"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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viernes, 25 de diciembre de 2020

Reflexiones de Navidad


A veces pienso que la vida es como una pelicula. Al principio cuando llegas al cine te imaginas que la Sala es indescriptiblemente maravillosa, sin embargo, bien pronto abres los ojos y te vas dando cuenta de la realidad: las butacas no son muy cómodas, la pantalla es en blanco y negro, no en color, y ademas es mas pequeña de lo que te habias creido; la Sala, en cuestión, tampoco es muy grande, está mal iluminada,  y de vez en cuando hasta crees percibir un desagradable olor a tabaco y a sudor de las personas que te rodean; y para colmo de males,  el argumento de la pelicula no parece muy atrayente.  Muy de cuando en cuando algun espectador sale de la Sala, pero la mayoria, con mayor o menor atención,  sigue alli, firme, viendo la pelicula.  No obstante, poco a poco te vas acostumbrando a la penumbra de la Sala, y la imagen de la pantalla se va volviendo más nitida, vas percibiendo los colores;   los malos olores van desapareciendo; hasta te sientes cómodo en tu butaca   y el argumento de la pelicula empieza a seducirte. En una palabra: quizás hayas  tardado un poco en acostumbrarte, pero ahora es cuando (unos antes y otros despues)  disfrutas de la pelicula de veras, y pasas unos minutos de autentica delicia, disfrutando. Pero, ¡ay! Cuando por fin has aprendido a gozar del espectáculo, te das cuenta de que el fin está cerca. That's the End. 


¿Demasiado corta, verdad? Nos hemos quedado con ganas de mas... pero eso es todo, amigos. Espero que hayan disfrutado de la funcion. Bueno, lo siento por esa pareja de despistados que ha estado peleandose durante toda la pelicula, no se ha enterado del argumento, han ido al cine y han salido igual que han llegado. O lo mismo que esa otra pareja que se ha dedicado toda la pelicula a acaparar bolsas de palomitas, y refrescos, lo querian todo para ellos,  querian cada uno poseer mas que el otro,  quizás pensaban que la pelicula era eterna;  no se daban cuenta de que, al final, todo se queda en la Sala, y que todos salimos igual que entramos: vacios, en cuanto a bienes materiales se refiere. Tambien me da pena de ese espectador que se ha pasado toda la pelicula durmiendo, no sabemos muy bien a que demonios a ido alli. Pero bueno, alla él. O ese otro espectador que al principio de  la pelicula hablaba mucho contigo, incluso te comentaba los detalles,  pero luego te  ignora: parecia que era muy amigo tuyo, y luego si te vi no me acuerdo.  En fin, "por sus hechos los conocereis"; y esto es cierto, que  las palabras y los hechos...no siempre se ponen de acuerdo. Bueno, tampoco tiene mayor importancia, uno se encoge de hombros, y sigue su camino.

Yo ahora me encuentro en ese momento de la pelicula en el que estoy comprendiendo el "argumento" y, con sus mas y con sus menos, como cualquiera de nosotros,  estoy empezando a pasarmelo digamos "bien". Al principio me incomodó la Sala del Cine, y la pantalla, y el argumento,  y las butacas, y los malos olores, como a todos; sin embargo, poco a poco  he aprendido a ver lo bueno de la pelicula, y estoy en ese momento en el cual, por fin, disfrutas.  Y doy gracias a los Dioses inmortales por todo ello,  y les ruego igualmente que me permitan disfrutar de este bello espectáculo, indudablemente bello por lo efímero que es, el maximo tiempo que pueda, ahora que, afortunadamente, soy consciente de su belleza. Y sobre todo: que me concedan el don de la coherencia, esto es, vivir conforme a los valores en los que creo: tener la bendita osadia de saber ponerlo en practica, y de enseñarlo a las personas que quiero.

Pero que tontos somos, a veces, los humanos: para dos ratos que estamos aqui, es curioso como nos gusta molestarnos los unos a los otros: envidias, criticas, peleas por futilidades, y malos rollos, en general, cuando era para que estuvieramos todos ayudandonos mutuamente, los unos a los otros.  ¿Merece la pena estar peleando y perdernos el argumento de esta bella pelicula que es la vida? Yo creo que no. Por eso, como la pelicula es muy breve,  quizás fuera bueno prestar atención y disfrutar de su argumento todo lo que se pueda, porque, ojo, todo lo que tiene inicio, por suerte o desgracia, tambien tiene su fin. Tarde o temprano esto se acaba.

Entramos desnudos a la Sala, y desnudos nos iremos. ¿A que hemos ido, pues al Cine? ¿A disfrutar de la pelicula, no es cierto? Pues eso. Es cuestion de tener claro el orden de prioridades. Que al final de la funcion, podamos decir: he reido, he llorado, he amado, he sufrido, he disfrutado; he tropezado muchas veces, pero me he levantado siempre y he seguido adelante. En una palabra: confieso que he vivido, como decia Pablo Neruda.  La vida, la misma pelicula, es en si misma el mejor regalo.

