"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
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09/06/2011

Ultimos dias de Napoleón


Retrocedamos en el tiempo y viajemos al dia 5 de Mayo de 1821. Isla de Santa Elena. Uno de los mayores genios militares de todos los tiempos, Napoleón Bonaparte, fallece a los 51 años de edad. Pero…¿fue su muerte natural? ¿O más bien se trató de un asesinato bien organizado para darle una muerte lenta que pasara desapercibida a los ojos del mundo? ¿El arsénico que se ha descubierto en el análisis de su restos fue suministrado por alguien o se lo tomo como método para superar su depresión final?

Hay cientificos que aseguran que Napoleón fue envenenado. Mediante el analisis de un mechón de cabellos del Emperador, el Laboratorio Forense del FBI en Washington y el Laboratorio de Investigación Nuclear de Londres confirmaron la presencia de restos de arsénico. Gracias al Departamento de Medicina Forense de Glasgow, además, se pudo determinar la proporción progresiva en la que el arsénico entró en su cuerpo durante el mes anterior a su muerte. Algunos autores como el toxicólogo francés Pascal Kins, analizaron cinco cabellos preservados de Napoleón, y encontraron una concentración de arsénico de 38 nanogramos por milímetro de cabello, cuando lo normal es que el máximo permitido es de un nanogramo por milímetro de cabello. Sin embargo esa gran cantidad de arsénico en su cuerpo no demuestra que alguien se lo suministrara sin su consentimiento, porque en aquella época se usaba también en pequeñas cantidades como droga que daba una sensación irreal de superioridad y fuerza. En medicina, además, se tomaba arsénico contra los vómitos, y contra el estreñimiento y la depresión.

Pero, veamos. En ninguno de sus escritos hizo referencia Napoleón a que tomara nada, y además era publico su rechazo a las drogas de la época. También parece muy extraña una petición expresa de Bonaparte en la que le indicaba a su medico que “luego de mi muerte, que presiento no muy lejana, quiero que abra mi cuerpo…le recomiendo que lo observe todo cuidadosamente durante su examen”. ¿Sospechaba algo el emperador?

Por ello, siendo evidente que Napoleón tenia arsénico en su cuerpo y de que es muy poco probable que lo tomara por su cuenta, lógico es preguntarse si detrás de todo hubo una trama intencionada con el fin de deshacerse de el.

Eran muchos los interesados en que Napoleón no saliera vivo de la isla de Santa Elena, que se encuentra en el Atlántico Sur, a casi dos mil kilometros. de las costas africanas, y casi tres mil kilómetros de Brasil, en un lugar perdido e inhóspito. Una verdadera cárcel para un incomodo huésped. Una isla que vive permanentemente envuelta en la neblina, triste, desolada. Allí fue enviado el emperador, y recluido, junto con todo su sequito. Permanentemente vigilado por un oficial inglés, Hudson Lowe, el emperador se sentía aislado, depresivo, y con continuos accesos de cólera.

Parece que según los testimonios de algunos de los que le acompañaban, poco a poco Bonaparte fue cayendo en la tristeza. El ambiente de la isla era tenso, pues por un lado el oficial ingles era implacable y duro, y por el otro lado, su sequito se había visto obligado a vivir desterrado allí por culpa de su señor. Sus mejores amigos lo fueron abandonando poco a poco, y los informes medicos señalaban el progresivo deterioro de su salud. Empezaron a aquejarle enfermedades como el cólera o la hepatitis. Incluso estuvo meses sin medico alguno que lo visitara y lo cuidara.

Para colmo de males, y por si fuera poco, parece que había una mano negra por alli, pues todos los informes médicos eran alterados o se perdían, e incluso uno de los médicos que lo trató, John Store, fue llevado a un consejo de guerra por haberle diagnosticado una hepatitis crónica. Entre terribles dolores que el mismo contaba en sus cartas como parecidos al de “un cuchillo clavado que alguien se complace en remover…”, Napoleón fue acercándose a su fin.

El medico Antommarchi, que le realizó la autopsia, indicó como motivo de la muerte el cáncer de estomago. Bueno, lo primero que debería observarse es que por un cáncer de este calibre la persona que lo padece termina en un estado de absoluta delgadez, y Napoleón murió muy gordo, casi hinchado. ¿Seguro? Luego volveremos sobre esta idea.

En resumen según estas teorias, alguien administró arsénico al  Emperador, y una dosis final que posiblemente fue la que provocó aquel acceso final. La mezcla de calomel que le suministraron, junto con almendras amargas (sabor del arsénico) eran un cóctel letal muy conocido en aquella época. Además, el tártaro emético que le dieron para los vómitos, casualmente, contribuía a esconder el sabor y el olor de almendras amargas.

Pero ¿seguro que fue envenenado? Hay otra teoría. Un grupo de investigadores suizos se fijó hace unos años en un inusual método de prueba: los pantalones del emperador. Los expertos señalan que esta prenda demuestra que Napoleón perdió mucho peso antes de fallecer, lo que confirma que tenia cáncer, y aleja la teoría del envenenamiento.

Los científicos del instituto de Historia Médica de la universidad de Zurich estudiaron 12 prendas que el Emperador usó durante sus últimos seis años de vida en el exilio. También midieron las caderas y tomaron el peso de los estómagos de pacientes con cáncer.

En cuanto a los pantalones de Bonaparte, los mas grandes que se puso median 110 cms. de cadera, mientras que los que utilizó justo antes de su muerte tenían 98 cms. Según los especialistas, esto demuestra que perdió mucho peso, igual que los pacientes de cáncer, quienes bajaron hasta 15 kilos, o mas, durante los seis meses de estudio.

Para colmo de confusión, este equipo explico la presencia de arsénico en el cabello de Napoleón, pues en aquel entonces, los productores vino acostumbraban a secar los toneles con arsénico. Alessandro Lugli, quien dirigió la investigación, dujo a la BBC que las teorías sobre la causa de su fallecimiento seguirán floreciendo. “Pero estamos seguro de que los informes de la autopsia son claros, en cuanto al cáncer estomacal”. Ademas, recordemos los cuadros de Napoleón, mirad el cuadro de arriba: siempre con la mano, pero no en el pecho, como se ha dicho, sino...¡en el alto vientre, en el estómago, apretando para calmar el dolor! Lógico, le dolia allí. Es incontestable: Napoleón tenia cancer.

Los primeros responsables fueron sus médicos que, si es que no participaron en su envenenamiento, o no supieron detectar su cáncer, fueron incapaces de encontrar la razón e su enfermedad. Tampoco su sequito podia dejar de ser sospechoso, no solo por el trato tiránico de Bonaparte, sino por haberse visto abocados a vivir en la isla, y por las ganas que seguramente todos tenían de volver a Francia, cosa que ocurriría en cuanto Napoleón muriera. Algunos, incluso, fueron beneficiados por el testamento de Bonaparte, y no solo esto, sino que también había motivos políticos, pues la monarquía francesa no quería dejar abierta la posibilidad de que algún dia Napoleón Bonaparte pudiera volver al poder. Igualmente, la Corona británica estaba muy interesada en la muerte el Emperador, pues su mantenimiento en la isla les costaba ocho millones de libras anuales.

Sus últimas palabras fueron: «France, l'armée, Joséphine» («Francia, el ejército, Josefina») o, según la versión de las memorias de Santa Elena «...tête...armée...Mon Dieu !». Tenía entonces cincuenta y un años. Napoleón había dispuesto en su testamento el deseo de ser enterrado a las orillas del Sena, pero se le dio sepultura en Santa Elena. En 1840, a instancias del gobierno de Luis Felipe I, sus restos fueron repatriados. Trasladados en la fragata Belle-Poule, se depositaron en Les Invalides (París), la llegada de los restos de Napoleón fue muy esperada en Francia. Durante su funeral sonó el Réquiem de Mozart.

Lo que si es cierto es que, ya fuera envenenado por arsénico, o ya fuera omitiendo intencionadamente los cuidados del cáncer, muchos deseaban que Napoleón falleciera en la isla de Santa Elena. Había que impedir como fuera que saliera vivo de allí…y alguien lo consiguió. Quizás la historia descubra alguna vez…de quien se trata.

Quien sabe…

Fuente: AQUÍ, AQUÍ, y AQUI

Saludos.

13/10/2010

Evita

Todos los que seguis mi blog ya sabeis que siento una especial vinculación hacia los paises hermanos de Latinoamerica en general, y hacia uno, muy en particular: Argentina, pais indisolublemente unido a  recuerdos de mi  añorado padre, al que siempre recordaré tatareando tangos de Gardel, y  agradecido a aquel pais por haber ayudado a España enviandonos  trigo cuando aquí pasabamos necesidad, inmediatamente despues de la guerra. Mi padre falleció habiendo querido conocer Buenos Aires y La Pampa. Quizás yo cumpla alguna vez su sueño.

Quizás ello ya me predispone muy favorablemente hacia el personaje historico del que hablo esta noche: Eva Perón. Evita. Si a ello le unimos esa dulce y cautivadora habla argentina (he tenido la suerte de hablar en directo con varias amigas bloggers de allá, en el chat de google, y su acento  para mí es  irresistible);  si le unimos además la innegable belleza de Eva Perón, pero fundamentalmente, esa mirada transparente de persona buena y noble comprometida con los desfavorecidos, mi admiración se convierte, casi, en devoción. Por ello, me saldrian pelos en la lengua antes de acertar a describir lo que mi corazón siente al hablar de esta increible mujer, cuyo recuerdo siempre he adorado. 

Por muchas razones. Una de ellas -y no de poco peso-, es que estamos acostumbrado a lo normal, a lo frecuente, por desgracia: que el poder politico mime al poderoso, nunca al débil. Por eso, cuando por extraña conjunción de los hados, surgen mujeres con poder en su pais, como ella, que se ponen del lado de los pobres, de los desheredados, de los hambrientos, de los descamisados, el mundo inmediatamente contrae una deuda eterna de gratitud con estos personajes históricos.

