El sábado es un dia estupendo, pues los niños no tienen colegio, y nosotros no trabajamos, con lo cual podemos comer todos juntos y lo pasamos bien. Tras la comida, me marcho a la cama y me duermo una breve siestecita, con la idea de levantarme para correr a ritmo de footing mis 8,5 km. diarios.Dormida la siesta, me levanto sobre las 16,00 horas y cuando voy a salir a la calle me llevo una agradable sorpresa: esta lloviendo. No es una lluvia muy intensa, pero si fina y persistente. La he saludado con alegria, y con el ánimo bien dispuesto me he ido a correr, pero sin chubasquero ni paraguas ni nada, son un estorbo. He salido (como tantas veces) solo provisto de mis pantalones cortos negros, camiseta de manga corta negra y zapatillas de deporte.
Maravilloso, insuperable, estupenda sensación. Normalmente todos los dias me cruzo con otras personas que corren como yo, o caminan. Pero hoy la lluvia ha hecho que haga todo el trayecto solo. En completa soledad, corriendo bajo la lluvia en medio del mar de olivos, con ese agradabilisimo olor a tierra mojada y a vegetación primaveral, he disfrutado enormemente, esto ha sido un auténtico regalo de los dioses. Cuando regresaba por el Canónigo, y ya se veia Jódar a lo lejos, la lluvia ha apretado un poco, de modo que he vuelto a casa completamente mojado, pero feliz. He tardado 48 minutos en recorrer los 8,5 Km. Para mi, bien.
Marcho directamente a la ducha, de la cual salgo nuevecito flamante, y con una indescriptible y placentera sensación de bienestar. Os explicaré que para aquellos que hacemos deporte la sensación de sentirnos bien, la vitalidad y la alegría que esto produce cuando lo practicamos tiene una explicación bioquímica, pues las endorfinas naturales que produce nuestro propio cuerpo cuando hacemos deporte adquieren un papel protagonista: son las causantes últimas de esta sensación tan agradable. Ha estado chulo.
¿Quien se anima un fin de semana a correr conmigo?
Saludos.




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