
Después de una vida de estudio, tras haber sufrido algunos “avisos” previos por parte de la Inquisición, y ya con la edad de 68 años a sus espaldas Galileo se atrevió a publicar en Florencia su Diálogo de los Massimi sistemi, donde se burlaba implícitamente del geocentrismo de Ptolomeo. Aquello fué un verdadero escándalo porque el libro era abiertamente pro-copernicano; tanto, que el papa se alinea entonces rápidamente con la opinión de los adversarios de Galileo, que es entonces convocado de nuevo por la Inquisición (que esta vez iba en serio) el 1 de Octubre de 1632.
El proceso terminó con la conocida condena de Galileo. La ciencia es amordazada. Galileo permanece confinado en su residencia durante cinco años. Va perdiendo vista pero sigue trabajando hasta que se queda ciego definitivamente en 1.638. Galileo, entre tanto, ha recibido autorización para instalarse cerca del mar, en su casa de San Giorgio. Permanecerá allí hasta su muerte, rodeado de sus discípulos, trabajando en la astronomía y otras ciencias. Galileo muere en 1.642, a la edad de 78 años, ciego, pero con la mente lúcida, sabiendo que tenía toda la razón, y asi se demostraría muy poco después.
La Iglesia no reconoce su error y han de pasar siglos enteros para que ello suceda. Y asi, tienen que transcurrir 400 años, pues leo hoy en “El periodico” (haced click) lo siguiente: “El Vaticano ofrecerá una misa en memoria de Galileo Galilei”
El 31 de octubre de 1992, Juan Pablo II rehabilitó solemnemente la figura de Galileo y criticó los errores de los teólogos de la época que le condenaron, aunque no descalificó al tribunal que lo sentenció. El arzobispo Ravasi dijo recientemente que los tiempos "están maduros" para una nueva revisión de la figura de Galileo, "al que la iglesia desea honrar".
Cuatrocientos años son muchos años.
Añade dicha noticia que "con motivo de las actuales conmemoraciones, el Vaticano reeditará las actas del proceso al astrónomo", (pregunto: ¿serán las originales?), añadiendo ahora, a modo de excusa, que "el Papa Urbano VIII nunca firmó (¿?) la condena de la Inquisición a Galileo".
Insisto en que cuatrocientos años son muchos años. Demasiados.
Y es que, según Ravasi, los tiempos "están maduros" para una nueva revisión de la figura de Galileo. ¡Que lentisimo proceso de maduración! Personalmente, la única respuesta que se me ocurre ante tan tardia e insatisfactoria "reparación" es la misma que ofreció el Emperador Tiberio a unos embajadores de Troya, que acudieron a Roma para darle el pésame por la muerte de su hijo. Pero como llegaron con tantisimo retraso, Tiberio contestó: “Y yo, a mi vez, os doy el pésame por la muerte de vuestro gloriosísimo ciudadano Héctor". ¡Al héroe de "La Ilíada" lo había matado Aquiles mil doscientos años antes!
Saludos.
Se lo agradezco sinceramente, y lo cuelgo aquí. Pero no me es posible seleccionar a nadie, asi que este premio cariñoso os lo brindo, oferto y entrego a TODOS vosotros.
Gracias por vuestra compañia y por vuestro afecto.-