"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
. . .

Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía. Mostrar todas las entradas

26/10/2025

Aún estamos a tiempo, antes de que todo calle

 

Con esta entrada cierro una pequeña trilogía nacida del dolor, la búsqueda y la reflexión. Si “Tristeza” fue el desahogo, y “Cuando ser bueno parece una locura…” la esperanza, esta última es una mirada al alma,  porque aún estamos aquí, aún respiramos; es una invitación a pensar en lo que de verdad importa, cuando aún estamos a tiempo, antes de que todo calle.

Piensa en esto un momento. Llegará un dia, antes o después, en que la vida nos detenga. Ya no habrá metas que correr, ni relojes que apremien, ni multitudes que aplaudan. Solo quedarás tú, contigo mismo, y el eco de lo que fuiste. Entonces surgirá, inevitable, una pregunta: ¿Ha merecido la pena vivir como hemos vivido?

En ese instante, las máscaras caen. El que fue soberbio ya no podrá esconderse tras su orgullo; el avaricioso no podrá abrazar su oro; el lujurioso y el glotón descubrirán que el deseo y el placer no llenó su alma; el iracundo se quedará solo con su fuego apagado; el envidioso se consumirá al ver que nada de lo ajeno era suyo; y quizás el perezoso comprenderá, demasiado tarde, todo lo que pudo haber sido y no fue. Todos, absolutamente todos, quedaremos desnudos ante la verdad de lo que fuimos.

Y tal vez entonces comprendamos que lo importante no fue cuánto tuvimos, sino cómo amamos.  Que la medida de una vida no se toma en posesiones, sino en paz interior.  Porque el que vivió mintiendo a los demás también se mintió a sí mismo; y el que vivió con bondad -aunque sufriera, aunque perdiera- se lleva consigo una serenidad que nadie puede arrebatarle.

No sé si hay un cielo o un infierno, pero sí sé que existe un lugar donde nadie puede mentir: la conciencia propia. Allí no valen excusas, ni títulos, ni apariencias. Allí solo hablan los actos, los gestos, las miradas, las veces que elegimos el bien, aunque doliera.  Y quizá el juicio final no sea más que eso: el momento en que nos miramos por última vez al alma y entendemos quién fuimos de verdad. No hay jueces ni castigos: solo la claridad, absoluta y sencilla, de vernos tal cual somos:

El soberbio verá lo que perdió por no escuchar.  El avaricioso, lo que dejó de dar y jamás disfrutó. El lujurioso y el glotón,  el vacío tras el deseo y la saciedad que nunca llegó. El iracundo, el daño que pudo evitar. El envidioso, la tristeza de no haber amado su propia vida. Y el perezoso, el peso de los sueños que no se atrevió a cumplir.

Pero también…

El humilde sentirá paz por haber sabido aprender. El generoso, gratitud por lo compartido. El casto o fiel, serenidad por haber amado con verdad. El paciente, la dicha de no haber herido. El templado, equilibrio en el alma. El agradecido, alegría sin medida. Y el diligente, satisfacción por haber vivido con propósito.

Y entre todos ellos, tal vez comprendamos al fin una antigua verdad, que Marco Aurelio y Séneca ya sabían: que a los astutos y poderosos se les teme y se les respeta, pero no se les quiere.  Porque el poder, la astucia o la apariencia solo imponen respeto momentáneo; pero la bondad, la honestidad y la paz interior despiertan amor verdadero, y ese amor —no el miedo— es lo único que permanece cuando todo lo demás se apaga.

Y entonces, al final de la vida, cuando ya todo haya pasado,  quizás nos hagamos la pregunta que de verdad importa: ¿Te lo has pasado bien de verdad? ¿De veras fue tan grande tu triunfo, tan sólida tu fortuna, tan útil tu poder o el respeto que inspiraste en los demás…  si a cambio viviste sin ser amado?

Tal vez -solo tal vez- habríamos sido más felices con menos cosas y más afecto, menos victorias y más abrazos, menos apariencias y más paz. Porque todo lo que acumulamos  se quedará aquí, pero el amor que dimos y recibimos, ese, nos acompañará hasta el final.

Porque, cuando todo calla, nadie se lleva nada salvo su conciencia. Y estoy convencido de que quien llega a ese momento con el alma limpia no muere del todo: se queda en la memoria de los que amó, en la serenidad que transmitió, en la luz que dejó encendida en los demás.

Tal vez ese sea el verdadero sentido de vivir: no ganar, sino comprender; no poseer, sino compartir; no imponerse, sino amar.

Y vaya por  delante que no pretendo dar lecciones a nadie con estas palabras. Ni muchísimo menos.  Mi única intención es compartir con vosotros una reflexión que también me alcanza a mí, porque todos caminamos hacia el mismo silencio.  Trato con esto de que todo el que lea estas líneas haga una breve reflexión, empezando por el que os escribe. El final llegará, pero afortunadamente aun no. Tenemos tiempo.  Por eso, quizá —solo quizá— lo más valioso de pensar en ese hipotético final no sea temerlo, sino aprender de él, de ese posible final antes de llegar allí, antes de que sea demasiado tarde.

Aún estamos vivos, aún respiramos, aún podemos cambiar el rumbo, enmendar nuestros errores, reajustar nuestros objetivos. La vida, siempre generosa con nosotros, nos da, dia tras dia, una nueva oportunidad. Aun estamos a tiempo. Aun podemos valorar lo que tenemos, cuidar a quienes nos aman, y empezar a vivir con más verdad y menos apariencia, con más gratitud y menos orgullo.

Recordar que todo acaba no es tristeza, es una llamada a vivir con plenitud ahora, a no esperar al último suspiro para descubrir qué era lo importante. Porque cada día es una nueva oportunidad para elegir el bien, para sembrar paz, para ser —por fin— la mejor versión de nosotros mismos.

Tal vez ese sea el verdadero sentido de vivir: no ganar, sino comprender; no poseer, sino compartir; no imponerse, sino amar. Y cuando llegue ese último amanecer —porque llegará— que podamos decir sin miedo:


“Sí, ha merecido la pena.
Fui bueno, a mi manera.
No perfecto, pero sincero
He llorado, he reido,
Me he caido,  me he levantado.
Amé, perdoné, y no guardé rencor.
Y eso, al final, fue suficiente.”

  Saludos

23/10/2025

Cuando ser bueno parece una locura...y no lo es, sino todo lo contrario (Tristeza, 2ª Parte)


"No actues como si fueras a vivir mil años. La muerte te acecha. Mientras vivas, mientras te sea posible, se bueno" (Marco Aurelio).

Muchos nos hemos preguntado  si vale la pena seguir intentando ser buena persona en un mundo tan pérfido, tan lleno de máscaras, intereses y fingimientos y que parece girar al revés, parece que ser bueno se ha convertido en una especie de locura.  Y sin embargo… no es asi. ¡Todo lo contrario! Porque, por mucho que duela, algo dentro de mí se niega a renunciar a la bondad. Puede que el mundo se haya vuelto cínico, pero no quiero que ese cinismo me arrebate lo mejor que tengo: la capacidad de mirar al otro sin odio, de sentir compasión, de mantenerme limpio por dentro.

Quizá ser bueno a algunos les parezca extraño, pasado de moda, y quizas otros lo confundan con un ingenuo "buenismo".  Y no se trata de nada de eso. Al contrario,  ser BUENO, con mayusculas, es, mas que nunca, una urgencia inaplazable Ser bueno se ha convertido en una necesidad, en un modo de actuar  que te deja en paz, mientras tantos otros -los aparentemente más listos, más fríos o más duros- viven en guerra consigo mismos.