Eva Perón. Permitidme que la llame como a ella le gustaba: Evita. Una argentina universal. Su prematura muerte la convirtió en un icono. Y no solo Argentina la lloró: todos los desheredados del mundo la lloraron y siguen evocando su recuerdo como la de una luz que ilumino el mundo en la esperanza de que todos, una vez, fuimos hermanos, y de que un mundo mejor era posible.

Según la wikipedia y  otras fuentes, Evita nació el 7 de Mayo de 1919 en Los Toldos (Provincia de Buenos Aires). Ella, su madre, Juana Ibarguren, y sus cuatro hermanos formaban la família  de Juan Duarte, que falleció cuando Evita tenía seis o siete años. En esa época se mudó para Junin, donde Eva permanece hasta 1935.

Parece que se sentía asfixiada por el ambiente pueblerino y de modo que con tan sólo 15 años, decide mudarse a Buenos Aires buscando convertirse en una actriz. Sola, sin recursos ni educación, se enfrenta con un mundo hostil y duro, cuyas reglas desconoce, pero triunfa: llega a ser actriz de cierto nombre, y a encabezar un programa de rádio muy escuchado.

Pero su destino era otro. En enero de 1944, Eva Duarte conoce al coronel Juan Domingo Perón en un festival que la comunidad artística realizaba en benefício de las víctimas de un terremoto que habia destruído la ciudad de San Juan pocos días antes.  Cuando en 1945 detuvieron a Perón, Evita movilizó a los sindicatos para que lo liberaran; una vez libre, se casó con él.

Participó en ese año y el siguiente en la campaña presidencial de su marido, lo cual fue una novedad en la historia política argentina, pues en aquel momento las mujeres carecian de derechos politicos y las esposas de los candidatos tenian una presencia publica muy restringida. Eva fue la primera esposa de un candidato presidencial argentino en estar presente durante su campaña electoral y acompañarlo en sus giras.

Sea como fuere, lo cierto es que en febrero de 1946, la presencia de Evita fue determinante en la campaña electoral, Peron gana las elecciones y es nombrado Presidente. En su rol de primera dama, Eva Perón desarrolló un trabajo intenso, tanto en el aspecto político como en el social, terreno éste último en el que, en mi humilde opinión, Evita alcanzó la gloria del recuerdo y el cariño de todo el mundo.

Evita realizó una tarea decisiva para el reconocimiento de la igualdad de derechos políticos y civiles entre hombres y mujeres. La igualdad política de hombres y mujeres, se complementó con la igualdad jurídica de los cónyuges y la patria potestad compartida que garantizó el artículo 37 (II.1) de la Constitución de 1949. Según la wikipedia, el texto fue directamente escrito por Eva Perón, pero el golpe militar de 1955 derogó la Constitución, y con ella la garantía de igualdad jurídica entre el hombre y la mujer en el matrimonio y frente a la patria potestad, reapareciendo la prioridad del hombre sobre la mujer, la mujer argentina permaneció discriminada legalmente hasta que se sancionó la ley de patria potestad compartida en 1985, durante el gobierno de Alfonsín.

A pesar de que nunca tuvo un puesto oficial en el gobierno, Evita actuó de facto como Ministro de Salud y Trabajo, premiando generosamente a los trabajadores a través del aumento de sus salarios, quienes respondieron con el apoyo político a Perón. Evita tenía una visión sumamente combativa de los derechos sociales y laborales.

Ya en la década de 1930 comenzó a ser evidente que la antigua Sociedad de Beneficencia como organización se habían vuelto obsoleta e inadecuada para la sociedad urbana industrial. A partir de 1943, la Sociedad de Beneficencia comenzó a ser reorganizada y el 6 de septiembre de 1946 fue intervenida.

A partir de entonces,  asumió la tarea de modernizar la asistencia y la ayuda social. La labor de la antigua Sociedad de Beneficiencia fue realizada, desde entonces, por una nueva Fundación: la Fundación Eva Perón, creada el 8 de Julio de 1948, presidida por Evita, que desarrolló una gigantesca tarea social que llegó prácticamente a todos los niños, ancianos, madres solteras, y mujeres que eran único sustento de familia, pertenecientes a los estratos más pobres de la población. La Fundación realizó un amplio espectro de actividades sociales, desde la construcción de hospitales, asilos, escuelas, colonias de vacaciones, hasta el otorgamiento de becas para estudiantes, ayudas para la vivienda y promoción de la mujer en diversas facetas. La Fundación realizaba anualmente los famosos Juegos Infantiles Evita y Juveniles Juan Perón, en los que participaban cientos de miles de niños y jóvenes de sectores humildes, que a la vez que promovía el deporte permitió también realizar masivos controles médicos. La Fundación entregaba también masivamente, cada fin de año, sidra y pan dulce a las familias más carenciadas, hecho este último muy criticado por los opositores.

De las obras realizadas por la Fundación que han permanecido pueden destacarse el complejo habitacional Ciudad Evita en el Partido de La Matanza (Gran Buenos Aires), gran cantidad de hospitales que en la actualidad suelen llevar el nombre de Evita, o Eva Perón, la República de los Niños en Gonnet (provincia de Buenos Aires), etc.

La preocupación especial de Eva Perón por los ancianos la llevó a redactar y proclamar el 28 de agosto de 1948 el llamado Decálogo de la Ancianidad, una serie de derechos de los ancianos que al año siguiente fueron incorporados a la Constitución en 1949. Los 10 Derechos de la Ancianidad eran: asistencia, vivienda, alimentación, vestido, cuidado de la salud física, cuidado de la salud moral, esparcimiento, trabajo, tranquilidad y respeto. En 1956 la Constitución de 1949 fue derogada por una proclama militar y los derechos de la ancianidad nunca más volvieron a tener jerarquía constitucional.

No me entretendré demasiado, amigos y amigas, en los pormenores del cancer que poco apoco minaba la salud de esta gran mujer. Solo diré que falleció en el año 1952. Cuando Eva Perón falleció a los 33 años, en la radio se anunció:  "¡Nuestra líder espiritual ha muerto!".

He aqui algunas de las palabras que pronunció,  comprometidas con la causa de los desheredados. Estas palabras me reconcilian con el ser humano.

Cuando elegí ser "Evita" sé que elegí el camino de mi pueblo. Ahora, a cuatro años de aquella elección, me resulta fácil demostrar que efectivamente fue así.

Nadie sino el pueblo me llama "Evita". Solamente aprendieron a llamarme así los "descamisados". Los hombres de gobierno, los dirigentes políticos, los embajadores, los hombres de empresa, profesionales, intelectuales, etc., que me visitan suelen llamarme "Señora"; y algunos incluso me dicen públicamente "Excelentísima o Dignísima Señora" y aún, a veces, "Señora Presidenta". Ellos no ven en mí más que a Eva Perón.

Los descamisados, en cambio, no me conocen sino como "Evita". Yo me les presenté así, por otra parte, el día que salí al encuentro de los humildes de mi tierra diciéndoles "que prefería ser "Evita" a ser la esposa del Presidente si ese "Evita" servía para mitigar algún dolor o enjugar una lágrima.

Ahora si me preguntasen qué prefiero, mi respuesta no tardaría en salir de mí: me gusta más mi nombre de pueblo. Cuando un pibe me nombra "Evita" me siento madre de todos los pibes y de todos los débiles y humildes de mi tierra. Cuando un obrero me llama "Evita" me siento con gusto "compañera" de todos los hombres.

Este es mi  humilde tributo a su memoria. 

29/09/2010

Alejandro Magno y el filósofo

Si se estudia la vida de los grandes personajes de la historia, enseguida nos daremos cuenta de que estos grandes héroes siempre se preocuparon más del ser, que del tener, lo cual es propio de la gente que, con altura de miras, dejaron su impronta en el mundo.

Todo el mundo conoce a Alejandro Magno, cuya vida no hace sino confirmar mis anteriores palabras. Mucho menos glorioso hubiera sido su paso por la historia si solo se hubiera dedicado a conquistar territorios y a acumular riquezas. Pero no, Alejandro hizo mucho mas: cambió el mundo, el cual ya no volvió a ser el mismo después de su muerte.

En la época en que Alejandro Magno había iniciado su gran hazaña, al unificar Grecia a través de grandes proezas militares con el potente ejército pasado por su difunto padre Filipo II, se hablaba de un filósofo radical en su forma de vivir. Despreciaba y criticaba a sus contemporáneos porque vivian sólo para conseguir lo que no tenían: riquezas. Se llamaba: Diógenes de Sinope.

Diógenes era un filósofo que caminaba descalzo durante todas las estaciones del año y que dormía en los pórticos de los templos envuelto únicamente en un su capa. Tenía por vivienda una tinaja. Sus únicas pertenencias eran: un manto, un zurrón, un báculo y un cuenco para beber. 

Pero hasta el cuenco le duró poco. Un día vio como un niño bebía agua con las manos en una fuente, y dijo: “Este muchacho me ha enseñado que todavía tengo cosas superfluas”. Acto seguido, tiró su cuenco.

En una ocasión apareció en pleno día por las calles de Atenas, con una lámpara en la mano diciendo: “Busco un hombre”. Y es que Diógenes iba apartando a los hombres que se cruzaban en su camino diciendo que solo tropezaba con escombros, lo que verdaderamente pretendía encontrar era un hombre honesto sobre la faz de la tierra. Parece ser que no lo encontró.

Aunque la mayoría de los habitantes de Atenas creían que Diógenes no era más que un pordiosero venido a menos que había perdido la cordura, algunas personas sentían una profunda admiración y respeto por Diógenes, quien se atrevía a vivir de acuerdo a sus ideales.

Fue tal la fama de este personaje que cierto día, hasta el mismisimo Alejandro Magno quiso conocerlo. Acercándose a él, Alejandro Magno, acompañado de su escolta encontró a Diógenes tomando el sol y al acercársele, proyectó su sombra sobre él. Alejandro le saludó y Diógenes rápidamente advirtió que éste estaba acompañado por su escolta, por lo que le preguntó si era un solo hombre o varios a la vez. Posteriormente, Diógenes le dijo a Alejandro que sólo si alguien se considera de más valor que los demás protege su vida utilizando la de otros.

