No es santidad: es inteligencia radical. Y hay muchos ejemplos. Los personajes que marcaron la historia no eran tontos ni idiotas. Pongamos algunos ejemplos, y hablo desde el prisma meramente humano. Jesús de Nazaret no huyó en el Monte de los Olivos, sino que se quedó allí y dio la cara porque tenía un compromiso con la verdad que superaba su instinto de supervivencia. Teresa de Calcuta, una heredera rica, no tiró su vida; la invirtió en algo que los ceros en la cuenta no pueden comprar: ayudar a los demás. San Vicente Ferrer no ayudaba a leprosos por ingenuidad, sino por una comprensión superior de la dignidad humana. Eran rebeldes. Se negaron a aceptar la "estupidez general" de su época.
El engaño de la "tradición" (¡!) es que todos pensamos que "siempre se ha hecho así", y creo que este es uno de los peores narcóticos que existen para los comodos de mente: si siempre ha sido asi ¿para que voy a perder el tiempo planteandome si es correcto o no, o si a mi eso me llena interiormente o no?. Yo me niego a aceptar eso. Me niego a callar. Debemos rebelarnos contra la estupidez colectiva, pues no porque una idea o creencia se haya repetido generación tras generación significa que tenga sentido su mantenimiento, ni muchisimo menos. El mundo, y la mente de los humanos que lo habitan, tiene que evolucionar. ¡Se supone! Y el materialismo es una herencia defectuosa, nos han enseñado que acumular es ganar, pero los grandes filósofos racionales sabían que eso es una trampa para bobos.
Marco Aurelio, que tampoco era tonto, sentenciaba: "La mejor forma de defenderte de tus enemigos es no parecerte a ellos". “No actúes como si fueras a vivir mil años. La muerte de acecha. Mientras puedas mientras vivas, se bueno”. ¡Pues que decir de Séneca!: "Donde hay un ser humano, hay una oportunidad para la bondad", y “no puede ser feliz quien no es bueno”. Ellos no hablaban desde el sentimentalismo, sino desde la razón pura: entendieron que el egoísmo te encarcela en una vigilancia constante y una insatisfacción crónica. Ser bueno no es un sacrificio; es la forma más elevada de egoísmo inteligente: es la única vía hacia una vida tranquila y feliz.
Cada vez me indigna mas el silencio de los buenos y la pasividad social. El gran cáncer de hoy no es solo la ambición del malo, sino la pasividad de la gente que piensa o que se supone, insisto, que tiene que pensar. El mensaje de todos estos ilustres, maravillosos e inolvidables personajes qsue he citado no cala porque hemos decidido no molestar, no destacar, no "parecer raros". Como bien dijo Martin Luther King Jr.: "No me duele tanto el mal de la gente mala, como el silencio de la gente buena". Y Gandhi: "lo peor de la gente mala...es el silencio de la gente buena". Y yo estoy totalmente de acuerdo, porque si ves la estupidez imperar y callas, entonces eres cómplice. Si ves el materialismo devorar a tu entorno y te encoges de hombros por no "ir contra corriente", o por no señalarte, entonces estás cooperando con el sistema y estas aceptando una herencia podrida. Y estoy firmemente convencido de que la bondad no es una actitud pasiva de manos cruzadas, no: es una fuerza de choque que requiere valentía y agallas y elegir ser coherente y no callar cuando lo cómodo (o "practico") seria hacerlo, y ayudar al prójimo negándote a seguir la corriente de la masa gris. Afortunadamente, ya con mi edad, decidí dejar de hacer lo practico para hacer lo correcto. Se duerme más agusto.
Conclusión: La rebelión es la coherencia y la valentia para ponerla en practica. No aceptes el dogma de que "el mundo es así", dejate ya de excusas mentales para justiricar tu inactividad, porque el mundo es como tu y yo permitimos que sea: como todos nosotros permitimos que sea. La felicidad, como decían los clásicos, no viene de lo que acumulas, o de creer lo que siempre se ha dicho, sino de la paz de saber que tu vida tiene un propósito y encontrar tu propio camino. Por ello, mi consejo práctico para hoy, apreciado/a lector/lectora, es este: ejercita la "desobediencia mental". La próxima vez que la sociedad te empuje a ser egoísta o a callar ante una injusticia o una tonteria por comodidad, haz lo contrario. Habla, actúa, da tu opinion sincera. Rompe el ciclo. Usa la cabeza: si todos los que te rodean están estresados, vacíos, obsesionados con el dinero, o secuestrados por los tópicos, o repitiendo lo que dice todo el mundo “porque siempre ha sido asi…” ¿por qué vas a imitarlos tu?
Yo lo tengo claro: prefiero ser el "raro" que habla, que protesta, que ayuda
y que da la cara. Al final del día, cuando cierres los ojos, descubrirás que
esa "rareza" es lo único que te hace sentir verdaderamente vivo.
Te pregunto: Si el mundo "es lo que es", ¿Qué haces tu para cambiarlo? Si al menos tienes la valentía y la coherencia de dar tu opinión sincera y valiente, aunque te señalen con el dedo, entonces algo has hecho ya. Pero si guardas silencio en medio de la estulticia general…entonces eres cómplice de este estado de cosas: no te quejes.
Saludos.

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