"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
. . .

viernes, 7 de noviembre de 2008

El triunfo de los idiotas

Se supone que la falta de educación afecta solo a los más jóvenes, por aquello de que el sistema educativo se ha quedado en los huesos en las últimas dos décadas. Nada más lejos de la realidad. Y no hablo de la España rural, no. Ayer, en Jaén capital, me sucedieron dos anécdotas que me preocupan y que me dan mucho que pensar. Acudí a la Audiencia Provincial a consultar un Sumario. Cuando iba a dejar el vehiculo en uno de los aparcamientos de la Plaza de las Batallas, no observé (juro que no fue con intención) que un coche, un poco retirado, estaba aguardando cola, pero no se movía. Yo supuse que el vehiculo estaba detenido allí por algo, con lo cual introduje el mío en el aparcamiento. Justo en ese momento el conductor de dicho vehiculo empieza entonces a insultarme e injuriarme, y a sacarme el dedo con la mano, con el típico gesto del dedo para arriba. Mi sorpresa fue comprobar que se trataba de un individuo ya con muchas canas, tendría más de 70 años, y se crió en la época en que la educación era “dorada”. Cuando le pido disculpas por no haberlo visto, no hizo sino incrementar sus insultos y sus grandes voces, con su dedo en alto.

Luego, en la Audiencia Provincial, lo mismo: otra persona de unos 55-60 años, me pega una gran voz, diciéndome que él estaba primero que yo, y que aguardara mi turno, cosa que no era cierta porque yo habia llegado antes que él.

En muchos Organismos tratan también a las personas con una desfachatez, con una estupidez y con una falta de educación e imbecilidad, sencillamente, increíbles.

Termino mi gestión y acudo a tomarme un café con la intención de relajarme un poquito, y en la cafetería ídem: otro cincuentón con muy mala educación, increpando al camarero porque en vez de servirle un café solo, por error le había servido uno con leche.

Pues, ¡para que hablar de los “graciosillos ocurrentes”, esos personajillos que están hablando media hora, al cabo de la cual no han dicho absolutamente nada importante ni interesante, sino sacar su ironía mordaz de leche agria y atacar a las buenas personas que pone en su punto de mira! Y que no se le ocurra a la pobre victima (que normalmente suele ser mucho más inteligente que su agresor) defenderse, porque entonces el graciosillo idiota de turno se lo puede “comer crudo”, ante la rechifla y el aplauso de la corte de eunucos mentales que siempre rodea a estos tontos.

Que bárbaro, se bajan los altares y se suben los muladares. Me preocupa muchísimo esta cuestión, porque por desgracia no son sucesos aislados: son pautas de comportamiento que observo que se repiten con demasiada frecuencia en esta sociedad.

Cada día es más habitual ver cómo las personas olvidan la buena educación (dudo que alguna vez la hayan tenido) y el respeto a las más mínimas normas de comportamiento y urbanidad, y se convierten en personajes soberbios, engreídos y endiosados que no pueden perder su precioso y ocupado tiempo para atender a cualquier humano normal que ose molestarles. Porque, cada vez más, la mala educación, adobada de mala leche, se está imponiendo. Por cierto, defino la mala educación como la ausencia de las mas mínimas normas de comportamiento y urbanidad, carencia total del respeto a las mínimas normas de cortesía, y omisión de formas y desaparición de una etiqueta en las relaciones laborales y sociales.

Terrible la falta de puntualidad. Da lo mismo que nos citen a las cuatro. Aparecemos a las cinco, ya que lo elegante es llegar tarde y que el otro espere.

Si escriben solicitándote alguna información, o invitándote a un acto comercial o social, ¿para qué contestar agradeciendo la invitación y excusando nuestra imposible asistencia? ¿Para qué confirmar por mucho que lo diga la invitación? Si voy, voy; y si no lo hago, más pierde el que invita.

Si llaman por teléfono, cuanto más difícil sea dar con uno, más importante parece, y más tratan de localizarle.

Escenas reales observada por mí: tres personas están tomando café, sentadas en una terraza, hace poco tiempo de esto. Una de ellas reprende a un niño que empieza a jugar con la fuente publica de agua, y las estaba poniendo, literalmente, perdidas de agua. Acude el padre del niño como una fiera amenazadora diciendo: “¿¡Es que la fuente es suya…!?Deje usted a mi hijo que haga lo que quiera!” Se tuvieron que ir de allí.