Aparentemente parece poco sensato ser bueno o intentarlo, porque en muchas ocasiones quien actúa con nobleza es confundido con un ingenuo; quien ofrece la mano recibe la herida; quien confía, es traicionado.  Y sin embargo… algo dentro de mí se resiste a endurecerse del todo. Hay una tristeza, sí, una tristeza serena y lúcida, que nace de ver cómo el egoísmo se confunde con astucia y la compasión con debilidad, cuando son cosas completamente distintas. Pero junto a esa tristeza, hay también una certeza que no se apaga: ser bueno sigue teniendo sentido: todo el sentido del mundo. Y si, merece la pena. Tenemos que volver a poner en alza este valor humano tan olvidado: la bondad.

Lo que todo el mundo suele hacer es lo fácil: pensar que ser oveja en medio de lobos es un mal negocio. Y nos apresuramos a desechar la idea, sin mas,  y nos volvemos desconfiados,  tanto que a veces no nos fiamos ni de nuestra sombra. Y eso es una gran pena, porque si nadie se fia de nadie...eso si que es un mal negocio.  ¿Adonde va el mundo?  ¿Tenemos que engañar al vecino antes de que el nos engañe a nosotros? ¿Pero esto que es, la  ley de la selva? ¡¡¡No, me niego a aceptarlo!!! Cometemos tres  errores  de principio:  primero, un injustificable exceso de autoproteccion; segundo, no confiamos en la humanidad de los demas, que son seres humanos igual que nosotros; y tercer  error, olvidar que ser bueno no es ser tonto, ni muchisimo menos.  El cínico parece más listo, el que engaña parece más hábil, el que no siente parece más fuerte.  Parece. Pero, como "oro parece y plata no es", la conclusion es que ser bueno -de verdad, no de palabra-, tal y como estan las cosas del mundo,  no es cosa propia de débiles  o de tontos, sino de gente fuerte y valiente: es cosa propia de quienes pueden hacer daño y sin embargo eligen no hacerlo. Y si queremos cambiar el mundo...empecemos por nosotros mismos.

El mal actúa siempre por impulso; el bien,  por convicción,  y eso requiere una fuerza y una valentía que no siempre se ve.  Decía Marco Aurelio: “El mejor modo de vengarte de un enemigo es no parecerte a él.”  Y ser bueno no es permitirlo todo. No es callar ante la injusticia ni aceptar el abuso. Es, más bien, conservar la templanza cuando todo empuja al odio; mantener el alma limpia cuando alrededor todo se ensucia. Ser bueno no es ser un cordero en medio de lobos, sino ser pastor de uno mismo.

La bondad como refugio interior. He llegado a comprender que la mayor recompensa de la bondad no está fuera, sino dentro. Ser justo, honesto, compasivo, no garantiza aplausos ni gratitud, pero deja algo muchisimo más valioso: la paz interior.

"La conciencia tranquila no necesita testigos. El alma que actúa conforme a su verdad no teme juicios" (Séneca) “El mal que haces te hiere antes a ti mismo”, decía el Buda.  “Bienaventurados los limpios de corazón”, añadió Jesús.

El rencor, la venganza, el engaño… quizá dan una victoria efímera, porque el ego se hincha, pero se pierde la paz interior, son victorias amargas porque te quitan  serenidad. 

En cambio, quien elige obrar bien, aunque pierda algo externo, gana algo mucho más profundo: la armonía consigo mismo y la paz interior. ¿Os parece poco premio ese?

La bondad lúcida. La vida me ha enseñado que la bondad necesita ojos abiertos.  Ser bueno no es dejarse pisar; es no perder el alma cuando te pisan. Se puede perdonar sin volver a caer. Se puede ayudar sin dejarse manipular. Se puede amar sin entregarse al abuso. Recordad a Jesús, que conocia el mundo como nadie: “Sed astutos como serpientes y sencillos como palomas.” (Evangelio según Mateo, 10:16).  Y eso es lo difícil: mantener la inocencia sin perder la sabiduría ni la prudencia, mantener la pureza sin perder la ingenuidad. Y la bondad no es ceguera; es elección consciente y valiente. Es decir: “sé lo que haces, sé cómo eres, pero aun así no dejaré que me conviertas en ti”.   

¿Por qué no nos atrevemos a seguir esa  senda?  Lo facil, lo usual (por desgracia)  es desconfiar e ir a lo tuyo, asi triunfa el ego. Lo dificil, lo verdaderamente valioso y valiente,  es ser bueno a pesar de que el mundo sea como es: eso es el triunfo del alma.

La paz como victoria.  En un mundo donde todo se compra y se vende, la bondad no siempre es rentable. Pero es una forma de libertad, y para mi de las mas valiosas. El que no traiciona sus valores, aunque lo pierda todo, sigue siendo dueño de sí mismo. El que actúa con rectitud, aunque nadie lo vea, se acuesta en paz. Y eso, créeme, vale más que cualquier triunfo y que todo el oro del mundo.

Decía Séneca: “El premio de una buena acción está en haberla hecho.”  Y yo añado: el precio de una mala acción está en tener que vivir contigo después. ¿Merece la pena? Yo creo que no.  Recordemos de nuevo las palabras de  Jesus: "¿De que le vale al hombre ganar el mundo, si pierde su alma?".  

Como epilogo, quiero añadir una ultima reflexión.  No sé si este mundo cambiará. Tal vez no. Pero sí sé que no quiero que el mundo me cambie a mí, ni debemos de dejar que nos cambie,  ni que apague nuestra luz interior.  Prefiero que me tomen por ingenuo antes que por cínico; prefiero perder antes que endurecerme; prefiero sentir antes que fingir.  Al final, la verdadera pregunta no solo es si vale la pena seguir siendo bueno (que por supuestisimo que SI),  sino cómo quieres vivir tu¿en paz contigo mismo, o en guerra interior? Nada de lo que acumules -ni poder, ni dinero, ni prestigio- podrás llevarte contigo.  Pero la serenidad que dejas en tu alma, esa sí te acompaña mientras existes.

Si eliges la bondad, si eliges la paz… ya has triunfado.  

Porque, al final, la bondad no es estrategia: es identidad. Y cuando todo se apaga —cuando las luces del ego y la soberbia se extinguen— lo único que queda encendido en el alma es esa pequeña llama interior que nunca negocia su luz.  Y esa llama, aunque tiemble, sigue valiendo la pena.  

Si el mundo consigue apagar tu luz interior...ha triunfado el mundo. Pero si el mundo no consigue apagar tu luz interior de bondad, de fe y de esperanza...¡entonces eres tu, es tu alma quien ha triunfado!

Saludos. 


13/10/2025

Tristeza...

Hay días en que el alma se despierta con una tristeza serena, distinta de la melancolía común: nace de ver el mundo tal como es, y de  comprender cuánto se ha alejado del Espíritu.  Siento —como si lo viera desde fuera— que el hombre moderno vive extraviado entre cosas perecederas, como las llamaba Seneca:  corremos detrás del brillo, del éxito, del dinero,  del placer inmediato, y olvidamos lo único imperecedero que no muere jamas. Algunas veces  me invade la sensación de estar rodeado por una humanidad que ha olvidado mirar hacia arriba, o lo que es lo mismo:  hacia dentro de nosotros, hacia el fondo de sí misma.

Jesús lo dijo con una claridad eterna: “No sólo de pan vive el hombre.” Pero parece que no escuchamos, todo el mundo busca solo ese pan que se pudre al poco tiempo, el alimento del cuerpo, olvidando el pan del alma, que es el amor, la compasión y la paz interior.

Buda enseñó que “la raíz del sufrimiento es el deseo”, y basta con mirar alrededor nuestro para entender que vivimos presos de ese mal. Queremos más, siempre más: más dinero, más poder, más reconocimiento, mas control de todo. No hay reposo en ese querer, solo una sed que se multiplica. Y el otro mal que señalaba Buda es el apego: cuando tenemos algo...¡cuanto trabajo nos cuesta soltar, y cuanto miedo tenemos a perderlo...! Como si fueramos a vivir mil años...que equivocados estamos.