Con mis mejores deseos, para tod@s mis familiares, amig@s y conocid@s: ¡Feliz Navidad!.

Pablo Jesús Gamez

lunes, 18 de mayo de 2020

Sobre el sentimiento de "lo español"



Ser o sentirse español no tiene nada que ver con la ideología política que cada cual tenga, ni con las derechas, ni con las izquierdas, así que, querido lector, te animo a que sigas leyendo sin prejuicio alguno, hasta el final.  Siento  sana envidia (si es que ésta puede ser sana) de los norteamericanos en algunos aspectos, pero fundamentalmente en uno concreto: en el amor que sienten por su país.  Alli hay dos partidos: el Republicano, mas de derechas o conservador,  y el Demócrata, quizás mas a la izquierda , digamoslo asi salvando las distancias,   y cada uno, obviamente, tiene su ideología; sin embargo, cuando un americano ve su enseña nacional, la bandera con las barras y las estrellas, se olvidan de sus diferencias y todos se cuadran como si fueran uno solo. ¿Por qué en España,  en nuestro gran pais,  no podemos tener ese sentimiento?

Reivindico ese sentimiento aquí también.  Ser español, o sentirse español, para mi y para muchísimos ciudadanos es una alegría permanente, y además, un gran orgullo. Yo presumo de ser español, y lo digo alto y claro: presumo de mi patria, de mi tierra, de mis amigos y de mi gente;  de mis costumbres;  de aquellos y aquellas que lucharon  por este pedazo de tierra  que nos vio nacer y que  algún día nos vera morir.   Ser español es recordar nuestra historia  (nuestra gran historia) y lo repito, estar orgulloso de ella sin avergonzarse de nada; durante dos siglos España fue dueña del mundo, y ahí esta nuestro legado histórico y la inmensa contribución que España brindó al mundo; desde los reyes godos, pasando por Rodrigo Diaz de Vivar, el Cid Campeador, hasta los Reyes Catolicos, pasando por la gesta de Colon y el descubrimiento de America, la posterior  guerra de independencia contra el invasor francés (guerra que ganó el gran pueblo español),  y asi llegamos, tras atravesar una dictadura, al perdón, al abrazo fraterno de 1978, que nos condujo afortunadamente hasta la democracia el dia de hoy.  ¿Qué ha habido luces y sombras en nuestra historia? Puede ser, como en cualquier otro país (ninguno es una excepción); pero España tiene una gloriosa y maravillosa historia, y pocos pueden presumir de ella. Generaciones enteras de españoles y españolas, hombres y mujeres valientes,  han  dado su vida por nuestro país, por nuestra nación, por nuestra patria, si prefieres, por su gente, por su modo de vida y por sus costumbres; y han dado la vida igualmente por nuestra bandera, y  por ello merecen siempre ser recordados; ellos forjaron el sentimiento de “lo español”: bendito sentimiento que nos une a todos.

Ser español es darse un abrazo de concordia, tras la guerra Civil de 1936, guerra de hermano contra hermano;  es  tambien   la desgracia de haber tenido que marchar de aquí, en 1939, y no haber podido volver a España hasta la democracia; es, como Machado,  ser enterrado en Colliure, sin haber podido ver de nuevo el sol de su infancia; es haber vivido 30 o 40 años en Alemania, en Mexico, o en otro país, y acordarse a cada instante, a cada hora, con lagrimas en los ojos, de la tierra que te vio nacer, repito, independientemente de la ideología que cada uno tenga. Esto tambien es ser español; y a mucha honra.

Nuestra bandera NO pertenece a ningún partido político: es de todos, cualquiera que sea su ideología, derecha o izquierda, que mas da;  todos somos españoles.  Si miramos para atrás, pertenece a todos,  a aquellos que sufrieron la persecución republicana, y  a aquellos que padecieron despues la posterior represión.  La bandera española, la rojigualda, que por cierto, no inventó Franco, sino que lleva siendo la enseña nacional desde que asi lo estableciera Carlos III en 1.785, representa a todos los españoles: a todos los que, tras los luctuosos días de Mayo de 1.808 lucharon contra las tropas francesas para procurar nuestra independencia;  a Calvo Sotelo  y a Antonio Machado; a Ramiro de Maeztu y a Federico Garcia Lorca…a todos.

Ser español es ser muy afortunado.  La bandera española es de todos. Parece que se nos ha olvidado.

¿Qué si presumo de ser  español? Por supuesto, y nada ni nadie debería de quitarnos la legitima satisfaccion que podemos sentir de nuestra gran nación, ni el  orgullo que en mi caso concreto – y aquí que cada uno ponga lo suyo-, siento  por mi pueblo, por la sangre que corre por mis venas,  por  mi familia, por mis ancestros; por mi tierra y  mi  gente, y, hablando ya en general por todas las generaciones de hombres y mujeres valientes que ya se fueron,  de cualquier estatus político y social, y que tantas fatigas, penas y dificultades tuvieron que vencer, y que tantas lagrimas y a veces sangre tuvieron que derramar, y a los que tanto trabajo les costó dejarnos una democracia en la que, afortunadamente, todos vivimos en paz;  y que, ojala, podamos y sepamos dejar a nuestros hijos y a nuestros nietos. 