Alejandro respondió que sabía defenderse solo, y le dijo también a Diógenes que él era un hombre muy poderoso y que cualquier cosa que quisiera se la concedería.

La respuesta de Diógenes, digna de ser meditada muy por extenso, fue pedirle a Alejandro que solo quería que se apartara de en medio pues le quitaba el sol. Los soldados, sorprendidos, le preguntaron a Alejandro si debían castigar a Diógenes por su atrevimiento, pero Alejandro no lo permitió, y les dijo:

"Este hombre es fiel a sus principios, os digo que si no fuera Alejandro, ¡me gustaría ser Diógenes!

Saludos.

01/09/2010

Que poco hemos cambiado...

"Sin causa alguna se quejan los hombres de que su naturaleza es flaca y de corta duración; y que se gobierna más por la suerte, que por su virtud. Pero si bien se mira, se hallará, por el contrario, que no hay en el mundo cosa mayor, ni más excelente; y que no le falta vigor ni tiempo, sí sólo aplicación e industria. Es, pues, la guía y el gobierno entero de nuestra vida el ánimo, el cual, si se encamina a la gloria por el sendero de la virtud, harto eficaz, ilustre y poderoso es por sí mismo; no necesita de la fortuna, la cual no puede dar ni quitar a nadie bondad, industria, ni otras virtudes. Pero si, esclavo de sus pasiones, se abandona a la ociosidad y a los deleites perniciosos, a poco que se engolfa en ellos y por su entorpecimiento se reconoce ya sin fuerzas, sin tiempo y sin facultades para nada, se acusa de flaca a la naturaleza, y atribuyen los hombres a sus negocios y ocupación la culpa que ellos tienen. Y a la verdad, si tanto esmero pusiesen en las cosas útiles, como ponen en procurar las que no les tocan, ni pueden serles de provecho, y aun aquellas que les son muy perjudiciales, no serían ellos los gobernados, sino antes bien gobernarían los humanos acaecimientos, y llegarían a tal punto de grandeza, que, en vez de mortales que son, se harían inmortales por su fama.

Porque como la naturaleza humana es compuesta de cuerpo y alma, así todas nuestras cosas e inclinaciones siguen unas el cuerpo y otras el ánimo. La hermosura, pues, las grandes riquezas, las fuerzas del cuerpo y demás cosas de esta clase pasan brevemente; pero las esclarecidas obras del ingenio son tan inmortales como el alma. Asimismo, los bienes del cuerpo y de fortuna, como tuvieron principio, tienen su término; y cuanto nace y se aumenta llega con el tiempo a envejecer y muere; el ánimo es incorruptible, eterno, el que gobierna al género humano, el que lo mueve y lo abraza todo, sin estar sujeto a nadie. Por esto es más de admirar la depravación de aquellos que, entregados a los placeres del cuerpo, pasan su vida entre los regalos y el ocio, dejando que el ingenio, que es la mejor y más noble porción de nuestra naturaleza, se entorpezca con la desidia y falta de cultura; y más habiendo, como hay, tantas y tan varias ocupaciones propias del ánimo, con las cuales se adquiere suma honra.

Pero entre éstas los magistrados y gobiernos, y en una palabra, todos los empleos de la república son en mi juicio en este tiempo muy poco apetecibles, porque ni para ellos se atiende al mérito, y los que destituidos de él los consiguen por medio de fraudes, no son por eso mejores ni viven más seguros. Por otra parte, el dominar un ciudadano a su patria y a los suyos y obligarles con la fuerza, aun cuando se llegue a conseguir y se corrijan los abusos, siempre es cosa dura y arriesgada, por traer consigo todas las mudanzas de gobierno muertes, destierros y otros desórdenes; y, por el contrario, empeñarse en ello vanamente y sin más fruto que malquitarse a costa de fatigas, es la mayor locura; si ya no es que haya quien, poseído de un infame y pernicioso capricho, quiera el mando para hacer un presente de su libertad y de su honor a cuatro poderosos. Entre las ocupaciones, pues, propias del ingenio, una de las que traen mayor utilidad es la historia; de cuya excelencia, porque han escrito muchos, me parece ocioso que yo hable, y también porque no piense alguno que ensalzando yo un estudio de mi profesión, quiero de camino vanamente alabarme. Aun sin esto, creo que habrá algunos que, porque he resuelto vivir apartado de la república, llamen inacción a este tan grande y tan útil trabajo mío; y éstos serán sin duda los que tienen por obra de plebe y captar su benevolencia a fuerza de convites; los cuales, si reflexionan, lo primero en qué tiempos dores míos no los pudieron alcanzar, y además de esto, qué clases de gentes han llegado después a la dores, reconocerán sin duda, que no fue pereza la que me hizo mudar de propósito, como quieren llamarme, soy de más provecho a la república, que ellos ocupados. Porque muchas veces Publio Scipión y otros les inflamaba vehementísimamente el ánimo para la memoria de sus hechos se avivaba en los ánimos de aquellos grandes hombres una llama, que nunca se apagaba hasta igualar con la propia virtud su reputación y gloria. Pero al contrario, ¿quién habrá hoy tan moderado que no exceda a sus antepasados en gastos y riquezas, o que pueda competir con ellos en bondad e industria? Hasta los hombres nuevos y advenedizos que en otro tiempo solían granjearse anticipadamente el grado de nobles a costa de su valor, aspiran hoy a los magistrados y honores, más por vías ocultas y latrocinios que por buenos medios, como si la pretura, el consulado y demás empleos de esta clase fuesen por sí ilustres y magníficos, y no deban solamente estimarse a proporción del mérito del que los obtiene".

Cayo Salustio Crispo, historiador romano (1 de Octubre de 86 a.C – 13 de Mayo de 34 a.C)

Saludos.

22/01/2010

Un monje agustino.

En la escuela estudiábamos diferentes épocas históricas en la asignatura de historia, y he de confesar que siempre me quedaba con ganas de saber más cosas de muchos personajes históricos. Uno de ellos, que me intrigó especialmente, fue un monje agustino llamado Martin Lutero, que nació en Eisleben, Alemania, un frio dia 10 de Noviembre del año 1.483. Contrariando la voluntad de sus padres, se hizo monje agustino en 1505 y comenzó a estudiar Teologia.

En 1.510 fue enviado a Roma por sus superiores debido a un asunto del convento. Parece que donde el esperaba encontrar piedad y modales de vida cristiana, solo encontró podredumbre y corrupción, aquello era impropio de los lugares que él creía verdaderamente santos. Volvió de Roma escandalizado.

Dos años después, en 1.512, se Doctora en Teologia. Siendo ya profesor, comenzó a criticar la situación en la que se encontraba la Iglesia católica: Lutero protestaba por la frivolidad en la que vivía gran parte del clero, especialmente las altas jerarquías. Aquello le costaría muy caro a la Iglesia de Roma.

Poco a poco las protestas de Lutero fueron subiendo de tono hasta que un buen día tuvo conocimiento de algo que le alteró profundamente: fue algo así como la gota que colmó el vaso.

¿Qué pasó? Parece ser que en 1.517 llegó cerca de Wittenberg un fraile llamado Juan Tetzel que recogía dinero para la construcción de la Basílica de San Pedro en Roma. Para ello vendía indulgencias, que eran documentos que, a cambio de dinero, eximían al alma de su paso por el purgatorio, quien pagaba dinero iría directamente al mismo Cielo. Y esas indulgencias eran vendidas con autorización del mismo Papa y del arzobispo de Mainz.

Para Lutero, la venta de indulgencias era una estafa y un engaño a los creyentes con respecto a la salvación de sus almas. Aquel abuso debió de parecerle intolerable, de modo que Lutero decidió hacer pública su protesta redactando sus famosas 95 tesis que clavó a la puerta del castillo de Wittenberg, en las que desafiaba abiertamente las enseñanzas de la Iglesia de Roma en asuntos como la penitencia, la autoridad papal y la utilidad de las indulgencias. Era el dia 31 de Octubre de 1.517.

La Iglesia citó varias veces a Lutero intentando que se retractase de aquellas ideas, en 1518 y 1519; pero en cada encuentro Lutero fue más allá y rechazó la autoridad del Papa, remitiéndose en su lugar a la Biblia y al uso de la razón. Lutero se preguntaba algo elemental: ¿por qué el Papa no libraba a todas las almas de una vez del purgatorio, si es que de veras tenía este poder, movido por compasión de sus sufrimientos, en lugar de sacarlas poco a poco por dinero?

En fin tras tres años de discusiones, el Papa Leon X en 1520, firma la bula de excomunión de Lutero, que queda excomulgado, condenando 41 de sus tesis. Pero Lutero se defiende, y el dia 10 de Diciembre de 1520, en la plaza principal de Wittenberg, ante una asamblea compuesta de profesores de la universidad, estudiantes y otras muchas personas, quemó públicamente su bula de excomunión.

Lutero permaneció un año escondido bajo la protección de Federico de Sajonia; pero sus ideas habían calado entre el pueblo alemán y también entre algunos príncipes deseosos de afirmar su independencia frente al Papa y frente al emperador; grandes sectores de la población y muchos príncipes alemanes veían a Lutero como aquel que podía salvarles de la corrupción de Roma. Asi, poco a poco Lutero fue recibiendo muchos apoyos, tantos, que le convirtieron en dirigente del movimiento religioso conocido como la Reforma.

En esto que Carlos I de España es nombrado Emperador, y comprueba alarmado que una gran parte de sus súbditos habían aceptado la doctrina de Lutero, a quien llamó para que compareciera ante la Dieta de Worms, bajo la protección del propio emperador. Lutero obedeció y compareció ante la Dieta, compuesta por el mismo emperador y sus ministros, altos prelados, sacerdotes, nobles y príncipes del imperio y doctores de las universidades. Le mostraron sus libros y le preguntaron si los reconocía como de su propiedad, contestando Lutero que sí. Luego le leyeron algunos pasajes de estos mismos libros y le preguntaron si se retractaba de lo escrito. Lutero, al oír la tremenda pregunta que le hicieron, pidió un día de plazo para contestarla.

