
...y mitad hormiga. Y me explico. La frase en si dice esto:
"En esta vida hay que ser mitad cigarra y mitad hormiga”. Esta frase popular de mi pueblo, que de niño oí en boca de mi abuelo y de otros viejos para mi siempre ha sido una sabia enseñanza. Parece decirnos que todo exceso es pernicioso: la
cigarra se dedica a cantar todo el verano y no trabaja, asi llega el invierno y al no haberse proveido de alimento, muere, lo cual es malo. Por el contrario, la
hormiga es el otro extremo: está siempre trabajando, triste vida la suya, porque no disfruta nada, cosa que tambien es mala. Para mi suerte o desgracia, yo tengo mas de hormiga que de cigarra: es lo que me han enseñado. Aunque poco a poco, sin descuidar mi deber ni olvidar que soy un padre de familia, tambien estoy aprendiendo a pasar algunos ratitos como cigarra.
Que curiosa es la experiencia que dan los años. Por ello los recuerdo con infinito cariño, como a mi abuelo, que me decia que los años dan experiencia, pero no sabiduria, "porque nadie nace enseñado, nieto" -me decía-, "...yo ya tengo 87 años y aprendo todos los dias cosas nuevas". Mientras más años cumplo, más lo admiro y lo comprendo. Era lo suficientemente humilde como para no creérselo; que hay viejos que por el mero hecho de serlo ya creen saberlo todo, creyendose investidos de una autoridad que no se han ganado. El los reprobaba, recuerdo sus palabras una por una: "...que no por ser mas viejo soy mas listo ni tengo mas razón que nadie, que todos los dias se aprende, y hay tambien muchos de mis años que tontos se fueron a la guerra y tontos vinieron de ella". Parece que lo estoy oyendo.
De nuevo me doy cuenta de que vivo en un orden muy viejo. Volviendo al tema de la cigarra y de la hormiga. Cuando pienso que la frase antes expuesta es un invento del siglo XX, me encuentro con la sorpresa de que hace mas de dos mil años, los viejos griegos decian lo mismo. ¿Que no? Oid a Platón:
“El hombre es un auriga que conduce un carro tirado por dos briosos caballos: el placer y el deber. El arte del auriga consiste en templar la fogosidad del corcel negro (placer) y acompasarlo con el blanco (deber) para correr sin perder el equilibrio”.
Saludos.

P.D. IMAGEN TOMADA DE INTERNET.
.