Ser español es luchar por la unidad de nuestro gran pais,  luchar por preservar  nuestras variopintas tradiones y costumbres;  y tener igualmente en cuenta que dentro de nuestro hermoso país, unido, hay muchas variantes y peculiaridades regionales;  cada uno tiene su patria chica; ser español también es ser de  Galicia, de Aragón, de Cataluña, de La Rioja, de Valencia, de Euskadi,  de Navarra,  de Castilla, de  Andalucia, etc, mi cariño y respeto para todas ellas.  En mi caso, Andalucía, y dentro de ella, Jaén, ese “mar de olivos” que me vio nacer y algún día me dirá su ultimo adiós.  Pero todo es España.

Por ello siento malestar cuando veo a algunos que denigran o intentan denigrar a  nuestro hermoso sentir patrio, y al patriota lo critican o desprecian, llamandolo “patriotero”, intentando quizás  avergonzarlo,  o  excluirlo, asociándolo inmediatamente con las derechas: si llevas una bandera española te dicen que eres un facha; y eso es un grandísimo error, porque la bandera es de todos,  como también resulta impresentable, pueril  y absurdo el comportamiento de algunos “políticos” , como algun presidente de alguna CCAA, que dijo recientemnte que la bandera española no vale para nada, o a aquellos vicepresidentes que dicen -o decian- que no pueden pronunciar la palabra España, o como aquellas presentadoras radiotelevisivas que dicen que no pueden decir “buenos días España”, como si se avergonzaran de ser de aquí, o de haber nacido aquí;  como si fueran apátridas (personas que no tienen nacionalidad), como si no hubieran nacido en ningun sitio, como si ser español fuera un oprobio o una ofensa.  Y los españoles ya estamos cansados de tanta tontería. ¿Por qué no devuelven el DNI si tan mal les sienta ser español? Pues, no, miren ustedes, ser español o española  no es una cuestión de ideología política (insisto y reitero en que la bandera es de todos),  sino un motivo de  legitimo orgullo y alegría.

Ante semejantes ataques hacia el sentimiento de lo que es o representa algo español,  siendo sincero,  siento pena y lastima por ellos, porque se pierden  un motivo de permanente alegría que  es sentir el cobijo de tu segunda madre: la madre patria , tu país, tu nación, llámalo como quieras.  Quizás el origen de ese sentimiento hostil hacia lo español pueda deberse al hecho de que bajo la dictadura se hizo un uso demasiado exclusivo y abusivo de la bandera española, de modo que ahora a quien lleve una bandera española se le llama “fascista”, o, automáticamente, se le considera de derechas o se le desacredita, y eso querido lector,   es un  craso error; pues tan español era Calvo Sotelo como Federico Garcia Lorca; tan español era Adolfo Suarez como Julio Anguita.  Franco solo fue un episodio en la historia, pero nuestra bandera es mucho mas que eso, y mucho mas antigua:  nació 150 años antes que la dictadura, y afortunadamente, ya en democracia, medio siglo despues, aqui sigue, con nosotros. 

Cualquier partido politico tiene derecho a usar la bandera española, como hacen los democratas y republicanos americanos: ved que piensan distinto, pero todos usan la misma bandera. Lógico.  Los partidos de izquierdas tambien tienen derecho a usar nuestra enseña, que es de todos, y les animo a que lo hagan; lo que no me vale es alegar que no se sienten representados por nuestra enseña nacional, so pretexto de que los partidos de derechas la usan: ¡ pues que la usen ellos tambien, porque la bandera tambien es suya! El hecho de que algunas personas, o alguna corriente politica con la que no estemos de acuerdo use la bandera, no nos da legitimidad alguna para abandonarla o dejar de sentirnos representados por ella: la bandera tambien es mia, tuya, de todos. Vuelvo a poner el ejemplo de los norteamericanos: democratas y republicanos opinan de modo muy diferente, pero TODOS usan la misma bandera. Ojala aqui hicieramos lo mismo.

Y desde luego, lo que no es admisible bajo ningun concepto es que nadie use los pretextos anteriores, ú otros, para que nos acomplejen por nuestra bandera, como parece que algunos pretenden:  ¡Es como si quisieran acomplejarnos por ser españoles! ¿O acaso pretenden diluir el sentimiento de lo español? Pues bien,  no lo van a conseguir. No nos avergonzamos de ser españoles, ni de las generaciones pasadas  de españoles y españolas que lucharon por dejarnos este bello país, y esta hermosa democracia en la cual nuestra conveniencia en paz y armonía es un valor añadido.  ¿Qué tendrá que ver la nacionalidad, tu patria, el lugar donde naciste, con la ideología de cada uno?  Mirad a los norteamericanos; y Estados Unidos no existía aun como pais cuando España ya era dueña del mundo. ¿Por qué vamos a ser nosotros menos?