Y recuerdo, como no, a Séneca, con su sabiduría eterna: “No es pobre quien tiene poco, sino quien desea más”.  O como también decía él: “No te prohíbo la posesión de los bienes, quiero que poseas las cosas, pero sin temor, y esto lo conseguiras únicamente si te persuades de que aún sin ellas puedes vivir feliz, si las contemplas siempre como lo que son: cosas perecederas.  

 Ahí está una de las muchas claves que unen a los tres: cada uno, desde su tiempo y su voz,  nos indica claramente que la paz no se encuentra fuera, sino dentro; que no hay salvación en lo material, sino en el espíritu.

Quizás porque uno va aprendiendo con los años “de que va esta película” en la que todos estamos inmersos,  tengo ya una edad en la que, a veces,  esa comprensión me duele. No por mí, sino por el mundo. Me entristece ver tanto ruido, tanto egoísmo, tanto miedo, tanta ceguera voluntaria. Pero no puedo quedarme en esa pena: sé que también hay luz, que todavía hay muchas almas que buscan, corazones que sienten, personas que aman sin medida, y que estan en el camino. 

Esa tristeza espiritual, si se acepta con humildad, puede ser maestra. Nos recuerda que el alma despierta no sufre por desesperanza, sino por amor: quien ve la verdad no se lamenta por haberla visto, sino por los ojos que aún duermen y que no han despertado: no se dan cuenta de que se están perdiendo lo mejor.

Y escribo esto no desde la queja, sino desde la gratitud. Porque incluso esta tristeza es una bendición: me mantiene despierto, humano, sensible. Y si alguna palabra mía sirve, aunque sea un instante, para que alguien mire hacia dentro y encuentre su propio centro, entonces habrá valido la pena escribir.

Termino con otras dos frases:  “Vive conforme a la naturaleza, y nunca serás pobre; vive conforme a la opinión, y nunca serás rico.” "El que tiene en paz su conciencia, no necesita testigos."  No os sera dificil adivinar quien las dijo. Y si, cada dia estoy mas convencido de que ahi esta  la verdadera riqueza: tener paz en medio del ruido, fe en medio de la duda, y amor en medio del miedo.

Y surge la inevitable pregunta: ¿mientras tanto, que podemos hacer?  Cada uno, dentro de su pequeño ambito, lo que buenamente pueda y se me ocurre que lo primero es: mirar a los demas como a nosotros mismos. El budismo, luego Jesus ("Ama al projimo como a ti mismo", y si el lo dijo ¿por que no lo hacemos?) y tambien el estoicismo  llevan miles de años incidiendo en esa  misma idea.  El mundo cambiara cuando consigamos meternos de una vez en la cabeza una idea sencillisima: ver a los demas no como competidores o adversarios, sino como lo que son: nuestros hermanos.  

Teresa de Calcuta lo tenia clarisimo, decia: "no tenemos en nuestras manos la solucion de los problemas del mundo, pero ante los problemas del mundo...tenemos nuestras manos".

 Saludos

27/08/2025

Reflexiones al atardecer

Este mes de Agosto he estado  en diversos sitios, fundamentalmente la playa (Roquetas y Motril), y oho dias de crucero por el mediterraneo con mi esposa, en compañia de nuestros buenos amigos Fernando y Capilla. Salimos de Valencia a bordo del barco MSC Esplendida, que nos llevó hasta Livorno (Italia); de alli hicimos sendas excursiones hacia Pisa y la preciosa Florencia. Luego tras una muy breve parada en la Ciudad Eterna (que ya visité exhaustivamente el año pasado)  nos dirigimos al norte, hacia Génova, luego Marsella, Tarragona, y vuelta a Valencia. La experiencia ha sido maravillosa e inolvidable, para repetir sin duda. Piscinas, Yacuzzis,  diversas atracciones y juegos, alegria y buen humor, y por la noche fiesta hasta que el cuerpo aguantaba.

Sin embargo, uno de  momentos mas queridos para mi era al atardecer,   me arreglaba un poco y me iba arriba, a la cubierta, para ver ponerse el  Sol. El Astro rey se ocultaba por el Oeste, anunciando el fin del dia. Me veis  en la foto que me hicieron.  En esos  momentos de soledad y silencio me sentia en una completa paz, como un niño pequeño en  el regazo de su madre, abrazado por ésta. Algo precioso e inexplicable. 

Somos una mota minuscula, en medio del inmenso mar, en un planeta  pequeño, en un sistema solar que esta dentro de la Via Lactea, que es una de los  cientos de miles  o millones de galaxias que existen. 

En esos instantes, meditando sobre la impermanencia de todas las cosas, en un primer momento se me ocurria  que los seres humanos, en nuestro necia ignorancia,  nos creemos que somos algo. Pero analizando un poco mas las cosas, me di cuenta de que tambien formamos parte de este precioso universo que nos sostiene, y precisamente por eso estamos dentro de ese Todo, y somos parte de ese Todo que, oh misterio,  tambien  esta dentro de nosotros y nos da su luz.

Saludos.

07/08/2025

Conversaciones con Séneca (Conversaciones con un buen amigo, 2ª Parte)

En alguna que otra ocasion me he imaginado a mi mismo sosteniendo imaginarias conversaciones con los grandes sabios del pasado; me veía atravesando la línea del tiempo, y conversando con muchos de esos ilustres pensadores. En Séneca, a medida que lo he leído leyendo, he encontrado respuestas a las muchas preguntas que nos formulamos hoy dia. Por eso, he construido este dialogo, como continuación al dialogo que publiqué en la PRIMERA PARTE (HAZ CLICK AQUI); un dialogo hondamente sincero, en el cual  he querido plantearle algunas preguntas que en realidad me hago a mí mismo. Aquí están, junto con las respuestas que, con total  fidelidad a su estilo y doctrina, creo que me daría.

¿Séneca,  por que a algunas personas les ofende tanto hasta la más mínima critica?

“Porque aún son esclavos de la opinión ajena. El sabio se conoce a sí mismo y, por tanto, ni se enorgullece con el elogio ni se derrumba con la crítica. Quien se perturba por palabras externas, aún no ha encontrado su centro.”  (Cartas a Lucilio)

¿Cómo superar ese malestar ante las críticas?

“Fortaleciendo el juicio interior. No permitas que otros decidan sobre tu paz. Si la crítica es justa, agradécesela; si es injusta, ignórala. Nada daña tanto como la falta de criterio propio.” (Cartas...)

Hoy me han dicho ‘viejo’. ¿Debería sentirme ofendido?

“¿Ofenderte por haber vivido? Sería tan absurdo como quejarse por haber comido. La vejez no es un insulto, sino una medalla que la vida te cuelga por haber permanecido.” (Cartas...)

¿Por qué a veces nos sentimos inseguros sin saber por qué?

“Porque no has fijado tu mirada en lo interior. El alma, cuando no se apoya en la virtud, busca siempre muletas exteriores: el aplauso, la validación, el afecto. Pero si buscas dentro, verás que ya posees lo necesario para estar en pie.” (Cartas...)

¿Cómo podemos curar las heridas de nuestro pasado?

“El pasado ya no está. El sabio no sufre por lo que ya no existe. Lo que viviste fue real, pero el dolor lo mantienes tú con tu memoria. Haz de tu presente un bálsamo, no un campo de batalla.” (Cartas...)

¿Qué opinas, maestro Séneca, sobre aprender tarde en la vida?

“Aquel que se avergüenza de haber aprendido tarde, aún no ha aprendido nada.” (Cartas...)

¿Qué me dices sobre el miedo a vivir?

“No es que nos falte valor, sino que nos sobra temor mal dirigido.” “Tememos más de lo que sufrimos.”  “No vivimos poco, sino que malgastamos mucho tiempo.” "la vida hay que vivirla con alegria y sin miedos imaginarios. Las fieras cuando no se las persigue, estan tranquilas; nosotros, sin embargo, siempre estamos preocupados por el pasado y por el futuro..." (Cartas...)

Séneca, si hacemos sin querer algo de daño a los demas y tras pedirles disculpas les cuesta trabajo olvidarlo, ¿Cómo podemos afrontar esta situación?