Otra más: un vehiculo llega a las 4 de la madrugada con la musica a todo volumen, despertando al vecindario. Uno de los vecinos sale al balcón de su casa, y pide, educadamente, al conductor que baje el volumen, que no son horas. El hombre tuvo que esconderse ante la lluvia de piedras que recibió.

Y así sucesivamente. Ante cualquier escena de las que he narrado antes. ¿Quién se atreve a protestar ahora? Todo el mundo a callar, si no quieres llevarte una pedrada.

Pienso que una sociedad avanzada cuida o ha de cuidar muy especialmente de la educación de sus ciudadanos, pero compruebo con pesar que aquí no parece preocupar a nadie. Por favor, si estoy en un error que alguien me lo indique; porque lo que yo observo es que cada vez en mayor medida la mala educación reina en las relaciones profesionales, comerciales y humanas, en esta sociedad que antepone la cantidad (el “tanto vales cuanto tienes”) a la calidad (cuanto más sé, más se me valora). Y así nos va. Posiblemente no seamos conscientes de que nuestra actual educación (mejor, falta de educación) no crea hombres libres, sino esclavos y/o amos de clichés y comportamientos ajenos, moralmente reprobables. Parece que España se ha convertido en un país donde para muchas personas el servilismo o el despotismo es la única alternativa posible.


Las personas que poseen nobleza e inteligencia normalmente pasan desapercibidas, su mayor tesoro consiste en hacer felices a los que le rodean, en no amar el poder, en detestar la tiranía y a los tiranos. El verdadero inteligente no gusta de someter, ni de ser sometido. Creo que los verdaderos cambios sociales comienzan con los cambios en los sistemas educativos. Observo que en muchas reuniones sociales (no en todas, afortunadamente, pero si en muchas, cada vez más), falta inteligencia y sobra charlatanería e idiotez. Cada cual adopta su papel, como en una obra de teatro barato, o de vodevil. Y no veo gran cosa en esas reuniones sociales que me incentive o me motive para acudir. Prefiero leer, estar con mi familia, o escribir en este humilde blog mio y comunicarme con todos vosotros, fantásticos amigos y amigas que me leéis. Alguien puede confundir mi desidia y silencio con falta de elocuencia, y se equivoca, pues lo único que sucede es que mi desidia y silencio es fruto de mi aburrimiento ante la ausencia de inteligencia, y la estupidez envuelta en palabras vanas. Además: no es que yo sea muy listo: es que ellos son muy tontos.

Pienso que ser inteligente no es ser un charlatán, no es hablar por los codos para no decir solo lo políticamente correcto y/o lo soez. Ser inteligente no es sinónimo de ser un palabrero. No. Ser inteligente es otra cosa. Las personas que poseen inteligencia no hacen ostentación de ella, simplemente cumplen con su trabajo, ya sean ingenieros, agricultores, comerciantes, da igual la profesión o estudios que posean, y pasan desapercibidas, su mayor tesoro consiste en hacer felices a los que le rodean, en no amar el poder, en detestar la tiraní­a y a los tiranos. El verdaderamente inteligente no gusta de someter a nadie, ni ser sometido. Es un observador de la vida y de la naturaleza en todas sus manifestaciones y es respetuoso con la misma. Detesta cualquier tipo de relevancia o distinción por encima del resto. Sabe que no sabe nada y por lo tanto es sencillo y humilde. Que gran razon llevaba Seneca: “la estupidez es ruidosa; la virtud, muda”.

He detectado muchísimos casos, harto lamentables, en los que los tontos charlatanes (verdaderos necios que "creen" que saben), conscientes de su inferioridad, y acomplejados por ello, en vez de intentar aprender algo, se dedican a hundir literalmente a toda persona inteligente, e intentan manejarlos como hacen con el resto del mundo, y cuando comprueban que no pueden con estos hombres virtuosos, entonces procuran anularlos.

En muchas ocasiones es normal sentirse completamente desprotegido. Y creo que en la educación y en la ética está la clave y la solución de este terrible problema. ¿Qué tipo de personas estamos formando? ¿Que sociedad es aquella que silencia a la virtud y deja triunfar a la idiotez?

Saludos.
.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Mitrídates

A principios del siglo I a.C. Roma dominaba la mayor parte de la Europa meridional, el norte de África y Grecia. Ya era una gran potencia, pero aún no la potencia definitiva en la que llegaría a convertirse dos siglos más tarde.