Querido ciudadano/a compatriota que me lees: cualquiera que sea tu ideología, derecha, izquierda,  da igual, por favor, que nadie te quite tu orgullo de ser español o española, con todo lo que eso representa.

Todos los países tienen su días nacional, todos presumen de su bandera, y en ningun sitio, salvo aquí, he visto a nadie quemando su bandera. ¿Por qué vamos a ser nosotros menos que nadie?

Algunos políticos se muestran injustificadamente intranquilos o nerviosos ante el tema de las banderas; y yo, desde estas líneas, les digo que este sentimiento es mucho mas; trasciende nuestra bandera; parece que les molesta el sentimiento de lo español, y eso es NO querer a tu país.  Dicen que primero hay que luchar por otras cosas, antes que por el tema de las “banderitas”,  y me parece muy bien, pero no se enteran (porque o no quieren o no pueden), que una cosa no quita la otra, y que se puede luchar, por ejemplo, por la igualdad y por las conquistas sociales, al mismo tiempo que por defender la esencia de lo español, como sentimiento de identidad nacional: hay tiempo para todo, claro, si hay ganas.  Y a ver si se enteran de una vez: que ser español no es ser un simple patriotero barato, es mucho más, es estar orgulloso de tu tierra  y reitero, de todos  los que ya se fueron y tanto trabajaron y sufrieron en su vida para dejarte el grandísimo placer de poder decir que eres español y vives en España: el mejor país del mundo, porque su gente es maravillosa, a pesar de nuestros políticos.

Y si, termino repitiéndolo de nuevo, por si alguno de estos políticos que tenemos no se ha enterado todavía;  que ser español es una alegría, un gozo permanente, cualquiera que sea tu ideología, derecha o izquierdas, eso es igual, todos somos españoles. ¿Qué si podemos presumir de ser españoles? Por supuesto que si; y luego, que cada uno vote a quien le de la gana.

Y no solo eso, sino que debemos de proteger nuestra bandera, y exigir de nuestros políticos que lo hagan. 

Si  haceis click en este enlace:

Vereis que Alemania va a sancionar con pena de prisión la quema de cualquier bandera, incluyendo la española, por ser un delito de odio y me parece perfecto que lo hagan. Esto merece reflexión; es una pena que la bandera española se proteja más fuera que dentro; me apena  que un alemán proteja la bandera española más que un propio  español… no lo puedo entender; como tampoco puedo entender que en España se pretenda mostrar tolerencia hacia  los ultrajes a nuestra bandera,  cuando allende nuestras fronteras  se protege nuestra enseña nacional.  Para mi la bandera no es solo una bandera; es un símbolo de nuestra identidad nacional, de nuestra unión como país, como nación; y recuerda a tanta persona buena y trabajadora, de cualquier ideología, que sufrió y murió porque nosotros viviéramos ahora en democracia, como vivimos afortunadamente, en un régimen que consagra la igualdad para todos los españoles, independientemente de su ideología.

 El que quema una bandera española te ofende a ti,  a mi,  a todos.  A ver si toman buena nota los políticos, y se lo repito por si alguno sigue sin enterarse:  ser español es una alegría y un motivo de orgullo permanente que NOS PERTENECE A TODOS LOS CIUDADANOS Y CIUDADANAS de este gran pais que es España.

Pablo J. Gamez Rodriguez
Abogado. Colegiado num. 1574 del I.C.A. de Jaén.

lunes, 20 de abril de 2020

Libertad de Expresion (2ª Parte)


En una entrada anterior,  que podéis leer haciendo clic en este enlace,  hablaba de la libertad de expresión y del derecho constitucional que todo ciudadano tiene a expresar libremente sus ideas, respetando, por supuesto, la idea contraria. Yo nunca he medido a las personas por su ideologia, sino por sus valores humanos. Tengo muchos y buenos amigos, de todas las ideologías, y estoy orgulloso de ser su amigo. 

Decia Gandhi que “lo peor de la gente mala es el silencio de la gente buena”, y creo que llevaba razón. Llega un momento en el que se cansa uno de ser prudente,  de callar, y de comulgar con ruedas de molino;  a fuerza de tanto aguantar tanta presión mediática, tanta desinformación en la televisión, y tantas cosas que estamos viendo,   la prudencia  se desborda, y da paso a la justa indignación, al cabreo y al enojo; y llega un momento en el que hay que dejar de guardar silencio, y  hablar fuerte y claro,   no puede uno estar inmerso en el silencio de los corderos eternamente, viendo y aguantando como el Gobierno, un dia si y otro también, parece insultar de modo reiterado  la inteligencia de los españoles, o por decirlo claro, a que nos sigan tomando por tontos, y ademas por lo que estoy viendo, parece que solo nos enteramos de la mitad de la mitad de lo que verdaderamente esta sucediendo  (p. ej. caso del Covid 19).