“El alma generosa encuentra alivio en el perdón, pero no es tu poder imponerlo en otro. Has cumplido con tu deber al reconocer el error y pedir perdón. Si el otro no quiere acogerlo, no es tu culpa. Tu conciencia debe estar tranquila. Lo que no depende de ti, no puede atormentarte.”    “No te preocupes por lo que no está en tus manos. El sabio cultiva su propia virtud, no el juicio ajeno. Aquel que ha obrado con rectitud, incluso en la reparación, ha hecho todo lo que debía.” “Persevera en tu amor, aunque no seas correspondido. Porque amar, como vivir, es un acto de virtud, no un contrato de reciprocidad.” (Cartas...)

Maestro Séneca, el mundo actual se preocupa mucho por la riqueza y la acumulación de bienes.  ¿Qué dices de esto?

“Quien vive conforme a la naturaleza jamás será pobre, y quien vive según la opinión ajena jamás será rico”   “si no puedes estar satisfecho con lo que tienes, nunca serás feliz… Si pudiésemos estar satisfechos con cualquier cosa, lo hubiéramos estado hace tiempo”  "La felicidad es disfrutar con moderación lo que se tiene y no desear lo que no se posee."   "No te prohibo la posesion de los bienes, quiero que  poseas las cosas sin temor; y esto lo conseguiras unicamente si te persuades de que aun sin ellas puedes vivir feliz, si las contemplas siempre como son: como cosas perecederas" (Cartas...)

Finalmente, Séneca nos  dejó un claro y estremecedor mensaje a los hombres de hoy:

"Me he apartado no solo de los hombres, sino de los negocios y principalmente de mis negocios; me ocupo de los hombres del futuro. Redacto algunas ideas que les puedan ser útiles; les dirijo por escrito consejos saludables, cual preparados de utiles medicinas, una vez que he comprobado que son eficaces para mis ulceras, las cuales, si bien no se han curado totalmente, han dejado de agravarse. El recto camino, que  descubrí tardiamente, cansado de mi extravio, lo muestro a los demas"... (Carta 8 a Lucilio, 2º parrafo, es cita literal).

 Saludos.


04/08/2025

Un escritor sincero: alimento para el alma en tiempos de ruido


Llevo más de 17 años escribiendo en este blog. No por vanidad,  exhibicionismo u otra razón espúrea,  sino por necesidad: una necesidad interior (humilde pero imperiosa) de poner en palabras lo que pienso, lo que siento, lo que me inquieta. A veces me pregunto por qué sigo haciéndolo. ¿Por qué escribo? ¿Por qué comunico?

Creo que lo hago porque me niego a vivir dormido. Me niego a resignarme a una vida sin reflexión, sin preguntas, sin una cierta mirada hacia lo alto. Escribo porque necesito entender, porque quiero compartir el fruto de esa búsqueda, y porque estoy firmemente convencido de que las palabras pueden  ayudar y sembrar algo valioso en otros, aunque solo sea una duda fértil, una incomodidad provechosa, una chispa de lucidez.

Pero no siempre es fácil. Hay días en que me asaltan dos dudas sutiles:  En medio del ruido y de la prisa, ¿aun tenemos tiempo de leer? ¿Y si el mundo de hoy ya no toma en serio a quien escribe con sinceridad y verdad? 

Vivimos tiempos ruidosos. Tiempos en los que parece que ya solo se escucha al que grita, al que simplifica, al que convierte cada idea en un eslogan, al que ofrece las mercancias mas perecederas e inútiles que existen pero que todo el mundo ansia: dinero, poder,  belleza, prometiendo vanamente con ellas la felicidad eterna, y nos hemos acostumbrado a actuar no por amor a la verdad sino por interés; y  por si fuera poco, buscamos la felicidad instantanea.   En este contexto, ¿Cabe aún la palabra meditada? ¿Tiene cabida el pensamiento que no busca aplauso inmediato ni consenso fácil, sino que nace de un esfuerzo sincero por comprender, y por ayudar a encontar el verdadero camino hacia la paz interior y la felicidad?

Maquiavelo decía que es mejor ser temido que amado. Quizás tuviera razón… si uno gobierna Florencia en el siglo XVI. Pero no es el camino del que busca comprender y ayudar, sino del que pretende dominar a los demas. 

Y sin embargo, escribir -de verdad- sigue siendo un acto profundamente serio. No por su pomposidad, sino por su raíz. Es serio tratar de pensar con rigor. Es serio decir lo que uno cree cierto, aunque no esté de moda. Es serio no traicionarse, aunque nadie aplauda.

Como dijo Cervantes: “La lengua es la pluma del alma.” Y como tal, lo que se escribe con sinceridad no es solo un conjunto de palabras: es la manifestación de lo que uno es, de su interior más hondo. No solo se conoce a las personas por sus hechos —como bien dijo Jesús de Nazaret: “por sus obras los conoceréis”— sino también por sus palabras, por lo que piensan y por cómo lo expresan. Por lo que escriben cuando nadie los obliga a escribir; o, como en muchas de mis entradas hago, por escribir una duda honrada: en una duda honrada hay mas verdad que en mil frases tendenciosas o malintencionadas.

Y en ese sentido, escribir no es solo un ejercicio intelectual. Es también una forma de alimento. Como dijo también Jesús: “No solo de pan vive el hombre”… Y yo, que procuro atender mis necesidades materiales con la debida responsabilidad, no olvido tampoco que el alma también tiene hambre. Y que si no se le ofrece un pan más alto —hecho de silencio, pensamiento, verdad y belleza— languidece. 

Por eso escribo: porque encuentro aquí alimento para mi espíritu. Porque me ayuda a crecer interiormente. Porque en esta búsqueda hay algo de consuelo, algo de dignidad, algo de luz.

Por eso, este blog no es solo un cuaderno de pensamientos: es también una forma de verdad. Una forma de verdad (mía, sí) pero que no se cierra sobre sí misma y que está abierta a toda luz de la verdad.

Escribir me ha servido, a lo largo de estos años, como medicina. Ha sido para mí lo que la contemplación es para el monje, lo que el silencio es para el sabio: una forma de entenderme, de aliviarme, de reconstruirme. Es un tratamiento que no me cura del todo, pero que me permite caminar con más dignidad y paz interior.

Y, al mismo tiempo, escribo también por los demás. Porque si una sola persona, en algún momento, en algún rincón del mundo, lee algo aquí y se siente comprendida, aliviada o inspirada… entonces esta tarea, silenciosa pero constante, no ha sido en vano.

Escribo con alegría. Pero no con la alegría tibia de quien pide disculpas por pensar, sino con la dicha serena de quien es feliz escribiendo y compartiendo. Porque escribir, en mi caso, es también un acto de amor. Y el amor -el verdadero, el que no tiene miedo de mostrarse tal cual es- sigue siendo el mayor enemigo del miedo.

Y en este mundo nuestro, tan lleno de prisas, etiquetas y ruido… a veces pienso que lo que más falta hace no es talento, ni poder, ni dinero, ni éxito.

Le falta amor.

Y le sobra miedo.

Saludos.

PJGR

01/08/2025

Bruma en el alma clara. Aceptar, sentir, vivir.

 

Hay días en los que uno se despierta con una tristeza que no tiene nombre. No es por algo que haya sucedido, ni por nada ni nadie en concreto. Es una bruma silenciosa, como si el alma recordara algo que la mente ha olvidado.

Hoy es, paradójicamente, mi primer día de vacaciones. En teoría, debería sentirme ligero, descansado, quizás hasta eufórico. Pero el silencio externo —al cesar el ruido del trabajo y las prisas— parece abrir la puerta a otro tipo de silencio: el que deja salir lo que llevábamos dentro y no habíamos escuchado.

En esos momentos, intento no resistirme. Dejo que la tristeza me acompañe, como quien camina con un viejo amigo que no necesita palabras; como las emociones, que fluyen naturalmente y pasan, como las olas del mar. Y he aprendido que muchas veces no es un malestar, sino una forma más profunda de estar en el mundo: una sensibilidad que percibe lo que otros ignoran.