De entre todos los reinos que los romanos atacaron, solo Mitrídates se defendió con valor y los puso en peligro. Por si fuera poco, Roma, minada por sus disensiones civiles, preocupada de males mas apremiantes, descuidó los asuntos de Asia y dejó que Mitrídates continuase sus victorias o respirase después de sus derrotas.

La mayor parte de los reyes que habían luchado con los romanos demostraron ansioso deseo de obtener la paz; esto les perdió, porque ningún pueblo quería compartir con ellos un peligro del que tanto afán demostraban por liberarse. Pero Mitrídates hizo saber desde luego al mundo entero que era y seria siempre enemigo de los romanos.

El poder de Roma se basaba en la dominación y en la explotación de las provincias conquistadas por parte de funcionarios llamados “publicani” que gestionaban minas y explotaciones agrícolas, recaudaban impuestos y, en definitiva, exprimían los territorios conquistados, y obviamente esta situación de sumisión y explotación no era del agrado de los explotados. Por eso, las ciudades de Grecia y Asia, sintiendo pesar sobre ellas, y más abrumador cada día, el yugo de los romanos, confiaron en Mitrídates, el rey bárbaro que les ofrecía la libertad.

La frontera este del Imperio Romano, en lo que actualmente es la Anatolia turca, estaba constituida por una suerte de pequeños reinos ubicados entre Roma y su poderoso vecino oriental, que era el Reino del Ponto.

Y el rey del ponto era Mitrídates, un personaje terrible y misterioso. Se dice de Mitrídates que huyó de las disputas dinásticas de su reino, y que vivió como un salvaje durante años. Se dice también que dominaba más de veinte idiomas, y que era inmune a los venenos. Mitrídates ingería pequeñas dosis de muchos venenos distintos para acostumbrar a su cuerpo a tolerarlos e impedir de este modo morir envenenado, cosa que en una corte como la del Ponto, rodeada de intrigas, odios viscerales y ambiciones de poder, le resultó útil.

Pocos enemigos de Roma pueden orgullecerse de haberle hecho tres guerras a la todopoderosa Roma, y Mitrídates lo hizo en el momento histórico en que esto era más difícil. Roma estaba en plena expansión y por si fuera poco, hubo de enfrentarse con algunos de los personajes que más marcaron la historia del Imperio: Sila, Lúculo y Pompeyo. Por mucha ambición que moviera a Mitrídates, no era nada comparada con la que movía a estos hombres de Roma, cada uno de los cuales buscaba conseguir el poder absoluto en Roma a través del éxito militar.

La primera Guerra Mitridática comenzó en 90 a.C., cuando Mitrídates invadió el reino de Bitinia, tradicional aliado de Roma. Roma le exigió la retirada en condiciones leoninas, y Mitrídates respondió dándole una soberana paliza a los bitinios y otra a los romanos. Invadió la provincia de Asia y asesinó a unos 80.000 romanos en lo que se conoce como las “Visperas Asiaticas”. Y es que era evidente que como respuesta al creciente poder de la Republica de Roma en Anatolia, Mitrídates, Rey del Ponto, se apoyó en el descontento local en contra de los romanos y sus impuestos sobre las polis griegas, para orquestar la ejecución de esos ochenta mil ciudadanos romanos de Asia Menor, o de cualquier persona que hablase con lengua latina. Este terrible acto empujó al prudente Senado de Roma a autorizar y acometer una invasión masiva de la zona con el objetivo de acabar con el poder del Reino del Ponto y anexionarse sus territorios. La conmoción que sacudió a Roma por este brutal hecho fue tremenda. Para enfrentar a este peligroso enemigo, el mismísimo cónsul Lucio Cornelio Sila se puso al frente de un impresionante ejército que condujo directamente a Grecia.

Mitrídates era temible, pero Sila era un genio militar y, además, un político despiadado. Sila estaba curtido en anteriores guerras, y él mismo se había encargado de capturar a otro formidable enemigo de Roma: Yugurta. Grecia cayó en poder de Sila con relativa facilidad. Pero para su desgracia, un motín en el cuerpo de ejército que comandaba Lucio Valerio Flaco le estropeó sus planes de aplastar a Mitrídates, y tuvo que pactar con el rey del Ponto para poder meter en cintura a los romanos amotinados. De este modo, con el rey póntico retirándose en orden a sus territorios, en 85 a.C. terminó la Primera Guerra Mitridática.