Voy a ir directamente al grano. El Articulo 20 de nuestra Constitución dice asi:  “Se reconocen y protegen los derechos: a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. (…) El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

Por si alguien se ha olvidado, recordaré que la Constitución es una norma de obligado cumplimiento para todos los españoles, repito para TODOS (desde el Rey y el Presidente del Gobierno hasta el ultimo ciudadano). Cuando Pedro Sanchez tomo posesión de su cargo, y lo mismo hicieron los ministros, prometieron guardar y hacer guardar la Constitución.  

Bien, pues el derecho a la libertad de expresion, es decir, el derecho que todos tenemos a manifestar libremente nuestras opiniones, incluido el derecho a la critica,  está reconocido en la Constitución. Y además, el derecho a la libertad de expresión es un derecho absolutamente intocable e inviolable.  

Me sorprende muchísimo, entonces, que ayer, el Jefe de Estado Mayor de la Guardia Civil,  en la Moncloa, en la foto de arriba  (y esto no es un bulo porque todos pudimos ver el VIDEO en la televisión),   a propósito de la persecución de los bulos en las redes sociales dijo claramente que una de las líneas de actuación de la Guardia Civil es  (son palabras textuales) minimizar ese clima contrario a la gestión de la crisis por parte del gobierno”.  ¿Que ha querido decir? ¡Ahí es nada! Ante tal dislate,  de modo inmediato se intentó salvar la situación como se pudo, y algun miembro del Gobierno se apresuró a decir que dichas desafortunadas palabras solo habían sido un “lapsus”.

El asunto es  grave.  Los ciudadanos  no debemos tolerar ni consentir con nuestro silencio ni el mas mínimo ataque a nuestra libertad de expresión, que es un derecho fundamental constitucional. Se acabó el silencio. Llega un momento en el que hay que hablar, valientemente, sin miedo, pues si callamos estamos contribuyendo con ese silencio cómplice a la labor de los que parecen querer dinamitar nuestra Constitucion, la cual, recordemos, nos ha brindado el periodo de mayor paz y prosperidad de nuestra historia.  Y quiero dejarle a mis hijos un mundo mejor del que yo he encontrado, y esa es mi gran responsabilidad para con ellos.

Asi las cosas, esa desafortunada  frase del Sr. Santiago  parece un  intolerable  ataque  a la libertad de expresión que consagra nuestra Constitución, al tiempo que ha hecho que se enciendan todas las alarmas de muchisimas personas.   Se  plantean dos opciones, o dos hipótesis: ¿Ha sido un lapsus o iba en serio?

Cabe la hipotesis de que  verdaderamente fuera un lapsus, como dijo Marlaska. Como "errare humanum, est", yo quisiera concederle el beneficio de la duda, lo que sucede es que, sinceramente, me cuesta trabajo creerlo, porque el Sr. Santiago -y puede que yo esté equivocado-  parecía que estaba leyendo, y un lapsus se puede cometer cuando uno habla improvisando, no cuando lee un texto ya escrito. De todos modos, si verdaderamente ha sido un lapsus, o un error,  cosa que puede ser, pienso que un alto cargo no puede permitirse un patinazo tan grave como este, y quizás deberian de depurarse las responsabilidades pertinentes. La libertad de expresión es constitucionalmente sagrada, intocable e inviolable en democracia, y quien no lo entienda así,  que se vaya a su casa. 

No quiero pensar ni por un instante en que esto no fuera solo un lapsus, sino algo mas..., aunque lo que si es cierto es que el Gobierno parece llevar algun tiempo intentando silenciar o desacreditar a la oposicion y a los medios de comunicacion independientes. En todo caso, lo que no seria admisible bajo ningun concepto -no creo que sea el caso, pero uno ya no sabe que pensar-  es  prometer guardar la Constitución cuando se toma posesión del cargo, y luego vulnerar el articulo 20 de la Constitucion introduciendo la censura  en los comentarios que los ciudadanos, libre y espontáneamente, hacen en las Redes Sociales.  No creo que sea eso lo sucedido, insisto;  pero la alarma ya ha saltado, y creo que todos modos los ciudadanos  hemos de estar  alerta,  porque esta bien perseguir los bulos y lograr una información veraz; pero en democracia hemos de evitar que nadie tenga la  tentación de  aprovechar la lucha contra los bulos  para dejar sin efecto la  libertad de expresión que afortunadamente impera en nuestra Constitución, y que tantos  años (de sangre, sudor y lágrimas de nuestros padres y abuelos)  nos ha costado conseguir.

Como ciudadanos libres  debemos defender nuestra Constitución y no tolerar ni el mas minimo ataque la misma,  y en consecuencia, reivindicar nuestro legitimo derecho  A EXPRESARNOS LIBREMENTE,  obviamente respetando a los demas, pero  sin  miedo alguno, sin temor a represalias.   Mucha gente tiene miedo a hablar, o a expresarse libremente, y eso es algo que como ciudadanos no podemos consentir, y menos en un estado democrático como es España.  Hemos de hablar y pronunciarnos con libertad, hemos de poder expresar libremente nuestros pensamientos e ideas y opiniones, repito, libremente, sin miedo ni coacción alguna, y sin censura previa. Asi se estableció en la Constitución. 

