíritu, suele sentirse aliviado viendo como aumenta el número de mutilados alrededor de él ...”

En este momento Millán Astray comienza a gritar “Muera la inteligencia!”, a lo que Unamuno responde:

Este es el templo de la inteligencia! ¡Y yo soy su supremo sacerdote! Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país. Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España. He dicho.”

Salió de la sala del brazo de Carmen Franco, entre los gritos exaltados de los falangistas y otros aliados de los nacionalistas. Se recogió en la casa de la cual ya pocas veces volvió a salir, triste y desengañado, hasta su muerte, el 31 de diciembre de ese año.

Triste es la soledad del sabio. Tristisima. Este episodio creo que quedó como símbolo de un acto de coraje y valentía del rector de la Universidad, contra todos los “muera la inteligencia!” y “viva la muerte” de este mundo. Por eso, siempre que pienso en la Universidad, recuerdo que existió D. Miguel de Unamuno, rector de Salamanca.
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Que cada uno saque sus propias conclusiones.
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Salu2.

jueves, 22 de mayo de 2008

Discriminación positiva

Leo en la prensa, concretamente en diario abc, que el Tribunal Constitucional considera razonable y proporcionado penalizar más la violencia machista por las «altísimas» cifras y su mayor desvalor.

Segun la noticia, ello ha sucedido "...por las "altísimas" cifras y su mayor desvalor, la diferenciación penal recogida en el artículo 153 de la Ley Integral contra la Violencia de Género y que impone una sanción mayor a los hombres que agredan a quienes fueran o hayan sido sus mujeres. Así lo argumenta en la sentencia que desestima la cuestión de inconstitucionalidad planteada por la titular del Juzgado de lo Penal número 4 de Murcia.

Así, el texto, que cuenta con cuatro votos particulares y vio el visto bueno del pleno del Alto Tribunal por siete votos contra cinco, considera como primer aval de "razonabilidad" respecto a la diferenciación del sujeto pasivo (víctima) las altísimas cifras en torno a la frecuencia de una grave criminalidad que tienen por objeto a la mujer y por agente a la persona que es o fue su pareja".

Igualmente, no considera "irrazonable" entender que en la agresión del varón hacia la mujer que es o fue su pareja se ve "peculiarmente dañada la libertad de ésta, se ve intensificado su sometimiento a la voluntad del agresor y se peculiarmente dañada su dignidad, en cuanto persona agredida, al amparo de una arraigada estructura desigualitaria que la considera como inferior, como ser con menores competencias, capacidades y derechos a los que cualquier persona merece".