La Segunda Guerra Mitridática más corta y menos espectacular. El propretor Murena pensó que podría ganar algo de gloria invadiendo el Ponto, y Mitrídates le venció sin contemplaciones. Por entonces, Sila ya era el hombre más poderoso de Roma, y tenía los dientes bien clavados en la provincia de Asia. No le interesaba esta guerra, y ordenó terminar con las hostilidades.

Pero la Tercera Guerra Mitridática pilló a Roma desprevenida. El ascenso al poder absoluto del dictador Sila había venido acompañado de una cruenta represión y la rebelión de Sertorio en Hispania. Mitrídates aprovechó la coyuntura e invadió la provincia de Asia. Tal vez pensaba que, con sus problemas internos, Roma no podría luchar en tantos frentes. El tiempo demostró su error. Lúculo primero y luego Pompeyo recuperaron el territorio perdido y se lanzaron en persecución de Mitrídates, derrotado.

Pero a pesar de todas estas desdichas, Mitrídates aún formó el plan de llevar la guerra a Italia y marchar sobre Roma ; pero, traicionado por Farmaces, otro de sus hijos, y por un ejército al que asustaba la magnitud de su empresa y los azares que le amenazaban, prefirió suicidarse, muriendo como un verdadero Rey.

Saludos.
.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

El sueño.

En el año 1.968 falleció un gran hombre que nació, vivió y murió de un disparo en el pais de la segregación racial, en el pais de las grandes oportunidades para todos, excepto para los negros; en el pais de las palizas a las personas de color; vino al mundo allí donde en algunos Estados todavía estaba prohibido contraer matrimonio entre blancos y negros. Se llamaba Martin Luther King. Pero antes de morir tuvo un sueño (haced click). Soñaba que en las rojas colinas de Georgia, (EE.UU.) los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se sentaban juntos a la mesa de la hermandad. Soñó igualmente que sus cuatro hijos vivirían un día en un país en el cual no serian juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad. Soñó con la igualdad.

Un poquito antes de lo anterior, y en ese mismo ambiente de segregación racial, nació otro niño de color. Un niño negro. Sus padres le impusieron el nombre de Barack Hussein Obama.

Nació en el mismo pais donde se asesinó de sendos disparos al Presidente J.F. Kennedy, a Malcolm X, a Martin Luther King y a tantos otros que traian un mensaje de esperanza, de igualdad y de paz. En el mismo pais que nos despertó, a tiro limpio, de los sueños de igualdad.
.
Parecía muy difícil que un hombre negro se sentara jamás en la silla de la Casa Blanca. Parecia que ese dia nunca iba a llegar; pero ayer, 4 de Noviembre, Barack Obama, un hombre de raza negra, fue elegido Presidente de la nación más poderosa de la tierra, Estados Unidos de Norteamérica.

¿Significa esto que se ha cerrado por fin la herida? Ojalá que sí. Me parece que hoy la atmósfera del mundo huele a un nuevo dia de esperanza, de ilusión y de fe en el futuro.

¡Como me acuerdo de Kennedy, de Martin Luther King, y de todos los que lo precedieron en el sueño de la igualdad! Deberán de sentirse muy orgullosos de su pais.
.
Si esto es otro sueño, un bendito sueño...por favor, que nadie nos despierte esta vez.

Saludos.

lunes, 3 de noviembre de 2008

El mundo en tus manos

Estoy como un niño pequeño con zapatos nuevos. Este fin de semana y por sugerencia de mi amigo Matías me he descargado de Internet el programa “Google Earth”, que nos permite desplazarnos a cualquier lugar de la Tierra para ver imágenes de satélite, mapas, relieve y edificios en 3D e incluso explorar galaxias del firmamento. Puedes recorrer contenido geográfico muy variado, guardar los lugares que visites y compartirlos con otros. Al principio pensé que era una simple colección de fotos: y me equivoqué. ¡Alli hay mucho más que eso!

Muchos de vosotros ya lo conoceréis, y habreis apreciado ya esa maravilla de la tecnología; pero para los primerizos, como yo, esto ha sido un auténtico descubrimiento. Me he quedado con la boca abierta. Probando, he visitado muchos sitios, y los he visto a kilómetros de altura (como desde el satelite) y a unos pocos metros, con un repertorio increíble de imágenes y de fotos, preciosas todas ellas. Es como tener el mundo en tus manos. He explorado Australia, Washington Ditrito Federal, y California; de allí he ido a Sudáfrica, viendo increíbles fotos y paisajes de la Costa; y de allí he volado hacia Sudamérica.