¡Merece la pena! Una vez, Ernesto Che Guevara,  dijo  aquello de que “prefería morir de pie antes que vivir de rodillas”.  Llevaba razón. ¿O es que preferimos dejarle a nuestros hijos y nietos una sociedad en la que nadie pueda hablar ni expresar  libremente sus ideas, sin miedo a represalias?

Saludos.

Pablo J. Gamez Rodriguez.

jueves, 26 de marzo de 2020

La renuncia

Hace pocos días conocimos por los medios de comunicación la noticia de que la Casa del Rey dio a luz un comunicado en el cual Felipe VI renunciaba a la herencia "que personalmente le pudiera corresponder" de su padre, el emérito rey Juan Carlos, por los motivos que todo el mundo conoce. 

 La Monarquia siempre ha defendido el deber de todos los españoles, desde el primero hasta el último, de actuar con escrupuloso sometimiento a la Ley y al Derecho, cumpliendo el principio de legalidad; pero curiosamente, la renuncia de Felipe VI a la herencia de su padre no tiene efecto legal ni jurídico, y me explico. A bastantes de los que llevamos ya muchos años de experiencia en el mundo de las Leyes, el documento de la “presunta” renuncia nos ha sorprendido, primeramente desde el punto de vista formal porque es un documento impropio de cualquier jurista que se precie, redactado con una dudosa técnica jurídica; y fundamentalmente, desde el punto de vista material, porque dicho documento conculca la Ley al contener una renuncia imposible en el Derecho español, donde eso no se puede hacer. Nuestra legislación es muy nitida: el Código Civil recoge de forma tajante que no es posible renunciar a una herencia hasta que no tiene lugar el fallecimiento de la persona que lega. El artículo 991 del Código Civil, deja claro que el anuncio hecho por Felipe VI es únicamente simbólico y carente de efectos legales, pues establece textualmente que "nadie podrá aceptar ni repudiar (la herencia) sin estar cierto de la muerte de la persona a quien haya de heredar y de su derecho a la herencia"; e igualmente no cumple con el artículo 816 del Código Civil, que también se refiere a esta cuestión, y que dice que "toda renuncia o transacción sobre la legítima futura entre el que la debe y sus herederos forzosos es nula ". Con lo cual es harto evidente que la Ley priva a dicha renuncia de valor y efecto jurídico. Ademas, el articulo 990 del C.c. impone que la aceptación o repudiación de la herencia han de ser totales, nunca parciales: o se acepta todo, o se repudia todo. Pero lo que esta claro, es que esa renuncia o repudiación, para que sea valida, debe de hacerse en el momento en que la Ley permite hacerlo, y nunca antes, esto es: solo cuando muere la persona cuya herencia se va a renunciar o repudiar. 

 Confieso mi perplejidad, porque no me cabe duda de que el Rey ha de contar, lógicamente, con el consejo de los mejores asesores legales, de modo que la pregunta salta por si sola: ¿Cómo es posible que Felipe VI formalice una renuncia que carece de valor y efecto juridico segun nuestras Leyes?   O ¿Que motivos reales ha tenido para actuar de esta forma?

Por lo que veo por ahi, las opiniones están muy encontradas. 

Mucha gente piensa que el anuncio era conveniente, dado que el Rey se ha preocupado siempre por preservar esa imagen de limpieza, que quiere dotar a la Corona, y desea mantener las dudas y suspicacias lo mas lejos posible; ha retirado la asignación al anterior Rey, el emérito D. Juan Carlos, y se preocupa por apartar de si toda imagen que sean incompatible con la integridad legal y moral que ha de tener la Corona. Esa ha sido su trayectoria cuando, p. ej., algunos otros miembros de la Familia Real han dado que hablar a los periodicos y a los medios. Ademas, ante el acoso mediático a la Monarquía, el Rey está haciendo un denodado y loable esfuerzo por salvaguardar la imagen de honestidad y ejemplaridad propia de la institución a cuya cabeza se encuentra. 

Por el contrario, tambien hay mucha gente que manifiesta sus dudas: si la intencion de Felipe VI era preservar la integridad y honorabilidad de la Corona  podia haber hecho las cosas mejor de otra manera sin necesidad de recurrir a tan extraña renuncia, pues en nuestro Derecho hay medios suficientes y adecuados para ello; ese documento parece un brindis al sol de cara a la galería.   Teniendo Felipe VI los mejores asesores legales, es completamente incomprensible como otorga un documento de tal naturaleza, con una renuncia que según nuestra Ley es nula, dado que  como antes se ha dicho  en España es imposible renunciar validamente a la herencia de alguien mientras ese “alguien”   este vivo; y si se hace (como D. Felipe ha hecho ahora) la renuncia es nula, no tiene efectos legales, y recordemos que todos, desde el primero hasta el ultimo ciudadano, incluido el Rey, están sometidos a la Ley, cuya ignorancia no exime de su cumplimiento. Resumiendo: Felipe VI solo podra renunciar válidamente a la herencia de su padre una vez que acontezca el fallecimiento de éste, esto es incontestable, de modo que ¿a qué viene este  comunicado?