Bueno, vamos a ver. Respeto la Sentencia del Alto Tribunal, pero me parece sumamente discutible; la votación ha sido muy reñida: 7 contra 5. La Constitución dice que los hombres y las mujeres son IGUALES en derechos y deberes, sin que pueda existir entre ellos discriminación por razon de sexo. Dicha Sentencia contradice, en mi humilde opinión, ese derecho fundamental de IGUALDAD para hombres y mujeres.
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Nunca he comprendido, insisto, nunca, la famosa y manida "discriminación positiva". El hecho de que la mayoria de la violencia tenga por sujeto pasivo a la mujer y no al hombre no justifica a mi modo de ver esa "discriminación positiva" a favor de las mujeres, pues se recurre al simple dato de la frecuencia de sucesos, y ese simple criterio no me parece válido; además, hombre y mujer, repito, son IGUALES. Conozco muchos casos en los cuales son los hombres los maltratados fisica y psiquicamente por sus mujeres, y con esta Sentencia creo que se está discriminando al varón. Si la mujer ha callado las agresiones por miedo a represalias del marido, tambien el marido ha callado el sufrimiento causado por su mujer por miedo a que lo traten de "mariquita", de tener "pocas narices" -por no usar otra palabra-, etc. Igual de victimas de los prejuicios sociales son el hombre como la mujer.
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Por cierto, en cuanto a que con la violencia machista se vea "particularmente dañada" la libertad de la mujer, tampoco lo comprendo, pues ello me induciría a pensar que los hombres tienen menos libertad o menos dignidad que proteger, y que las que han de ser libres y dignas son solamente las mujeres; o que la dignidad de las mujeres es de oro y la de los hombres de plata. No lo comprendo. El dañado, sea hombre o mujer, tiene la misma dignidad y libertad. Entonces, ¿por qué en el caso de la mujer se ve "particularmente" dañada esa libertad? ¿Por qué? ¿Porque son más débiles, porque necesitan mas protección que los varones? Se está introduciendo una especialidad que jamás en la historia ha existido; pues en mi opinión igual de borrico y de despreciable son tanto el hombre como la mujer que pegan a su pareja y se merecen el mismo reproche penal.
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Me pregunto que tiene de especial la libertad o dignidad de la mujer sobre la del varon, que particularidad será esa, que la hace acreedora de mas protección. ¡Ah, claro, ya lo comprendo, pero cornelivs, hombre, sigue leyendo la noticia hasta el final! La culpa la tiene "la estructura desigualitaria que la considera como inferior", y más adelante leo que ello ha sido "...consecuencia de su posición de subordinación".
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Tampoco me parece de recibo tal afirmación, pues si secularmente la mujer se ha visto privada de sus derechos, afortunadamente la Ley ya le reconoce la plena igualdad; y si la sociedad es desigualitaria, lo que hay que hacer es cambiar dicha sociedad, no discriminar al varón con la Ley. La mujer ha de avanzar, por supuesto, tiene todo el derecho, y alcanzar el mismo nivel que el varón, y yo no se lo discuto; pero no me parece intrinsecamente justo hacerlo a costa del varón. Y sobre todo, que el legislador dé ejemplo, y que si la sociedad es desigualitaria, no se vuelva él tambien desigualitario a costa del varón. La historia ya pasó. Me explico: muchas personas podrían pensar que si el legislador siente una especial necesidad de sobreproteger a la mujer sobre el varón, quizás se deba en parte a que en el fondo no la considera tan igual o tan capaz como debiera. Ejemplo clarisimo: Si yo tengo tres hijos, y sobreprotejo a uno, ¿por qué lo hago? Porque no confio en su capacidad de autoprotegerse como a los otros. Si yo no le doy a ese hijo el mismo trato que a los otros dos, porque lo sobreprotejo o porque no confio en el, yo mismo lo estoy haciendo inferior a los demás.
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¿No somos todos IGUALES en el mas amplio sentido de la palabra? ¿Es que tiene más dignidad o merece mas respeto la libertad de la mujer que la del varón? ¿Por qué se introduce una especialidad artificial que provoca la quiebra del principio de igualdad? Creo que "Virtus in medius est", la virtud está en el medio. Hemos pasado "...de estar calvos a ponernos dos pelucas"; de la sempiterna sumisión de la mujer, a una sobreprotección de ésta, o por mejor decir, a que el reproche penal sea especialmente agrio para ellos y no para ellas; y no considero justo ni lo uno ni lo otro. Somos IGUALES, y punto. ¿Por qué castigar más a los maltratadores que a las maltratadoras, si ambos son igual de perversos? ¿Simplemente porque ha habido más de aquellos que de éstas?
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Salu2.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Tranquilidad de ánimo

"""Date crédito a ti mismo, persuadiéndote a que vas camino derecho, sin dejarte llevar por las trasversales huellas de muchos que a cada paso van haciendo nuevos discursos, y estando en el camino le yerran. Lo que deseas es una cosa grande, alta y muy cercana a Dios, que es no mudarte. Los griegos llaman a esta firmeza de ánimo estabilidad, de la cual Demetrio escribió un famoso libro; y yo la llamo tranquilidad, porque ni tengo obligación de imitarlos, ni de traducir las palabras a su estilo. Lo que ahora preguntamos es de qué modo estará siempre el ánimo con igualdad, y cómo caminará con próspero curso, siéndose propicio y mirando sus cosas con tal alegría que no se interrumpa, perseverando en un estado plácido, sin desvanecerse ni abatirse. Esto es tranquilidad: busquemos, pues, el camino por donde podemos llegar de todo punto a ella.


Si entraste acaso en alguna difícil forma de vida y, sin saberlo tú, te puso la fortuna en algún lazo que ni sabes desatarle ni puedes romperle, considera que los presos a los principios sufren mal las cadenas y grillos, que son impedimentos de sus pasos; pero después que se determinan a traerlos sin indignarse con ellos, la misma necesidad los anima a sufrirlos con fortaleza, y la costumbre los enseña a llevarlos con facilidad.