En Argentina, bajando la altura, poco a poco se van divisando las parcelitas que se van agrandando, hasta que atravesando las nubes y descendiendo aún más emerge la fastuosa ciudad de Buenos Aires. He visto la Casa Rosada, La Avenida 9 de Julio, que es una importante arteria de aquella ciudad, con 140 metros de ancho, es una de las avenidas más anchas del mundo. He visitado el famoso Obelisco, y lo he visto desde los cuatro vientos; el bello Palacio de Correos, la Plaza de Mayo (que nació de la unión de las plazas de la Victoria y del Fuerte al demoler, en 1884, una construcción llamada Recova Vieja que las separaba), el Cabildo, la Estatua al Heroe Manuel Belgrano (mas al Sur), la imponente Avda. de Mayo (columna vertebral del centro histórico y cívico de dicha urbe), y mas al este, en dirección al mar, tenemos al Puerto Madero, que parece ser actualmente, el barrio más moderno de la Ciudad de Buenos Aires, con él son ya 48 los barrios porteños. Está cerca cerca de la zona céntrica de la ciudad. Si nos volvemos al Sur, tenemos el Barrio de San Telmo, que es uno de los barrios más antiguos, primitivamente se llamó “Altos de San Pedro'', y estaba poblado por los trabajadores del puerto.


Ahora nos vamos al Oeste, buscando la cercania con la frontera de Chile, y nos encontramos con la bella Mendoza. Sobrevuelo el Parque Prueba, el Mendoza before tango night, el Kilometro 0, la Plaza de la Republica, la Plaza de la Independencia, la Menora homenaje a los israelitas, la Plaza y el Parque de S. Martin, la Fuente de la Plaza de España, la romantica Avda. de S. Martín… y la Plaza de España Hermosa. La plaza de Italia no me gusta tanto; la de Chile es más bonita. Mas alla tenemos al Viaducto costanera, y mas al Sur la Avenida Jose Vicente Zapata. Al Este veo un gran edificio: es el Hotel Plaza.

Me despido de Argentina y vuelo hacia el Caribe y me encuentro con Santo Domingo. Sobrevuelo hacia la Zona Colonial, que es la parte más antigua de Santo Domingo, su nombre se debe a que esa parte fue fundada por colonizadores españoles. Se extiende desde el norte de la avenida George Washington hasta el este de la avenida 30 de marzo hasta que la 30 de marzo hace esquina con la avenida México y del sur de la avenida México hasta el oeste de la avenida Francisco Alberto Camaño. Mas al norte veo el Estadio Quisqueya, que es un estadio de Béisbol, y mucho más al sureste, buscando el mar, vemos la Catedral de Santa María de la Encarnación de Santo Domingo, Catedral primada de América; y mas a la derecha, buscando tambien el mar, tenemos al Museo de las Américas y Tumba Mausoleo del Almirante Cristóbal Colón.

Preciosas ciudades…

Miles, millones de fotos, diria yo, actualizadas, con todas las perspectivas, puedes ver el terreno a kilómetros de altura, a vista de pajaro y a unos pocos metros; o situarte casi sobre la horizontal, lo que me ha encantado sinceramente, y con los cursores avanzar lentamente como si fuéramos en helicóptero. Maravilloso. Y se aprecia todo con un lujo de detalles increible. Vista de la calle, el tiempo atmosférico, puedes observar como el sol ilumina por la mañana y se pone por la tarde, etc, etc, etc. Y muchas posibilidades más que iré descubriendo.

Es como tener el mundo en tus manos. Viajas miles de kilómetros, con una exhaustiva información actualizada a 2.008, grafica, y fotografica sin salir de casa. Desde luego lo mejor seria el contacto directo; pero ya que no puede ser, creo que voy a dar muchos más viajes con esta maravilla del Google Earth. Los que no lo tengais aún animaros y bajarlo de Internet, no os arrepentiréis.

Mi proximo destino: ¡Roma, la Ciudad Eterna, la ciudad de los Cesares! Allí me voy a detener muy especialmente.

Saludos.

domingo, 2 de noviembre de 2008

El largo viaje.