¿O acaso hay otra razones?

En fin, opiniones hay para los gustos, de modo que,  en definitiva, ¿Qué pensar?  Hoy vivimos en la sociedad de la información, y el pueblo español sabe discernir perfectamente lo bueno de lo que no lo es tanto, de modo que  “tu, lector, pues eres discreto, juzga lo que mas puesto en razón estuviere”. 

Pablo J. Gamez.

martes, 24 de marzo de 2020

Libertad de Expresión: a veces callamos cuando no deberiamos de hacerlo.

Cuando yo era más joven, discutia de muchos asuntos, y entre ellos, de política, con mis amigos y compañeros en la Universidad, recuerdo los encendidos debates que los alumnos de Derecho manteníamos en los pasillos de la Facultad (Sevilla, Promoción 1983-1988). Cada uno tenia sus ideas, y las exponíamos y las defendíamos con vehemencia, con furia, con la pasión propia de los benditos 20 o 21 años que teníamos entonces, pero todos nos respetábamos y después de la discusión, en la cual alguno salía vencedor –pocas veces- o bien quedaba todo en tablas –la mayoría de ellas- nos íbamos a tomar juntos unas cervezas. 

Algunas veces, cuando alguno de nosotros se sentía molesto porque, quizás, los argumentos contrarios eran mas fuertes que nos nuestros, nos replanteábamos nuestra defensa, y al dia siguiente volvíamos a la carga mas fuertes, con mas argumentos, intentando siempre doblegar a nuestros compañeros, y siempre terminaba la cosa de la misma manera: pacíficamente, entre cervezas. Uno de mis compañeros, tras uno de esos largos e interesantes debates, dijo una vez a otro compañero, de ideología diametralmente opuesta a la suya, lo siguiente: “¡Quillo”, que diferente pensamos, pero que buena gente que eres...!”. Ambos se abrazaron, porque a pesar de que políticamente estaban en las antípodas, se querían de verdad, con una buena amistad de buenos amigos. Y dicha amistad siguió con el paso de los años, doy fe. Aquello fue una lección para mí. 

Asi las cosas, veo el momento actual, y me muestro alarmado. La política, junto con la religión, se han convertido en un tema “tabu” para muchas personas. Cuando alguien habla de política, mucha gente se alarma y se aleja. No nos atrevemos a decir lo que pensamos. Cosa que me sorprende mucho, porque luego los mismos que se alejan, van a votar, lo cual indica que tienen su ideología. Pero…¿hablar de política? De eso nada. No comprendo esa creciente reticencia a hablar de política y noto en nuestra sociedad varios síntomas peligrosos. El primero es el miedo, es decir, salimos a la calle, nos tomamos el café, luego nos dirigimos al puesto de trabajo, y lo hacemos con asepsia política: cuando alguien habla de política, guardamos silencio y esquivamos el tema de conversación, como cuando alguien pasa por un sitio en el que no desea estar y se aleja rápidamente, quizas por miedo a "ofender" a alguien, o a que nos ofendan. Otro síntoma que detecto es la mala fe: alguien habla de política, y hay alguna gente que guarda silencio, pero en vez de rebatir esas ideas con argumentos mas o menos solidos, critica al contrario apenas se da la vuelta, quizás porque sus ideas no concuerdan con la suya, y ojo, no critica ya las ideas del contrario: critica a la persona. Otro síntoma mas que veo, y muy peligroso, es la intolerancia: cuando uno expone sus ideas, o bien se las descalifica abiertamente sin dar argumento alguno, o bien, y esto es peor, se levantan de la mesa y se van, abandonando el foro, en vez de aportar su punto de vista, lo cual supone una falta de respeto a los demas. Otro síntoma mas, y muy negativo, es que cuando exponemos nuestra idea y no es aceptada confundimos los términos y nos lo tomamos por el lado personal, sintiéndonos agraviados, y muchas veces, poco mas o menos que insultados. Otro síntoma mas es nuestra cortedad mental, la cual protagonizamos cuando juzgamos a alguien por su color político, y no por los valores humanos que tenga como persona. Pero el mas peligro síntoma de todos, y además un gravísimo error en mi opinion, es nuestra desgana, nuestra apatía, nuestro hartazgo de la clase política: la política para los políticos. Nos alejamos de ella como quien se aleja de la peste, o del coronavirus, y dejamos el interés publico exclusivamente entre las manos de los políticos. 

Algo falla en nuestra sociedad. Me parece que vamos para atrás, como los cangrejos. Me preocupa la intolerancia y el creciente odio que observo en algunas redes sociales, y el clima beligerante y de insulto estrepitoso que veo en algunos programas de televisión de poco gusto. De vez en cuando vemos a algun tertuliano que es "devorado vivo" por sus opiniones, algo lamentable. Quizas es que todos estamos demasiado nerviosos, y deberiamos sosegarnos un poco, y recuperar el espíritu de tolerancia, diálogo y consenso de la transición. Mi abuelo, ya difunto, que marcó muy positivamente mi infancia con su cariño y sus buenos consejos, me dijo una vez: "quiere a todo el mundo, sea de izquierdas o sea de derechas, a ti que te de igual eso: pide solo que tengan buen corazón". 