En cualquier estado de vida hallarás anchuras, gustos y deleites, si te dispusieses primero a no juzgar por mala la que tienes, no haciéndola sujeta la envidia. Con ninguna cosa nos obligó más la naturaleza, como fue haber inventado para temperamento de ellas la costumbre de sufrirlas, la cual con presteza se convierte en familiaridad. Nadie perseverara en las cosas, si la continuación de las adversas tuviera la misma fuerza que tuvo a los primeros acometimientos. Todos estamos atados a la fortuna; pero la cadena de unos es de oro y floja, la de otros estrecha y abatida. Pero ¿de qué importancia es esta diferencia, si es una misma la cárcel en que estamos todos, estando también presos en ella los mismos que hicieron la prisión?... A unos enlazan y encadenan las honras, a otros las riquezas, a otros la nobleza: a unos oprime la humildad, y hay otros que tienen sobre su cabeza ajenos imperios, y otros los suyos: a unos detiene en un lugar el destierro, a otros el sacerdocio, siendo toda la vida una continuada servidumbre. Conviene, pues, acostumbrarnos a vivir en nuestro estado, sin dar de él una mínima queja, abrazando en él cualquier comodidad que tenga.


No hay caso tan acerbo en que no halle algún consuelo el ánimo ajustado. Muchas veces el arte del buen arquitecto dispone pequeños sitios para varios usos; y la buena distribución hace habitable el sitio, aunque sea angosto. Arrima tú la razón a las dificultades, y verás cómo con ella se ablandan las cosas ásperas, se ensanchan las angostas, oprimiendo menos las graves a los que con valor las sufren. Demás de esto no se han de extender los deseos a cosas remotas; y ya que de todo punto no los podemos estrechar, les hemos de permitir sólo aquello que está cercano, desechando lo que, o no puede conseguirse, o se ha de conseguir con dificultad. Sigamos lo que está cerca, y lo que se ajusta y proporciona con nuestra esperanza. Sepamos que todas las cosas son igualmente caducas, y que aunque en lo exterior tienen diferentes visos, son en lo interior igualmente vanas.


No tengamos envidia a los que ocupan encumbrados lugares, porque lo que nos parece altura es despeñadero; y al contrario, aquellos a quien la adversa suerte puso en estado de medianía, estarán más seguros si quitaren la soberbia a los ministerios que de suyo son soberbios, bajando, en cuanto les fuere posible, su fortuna a lo llano. Hay muchos que se ven forzados a estar asidos a la altura en que se hallan, por no poder bajar de ella sino es cayendo; pero por la misma razón deben testificar que la carga que tienen les es muy pesada, por haber de ser ellos pesados a otros; y confiesen también que no están levantados, sino amarrados, y que prevengan con mansedumbre, con humildad, y con mano benigna muchos socorros para los sucesos venideros para que en esta confianza, aunque vivan pendientes, estén con mayor seguridad; y ninguna cosa los librará de las tormentas del ánimo como el poner algún punto fijo a los acrecentamientos, sin que quede en albedrío de la fortuna el dejar de dar: exhórtense a sí mismos a parar mucho antes de llegar a los extremos; y de esta forma, aunque habrá algunos deseos que inciten el ánimo, no se extenderán a lo incierto y a lo inmenso."""

Seneca, breve extracto de su libro "De la tranquilidad del animo"
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Salu2