Marco Aurelio decía: “Ama solamente lo que te ha sucedido, y lo que te sucede. ¿Qué podría ser más apropiado?” Porque todo lo que nos ocurre, incluso aquello que nos pesa o nos duele, ya estaba tejido con nosotros. No hay error ni extravío; hay camino.

Esta tristeza, entonces, no es un fallo del sistema, al contrario: es  parte de la travesía. Quizás no es más que el eco de la lucidez. O la sombra de la plenitud, que solo se revela al alma que no huye de sí misma.

Y sin embargo, en medio de la bruma, también hay luz. Tal vez no lo veamos en ese instante, pero el simple hecho de poder sentir ya es semilla de claridad. Hay en nosotros más fortaleza de la que creemos, y al otro lado del silencio, la vida nos espera, serena y fiel como la marea.

“No busques que las cosas ocurran como tú deseas, sino desea que ocurran como ocurren.” (Epicteto, Enquiridión, 8)

“Ama lo que te sucede, porque eso es lo que te fue asignado por el orden del universo.” (Marco Aurelio, Meditaciones, 7.57)

"Así como las olas vienen y van, también vienen y van nuestras emociones. Lo importante no es detenerlas, sino aprender a no aferrarse a ninguna." (Enseñanza budista tradicional)

Saludos

Pablo J. Gamez Rodriguez

23/07/2025

Semillas en la bruma. Palabras para cuando yo ya no esté.

 

Hay pensamientos que no se escriben por urgencia ni por necesidad de compartir, sino porque nacen del fondo del alma, en momentos de silencio. Y este es uno de ellos.  

Algunas veces me pregunto qué quedará de mí cuando yo ya no esté. Qué recordarán de mí quienes más amé, especialmente mi familia, esposa, mis hijos, mis amigos.  No pienso en homenajes ni  en epitafios, ni en ninguna de esas cosas, sino en algo más íntimo y sutil: la posibilidad de que mis palabras —estas que he escrito  en este blog durante tantos años— puedan acompañarlos en su propio camino. Porque si algo he intentado con este blog no ha sido enseñar, ni convencer, ni predicarle a nadie. Solo reflexionar con honestidad sobre la vida, desde la duda, desde la búsqueda, desde mi propia humanidad.

Decía Cervantes que “la lengua es la pluma del alma”, y en ese espíritu he escrito en este blog que (como pasa el tiempo) inauguré  el 01.04.2008, con mi entrada “Saludos” , de esto hace ya diecisiete años -que se dice pronto- y ojalá que sea así por muchos años más.

En mis palabras hay pensamientos, sí, pero también hay cansancio, ternura, miedo, amor, tristeza, alegría, claridad y sinceridad. Son lo más parecido que tengo a una herencia invisible: no una respuesta, sino una presencia interior.

Si algún día mis hijos, al enfrentarse al dolor, a la confusión o a la soledad -propias de muchos momentos de la vida-  encuentran en estas líneas algo de consuelo, algo que les recuerde que su padre también dudó, que también se cayó, que  también se levantó y que siguió adelante… entonces sabré que estas palabras habrán cumplido su destino.

Y si alguno de ellos, en algún momento de su vida, llega a sentirse perdido, ajeno, distinto o en lucha consigo mismo… que sepa que fue profundamente amado incluso en sus silencios. Que hubo alguien que, a su modo, siempre lo miró con esperanza. A veces no supe expresarlo bien, pero nunca dejé de sentirlo.

No pretendo que me imiten. Solo que recuerden que es posible vivir con integridad, aun sin certezas, con un corazón honesto y una mente abierta. Que no hace falta tener todas las respuestas para caminar con dignidad.

Tal vez, al final, eso es lo que más importa: sembrar algo que florezca en los que amamos, incluso después de partir. "Podrias dejar la vida ahora mismo. Deja que eso determine lo que haces, dices y piensas". "La mejor venganza es ser diferente a quien te causó el daño". "Haz cada cosa en la vida como si fuera lo último que hagas" (Marco Aurelio)

Como no, mi consejo ademas es que, en momentos de duda, no solo cuenten con mis palabras, sino  que ademas les dejo a los grandes maestros que a mi me han mostrado el camino  fundamentalmente  -y abreviando mucho-  Seneca, Marco Aurelio, y los monjes del Tibet -y escritores- comentadores  y conocedores del budismo tibetano, en cuya lectura encontrarán consuelo y una luz que los guie en medio de la oscuridad.

Y a ti, lector/a amigo/a, que me lees ahora, quizás en un momento difícil o en plena búsqueda, quiero decirte que no estás solo/a. Lo que he compartido aquí no es un manual ni una verdad definitiva, sino un humilde y honesto intento  de atravesar la vida con un poco más de claridad y serenidad. Ojalá estas palabras, fruto de mis dudas y aprendizajes, puedan ser para ti una pequeña luz en la oscuridad, un recordatorio de que todos llevamos dentro la capacidad de levantarnos y seguir adelante, con humildad y coraje.

Saludos.

Pablo J. Gamez Rodriguez.

03/07/2025

Una muy buena pregunta

Tras publicar la entrada de ayer,  y despues del trabajo -ultima hora de la tarde- sostuve una larga y  agradable conversacion telefonica con un compañero mio.  Estuvimos hablando de la impermanencia de las cosas, de que todo pasa y nada es para siempre, en la linea de mis ultimas entradas. Algo de estoicismo, y sobre todo mucho budismo, que como sabemos no es propiamente una religion sino una sabia filosofia practica de la vida,  cuya esencia esta en la exploración de la naturaleza de la mente (conocen la mente mejor que nadie) y en la delgada linea que separa la vida de la muerte, que  no el fin de nada sino una puerta hacia la Luz.  Admiro a los monjes tibetanos y su mensaje. Afortunadamente cada vez calan mas sus enseñanzas en  este occidente  en el que vivimos,  tan avanzado tecnologicamente y tan pobre en valores humanos.  En occidente sabemos que tenemos que tener mucho cuidado con nuestro ego, causa directa de muchos de nuestros sufrimientos; pero estos monjes  tienen unas herramientas muy sabias para anular ese ego,  hacer salir nuestra luz interior, y reposar en la naturaleza pacifica e inmensa de nuestra mente.   

Llevo algun tiempo aprendiendo la doctrina budista, y he comprobado por propia experiencia que  la meditación calma la mente (la lleva de vuelta a casa) y hace que recordemos la luz que somos, dandonos unas sabias herramientas. Animo a todo el mundo a que lo compruebe; y de hecho, cuando he comenzado a practicar la meditación y a seguir algunas de las  enseñanzas budistas he experimentado una paz, un sosiego interior y una alegria de vivir que hacia años que no sentia, asi como nueva fuerza e ilusion para ir superando y afrontando las dificultades cotidianas de la vida. Y me queda mucho por aprender.

A nuestra edad  la vida nos hace madurar, el caparazón del ego va perdiendo resistencia afortunadamente, y vamos eliminando impurezas de nuestra alma  para que su dulzor natural por fin salga a la luz y se vea en nuestros actos, en nuestro corazón y en nuestra mirada.  Le enseñé mi entrada de ayer, se conectó on line, y le echó un rapido vistazo. Ambos sostuvimos la idea de que  tenemos que dejar de confiar en las cosas externas del mundo, y confiar mas en nuestra luz interior; y no quejarnos tanto de lo que el mundo no nos ha dado, sino preocuparnos mas por lo que nosotros podemos hacer por él. Poseer las cosas que tenemos (personas, cosas, situaciones) sin aferramiento, sin aficionarnos demasiado a ellas, dada la brevedad de la vida,  esto es budismo puro,  en esta idea  Séneca y Marco Aurelio  incidian igualmente.