Al día siguiente, al comparecer nuevamente ante el tribunal y al repetirle la pregunta, contestó:

"Que se me convenza mediante testimonios de la Escritura y claros argumentos de la razón por los textos de la Sagrada Escritura que he citado, estoy sometido a mi conciencia y ligado a la palabra de Dios. Por eso no puedo ni quiero retractarme de nada, porque hacer algo en contra de la conciencia no es seguro ni saludable".
Al exigirse una respuesta final y categórica, acerca de su retractación, dijo que su conciencia no le permitía retractarse. No habia vuelta atrás; su ruptura con la Iglesia católica puso en marcha la Reforma protestante.

La cristiandad occidental terminará dividida en dos mitades: una, liderada por la Iglesia Católica de Roma, sujeta al dominio del Papa, y la otra mitad, que fundó varias comunidades eclesiales de carácter nacional. Europa se va a dividir entre una serie de países que reconocían al Papa como único Jefe de la Iglesia, y los países que rechazaban las pretensiones de Roma.

Lutero estuvo en peligro de muerte en muchisimas ocasiones, debido a las acechanzas de sus enemigos. No por ello desfalleció. Solía decir:

“Mi risa es mi espada, y mi alegria mi escudo”.
Finalmente, Lutero fallecería a las 2:45 del dia 18 de Febrero de 1.546, en Eisleben, la ciudad donde nació, y muy cerca del púlpito desde el cual había transformado al cristianismo.

Fuente: Wikipedia.

Saludos.

10/01/2010

Enrique VIII

Siempre me ha intrigado la personalidad de un personaje histórico, de un niño que nació el 28 de junio de 1491 en Greenwich, y que era el tercer hijo del Rey Enrique VII de Inglaterra, primer monarca de la casa Tudor que adquirió el trono por derecho de conquista, ya que su ejército derrotó al último Plantagenet, el Rey Ricardo III.

Este niño pasaría a la historia como Enrique VIII. Investigando en diversos sitios, como por ejemplo aquí leo que su padre Enrique VII queria mantener la alianza matrimonial entre Inglaterra y España, de modo que su hijo, el futuro Enrique VIII, se casó con Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos, el 11 de junio de 1509. Fueron coronados juntos en la Abadía de Westminster el 24 de junio de 1509.

Como la dinastía era nueva, Enrique pronto supo que sólo un heredero varón podría asegurar la continuidad dinástica. La reina Catalina quedó embarazada al menos en siete ocasiones (por última vez en 1518), pero sólo uno de los vástagos, la princesa María, sobrevivió a la infancia.

El tan deseado hijo varón no llegaba, de modo que el Rey quiso terminar su relación con la reina Catalina, divorciándose de ella. El cardenal Thomas Wolsey y William Warham comenzaron a investigar la validez del casamiento, pero poco pudieron hacer.

Por ello, y sin informar al cardenal Thomas Wolsey, Enrique apeló directamente a la Santa Sede. Envió a su secretario William Knight a Roma, pero no consiguió los resultados que buscaba, pues el Papa Clemente VII no estaba de acuerdo en anular el matrimonio, que era plenamente válido.

Entonces Thomas Wolsey envió a Stephen Gardiner y a Edward Fox a Roma. Quizá temiendo al todopoderoso Emperador Carlos V, sobrino de Catalina, el Papa Clemente inicialmente no atendió sus peticiones, con lo cual Fox fue enviado de regreso, si bien con una comisión autorizando el inicio de un proceso, pero con muchas restricciones. Este largo proceso tendría por objeto discutir sobre la validez o nulidad del matrimonio entre Enrique y Catalina, que, no olvidemos, era tia carnal del todopoderoso Emperador Carlos V.

Como Thomas Wolsey tardaba mas de la cuenta, el Rey se enoja con el, pero muere al poco tiempo, pasando su poder a Sir Thomas Moro que desempeñaría su cargo como nuevo Lord Canciller de Inglaterra.

El 25 de enero de 1533, el Arzobispo de Canterbury oficia la boda entre Enrique y Ana Bolena. En mayo, anuncia la anulación del matrimonio con Catalina, y poco después declara válido al matrimonio con Ana. Catalina de Aragón, Reina de Inglaterra, murió de cáncer en 1536.

Sir Thomas Moro aceptó que el Parlamento hiciera reina a Ana, pues el Parlamento no se pronunció sobre que Enrique VIII fuese cabeza de la Iglesia de Inglaterra, y llegó a dimitir como Lord Canciller para no tener que pronunciarse. Durante un tiempo Enrique VIII le dejó tranquilo, pero su silencio era tan atronador en todo el país que al final el Rey le quiso hacer hablar.

Fue interrogado y encerrado en la Torre de Londres y llevado a juicio. Hallado culpable de alta traición, debido a falsos testimonios, fue condenado a muerte. Una vez dictada la sentencia y al solicitársele por los jueces unas últimas palabras, por fin habló, diciendo que el juicio había sido una patraña y negando que Enrique VIII pudiera ser cabeza de la Iglesia. Fue ejecutado en 1535.

El Papa respondió a estos acontecimientos excomulgando a Enrique VIII en julio de 1533.

La reacción de éste no se hizo esperar. Al año siguiente, 1534, Enrique VIII rompe definitivamente con la Iglesia de Roma mediante una serie de diversas leyes. Por ejemplo, se prohibieron las apelaciones de las cortes eclesiásticas al Papa. También se prohibió que la Iglesia decretara cualquier tipo de regulación sin previo consentimiento del Rey. Otras leyes decretaron que los clérigos elegidos para obispos debían ser nominados por el soberano. El Acta de Supremacía declaró que "el Rey es la única cabeza suprema en la tierra de la Iglesia de Inglaterra". El Acta de traiciones, también de 1534, convirtió en alta traición, castigada con la muerte, desconocer la autoridad del Rey, entre otros casos. Al Papa se le negaron todas las fuentes de ingresos monetarios.

Rechazando las decisiones del Papa, el parlamento validó el matrimonio entre Enrique y Ana Bolena con el Acta de Sucesión de 1534. La hija de Catalina, Lady Mary, fue declarada ilegítima, y los descendientes de Ana pasaron a estar en la línea de sucesión real. Todos los adultos fueron obligados a reconocer las previsiones de esta Acta; quienes la rechazaban eran condenados a prisión de por vida.

La oposición a las políticas religiosas de Enrique fue rápidamente suprimida, pero Enrique VIII continuó la persecución de sus oponentes religiosos. Enrique ordenó la destrucción de los santuarios de todos los santos de la Iglesia Católica romana, y en 1538, todos los monasterios existentes habían sido disueltos, y sus propiedades transferidas a la corona.

Mientras, en su vida privada, en 1536, la reina Ana comenzó a perder el favor de Enrique, porque no venia el ansiado hijo varón: después del nacimiento de la princesa Isabel, Ana tuvo dos embarazos que terminaron en aborto o muerte del niño. Ana muere ejecutada.

Poco después, Enrique VIII se casa con Jane Seymour. El Acta de Sucesión de 1536 declaró a los hijos de la reina Jane dentro de la línea de sucesoria, excluyendo a Lady María y a Lady Isabel. El rey fue habilitado para determinar por sí en lo sucesivo la línea sucesoria. Jane dio a luz a un hijo, el príncipe Eduardo, futuro Rey, para luego morir dos semanas después. Luego de la muerte de Jane, la corte entera guardó luto con Enrique por algún tiempo.

El único hijo superviviente de Enrique, el príncipe Eduardo, no era un niño sano. Por tal motivo, Enrique decidió casarse una vez más para asegurarse un heredero varón. Thomas Cromwell sugirió a Ana de Cleves, pero poco duró su matrimonio con Ana, porque mas adelante veremos al Rey casado con Catalina Howard y por ultimo con Catalina Parr, la única que lo sobrevivió. Ninguna le daría mas hijos.

Saludos

14/02/2009

Galileo... ¡400 años despues!

En mi entrada Galileo (haced click), que publiqué el dia 27 de Mayo pasado, hablé brevemente de la historia del Proceso que la Iglesia inició contra Galileo Galilei en 1632. Son datos históricos, y muy fácilmente contrastables.

Después de una vida de estudio, tras haber sufrido algunos “avisos” previos por parte de la Inquisición, y ya con la edad de 68 años a sus espaldas Galileo se atrevió a publicar en Florencia su Diálogo de los Massimi sistemi, donde se burlaba implícitamente del geocentrismo de Ptolomeo. Aquello fué un verdadero escándalo porque el libro era abiertamente pro-copernicano; tanto, que el papa se alinea entonces rápidamente con la opinión de los adversarios de Galileo, que es entonces convocado de nuevo por la Inquisición (que esta vez iba en serio) el 1 de Octubre de 1632.

El proceso terminó con la conocida condena de Galileo. La ciencia es amordazada. Galileo permanece confinado en su residencia durante cinco años. Va perdiendo vista pero sigue trabajando hasta que se queda ciego definitivamente en 1.638. Galileo, entre tanto, ha recibido autorización para instalarse cerca del mar, en su casa de San Giorgio. Permanecerá allí hasta su muerte, rodeado de sus discípulos, trabajando en la astronomía y otras ciencias. Galileo muere en 1.642, a la edad de 78 años, ciego, pero con la mente lúcida, sabiendo que tenía toda la razón, y asi se demostraría muy poco después.

La Iglesia no reconoce su error y han de pasar siglos enteros para que ello suceda. Y asi, tienen que transcurrir 400 años, pues leo hoy en “El periodico” (haced click) lo siguiente: “El Vaticano ofrecerá una misa en memoria de Galileo Galilei”

Esta es la noticia:

“Por primera vez después de 400 años, el Vaticano oficiará el domingo 15 de febrero una misa en memoria del astrónomo Galileo Galilei, en la basílica de Santa María de los Ángeles, en Roma.