martes, 20 de mayo de 2008

De la pobreza

<<Epicuro dijo que la honesta pobreza era una cosa alegre; y debiera decir que siendo alegre, no es pobreza; porque el que con ella se aviene bien, ese solo es rico, y no es pobre el que tiene poco, sino el que desea más; pues aprovecha poco al rico lo que tiene encerrado en el arca y en los graneros, los rebaños de ganado y la cantidad de censos, si tras eso anhela lo ajeno, y si tiene el pensamiento, no sólo en lo adquirido, sino en lo que codicia adquirir. Me preguntas cuál será el término de las riquezas. Lo primero es tener lo necesario, y lo segundo poseer lo que basta. No habrá quien goce de vida tranquila mientras cuidare con demasía de aumentar su hacienda, y ninguna aprovechará al que la poseyere, si no tuviere dispuesto el ánimo para la pérdida de ella. Por ley de naturaleza se debe juzgar rico el que goza de una compuesta pobreza, pues ella se contenta con no padecer hambre, sed, ni frío. Y para conseguir esto no es necesario asistir a los soberbios umbrales de los poderosos, ni surcar con tempestades los no conocidos mares, ni seguir la sangrienta milicia; pues con facilidad se halla lo que la naturaleza pide. Para lo superfluo y no necesario se suda; por esto se humillan las garnachas, y esto es lo que nos envejece en las pretensiones y lo que nos hace naufragar en ajenas riberas. Porque lo suficiente para la vida, con facilidad se halla; siendo rico aquel que se aviene bien con la pobreza, contentándose de una honesta moderación. El que no juzga sus cosas muy amplias, aunque se vea señor del mundo, se tendrá por infeliz. Ninguna cosa es tan propia del hombre, como aquella en que no hay útil considerable para quien se la quita.
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"En tu cuerpo hay muy corta materia para robos; pues nadie, o por lo menos pocos derraman la sangre humana por solo derramarla. El ladrón deja pasar al desnudo pasajero, y para el pobre aun en los caminos sitiados hay seguridad. Aquel abunda más de riquezas que menos necesita de ellas. Y si vivieres conforme a las leyes de la naturaleza, jamás serás pobre; si vivieres conforme a las leyes de la opinión, jamás serás rico; porque siendo muy poco lo que la naturaleza pide, es mucho lo que pide la opinión. Si sucediere juntarse en ti todo aquello que muchos hombres ricos poseyeron, y si la fortuna te adelantare a que tengas más dinero del que con modo ordinario se consigue, si te cubriese de oro y te adornase de púrpura, y te pusiere en tantas riquezas y deleites, que no sólo te permita el poseer muchos bienes, sino el hollarlos, dándote estatuas y pinturas y todo aquello que el arte labra en plata y oro para servir a la destemplanza, de estas mismas cosas aprenderás a codiciar más. Los deseos naturales son finitos, y al contrario, los que se originan de falsa opinión no tienen fin; porque a lo falso no hay límites, habiéndole para la verdad. Apártate, pues, de las cosas vanas, y cuando quieras conocer si el deseo que tienes es natural o ambicioso, considera si tiene algún término fijo donde parar, y si después de haber pasado muy adelante le quedare alguna parte más lejos a donde aspire, entenderás que no es natural..."
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"...Al modo que al enfermo no le es de consideración ponerle en cama de madera o de oro, porque a cualquiera que le mudes, lleva consigo la enfermedad; así tampoco hace al caso que el ánimo enferme en riquezas o en pobreza, pues siempre le sigue su indisposición. Para estar con seguridad no necesitamos de la fortuna, aunque se muestre airada; que para lo necesario cualquier cosa es suficiente. Y para que la fortuna no nos halle desapercibidos, hagamos que la pobreza sea nuestra familiar. Con más detención nos haremos ricos, si llegáremos a conocer cuán poco tiene de incomodidad el ser pobres. Comienza a tener amistad con la pobreza; atrévete a despreciar las riquezas ... yo no te prohíbo las posesiones; pero querría alcanzar de ti que las poseas sin recelos, lo cual conseguirás con sólo juzgar que podrás vivir sin tenerlas, y si te persuadieres a recibirlas como cosas que se te han de ir, aparta de tu amistad al que no te busca a ti por ti, sino porque eres rico. La pobreza debe ser amada, porque te hace demostración de los que te aman. Gran cosa es no pervertirse el ánimo con la familiaridad de la riqueza, y sólo es grande aquel que, poseyendo mucha hacienda, es pobre...>>
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Así comienza el libro "De la pobreza", de Lucio Anneo Séneca.
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Me recuerda el famoso refrán que decia: "fijate en aquel; murió tan pobre, tan pobre, tan sumamente pobre, que al final de su vida lo unico que le quedó era dinero".
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Salu2.

lunes, 19 de mayo de 2008

España insolidaria

En los ultimos dias estamos asistiendo a un espectáculo que en mi opinión bien podía catalogarse de bochornoso, en cuanto al tema del agua se refiere. Cataluña pasa sed, y la han estado abasteciendo (no se si seguirá ya tal abastecimiento, corregidme si me equivoco) nada mas y nada menos que desde ¡Almeria! entre otros sitios. En los telediarios hemos observado el famoso video del superbarco llevando agua a Barcelona para que los catalanes puedan beber. Que lástima.
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El gobierno programa realizar el "minitrasvase", desde la cuenca del Ebro hacia Cataluña, (por fin se han dado cuenta), y todos los dias vemos a los maños protestando, tirando sal a la carretera para escenificar la famosa "salinización" del rio Ebro, ya quisiera yo comprobar eso, e incluso el gobierno aragonés protesta sin cesar. Ahora han visto caer las primeras gotas de agua para tener la excusa que estaban deseando: ¡claro, como ya está lloviendo, ha desaparecido la situación de urgencia o de extrama necesidad que podria justificar el mini-trasvase! Vamos, que no sueltan el agua. Incluso amenazan con ir a los Tribunales si no se paraliza inmediatamente el mini-trasvase, diciendo o pretextando que no hay tanta urgencia. Me gustaria que alguno se fuera a Cataluña una semana de vacaciones solo.
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Y el caso es que hoy mismo en embalses.net he comprobado que la cuenca del Ebro está al 70,13 % de su capacidad total (datos a 13/05/2008), mientras que por el contrario la de Cataluña está solo al 26,89 %, y eso que ha llovido.
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Esta España es completamente insolidaria. Y el caso es que el Ebro NI nace en Aragón NI muere en Aragón, pero los aragoneses no dan ni una gota de agua. Ofrecen muchas razones para ello, mas o menos verosimiles, pero ninguna me parece valida; estamos en una situación de suma urgencia, y deberia de primar ante todo el sentido de la generosidad y de la solidaridad entre todas las regiones españolas.
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Otra vez tropiezo con la utopía: yo pensaba que lo que era de España era de los españoles, y que en situaciones urgentes todas las regiones de nuestro país tenian que ayudarse los unos a los otros. Pero la triste realidad me despierta: aquí no hay quien de ni un misero vaso de agua al vecino.
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Salu2.