La fortuna es muy mudable y lo que hoy tienes mañana puedes perderlo. Cuando le comenté tal posibilidad, me respondió con esta pregunta, con esta magnifica pregunta, en la cual creo que tenemos que meditar para aprender y evolucionar:

"¿Y si lo que tenemos, mejor dicho, el aferramiento a lo que tenemos,  es lo que nos impide encontrarnos a nosotros mismos?"

Saludos cordiales.

Pablo J. Gamez Rodriguez.


02/07/2025

¿Que es realmente nuestro?

  Apreciados amigos.

Recordareis el tema de conversación que mantuvimos ayer, nos preguntábamos como es posible que tengamos miedo a perder algo, cuando lo cierto y verdad es que nada en este mundo nos pertenece realmente.  Vivimos convencidos de que poseemos cosas: una casa, una esposa e hijos, nuestro trabajo, incluso creemos que  nuestro cuerpo tambien es nuestro.  Pero, como recuerdan los sabios que nos precedieron, esta idea es una ilusión que nos engaña, pues realmente nada es nuestro, ni las personas que amamos, ni el lugar donde vivimos, ni los bienes que poseemos;  ni siquiera el cuerpo que tenemos, pues éste solo es un prestamo que el universo nos ha hecho por un tiempo limitado, y cuando partamos de aqui,  aqui se quedará, pues devolveremos hasta el último átomo que lo compone. Esta es la visión estoica,  y yo la comparto tambien; el mundo siempre ha confundido lo transitorio con lo eterno, y asi sigue sucediendo hoy. Todo lo que creemos que tenemos realmente  nos ha sido prestado por un tiempo, muy determinado, cuya duración es incierta (no sabemos cuando acabará). Aun así, nos empeñamos en aferrarnos a todo como si fuera eterno, y el miedo a perderlo se convierte en fuente de sufrimiento.   


En cuanto al origen de ese sufrimiento, según Marco Aurelio y Seneca, el dolor surge de esa confusion (lo transitorio/lo eterno) que siempre ha existido en el mundo. Cuando creemos que algo nos pertenece para siempre, la posibilidad de perderlo se vuelve una amenaza constante. Y nada es eterno, lo cual conecta directamente con la impernanencia de todas las cosas (uno de los puntos clave de la sabiduría budista, junto con el de la "atencion plena"). Por si fuera poco, ese sufrimiento se agrava porque tenemos otro miedo mas: el miedo a la muerte, nos cuesta enormente aceptar  que todo lo que tiene principio, tiene fin. 

Estamos muy equivocados. Creemos que vamos a estar para siempre aqui, y que todo va a ser siempre "nuestro", y generación tras generacion seguimos cometiendo ese error.  Por ello, si aceptamos que nada es permanente, que todo (TODO) se acaba, esa angustia podemos convertirla en paz interior.

Pensemos un poco sobre esto.  Os pregunto: ¿Qué es realmente mio? ¿Qué es realmente vuestro?  Los estoicos nos enseñaron a dejar de mirar tanto lo transitorio y centrarnos en lo esencial.  Lo único que verdaderamente es nuestro y que nos pertenece  son nuestro carácter, nuestras elecciones y la paz con la que decidimos afrontar lo que no podemos controlar. “Aquello que te pertenece, nadie puede quitártelo”, explicaban ya los estoicos con firmeza.

Yo creo que este pensamiento es una invitación a reconectar con uno mismo, a dejar de buscar seguridad en lo externo y volcar la atención hacia lo que sí depende de nosotros. La libertad viene a través de la “aceptacion”, que  para mi  es una liberación.   Ahí esta la libertad, núcleo del pensamiento estoico:  “nuestra libertad comienza exactamente en el momento en el que dejamos de luchar contra eso: contra la realidad”.  Las cosas son como son, no como nosotros quisiéramos que fueran. Por eso, aceptar que nada ni nadie nos pertenece no es una resignación ni una rendicion, sino una liberación. Es una forma de reconciliarse con la naturaleza cambiante de la vida y vivir con más ligereza, menos miedo y mayor conexión con el presente.

Dos mil años después, la filosofía estoica  tienen mas vigencia que nunca.  El mensaje de Marco Aurelio, rescatado con claridad y sensibilidad, nos recuerda -al igual que los budistas-,  que realmente no controlamos nada; nosotros vamos por el rio, y creemos que somos nosotros los que marcamos el camino;  y ese es otro error mas, pue el rio nos lleva por donde el quiere, y somos como hojas que arrastra la corriente. Por mucho que nos empeñemos en seguir una determinada dirección, lo cierto y verdad es que no podemos hacer nada ni controlar nada: es la propia corriente de la vida la que nos lleva a nosotros.

Soltar esa ilusión de control no es perder, sino ganar perspectiva y libertad.  ¿Os imagbinais el sufrimiento que nos traeria un miedo a perder las cosas que fuera eterno y que nunca se acabara?  Séneca diría: “Todo es prestado” “nada es realmente tuyo”.  El sabio se prepara para devolverlo todo sin lamento, pues sabe que en realidad no lo poseía en absoluto. Séneca no lo expresa en una única frase exacta, pero estas tres ideas lo comunican de forma radical: el sabio  (I) usa todo como  un préstamo (II) no apalanca su tranquilidad sobre lo efímero de las cosas, y (III) sabe que el miedo nace del apego a las cosas, a las personas  y a las  situaciones.

 Temino con palabras de Marco Aurelio y Seneca: 

Marco AurelioMeditaciones 5.15  “Ninguna de estas cosas debe ser llamada ‘del hombre’, a las que no pertenecen al hombre como tal… Considera que son un préstamo, no algo que te pertenezca en propiedad. Cuando la Fortuna da regalos, en realidad solo los presta, y nadie puede reclamarlos como propios.”

Meditaciones 2.14  “Recuerda que no se pierde otra vida que la que uno vive, ni vive otra que la que pierde… El presente es lo único que tiene, y no puede perderse lo que no se tiene.”

Meditaciones 4.47 / 4.50  “No desprecies la muerte… ¿qué diferencia hay entre quien vive tres días y quien vive tres generaciones?”

Meditaciones 7.27 “No sueñes con lo que no tienes; más bien considera lo que tienes como tus mayores bendiciones, y piensa cuánto las echas de menos si no las tuvieras… pero sin valorarlas tanto que te remuevan si las pierdes.”

Meditaciones 9.32–33 / 9.35–36 “Todo lo que ves perecerá pronto… La pérdida no es otra cosa que cambio, y la naturaleza universal gusta del cambio; de ella procede todo lo que es.”

Seneca:

Es más soportable no haber poseído jamás nada que haberlo perdido… el pobre es más alegre que el rico, porque la pobreza no tiene nada que perder.”

“El sabio considera chatarra todo lo que la Fortuna pueda arrebatarle; lo vive como prestado, dispuesto a devolverlo alegremente cuando se lo reclamen… vive como si todo le fuera prestado.”

"Lo que se tiene puede arrebatársenos, pero lo que ya se ha disfrutado, nunca. (…) Todo lo que tenemos puede perderse… Limita tus deseos y así curarás tus temores.”

"Deja de esperar y dejarás de temer.’ Esperanza y miedo son hermanos; el miedo sigue a la esperanza… enviamos la mente al futuro y así distribuimos sufrimientos.” Lo dado también puede ser quitado.”

“Algunos viven ansiosos, porque temen perder lo que les da alegría. (…) Nada que venga del azar es estable; cuanto más alto está, más propenso a caer.”

"¿Y por qué incluso sus alegrías están llenas de ansiedad y temor? Porque no se basan en causas firmes, sino que se agitan tan sin fundamento como surgieron. ¿Y qué clase de tiempos crees tú que serán aquellos que ellos mismos reconocen como miserables, si incluso las alegrías que los exaltan y elevan por encima de los demás no son en absoluto puras?

"Todos los mayores bienes son fuente de inquietud, y nunca se debe confiar menos en la fortuna que cuando parece más favorable. Para conservar la prosperidad, se necesita aún más prosperidad, y por cada deseo que se ha cumplido, es necesario elevar nuevos ruegos.