Deberiamos de recordar que debemos ser tolerantes y que vivimos en un Estado de Derecho donde la libertad ideologica y la libertad de expresión es un derecho fundamental, todo el mundo tiene derecho a expresar libremente sus ideas, las cuales, sean del color politico que sean, merecen respeto. Y tambien deberíamos de ser un poco mas humildes y menos egocentricos: si alguien piensa en un color y me lo dice a mi, que soy de un color distinto, no por eso me esta atacando, ni humillando, que yo no soy el ombligo del mundo; simplemente está expresando su opinión, y he de aceptarlo, porque tiene todo el derecho del mundo a hacerlo, como yo tengo derecho a hacer lo propio. ¡Que aburrido seria todo si todos pensáramos de la misma manera…! 

Hemos cometido un grave error dejando la política para los políticos, pues pienso que la politica no es solo para ellos, sino también, y fundamentalmente, para el pueblo. ¡Si! Primeramente porque la soberanía reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado, según nuestra Carta magna, y los políticos están ahi porque los hemos elegido nosotros, el pueblo llano; y en segundo lugar, porque en el Congreso de los Diputados, en el Senado, no se están debatiendo los intereses de los políticos, sino los nuestros, los de todos los españoles.

A mi no me gusta excesivamente la política, pero no rehúyo hablar de ello con quien procede, y cuando procede, cuando surge la ocasión; que todos los ciudadanos tenemos derecho a tener nuestra ideología, sea del color que sea, y defenderla, y obviamente ser respetado por ello, aceptando participar en algún debate político amistoso, sin miedo, sin prejuicio alguno, sin miedo a ser señalado. Hay que tener en cuenta todas las situaciones, obviamente; pero cuando se presente una buena ocasión, mi opinión es “aceptar” el debate y participar en él. El debate es enriquecedor. Si yo me niego a debatir, estoy privando a los demás de mi punto de vista, y no acepto tampoco el punto de vista de los demás, con lo cual perdemos la oportunidad de aprender mutuamente los unos de los otros. Las ideas estan para eso, para ponerlas encima de la mesa, para discutirlas, rebatirlas, examinarlas desde todos los puntos de vista, para atacar y contraatacar, dialécticamente hablando; el debate politico en si, es bueno. Cuando alguien tenga alguna idea para debatir, o algun argumento sobre algun tema,   que sirva para desmontar esa idea, o bien para sostenerla, por favor, que lo exponga abiertamente, sin miedo, sin prejuicios: pues asi esta contribuyendo al debate político y en la diferencia esta la riqueza. Cuatro ojos ven mas que dos. 

Yo quiero vivir en un mundo en el cual la libertad de expresión sea real y efectiva, y la consecuencia de la libertad de expresión es el respeto hacia la idea que no concuerde con la que uno pueda tener. La libertad de expresión será real y efectiva en una sociedad democrática cuando expongamos nuestras ideas con libertad, sin miedo a que nos hagan el boicot o a sufrir consecuencias por las mismas, y no perdamos la capacidad de respeto: tolerar que el otro exponga su idea, lo mismo que nos gusta que nos oigan cuando nosotros exponemos nuestra idea, y hacerlo con educación y respeto, y sin insultos ni alharacas. Con respeto, con educacion, sin insultos; no a gritos, como ahora veo por ahi. Deportivamente.  Desde luego que nadie esta obligado a hablar de politica, o declarar cuales son sus ideas, el respeto siempre por delante; si es que no le apetece hacerlo, porque no quiere, esta en su derecho, y punto. Pero si alguien, por prejuicios o por miedo, queriendo hacerlo, no se atreve a exponer sus ideas, cuando procede, y guarda silencio, o bien deja de asistir a algun acto politico por esos mismos prejuicios, esta ayudando a los que atacan la libertad de expresión, y sinceramente pienso que eso no deberiamos de consentirlo jamas. La libertad de expresion, y sobre todo, la libertad, es algo sacrosanto que entre todos deberiamos de proteger y cuidar.  

Y no perder nunca de vista que, pensemos como pensemos, al final todos somos españoles, y nos une nuestra nacionalidad y nuestra bandera. Unámonos todos, como españoles que somos, y seamos tolerantes, y participemos en las tertulias que puedan presentarse, sin prejuicio ni miedo alguno, rescatando el valor de la tolerancia, es decir, respetar la idea contraria, y no romper el dialogo, abandonando la mesa del dialogo so pretexto de que una idea expuesta no nos guste. La multiplicidad enriquece a todos. Y que después de debatir, manteniendo cada uno firme su postura, podamos decir, o nos puedan decir a nosotros, aquello de: ¡“Quillo”, que diferente pensamos, pero que buena gente que eres...!”. 

 Un cordial saludo. 

 Pablo Jesus Gamez.