Según la Federación Mundial de Científicos (WFS), la celebración será dirigida por el arzobispo Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, y asistirán numerosos científicos, entre ellos un grupo de investigadores chinos que donarán una estatua en bronce de Galileo hecha por un artista de su país. Con este gesto, el Vaticano se une al Año de la Astronomía, convocado por Nacionas Unidas para conmemorar los 400 años de los primeros descubrimientos astronómicos. Galileo Galilei fue condenado por la Inquisición por adherirse a la teoría de Copérnico, que sostenía que era el Sol, y no la Tierra, el centro del universo, en contra de lo que se pensaba en su época.

El 31 de octubre de 1992, Juan Pablo II rehabilitó solemnemente la figura de Galileo y criticó los errores de los teólogos de la época que le condenaron, aunque no descalificó al tribunal que lo sentenció. El arzobispo Ravasi dijo recientemente que los tiempos "están maduros" para una nueva revisión de la figura de Galileo, "al que la iglesia desea honrar".

Cuatrocientos años son muchos años.

Añade dicha noticia que "con motivo de las actuales conmemoraciones, el Vaticano reeditará las actas del proceso al astrónomo", (pregunto: ¿serán las originales?), añadiendo ahora, a modo de excusa, que "el Papa Urbano VIII nunca firmó (¿?) la condena de la Inquisición a Galileo".

He de reconocer que estoy indignado. No soporto que nos tomen por tontos. Por supuesto, "mas vale tarde que nunca"; ¡Pero no tardísimo! Y en todo caso, si se hace tarde, QUE SE HAGA BIEN, y sin maquillar la historia de lo realmente sucedido. Personalmente considero como altamente indignante a dicha tardia, tendenciosa e insatisfactoria explicación; y además como un claro insulto a nuestra inteligencia y a la memoria histórica, real, de todo lo sucedido, pues olvidan, quizás maliciosamente, que el Papa tenia el absoluto mando y poder de toda la Iglesia, incluida la Inquisición. Y si es cierto, (cosa que dudo muy mucho) que no firmara dicha orden, su responsabilidad es clara de todos modos, si no por acción, por OMISION, puesto que consintió y permitió tamaña injusticia, como fue el amordazamiento de la ciencia y la destrucción de la vida de un hombre honrado.

¿Que el Papa Urbano nunca firmó? Entonces, ¿Quién condenó a Galileo? La Inquisición. Pero vamos a ver, ¿quien tenia el mando absoluto de la Inquisición? ¡Parece que nadie, ahora resulta que Galileo se condenó solo...!

Insisto en que cuatrocientos años son muchos años. Demasiados.

Y es que, según Ravasi, los tiempos "están maduros" para una nueva revisión de la figura de Galileo. ¡Que lentisimo proceso de maduración! Personalmente, la única respuesta que se me ocurre ante tan tardia e insatisfactoria "reparación" es la misma que ofreció el Emperador Tiberio a unos embajadores de Troya, que acudieron a Roma para darle el pésame por la muerte de su hijo. Pero como llegaron con tantisimo retraso, Tiberio contestó: “Y yo, a mi vez, os doy el pésame por la muerte de vuestro gloriosísimo ciudadano Héctor". ¡Al héroe de "La Ilíada" lo había matado Aquiles mil doscientos años antes!

Saludos.
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P.D. Hada Saltarina me hace este regalo, cuyo fondo es "compartir cariño".

Se lo agradezco sinceramente, y lo cuelgo aquí. Pero no me es posible seleccionar a nadie, asi que este premio cariñoso os lo brindo, oferto y entrego a TODOS vosotros.

Gracias por vuestra compañia y por vuestro afecto.-

24/11/2008

Granada, 1.491.

He de suponer que todo buen aficionado a la historia estará hoy de enhorabuena, porque traigo un documento excepcional. Es una copia escaneada de una vieja fotografia del manuscrito original de la Capitulacion de Granada.

¿De qué va la pelicula? Nada mas y nada menos que de una copia del documento que Fernando e Isabel, Reyes Católicos, firmaron en el Real de Granada, cuando esta ciudad cayó en manos cristianas. Así se puso fin a la conquista de Granada. Se escribió hace 517 años, nada mas y nada menos. Un mes y pico después, concretamente el dia 2 de Enero de 1.492, los Reyes Católicos entrarían en Granada, tomando posesión de la ciudad. Si haceis click sobre la imagen, podreis apreciarla mejor, con todos los detalles. Podeis igualmente apreciar la firma de los Reyes Católicos. ¡Como me gustan estas cosas!

La traducción, en castellano antiguo, es la siguiente:

"Nos el Rey e la Reyna de Castilla, de León, de Aragón, de Secilia, etc., por la presente seguramos e prometemos de tener e guardar e cunplir todo lo contenido en esta capitulación, en lo que nos toca e yncunbe, realmente e con efecto, a los plazos e términos e segund e en la manera que en esta capitulación se contiene, e cada cosa e parte dello, syn fraude alguno. E por seguridad dello mandamos dar la presente firmada en nuestros nonbres e sellada con nuestro sello. Fecha en el nuestro real de la vega de Granada, a veynte e cinco dias del mes de Nouienbre, año de mill e quatrocientos e nouenta e un años."
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Saludos.
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09/10/2008

Nuremberg, 1.945. El juicio.

Ha terminado la 2ª Guerra Mundial. Un rastro de sangre, horror, muerte y destrucción asola Europa, y la profunda herida de la guerra la cruza de parte a parte. Tres meses largos después, concretamente el dia 20 de noviembre de 1.945 comienza el Juicio de Nuremberg, el famoso proceso contra los altos jerarcas de la Alemania nazi, por crímenes de guerra, crímenes contra la paz y crímenes contra la humanidad. El problema que se planteó es que no existia en aquella epoca precedente alguno de celebración de un juicio internacional y de un derecho internacional reconocido por todas las naciones, lo cual constituía un gran obstáculo para imputar delitos a los políticos desde instancias ajenas a la soberanía de su Estado. Sin embargo, desde 1941 las atrocidades que se estaban cometiendo por el gobierno nazi favorecieron la idea de juzgar los llamados crímenes de guerra. Churchill expresó esta convicción, que se mantuvo en las resoluciones adoptadas entre 1943 y 1945 por Estados Unidos, Gran Bretaña y Unión Soviética en las conferencias de Moscú, Teherán, Yalta y Postdam.

Como no habia precedentes, se produjeron fuertes discrepancias en cuanto al aspecto formal del proceso. Stalin se inclinó por una justicia lo más expeditiva posible, y esa sería la idea mantenida finalmente por Churchill cuando en los últimos meses de la guerra manifestaba desear fusilar a los jefes nazis en menos de seis horas, se conoce que Churchill tenia mucha prisa. Pero los americanos eran más reflexivos, y se decidieron desde un principio por rechazar la ejecución sumarísima, y ésta era la opinión del Presidente Truman, antiguo juez y partidario de constituir un Tribunal Militar Internacional. De este modo, y por influencia americana, triunfó la vía procesal sobre la vía sumaria y se estableció un proceso público sobre bases jurídicas para realizar un juicio tal como se celebraría por el Acuerdo firmado el Londres, el 8 de agosto de 1945, firmado por 26 países, en el que se decidió la creación de un Tribunal Internacional Militar. El proceso se celebró en el Palacio de Justicia de Nuremberg, un edificio que se había salvado de la guerra con una gran sala en la que se habían aprobado las leyes más racistas del Tercer Reich, y celebrado los Congresos anuales nazis.

Se les acusaba de cuatro cargos: crímenes contra la paz –planear, instigar y librar guerras de adhesión violando los tratados internacionales–; crímenes contra la humanidad –exterminio, deportaciones y genocidio–; crímenes de guerra –violación de las leyes de la guerra–; y conspiración para cometer cualquiera de los crímenes anteriores. El Tribunal quedó constituido por cuatro jueces procedentes de las cuatro grandes potencias. La presidencia recayó en el inglés Geoffrey Lawrence; los otros jueces serían, Francis Colddle por EEUU, Henri Donnedieu de Vabres por Francia y Iona Nikitchenko por la Unión Soviética. El juez federal americano Robert H. Jackson ejerció de abogado, fiscal acusador principal por parte de los EEUU, y se hizo cargo de la organización del juicio. Fueron seleccionados entre 800 altos jefes, 21 acusados, entre ellos los más poderosos personajes del régimen nazi.

Los veintiún acusados se sentaron en dos largos bancos corridos, con un pequeño pasillo en el centro, siguiendo cierto orden jerárquico. Ante ellos, sus abogados trabajaban sentados en sillas individuales y frente a éstos, en un estrado en alto, los jueces, tras los cuales se encontraban las banderas de los países vencedores. Se reconstruyeron sucesos como el incendio del Reichstag, la Noche de los Cristales Rotos, la anexión de Austria, los Sudetes, la invasión de Checoslovaquia, la de Polonia, la operación Barba Roja, la invasión soviética, las técnicas de despoblación, las ejecuciones masivas, las prácticas médicas contra enfermos y deficientes, los campos de concentración y exterminio –destinados sobre todo a la eliminación cruel y despiadada de la población judía–. También se proyectaron imágenes en diapositivas y películas.

Muy pocos responsables de la barbarie alemana fueron juzgados e incluso muchos jerarcas nazis lograron evitar ser atrapados. A Nuremberg llegaron las caras más conocidas del Tercer Reich, al menos, aquellas personas que aún seguían vivas al momento de celebrarse el proceso. Himmler, Goebbels y el propio Hitler ya se habían suicidado antes para evitar ser juzgados; solo Goering llegó vivo a Nuremberg en su condición de gran jerarca nazi. El otro jerarca que acompañó a Goering durante el proceso fue el siempre misterioso e intrigante Rudolph Hess, mano derecha de Hitler, quien, por su parte, aparentó no estar mentalmente sano, apenas en su alegato final esbozó cierto grado de cordura cuando dijo que no se sentía arrepentido de haber servido al hombre más importante que había nacido en tierras alemanas en los últimos mil años, refiriéndose naturalmente a Adolf Hitler. Nunca se sabrá si Hess simuló su estado de locura. Finalmente Rudolf Hess moriría ya con 93 años, en el año 1.987, tras haber sido prisionero en la carcel de Spandau durante 41 años. Pasará a la historia como “El prisionero de Spandau”. Rios de tinta han especulado sobre su famoso viaje a Inglaterra. ¿Fue por propia iniciativa? ¿Fue en misión secreta, autorizado por el propio Hitler? Sea como fuere, su suerte en Nuremberg estaba echada.
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Para entrar en calor, podemos ver este video.