"Todo lo que nos llega por azar es inestable, y cuanto más alto asciende, más propenso está a caer.

"Además, lo que está destinado a perecer no puede brindar verdadero placer a nadie. Por tanto, es muy desdichada —y no solo breve— la vida de aquellos que trabajan arduamente para conseguir lo que deberán esforzarse aún más por conservar.

"Con gran fatiga alcanzan lo que desean, y con ansiedad mantienen lo que han alcanzado; mientras tanto, no prestan atención al tiempo, ese que nunca volverá.

"Nuevas ocupaciones reemplazan a las antiguas, la esperanza da paso a nuevas esperanzas, la ambición conduce a nuevas ambiciones…"

Que esteis bien.  

Y por cierto, muchísimas gracias por estar siempre ahi, y por esos caracoles y esas manitas de cordero... estaban deliciosas.

Saludos cordiales.

Pablo Jesus Gamez Rodriguez.

18/06/2025

El mejor consejo que puedo darte

Mi consejo es que este verano, siempre que puedas, nades contra corriente y me explico: no sigas la senda de la mayoría, no busques fuera de ti, sino dentro de ti; no busques fuera de ti  cosas como dinero, poder,  belleza, fama, éxito, y demás cosas efímeras y caducas que el tiempo se lleva. Mas bien busca  las respuestas dentro de ti, quiérete a ti misma un poco, y veras como te encuentras con una muy grata sorpresa que, poco a poco, irás descubriendo.

Mira, para este verano yo te voy a proponer que hagamos un viaje por el mundo de la filosofía, vamos a ir nada mas y nada menos que a la antigua Roma, donde -estoy seguro de ello- te vas a deleitar con las inmortales obras que escribió un autentico e inolvidable genio, cuyo nombre completo era  Lucio Anneo Séneca,  y  que es recordado como uno  de los  mayores filósofos estoicos que Roma dio al mundo, este inmortal cordobés (si, nació en Cordoba, en la entonces Hispania)  murió  en Roma en el año 65 d.C., hace justo ahora 1.960 años. Sin embargo, el milagro es que sus palabras permanecen actuales en el tiempo. 

En ningun sitio encontraras mejores consejos que en las obras de Séneca, y precisamente ese es el mejor consejo que te puedo dar: que leas sus obras.  Lee, relee, medita, piensa y repiensa sus sabias palabras: son una luz en medio de la oscuridad de la vida.  Sois muy jovenes, teneis toda la vida por delante, y ahora el mundo es otro: estan de moda los "influencers", las redes sociales y demas  galerias de personajes de este tipo, se prefiere una vana conversacion antes que cultivar la riqueza interior; y hasta parece que nos da miedo estar a solas con nosotros mismos, de modo que esto quizas os parezca muy extraño, pero fijaros, despues de dos mil años la gente sigue leyendo a Seneca: ¿Por que? Pues por algo será, y os invito a que lo descubrais por vosotros mismos.  Quizás hayais pensado muchas veces que la vida es injusta, que es una tragedia que pasen cosas malas a las personas buenas, y que si Dios existiera no permitiria mas de cuatro cosas. Si, y no solo vosotros lo ha pensado: todos alguna vez hemos pensado eso y de hecho Seneca ya lo hizo. Con él hallareis consuelo, todo el que lo lee es como el que navega en la oscuridad de la noche y encuentra la luz  que lo guia. 

¿No me crees? ¡Compruebalo por ti mism@! Por ejemplo, si lees “De la divina providencia”,  te encontraras párrafos como estos:

“¿Por qué el destino acosa a los buenos con dificultades? Porque es propio del buen general enviar a los soldados valientes a las misiones más arriesgadas. Los cuerpos fuertes aceptan el trabajo; los débiles, se quejan. El sabio se alegra de los desafíos, y aun en medio de los peligros exclama: '¿Era esto todo?'.”

“No te equivoques: los dioses tratan con mayor severidad a quienes aman. Les forjan con trabajos, los ejercitan con dificultades, los preparan para sí.”

“¿Crees que los dioses se comportan mal contigo porque te dan la oportunidad de mostrar de qué estás hecho?”

“¿Por qué sufren los buenos? Porque no han aprendido aún a ser verdaderamente buenos si no se prueban en la adversidad. Piensas que es injusto que los hombres justos padezcan. Pero observa cuánto ganan en fuerza de alma, cuánto en grandeza, cuánto en firmeza. Nadie puede conocerse a sí mismo sin haber sido puesto a prueba.”

“¿Crees que alguien sería valiente sin peligro, generoso sin necesidad, paciente sin dolor? Dios trata con rigor a los buenos: los endurece, los hace suyos. Aquellos a quienes ama de verdad, los forma con el hierro del sufrimiento, como se forja una espada: se la golpea, se la dobla, se la calienta, se la templa. Así se hace fuerte.”

“Tú, que te quejas de tu destino, ¿no entiendes que no has sido abandonado, sino distinguido? El sabio acepta lo que viene y no se lamenta. Si es pobre, lo lleva con dignidad. Si sufre, lo convierte en virtud. Si muere, lo hace con serenidad. Porque sabe que nada le puede ser quitado realmente mientras conserve su espíritu recto.”

Si te cansas de esta temática, puedes leer obro libro suyo, titulado “De la vida feliz”, donde te encontraras perlas como estas:

“Todos los hombres, hermano Galión, quieren vivir felizmente, pero andan a ciegas cuando se trata de saber qué es eso que buscan. No es fácil alcanzar la vida feliz si no se sabe dónde está. Quien camina sin saber el camino, más se aleja cuanto más deprisa avanza.”

“Así pues, lo primero que debemos establecer es en qué consiste la vida feliz. A mi juicio, consiste en la paz de ánimo, en la firmeza del juicio, en la elevación del espíritu que sabe valorar todo según su verdadero mérito. La felicidad no proviene del azar, ni de los bienes exteriores, sino de una vida conforme a la virtud.”

“Virtud es vivir en conformidad con la razón. Ser virtuoso es ser libre, dueño de sí mismo, valiente frente a la adversidad, generoso en la prosperidad, y justo en todo momento. Virtud es no temer a la muerte, no dejarse dominar por los placeres, no desear lo que no depende de uno.”

“¿Quieres saber quién es verdaderamente feliz? Aquel que no se deja esclavizar por ningún deseo, que se ríe del miedo, que no se abruma con las penas, que no se exalta con los éxitos, y que mantiene su alma en equilibrio, como un templo inviolable.”

“Muchos buscan la felicidad en los placeres del cuerpo, en el lujo, en el reconocimiento público. Pero esos placeres son fugaces, y pronto se vuelven cadenas. El placer no es un guía fiable: se arrastra, no conduce. La virtud, en cambio, camina con firmeza, sin mirar atrás, sin depender de nadie.”

“No niego que el placer pueda acompañar al sabio, como la sombra acompaña al cuerpo; pero no es su objetivo. La vida feliz no consiste en buscar el placer, sino en despreciar la necesidad de él.”

“El sabio prefiere ser bueno antes que parecerlo. Vive conforme a su conciencia, no al juicio de los demás. Su gozo está en su interior, no en lo que el mundo aplaude.”

“Así pues, si quieres ser feliz, desprecia lo que muchos desean, y cultiva lo que pocos valoran: la rectitud de alma, la independencia interior, la armonía contigo mismo.”

Quizas llegue un momento en el que notes que tu animo está intranquilo o con algo de ansiedad, o que estas preocupada por cualquier otra cuestion que te aflige. Quizás notes consuelo con estas palabras de otro libro suyo, y fíjate que titulo tiene: “De la tranquilidad del animo”. Aquí Séneca nos invita a emprender un viaje hacia el interior de nosotros mismos, donde reside la verdadera fuente de serenidad. Lejos de buscar la paz en la riqueza, los honores o los placeres efímeros, el sabio debe cultivar una estabilidad interna que no dependa de los vaivenes del destino ni de las opiniones ajenas. La tranquilidad del alma, según Séneca, nace de la vida racional, del dominio de las pasiones, y de una aceptación serena de aquello que no podemos cambiar. 