domingo, 18 de mayo de 2008

They sing in the rain

Hay veces que no entiendo al mundo. Hay veces que no comprendo el rapido devenir de la vida, ni a las personas, ni su hipocresía, ni el comportarse haciendo lo "politicamente correcto" cuando lo que sientes en el fondo es ganas de chillar y de gritar; hay muchas veces que no comprendo el por qué nos gusta hacernos daño los unos a los otros, y menos aún comprendo el placer que sienten o parecen sentir muchas personas gozandose en el dolor ajeno, cuando por fin consiguen causarlo.
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Muchas veces me siento como un ser de otro mundo que contempla, perplejo y atónito, el vertiginoso ir y venir de personas, acontecimientos e ideas que para mi son incomprensibles, bien por su lejania, bien porque solo se quedan en palabras y no en hechos, y menos aún en comportamientos coherentes; o tambien porque, cuando hablas con alguien que parece tener claras las cosas, al escarvar un poco te das cuenta de que todo es corteza: estoy cansado de tener que estar siempre mirando detrás de la careta que todo el mundo se pone por la mañana temprano cuando se levanta.

¿Donde está lo anténtico?
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Tampoco entiendo el comportarse conforme a las normas generales, sin salir demasiado de los canones convencionales establecidos, por miedo a los pregoneros, y el negarse uno a si mismo con tal de que no hablen los demas. ¡Se valiente y sé tu mismo! Y el pregonero, o pregoneros, que hablen y que digan lo que les de la real gana, a ver si les salen agujetas en la lengua de una vez, y no te preocupes tanto por lo que van a pensar o por lo que van a decir; tu se TU MISMO y punto. ¿Que sabe nadie de tus interioridades, de tus motivos para actuar, el por que haces las cosas y lo que tu pretendes? Tu si que lo sabes, ellos no. ¿Por que te va a influir entonces lo que diga la gente que solo piensa y obtiene sus conclusiones a la luz de su propia ignorancia sobre ti?
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Y tu, que presumes de conocer tan bien a este o a aquel ¡Que sabras tu! Todavia no has andado dos kilometros con los zapatos de la persona que criticas. Cuando lo hagas, quizas lo comprendas mejor, pero, en el fondo, ¡que sabes! ¡Nada! Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio.
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Me preocupa nuestra poca capacidad para conocer a los demas, CONOCER, con mayúsculas, nos precipitamos en nuestros razonamientos, somos demasiado listos, tan listos que nos despeñamos cada dos por tres. Todos sabemos que las apariencias engañan pero, o nos comportamos como si dicho refrán no existiese, o lo usamos en sentido negativo, nunca positivo. Muchas veces pensamos que conocemos a los demás, pero luego con su comportamiento nos damos cuenta de que no sabemos nada. Claro, es que o no tenemos tiempo para conocerlo en condiciones, o es que no nos interesa. ¡Solo se que no se nada, decia Socrates! Pero muchos piensan que lo saben todo.
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Y por último, lo que me entristece es contemplar a personas que hacen las cosas con buena intención, pero con buena intención auténtica, y que el mundo malinterprete a ese individuo porque piensan que actua con la misma mezquindad de miras que los demas. Eso si que es frustrante para la persona. Un amigo mio decia: "ser malo es malo; pero ser bueno y parecer malo, eso si que es catastrofico". ¡Claro, si no le dan tiempo a que lo demuestre! Y luego nadie se mueve; pero cuando alguno por fin decide hacerlo, en vez de alabar el esfuerzo, se gozan con su caida. Y duermen tan tranquilos. Y se van cantando bajo la lluvia: "I'm singing in the rain..."
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Salu2.