Nuestra amiga Raquel, de El piano Huerfano (haced click), en su entrada de ayer y a propósito de la vida y de la muerte, pregunta esto:

"Si, te pregunto a ti, especialmente hoy, dime de la vida, y la muerte van tan unidas, son inseparables y mientras nacimos hasta que morimos que hacemos, ¿lo sabes? Tenemos una misión dices tu, sabe cada uno cual es la suya o solo comemos trabajamos, dormimos, traemos niños al mundo, con eso se acaba todo, ¿donde se acaba? ¿Donde empieza todo? Hoy me avisaron de la muerte de mi prima Alicia, si se llama como mi Madre, y murio con 48 años, te pregunto, ¿para que? luchas tanto ¿para que? si todo es prestado, si la muerte y la vida son amigas no enemigas. Para amar estamos y ser amados, esa es tu respuesta, no, con eso no es suficiente, dime cual es el secreto, por que temer si la respuesta esta hecha, no hay duda."

Raquel se queja de la muerte de su tia Alicia. Y lo comprendo. Pero me parece que se queja aún más de lo que es la vida. Venimos aquí a sufrir, y un buen día nos tenemos que ir. Esa agonía y ese vértigo vital invaden nuestro corazón de modo atroz y terrorífico en algunas ocasiones, y nos hacen sufrir.

¿Por qué? ¿Por qué? ¡Oh, Dioses! ¿por qué? Si, venimos a este mundo con “vocación” de ser felices, o al menos con esa “intención”. Pero a medida que crecemos comprobamos con perplejidad y dolor mayúsculo que este show de la vida no parece ser como nos lo habíamos imaginado. Venimos llorando y sufriendo a este mundo, desnudos desde el vientre de nuestra madre; luego nuestra vida está plagada de sufrimiento, dolor, desencanto; mil sinsabores y diez mil desilusiones van consumiendo nuestra fe y nuestras ilusiones poco a poco; y al final, viejos, solos, desengañados, cargados de arrugas y de soledad…decimos adiós, y de nosotros no queda nada, ni siquiera los restos.

¿Esto es la vida? ¿Para esto vengo yo aquí? O como pregunta Raquel, y con razón: ¿con eso se acaba todo? Y pensando en voz alta dice: “..si todo es prestado…”. Claro que si. No sufras, querida Raquel. Comprendo tus dudas. Los filosofos y los pensadores llevan cientos y miles de años haciendose esa misma y eterna pregunta: “de donde venimos y adonde vamos”, e interrogándose por el sentido de nuestra existencia.

Los creyentes tienen a Dios. Creen que este mundo es un lugar temporal de paso, y que hacemos méritos para una presunta “vida eterna”. Explicación que no me convence, pues me atengo a lo que decia Galileo Galilei: “Aquellos que exaltan tanto la incorruptibilidad e inalterabilidad etc., creo que se ven obligados a hacerlo por el deseo que tienen de vivir mucho y el terror a la muerte; y sin considerar que si fuésemos inmortales no nos correspondería venir al mundo. Merecen encontrarse una cabeza de Medusa, que los transforme en estatuas de ópalo o de diamante, para alcanzar la perfección que no tienen.“ Añadia tambien lo siguiente: “Digamos que existen dos tipos de mentes poéticas: una apta para inventar fábulas y otra dispuesta a creerlas.“

Los ateos piensan que no hay nada. Explicación que tampoco me convence en absoluto, pues humildemente pienso que todo tiene una causa, que no necesariamente tiene por que ser únicamente de carácter biológico. Estamos aquí por algo y para algo.

¿Entonces qué? No vemos la salida, y muchas veces nos vemos abocados a un paroxismo, a un vertigo existencial, a una profunda amargura que en mi opinión es hija de nuestra ignorancia y de nuestra falta de respuestas. Recordad a Schopenhauer: “Solo hay un error innato y es el de que existimos para ser felices. Mientras sigamos aferrados a ese error innato, corroborándolo mediante dogmas optimistas, el mundo nos parece plagado de contradicciones, pues a cada paso, tanto en lo grande como en lo pequeño hemos de experimentar que el mundo y la vida no están preparados para albergar una existencia feliz. Mientras que quien es incapaz de reflexionar solo se siente atormentado en la realidad, en quien piensa a este suplicio real se añade esta perplejidad: ¿por qué un mundo y una vida que existen para ser feliz en ellos responden tan mal a sus fines?" Y añade: “Desde luego a todos les gustaría alcanzar la bienaventuranza eterna y entrar en el reino de los cielos, mas no por sus propios pies, sino que les gustaría verse llevados allí por el curso de la naturaleza. Solo que esto es imposible, pues si bien la naturaleza nunca nos desamparará ni dejará que nos convirtamos en nada, nunca puede llevar a ningún otro lugar que no sea de nuevo la naturaleza”.