Frente a las inquietudes, la tristeza o la inconstancia que a menudo atormentan el ánimo humano, la filosofía aparece como un remedio capaz de guiar al espíritu hacia la armonía. No se trata de aislarse del mundo, sino de aprender a vivir en él sin ser arrastrado por su ruido ni por sus exigencias. Así, quien actúa con moderación, cultiva la virtud y se contenta con lo que la razón le dicta, alcanza esa rara pero profunda paz que no necesita de aplausos externos, porque nace de una conciencia en calma y de un alma que se basta a sí misma. Mira sus palabras:

“Nada hay más hermoso ni más agradable para el hombre que una mente tranquila y apacible, libre de pasiones violentas y de turbaciones. Porque el alma que no se altera, que no se inquieta por los azares de la fortuna ni por las desgracias que la alcanzan, esa alma es verdaderamente libre y dueña de sí misma. De nada debe temer, porque todo lo que sucede, sucede conforme a la razón del universo, y lo que nos parece adverso, forma parte del orden natural de las cosas. No es la fortuna ni la circunstancia la que perturba nuestra paz, sino el juicio que hacemos sobre ellas. Por eso, la sabiduría consiste en aprender a distinguir lo que depende de nosotros y lo que no, y a no dejar que las cosas externas gobiernen nuestra tranquilidad interior.”

"Es absurdo perturbarse por lo que no está en nuestro poder y dejarse llevar por la cólera, el miedo o la tristeza. Pues ninguna de estas pasiones mejora la situación, sino que únicamente nos roba la serenidad. La verdadera libertad reside en mantener la calma del alma frente a la adversidad, sin permitir que los acontecimientos externos la desvíen de su curso. Por eso, es propio del sabio aprender a dominar sus juicios y deseos, reconociendo que muchas veces sufrimos no por lo que sucede, sino por la interpretación que hacemos de ello."

"No es la fortuna ni la adversidad lo que hace que el ánimo se turbe, sino el modo en que la mente juzga los acontecimientos. Porque todo lo que sucede está sometido a la razón universal, y nada ocurre sin un orden determinado. El sabio, por tanto, no se deja arrastrar por la cólera ni la tristeza ante las desgracias, sino que las acepta con serenidad, comprendiendo que son parte del curso natural de la vida. La mente apacible es aquella que, sin ser insensible, no se deja dominar por las pasiones ni por los deseos desmedidos. Esta tranquilidad es la verdadera libertad, pues quien la posee no depende de nada externo para su felicidad. El camino para alcanzarla es la filosofía, que enseña a distinguir lo que está en nuestro poder —como nuestros juicios, deseos y aversiones— de lo que no lo está, como las opiniones ajenas, la fama o la riqueza. En esto consiste la verdadera fortaleza: en aprender a vivir conforme a la razón, manteniendo el equilibrio del alma ante cualquier circunstancia."

Y para cuando vayas cumpliendo mas años, te daras cuenta de que la vida es muy breve. Notaras que los días y las semanas pasan mas rápidamente de lo que tu quisieras. Bueno, aquí encontraras consuelo: en su libro “De la brevedad de la vida”.  El mensaje esencial de De la brevedad de la vida de Séneca es que la vida es suficientemente larga si se sabe aprovechar bien el tiempo, pero la mayoría de las personas la desperdician en ocupaciones inútiles, distracciones y preocupaciones banales. Séneca sostiene que no es que la vida sea corta, sino que no sabemos vivirla con conciencia y sabiduría. Por eso, recomienda vivir de forma reflexiva, centrarse en el presente y dedicar el tiempo a cultivar el alma y la mente, para así alcanzar una existencia plena y significativa.

Séneca comienza señalando que la vida no es realmente corta, sino que muchas personas sienten que no les alcanza el tiempo porque lo malgastan. La mayoría viven como si fueran a vivir para siempre, desperdiciando sus días en actividades triviales, preocupaciones innecesarias y en buscar placeres efímeros. Otros, en cambio, se dedican a la ambición desmedida, al poder o a la fama, olvidando que todo eso no llena el alma ni da verdadera felicidad.

El filósofo insiste en que solo aquellos que viven con atención, con conciencia de la brevedad y finitud de la vida, pueden realmente disfrutarla. La vida debe ser empleada en la reflexión, en la filosofía y en el cultivo interior, en lugar de dejarse arrastrar por el ruido y la prisa del mundo.

Para Séneca, el tiempo es el recurso más valioso que poseemos, y perderlo es equivalente a perder la vida. Por eso, la clave está en aprovechar el presente, vivir el momento con intensidad y propósito, y no aplazar lo importante para un futuro incierto.

En resumen: no es que la vida sea corta, sino que la mayoría no la vive bien; vivir plenamente es saber administrar el tiempo con sabiduría y dedicación a lo que realmente importa.

Veamos sus palabras:

“No es que la vida sea corta, sino que nosotros perdemos mucho tiempo. La vida es lo suficientemente larga, y una cantidad generosa se nos ha otorgado para la realización de las cosas más grandes, si toda ella se empleara bien. Pero cuando la vida se malgasta en cuidados inútiles, cuando no se dedica tiempo a sí mismo, cuando no se hace nada propio sino que se busca en otras personas, cuando se pierden años en la vana esperanza del futuro y se dilapidan los momentos en la pereza, al final llega la muerte y nos encontramos sin haber vivido realmente.”

“Es verdad que la vida nos es concedida en propiedad, pero vivimos como si solo fuéramos sus arrendatarios, o peor aún, como si la hubiéramos tomado prestada para devolverla sin haberla disfrutado. Todo el tiempo que no se dedica a uno mismo, que no se consagra al cultivo del alma, es tiempo robado y perdido. Y sin embargo, la mayoría prefieren vivir bajo la tiranía de ocupaciones ajenas, esclavos de la rutina, entregados a los caprichos de otros, y se quejan luego de que la vida se les escapa.”

“Quienes no tienen tiempo para sí mismos son esclavos. No es que tengan poco tiempo, sino que pierden mucho. La vida se nos ha dado en plenitud, pero la malgastamos. ¿Qué es más injusto que quejarnos de la brevedad de la vida cuando nosotros mismos la acortamos con nuestra negligencia?”

“Ninguna persona es rica en tiempo, pero muchos son pobres en uso del tiempo. La mayoría pasan la vida como si tuvieran una cantidad infinita, y sin embargo, el tiempo que más se desperdicia es aquel que creemos tener en abundancia.”

“Dedica tiempo a tu propia formación, a tu alma y a la reflexión. Porque vivir sin filosofar es estar siempre a mitad de camino hacia la verdadera vida. Sólo quien aprende a valorarse y a cultivar su mente vive realmente.”

Hay otra joya de Séneca: sus "Cartas a Lucilio". Pero esta inmensa o grandiosa obra, merece comentario en otra entrada.

En resumen, a mi modo de ver  la paz espiritual que todo ser humano busca,  es como un edificio con tres columnas fundamentales; una de ellas es el estoicismo de Seneca y de Marco Aurelio; la otra columna es la sabiduria milenaria del budismo tibetano -maravilloso, otro dia hablarmos de esto si quieres-; y la tercera, como no, antes ahora y siempre, el mensaje original de Jesus de Nazaret; pero el mensaje original, no el mensaje trastocado e institucionalizado que proviene del Concilio de Nicea desde el año 325: hablo del mensaje primitivo y original de Jesús. 

Son tres solumnas, pero el edificio es el mismo: un unico y mismo conjunto de pensamiento.

Pero por hoy ya es bastante.  Sal, tomate unas cervezas y pasatelo bien.

Un abrazo y hasta pronto.

Pablo J. Gamez Rodriguez.