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Hermann Goering, por su parte, también defendió a Hitler con una vehemencia que mereció la admiración de sus adversarios. Mientras los generales y ministros de Hitler se echaban las culpas unos a otros haciendo recaer la responsabilidad en Hitler como impartidor de las órdenes, Goering se levantó indignado y dijo ante el tribunal : "Cómo me hubiera gustado que los alemanes aquí presentes limitaran su defensa a tres palabras: chupame el culo". Goering bajó la vista una sola vez durante todo el proceso, en ocasión de la exhibición de algunas escenas de los campos de exterminio, y jamás se quebró ante el maltrato de sus carceleros. El otrora Reichsmarschall vestía unas ropas viejas y gastadas y era obligado a comer en una lata sin cubiertos en una pequeña celda de 3x3 sin calefacción ni agua caliente. El mismo trato recibieron el resto de los prisioneros. En Nuremberg Goering fué la figura estelar ante la ausencia de Hitler que astutamente se anticipó a la intención de los aliados suicidándose y ordenando quemar su cuerpo. El resto de los prisioneros, especialmente los ministros de Hitler, demostaron una conducta cobarde y egoísta que no sólo indignó a Goering sino también a sus acusadores. El arrogante y soberbio Ribbentropp se rebajó a niveles increíbles con tal de salvar su pellejo pronunciando frases ridículas como cuando se negó a revelar los secretos del pacto ruso-germano de 1939 alegando sus deberes de discreción como diplomático; Schact no entendía de qué lo acusaban; Frank apelaba al juicio de Dios para condenar el reinado de Hitler; Kaltembrunner se consideraba una víctima de Himmler; Von Papen en su rol de corderito inocente consideraba a Hitler como un embustero patológico que los había engañado a todos; Hess repetía que no se acordaba de nada; Keitel se escudaba en su obediencia como soldado y por lo tanto se consideraba exento de toda responsabilidad.

Los aliados, convencidos de que Hermann Goering era una figura patética que con su presencia desacreditaría el régimen nazi, cuidaron su voluminosa humanidad como si fuese una pieza de diamante hasta el inicio del juicio. El estupor de los aliados fue general cuando vieron que Goering se presentó haciendo gala de una agresividad y de una brillantez mental que les era desconocida (en los test de inteligencia que le efectuaron durante el juicio, Goering demostró poseer un intelecto de genio). Durante el juicio Goering perdió más de cuarenta kilos y se liberó de la dependencia de la morfina cuando su vida estaba llegando al final. No obstante, exhibió durante el juicio una solidez asombrosa en su defensa. Su carisma y ascendiente sobre el grupo de camaradas e incluso con los guardiaes, sumado a su vehemente defensa de Hitler transformó su presencia en el juicio en un efecto "boomerang".

No obstante, todo estaba ya visto para Sentencia. Ésta se dictó el 1 de octubre de 1946. Hess, Raeder y Funk fueron condenados a cadena perpetua; Speer y Schirach fueron condenados a veinte años; Neurath, a quince años; Doenitz, a diez años. Fueron condenados a morir en la horca: Goering, Ribbentropp, Keitel Kaltenbrunner, Rosenberg, Frank, Frick, Streicher, Seyss-Inquart, Sauckel, Joel y Bormann (fue condenado en ausencia puesto que se hallaba prófugo). En lo que respecta a los acusados Schacht, Fristzsche, y Von Papen fueron increíblemente absueltos. Las ejecuciones fueron realizadas en la mañana del 16 de octubre de 1946, por un verdugo profesional, en un patíbulo instalado en el viejo gimnasio de la prisión de Nuremberg. Sus cuerpos fueron incinerados en un horno crematorio en Dachau y sus cenizas esparcidas en el cercano río Isar. Goering evitó la horca ingiriendo cianuro en su celda, dos horas antes de la ejecución.

La acusación presentó 2.360 documentos, la defensa 2.700, el tribunal oyó a 240 testigos y verificó 300.000 declaraciones juradas. El Tribunal de Nuremberg puso los cimientos para la creación de un Tribunal Penal Internacional, establecido por 120 países en la Asamblea de la ONU celebrada en Roma el 19 de julio de 1998, y puesto en marcha en el año 2003 con sede en la Haya.

Por todos los dioses…como me hubiera gustado presenciar ese juicio.

Saludos.
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01/10/2008

Recuerdos de Ekaterimburgo

Estamos en plena I Guerra Mundial (1.914-1.918). La Revolución Rusa de febrero de 1917 va a derrocar al zar y a instaurar un gobierno republicano presidido por Georgy Lvov y luego por Alexander Kerensky. El último Zar, Nicolás II, incapáz de controlar la situación, abdica sus derechos y los de su hijo en favor de su hermano Miguel IV de Rusia; el gran duque Miguel rechaza el ofrecimiento, dando así fin a la dinastía Romanov. Nicolás se deja detener sin ofrecer resistencia. Es confinado junto con su esposa e hijos en el palacio de Tsarkoe Seló, en las afueras de San Petersburgo, reteniendo algunos privilegios domésticos.

Alexander Kerensky, no es enemigo del Zar, incluso llega a apreciarle e intenta buscar su salida al extranjero, pero el nuevo gobierno de los soviets, prohibe su exilio; además tanto Inglaterra y Alemania como su aliada Francia ignoran los requerimientos de exilio. En agosto de 1917, temiendo un intento de asesinato, Kerensky exilia a los Romanov a Tobolsk, en Siberia. Antes de partir Kerensky previene a Nicolas: "Los soviets desean mi cabeza, después vendrán por Vd y su familia".

El primer ministro británico Lloyd George, a quien se ha solicitado asilo, declina la propuesta, así como los franceses, que no desean agravar la ya compleja situación política de Europa. Cuando en Octubre los bolcheviques, liderados por Lenin, derrocan al gobierno de Kerenski, ordenan el traslado de la familia imperial a Ekaterinburgo, que se halla bajo control del Ejército Rojo.

El 4 de julio de 1918, un escuadrón al mando de Yakov Yurovski relevó a la guardia de la casa, y el 13 de julio recibe la orden del Soviet de los Urales de ejecutar a toda la familia. Y así es. En la medianoche del 17 de julio de 1.918, el Zar junto con los integrantes de la familia son llevados al bosque de Ekaterimburgo, al sótano de la casa Ipatiev donde estan encarcelados, junto a algunos sirvientes cercanos, y son fusilados despiadadamente por 11 soldados. No todos mueren en el acto y varias de las hijas del zar son rematadas a golpes de culata y bayoneta, porque las balas chocan contra las joyas que esconden cosidas bajo sus vestidos. Los cuerpos son enterrados en dos ocasiones en lugares distintos, para no dejar rastro, después de que los soldados los rocien con ácido sulfúrico, pues al día siguiente, temiendo que el rumor sobre el fusilamiento indujera a recuperar los cuerpos, se ordena el traslado y destrucción de los cadáveres por fuego y ácido y arrojarlos a piques de otras excavaciones, ubicadas 12 km fuera de la ciudad, en la mina que se llama "los cuatro hermanos".
......
Han tenido que pasar 90 años, casi un siglo, para que el Presídium del Tribunal Supremo de Rusia por fin rehabilite al último zar, Nicolás II, y a su familia como víctimas de las represiones políticas por parte de los bolcheviques, que los fusilaron en 1918. Lo he leido en la prensa hoy. La sentencia emitida sí reconoce a Nicolás II, a su esposa Alejandra y a sus cinco hijos -las princesas Olga, Tatiana, María y Anastasía y el heredero de la corona, el zarevich Alexéi- como víctimas de represiones y dispone su rehabilitación, según las agencias rusas. El veredicto fue acogido con satisfacción por la Casa Imperial rusa, encabezada por la Gran Duquesa María Románova, residente en España y que reclamaba desde 2005 la rehabilitación del zar.

15/09/2008

La hoguera del Temple.