Y asi es. Venimos aquí con la intención de ser felices, pero algo falla, porque la existencia humana nos demuestra todo lo contrario: terror, guerras, hambre, violencia…y al final la muerte, que equipara al rico con el pobre, al rey con el esclavo y al simple con el discreto. No se ve por ningun lado la “tienda” donde vendan ese articulo tan extraño llamado felicidad.

¿Y que? ¿Para esto estamos aquí? –me dice Raquel. Y la comprendo. Esta vida me recuerda un viaje en autobús. Nadie nos ha llamado, pero de pronto, cuando un espermatozoide tiene la ocurrencia de invadir un óvulo, 9 meses después nos vemos dentro del autobús. Todo está oscuro, y el autobús da frenazos, acelerones; hay curvas peligrosas a la derecha y a la izquierda; grandes acantilados a la izquierda y altisimas cumbres a la derecha; y en cada parada, oscura, se va bajando gente hacia un destino desconocido. ¡¡¡Que viaje más incómodo, por todos los Dioses!!! De vez en cuando alguien nos promete la vida eterna. Pero, claro, nadie puede acusarles de estafa, pues ningun mortal ha vuelto del “otro lado” para decirnos si es cierto o no es cierto aquello del paraíso tan prometido.

Quisieramos ser felices, pero ya, sin demora, ¡ahora mismo! Claro que si. Desde luego, ninguno tenemos la culpa de estar aquí, alguien “nos trajo” a este valle de lágrimas un buen dia sin pedirnos permiso, y aquí estamos. Por ello, considero esteril el mero hecho de preguntarse “de donde vengo y adonde voy”. Quizás no tengamos nunca la respuesta, y la duda y la incertidumbre hará que suframos, que nos desesperemos ante la continua busqueda de respuestas que nunca vienen y que quizás nunca vendrán. Y de vez en cuando algunos sentirán unos deseos irresistibles de bajarse del autobús en plena marcha. Pero entiendo que esa no es la solución.

Viajamos en ese “autobús”, queramos o no. Aquí estamos. Y como no lo podemos evitar, creo que es bueno tranquilizarse (al menos intentarlo), y respirar hondo, cerrar los ojos, y despojar nuestra mente de esas preguntas sin respuesta, o al menos, y si eres curioso con esos temas, no le des mayor importancia. ¿Cómo vamos a conocer el final si ni siquiera sabemos el principio? Y ya que estamos condenados a viajar en este autobús, acomodémonos lo mejor posible, y gocemos del viaje y del paisaje. No nos preocupemos por el futuro… ¡vivamos el momento! No sabemos si mañana estaremos aquí.

Todos buscamos la felicidad. Sí. Pero creo que estamos equivocados de principio, porque la busqueda de la felicidad proviene de nuestro egocentrismo. Nos creemos el centro del universo, y somos como los niños pequeños, si no nos dan cosas nos enfadamos y nos enojamos. Por otro lado pienso que la libertad o la felicidad no son realidades externas a nosotros, ni paraísos que buscar y encontrar: son sentimientos internos, personales, que estan dentro de nosotros y que hemos de buscar. La libertad y la felicidad están dentro de de mi, con lo cual si las busco fuera me estoy equivocando de cabo a rabo. Seremos libres y felices si nos sentimos libres y felices.

Tienen que darnos amor, tienen que ponernos en bandeja la seguridad económica, también tienen que ofrecernos sonrisas y buenos consejos, y ya puestos a pedir, un buen rato de sexo cuando nos apetezca. Parece que sin eso no somos felices, ¿no? Bien. Y nosotros ¿Qué estamos dispuestos a dar a los demás? Muchas veces…¡nada! Dices que el mundo es injusto, que es perverso, que es un lugar muy incómodo, etc, etc, etc. Ante eso cabría preguntarse ¿qué estamos haciendo para cambiarlo? Hemos de empezar por nosotros mismos. ¿Confiamos en los demás? No mucho, ¿verdad? Nuestro egocentrismo, de nuevo, nos juega la mala pasada de que tenemos un concepto exageradamente bueno de nosotros mismos, y exageradamente negativo de los demás. Yo pienso que soy bueno, noble, en fin, casi un santo, y obviamente, que se puede confiar en mi, pero no confio mucho en los demas. Con eso demuestro que soy un perfecto incauto, pues me olvido de que los demas son seres humanos, exactamente igual que lo soy yo, y muy probablemente mejores que yo. Si se puede confiar en mi…¿por qué demonios no voy a poder confiar en los demás? ¿Es que yo soy de una madera especial a los demás?

El mundo será todo lo incómodo que uno quiera, pero la vida es maravillosa. Mirémoslo por el lado positivo. Yo no he pagado nada para estar aquí, he venido gratis, no me ha costado ni un céntimo. Tengo vida, tengo mi existencia; un cuerpo físico; ando, como y bebo, me siento, duermo, me despierto, hago el amor, puedo pasear, respirar el perfume de una flor o gozar inmensamente de la contemplación de un bello paisaje, de una partida de poker con mis amigos o de un rato de conversación con mis amigas. Y que yo sepa, no tengo que pagar ningún dinero por ello: es completamente gratis. Además, tenemos la suerte de vivir en el "primer" mundo, gracias a los Dioses no hemos nacido en Africa o en Asia.

La vida es muy amable, y hay que vivirla intensamente. Solo tenemos una oportunidad. Si no hacemos mas que quejarnos de lo malo que es este “viaje”, no disfrutamos, y si no cesamos de considerar lo “mala” que es la gente, deberíamos primero examinarnos a nosotros mismos, y además irnos a vivir al desierto. Recordad a Séneca: “el que no quiera vivir sino entre justos, que viva en el desierto”.

Acepta la realidad. Todo lo que empieza ha de tener su fin, y por mucho que protestes llegará tu final, como el mio y el de todos. Pero mientras llega ese momento, procura hacer feliz a los demás. No seamos tan egocéntricos, ni tengamos nuestro centro de gravedad tan pendiente de nosotros mismos, o de colmar nuestras más mínimas exigencias: ¡vivamos hacia los demás! Demos cosas a los demás, una mirada, una sonrisa, un beso; unas monedas al necesitado, un consejo al que lo necesita, compañía al que esta solo…y con esto, mil cosas más.

El viaje ya es bastante desagradable como para que lo hagamos más incomodo aún con nuestras quejas. Sonríe. Ten valor. Respira hondo y dá. Si das, recibirás, muchas veces ciento por uno. Siembra. Asi recogerás. Y vive tambien para tí: disfruta de cada amanecer, de cada flor cuyo aroma aspires; de cada orgasmo que invada tu cuerpo y tu corazón cuando hagas el amor con el ser querido; de cada copa de vino o de cada paseo placentero que des. ¡hay tantas cosas buenas para disfrutar…! No pierdas el tiempo con tu continuo agobio: estas perdiendo el tiempo, y no estas gozando de muchas cosas que merecen la pena gozarse.

No te dejes llevar por el consumismo. Despoja tu mente de la basura mental que ha generado el concepto de “necesidades vitales” inventado por las grandes superficies comerciales. Si lo pensamos bien, en el fondo se necesita muy poco para vivir. ¿Quieres ser feliz? Busca a un niño verdaderamente necesitado y regálale un muñeco o una bolsa de chucherias, y fijate profundamente en la sonrisa y en la mirada que te devolverá. O regalale a tu mujer o a tu marido una flor el dia 4 de Agosto, y no forzosamente para S. Valentin. Da sonrisas. Da mil cosas. Y no por un futuro o hipotetico premio en el mas alla: hazlo, simplemente, para recordarte a ti mismo que eres un ser humano. Un maravilloso ser humano.

Y sobre todo…¡se valiente, y ríete! ¡Riete a carcajada limpia si es preciso! Si lo deseas, sé un espectador irónico y mordaz de esta gran obra de teatro que es la vida. Como decía Séneca: puestos a ser valientes, más valentía es reírse de la vida que llorarla”.

No se de donde venimos ni adonde vamos. Pero se que, mientras dure este “viaje”, todos (empezando por el que suscribe) podemos hacer mucho más de lo que hacemos para hacerlo más agradable.

Saludos.
.
P.D.) Dedicado, con todo mi afecto, a Raquel, con mi sana intención de que estas razones puedan servirle de consuelo. Raquel: eres una persona maravillosa, y tienes todos los ingredientes para ser feliz. ¡Animo! Solo te falta creer en tí. Un beso Raquel.