Su nombre era Orden de los Pobres Caballeros de Cristo (en latín: Pauperes commilitones Christi Templique Salomonici), y fue una de las más famosas Ordenes Militares Cristianas. La Orden de los Templarios fue un ejército de monjes-guerreros creado por la Iglesia para proteger los lugares santos y a los peregrinos en Tierra Santa en tiempos de las Cruzadas. Fue fundada por nueve caballeros franceses, liderados por Hugo de Payns, primer Gran Maestre de la Orden, tras el término de la Primera Cruzada, en 1.118. Su propósito original era el de proteger las vidas de los cristianos que peregrinaron a Jerusalen tras su conquista. Hugo de Payns sirvió en el ejército de Godofredo de Bouillon, en la Primera Cruzada, y consiguió que los Estatutos de la Orden fueran aprobados en el concilio de Troyes, en 1.128. Un año después, en 1.129, la Orden fue aprobada de manera oficial por la Iglesia.
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Los Caballeros Templarios empleaban como distintivo un manto blanco con una cruz roja dibujada. Los miembros de la Orden del Temple se encontraban entre las unidades militares mejor entrenadas que participaron en las Cruzadas. Los miembros no combatientes de la orden gestionaron una compleja estructura económica a lo largo del mundo cristiano, creando nuevas técnicas financieras que constituyen una forma primitiva del moderno banco, y edificaron una serie de fortificaciones por todo el Mediterraneo, asi como en Palestina. Creció la Orden rápidamente en tamaño y poder, hasta convertirse en un verdadero ejército religioso. Custodiaron reliquias, cristianos y un sinfín de lugares en Oriente Medio. Miles de personas empezaron a unirse a sus filas y sus arcas crecieron con tal rapidez que la Iglesia comenzó a verlos como una amenaza. La Orden llegó a ser todopoderosa en Europa.
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Pero la codicia, que todo lo mueve, se alió con la fortuna para provocar el final de la Orden, en uno de los juicios más ignominiosos de toda la historia del cristianismo. El Rey Felipe IV de Francia estaba completamente arruinado y sus arcas estaban vacias. Tenia una enorme deuda con la Orden del Temple y no podia pagarla.
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Con el tiempo se desató la polemica, pues los Templarios asumieron un papel que no fue muy bien visto por la Iglesia de la época; al tiempo que custodiaban reliquias cristianas empezaron a trabajar por el acercamiento de los cristianos con otras religiones, y tanta apertura no fue bien vista por la Iglesia. Además, los rumores generados en torno a la secreta ceremonia de iniciación de los templarios creó una gran desconfianza. El astuto y codicioso Felipe IV vió que por fin habia llegado el momento que tanto tiempo habia estado esperando. Aprovechando tal tesitura, y considerablemente endeudado con la Orden, comenzó a presionar al papa Clemente V con el objeto de que éste tomara medidas contra sus integrantes.
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Y así fue. El Viernes dia 13 de Octubre de 1.307, un gran número de templarios fueron arrestados e inducidos a confesar bajo tortura. El rey francés arrestó, con la aprobación de la Iglesia, a numerosos caballeros de la Orden, dando comienzo al final de esta noble y heroica Orden. Jacques de Molay, último Gran Maestre de la Orden y sus lugartenientes fueron sorprendidos a traición cuando regresaban de los funerales de la cuñada del rey, la condesa de Valois, y pasarían casi siete años en prisión antes de ser quemados en la hoguera. La Torre del Homenaje en el castillo de Chinon fue la cárcel de Molay y el escenario de un proceso judicial que aún sigue abierto para los historiadores. En Chinon los templarios aguardaron inútilmente a que el Papa de Aviñón les salvara de las falsas acusaciones formuladas por el codicioso Rey Felipe IV.
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Entre otras falsas acusaciones que se lanzaron contra la orden de los templarios estaban éstas: Ritos obscenos de iniciación, adoración a un gato, escupir a la imagen de Cristo, contar con ritos iniciáticos que anteponían la Orden a la Iglesia Romana, practicar la sodomía, haber cedido ante el Islam y la herejía de los Cátaros, haberse erigido en custodios del Grial (cáliz de la última cena) y querer para Europa un reino teocrático, con poder espiritual y temporal en un mismo monarca. Estos fueron los falsos cargos presentados contra los templarios y que muchos de ellos reconocieron tras ser salvajemente torturados sin misericordia.
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Parece que la Iglesia no veía con buenos ojos la persecución desatada por el rey francés y conocía los "recursos" utilizados para que los reos se autoinculparan y exigió, quizás muy timidamente, que a los templarios se les permitiera defenderse. Pero los sucesivos procesos judiciales canónicos y civiles, como el llevado a cabo en Chinon por una comisión papal de tres cardenales, no sirvieron para exonerar a los caballeros, que dejaron en las paredes de su mazmorra unas inquietantes inscripciones, conocidas como los "grafiti de Chinon", donde aparece buena parte de la simbología templaria.
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Incluso parece que los interrogatorios papales a los templarios en este castillo dieron como resultado su absolución por el Papa Clemente, según consta en un documento hallado en 2002 en los archivos secretos vaticanos. El pergamino papal, fechado en Chinon en 1308 y que se puede consultar en la biblioteca vaticana, acogía nuevamente a los templarios bajo el manto de la Iglesia.
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Sin embargo, la absolución papal no convenció a Felipe el Hermoso, quien intensificó su presión hacia el Papa. Clemente V cedió finalmente a las presiones de Felipe IV y disolvió la Orden en 1312 en el Concilio de Vienne. Por la bula Ad providam, el 2 de mayo de 1312, Clemente V otorgó los bienes de la extinta orden a los caballeros de San Juan de Jerusalén, es decir los Hospitalarios, pero no pudo evitar la depredación por parte de Felipe el Hermoso, quien no sólo no devolvió el dinero que debía al Temple, alegando que cánones prohibían pagar deudas a los herejes, sino que se presentó cínicamente como acreedor de grandes sumas, por lo que los Sanjuanistas hubieron de entregarle 200.000 libras tornesas. El día 6 de ese mes, el Papa dictó bulas para que los "reconciliados y arrepentidos" serían confinados en monasterios y condenados a cadena perpetua.
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En todos esos años se sucedieron los interrogatorios, las confesiones bajo tortura, las retractaciones, los concilios y las bulas papales hasta que, finalmente, Jacques de Molay y los suyos terminaron encerrados en la Casa del Temple, en París, dejados a la suerte de Felipe IV y de su valido Guillermo de Nogaret. Tras ser enjuiciados en Notre Dame por una nueva comisión papal y condenados a cadena perpetua, Jacques de Molay y Godofredo de Charnay, comendador de Normandía, se retractaron de sus confesiones de culpabilidad y, por ello, fueron finalmente conducidos a la hoguera.
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El dia 18 de Marzo de 1.314, un frio dia de invierno, la historia registra que el gran maestre, Jacques de Molay, subió a la hoguera en París. El Gran Maestre proclamó su inocencia de nuevo, y exclamó: "¡Nos consideramos culpables, pero no de los delitos que se nos imputan, sino de nuestra cobardía al haber cometido la infamia de traicionar al Temple por salvar nuestras miserables vidas!".
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En la pira instalada en la isla de los judíos, en el Sena, mientras las llamas abrasaban su piel, Molay lanzó su maldición a quienes les habían conducido al cadalso: el papa Clemente V y el rey francés, Felipe IV no tardarían más de un año en morir. Y así fue: el Papa de Aviñón murió un mes y dos días después de las ejecuciones, de disentería; Nogaret en mayo y Felipe IV cayó desplomado el 29 de noviembre cuando cazaba por los bosques de Fontainebleau, al caerse de su caballo.
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EPILOGO. Casi todo el mundo sabe que rectificar errores es de sabios, y persistir en los mismos de necios. Con los Templarios la Iglesia ha batido el record: ha tardado 700 años en hablar del tema, pero parece que no ha sido para pedir disculpas o rehabilitar la imagen de los Templarios, sino para intentar restaurar la imagen del Papa Clemente V, que quedó maltrecha. Asi consta en las fuentes de las que en seguida os hablaré. Arguyen al parecer, que el Papa absolvió a los Templarios, pero que “se vieron obligados a sacrificarlos para evitar un cisma en el seno de la Iglesia”. Podéis consultar la noticia pinchando AQUI, AQUI, y AQUÍ.
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Mi opinión personal es que quizás se han visto obligados a dar esta incompleta explicación debido a que Barbara Frale descubrió el manuscrito. Y además, si sabian que eran inocentes, menos aún comprendo el por qué los sacrificaron. Me queda la duda (es solo mi opinión personal), de qué hubiera pasado si Barbara Frale no hubiera descubierto el pergamino que desató toda la polémica. Lo mas seguro es que el velo de silencio hubiera continuado otros 700 años más. Que cada cual saque sus conclusiones. En fin, el teatro del mundo. La comedia de la vida. Los poderosos siguen con el juego de sus oscuros intereses, y en no pocas ocasiones el interés vence a la verdad, la astucia a la inteligencia y la ruindad a la nobleza.
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Saludos.
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13/09/2008

La ciudad que humilló a las águilas.

Cuando eramos muy jovencitos, con 11 o 12 años estudiamos en la escuela la conquista de Hispania por Roma y, como no, la heroica resistencia de Numancia, que durante más de 20 años resistió a su poder. Lo estudiabamos muy a la ligera y sin contrastar los detalles. Sabíamos que España fue la primera tierra que invadió Roma (218 a. C), y la última en ser conquistada, pues fue Augusto, (29 a. dC, aproximadamente), quien terminó de pacificar a los cantabros, astures y pocos más que quedaban rebeldes. Y prácticamente ahí se acababa todo. Los maestros indicaban a los niños que Numancia pasó a la historia como símbolo de resistencia, de suerte que cuando una resistencia es fuerte o heróica, se dice que es una “resistencia numantina”.
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Y que conste que en ese concreto episodio, mi corazón está partido. Por un lado, adoro la antigua Roma, su cultura, su arte, el sabio legado que dejó a toda Europa en las ciencias, arte, cultura, derecho, lengua, humanismo, filosofia, y tantas y tantas artes. Y estoy agradecido a Roma, pues nos lo dió todo. Primero nos dio con la espada, es cierto; pero luego nos dió su corazón, su alma, y todo su saber, junto con ciudades impresionantes, monumentos, calzadas, infraestructuras, modernización, riqueza. Hispania era la perla del Imperio Romano, su más preciada posesión. Roma nos romanizó profundamente, y luego Hispania dio a Roma emperadores como Trajano y Adriano, y el mejor filosofo de todos: Seneca, que era cordobés. Pero por otro lado, como español que soy, y orgulloso de serlo, no dejo de contemplar con admiración y amor patrio a aquellos numantinos que en un acto heroico prefirieron morir antes que entregarse a los hijos de Rómulo y de Remo.
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Estudiemos los hechos. Hora es ya de rescatar la historia de lo acontecido, pues siempre he deseado saber más. Mi fuente ha sido wikipedia (podeis consultarla para saber más) y he consultado tambien algunas obras para contrastar fechas y algunos detalles históricos.
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Nos encontramos en el año 218 antes de Cristo y el mundo conocido tiembla ante la espantosa Segunda Guerra Punica, que enfrentó a las dos potencias del mundo conocido: Cartago y Roma. Hispania, por razones geoestratégicas y por su riqueza agrícola, forestal y mineral, es un motivo económico en los planes del Senado. En dicho año desembarca en Ampurias el primer romano: el general Escipión, con la intención de debilitar la retaguardia del general cartaginés Anibal. Derrotado Anibal, Escipión funda varias ciudades y divide su zona en Hispania Citerior en el norte y Ulterior en el sur. El sometimiento de los pueblos de la península a Roma, tenía sus excepciones. Pueblos como los arévacos, los vacceos, los tittos o lusitanos pusieron mucha resistencia, y ciudades como Numancia llegaron a mandar a Roma embajadas para tratar con el Senado romano. El cónsul Quinto Cecilio Metelo conquistó gran parte de las ciudades de los arévacos y vacceos, pero se le resistieron Numancia y Tiermes. Fue sustituido por Quinto Pompeyo (no confundir con el otro Pompeyo que se enfrentó a Cesar) pero tampoco consiguió someter a las dos ciudades celtíberas.
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Va pasando el tiempo. El año 153 antes de Cristo, habitantes de Segeda, ciudad que habían combatido a las órdenes del insigne Viriato en el país de los arevacos, dilataba el envío de soldados para servir en el ejército romano, se negaba a pagar impuestos al tiempo que se fortificaba iniciando la construcción de una nueva muralla, hizo frente a las legiones consulares del Cónsul Fulvio Nobilior, quien dejó 6000 hombres en la batalla siendo obligado a huir hasta que la caballería romana que iba a retaguardia convirtió en derrota el anterior triunfo, en la que murió el jefe de los arevacos.
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Los arévacos supervivientes se reunieron en Numancia y decidieron continuar las hostilidades. Tres días después, Fulvio Nobilior se presentó a las puertas de Numancia con un ejército en cuya primera línea formaban diez elefantes y 500 jinetes númidas.
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Los numantinos y sus caballos se asustaron por los elefantes y corrían a refugiarse en su ciudad hasta que una pedrada hirió a un elefante que, entrando en furor se revolvió contra los legionarios, siendo imitado por los restantes. Su ataque causó numerosas víctimas entre los propios asaltantes. El ataque que siguió a continuación a los desbandados romanos, hizo que las víctimas se fijaran en 4000 romanos y 2000 entre los numantinos. Además, fueron capaces de matar a 3 elefantes. Fulvio Nobilior no quiso intentar nada más e invernó en su campamento con escasez de víveres y recibiendo continuos asaltos de los numantinos.
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Llegada la primavera del año 152 antes de Cristo, y Quinto Pompeyo relevó a Nobilior por el Cónsul Claudio Marcelo, que llegó con 500 caballos y 8000 infantes. El pretor Quinto Pompeyo tenía 30.000 soldados y 2.000 caballos que fue perdiendo en las numerosas emboscadas hasta que cansado, dirigió sus tropas contra Tiermes y volvió a hostilizar a Numancia desviando por el llano un río para sitiar a la ciudad por hambre. Los numantinos no solamente lo evitaron sino que volvieron a causarle numerosas pérdidas. Trató de terminar la guerra intercambiando rehenes, prisioneros y desertores y recibió de los numantinos cierta cantidad de dinero. En definitiva, pactó con ellos.
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Al ser sustituido por Marco Popilio Lenas el pacto fue anulado por el Senado de Roma, que lo consideró vergonzoso, y se decidió seguir la guerra. A Popilio le sustituyó Cayo Hostilio Mancino cuyo fracaso fue superior a los anteriores puesto que cuantas veces como peleó con los numantinos, fue vencido. Fue encerrado en su campamento y, bajo amenaza de muerte para todo su ejército, aceptó la paz. Los numantinos se limitaron a desarmar al ejército romano a cambio de la paz. Fue llamado a Roma.
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En sustitución de Mancino fue enviado a Iberia el cónsul Marco Emilio Lépido que al ser derrotado en Numancia, decidió seguir hasta la zona de los vacceos y sitió Palencia, donde tras cuatros años de ataques, también fracasó. Pero arrasaron los campos de cereal vacceos para evitar que se suministrara a Numancia. Tras diversas batallas, Mancino firma la paz, pero es desautorizado por el senado de Roma que la considera deshonrosa. Como castigo, es humillado por los propios romanos ante las murallas numantinas llegando a ser ofrecido a los numantinos para que hagan con él lo que quieran; lo dejaron desnudo con las manos atadas a la espalda. Los numantinos se quedaron sorprendidos ante la acción romana pero al negarse los numantinos a recibirle estuvo así hasta la noche.
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Estos 18 años de lucha con concesiones y dilaciones, hizo que quedara finalmente como unico baluarte hostil a Roma. Ya solo quedaba Numancia.
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Este cúmulo de constantes humillaciones decidió a Roma, que se vió obligada a enviar a su mejor soldado, el vencedor de Cartago, nada mas y nada menos que Publius Cornelius Scipio Aemilianus, (Publio Cornelio Escipión Emiliano) apodado en ese momento como Africanus. Desembarcó en Tarragona en el 135 antes de Cristo, con unos 5.000 hombres. La primera dificultad que se ofreció en Roma para designar a Scipio (Escipión) como jefe del ejército sitiador de Numancia fue que no tenía el tiempo prescrito para el consulado, pero el Senado decretó que los tribunos volviesen a derogar la ley en cuanto al tiempo, como habían hecho en la guerra de Cartago, y quedase en vigor para el año siguiente. El prestigio de tal general hizo que quisieran alistarse a sus órdenes multitud de romanos; pero no lo consintió el Senado, pues Roma andaba empeñada en otras guerras.
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Protestó por ello Escipión, que no hubiera querido hacer la guerra numantina con el ejército desmoralizado y vencido que le aguardaba en Iberia. Hubo de consentirle el Senado que juntase tropas mercenarias de otras ciudades y de otros reyes, escribe Apiano, que voluntariamente se le ofrecieron por conveniencia propia. Además con personas escogidas y fieles formó la llamada "cohorte de los amigos".
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Pidió dinero, pero se lo negó el Senado, consignándole solo ciertas rentas a la sazón no vencidas y, según Plutarco, contestó Escipión que "le bastaba el suyo y el de sus amigos". Tal fue el esfuerzo personal con que aquel experimentado soldado se aprestó a la empresa. Había reunido un cuerpo de ejército de 4000 hombres, adelantándose él con unos pocos a Iberia, donde le aguardaban fuerzas más numerosas. Así que llegó, tuvo que luchar con sus ejército antes que con los numantinos, pues como ya esperaba, lo encontró sumido en tal estado de indisciplina, superstición, molicie y desmoralización, que debió comprobar de donde venía tan repetido desastre y vergüenza como hasta entonces se había registrado en las Guerras Celtiberas. Los soldados cada vez más indolentes se enriquecen con la venta de los botines de guerra a los mercaderes asentados junto a los campamentos romanos. Escipión desterró, dice Apiano, a todos los mercaderes, rameras, adivinos y agoreros, a quienes los soldados consternados en tantos infortunios daban demasiado crédito; expulsó a los criados, vendió carros, equipajes y acémilas, conservando las puramente necesarias; prohibió ir en bestia en las marchas. A nadie permitió, escribe Apiano, tener más ajuar para comer que un asador, una olla de bronce y un vaso. Prescribió que las comidas fuesen de carne asada o cocida. Prohibió las camas, y él era el primero que dormía sobre una estera.
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Durante este periodo de prácticas y reforma de su ejército, Escipión no tuvo con los numantinos más que ligeras escaramuzas, las bastantes para darse a conocer entre ellos. Hizo todo lo que hemos referido, y cuando por fin tuvo moralizado a su ejército, sumiso y hecho al trabajo y a la fatiga, trasladó su campo cerca de Numancia, cuidando de no dividir sus fuerzas, como hicieron otros, ni de batirse sin antes explorar. -Es un disparate -decía- aventurarse por cosas leves. Es imprudente el capitán que entra en acción sin necesidad, así como aquel otro es excelente que se arriesga cuando lo pide el caso: así es que los médicos no usan sajaduras ni cauterios antes de las medicinas.
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Cauto y sagaz, Escipión concibió el plan de guerra de reducir, cercar y sitiar a los numantinos, hasta que faltos de fuerza se rindieran. Así, para quitarles apoyo y favor de otros pueblos, se dirigió primeramente contra los vácceos a quienes los numantinos compraban víveres, taló sus campos, recogió lo que pudo para manutención de sus tropas y amontonando lo demás, le prendió fuego. Como hostilizaran los pallantinos de Complanio a los forrajeadores romanos, mandó para rechazarlos a Rutilio Rufo, tribuno entonces y escritor de estos hechos, dice Apiano; y cubriendo la retirada el mismo Escipión, pudo salvarlo con su caballería.
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Vino por fin a invernar frente a Numancia y para cercarla construyó siete campamentos. Según Apiano, cercó la ciudad con siete fuertes, un foso y un vallado que tenía de contorno más del doble que tenía aquella. Todavía hizo otro foso por encima del primero y fortificado con estacas, fabricó un muro de ocho pies de ancho y diez de alto, sin almenas, sobre el cual construyó todo alrededor de unas torres a un plethron (30,85 metros) de distancia unas de otras, y no pudiendo echar un puente sobre el río Duero, por donde los sitiados recibían tropas y víveres, levantó dos fuertes y atando con maromas, desde el uno al otro, unas vigas largas, las tendió sobre la anchura del río... "En estas vigas, añade el historiador, había clavado espesos chuzos y saetas, las cuales, dando vueltas siempre con la corriente, a nadie dejaban pasar, ni a nado, ni buceando, ni en barco, sin ser visto.
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Tras quince meses de asedio la ciudad cayó, vencida finalmente por el hambre, en el verano del año 133 antes de Cristo. Sus habitantes prefirieron el suicidio a entregarse. Incendiaron la ciudad para que no cayera en manos de los romanos. Los pocos supervivientes fueron vendidos como esclavos. Escipión renunció a su título de el Africano, y asumió el de Numantino. Escipión regresó a Roma y allí celebró su triunfo desfilando por las calles con cincuenta de los numantinos capturados. Para entonces, Numancia ya se había convertido en leyenda.
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Los propios historiadores romanos confesarían después que si la Galia (Francia) fue conquistada por Julio César en 20 años, Hispania tardaría 200 años en serlo. No nos habian engañado los maestros de la escuela, no. De todas las provincias romanas, dijeron, fue “la primera en ser invadida, y la última en ser conquistada”. Y así fue.
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Saludos.
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